Premio Internacional de Cómic Ciudad de Badalona-Caixa Laietana

[Nota de prensa]
BADALONA ACOGE EL PRIMER PREMIO INTERNACIONAL DE CÓMIC CIUDAD DE BADALONA-CAIXA LAIETANA
Badalona, sede del futuro Museo Nacional del Cómic y la Ilustración, convoca la primera edición del Premio Internacional de Cómic Ciudad de Badalona-Caixa Laietana. El certamen, que se celebrará anualmente, pretende ser una propuesta singular dentro del panorama internacional, dado que el concurso está reservado, únicamente, a tiras de cómic en blanco y negro. El objetivo de los creadores del premio, la editora Nautilus Comunicació i Cultura, es recuperar el formato primigenio de expresión del cómic, ya que están convencidos que, además, por sus condiciones puede convertirse en un soporte con muchas posibilidades de difusión en las nuevas tecnologías. Continue Reading →

Más sobre el cómic digital

El debate se ha encendido apenas unas horas antes de comenzar el salón de Barcelona. El anuncio de la Koomic, la tienda digital lanzada por la distribuidora SD y Estudio Fénix ha despertado polémicas de todo tipo y es de suponer que será uno de los temas estrellas de los corrillos, prolongando los debates que se dan ya en internet y que, creo, están sesgados por una perspectiva errónea desde el propio concepto de venta digital.
Vaya por delante que soy un convencido de que el futuro será digital. El papel no desaparecerá, como bien se ha dicho por ahí, los inventos sencillos que funcionan no desaparecen por mucho que las cosas cambien (que se lo digan a la rueda), pero es cierto que lo digital será el valor predominante. Sólo hay que ver lo que está pasando con la música, el cine o la prensa para darse cuenta de que el paso a los formatos electrónicos es imparable. Una evolución que será más acusada a poco que las próximas generaciones, acostumbradas desde pequeños al uso de dispositivos de lectura como libros de texto (ya hay iniciativas al respecto), comiencen a consumir y nos vean a sus mayores como antiguos dinosaurios ahogados bajo sus montones de papel impreso. Pero estos cambios implicarán necesariamente un cambio más radical en la concepción de cómo consumimos y qué compramos. Seamos claros: no tiene sentido “comprar” un libro digital. La venta por unidades que sigue el modelo tradicional de venta de objetos físicos no tiene lógica en el mundo digital. Lo que se vende es el acceso a la información y, como tal, el negocio no estará en la venta de “libros digitales”, sino en el acceso a grandes bibliotecas digitales. Es absolutamente absurdo que almacenemos teras y teras de archivos que en apenas unos años serán inaccesibles u obsoletos por los avances de la tecnología. La lógica dicta más que se tenderá a sistemas centralizados que almacenen la información y que cobren por acceder a ella de forma libre. Es decir: una inmensa biblioteca donde uno pague una cuota por poder leer cualquiera de los libros allí almacenados. Un sistema que permita hacer compatibles diferentes modalidades de negocio, desde la gratuidad con publicidad hasta accesos limitados por tiempo, por cantidad de información o lo que se tercie. Sólo este tipo de modelos harán inútil el actual sistema de intercambio de archivos, aunque dudo que sea posible erradicarlo alguna vez. Ya se está viendo en iniciativas como Spotifty, Hulu u otras.
Ahora bien, esta revolución implicará, obligatoriamente, un modificación profunda en la concepción de la cadena de producción editorial. Primero, desde los autores, que deberán cambiar el actual cobro de derechos ligado a las unidades vendidas a otros modelos basados en todos los posibles accesos a la información y los rendimientos que genera. Segundo, las librerías, que serán las grandes perjudicadas en este cambio y pueden seguir el camino de extinción de tiendas de discos, tiendas de fotografía o los diferentes negocios que han sido afectados por los avances tecnológicos. Tercero, por supuesto, las editoriales, que tendrán que replantear por completo su función en una industria donde el autor puede contactar directamente con el lector o con las plataformas digitales para distribuir sus obras. Cuarto, las distribuidoras, que deberán competir con las grandes beneficiadas de estos cambios: las empresas de telefonía y acceso a internet. Y quinto, todos aquellos que de una manera u otra viven de la edición física de un tebeo, que puede verse reducido a ediciones de coleccionistas para nostálgicos del papel (hasta, como bien se ha indicado, las imprentas, aunque todo sea dicho, ya están muy tocadas: los grandes negocios basados en imagen corporativa -facturas, papel con membrete, etc- pasaron a la historia con las impresoras láser).
¿Será malo?
No creo que los cambios sean malos. Es evidente que algunos seguiremos aferrados al papel porque es lo que hemos mamado desde que nacimos. Pero es inútil resistirse y pensar que todo lo nuevo es malo. Es, simplemente, diferente. Igual que nuestros padres alucinaron cuando tocábamos un Spectrum, nos toca ahora quedarnos obsoletos ante nuestros hijos leyendo tebeos en sus iCacharros.
Pero el tebeo no desaparecerá. Ténganlo ustedes y ustedas claro.
(Eso sí, para que yo llame historieta a una animación en 3D… ni jarto güiski, oigan)

Licor del mono

El salón de Barcelona será el escenario del nacimiento de un nuevo fanzine: Licor del Mono. Os dejo con la presentación de los autores:
Hola a todos.
Nos complace presentaros el fanzine “Licor del Mono”, cuyo primer número verá la luz en el inminente XXVIII Salón del Cómic de Barcelona. Se trata de una publicación sobre cómic e ilustración con la que pretendemos dar a conocer nuestros primeros trabajos, y que a su vez en el futuro sea representativa de la evolución técnica de sus integrantes dentro de los campos antes citados.
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