Lecturas variadas

Batiburrillo de lecturas que tenía encima de la mesa y que han ido cayendo sin orden ni concierto. Por ejemplo, La teoría del grano de arena, nueva entrega de Las ciudades oscuras que servidor esperaba con ganas por diferentes razones: primero, porque soy fan de la serie, para qué negarlo. Segundo porque había leído la primera entrega en francés (Norma recopila en un único volumen las dos entregas, remontando el formato apaisado original por otro vertical) y me había quedado en una incómoda “lectura interruptus”. A lo que vamos: es indiscutible que Schuiten y Peeters habían conseguido que su ciclo de Las ciudades oscuras mantuviese un nivel medio envidiable, aunque también instalado en cierta sensación de paradójica previsibilidad, atendiendo a la necesidad que la base argumental de la serie tenía de cierta sorpresa continuada. Perfecta aporía de la que era difícil salir y que estaba lastrando el desarrollo de este universo de singularidades y misterios arquitectónicos. La teoría del grano de arena intenta salir de esa rutina en la que se había establecido la serie para volver estrictamente a los orígenes, con un planteamiento argumental que recupera esquema y motivación de La fiebre de Urbicanda: el impacto de lo inexplicable en los rígidos esquemas de una sociedad aparentemente perfecta. Si en aquellos sugestivos inicios de la serie la magnificencia de Urbicanda era atacada por la sencillez de una estructura geométrica básica, el cubo, ahora la majestuosidad de Brüssel es minada por la simplicidad de elementos como la arena, la piedra y la bruma. Schuiten y Peeters vuelven al blanco y negro de trazo delineado y plumilla de grabador para ir creando una historia que se mueve como pez en el agua entre la aventura de Verne y la fascinación por lo urbano. Para los que llevamos más de cinco lustros fascinados por las imposibles topografías de las ciudades oscuras, un álbum de lectura obligatoria que deja, sin embargo, regusto de una molesta inercia: es un buen álbum, una lectura de lo más entretenido, sí, pero la sensación es que estamos leyendo y releyendo la misma historia desde diferentes prismas. Que esa investigación que se inició en Samaris parece parada en una peligrosa autocontemplación donde es difícil aportar nuevos caminos: la vuelta a las estructuras iniciales, el uso de personajes como Marie, la chica inclinada… son vueltas alrededor de un centro de gravedad que parece excesivamente fuerte. Pequeños peros de aficionado irredento a la serie que no empañan, en absoluto, el buen rato que proporciona la lectura de este álbum. (2+)

Sigo con lecturas a las que tenía ganas: Los impostores, de Christian Cailleaux. Un autor al que tengo marcado como de “seguimiento obligatorio” tras leer la soberbia R97 (con guión de Bernard Giraudeau) aparecida hace un par de años. Dibbuks recopila en un único volumen esta serie, anterior en el tiempo, pero en la que ya se pueden comprobar las buenas maneras del autor. Historia de mentiras y suplantación de identidades que es capaz de evolucionar desde la interesante reflexión sobre la identidad social basada en las apariencias y la labor del escritor como generador de ficciones/realidades hasta una apasionante historia de timadores de milimétrica factura. Quizás, editado en un solo volumen, las propuestas de Cailleaux parecen demasiado ambiciosas y dispares, pero reconozco que la lectura me ha resultado entretenidísima y de lo más gratificante. Ese omnipresente escenario años 50, la larga sombra de Loustal en el estilo del dibujante, la más que correcta puesta en escena… Todo contribuye para que uno se zampe de un bocado el integral que publica dibbuks y se quede perfectamente saciado de noveno arte.

Otra de las lecturas sabrosona siguiendo el símil gastronómico ha sido la segunda entrega de Lulú, mujer desnuda, de Etienne Davodeau (La Cúpula), que confirma, rubrica y eleva a la enésima potencia, si se me permite, la admiración que tengo por este autor y las buenas impresiones que me proporcionó la primera entrega de la obra. A todo lo dicho en su día sólo podría añadir parabienes, excelencias y agasajos de todo tipo. Así que me callo y reafirmo que Lulú mujer desnuda es uno de los mejores tebeos que pueden leer ustedes este año (4).

