Camino a Cerebus II

Como ya comenté, la importancia de Cerebus excede por completo los límites de cualquier aproximación. Aunque es evidente que, ya sea por el hecho de ser una serie realizada durante 26 años con un nivel artístico espectacular o por los hallazgos e investigación narrativa que se dan en esas 6.000 páginas, la serie debería formar parte de la Historia con mayúsculas del tebeo mundial, no se puede dejar de lado la fundamental influencia que ha tenido Cerebus y Dave Sim en el panorama editorial americano. Es más, me atrevería a afirmar que el tebeo americano hoy no sería igual sin ellos.
Aunque no era una desconocida, en la década de los 70, la autoedición estaba claramente identificada con la publicación alternativa y los movimientos contraculturales. Los mini-comics y los fanzines habían sido los protagonistas de toda la reivindicación de la historieta como medio de expresión adulto, pero no habían conseguido romper la barrera de una distribución marginal. En el fondo, su propio espíritu antisistema los alejaba de las estructuras consolidadas de venta y distribución y hubiera sido casi absurdo encontrar Zap Comix o American Splendor en las baldas de los supermercados junto con las publicaciones de Archie, Marvel, DC o GoldKey que imperaban en la época.
Sin embargo, desde sus inicios Cerebus huyó de esa etiqueta alternativa y buscaba codearse de igual a igual con las series de las grandes editoriales mainstream. Durante los primeros años de la serie, Sim consiguió el primero de sus titánicos logros: crear un sistema paralelo de distribución que permitía que la serie pasase de los 2.000 ejemplares iniciales a casi 20.000 apenas cinco años después. Un logro más importante si recordamos que el “Direct Market” no estaba generalizado tal y como lo conocemos hoy -con su espectacular boom a finales de los 80- y la distribución debía realizarse casi manualmente a los puntos de venta.

El empeño de Sim demostró que era posible otra forma de editar y de vender tebeos, desde la autoedición pero con aspiraciones comerciales, creando un camino que pronto seguirían autores como Wendy y Richard Pini con Elfquest, Larry Marder o Rick Veitch, pero que encontraría su ratificación final con los éxitos de Teenage Mutant Ninja Turtles de Kevin Eastman y Peter Laird o Bone de Jeff Smith.
Sin embargo, la labor de Sim no se quedó ahí: su defensa de la autoedición como forma válida de comercialización de tebeos se extendió a la defensa a ultranza de los derechos de autor. Una tarea que ya había dado sus frutos en el mercado americano: las reivindicaciones de autores como Neal Adams, Jim Steranko o Will Eisner, así como la influencia de las experiencias que llegaban desde Europa había cambiado por completo la consideración de la autoría de historietas en el cómic mainstream. Lo que se consideraba un simple trabajo de encargo, ahora era claramente un trabajo de creación con una serie de derechos inalienables por parte del autor. El éxito de publicaciones como Heavy Metal, creada a imagen y semejanza del Metal Hurlant galo, impulsó a editoriales como Marvel a crear revistas como EPIC (más tarde transformada en línea editorial), donde los autores retenían de forma completa los derechos de sus creaciones. Pero Sim luchaba porque este derecho fuera algo más que una simple concesión paternalista de las editoriales. No se trataba de un regalo de los editores a los autores díscolos a cambio de que éstos siguieran produciendo puntualmente sus entregas de sus series-franquicia. Era un derecho inalienable. Una batalla que tuvo su mayor expresión en la creación del denominado “Creator’s Bill of Rights” (Declaración de derechos de los creadores), originada en 1988 tras el enfrentamiento de Sim con la distribuidora Diamond. Poco antes, Sim había comenzado a publicar a través de su editorial Aadvark-Vaneheim otras obras como Normalman, Flaming Carrot, Ms. Tree o Puma Blues (lo que sería poco después seguido por WaRP Press, la editorial de Elfquest, que publicaría series como A distant soil o Fantagraphics, que comenzaría la edición de Love & Rockets), a la vez que se lanzaba a publicar la primera recopilación de Cerebus, High Society. Todo un hito editorial que se avanzaba en años a la moda de los Trade Paperbacks recopilatorios (de nuevo, Sim abriendo brecha) y que estrenaba además un original sistema de distribución por venta directa por correo. Una decisión que sentó mal a Diamond Comics, que tomó como represalia contra el sedicioso editor abandonar la distribución de Puma Blues. La actitud de la distribuidora dio lugar a reuniones de todo tipo y a la creación de una carta de derechos de los autores firmada inicialmente por el propio Dave Sim, Steve Bissette, Craig Farley, Gerhard, Mark Martin, Larry Marder, Michael Zulli, Ken Mitchroney, Scott McCloud, Rick Veitch, Peter Laird y Kevin Eastman. Aunque la declaración en sí misma no supuso un cambio en los mecanismos de funcionamiento de la industria, dio carta de nacimiento formal al movimiento de autoedición en los USA, que demostró una capacidad de trabajo y movilización inusitada. Dave Sim comenzó una interminable gira promocional con el ambicioso nombre de “Spirits of Independence”, que llevaba el concepto y ventajas de la autoedición a todos los rincones del país. Publicó una guía para la autoedición y alentaba a todos los creadores a autopublicarse sus obras. La incorporación del exitoso Jeff Smith y de Colleen Doran consolidó un grupo de activistas que lucharon durante años por los derechos de los autores y que ayudó a consolidar una nueva forma de entender la historieta. Las Small Press Expo, la instauración de las becas de la Xeric Foundation no existirían sin la labor inicial de este grupo.
Aunque también es cierto que no todo fueron luces en ese movimiento. Tras los enfrentamientos entre Jeff Smith y Dave Sim (que acusó al primero de ser una marioneta en manos de su mujer y lo retó públicamente a un combate de boxeo para dirimir sus diferencias), no fueron pocos los que criticaron que la defensa radical de la autoedición llevó a muchos autores a la ruina. Convencidos por la fuerza de las palabras del movimiento de autoedición, lo que algunos creadores comenzaron con una fe total en su obra se transformó en abultadas facturas que los hundieron económicamente. Como afirmó Max Alan Collins, quizá la independencia no era una opción, era simplemente que no existía otra alternativa.
Pero, en cualquier caso, y por encima de esas sombras, la realidad es que el trabajo de Sim en Cerebus ayudó a cambiar el modelo editorial americano e impulsó todo el movimiento independiente de una forma que es imposible de valorar en toda su extensión. A lo que hay que añadir que su decisión de publicar recopilatorios de su obra en gruesos volúmenes se adelantaba de nuevo a su tiempo: los phone-books de Cerebus demostraron que el público consideraba la historieta más allá de la entrega periódica mensual y que existía un nicho de lectores que querían ver sus tebeos favoritos publicados en un formato distinto, más próximo al del libro y donde la obra se extendiera mucho más allá de las 24 páginas del cómic-book.

