Pinocchio

Vladimir Propp propone como bases fundacionales del “cuento maravilloso” el ciclo de iniciación y las representaciones de la muerte. Dos elementos cuyas combinaciones permutaciones y variaciones establecen la funcionalidad didáctico-moral del cuento y que forman parte constituyente del Pinocchio de Carlo Collodi, un cuento que se entronca con la renovación que la literatura infantil sufrió a finales del XIX (que se extiende desde la Heidi de Johanna Spyri a Le Petit Prince de Saint-Exupéry pasando por las obras de Astrid Lindgren, Lewis Carroll, Felix Salten, Januso Korczak, etc), pero que sufrió, como muchos otros, de una reinterpretación profunda a partir de su versión disneyniana. La obra de Collodi lanza raíces tanto en el Frankenstein de Mary Shelley como en la Divina Comedia de Dante (al estructura del cuento reproduce, en cierta forma, el viaje a los infiernos, purgatorio y cielo del poeta) para hacer una reivindicación de una nueva pedagogía maquillada dentro de un tradicionalista mensaje moral. La universidad de la vida frente a la estricta disciplina de escuela se ofrece al lector como un viaje iniciático donde la marioneta cursará una transformación madurativa basada en las sucesivas muertes que establece Propp, pasando así de la simbólica madera infantil a la carne adulta (una interpretación que puede ser corregida: Pinocchio cambió varias veces su final en las diferentes versiones que aparecieron tras su publicación seriada original). Sin embargo, la cruel visión moralista del original pronto fue dulcificada en las posteriores reescrituras que terminarían centrándose en aspectos anecdóticos del original (como la famosa nariz que crece con las mentiras).
Más de cien años después de la publicación del original, Winshluss (pseudónimo de Vincent Paronnaud, codirector de Persépolis) reclama una vuelta a los orígenes oscuros del cuento de Collodi con una relectura coincidente en la actualización espacio temporal que hicieran Calleja y Bartolozzi en los años 20, pero radicalmente divergente en su mensaje. El Pinocchio de Winshluss es una marioneta moderna, un nuevo Astroboy tezukiano que no tendrá la suerte de contar con un bondadoso padre/científico que lo acoja, que descubrirá temprana y traumáticamente la realidad de la vida, el sexo, la muerte y la ambición como miserias motoras del ser humano que, en este caso, servirán como punto de partida para un viaje iniciático que el dibujante transformará en una exploración del lado oscuro de los cuentos clásicos. De Blancanieves a El flautista de Hamelin o Ricitos de Oro, Winshluss encontrará en los cuentos maravillosos un reverso sacado muchas veces del fácil tópico paródico (la perversiones sexuales a las que es sometida Blancanieves por los enanos es un clásico, explorado ya en su día por Leone Frollo), pero en otros con una interesante asimilación a procesos sociopolíticos modernos (el nazismo como ejemplo del encantador flautista), siempre introduciendo estas lecturas desde el seguimiento casi canónico de la estructura argumental del cuento de Collodi. A partir de ellas, Winshluss intenta realizar una crítica de prácticamente todos los aspectos de la sociedad moderna modo de repaso a sus pecados capitales: un atrevimiento ambicioso que, quizás, se podría calificar de ingenuo en algunos momentos pese a la dureza de las historias, que no escatiman ferocidad y sala en el reflejo de la violencia que envuelve a una marioneta que, a diferencia de la de Collodi, será un invitado de piedra inerte y pasivo, que se deja llevar no tanto por “las malas compañías” como por el flujo natural de las cosas, que le arrastran en sentido estricto sin que pueda hacer nada más que seguir adelante. A diferencia del espíritu infantil del original, el robot de Winshluss es un simple testigo de las aberraciones del ser humano, un recipiente metálico vacío de personalidad y sentimientos que ni puede ni sabe responder a lo que ocurre en su entorno. Su vacía cabeza tan sólo sirve como eventual vivienda de un Pepito Grillo transformado en procaz cucaracha okupa. Un rasgo distintivo que cambia el discurso moral del cuento de Collodi: si el escritor quería establecer un mensaje moral que estableciese la importancia de la educación de la calle advirtiendo a la vez de sus peligros, derivados de las elecciones erróneas de su protagonista, el dibujante lanza un mensaje desolador y pesimista sobre el ser humano, que nunca podrá superar sus miserias.
Mención especial merece un apartado gráfico extraordinario, que absorbe influencias que comienzan en los clásicos de prensa para llegar Cooper y Vuillemin pasando por el omnipresente Baseman, plasmada en una narración muda tan intachable como profundamente expresiva, llena de elementos propios de la cultura popular ( desde portadas de monstruos gigantes hasta, era evidente, cáusticos guiños a las versiones de Disney, sin olvidar la ilustración clásica de cuento infantil) y con los insertos de las reflexiones de Pepito Cucaracha, que se basan claramente en el underground americano para lanzar una mordaz carga satírica continuada, que se permite parodiar a Spiegelman, McCloud y quien haga falta.
Una obra muy recomendable, de lo mejor que se va a leer estas fiestas (4-).
Avance del álbum

