Los niños Kin-Der

Señoras y señores, palabras mayores: Manuel Caldas publica Los niños Kin-Der de Feininger. Publico en la principal la nota de prensa porque me parece una de las noticias del año:

A la especie en extinción de los que aún compran libros de papel y al número aún más reducido de aquellos a quienes les gusta el cómic Manuel Caldas comunica con mucho placer que está ya imprimida y acabada su última edición: “Los Niños Kin-Der”, la mítica obra (del comienzo del siglo XX), con el color completamente restaurado, de Lyonel Feininger, famoso artista adscrito al Cubismo y à la Bauhaus.


Se trata de un álbum de 40 páginas en color imprimidas en papel de 225 gramos y en el enorme tamaño (superior al A3) de ¡33 por 44 centímetros! Es, por lo tanto, exactamente el tipo de excentricidad que hoy día ningún editor en su perfecto juicio comete el arrojo de hacer. Aún no está decidida la fecha para su distribución por librerías, en donde tendrá el precio de 22 Euros, todavía será enviado hoy mismo (muy bien empaquetado) a quien lo pida directamente al editor. Sin gastos de envío y con derecho a un poster de tirada limitada reproduciendo una de las planchas de Feininger en el tamaño (¡62 cm de altura!) con el cual se publicó en los periódicos de 1906.
Si está interesado en la edición y en contribuir para la sobrevivencia de un editor que hace mucho tiempo debería haberse ya rendido (pero que, incluso, sigue intentando obtener el contrato que le permita seguir con “Príncipe Valiente”), haga pronto su pedido.
Pagamiento por giro-postal, Paypal o transferencia bancaria (IBAN: PT50003506660003845690063, BIC/SWIFT: CGDIPTPL; sí el banco le pide más dígitos, añada xxx). Además, puede aprovechar para adquirir alguno de los otros libros del mismo editor, los cuales se pueden ver aquí: www.manuelcaldas.com

Y ahora, espacio à la Síntesis de la Introducción, de Rúben Varillas

El cómic, en su evolución histórica, se ha visto sujeto a una paradoja digna de figurar en los anaqueles de la historiografía artística: ha llegado a la postmodernidad sin haber pasado por la modernidad. Sin embargo, antes de la postmodernidad existió un periodo de probatura, búsqueda y experimentación, un momento en el que estuvieron a punto de abrirse muchas puertas (que, finalmente, sólo se dejaron entornadas): algo similar a lo que en otros vehículos artísticos se englobó bajo la etiqueta de Las Vanguardias. En el cómic, en las mismas fechas en las que la pintura, la escultura o la literatura estaban en plena convulsión creativa, aparecieron una serie de artistas dispuestos a hacer arte con las viñetas y situarlas al nivel artístico de esos otros vehículos, digamos, más asentados.
Fueron pocos y osados. Y Lyonel Feininger fue el menos reconocido (y por ende apreciado). El dibujante menos comiquero, menos prolífico, menos ortodoxo del primer tebeo… Las escasas planchas de cómic que Feininger dibujó resultan toda una aventura visual: ni siquiera llegó al año. Tiempo suficiente, en todo caso, para demostrar que el exitoso expresionismo y el cubismo que empezaban a inundar los lienzos de Europa también tenían un sitio en las páginas de los periódicos norteamericanos. Pero, aunque Feininger no alcanzó el triunfo que merecía en su faceta como dibujante de cómics, sí que obtuvo un aceptable reconocimiento como pintor de esas mismas corrientes de vanguardia que antes mencionábamos.
Curiosamente, a lo largo de toda su producción pictórica posterior, Feininger mantuvo muchas de las constantes estilísticas que ya había anticipado en sus cómics. En sus pinturas expresionistas y numerosas xilografías encontramos arquitecturas oblicuas, edificios angulosos y paisajes tan violentamente deformados como los que aparecían en las páginas de The Kin-der-Kids y Wee Willie Winkie?s World.
Feininger nunca dejó de estar en contacto con la Vanguardia, primero gracias a su señalada adscripción estética y artística al movimiento expresionista alemán (y sus posteriores influencias cubistas) y, más tarde, con su entrada en la Bauhaus, encargado del taller de impresión y el único miembro de la escuela que estuvo en ella desde su inicio hasta su clausura.
La edición que tienen ahora entre sus manos es un homenaje a Feininger y a su obra, a su virtuosismo gráfico, a su inteligente empleo del color y a la audacia infinita de este autor eternamente agazapado a la sombra del reconocimiento. El trabajo que se ha llevado a cabo en esta restauración de las planchas periodísticas de The Kin-der Kids y de Wee Willie Winkie?s World (se incluyen dos páginas representativas de la serie en el presente volumen) nos redescubre la obra de Feininger y nos la muestra con una nitidez gráfica como nunca antes se ha podido ver. Gracias a la restauración y al gran formato, resurgen los mares y se condensan las nubes, se elevan majestuosos los edificios neoyorquinos a orillas del Río Hudson, se recortan diáfanos los perfiles angulosos de sus personajes sobre las cubiertas de barcos y demás ingenios locomotores que recorren las páginas. Reaparece, en definitiva, el talento de un dibujante de tebeos adelantado a su tiempo, uno de aquellos que pudo haber cambiado definitivamente la historia de los cómics.