27 Comentarios en “Camino a Cerebus II

  1. Pepo on 30 abril 2010 at 15:50 said:

    "Sim consiguió el primero de sus titánicos logros: crear un sistema paralelo de distribución que permitía que la serie pasase de los 2.000 ejemplares iniciales a casi 20.000 apenas cinco años después. Un logro más importante si recordamos que no existía el “Direct Market” y la distribución debía realizarse casi manualmente a los puntos de venta".

    Álvaro, tan sólo algunas puntualizaciones. Cerebus comenzó a publicarse en 1977 y para esas fechas el mercado directo a librerías especializadas estaba más que establecido. Se había iniciado a partir de 1972 (Phil Seuling, librero y organizador de convenciones fue uno de sus principales promotores), y para mediados de los 70 ya había varios distribuidores que operaban con la red de librerías especializadas, la base del "mercado directo". Circuito de librerías especializadas cuya base principal, por cierto, había surgido previamente de las head shops y tiendas similares que desde finales de los 60 vendían no sólo comix underground, también comic books de segunda mano.

    Sobre el direct market tienes un par de artículos en el Comic Book Artist que explican su historia, pero en castellano también lo explica muy bien Toni Guiral en el tomo dedicado al underground y los alternativos en la colección "Del tebeo al manga. Una historia de los tebeos", o bien Santiago García en "La novela gráfica", que también dedica dos páginas al asunto.

    Por otra parte, sobre el tema derechos de autor, autoedición y cobrar por royalties, los auténticos pioneros fueron los autores y editores del comix underground, que funcionaban así desde finales de los 60. Lo explica también muy bien Patrick Rosenkranz en su documentadísima historia del undeground "Rebel Visions". Saludos.