La parte agridulce me llega con Todo el polvo del camino, de Wander Antunes y Jaime Martín. Un álbum esperado por las buenas referencias, tanto externas como personales. Las críticas han sido en general buenas, pero mi interés venía tanto por el respeto que tengo al dibujante como por el buen sabor de boca que me dejó la colaboración de Antunes con Tirso Cons, El ojo del diablo. La apuesta era arriesgada y eso siempre se debe agradecer: intentar seguir el camino de Steinbeck para analizar la América que dejó la depresión del 29 no era tarea fácil. Evitar caer en los tópicos pero sin renunciar a ellos, obviamente; no hacer un simple remedo y aportar una lectura personal era difícil. Antunes consigue establecer una estructura argumental que apunta muy buenas maneras en su arranque pero que, por desgracia, es atrapada por excesos literarios que recargan pesadamente los diálogos. Los personajes se desdibujan y las situaciones quedan a veces tan exageradas que pierden la credibilidad y realismo que exige el relato. A su favor hay que defender el atrevimiento con que aborda la parte final de la trama, atípica en su propuesta y funcionamiento, pero que permite ver con más condescendencia los peros iniciales. Eso sí: si a la parte argumental se le pueden poner muchas objeciones, a la parte gráfica sólo le pueden loas y epítetos sonoros. Impresionante lo que hace Jaime Martín, que firma un trabajo narrativo espléndido. Sabedor de que en una historia de este estilo la historieta es más arte invisible que nunca, aborda la realización desde un clasicismo gráfico impecable, de estilo elegante y perfeccionista (que recuerda mucho a Pellejero), donde despliega un ejercicio de narrativa sobria, austera, de eficacia indiscutible. La aparente sencillez del resultado esconde una labor de esas que hay que pararse para analizar y disfrutar. Elipsis perfectas, ritmo y cadencia medidas con metrónomo, una puesta en escena sobria en la que cada línea y elemento es imprescindible, una composición tradicional pero de cinematográfica efectividad. Reconozco que lo primero en lo que he pensado cuando pasaba las páginas de este álbum es en el Raymond de Rip Kirby o en el Toth de Bravo. Impresionante lo de Jaime Martín, oigan. Lo malo es que esa “invisibilidad” de la parte gráfica resalta todavía más los inconvenientes argumentales que comentaba. (1+)

21 Comentarios en “Lecturas variadas

  1. Xelo on 4 junio 2010 at 16:27 said:

    Cuatro BD, como mínimo interesantes. La teoría del grano de arena espera impaciente su lectura. El tomo de Jaime Martin era apetecible, pero su edición en formato mini-mini es una metedura de Norma, y lo descarté.

    Davodeau es un autor magnífico, pero pasé del primer tomo de Lulú y me arrepiento. Pero terminaré arreglando ese error.

    "Los impostores" me tienta… ¿qué nota le das, Álvaro?

  2. David. on 4 junio 2010 at 17:40 said:

    La saga de las ciudades oscuras es uno de mis "pendientes" más importantes. Creo que en España queda todavía mucho material que editar, ¿no?

    Saludos.

  3. Doppelgänger on 4 junio 2010 at 20:42 said:

    A mi Antunes no me gusta.

    Ni aqui en todo el polvo del camino ni en el ojo del diablo. Va siempre muy justito con sus historias y personajes.

    Suerte tiene de que Jamie Martin o Tirso cons le dibujen sus guiones y mas suerte aun de publicar y en Francia nada menos.

  4. De los cuatro, dos son lo que me he leído.

    Lulü me pareció muy bueno y estoy a la espera del segundo número que imagino seguirá en la misma linea. A Davodeau lo descubrí no hace mucho y ha sido un gran descubrimiento.

    Todo el Polvo del Camino me ha encantado la parte narrativa. Igual que a ti el dibujo (y narración) de Jaime Martín me ha parecido sobervio y estoy deseando sacar mi escaner de la caja de mudanza para hacerle una entradita ;) Tanbién me ha recordado un tanto a Pellejero en la forma de contar la historia. La parte argumental, sin ser una obra maestra, a mi no me ha decepcionado. El final, tal y como dices, es arriesgado y, a mi gusto, bien llevado.

  5. Xelo on 5 junio 2010 at 3:37 said:

    Gracias, Álvaro. Ay, otro más en pendientes…

  6. Naybors on 5 junio 2010 at 5:48 said:

    Bueno, creo que esta reseña está incompleta sin comentar el CRIMEN cometido por Norma editorial remontando el álbum de Schuitten y Peeters, por el cual en cada doble página se nos ofrecen 4 del tebeo francés cambiando su formato del vertical al horizontal además de reduciendo el tamaño. De escándalo. Si leeis francés ni os acerqueis a la edición española.

