Alicia

No resulta fácil explicar qué es Alice in Sunderland. Una obra extraña, compleja, tan exagerada como desmesurada y, a la par, sugerente y atractiva, que quizás se podría resumir tanto como el exceso de un autor henchido de megalomanía, como por el delirio de un genio…
Es difícil porque, básicamente, Talbot intenta explicarlo todo. Y cuando digo todo, entiéndase como una vasta “teoría del todo” que busca encontrar todas las conexiones entre lo real y lo irreal.
Ese “todo” comienza en un teatro de Sunderland, una pequeña población del nordeste de Inglaterra, donde un actor comenzará a tirar de una cadena infinita llamada Alicia, en la que cada eslabón es un dato, una fecha, un personaje, una persona, un hecho… Enlazados fuertemente hasta el punto en que la famosa teoría de los 6 grados de separación entre dos personas se queda en una minucia ante esta hipótesis de conexión universal en la que las personas llevan a los personajes, éstos a los lugares y los lugares a los hechos, que de nuevo conectan con personas, que pueden ser autores que crean personajes que sueñan con otros lugares… y así hasta el infinito. El juego de prestidigitación de Talbot tiene tanto de engaño como de magia, consiguiendo enlazar de forma fluida lo increíble, logrando que realidad y ficción se difuminen en un único universo de complejo barroquismo donde miles de aleteos de mariposas logran millones de extrañas coincidencias. No hay argumento real en Alice in Sunderland. Hay, sí, la excusa del encuentro entre Alicia Lidell y Charles L. Dodgson, pero en las páginas del libro lo que encontramos es un inmenso río de conexiones, a veces como una reacción en cadena donde una carambola genera un ramillete de cientos de carambolas posteriores, a veces sólo como un débil nexo de unión. Pero Talbot siempre encuentra ese lazo invisible para anudar su enganche, su paso al siguiente vínculo, siempre con la Alicia de Carroll como inspiración de ese nuevo universo autocontenido.
Y así, lugar, personaje, persona y hecho se funden en un único cristal de infinitas facetas: dependerá sólo desde dónde lo miremos para que veamos uno u otro.
Un exceso tan ambicioso como casi inalcanzable, pero perfecto para un autor como Talbot, siempre dado a la desproporción barroca, recargada, con un patológico horror vacui gráfico que aquí se transforma en un cúmulo de estilos, de experimentaciones, casi en una especie de inmenso collage donde ideas y grafismos se superponen sin solución de continuidad. El minucioso trabajo de documentación previo que ya se veía en obras como Luther Arkwright o El corazón del imperio llega aquí a la categoría de auténtico orfebre, obsesionado en convertirse en una especie de parca capaz de hilar ese inmenso tapiz que recoja lo imaginario y lo real.
Ante semejante desafío, era fácil caer en el desvarío desquiciado, convirtiéndose en el demiurgo definitivo, pero Talbot tiene siempre un ancla en la realidad a través de un espectador aburrido, que asiste impertérrito al impresionante despliegue espacio-imaginativo-temporal y que recuerda a lector y autor que es todo un ejercicio de imaginación, como bien certifica el irónico final, quizás previsible y tópico, pero perfecto para cerrar el juego que propone Talbot.
Quizás el mayor problema que se le puede achacar a la propuesta del autor (más allá de entrar en el juego de conexiones, claro) es que esos excesos temáticos funcionan mejor en la corta distancia que en la larga extensión elegida para la obra, con más de 300 páginas. Lo que comienza siendo fascinación, no pocas veces se transforma en tedio ante una cascada de datos e ideas que, por acumulación, acaba siendo un continuo indistinguible que puede aburrir. Pero, eso sí, nunca deja indiferente.
Un tebeo a leer, pero con precauciones: leído a pequeñas entregas, resulta un ejercicio intelectual sugerente y original. De un tirón, el empacho es indigesto.
Alice in Sunderland, de Bryan Talbot. Random House Mondadori.

16 Comentarios en “Alicia

  1. La Cosa del pantano on 14 Abril 2010 at 13:15 said:

    Se lo pones en bandeja a Pepo para que empiece con sus disertaciones..jajaja

    A ver que pasa.