    • Álvaro Pons on 30 abril 2010 at 17:20 said:

      Pepo: sí, sí, cuando lo escribí no estaba pensando en las librerías especializadas, que evidentemente existen desde mucho antes, sino en el boom de finales de los 80 y principios de los 90, con la generalización del Direct Market y la publicación mainstream dedicada a ese canal de forma única, así como las magadistribuidoras tipo Capital y Diamond. Lo he cambiado en ese sentido.

      Respecto a los derechos de autor, si bien es cierto que los pioneros fueron los editores de underground, la realidad para los que trabajaban en las mainstream era muy diferente. Sim hace en cierta manera de eslabón natural entre los dos mundos.

      Por cierto: una pregunta Off Topic ahora que nombras el libro de Rosenkranz: veo que lo has citado mucho últimamente y supongo que has conseguido la nueva edición… ¿sabes si tiene variaciones respecto a la antigua? Es que tengo la antigua y si la nueva edición está revisada -que ya tiene sus añitos, la pobre-, lo compro de cabeza, es excelente… :)

  2. Pepo on 30 abril 2010 at 17:30 said:

    Sí, trae variaciones porque lo he comprobado (alguna llamativa, como una cita de Harvey Kurtzman que ahora no aparece). Por cierto, también he echado en falta en tu post, aparte de los autores underground que se autoeditaron desde 1969 aproximadamente, a otros autores pioneros en la autoedición no conectados al underground que fueron por delante de Dave Sim (Cerebus, 1977, recordemos). Ojo, que no se trata de quitarle méritos a Sim, sino de no negárselos a otros autores. Me refiero en concreto a:

    -Harvey Pekar, que comenzó su American Splendor en 1976, un año antes por tanto, y era un tebeo igualmente autoeditado; de hecho lo ha sido hasta hace no demasiados años, cuando Dark Horse empezó a publicarlo

    -Mike Friedrich, que autopublicó la serie "Star Reach" entre 1974 y 1979, el primer cómic americano (o uno de los primerísimos) autoeditado que consiguió una distribución importante al margen de las grandes editoriales, DC y Marvel. Precisamente a través del circuito de tiendas especializadas, head shops y, también, ventas por correo.

    • Álvaro Pons on 30 abril 2010 at 17:46 said:

      Pepo: Pues me compro la nueva edición de cabeza… :)

      A Pekar y los underground sí que los nombro:
      "la autoedición estaba claramente identificada con la publicación alternativa y los movimientos contraculturales. Los mini-comics y los fanzines habían sido los protagonistas de toda la reivindicación de la historieta como medio de expresión adulto, pero no habían conseguido romper la barrera de una distribución marginal. En el fondo, su propio espíritu antisistema los alejaba de las estructuras consolidadas de venta y distribución y hubiera sido casi absurdo encontrar Zap Comix o American Splendor en las baldas de los supermercados junto con las publicaciones de Archie, Marvel, DC o GoldKey que imperaban en la época."

      Lo de Friedrich no lo he puesto porque Star Reach fue una antología de varios autores, no lo he considerado estrictamente un cómic autoeditado sino una iniciativa independiente de edición. Digamos que lo veo más como el primero de los "independientes" en cierta medida, pero siguiendo el esquema de las revistas Warren, no de una publicación personal autoeditada. Eso sí, sólo por ser el editor de Cody Starbuck hay que tenerle en un pedestal…

      • Álvaro Pons on 30 abril 2010 at 18:04 said:

        De todas formas, donde mejor está explicada esta historia (aunque con algunos sesgos), es en la serie de artículos Chuck Rosanski, de Mile High: Evolution of Direct market y Evolution of Direct market distribution. AHí se puede ver como la situación era radicalmente distinta: no era lo mismo un mercado directo con medio centenar de librerías especilizadas a mediados de los 70 a los centenares de librerías a finales de lo 80.

        • Álvaro Pons on 30 abril 2010 at 18:07 said:

          No he dicho que tuviera la filosofía de Warren, sino que seguía el esquema, son dos cosas diferentes… :)

          Sobre el Direct Market, es evideente, Pepo, sobre todo por el cambio de paradigma en la devolución. Su importancia fue crucial, pero no olvidemos que también tiene una parte más oscura y se han hecho muchas hipótesis sobre el enclaustramiento que tuvo el medio al pasar a depende exlcusivamente del Direct Market, con el colapso que sufrió en los 90 por la especulación de portadas y demás…

  3. Pepo on 30 abril 2010 at 17:40 said:

    " Un logro más importante si recordamos que el “Direct Market” no estaba generalizado tal y como lo conocemos hoy -con su espectacular boom a finales de los 80- y la distribución debía realizarse casi manualmente a los puntos de venta"

    (Versión cambiada).

