Exposición de “Joyas Literarias Bruguera” de Antonio Bernal en La Massana

[Nota de Prensa]
[Nota de Prensa]
La sala de las Fontetes se convierte en la sede del cómic
Durante todo el año habrá exposiciones de reconocidos ilustradores y dibujantes de cómic, al mismo tiempo que los técnicos trabajan en la catalogación del fondo del Museo La Massana Cómic
El próximo sábado, 27 de febrero, se inaugura la exposición “Joyas Literarias Bruguera”, de Antonio Bernal, un acto que simboliza el disparo de salida de un proyecto muy amplio, ya que este edificio pasa a ser la sede del Museo La Massana Cómic.
Continue Reading →

Las guías Lonely Planet, en tebeo

Una curiosa y atractiva iniciativa de Casterman (para las galias y en galo, of course): una nueva colección de guías Lonely Planet, pero ilustradas y diseñadas por autores de historieta. La idea es hacer una guía de ciudad, como las clásicas que todo el mundo conoce y ha usado alguna vez de Lonely Planet, pero desde la perspectiva de la historieta. Itinerarios distintos, basados en los trabajos de historietistas como, por ejemplo, François Schuiten para Bruselas, Jacques Martin es el dibujante elegido para Roma (con Alix de guía, es obvio), Miles Hyman para Nueva York y, por supuesto, Hugo Pratt para Venecia, acompañando a Corto Maltés.
De esos libros que apetece comprarse aunque nunca vayamos a pisar esas ciudades…
¿Qué dibujantes serían los ideales para las ciudades españolas? Yo apunto ya a una guía de Valencia con Daniel Torres o Sento… :)

El perseguidor

Hace poco, hablando de El Perseguidor, la nueva edición con ilustraciones de José Muñoz, puse un vídeo de Charlie Parker. Ahora, Ediciones del Zorro Rojo ha editado su propio vídeo, con imágenes del libro:

