El baño violeta

No tengo ninguna sombra de duda sobre la importancia de la premisa argumental de El Baño, de Gustavo Sala. Cualquiera que haya pasado por la agónica situación de estar al límite de almacenamiento vejigueril y/o rectil sabe que los sufrimientos y estrés derivados de esos momentos son muy duros de sobrellevar. Que una cosa es el aguante psicológico ante la adversidad y otra que tu mismo cuerpo te esté avisando de un próximo colapso (más bien explosión) fisiológico que, además, suele ser de lo más indecoroso. Así que, ya puestos a hablar sobre las dificultades de la vida, qué mejor que afrontar una de esas que es de verdad y por la que todo hijo o hija de vecino o vecina ha pasado en alguna ocasión. Aunque, cierto es, más de uno (y una) pensará que hay límites de la intimidad que es mejor no propasar o incluso que el tema en cuestión es demasiado escatológico como para tratarlo. Y sí, escatológico es, pero puedo afirmar que cuando lo trata Gustavo Sala, lo de caca, pedo y pis se transforma en una especie de delirio surrealista, en el que buscar un baño en el que aliviar tan impropias (pero naturales) necesidades puede ser desde una aventura de tintes épicos a una odisea que ríase usted de Clarke & Kubrick juntos. Que visto lo que cuenta Sala, lo de echar una meadilla y/o lo que ustedes ya saben puede terminar en una historia de ultracuerpos que sustituyen a indefensos humanos o en un drama personal sobre la identidad transexual. O peor, quién sabe, que les das a los retretes un poco de libertad y terminan colonizando el mundo…
Es decir, que El baño violeta es uno de los tebeos más divertidos, imaginativos y provocadores que servidor recuerda en mucho tiempo. Surrealismo de retrete, escatología dadaísta o absurdo mingitorio que deja a Duchamp a la altura del betún, por no decir de otras sustancias más apropiadas para el caso. Eso sí, a los que acostumbren llevarse la lectura a esos momentos de intimidad fisiológica que la naturaleza nos provee… cuidadín, porque nunca volveremos a ver la acogedora taza de la misma manera…
(Ah, y por el mismo precio, la imprescindible Violeta Macho…)

4 Comentarios en “El baño violeta

  1. Gustavo Sala me parece uno de los mejores dibujantes humoristicos del momento, si de lo que se trata en el humor es de reirse, Sala es un genio en eso. Además dibuja maravillosamente, que a veces nos olvidamos de que eso también importa.

    Consegui en Madrid un tebeo suyo llamado BOLA TRISTE que me ha alegrado las pajaricas durante mucho tiempo.

    DIOS TE BENDIGA, SALA!

  2. Viniendo de Gustavo la cosa promete.

  3. F. on 4 Mayo 2010 at 23:31 said:

    A ver cuándo le dan más espacio en El Jueves, es de lo mejorcito de la revista y lo tienen escondido en un rincón junto a otras tiras horrorosas…

  4. es un groso el tipo, con la pluma y con la palabra, aca en argentina es uno de los artistas mas grande, y es buenisimo que lo puedan apreciar ustedes tambien alli en españa.

    aguante sala, a conquistar las sonrrisas del mundo mundial.

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