    Álvaro, como te décía antes, para 1975 ya había varias distribuidoras operando con el direct market. No era una distribución manual o artesanal, era un mercado en el que trabajaban varios distribuidoras y grandes editoriales, la primera de ellas DC, luego se apuntó Marvel. Como te comentaba, Seuling fue el primero que contactó con las editoriales desde 1972 para que vendieran su material no sólo a quioscos y tiendas de comestibles (canales tradicionales) sino también al floreciente circuito de tiendas especializadas. Por eso Seuling montó su propia distribuidora, y pronto otras siguieron el ejemplo.

    • Álvaro Pons on 30 abril 2010 at 17:51 said:

      Pepo: sí, pero no se puede hablar en esos momentos de un circuito siquiera parecido al que se establece a partir de los 80 con la distribución especializada masiva de Capital y Diamond. Es cierto que había distribuidoras (la del propio Seuling, sin ir más lejos, o mas importantes posteriormente como Pacific o Heroes), pero generalmente eran locales y los autoeditores debían hacer una labor muy artesanal en ese sentido: debían contactar con las diferentes distribuidoras locales, o directamente con las tiendas en el caso de que no existiera una distribuidora local. Era una situación radicalmente distinta a la que se da una década después con la generalización de Diamond y Marvel y,s obre todo, con el paso de gigante de la cesión en exclusiva de la distribución de DC a Diamond y la compra de Heroes por parte de Marvel (en esa guerra de distribuidoras que hundió a Capital).

  4. Pepo on 30 abril 2010 at 18:02 said:

    Hombre, Friedrich era también autor, aunque Star Reach fuera una antología (con algunas historietas escritas por él), y no estoy de acuerdo en que su filosofía fuera la misma que la de Warren en absoluto.

    Dejando ese tema, la verdad es que lo del surgimiento del direct market es un tema apasionante. Fue una salida comercial a las grandes editoriales justo cuando las ventas en quioscos estaban estancadas o bajando, porque para entonces los quiosqueros apenas hacían negocio con el margen y devolvían a menudo los paquetes sin abrir. El direct market fue la salida a las editoriales, y usaron justamente la base previa que había de head shops, más las tiendas de cómic. O sea, que puede verse como un aprovechamiento de la industria -en parte- de los canales alternativos abiertos en los 60. El direct market era una distribución que no permitía devoluciones, luego las editoriales vendían sobre seguro (a cambio de eso, les hacían descuentos a los libreros).

    Además, el direct market (esto lo explica muy bien Santiago en LA NOVELA GRÁFICA) permitió a los libreros pedir más de unos títulos y menos de otros, con lo cual las tiradas se podían ajustar mucho por las editoriales. Cosa que los quiosqueros, en el sistema tradicional de distribución de comic books, nunca podían hacer porque la distribución era indiscriminada, y no podían pedir más ejemplares de los títulos más vendidos, o menos de los menos vendidos.

  5. Pepo on 30 abril 2010 at 19:47 said:

    Álvaro, los artículos de Chuck Rozanski que has encontrado ahora están muy bien, es una buena fuente que deberías incorporar a tu post, pero discrepo nuevamente que explique mejor la historia del direct market que:

    -Robert Beerbohm, el especialista más citado sobre el direct market,

    -la parte que dedica Antoni Guiral en "Una historia de los tebeos" al asunto, que maneja diversas fuentes.

    -la parte que dedica Santiago en "La novela gráfica" al direct market, que también maneja diversas fuentes.

    Por cierto, una última puntualización.

    "AHí se puede ver como la situación era radicalmente distinta: no era lo mismo un mercado directo con medio centenar de librerías especilizadas a mediados de los 70 a los centenares de librerías a finales de lo 80".

    La referencia a medio centenar, 500, en el artículo de Rozanski no es a librerías especializadas, sino a los 500 distribuidores independientes, mayoristas, que había por todo el país, y que distribuían a saco tanto periódicos como revistas y comic books, les daba igual ocho que ochenta (bueno, no, no les daba igual realmente porque periódicos y revistas dejaban más margen de beneficio que los comic books, cuyos paquetes a menudo eran usados como "colchón" para que periódicos y revistas no se estropearan en los camiones).

