Dos series

Me cago en la leche jodía. ¿Qué es mejor?¿ Scalped o Los Muertos Vivientes? Tantos años esperando una serie mainstream en condiciones y ahora, en la estantería de la librería, las nuevas entregas de ambas series. Afortunadamente, no hay que decidir: a la saca y a devorarlas nada más llegar a casa. El volumen de Kirkman y Adlard, inmenso, adaptando a Cormac McCarthy al universo zombie con una dureza implacable, consiguiendo momentos de esos en los que se te hace un nudo en el estómago. Por su parte, Aaron y Guera componen un crescendo alucinante, brutal, sin concesiones, de esos en los que uno se maldice por no poder leer más rápido, por no poder avanzar todavía más. ¡Qué final señoras y señores!, ¡Qué volumen!¡Qué dos series!…
Hace años, pero muchos años, que no me sentía enganchado a una serie. El mainstream había conseguido aburrirme y hastiarme. Sí, siempre ha habido series buenas, ahí está Brubaker, por ejemplo, pero esta sensación de esperar con ansiedad la siguiente entrega de la serie no la tenía desde hace lustros. Y estos cuatro señores, Kirkman, Adlard, Aaron y Guera me la han devuelto. Con creces y con mono del que duele.
Muchas gracias.
Y por favor, la siguiente entrega, ¡ya!

Gatos (y paréntesis)

