Velado

Tras leer El Velo, la obra de El Torres y Gabriel Hernández que acaba de editar dibbuks, no puedo evitar recordar las palabras del Pobrecito Hablador cuando hablaba del terrible comezón de vilipendiar que sufrimos los habitantes de esta balsa de piedra nuestra que llamamos país. Casi dos siglos han pasado desde que Don Mariano escribiera su artículo y los Don Periquitos de entonces no sólo siguen vivos, sino que tienen una salud que ríase usted del Josechu de Muntañola. Que no es cuestión de apostar por el chauvinismo hiperbólico, sino simplemente de reconocer que la calidad no conoce de fronteras. Y si no, al caso que nos ocupa: El Velo no es una obra maestra (pelín exageradas las reseñas extranjeras, me temo), vale, pero es un dignísimo tebeo de género. El Torres compone un relato sobre investigaciones paranormales con protagonista femenina émula de Jennifer Love-Hewitt pero con formas de John Constantine y Gabriel Hernández ilustra y narra con acierto fijándose en Ashley Wood o Sienkiewickz. Es cierto que no se puede hablar de gran originalidad, es una historia como muchas que hemos leído con el sello de Vertigo, pero cumple sobradamente su objetivo de entretener al lector, que es lo que se busca en estos casos y no es poco, oigan, que el 90% de lo que se publica por estos lares no atiende a este mínimo que debería ser obligatorio.
Pero claro, por mucho que el tebeo cumpla, no será un superventas. Posiblemente, incluso pase desapercibido e ignorado, dejado en el estante de la librería… sólo porque sus autores firman con los castizos Torres y Hernández. Si en su lugar estuviera rubricado por Towers y Hernanson, apuesto a que por lo menos pasaría la mínima prueba del hojeado rápido, de ese primer paso que uno da cuando echa un vistazo y está decidiendo qué comprar.
Pero no la pasará, porqué está firmado por Torres y Hernández.
Comezón de vilipendiar, como siempre.