Leyendo tebeos en el iPad

Por cuestiones profesionales tengo durante un tiempo un iPad, así que ya os podéis imaginar: diligentemente me he dedicado a las labores que han dado lugar a que el gadget de Apple llegue a mi poder, pero en el momento que he tenido un rato libre me he dedicado a probar las tan cacareadas supuestas bondades del aparatejo, instalando algunas de las aplicaciones más conocidas –a ser posible, gratuitas- para la lectura de tebeos que pueblan la App Store de Apple.
Y, pese a que tenía mis dudas, debo reconocer que después de dos días de uso del iPad, las conclusiones son positivas. Dejo de lado que, como aficionado al trapicheo informático, el dispositivo de Apple es un dolor de cabeza: no poder tener libertad para moverse por las “tripas” del sistema, no tener la facilidad de conectar a un disco duro externo… demasiados peros, lo reconozco. Pero me centraré exclusivamente en el apartado de lector de tebeos: a priori, los primeros miedos respondían al tamaño del aparato y a la calidad de reproducción de los tebeos. Lo primero, dependerá del tebeo de origen: para leer comic-books americanos, la reducción que supone el uso de la pantalla del iPad es mínima, apenas afecta a la lectura salvo en los casos de las páginas dobles, que se pueden leer también con relativa comodidad con el lector apaisado (gira automáticamente la pantalla). Si se leen archivos escaneados en formato cbr o cbz (mediante aplicaciones como la excelente ComicsZeal o las más modestas iComic o ComicBookLover), la verdad es que el resultado es más que notable. Buena legibilidad, reproducción de color buena (dependiendo del escaneado, por supuesto), que tienen como mayor pero que al aumentar el tamaño de una viñeta quedan pixelados). Sin embargo, si utilizamos las aplicaciones de Marvel, DC o Comixology, la reproducción es simplemente espléndida. Sin las limitaciones físicas que tiene el paso de una reproducción de color aditiva en pantalla a otra sustractiva en papel, el color digital de los comics books actuales luce como nunca. Además, al ser archivos a mayor resolución, se pueden ampliar las viñetas o zonas del tebeo con una calidad muy buena.
Para leer tebeos europeos, la cosa cambia bastante: la reducción de tamaño es excesiva y penaliza la lectura en exceso. A priori un punto estrictamente negativo, pero que se transforma en positivo con la actual tendencia reduccionista de las editoriales. El tamaño del iPad es prácticamente el mismo que el de las últimas ediciones “jibarizadas” de material europeo que están llegando a las librerías, pero la ventaja de poder ampliar una zona de la página permite, al menos, subsanar en parte este problema. Pienso en particular en la reciente edición integral de las espléndidas Las falanges del orden negro y Partida de Caza, de Bilal, dos tebeos extraordinarios, magistrales a mi entender, pero que sufren excesivamente la reducción de tamaño. La densidad de información en la viñeta, el dibujo detallista y abigarrado de Bilal se ve muy mermado por la reducción. En un dispositivo digital como el de Apple, por lo menos podríamos aumentar las viñetas para poder verlas y degustarlas en toda su extensión, incluso mayor que la de una reproducción en tamaño álbum. A cambio, se pierde la dinámica de lectura tradicional del tebeo, perdemos el ritmo marcado por la composición de página. Puede ser poco importante, por ejemplo, en muchos de los clásicos francobelgas, pero sería una penalización inaceptable para autores como Miller o Toppi, por ejemplo (por mucho que, desde el punto de vista de la percepción visual, en un proceso de atención la reducción que se produce del campo visual efectivo podría hacer pensar que durante la lectura sólo “vemos” un estrecho entorno del punto de atención, la viñeta individual en este caso).
La lectura de manga, por su parte, casi mejor que en papel: la facilidad de uso del sistema, incluso un ligero aumento de tamaño, hace la experiencia lectora del manga en un dispositivo digital de estas características casi perfecta.
¿Cansa la lectura en el iPad? No, para nada. Es ya una constante ver que se pone pegas al uso de pantallas para la lectura, pero lo cierto es que los actuales dispositivos han superado todos los peros que tenían los antiguos. Regulando correctamente la intensidad luminosa de la pantalla y el contraste, la lectura en el iPad no cansa más allá de lo que pueda cansar la lectura normal (aquí puedo hablar con cierta propiedad: hace años publicamos un estudio sobre uso de pantallas de visualización de datos y los resultados dejaban claro que los problemas venían de las pantallas de baja frecuencia de refresco y, fundamentalmente, de cuestiones ergonómicas debido al uso excesivo de la acomodación). Lo que cansa, y eso sí que es un problema, es el peso del aparato, excesivo para un tebeo normal y corriente. El más de medio kilo del iPad termina siendo un poco cargante. A cambio, hay que reconocer que la facilidad de manejo le hace ganar muchos enteros: poder disponer de muchos tebeos en el mismo espacio, el interfaz de uso elegante y cómodo (sobre todo en ComicsZeal)… La verdad es que se hace muy fácil leer tebeos en el iPad, por mucho que las grandes editoriales como Marvel o DC se emperran en introducir absurdas animaciones, efectos o transiciones, que llegarían a ser insoportables si no se pudieran anular.
Eso sí, todo lo dicho anteriormente es para interiores: en exteriores la lectura es un sufrimiento continuo inaguantable, apenas se puede leer y la pérdida de contraste es inaceptable.
Vosotros juzgáis.