26 Comentarios en “Pinocchio

  1. Yo sólo digo que es buenísimo.

  2. Álvaro, invado esta entrada sobre Pinocho (pino-ocho, que decía Jesús Blasco) para anunciarte y anunciaros mi debut profesional como autor de cómic (de cómic, no de comics), que ya es un hecho, señoras y demás seres. En el número 23 de la revista Retranca: http://revistaretranca.blogspot.com/ aparece en todo su esplendor, en la página 34, mi primer cómic profesional. Es un cómic de autor completo (guion, lápiz, tinta y borrado de lápiz), de modo que ya pertenezco al selecto grupo de autores completos, como Byrne, o como Moebius. ¡Cada vez somos más! Y ya estoy a sólo 99.999 páginas de igualar la marca de Jack Kirby. He superado la marca de Peñarroya, que debutó con 37 años, al debutar, yo, con 42 castañas. A partir de este momento hago público mi teléfono por si Ibáñez quiere llamarme para compartir comentarios de tipo profesional, de tú a tú, mi teléfono es éste: uno negro con botones con números que hace pi pi pi a veces. Casualmente mi debut se produce el mismo mes que el de mi gran amigo Rodrigo Cota y su Centolomán. Precisamente este sábado nos hemos dedicado mutuamente sendos comics y hemos hablado de la increíble casualidad de nuestro debut el mismo mes tras toda una vida de amistad y sin dedicarnos al cómic. Mi cómic aparece en la página 34 de la revista, y no va a suponer un antes y un después en la historia de las artes y las letras, pero no importa, pues podría servir para algo más importante: abrir los ojos a la gente sobre la verdad de la vida, y la verdad de la vida es que la vida consiste en pasar el rato entre comida y comida. He firmado el cómic como Doc, en vez de como Espoc, dado que Espoc, en el fondo, es un seudónimo. Y ahora os dejo, que voy a buscar seudónimo en el diccionario.

  3. El Juan Pérez on 21 Diciembre 2009 at 13:43 said:

    Suena a ladrillo.

  4. Gracias, Pons.

    Juan Pérez, ¿qué parece un ladrillo, mi página de cómic (que se lee en 10 segundos, aviso), Centolomán o Pinocho?

  5. John Space on 21 Diciembre 2009 at 14:59 said:

    Espoc, si para Juan Pérez es un ladrillo, es que es una obra maestra, ya se refiera a tu cómic o al Pinocchio.

  6. la verdad que tiene muy buena pinta , pero carito , por ahora toy intentando digerir el genesis de crumb, lo dejo en la recamara ;D

  7. Como era prácticamente mudo, me lo pillé en francés y lo disfruté una barbaridad. Me encanta que se den cada vez más prisa los editores españoles en editar las perlas que van saliendo en Francia y EEUU, com esta. Humor negrísimo y muy, muy divertido. Toda una gozada, y a todos los niveles.

    El precio lo pagué bien a gusto.

  8. El Juan Pérez on 21 Diciembre 2009 at 16:33 said:

    Hablaba de Pinocho, claro.

    Para mí un tio que sabe sintetizar una historia en una página es un monstruo, como tú.

    Hablar de Pinocho es hablar de que nos la piensan meter doblada, que es lo que viene sucediendo en el mercado comiquero de unos años a esta parte. Una portada tan barroca y tanto rollo periférico de Álvaro no auguran nada bueno.

    Gástate tu pasta en el último Spirou.

    • Álvaro Pons on 21 Diciembre 2009 at 16:42 said:

      Pues tú te lo pierdes Juan. El "rollo periférico" viene por mi gusto por los cuentos. Winshluss precisamente viene de revistas combativas como La ferraille ilustrée y su estilo y tendencia es más estilo Vuillemin. Ahora, que si por pensar es un ladrillo, pues sí, claro.

