Calatayud
Aprovechando la aparición de Peter Petrake (El patito editorial), os pongo un texto que aparece en el libro que escribà sobre la historia del tebeo valenciano, Viñetas a la luna de Valencia (Edicions de Ponent, 2007)
“Una constante que marcará las profundas diferencias existentes entre el movimiento underground que se originara en Barcelona y el que posteriormente se generará en Valencia, cimentado en forma definitiva con la vuelta a Valencia de Mariscal para realizar el servicio militar en 1975. Un año clave en el cómic valenciano, ya que con apenas unos meses de diferencia aparecerÃan dos publicaciones fundamentales para entender su evolución posterior.
En abril de 1975, dos estudiantes de Bellas Artes preparan un cuadernillo autoeditado para conmemorar el primer concierto de rock que se realiza en la capital del Turia, Ademuz Km.6. Sento Llobell (que firma como Dau-Dau), Maldonado y Enrique Bosch (con el seudónimo de Mitjarmut), usan aquà la historieta de forma radicalmente distinta a la vista en las publicaciones del grupo del Rrollo, con una clara vocación testimonial- festivo-costumbrista de lo acontecido en el concierto, usando un estilo más deudor de los delirios pop de los 60 que del más rudo underground americano. Una dependencia que queda además confirmada en la historieta colectiva «Retallat-Pegat», en la que se hace un repaso a los principales iconos de los años 50 y 60 , desde Pumby y Superman a la Coca-Cola y los Beatles.
Si bien se puede optar para explicar estas diferencias por el tópico del festivo y luminoso carácter mediterráneo, puede ser mucho más interesante rastrear los orÃgenes de esta estética en los movimientos artÃsticos de la Valencia de finales de los 60, que tenÃan precisamente en el pop americano su principal fuente de inspiración. Equipos de artistas valencianos como el Equipo Crónica o el Equipo Realitat son ejemplos perfectos de esta reivindicación de la iconografÃa de la publicidad como elemento discursivo del arte, formando una corriente de una tremenda vitalidad, que tendrÃa en nombres como Solbes, Valdés, Armengol, Gassent o Heras a sus máximos exponentes. El diseño gráfico y el diseño industrial se alzan como catalizadores de esta nueva forma de plantear el arte desde una perspectiva más urbana, enraizada en la sociedad de consumo, en un movimiento colectivo que afecta a casi todas las disciplinas artÃsticas que se desarrollan en Valencia. 
Es lógico pensar que estos movimientos artÃsticos resultarán especialmente influyentes en unos autores de historietas que, justo en ese momento, están todavÃa en sus primeras etapas formativas como artistas.
Una influencia que, en el caso de la historieta, se vehicula de forma especial a través de un autor de cómic que supondrá una pieza trascendental para el desarrollo de la historieta valenciana: Miguel Calatayud (Aspe, 1942). Este alicantino, profesor de dibujo, se incorporó al equipo de dibujantes de la revista Trinca que la editorial Doncel lanzó en 1971. Una publicación afÃn a la Prensa del Movimiento, dirigida por Isidoro Carvajal, que recogÃa en cierta medida el espÃritu de las publicaciones juveniles francesas, con historietas de aventuras y de género en el estilo más clásico que venÃan firmadas por dibujantes tan interesantes como Antonio Hernández Palacios, Ventura y Nieto o el también valenciano Jaime Brocal RemohÃ. Pese a su origen vinculado al régimen, Trinca supone un extraño oasis dentro del panorama historietÃstico español, con obras de gran excelencia realizadas por autores de calidad contrastada por su trabajo para editoriales americanas y europeas. En general, las historias incluidas en
