Blast

Treinta años hace ya de Arrebato. Cómo pasa el tiempo. Todavía recuerdo el impacto que produjo la visión de esta película en mi cerebro adolescente (no la vi en el estreno, recuerdo que la primera vez que la vi fue unos años después en el añorado Valencia Cinema). La hipnótica propuesta de Zulueta me dejó completamente noqueado y, aún hoy, me sigue provocando extrañas sensaciones. No es mi intención entrar a analizar o elucubrar aquí sobre el arrebato que fascina José, pero es imposible no establecer paralelismos entre ese momento congelado en el tiempo que capta la cámara y el viaje lisérgico que busca Polza, el protagonista de Blast, la última obra de Manu Larcenet. La obsesión por ese momento tan mágico como misterioso lleva a los dos protagonistas a abandonarlo todo para iniciar un descenso particular a los infiernos…. y ahí se acaban las coincidencias, porque todo lo que son aciertos en la obra de Zulueta son despropósitos en la de Larcenet. O quizás, más que despropósitos, paletadas de cal y arena con las que uno no sabe muy bien a qué carta quedarse. Sirva como ejemplo ese planteamiento sugerente de la serie: un interrogatorio policial del que sólo sabemos que Polza ha hecho algo a Carole. No sabemos quién es Carole. No sabemos qué le ha hecho, pero las pistas que deja Larcenet parecen hablar de un terrible crimen. Una presentación que sin ser original puede dar de sí, pero que se echa por tierra automáticamente con un protagonista cargado de tópicos que intenta jugar la carta de la imposibilidad de la identificación del lector presentándolo como mórbidamente obeso (¡Ay! ¡Que los gordos tenemos un corazoncito!) y misántropo. Lo que parece justificarse por ser escritor de libros gastronómicos, que ya se sabe que los críticos culinarios son muy pérfidos. Que se lo digan a Robert Morley. Aunque la verdad es que el protagonista de Blast parece sacado de uno de los episodios de House más que tener algo en común con los siempre admirados Xavier Domingo o Néstor Luján.
Pero aceptemos crítico culinario gordo como sinónimo de misántropo y villano de la película. A partir de ahí, Larcenet plantea el interrogatorio policial como una ventana a la particular filosofía personal de Polza y su búsqueda del “blast”. Podía ser interesante, pero Larcenet opta por dotar al discurso de su personaje de una trascendentalidad que lastra completamente la lectura. Diálogos pomposos y artificiales que alejados de un anclaje real – que ya practicó en Los combates cotidianos- o de un punto de humor que consiga establecer ciertas distancias, resultan pedantes. A cambio, no se le puede negar a Larcenet la fuerza visual de su planteamiento gráfico. Con un blanco y negro poderoso, vital, las imágenes de las viñetas desarrollan una reflexión mucho más poderosa que la que narra el protagonista. De hecho incluso se produce un perverso efecto de contaminación: los textos consiguen aminorar el impacto plástico del excelente trabajo del dibujante. Basta hacer una prueba: leer Blast sin recurrir a los bocadillos, dejándose llevar por el simbolismo y el vigor de las imágenes es una experiencia mucho más satisfactoria y sugerente.
Demasiadas irregularidades para una primera entrega que deja pocas ganas de afrontar la siguiente. Me quedo con la enésima y siempre gozosa revisión de Arrebato.

6 Comentarios en “Blast

  1. Coincido. Se me hizo muy denso.

    Las imágenes son además fangosas, imponentes y bestiales sí, pero acompañadas del texto resultan asfixiantes.

  2. F. on 8 junio 2010 at 14:27 said:

    Pero entonces, ¿el tebeo va en plan serio? Porque con ese título, "Grasse carcasse", yo pensaba que tendría algo de humor en la línea habitual de Larcenet, que me resulta divertidísimo, la verdad. En fin, por ahí lo tengo pendiente, a ver si lo leo esta semana…

    Treinta años de Arrebato, y nada ha cambiado: los destellos de genialidad en el cine español siguen siendo, cuando los hay, cosa de marginales fuera de la industria. Después nos quejamos de la historieta, ¡ni punto de comparación! :D

  3. EMPi on 8 junio 2010 at 20:25 said:

    Yo la vi en su estreno en una de las salas Alphaville. Gloriosos cines cercanos a la plaza España del foro.

    Por cierto, Don Iván murió hace muy poco… un año creo. Many hard drugs. DEP

  4. Nooooooooo. A mi me ha gustado muchooooooo. Me llama la atención no coincidir. Alguna vez tenia que ser la segunda ;D

    UN abrazo

  5. fran on 10 junio 2010 at 22:14 said:

    Dibujo explendido, historia tampoco desmerece tanto

    Tres claves q se me antojan importantes:

    1.- vocab elaborado x parte de prota (escritor x otra parte) para embellecer historia fea (prota q quiere justificarse???)

    2.- aspecto físico metafora d alguien q no se quiere? (tb critica autor culto al cuerpo y su dibujo feista-no creo q la obra sea 1 culto a la belleza ideal)

    3.- Imoái como figura vigilante cuando esta en momento de extasis (blast) a pesar d q prota busca liberación tras muerte de su padre (otra figura vigilante, aún en su ausencia)

  6. fran on 10 junio 2010 at 22:16 said:

    A mi el grafismo de Larcenet me encanta, y el texto no me supone un lastre. Se que el tema obesidad es comprometido, pero quiza sea para ofrcer 1 metafora d el lastre síquico y d desgaste q pesa sobre el personaje y para mostrar q no se quiere ni se acepta (aunque tb critica el autor el culto al cuerpo y la cirugía…y desde luego su dibujo es feista, todos muestran algo de feo) El personaje es el primero q se ve (y sabe?) feo. El tema del lenguaje pomposo (tampoco tanto…) viene por parte del autor (le gusta escribir así, es su "estilo", ya se vió en los combates…) pero viene tb justificado xq el prota sea escritor y quizas es un recurso para 1 personaje q claramente quiere embellecer la realidar y causas d unos actos criminales q todavía desconocemos. Y los moái me dan la impresión de ser esa figura d autoridad y control q desaparece con su padre y d la q dice querer escapar, pero q aparecen observantes precisamente en sus momentos de máxima liberación (SPOILER!!!!!!!!!significará algo q también aparezca al final en pleno interrogatorio?Es este tb 1 momento sublime para el prota?

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