  2. anonimo on 14 Abril 2010 at 13:21 said:

    O sus peponettes… ^_^

  3. Jesús on 14 Abril 2010 at 13:45 said:

    Yo propongo un amalgame: PePons

  4. John Space on 14 Abril 2010 at 14:08 said:

    PePons, producto del amor y el odio, así como de un antinatural intercambio de fluidos entre representantes de ambos sentimientos.

    Mmm, creo que voy a llamar a Johns, a ver si lo puede meter en próximas entregas de Green Lantern…

  5. Buf, yo lo tengo por ahí y no me he atrevido aún con él. Mira que me encanta Talbot, pero es abrirlo y echarme para atrás (tampoco ayuda que nunca le he visto la gracia ni a Alicia ni a sus adaptaciones, quitando la de Svankmajer). A ver si después de esta reseña me animo…

  6. Yo llevo 70 páginas o así leidas, y a mi me está encantando, no se me está haciendo de momento tedioso ni nada por el estilo (me mola mucho Talbot y me parece genial que al igual que hizo con Historia de una rata mala use personajes de la literatura Infantil-Juvenil para contarnos un porrón de cosas más, que tienen poco o nada de infantil juvenil) pero hare caso de tu recomendación y el resto lo leere en pequeñas dosis para evitar empacho, ahora el tebeo aburrirá o gustará más o menos pero ya solo por el currazo que se ha pegado y el despliege que hace de recursos gráficos y documentales vale la pena.

  7. bartleby on 14 Abril 2010 at 16:46 said:

    Hoy he comprado El País y me llevo la grata sopresa de encontrarme en la contraportada a Gimenez.

    Muy oportuna la entrevista ahora mismo.

    Me temo que Carlos podría seguir con la serie Malos tiempos ambientada e la actualidad(desgraciadamente).

  8. Por cierto, nada que ver, pero… ¡qué delicia absoluta el nuevo Spirou de Parme y Trondheim! :) ¿Alguien más lo ha leído?

  9. Totalmente de acuerdo con tus apreciaciones. Talbot experimenta, mezcla grafismos y estilos, propone teorías sugerentes sobre el origen del mito de Alicia. Lo conecta con la ciudad de Sunderland (trasunto de Wonderland), pero en el camino se pierde varias veces, las digresiones perjudican el discurso del autor, que a mi parecer abusa del collage perjudicando el tempo narrativo de una obra que resulta sugerente y muy interesante, con grandes momentos y estupendas reflexiones. A mi parecer un buen cómic pero fallido en sus pretensiones.

    • Álvaro Pons on 14 Abril 2010 at 19:51 said:

      Sí, esas pérdidas son cuando intenta ir mucho más allá y conectar realidad y ficción. No deja de ser interesante y original, pero en la cantidad está el problema…

  10. Como todo va en gustos: a mí me ha entusiasmado y me lo leí en dos sentadas… y no en una porque me interrumpieron, que si no caía. Se nota, eso sí, en cuanto a su carácter "totalizador", el peso del referente "From Hell", esta sí una obra maestra absoluta.

    Pero la he disfrutado mucho, como estoy disfrutando "La noche a través del espejo" de Fredric Brown. Y este viernes, colofón con la "Alicia" de Tim Burton en pantalla grande. Larga vida a Alice Liddell y a Charles Dogson, demonios. :-)

  11. César on 17 Abril 2010 at 3:33 said:

    "Y este viernes, colofón con la “Alicia” de Tim Burton en pantalla grande"

    Por desgracia, Disney, la Disney de ahora y no la de Walt o la primera Alicia, ha conseguido que Tim Burton deje un sabor de boca muy amargo a ese colofon… Hacen bueno el Peter Pan de Spielberg, no digo mas…

  12. Jesús Cuadrad on 17 Abril 2010 at 16:49 said:

    Sí, mejor: no diga más.

  13. Ricardo on 17 Abril 2010 at 22:31 said:

    Todavía no he podido digerir lo bueno que era "Historia de una rata mala" de Talbot. Y este "Alicia", por lo que he leído en vuestro comentarios, creo que también me va a encantar.

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