Sobre el dibujo, otra vez

Resulta sorprendente, fundamentalmente por lo recidivo y anacrónico, hasta qué punto reaparece periódicamente la discusión sobre “la calidad” del dibujo en la historieta. Una discusión que suele tomarse con exagerada pasión y que, con demasiada facilidad, salta del entorno puramente teórico de la obra a la consideración personal de autores o colectivos. En el fondo, el debate tiene una lectura deprimente, porque traslada a la historieta argumentaciones y controversias que el mundo del arte ya superó hace años. Si bien es cierto que la consideración del arte contemporáneo puede seguir abierta, la realidad es que la discusión que se realiza en historieta es más próxima a las que se daban en el siglo XIX que a las derivadas de una análisis de nuevas experimentaciones de vocación radical y rupturista. Y resulta tanto más sorprendente cuando ese debate muchas veces se encuentra falseado por presunciones erróneas: sirva como ejemplo el adjetivar a autores como Blain o Ware, por poner dos ejemplos bien diferentes, de “vanguardistas” o “rompedores”. En el caso del francés se puede decir que experimenta, cierto, pero no desde el estilo, sino más sutilmente, llevando al género del oeste una interpretación de clasicismo casi académico, con influencias estilísticas evidentísimas y nada novedosas, de la ilustración e historieta del XIX y principios del XX: Gus Bofa, A.B. Frost o R. Töpffer. Autores que en su día si fueron rompedores y vanguardistas, demostrando abrir caminos que un siglo después siguen vírgenes para que otros autores los recorran. El caso de Ware es más evidente: sus diferentes estilos gráficos beben directamente de los autores de prensa de principios del siglo XX (Winsor McCay, George Herriman, Charles Forbell, Frank King…) y del diseño de la misma época. Su experimentación en historieta no viene del estilo gráfico, sino de la composición rupturista, la conjugación de recursos narrativos contrapuestos… No digamos nada de autores que juegan a estilos conscientemente infantilizados, siguiendo como bien establecía Erwin Dejasse las máximas de Jean Dubuffet para el “Arte Brut” hace ya seis décadas (y aceptadas plenamente dentro del mundo del arte como movimiento), u otros que practican una estilización en apariencia más radical, pero que en el fondo no se alejan de las premisas implantadas por los autores de la figuración narrativa en los años 60 (y que, en su mayoría, vieron en la historieta un medio de expansión y búsqueda de nuevos recursos pictóricos).
Es posible que la extraña esquizofrenia que ha presidido el noveno arte tenga mucho que ver: recluido como medio hermético – casi sometido a ciertos ritos iniciáticos para un grupo cerrado de aficionados-, mientras que reivindica un papel de cultura popular de consumo masivo, el tebeo no ha sabido transmitir la necesaria y obligatoria necesidad de permeabilización hacia otras disciplinas artísticas para su evolución. No tanto en su práctica, que es evidente se ha producido por parte de los autores, sino desde una perspectiva didáctica al lector. Por no hablar de esa dualidad industria/arte que se materializa de forma casi violenta y disyuntiva, sin opción a la cohabitación pacífica.
Hay que añadir, además, una endogamia del medio que ha llegado a tal punto que cualquier obra sólo se analiza desde las influencias que el propio medio ha generado, negando la posibilidad de los préstamos de otros medios afines. Se permite, como mucho, la referencia continua –y reduccionista- al modelo cinematográfico, pero parece que ni literatura, ni poesía, ni pintura, ni dibujo, ni otras artes pudieran establecer puentes relacionales con la historieta si no existe de por medio un autor que los importe y que automáticamente se catalogará casi de “inventor”. Es verdad que esta endogamia autofagocitante no es exclusiva de los aficionados: es costumbre fundada que los autores de historieta se nutren básicamente de la influencia de otros autores de historieta. Una tradición cuya ruptura automáticamente se traduce en la adjetivización de vanguardista o experimental: Foster, Raymond, Steranko, Sinkiewickz – por poner ejemplos dispares- y tantos otros autores sorprendieron a los lectores de la época importando estilos que se practicaban ya en pintura o ilustración desde mucho antes.
Es cierto, por otra parte, que existe lógica para todos estos debates: la ausencia de un cuerpo teórico sólido y establecido abre las puertas a cualquier discusión. Incluso la valida, si se quiere, en tanto que como inexistente es necesaria, pero adecuándola al medio: volviendo al artículo de Dejasse para Neuvieme Art, resulta modélico como plantea la discusión no desde la validez del Art Brut, superada ya por consenso, sino de su aplicación a la historieta desde diferentes perspectivas.
Pero hay que llevarla a la historieta: quedarnos en una discusión sobre si un estilo de dibujo es válido o no es tan rancio como estéril. Es lógico y pertinente aceptar que el criterio personal construye sus propias normas y que no tenemos que aceptar cualquier estilo gráfico por el simple hecho de que esté asumido académicamente, pero entramos entonces en una esfera de consideración personal que es tan respetable como intransferible a una generalización. Pero, desde ese respeto, no está de más reclamar también que ese mismo criterio debe tener cierta apertura para ir más allá de lo gráfico para expandir en todo su potencial lo que realmente es la historieta, un Arte con mayúsculas que no nace de extrañas hibridaciones entre otros , sino de una forma primigenia de comunicación: la narración visual. No hay nada peyorativo en evolucionar desde la fusión de artes, pero la historieta es mucho más que la suma de dibujo y texto, es una narración visual, que tiene sus códigos propios pero que usa recursos que vienen de otras artes y medios de expresión. El texto no es más que un recurso más, el estilo de dibujo no es más que un vehículo para ese arte invisible que es la Historieta.

