La novela gráfica

No es que exista una gran tradición de libros teóricos sobre historieta en España. Aunque haberlos, haylos, sobre todo en estos últimos años donde la inmensa labor de Toni Guiral ha favorecido que tengamos desde un magno proyecto de Enciclopedia sobre los cómics a libros imprescindibles sobre la historia del tebeo español. Eso sí, casi siempre desde una perspectiva histórica (donde tenemos especialistas extraordinarios: el propio Guiral, Antonio Martín, Pedro Porcel… por sólo citar algunos), pero sin entrar casi nunca en otras aproximaciones más al estilo de lo que es habitual, por ejemplo, en los países francófonos, donde autores como Groensteen o Lefevre abordan temas sobre el lenguaje de la historieta o más específicos (¡siempre nos queda Tebeoesfera!). Afortunadamente, esta carencia se va resolviendo y libros como La Novela Gráfica, de Santiago García, certifican ese momento de arranque que estamos viviendo.
Un ensayo que entronca directamente con la línea de análisis que en su día comenzara Terenci Moix con Los cómics arte para el consumo o formas pop o los de Javier Coma en los años 80, desarrollando estudios en profundidad sobre diferentes aspectos de la historieta que, naciendo desde la rigurosa y exhaustiva exploración cronológica, desarrolla hipótesis que argumenta y contrasta con brillantez. Y no es fácil: porque además García lo hace compatibilizando la seriedad académica que cualquier trabajo de estudio reclama con una excelente capacidad didáctica, haciendo la lectura amena y accesible tanto a cualquier lego que quiera acercarse al tema que analiza como a un especialista en la materia. Lo primero, con todo su mérito, no me parece tan importante como lo segundo. Porque además del discurso didáctico, García plantea su análisis con la indispensable apertura al debate que cualquier trabajo de esta índole precisa. No estamos ante un ambicioso estudio que intenta establecer un canon o estar en posesión de la verdad, sino ante la presentación de una hipótesis tan reflexionada como abierta, que se desarrolla con un argumentario detallado, puntilloso, que permite y estimula la discusión sobre el tema. Más en un campo como las Humanidades y las Artes, donde no existe la demostración empírica y el saber se genera a través del debate y la discusión.
Y eso me parece todavía más importante.
Personalmente no coincido con muchas de las conclusiones de García, pero es que nos equivocaremos si pensamos que un trabajo de investigación marca su calidad por aquello en lo que coincidamos o no. La calidad viene definida por la seriedad del trabajo y porque su desarrollo sea lo suficientemente inteligente como para que cualquiera pueda seguirlo de forma transparente y contraargumentar, generando esa semilla del avance del conocimiento, tan necesario hoy en la historieta. Sólo los buenos trabajos de investigación cumplen esta máxima que debería ser de obligado cumplimiento demostrando así su calidad. Y el trabajo de García la tiene. Y mucha: por cuestiones de trabajo me ha tocado estar en muchos tribunales de tesis doctorales y no es común encontrar tesis preparadas con la profundidad, seriedad y brillantez que demuestra Santiago García en su libro.
Sin duda, estamos ante un trabajo que debería estimular y dar ejemplo a futuras investigaciones académicas en historieta y que, por sí mismo, abre toda una línea de trabajo apasionante sobre la Novela Gráfica, que debería ser desarrollada desde ya a partir de las hipótesis y conclusiones de García.
Sobresaliente Cum Laude, señor García.
Y, otro día, discutiremos sobre sus ideas… :)