Los niños Kin-Der

Señoras y señores, palabras mayores: Manuel Caldas publica Los niños Kin-Der de Feininger. Publico en la principal la nota de prensa porque me parece una de las noticias del año:

A la especie en extinción de los que aún compran libros de papel y al número aún más reducido de aquellos a quienes les gusta el cómic Manuel Caldas comunica con mucho placer que está ya imprimida y acabada su última edición: “Los Niños Kin-Der”, la mítica obra (del comienzo del siglo XX), con el color completamente restaurado, de Lyonel Feininger, famoso artista adscrito al Cubismo y à la Bauhaus.

Continue Reading →

El destino del artista

Aprovecho la edición en España de El destino del artista (Astiberri) para recuperar la reseña que publiqué hace cuatro años de este estupendísimo tebeo:

¿No es ridículo contar tu vida? ¿Dónde se encuentran los límites de lo que tiene sentido en el género autobiográfico?¿Se puede hablar de creación cuando se relata lo vivido?¿Por qué se crea?…
Son ideas lanzadas al viento, que pueden provocar una interesante dialéctica, pero que en manos de Eddie Campbell han conformado la base para uno inteligente y brillante análisis de la creación, sus procesos y su situación actual: El destino del artista, editada en España por Astiberri.
A partir de la premisa de la desaparición del autor de la obra y de su búsqueda, el lector asiste a la creación de una obra que no tiene autor, que se va construyendo con pistas aisladas y aparentemente inconexas, formando un hipnótico juego de espejos en el que las mentiras y las realidades se disuelven unas en otras. Al igual que en la portada vemos la cara del autor dividida en cuatro partes, cuatro serán los estilos que conformen la narración: la prosa escrita, que nos cuenta la investigación del detective; una historieta sobre el autor que, al igual que ocurría en “Alec”, es ahora interpretado por un actor llamado Siegrist; una serie de tiras diarias que van desde el aspecto retro de los años 20 a la actualidad y una entrevista fotográfica, montada como una telenovela en donde se cuenta la vida del autor desde la perspectiva de su hija Hailey. Cuatro líneas argumentales que van profundizando en las incoherencias del autor, en pequeñas anécdotas sin importancia que no hacen sino conseguir que formemos una imagen negativa del autor, como un ser egoísta y lleno de complejos, que se va comparando de forma paralela con la vida de otros creadores, como Johann Eckard, en un demoledor ensayo sobre la creación y sus motivaciones. Pero la complejidad de la obra es creciente y, a medida que vamos pasando páginas, la inteligencia de la estructura construida se nos va apareciendo poco a poco. Como una especie de gigantesca construcción oculta con un paño gigante, cada nueva historieta, cada cambio aparente de rumbo nos va desvelando una parte de un todo, interrelacionándose entre sí. Las tiras diarias cómicas que recuerdan a los años veinte se transforman en un relato de los problemas matrimoniales del autor, pero que al traspasarse a las viñetas aparecen ahora como ridículos, como materia única de la parodia. Lo cotidiano se transforma en bufonada, mientras que la verdad sobre el autor aparece mostrada en una entrevista fotográfica con su hija, que nos da el único vínculo aparente de realidad en este juego de mentiras, en el que finalmente encontraremos al autor haciendo de actor principal en la adaptación de “Las confesiones de un humorista” de O. Henry.
Tras todas las reflexiones sobre la creación, tras la exageración de la caprichos y extravagancias de los autores, tras el tour de force creativo con diferentes estilos que van desde la composición tipográfica al uso de diferentes formas narrativas gráficas, al final nos encontramos la realidad que O. Henry ya marcaba en su relato: el autor no deja de ser un asalariado que tiene que cobrar todos los meses, y ése es su verdadero destino.
Tras la esquizofrenia, viene la calma, y el libro se cierra con una contraportada en la que vemos que la cara que veíamos en la portada es tan sólo un escenario teatral, un atrezzo más que nos lleva a una última reflexión: ¿ha sido cierto algo de lo que hemos leído? Es posible que no, o que incluso nuestras propias reflexiones hayan sido falsificadas, manipuladas por la hábil estrategia de una obra que ha sido creada sin autor, sólo a través de retazos independientes.
Uno de los libros más sorprendentes e inteligentes que he leído en muchísimo tiempo. Y, además, especial mención a la labor de traducción y maquetación de un libro complicadísimo en este aspecto. (4+)

Algunos enlaces:
Ficha del libro en First Second
Entrevista a Campbell por Tom Spurgeon
Artículo de Jennifer Cotino
Reseña en Jog-The Blog