    Phil Seuling supo ver que a las editoriales de cómics les interesaba una nueva distribución "directa" justamente por el gran número de devoluciones que tenían de esos 500 distribuidores regionales por todo el país. Lo que Seuling y otros distribuidores especializados ofrecieron a las editoriales de cómic fue precisamente una distribución especializada, discriminada (se podían ajustar pedidos y por tanto tiradas),mucho más rápida y en firme, sin posibilidad de devolución. A diferencia de los 500 distribuidores mayoristas, que estaban ahogando con sus devoluciones a las editoriales de cómic.

    Ah, el segundo enlace que has puesto va al mismo sitio que el prmerio, la II parte del artículo está aquí:

    http://www.milehighcomics.com/tales/cbg96.html

    En la cual encontramos que Rozanski se refiere literalmente al "crecimiento explosivo de las tiendas de cómic por todo el país en el periodo 1972-1977", es decir, antes de Cerebus:

    "Based on conversations I've had with other comics retailers from those early days, this huge timing advantage was the primary catalyst for the explosive growth in comics shops throughout the country during the 1972-1977 period".

    Los datos estimados son:

    En 1974 había entre 200 y 300 tiendas especializadas de cómic, aproximadamente. Para 1980, ya eran unas 1500 por todo el país.

    • Álvaro Pons on 1 mayo 2010 at 0:13 said:

      "Álvaro, los artículos de Chuck Rozanski que has encontrado ahora"
      Perdona, pero esos artículos son bastante antiguos, no los he encontrado ahora.. La página de MileHigh era un fijo cuando pedíamos en los tiempos en que no había Amazon…
      Lo que deice Rosanski, si no leo mal:
      "By the time my first store opened (1974), I estimate there were approximately 30 other comics shops in the US and Canada. There were also about 100 other stores who sold primarily other products (used books, records, etc.) but also carried a line of new comics."
      Vaya, creo que no son entre 200 y 300 …. creo.
      Ya he dicho que esos artículos están sesgados, pero es de alguien que lo ha vivido de primera mano. Supongo que algo sabrá. Medio centenar son 500????
      Tengo que buscar los datos exactos, pero hay un artículo muy interesante del Comics Journal al respecto, a ver si lo encuentro.

  6. fernando on 1 mayo 2010 at 4:22 said:

    Desde la admiración por los dos, tanto a Pepo como a Álvaro, resulta un poco cansino las "discusiones" que os traeis sobre tebeos, siempre sobre matices por la interpretación de las palabras de cada uno, terminando siempre en parrafadas bibliográficas que sólo entendeis vosotros para ver quién es más "listo" o quién da con el dato antes. De una pequeña chorrada ensombreceis el tema debate principal quedando de cara al público como si se tratase de algo personal.

    Al final, como ambos sois muy educados, parece que no se nota tanto esto que digo, pero de forma sutil (otras no tanto) deciros que se nota.

    Por ejemplo, sin querer ser el que diga lo que teneis que hacer (y si lo parece mandarme al carajo) pero el broche de oro a toda la información que da álvaro sobre Sim sería un análisis de esos cojonudos que se marca pepo cuando puede sobre las virguerías que hace este hombre con las viñetas.

    Cada uno en un aspecto sois cojonudos, pero a veces parece que discutis por chorradas.

    Un saludo!

  7. pues yo he disfrutado muchísimo esta "chorrada". Aunque he leído los libros en castellano citados, los aspectos más industriales se han quedado en segundo plano, así que una discusión realmente productiva, amigable y respetuosa, sobre los entresijos de la autoedición y los orígenes de determinados sistemas de distribución me parece mucho más jugosa que tirarnos 6000 comentarios poniendo a parir un tebeo o al jurado del Saló, que desgraciadamente es lo que ocurre a menudo.

  8. El_Calambre on 1 mayo 2010 at 21:49 said:

    Personalmente, confieso que Cerebus me está dando un cierto resquemor… Oigo hablar de innovaciones formales, de su carga crítica, de la importancia dentro de la autoedición y de múltiples ecéteras técnicos y de forma; sin embargo apenas he escuchado que se trate de una obra entretenidísima, cautivadora, que enganche o cosas por el estilo.

    No estoy hablando de los parámetros por los que debe juzgarse la calidad de una obra ni nada de eso, solo es que tengo la sensación de que me va a decepcionar y me está dando un poco de pereza; tanto que ni siquiera he leído el avance editorial para salir de dudas (aunque lo haré)… quizá lo que me gusta es disfrutar de la incertidumbre.