20 Comentarios en “Los niños Kin-Der

  1. Lo acabo de pedir ;)

    Un saludo

  2. Breixo on 24 Junio 2010 at 0:00 said:

    Caldas, eres es un héroe

  3. McClure on 24 Junio 2010 at 0:49 said:

    Sí.

  4. Montty on 24 Junio 2010 at 0:53 said:

    GOD BLESS MANUEL!!!!!!!

  5. enrique on 24 Junio 2010 at 4:16 said:

    Gran noticia. Felicidades a Caldas y a los compradores de un ejemplar

  6. Juan Pedrero on 24 Junio 2010 at 10:55 said:

    Yo lo acabo de pedir, y aprovechando…tambien el de Krazy Kat.

  7. ¿La traducción al castellano es de Diego García Cruz como en Krazy Kat? Hizo un excelente trabajo en ese cómic.

  8. Fran Saez on 24 Junio 2010 at 11:49 said:

    Lo recomiendo a todo el mundo, una pasada. No lo compro por que ya tengo la edicion en ingles, el de KK si q lo tengo… Ojala le salga bien a Don Manuel y pueda seguir regalandonos estas joyitas.

  9. Aular Collado on 24 Junio 2010 at 12:27 said:

    La traducción es de Diego García

  10. Ratonero Gris on 24 Junio 2010 at 13:23 said:

    ¿Pero qué pasa que este hombre sigue sin poder darnos una buena noticia sobre Principe Valiente?

  11. Andoni on 24 Junio 2010 at 13:35 said:

    Por lo que me acaba de comentar MC el próximo número de "Prince Valiant" es muy difícil de que pueda salir adelante. Ya sabéis por qué…

    El que sí parece que sacará este año es el 3º de "Lance".

  12. Eduardo on 24 Junio 2010 at 14:27 said:

    Yo no tengo ni idea de si me gustará o no. Pero lo compro igualmente porque me hace feliz saber que aun quedan románticos idealistas en este mundo como Caldas, y a este hombre hay que apoyarle en todo lo que haga.

    ¡Y que putada como no pueda seguir adelante el PV, y más aun si es solo por problemas "burocráticos!"

  13. Borja Garcia on 24 Junio 2010 at 14:59 said:

    Este tebeo es la leche.

    Estoy más que tentado de comprarla en esta edición a pesar de tener la americana de Fantagraphics…

  14. bartleby on 24 Junio 2010 at 16:57 said:

    A la especie EN EXTINCIÓN de los que aún compran libros de papel >>

    ein???

  15. Jesús on 25 Junio 2010 at 18:36 said:

    Yo ya tengo mi ejemplar y la edición es una PA-SA-DA.