Se falla el primer premio de cómic sobre La deficiencia auditiva

[Nota de prensa]
JOAQUÍN CARRO GONZÁLEZ OBTIENE EL PRIMER PREMIO DE CÓMIC SOBRE LA DEFICIENCIA AUDITIVA
Un jurado formado por Miguel Gallardo, Toni Guiral y Vicente Ferrer valora una historieta llena de humor sobre la sordera
La Asociación CLAVE ATENCIÓN A LA DEFICIENCIA AUDITIVA es la impulsora de esta iniciativa con la que espera sensibilizar al público sobre la problemática de este colectivo

Madrid,19 de febrero.- Joaquín Carro González es el ganador de la primera edición del premio de cómic convocado por CLAVE, ATENCIÓN A LA DEFICIENCIA AUDITIVA fallado esta mañana en Madrid por un jurado constituido por el dibujante Miguel Gallardo, el crítico de cómics Toni Guiral y el editor de Media Vaca, Vicente Ferrer. A la convocatoria se han presentado más de cuarenta trabajos que han reflejado de distintas formas la deficiencia auditiva en historias que han centrado su atención en la vida cotidiana de los protagonistas.
Continue Reading →

CTHULHU USA

[Nota de prensa]
En el PREVIEWS de Abril, saldrá anunciada la edición en inglés de nuestra revista de relatos y ficción oscura CTHULHU.
Tras la ya mítica cubierta de Juan Serrano, nos encontraremos una selección de historias de los 5 primeros números de la edición española. Así, lectores de todo el mundo podrán disfrutar con los trabajos de Pepe Avilés, Manuel Mota, Enrique Corominas, Tony Fezjula, Raule, Meritxell Ribas, Sergio Sierra, Lance Hansen, Carlos Lamani, Karles Sellés, Elchinodepelocrespo, Unai Ortiz, Álex Ogalla, Beni Lobel, Ángel Rodríguez, César Sebastián, Javier Santonja, Salvador López, José Oliver y Bart Torres.
Continue Reading →

Quotidania delirante, el primer iMotion Comic

O, mejor dicho, el primer “iMotion Cómic” para iPhone y iPod touch. Se puede bajar ya desde la tienda iTunes tanto para iPod como para iPhone. Un ejemplo de cómo se ve…

A servidor, la verdad, esta manía de meter sonido y animaciones en la historieta me da un repelús que no veas. Espero que en un futuro tengamos un pequeño reducto para australopitecus que queremos leer tebeos sin animaciones ni multimedias variados, sólo utilizando la tecnología como un simple formato más. Espero.
La nota de prensa:
Continue Reading →

Pequeño LdN

Mira uno atrás en el tiempo y piensa que eso de la “cultura para niños” ha cambiado mucho. Del caos de los tebeos de Bruguera y los dibujos animados de entonces, programados sin aviso, como relleno de parrillas televisivas que no conocían todavía la puntualidad informática a unos tiempos donde lo infantil está más ligado a un concepto de mercadotecnia consumista perfectamente diseñada, milimétrica, producida por una industria sabedora de la química perfecta que provoca el ansia del niño, pero que busca en realidad el bolsillo del padre. Ya antes pensaba que las cosas pintaban mal, sin un mínimo lugar donde los niños aprendieran que la cultura no se emite en episodios de 20 segundos, con jingles y terminando en la caja registradora de unos grandes almacenes. Ahora, claro, como me toca en primera persona, me preocupo más y la situación me parece no ya terrible, sino espantosa. Hay ilustres excepciones, como las que intentan desde Dibbuks o Mamut cómics, que se agradecen mucho por lo de vocacionalmente suicidas, pero siguen faltando iniciativas. Por eso, es de alabar, loar, elogiar, celebrar, vitorear, felicitar y cualquier sinónimo más que se quiera la aparición de Pequeño LdN, una sección dedicada a los niños que usa de la literatura, la historieta, la ilustración o lo que se tercie sin prejuicios y con ambiciones de gustar sin necesidad de acompañarse de juguetitos coloridos de promoción.
Y oigan, que además hay mucho bueno y rebueno en este primer número, no se lo pierdan.