la revista seguÃan fielmente la ortodoxia del relato aventurero que triunfaba en Francia en los 60, con un dibujo de estilo naturalista y temáticas de corte más juvenil, alejadas del modelo del cuadernillo clásico de las décadas anteriores, que conectaron rápidamente con el público español. Sin embargo, dentro de este contexto de sumisión a la ortodoxia, las historietas de Miguel Calatayud aparecÃan como un elemento sonoramente discordante. Su primera serie, «Peter Petrake» es difÃcilmente caracterizable dentro de los parámetros antes descritos, ya que temáticamente es una parodia de las pelÃculas de espÃas con toques de folletÃn de radio, con una mirada irónica que contrastaba con la del resto de series de la revista. Pero si difÃcil era que sus argumentos casasen con la lÃnea redaccional de la revista, su universo gráfico sencillamente se encontraba a años luz del de sus compañeros. Mientras que las influencias de Hernández Palacios o Brocal Remohà se debÃan buscar en autores de fuerte formación académica como Jean Giraud, Harold Foster o John Buscema, Calatayud es una esponja que absorbe todas las vanguardias artÃsticas, desde el pop americano hasta las corrientes de diseñadores gráficos como Heinz Edelmann (responsable de la imagen gráfica del Yellow Submarine de los Beatles) pasando, por supuesto, por los movimientos artÃsticos que se estaban dando en la ciudad de Valencia. Sus historietas son una explosión de hallazgos, con la incorporación de elementos propios del diseño gráfico como recursos narrativos de la historieta y, sobre todo, con una magistral utilización del color como elemento clave en la secuencia gráfica. «Los doce trabajos de Hércules», su siguiente contribución para la revista, sólo harÃa que confirmar lo iniciado con su anterior trabajo y, pese a que su temática se suaviza, siguiendo una adaptación de la mitologÃa clásica, su grafismo consigue una rúbrica propia y definida, consiguiendo una obra fascinante que, lógicamente, impactarÃa en los jóvenes creadores del Ademuz Km.6 y de resto de fanzines que aparecerÃan en la ciudad de Valencia de forma indeleble.”

Una preciosa genialidad adelantada a su tiempo. Y como noticia: el año que viene, edición canónica de Los doce trabajos de Hércules. CortesÃa de Edicions de Ponent. Ya sólo falta que alguien recupere la antologÃa “Vivan los cuentos” que editó ESCO.
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ya salió esta joya?
Si, en la Fnac la vi ayer. Y LOS DOCE TRABAJOS DE HERCULES, una de los top ten de mi infancia¡¡
Sí, es una maravilla. Y mejor aún Los doce trabajos de Hércules. A un sevidor le apetecería ver editada la "kurtzmaniana" Es que van como locos de Ventura y Nieto.
No conocia ni las obras ni el autor de nada pero tiene buena pinta esto. A ver si me paso un dia de estos por el fnac.
Sr. Pons, no nos puede dejar así, no puede soltar la bomba como quien no quiere la cosa. Me arrodillo en posición suplicante para solicitarle más datos si los tiene.
Primer trimestre del año y con la calidad habitual de Edicions de Ponent, tapa dura, nuevo escaneado desde originales y muchos artículos introductorios… :)
Querido Álvaro, se te ha colado un dato: el responsable de la imagen gráfica del film Yellow Submarine no fue Ever Meulen, sino Heinz Edelmann (responsable también, por cierto, de Curro, la mascota de la Expo 92 de Sevilla), y fallecido recientemente.
¡Qué bien que se reediten esas dos obras "pop" de Calatayud, a mí me impactaron en mi adolescencia!
Ups, con las prisas cogí una versión previa que tenía en Word. En el libro, afortunadamente, es correcta la referencia a Edelmann. Gracias…!!!! :)
>>>responsable también, por cierto, de Curro, la mascota de la Expo 92 de Sevilla>>>
…y del muñequito de la niña de "El Exorcista"…
Yupi! Con permiso, cuelgo la noticia en mi blog citando la procedencia, por supuesto.
Los 12 trabajos de Hércules es una delicia cromática. No recuerdo ninguna otra historieta en la que se maneje el color con la misma habilidad.
"Por Carrusel", por ejemplo.
Es decir, de acuerdo estamos.
Y La diosa sumergida, La desaparición de Gonzalo Guerrero… ¿no?
¡¡Integral de La Gorda de las Galaxias ya!!
Edén: el riesgo el riesgo lo que se dice el riesgo… creo que estaba en "Pop Carrusel".
Lo otro, lo siguiente (que usted cita) es la maestría; el genio.
(Me parece; que mi memoria no es ya la que fue).