    • Álvaro Pons on 5 junio 2010 at 9:41 said:

      Naybors: está comentado )hay un paréntesis al inicio que lo indica), pero no como crimen. Las ediciones de Las ciudades son cambiantes y mutables y se corresponde con la nueva que saldrá en Francia. No es la primera vez que los autores remontan una edición. Es verdad que La teoría del grano de arena, originalmente, es en formato apaisado, pero en Francia ha aparecido por lo menos en tres formatos distintos, incluyendo el que ha optado Norma para la edición española. Algo parecido pasa con La chica inclinada o EL archivista.

      Es una lástima, pero los que seguimos la serie en la edición francesa estamos acostumbrados a que Casterman la edite y reedite cambiando fomratos, incluyendo páginas nuevas… :(

  7. La portada de "Todo el polvo del camino" es… perfecta. Yo la votaría como una de las mejores ilustraciones de cubierta de la última década.

  8. Newmark on 5 junio 2010 at 15:01 said:

    Estaré destapando la tapa de los truenos, pero si un cómic de Clara Tanit es mejor que la última entrega de "Las Ciudades Oscuras", con toda la subjetividad que se quiera de por medio, es que yo no entiendo nada de esto.

    "La teoría del grano de arena", por cierto, poco tiene que ver con "La fiebre de Urbicanda" salvo en lo superficial. Lo que se plantea aquí, siempre en la clave alegórica característica de la serie, son las relaciones entre centro y periferia, la dinámica del colonialismo contemporáneo, donde la metrópoli expolia los bienes de las colonias, pero a la vez se ve expuesta a los efectos de la inmigración, que la transforman y generan conflictos.

    • Álvaro Pons on 5 junio 2010 at 19:30 said:

      Newmark: no destapas cajas de trueno, sólo mis gustos. Y sí, reconozco que me ha gustado más el de Clara Tanit que el último de Las ciudades oscuras. :)

      Puede que la diferencia sea que el segundo lleva ya 25 años y no me sorprende. Y, por lo menos yo, veo la estructura idéntica a Urbicanda. Los temas que planteas existen en la base de toda la serie, se repite de una u otra forma en varias entregas. Pero repito, no estoy estableciendo un canon ni nada, sólo una expresión de mi gusto personal, no hay que intentar entender nada… ;)

  9. Naybors on 5 junio 2010 at 15:21 said:

    Clarificado, tienes la mala costumbre de tener siempre la razón

  10. Newmark on 5 junio 2010 at 22:48 said:

    Estimado Álvaro: expresas tu gusto, como no podría ser de otra manera, y bien que te lo agradecemos tus lectores habituales. Pero, de veras, pienso que el talento de Schuiten y Peeters está muy por encima del de muchos otros autores, como por ejemplo la mentada, más allá de preferencias subjetivas (que pueden existir y son del todo legítimas). No se trata de defenderlos hagan lo que hagan como si de un fanático se tratase, que un bodrio, por mil razones, puede firmarlo cualquiera. Pero no es el caso.

    La peripecia puede considerarse similar a la de "La fiebre de Urbicanda", en cuanto supone la introducción de un elemento anómalo en una ciudad que transforma tanto las estructuración urbanística como la forma de vida de sus habitantes en todas sus dimensiones, llegando incluso a amenazar su viabilidad (más en este último). También es cierto que en "La fiebre…" se plantea el tema del conflicto de clases en la ciudad, quizá analogable al conflicto centro/periferia aquí. Pero es un cómic lo suficientemente rico como para no reducirlo a ninguna de las entregas anteriores, y en su páginas vuelve a brillar con intensidad la maestría narrativa y gráfica de sus creadores. Aquí, por ejemplo, no hay fenómenos inexplicables. Al final, se entiende lo que ocurre y por qué, mientras que en "La fiebre…" interesan más bien los efectos, las consecuencias de la anomalía.

    No sé, tampoco, hasta qué punto necesita "Las ciudades oscuras" pueda necesitar hipotéticas innovaciones, o la reiteración de entornos, personajes y estilos pueda implicar una merma de su calidad. Schuiten y Peeters siguen teniendo cosas que contar, temas que plasmar y desarrollar, y lo hacen mediante una propuesta estética bien definida. Una cosa es el autoplagio, y otra el mantenimiento de unas señas de identidad que además son únicas.