Con la venia, va una de esas historias aburridas de Abuelo Cebolleta. Pónganse cómodos porque nos vamos a finales de los 70 o primeros años de la década de los ochenta, donde servidor era un pipiolo preadolescente deslumbrado por los tebeos de Toutain, el TOTEM o el CIMOC. Por esa época había un nombre que nos parecía mítico: Métal Hurlant. El movimiento humanoide nos llegaba con cuentagotas a través, sobre todo, de las revistas de Roberto Rocca, pero también por la vía indirecta de las ediciones de Toutain, con las series publicadas en su eco americano, Heavy Metal (que sí, que también nos parecía mítico, pero es que en esa época, todo nos parecía digno de altar mitológico, cosas de juventud, que ya se sabe que es dada a la mitificación). El caso es que, pese a que conocíamos mucho del movimiento fundado por Moebius, Druillet, Dionnet y Farkas (lo que me costó saber quién era el dichoso Farkas…), seguíamos viendo en ese logotipo impactante algo así como Eldorado de la renovación comiquera, como la revolución que todo preadolescente ansía con todo su corazón. Servidor, que en esa época era bastante empolloncete (bueno, sí, lo sigo siendo, qué le voy a hacer, eso es un estado del alma), ya se había leído algo así como quinientas veces el Cómics, arte para el consumo y formas pop de Moix que rondaba por casa (una de mis lecturas preferidas junto con el genial libro de cine de ciencia ficción de Gasca de la misma colección) y una edición enana francesa de Barbarella (ventajas de ser el último de los que dieron francés en la EGB, oigan, que lo de ser políglota mola), pensaba que si lo que habían hecho Forest, Devil o Pellaert era un antes y después en la historia del tebeo (Moix dixit), lo de los Humanoides debía ser algo así como la rehostia con fuegos de artificio y fanfarrias. Así que comprenderán ustedes que cuando apareció el especial METAL HURLANT de la colección TOTEM Extra (otra en la que todos sus números eran míticos, ya saben, desde los especiales USA a los Policiales, el de John Lennon, el Fin del Mundo…¡hasta el de Alien!), fue algo así como recibir directamente el maná celestial. La portada colorida, impactante y deslumbrante de Druillet era el pasaporte para un mundo de experiencias nunca sentidas… que nunca sentimos. Seamos sinceros: qué chafón. Uno, que buscaba en esas páginas algo así como las nuevas obras maestras del futuro que anunciaba el entonces lejano siglo XXI, se encontró con historias de segunda que apenas le llegaban a la suela de los talones a lo que habíamos visto en TOTEM. Salía Moebius, eso sí, pero es que a Moebius ya lo teníamos endiosado a medias con Corben (vamos, que hacíamos competiciones mi amigo Vicente y yo a ver quién tenía más páginas de los dos señores, que en esos días la economía era nula y teníamos que compartir compras como única vía –junto con la maravilla Biblioteca del Hospital- para leer tebeos). Me quedaron, eso sí, dos resquemores: una, que aquello era un bluff que no reflejaba realmente lo que era Métal Hurlant y, dos, que en una encuesta que hacían a los autores humanoides, elegían como tebeo preferido Los ojos del gato, de mi admirado Moebius y un señor de risible apellido llamado Jodorowsky (justo un poco después lo descubriría como director de cine en sus inclasificables westerns pánico). El caso es… ¿qué coño era eso de Los ojos del gato? En mi extensísima colección de casi 50 revistas (de verdad, era impresionante) tenía muchas cosas de Moebius, pero ninguna referencia a esa supuesta joya del noveno arte que comenzaba a tomar forma no ya de mito, sino de leyenda quimérica.
La respuesta a los dos resquemores llegó apenas un par de años después, cuando se editó la versión española de Métal Hurlant. Su anuncio fue un bombazo: me pasé semanas visitando a diario la única librería especializada que quedaba en Valencia (tras el cierre de la efímera y carismática Merlin, en la plaza de la Virgen) hasta que por fin la tuve en mis manos. ¡Qué impactante portada de Moebius!¡Qué salvaje precio! (250 pesetas de la época, cincuenta duros que nos dejaban viendo visiones y que casi duplicaba el precio de cualquier otra revista, obligando a todo tipo de conductas delictivas para conseguirla mes a mes…)… y qué pedazo de revista. El primer número resolvía de un plumazo que, efectivamente, los Humanoides eran mucho más que aquél especial de TOTEM: abría un artículo del omnipresente Javier Coma (anunciando que los cómics por fin tenían reconocimiento cultural gracias a su presencia en la prensa…¡Ay! Bendita ingenuidad ochentera) y seguía la genial FONE, una de las mejores historias de Manara. Después, Voss, Margerin, Goetzinger (por favor, que reediten a esta mujer ya, una de las dibujantes más elegantes que han sido y son), Macedo, Poirier y…¡Los ojos del gato!, de Moebius y Jodorowsky. Ahí estaba, delante de mis ojos, la historieta mítica. La leyenda tomaba forma de papel, de viñetas en blanco y negro. Me quedé pasmado. Y colmó todas mis expectativas: era lo más sorprendente que había leído en mi vida (¡Je! Eso era fácil, con apenas 16 años… Ahora la cosa está un poco más jodida). No tenía muy claro el porqué, pero era hipnótico. Esas viñetas alternadas entre dos vistas contrapuestas, la estructura repetitiva, la ausencia de la bien conocida y atractiva rotulación manual de Moebius, una historia sorprendente… Me maravilló.
Durante años, la historieta de Moebius y Jodo fue una de mis preferidas… hasta que descubrí que no era una historieta, ¡era un álbum! En la revista, se publicó remontada, con cuatro viñetas por página cuando originalmente era una historia a viñeta por página. ¡Maldición!¿Pero qué tangada era ésta? (claro, que después de lo de Dólar, Vértice o lo que vemos ahora, se va haciendo callo y ya pasamos, pero es que con la efervescencia hormonal de la adolescencia, uno se encendía con rabia primordial y salvaje). Pero claro, en aquél 1982 u 83, ¿cómo narices me hacía yo con la edición en álbum de un tebeo en francés? Los de Futurama, amables, me dijeron que lo intentarían…pero nada.
Años después, en mi primer viaje a París, paseaba por les bouquinistes, mirando tebeos de segunda mano, cuando me quedé congelado. Estaba ahí, el primero del montón. Les Yeux du Chat. El álbum. Era la segunda edición del 91, reciente pero ya agotada. Un poco cascado y caro (creo recordar que constaba 150 francos, unas 3800 pesetas), pero era EL álbum. El que había deseado desde hacía años.
A la bolsa. Inmediatamente. Con el resto ingente de compras (luego descubrí el terrible significado de la frase “lleva sobrepeso” en el aeropuerto), pero siendo LA compra. Me senté en la primera cafetería que encontré y empecé a degustarlo (junto con una Coca-Cola que recuerdo me costó la friolera de 10 francos, ¡joder qué cara estaba la vida en la France!). Y la lectura, en todo su esplendor, fue orgiástica. Con las viñetas a toda página, lo que me pareció hipnótico adquiría la categoría de canto de sirenas, una melodía de ritmo binario en que el que una viñeta vertical, cerrada por una línea gruesa opresiva que encarcelaba una figura solitaria que sólo veíamos al contraluz, se encadenaba a otra viñeta gigante, a toda página, libre y detallada, definida por la alternancia de luces y sombras en un bitono poderoso. Las páginas se alternaban conformando un verso poderoso, de ritmo casi sincopado, que articulaba una melodía muy especial, una historia que traía ecos de ilusiones travestidas de ambiciones que sólo se podían culminar con crueldad. La dicotomía cruel entre la felicidad de un instante para uno a cambio del dolor y la crueldad para otro. Creo que me pasé horas pasando las páginas de ese álbum, una y otra vez. Admirando a Moebius y descubriendo a Jodorowsky (al que luego, reconozco, desdescubrí porque terminó cargándome de forma sistemática, me quedaré siempre con el Jodo-Pánico de sus inicios). Y odiando aquella primera historieta remontada, todo sea dicho, y jurando a lo Scarlett O´Hara que jamás compraría una historieta que no estuviera en su formato original (¡Ay!¡Bendita inocencia que no sabe de la compulsión compradora del coleccionista).