    • Álvaro Pons on 1 mayo 2010 at 21:52 said:

      El_calambre: es entretenida, muy entretenida. Y engancha: fíjate que a mí me ha enganchado casi 18 años… Empecé a leerla en 1986, y no he fallado a ningún TPB. Y eso que los del final son duros, duros, duros…

  9. El_Calambre on 1 mayo 2010 at 21:55 said:

    Bueno, me quedo más tranquilo…

    No sé cuándo pero caerá…

    Gracias.

  10. zivs on 2 mayo 2010 at 15:11 said:

    Yo también disfruto mucho con estos debates "en profundidad", aunque lo que propondría sería que Pepo, ya que cuenta con tanta información y una visión personal y formada para estructurarla, preparase un artículo largo para colgarlo en "su sitio", el cual Álvaro podría "Linkear" desde aquí.

    Simplemente por el hecho de que leer los tochos de información divididos en comentarios y con letra pequeña y tal se me hace más lioso, y creo que se pierde un poco del interesantísimo contenido.

    Aún así, gracias a los dos por compartir vuestra sabiduría con nosotros y dar lugar a nuevos puntos de vista.

    El calambre: Como Álvaro bien dice, a partir del sexto tomo de la serie la cosa se hace un poquillo más complicada. Pero en concreto éste de "Alta Sociedad" es entretenidísimo, cautivador y engancha que no veas. Y el siguiente, el de "Iglesia y estado" para mí ya es el no va más. Espero de verdad que la cosa vaya bien y lleguen a editarlo, porque la cosa lo merece de veras.

  11. El artículo de Rozanski, igual que el libro de Rosenkranz sobre el undeground tienen su tiempo, por supuesto. La cuestión es consultarlos a tiempo antes de escribir sobre un tema en el cual pueden servir de documentación muy valiosa.

    "Vaya, creo que no son entre 200 y 300 …. creo".

    Tengo por costumbre no inventarme las cosas, al menos lo intento, y esto tampoco me lo he inventado, Álvaro. El dato de las aprox. 200-300 tiendas de cómics en 1974 aparece en un artículo de Jay Allen Sanford sobre el Direct Market para el San Diego Reader, artículo para el cual entrevistó a varios de los protagonistas. Teniendo en cuenta siempre que son datos estimados, tal como he dicho antes.

    "By 1980, around 1500 comic or fantasy-related specialty shops operated nationwide, many of them part of multistore chains, up from an estimated 200 or 300 in 1974".

    http://www.sandiegoreader.com/news/2004/aug/19/tw

    Y sí, vaya, medio centenar no son 500, escribí demasiado rápido. Quien tiene boca se equivoca, ¿no? Tú empezaste el post sobre Cerebus diciendo que en 1977 no existía el direct market y lo has terminado siendo un experto en el tema. Me alegro! : )

  12. Fernando, con toda la amabilidad (sincera) quiero puntulizar otra cosa. Creo que no es cosa de un dato sin importancia o "interpretaciones" de matiz. Leí el post de Álvaro y mi impresión, sinceramente, fue la siguiente:

    -Dave Sim prácticamente inventó el direct market "antes" de que éste existiera. No fue así. Para 1977 (Cerebus nº 1), existía una red de librerías especializadas por todo el país y, lo más importante, varias distribuidoras especializadas en cómics, fruto de la iniciativa de personas ajenas a Sim. Phil Seuling y otros distribuidores que le siguieron después, que empezaron hacia 1972-73. Para 1975 las editoriales de cómic tenían distribución (evidentemente, no "manual") a las

    librerías especializadas, que cada vez eran más. Dice Rozanski que entre 1974 y 1977 se produjo un crecimiento explosivo de librerías especializadas por todo el país.

    -Tras leer el post, mi impresión también es que Dave Sim fue prácticamente el primero en autoeditarse fuera del underground y de la distribución "marginal" (sic) de éste.

    Eso tampoco fue así, y no porque lo diga yo, evidentemente, sino porque está documentado.

    Antes de Sim se autoeditó Harvey Pekar en 1975, que nunca tuvo contactos con el underground más allá de las visitas que le hacía Crumb cuando iba a Cleveland. Pero es que antes de eso también, en 1974, Mike Friedrich, autor de cómics, también autoeditó una antología, "Star Reach" -en la que él también participó-, que consiguió una distribución importante al margen de las grandes compañías, y que además buscaba ser una alternativa al material de las grandes, DC y Marvel.

