Hiperrealismo

A diferencia del fotorrealismo, el hiperrealismo busca que la representación escrupulosamente fidedigna de la realidad aporte un matiz narrativo más allá de la pura descriptiva de aquél. El creador, más que un fotográfo de la realidad, se transforma en un demiurgo que la transforma hasta proyectarla en una dimensión propia, de lectura ajena a esa realidad de la que parten. Cuando vemos las obras de Eduardo Naranjo, Ron Mueck, César Galicia, Malcom Morley o Chuck Close, el prodigio de la técnica deja paso a una reflexión paradójica, que añade una interpretación narrativa a lo aparentemente estático. Realidad mostrada que insinúa otra oculta a los ojos del espectador, que buscará en el exacerbado detallismo las claves de esa nueva lectura.
Pensando en historieta, se podría concluir con excesiva facilidad que la traslación de ese hiperrealismo es el trabajo de autores como Luis García en Nova-2, una obra donde la influencia de Chuck Close es omnipresente y que traslada la elaborada técnica del pintor a recurso gráfico propio del lenguaje de la viñeta. Sin embargo, y por paradójico que parezca, creo que el hiperrealismo en la historieta está más representado por obras como Viaje, de Yuichi Yokoyama. Aunque su estilo gráfico esté en las antípodas del fotorrealismo practicado por estos autores, la intención del dibujante es precisamente la representación fidedigna de la dinámica de un momento real, de una situación vivida. Al igual que en las experiencias de New Engineering, se aparta de la necesidad de una estructura narrativa, supuestamente inherente a la historieta, para afrontar una obra puramente descriptiva, que aprovecha la falsa temporalidad de la secuencia para transformar la representación estática del dibujo en una corriente fluida de acciones. No hay necesidad de establecer un argumento o discurso que articule la historia: la historia nace a partir precisamente de esa descripción minuciosa del movimiento continuo. Al igual que en el hiperrealismo, funcionan dos niveles de lectura paralelos que atrapan al lector/espectador en una reflexión intensa. Cuando vemos un retrato de Chuck Close, automáticamente entramos en la historia que esconden sus facciones, su expresión. Cuando leemos Viaje, vamos más allá de la simple dramatización gráfica de la velocidad y del movimiento en la vida diaria para comprender que no es más que un simulacro de la realidad, un simbolismo acertado de esa aceleración ilógica que nos arrastra de un lado a otro. El minucioso montaje, más que analítico puramente eisensteniano, transforma estas imágenes concatenadas de seres humanos transportados en una realidad formalmente correcta en su temporización, pero que aparece como un relato triste de un norte perdido. Se podría decir que la propuesta de Yokoyama es absurdamente sencilla. Un error tan garrafal como el pensar que un cuadro de Eduardo Naranjo es una simple fotografía. Es realidad desgarrada de su contexto que revela su endeblez y miseria con una fuerza aplastante.
Un trabajo muy interesante, quizás menor en su potencia que New Engineering – posiblemente porque la mayor extensión de la propuesta de Viaje lleva a una redundancia que resta contundencia a la fuerza de las historias cortas de aquel trabajo- que entronca directamente con las propuestas de Micharmut. A mi entender, Yokoyama recupera y reitera en parte los descubrimientos y experiencias que el valenciano lleva investigando desde hace tres décadas. El uso del montaje análitico en su vertiente más dialéctica, la descriptiva construida sobre la dinámica de los pequeños elementos de la situación, ese gusto por el foco en lo minimalista… todo se puede encontrar en la obra previa de Micharmut, desde las fundacionales Dogón o Raya a la radicalmente novedosa 24 horas, donde encontraremos una conexión directa con este Viaje.
Sin desmerecer ni un ápice el trabajo experimental de Yokoyama, no estaría de más aprovechar la suerte de ver publicadas en castellano estas obras para reivindicar los trabajos de Micharmut , uno de los revulsivos más importantes que ha tenido el noveno arte e investigador incansable a la búsqueda de nuevos límites.

10 años de Muchocomi

El miércoles, 14 de abril de 2010 a las 20:00 se inaugura en el IAJ de Huelva(C/ Rico nº 26) la exposición colectiva 10 años de muCHOCOmi, fanzine de cómics editado por la Asociación Cultural Seis Viñetas de Huelva. La revista muCHOCOmi resultó premiada en el VII Salón Internacional del Tebeo de Madrid, quedando además finalista en la sexta edición de dicho evento.