    No se la pierdan.

  16. Jesús Cuadrad on 26 Junio 2010 at 15:43 said:

    Qué raro!

    ¡Sólo uno preguntando al paciente sr. Caldas sobre algo ajeno a la noticia!

  17. Raponchi on 26 Junio 2010 at 17:12 said:

    Me huele a resignación general, lo de no preguntar.

  18. bitbamboo on 7 Julio 2010 at 11:35 said:

    Lo recibí ayer, 6 de Julio y estoy muy contento. Vino por correo muy bien empaquetado y ha legado en perfecto estado.

    No tengo una opinión detallada porque no me ha dado tiempo a leerlo sino sólo a hojearlo. Lo más evidente es que no es un tebeo para todos los que les gusten los tebeos, sino para quienes les guste la historia de los tebeos o el arte directamente. Es decir, creo que se disfruta más por la parte estética que por la historia que cuenta, y los gustos estéticos son muy personales. A mí me parece una maravilla, pero es algo opinable.

    Sobre la edición: me gusta más esta forma de encuadernarlo (grapa) que el de Krazy Kat (pegado), de todos modos preparaos para sentiros extraños con esto en las manos. Es como un folleto inmenso. ¿De verdad eran más grandes que esto los periódicos?.

    Nunca me he animado a comprar las ediciones "gigantes" de Popeye, Nemo ni Gasoline Alley – aunque me parecen muy bonitas – por el tema de manejar el libro en sí. Por suerte el de Feininger es finito y ligero, por lo que te apañas, pero hay que tener un sitio adecuado para leerlo.

    Hay un "escribido" en un pié de foto de las primeras páginas, pero no creo que haya más errores significativos en los textos.

    Los contenidos son: una amplia introducción, los Kin-der-kids, dos páginas de Wee Willie Winkie's que no tengo palabras para describir porque hay que verlas (no sé si enmarcarlas) y la última página muestra cuatro páginas de otros tantos autores de la época (McManus..) que parecen miniaturas respecto de las anteriores, aunque se ven perfectamente.

    Resumiendo, recomiendo el libro a todo el que le guste la estética y la plástica

  19. Andoni on 7 Julio 2010 at 11:58 said:

    Acabo de recibir hoy mismo el libro “The Kin-der-Kids” y la edición es una auténtica maravilla. El color es extraordinario y el tamaño fantástico. Luce seguramente mejor que cuando se editó allá por 1906. Es una pena no poder realizar una edición similar con “Wee Willie Winkie’s World”, pero la falta de materiales lo hace imposible. Un 10 a Manuel Caldas y a esperar ver pronto “Lance” y especialmente “Prince Valiant” (aunque esto último está harto complicado).
    Un saludo cordial

  20. Alberich el Negro on 7 Julio 2010 at 17:51 said:

    Traigo aquí el comentario que he colgado (como off-topic) en la entrada dedicada a la entrevista de José Luis Ágreda, pues ya no me acordaba de que nuestro anfitrión había dedicado una entrada exclusiva al tema de los “Kinder Kids”:

    Como tenía que desahogarme dejando libres mis sentimientos de satisfacción, entro sólo para deciros que el volumen de los niños Kin-der (“The Kinder Kids”) editado por el benemérito Manuel Caldas es una au-tén-ti-ca ma-ra-vi-lla. Un deleite para los sentidos. Una preciosidad impagable. Un lujo accesible a los mortales. Un objeto, en definitiva, que ningún buen aficionado al tebeo debe perderse. Aún no lo he visto con el detalle que merece, pero tanto el libro como la lámina que Manuel incluye como regalo para quienes se lo pidan por correo son para que la baba esté goteando días y días y días… ¿Y el descomunal tamaño? Para morirse de gusto. Eso sí, ya veremos dónde lo guardo. ¿Pero qué importa eso ante la experiencia de ver una cosa tan bella?

    ¿A qué esperáis, amigos, para pedirle un ejemplar? Ya estáis tardando demasiado…

    Un saludo.

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