    -La distribución de los underground no era "marginal" en absoluto, al menos comparada con la que Sim consiguió. Aunque fuera sólo a través de la red de head shops, y de algunas de las primeras tiendas de cómics que también vendieron comix underground, e incluso vendiéndolos por la calle, hubo tebeos underground con unas ventas muy importantes. Álvaro cita las cifras del Cerebus de Sim: de 2.000 en 1977 a 20.000 en cinco años.

    Pues bien, Zap Comix, a través de los canales de "distribución marginal" (sic) del underground estaba vendiendo unos 100.000 (cien mil) ejemplares por número a finales de 1969. Y el nº 1 de Freak Brothers, de Shelton, había vendido 200.000 ejemplares a la altura de 1973 (la serie completa por entonces sumaba ya más de un millón de ejemplares de ventas). Otros títulos underground, de los más populares, alcanzaban los 20.000 ejemplares vendidos. Las cifras las he leído en el libro de Rosenkranz (Rebel visions) y el de Santiago García (La novela gráfica).

    Luego más bien, creo yo, fue al revés. Los underground dieron el ejemplo que luego otros, como Pekar, Friedrich o Sim, siguieron. Y crearon un tejido de distribución alternativa que esos autores aprovecharon: el direct market, no lo olvidemos, nació aprovechando en parte la red de head shops que florecieron con el underground.

    Es lo que decía antes de los libros. No sirve de mucho comprarlos el primero. Hay que leerlos, o releerlos, y consultarlos antes de reescribir la historia.

  13. Corrijo, Pekar no se autoeditó el nº 1 de American Splendor en 1975 sino en 1976.

  14. fernando on 2 mayo 2010 at 16:22 said:

    Si a río revuelto, ganancia de pescadores…

    Los que pasamos por aquí y nos encontramos estas discusiones, otra cosa no, pero aprender aprendemos un huevo. Pepo, al final se agradece toda la información que vas dejando por donde pasas :)

  15. yonosoyyo on 2 mayo 2010 at 18:40 said:

    menuda sobrada con lo de "No sirve de mucho comprarlos el primero. Hay que leerlos, o releerlos, y consultarlos antes de reescribir la historia." menudo puñal, juas.

    • Álvaro Pons on 2 mayo 2010 at 20:39 said:

      Por mi parte se acabó el río revuelto.
      He vuelto a leer lo que escribí y no entiendo las deducciones que hace Pepo. Supongo que es porque es imposible el entendimiento mutuo. Él lo ha comentado muchas veces, que no ha entendido entradas o que le parecían confusas. Y no dudo que tenga razón, pero es evidente que entre nosotros todo se magnifica, incluso un comentario ingenuo, que aseguro iba de buen rollo, se transforma en arma arrojadiza.
      Y no tengo ningún interés de demostrar nada. No soy un experto en Direct Market ni nada que se le parezca, es obvio.
      Como ya hice en su web, también aquí, por mi parte, se acabaron las discusiones.

  16. Otronsoyyó on 2 mayo 2010 at 20:53 said:

    ¿Y el Sr. Pérez desde cuando es un documentado experto en Direct Market? Porque hasta que no se demuestre lo contrario, ni el Sr. Pérez ni el Sr. Pons son expertos en el tema.

  17. No, yo no soy el experto, por eso consulto a quienes sí lo son, y para eso he citado aquí la fuentes que he consultado. No lo hice para demostrar ante nadie "lo que he leído", sino para que los demás, como tú o quienes quieran, puedan leerlo también, corroborarlo y enterarse cómo surgió el direct market. Algo que está más que documentado a estas alturas, en algunos casos por los propios protagonistas de aquellos años, como Robert Beerbohm.

  18. Fran Saez on 3 mayo 2010 at 11:28 said:

    Pues, Fernando, para mi precisamente este tipo de debates son de las cosas que mas me interesan de la pagina, asi q debe ser algo mas bien de gustos personales, y no hay q generalizar…

    Un consejo, q es lo q yo hago: Cuando te parezca cansino un tema o post, pues… dejas de leer :-)

    Un saludo

  19. fernando on 3 mayo 2010 at 14:31 said:

    Va, me apunto el consejo :)

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