    Pero, en fin, de gustos no tiene sentido debatir, más allá de lo recreativo.

    Un saludo.

    • Álvaro Pons on 5 junio 2010 at 23:38 said:

      Newmark: yo no le niego el talento a Schuiten y Peeters (muchos de sus tebeos están entre mis favoritos, desde luego). Ni mucho menos la calidad a esta entrega de Las ciudades, aunque personalmente me parezca inferior a otras de la misma serie (lo que, de nuevo, no le quita calidad). La comparación entre la obra de Clara Tanit y la de Schuiten es, en ese sentido absurda: lo que se obtiene de cada lectura es muy, muy diferente. Es obvio que, desde esa perspectiva, el juego de las puntuaciones es absurdo, se establecen comparaciones que son imposibles. Es tan sólo una guía de satisfacción personal de la lectura que, en modo alguno debe traducirse como una guía de calidad ni mucho menos y, si se me apura, como pauta de comparación entre tebeos. No comparemos tebeos, sino experiencias de lectura. Y para mí, por diferentes razones, ha sido ligeramente superior la de la obra de Clara Tanit respecto a la de Schuiten, igual que la de Davodeau o la de Cailleaux).¿Significa eso que la obra de Clara Tanit (Léase Davodeau, Cailleaux…) sea superior a la de Schuiten? No, por supuesto. Es la expresión de una opinión personal, no un canon.

      Respecto a esta obra en sí… no le niego ninguna de las virtudes, pero creo que hay cierto estancamiento en la saga. Sí que creo que es necesario que este tipo de obras precisan de ir más allá del simple mantenimiento de unas señas de identidad. Y, en ese sentido, siempre he preferido un final a tiempo antes que una larga agonía. No creo que sea el caso, desde luego, pero sí que en este momento, ya no espero las nuevas entregas de la serie con emoción. Y eso que me las compro nada más salir en francés… :)

  11. Newmark on 6 junio 2010 at 0:28 said:

    OK, gracias de nuevo por la respuesta, y perdón por las erratas y anacolutos que se me han colado antes, al escribir con prisa.

    Comparar, sin parámetros y criterios de referencia, es tan absurdo como imposible. Tampoco pretendía impugnar gustos o "experiencias de lectura" personales e intransferibles; sólo manifesté mi perplejidad en este caso, quizá con poco tino en la expresión utilizada.

    Queda claro también un cierto desencanto respecto de "Las ciudades oscuras", que no comparto pero puedo entender. Lo de Tanit me cuesta más. Ahora bien, sobre eso ya se ha discutido tanto que, por mi parte, prefiero no añadir nada.

    Un saludo.

  12. de las ciudades oscuras me apeé hace años. Simplemente porque su sabor ya me lo conocía y los últimos álbumes, además, me sabían a plato recalentado. Sin embargo, reconozco que la bonita edición de este Grano de Arena y el retorno al blanco y negro tientan. Pero ¿tanto como para anteponer una obra que "sé" (por contexto histórico, por reiteración de patrones antes que ruptura, imagino) que no está a la altura de otras obras que ahora es están editando? hay que elegir, y supongo que yo elijo novedad a reencuentro (por dulce que pudiera ser este)

    Y Davodeau, la verdad, me da miedo, quizá reserve su lectura para desideratas bibliotecarias. Y quizá mis miedos sean infundados, claro, auqnue lo que tanteé más allá de La Mala gente no acabó de llenarme.

  13. Tengo ganas de iniciarme en la serie de ciudades oscuras, pero veo que solo están disponibles estos números:

    La torre, la chicha inclinada, la frontera inclinada (1 y 2) y teoría del grano de arena.

    ¿Merece la pena? ¿o faltan números imprescindibles? si las historias son mas o menos independientes ¿por cual se puede empezar?

  14. Perdón por la metedura de pata, los números disponibles son:

    La torre, la chica inclinada, la frontera invisible (1 y 2) y teoría del grano de arena.

    • Álvaro Pons on 10 junio 2010 at 16:41 said:

      Pues teniendo en cuenta que pese a la independencia hay ciert cronología, yo empezaría por la torre, luego la chxica inclinada y luego la teoría del grano de arena

  15. Ok, gracias! empezaré por la torre entonces.

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