Novedades de Dolmen de marzo

- Dolmen #172, de varios autores. Revista. 68 págs. Color. PVP: 2,95 euros.
Eros #111, de Varios autores. Revista. 68 págs. B/N y color. PVP: 3,99 euros.
Zombee, de Miles Gunter y Victor Santos. Tomo. B/N. 152 páginas. PVP: 12 euros.
Satsuma #3, de Hiroshi Hirata. Tomo. 280 págs. B/N. PVP: 8,95 euros
(*)- Liberty Meadows #4, de Frank Cho. Tomo. 144 págs. B/N. PVP: 30 euros.
Silhouette, de Victor Santos y Jesús Alonso Iglesias. Novela gráfica. 64 Páginas. B/N. Tapa dura. PVP: 10,95 euros.
Colección Pretextos Dolmen 12: Alan Moore, la autopsia del héroe, de J. J. Vargas. Libro. 320 páginas. PVP: 19’95 euros.
EL ALZAMIENTO (The Rising), de Brian Keene. Novela. 296 páginas. PVP: 16,95 euros.
Zoombi: El apocalipsis zombi con denominación de origen, de Alberto Bermúdez Ortiz. Novela. 296 páginas. PVP: 16,95 euros.
Continue Reading →

Parecer es mentir

Decía Vargas Llosa en sus recomendaciones a los jóvenes novelistas que “la sinceridad o insinceridad no es, en literatura, un asunto ético sino estético”. Afirmación atrevida, por aquello de trasladar un concepto basal de la conducta ética al aparentemente más superficial de la creación artística, pero que en historieta adquiere una inusitada clarividencia y realidad. Cuántas veces, leyendo una historieta, pensamos casi automáticamente en “sinceridad” como concepto definidor y caracterizador, en una concatenación de ideas que sólo puede nacer de unos matices gráficos que van mucho más allá de un estilo de dibujo. La intangibilidad de lo “sincero” no pude ilustrarse, pero sí formar parte de una historieta gracias a la capacidad de otro recurso tan elusivo como imperceptible para el lector: la narración gráfica. Y no es ejercicio fácil, es algo que debe nacer desde dentro del autor, arrancando desde una profundidad que hace sencillo descubrir el ejercicio impostado de aquél que intenta jugar al sentimentalismo ficticio. Ya avisaba Sabato, citando a Gide, que la sinceridad sólo aparece cuando la vocación del artista es irresistible y quizás esa es la condición diferenciadora, la frontera entre la obra que desprende ese sentimiento de sinceridad y la que huele de lejos a falsedad. Es algo que pasa leyendo Parecer es mentir, de Domenique Goblet, obra de la que ya hablé por aquí con motivo de su edición francesa y que me vuelve a prendar en su edición en castellano (espectacular y soberbia, todo sea dicho, todo un tour de force por la complejidad de la adaptación de las fundamentales tipografías de Goblet, completamente integradas en el dibujo). Cuatro capítulos que llevan a dos vidas, la pasada y la presente. La primera, centrada en la relación de la autora con su padre y su madre, difícil, marcada por malos tratos maternos y la ausencia de un padre demasiado enfrascado en la botella y otros menesteres, proyectando una sombra constante de identificación. La segunda su vida presente, donde su relación de pareja está llena de dudas y miedos. Entre los dos momentos, preguntas que se deslizan. ¿Está condenada a repetir una madre con su hija aquello que sufrió cuando ella misma fue hija?¿Es imposible que reconozca el amor quien no lo ha mamado de pequeña? Las visitas de Domenique a su familia son tensas, nerviosas, llenas de ira contenida y de ofensas que no han alcanzado el olvido. Comidas familiares plenas de reproches ocultos bajo una capa de educada pose que la autora dinamita con un estilo que va rompiéndose a medida que las situaciones se van complicando. Un dibujo sucio, infantilizado, donde las figuras humanas se representan a través de imágenes deformadas por la visión de un niño, expresando el desasosiego que marca la relación desde la infancia. Un juego simbólico de estética pura que transforma la escena en un retrato vitalmente sensorial, sensitivo, que trueca el retrato fidedigno por la representación de sentimientos a flor de piel, con una tipografía protagonista que a medida que la corrección se quiebra se desliza hacia lo infantil recuperando la esencia de lo sincero. Y, entre el pasado, la proyección a un presente donde los problemas de la infancia parecen trasladarse a inseguridades de la madurez, con ese presente donde la relación de pareja de la autora aparece marcada por la omnipresente presencia de una antigua novia. A diferencia de la alteración nerviosa que provoca el padre, ahora tenemos miedo y dolor, el titubeo vacilante de quién ya no confía en sí misma y, de nuevo, el dibujo cambia para acoplarse a esa necesidad expresiva. De una paleta cálida a otra más fría, alejándose del rupturismo formal del capítulo anterior para entrar en una pausada sencillez donde los sentimientos pasan a ser simbolizados por imágenes fantasmales que acompañan todas los encuentros. Indecisiones y recelos unidas como receta perfecta para la depresión, pero que la autora logrará exorcizar a través de la propia historia que nos cuenta: en el fondo, no estamos ante una obra, sino ante cuatro misivas donde la autora se desnuda emocionalmente ante cualquiera que lo quiera leer. Dice Menu en el prólogo que fueron necesarios doce años para hacer esta obra. No es extraño: no debe ser fácil sacar ciertas cosas, dejar expuestos los demonios propios sin temor a que pase alguna factura. Pero Goblet lo hace, con valentía, escudándose precisamente en esa sinceridad aplastante que esperamos de quien nos remite una carta privada. Y el lector la recibe desarmado, convirtiéndose en una antiguo amigo que revive una amistad perdida en la lejanía, sabiendo del dolor de su amiga, pero también de su alegría, contagiando sensaciones con una facilidad apabullante.
Resulta difícil encarar una nota sobre este libro con la suficiente distancia como para aislarse de los sentimientos que provoca esa sinceridad rezumante en cada página, incluso en esas páginas finales que evocan a Rothko sobrepasándolo con unas sencillas palabras que desbordan el guiño al lector cómplice.
Es un libro bello como pocos. (4+)