  9. mariano on 21 Diciembre 2009 at 17:34 said:

    El precio…otra vez el precio…¿cuanto decíais que valía la edición francesa?…

  10. donniedarko on 21 Diciembre 2009 at 17:51 said:

    Qué poquita diferencia con la edición española,..No?

    Respecto al precio,me refiero.

    Lo pondré en la lista de pendientes de comprar.

    Autoregalo SEGURO!

  11. Señor Ogro on 21 Diciembre 2009 at 22:34 said:

    Hay gustos para todos. Yo personalmente me quedo con el Pinocho que dibujó Jacovitti en 1946, una obra maestra que hace pocos años fue reeditada en Italia y recientemente ha sido publicada en francés:
    http://www.editionslesreveurs.com/articles/457/pihttp://forum.superpouvoir.com/showpost.php?p=3103http://bandadeseada.blogspot.com/2009/04/pinocchi

    • Álvaro Pons on 21 Diciembre 2009 at 22:39 said:

      Señor Ogro: no hay por qué elegir, se pueden tener todos… :)
      Y sí, el de Jacovitti es una obra maestra. ¿Cuándo se reeditarán obras de este genio por aquí?)

  12. El Juan Pérez on 22 Diciembre 2009 at 2:17 said:

    Pues yo me quedo con Pinocchia de Gibrat y Leroi. Eso sí que da qué pensar.

  13. El Señor Ogro me ha pisado la idea. :)

    El Pinocchio de Benito Jacovitti tiene una pinta…

    http://www.artifexlibris.com/jacovitti-e-pinocchi

    De paso, recomiendo un paseo por este weblog en donde pueden verse páginas de Jacovitti de los años 40, 50 y 60 en Il Vittorioso:

    http://annitrenta.blogspot.com/search/label/Benit

    Veo en el Jan del Superlópez de los 80 muchas resonancias del Jacovitti de los 50.

    ¡Álvaro, dedícale una entrada al gran Jacovitti!

    Saludos

  14. Señor Ogro on 22 Diciembre 2009 at 4:07 said:

    Álvaro: te doy toda la razón. Se pueden tener todos… si tienes bastante dinero, claro. ;-)

    Jasi: gracias por los enlaces. Soy fan de Jacovitti desde que leí su Cocobill en los tebeos de Buru-Lan cuando era pequeño. Qué grandes cosas editaba Buru-Lan, a pesar de lo malas que hoy nos parecen sus ediciones…

  15. Con este Pinocho no he podido. Un cilindraco de difícil digestión pese a los aditamentos suntuosos que lo envolvían en magnificencia.

    Como Don El Juan Pérez, prefiero la visión de Gibrat de la obra de Collodi.

  16. ¿Es la polla un órgano de pensamiento? Probablemente sí, siempre y cuando este, sea abstracto.

  17. Fran Saez on 22 Diciembre 2009 at 15:23 said:

    Juan, tan sencillo como echarle un vistazo al pdf de avance, q es lo bastante largo como parece hacerse una idea de si a uno le gustaría o no. Personalmente, cae!

  18. Jesús Cuadrad on 23 Diciembre 2009 at 16:50 said:

    Una portada a lo Nazario…

  19. A mi me ha encantado, la versión bastarda de Pepito Grillo y compañía me ha hecho pasar una estupenda tarde de vacaciones.

    La influencia de Vulleimin es muy obvia, los caretos de algunos personajes parecen hechos por ese loco bastardo, pero también me parece evidente la de Crumb y toda la onda underground.

    La lectura es super-entretenida, el humor es negrísimo, el dibujo es espatarrante, la combinación de estilos apabullante… ¿No se qué más quereis?

    Una cosa Alvaro, no entiendo porqué 4 menos, 4 y ya está.

  20. Ricardo on 5 Abril 2010 at 13:27 said:

    A mí también me ha encantado me ha encantado me ha encantado. :D

  21. Ricardo on 5 Abril 2010 at 13:29 said:

    Por cierto, os linko otra maravilla que, me parece no estaba por los comentarios. Una edición con todas las ilustraciones originales de Attilio Mussino. A mí me parece preciosa.

    http://www.illuminated-books.com/books/pinocchio….

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