Una vida de tebeos, en la basura

Hay cosas en esta vida que entristecen. Como, por ejemplo, andar por la calle y ver que están tirando parte de la colección personal del recientemente fallecido Claude Moliterni.
Moliterni ha sido uno de los grandes teóricos de la historieta y su correspondencia, los sketches que tenía, etc, deberían formar parte de la colección de un Museo de la historieta, no del contenedor de basura. Unas fotos que provocan verdadera tristeza. Y vergüenza ajena.

Mis favoritos

No era una inocentada: retomo por fin la lista de Mis tebeos favoritos, por fin con ciertas garantías de actualización de al menos una o dos entradas por semana (en este momento tengo casi 30 borradores preparados). Recuerdo, como siempre, que no es en absoluto un intento de establecer un canon ni un listado categórico ni nada por el estilo. Es, simplemente, la lista de aquellos tebeos que más me gustan.

Mis tebeos favoritos (XXV): Born Again, de Frank Miller y David Mazzucchelli

Con apenas unos meses de diferencia, Frank Miller produjo tres obras que estaban destinadas a cambiar completamente el género de superhéroes. Tres obras que definían un punto de inflexión decidido en su carrera y que suponían la culminación lógica de todo su trabajo anterior. Tras llegar a una serie casi olvidada como Daredevil, la utilizó como banco de pruebas, transformando un personaje secundario en todo un ejercicio de autor donde el dibujante aprendía a la vez que experimentaba, en una evolución ascendente meteórica que tendría un remate espléndido en Ruleta, una historieta donde Daredevil visitaba a un malherido Bullseye en el hospital. Gráfica y narrativamente grandiosa, pero todavía más interesante desde un argumento que trataba la figura del superhéroe con una madurez como pocas veces se había visto en la historieta, definiendo ya el particular interés del autor sobre el concepto de héroe y sus consecuencias. Una idea que se transformaría en obsesión y que fructificaría con lo que se podría denominar una “trilogía del héroe”, donde exploraría tres posibles caminos de análisis. En Born Again, tomaba a su personaje fetiche hasta el momento, Daredevil, para hacerle recorrer ese final del camino heroico de Joseph Campbell desde una perspectiva entroncada en el género negro. Chandler como mentor de una resurrección heroica que, además, busca orígenes y paralelismos en la mitología judeocristiana. En The Dark Knight Returns se lanza a la hipérbole total, a una definición hipertrofiada que exagera hasta el límite la figura del superhéroe para deformarla y reescribirla desde una perspectiva moderna y adulta, que es capaz de aglutinar referencias que van desde el objetivismo a la mitología heroica para lanzar al superhéroe a una nueva evolución, a trascender su propia mística pagana para humanizarlo y, paradójicamente, convertirlo en una entidad subjetiva, en una fuerza moral. Y, por último, en Batman: Año Uno, Miller da una visión canónica del mito de Batman tras matar al héroe para celebrar su resurrección. Lo humaniza y lo hace realista gracias a la labor gráfica de una Mazzucchelli espléndido, impregnado del estilo naturalista de Toth para hacer que ese mensaje de cotidianidad empape al lector, pero con la síntesis gráfica necesaria para que sea reconocible todavía como un héroe que nace del canon de Batman. Resulta paradójico, pero Miller y Mazzucchelli consiguieron la cuadratura del círculo: la renovación completa desde el respeto reverencial al canon labrado durante décadas. En el Batman de Año Uno se encuentran sintetizado tanto las versiones de Bill Finger y Dick Sprang como la de Sheldon Moldoff o la de Neal Adams y Denny O’Neil, dejando la puerta abierta para ese futuro oscuro ultraviolento que le espera en Dark Knight.

Tres obras maestras del noveno arte que, obligatoriamente, deberían estar en cualquier listado que se precie sobre la historieta. Aunque posiblemente las tres adquieren su sentido de forma global y conjunta, comienzo el periplo por Born Again, sin más ánimo categorizador que el temporal. Tras años de conocer el personaje, de narrar todas las historias posibles, Miller abordó con la ayuda de David Mazzucchelli la historia que marcaba el final y principio del personaje, una deconstrucción en sentido estricto que parte, como ya se ha comentado, del camino del héroe de Campbell para extraer todas las componentes del mito superheroico, todas las características que lo definen más allá del individuo, como una fuerza moral de la sociedad. Se apoya en dos grandes estructuras: por un lado, la del género negro, que le sirve como elemento de creación de una atmósfera, los bajos fondos, las estrategias mafiosas para la destrucción del personaje. Por otro, la religiosa, identificando la tradición judeocristiana con ese camino de resurrección que traza el héroe, desde la traición por unas monedas a la resurrección en sentido estricto, insertado en un continuo de imaginería simbólica (magistral la transición de las primeras páginas de cada cómic book, desde la posición fetal pre-nacimiento hasta la mistificación del crucificado). Sobre ellas, Miller desarrollará un potente discurso sobre el sentido del héroe que Mazzuchelli bordará con una interpretación realista y contundente, que le proporciona a Miller la libertad para analizar hasta el más mínimo recoveco del concepto, desde el fascismo inherente (enfrentándolo con inteligencia contra el símbolo patriótico por antonomasia, en una brutal crítica de la política de Reagan que comparte con Dark Knight) hasta la propia concepción industrial, proyectándolo en un discurso adulto que se aleja mucho de la tradicional consideración del género como infantil o juvenil. Es verdad que, en cierta medida, se podría achacar al Born Again de Miller y Mazzucchelli cierta irregularidad producto de un exceso de ambición a la hora de tratar tantos temas, pero no es necesaria una solidez de conjunto: cada uno de los temas es tratado con tanta genialidad que poco importa que se “haya roto el saco”, el lector se encuentra tan apabullado con el discurso de Miller que lo demás se torna secundario.
Una trinidad de obras que, siempre con la compañía de Watchmen, redefinieron por completo el género y, en extensión, la historieta del siglo XX.

Ediciones en España
En su día, Born Again se publicó de forma ignominiosa como complemento dentro de la colección de Spider-Man, teniendo que esperar a su posterior recopilación en formato libro en la colección Obras Maestras de Forum para poder disfrutar de esta obra en todo su esplendor. Por desgracia y pese a su importancia, ha sido una obra bastante olvidada por los editores: durante casi 20 años, ésta fue su única edición digna y sólo se ha podido volver a ver en un coleccionable de kiosco de Daredevil. Aunque parece que, por fin, Panini la publicará de nuevo en formato libro en verano de 2010.