Dos notas:
1) Mis felicitaciones a Norma por la extraordinaria edición. Era complejísimo trasladar todo el juego tipográfico y los juegos de palabras (parte del texto está en “bruselense” y forma parte consustancial de la historia), pero han logrado una edición de matrícula.
2) Algunas páginas de la edición francesa y un avance de 15 páginas de la española

Big Culo Day

Big Culo Day, úsease, Big Ass Day en yanquilandés.
No señores no, esto hay que denunciarlo: el Big Culo Day no es una invención del pérfido marciano Jotacé, ese ser abyecto que consiguió que tuviésemos mirada sucia hasta con Watchmen. ¡No! Es una burda traslación de una importante y tradicional celebración americana, el Big Ass Day, toda una institución que llegó a tener su propia publicación:

Dirigida por el insigne Robert Crumb, uno de los especialistas más reconocidos en la anatomía posaderil femenina, como bien demuestran algunas de sus colaboraciones en esta famosa revista:

¡Jotacé! ¡Reconócelo! ¡El “Big culo day” es un plagio!

Y ahora que ya saben la verdad, sigan ustedes con la celebración…

3ª edición de la beca AlhóndigaKomik

La beca AlhóndigaKomik tiene como objetivo promover la creación y favorecer la aparición de nuevos talentos en el ámbito del cómic. A tal efecto, fi nancia la realización de un proyecto seleccionado por sus valores artísticos y su carácter innovador.
La persona ganadora de la convocatoria disfrutará de la beca en La Casa de los Autores (La Maison des Auteurs) de Angoulême (Francia). Este equipamiento forma parte integrante de la Ciudad Internacional del Cómic (Cité Internationale de la Bande Dessinée et de l’image) y alberga un conjunto de servicios tales como museo, biblioteca y una librería especializada, cine, etc. Contribuye, junto con el Festival Internacional del Cómic (Festival international de la bande dessinée), a hacer de Angoulême, la capital europea de la historieta.
Continue Reading →