Vuelta del salón

Vuelto ya del Salón (este año no me podía quedar más de dos días) y viendo las novedades y compras, sensación extraña. Sí, ha habido algunas novedades muy interesantes (pero previsibles, Sim, Tardi y caracoladas variadas), pero me parece que este salón lo que de verdad es inmensa es la cosecha de revistas y fanzines. Comenzando por ese espectacular número de La Cruda (portada de Moebius, eso no lo pueden decir muchos) que lo catapulta a necesario premio a la mejor revista el año que viene, siguiendo por Dos veces breve (que por fin es reconocida con el premio del Salón aunque parece que su continuidad puede estar en entredicho, cumpliendo la maldición de los premios del salón), la sorprendente entrega de Gato Negro dedicada a la literatura, un BDBanda que sólo por la historieta de Explorador Smith de Portela y Kohell debería ser compra obligada o un Hotel Safari donde vale la pena hospedarse.

Novedades en baja forma y, durante jueves y viernes, una entrada que parecía muy alejada de la de años anteriores. El jueves nunca ha sido un buen día para el salón, pero el viernes tarde marcaba el inicio de colas y aglomeraciones que este año han brillado por su ausencia. No pude comprobar cómo estaba la cosa el sábado y hoy domingo (con la competencia de la F1), pero los comentarios que me han llegado es que se animó, pero no lo suficiente. Una afluencia escasa que no puede explicarse por la falta de atractivo de las actividades del salón: este año ha sido de grandes e ilustres invitados (¡Tardi!¡Moebius!¡¡Liberatore!) y con unas exposiciones excelentes (de las mejores que he recuerdo, sobre todo la de Cómic y música); se han programado todo tipo de actividades sobre cine y cómic, con preestrenos incluidos; se ha puesto un escenario para conciertos… Pero ver cómo el concierto del viernes tarde tenía apenas media docena de personas atendiendo y un corralillo de cinco chavales sentados en el suelo merendando e intercambiado cartas de Magic pues para qué negarlo, era bastante triste. Lo que lleva a un comentario que me llegó desde diferentes lugares: la falta de ilusión por organizar eventos ante la bajísima afluencia de público. Las librerías más activas comentaban las pocas ganas de seguir haciendo cosas para que no vaya nadie.
¿Qué le pasa al público lector de historietas?