Todo esto viene a que tienen ustedes en la estantería de su librería especializada preferida la edición en castellano de ése álbum, de la mano de Norma editorial. Eso sí, en versión jibarizada, como ya es costumbre en este país (parece como si al pasar por los Pirineos encogieran más que un suéter malo). Afortunadamente, las características de este álbum, con una sola viñeta gigante por página, logran que la reducción no sea tan terrible como en otros casos (pienso en el horror de la reciente edición de Las falanges del orden negro: el dibujo miniaturizado de Bilal es un puñetazo a la razón y una invitación al optometrista para los présbitas galopantes como servidor), así que gocen ustedes de una de las historietas más poéticas que jamás he leído.

Los antepasados de El bueno de Cuttlas

Ando yo releyendo los excelentes recopilatorios que ha editado Glénat de El bueno de Cuttlas, de Calpurnio, y no puedo menos que recordar la referencia que Manuel Barrero me proporcionó sobre las Strinking adventures of line & dots de George Cruikshank…
O de cómo la modernidad, en el tebeo, ha existido siempre.

Novedades de dibbuks de Septiembre

- Nancy in hell, de El Torres y Juan José RYP. 17 x 24 cm. Color, 104 páginas. Cartoné PVP: 16.- €
Luchadores Five, de Jerry Frissen y Bill. Formato: 17 x 24 cm Color, 152 páginas Cartoné PVP: 18.- €
(*)- Los Patricios, de Juan Díaz Canales y Gabor 17 x 24 cm. Impreso en color, 96 páginas Cartoné PVP: 16 €
(**)- Mamohtobo, de Nancy Peña y Gabriel Schemoul. Formato: 17 x 24 cm. Color, 96 páginas Cartoné PVP: 16 €
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¡Felicidades, Krazy & Ignatz!

Tal día como hoy, hace 100 años, en la parte inferior de The Family Upstairs, aparecían dos pequeños personajes invitados, un gato (o gata) y un ratón. Sin nombres, sin títulos, sólo con una acción: el ratón le tiraba una piedra al gato (o gata). Después supimos sus nombres Krazy e Ignatz. Y que no eran piedras, sino ladrillos.
Nunca supimos era si era gata o gato, pero lo que es seguro es que comenzaba el periplo de una de las obras más fascinantes de la historia del tebeo.

Pinchar para ver completa…

ACTUALIZACIÓN: El Mundo dedica una animación especial…

A vueltas con Príncipe Valiente

Vista la segunda entrega de la edición “definitiva” de Príncipe Valiente que lanza Fantagraphics, con la que supuestamente es la recuperación de color más fidedigna hasta ahora gracias a las famosas planchas de Siracusa. Y, la verdad, el color es magnífico, es cierto. Indudablemente, es de lo mejor que he visto, pero parece que el amigo Val está condenado a quedarse siempre a un paso de la perfección. La reproducción de la línea es sorprendentemente borrosa, muy inferior a la del primer volumen y a años luz de la lograda por la edición de Manuel Caldas.
¡Ay! ¡Lo que sería una edición con el color de Fantagraphics y la labor de restauración de línea de Caldas!
(Aunque, de momento, y puestos a elegir, me sigo quedando con la edición de Caldas, sobre todo después de ver los espléndidos originales de Foster a gran tamaño. Qué lástima que no podamos ver una edición a ese tamaño para ver el dinamismo, vitalidad y fuerza del trazo de Foster…)

Es tu funeral

Hasta los incombustibles en la fotocopia sucumben al imperio de internet: dEspués de No me jodas Pérez, llega Es tu funeral.. O dicho de otra manera: que se lo pongan ya mismo en favoritos, que Lorente no se muerde la lengua, como otros que ya nos hemos hechos unos blandiblups. Y eso es bueno. Lo de no morderse la lengua. :)

Siguen bajando las ventas…

Joan Navarro sigue dando datos de ventas y los resultados, por lo menos de su editorial, indican el importante impacto de la crisis en la venta de tebeos. Ya no estamos hablando de una disminución de títulos, sino de una clara bajada de ventas que, curiosamente, afecta más a la librería especializada que a la librería general (gran superficie, no nos engañemos en este punto: estamos hablando de ventas en FNAC, Casa del libro, Corte Inglés, etc), que ya casi roza las cifras de la librería especializada. Una dato a analizar porque en época de crisis ha sido siempre la librería especializada el gran reducto salvador del mercado del tebeo, pero con estos datos en la mano, parece que resiste mejor la gran superficie, es decir, el comprador menos habitual. Navarro apunta a que es un dato que favorece a un formato definido, la novela gráfica, más adecuada precisamente para ese comprador ocasional que una serie de continuará, que tendrá su mejor mercado en la librería especializada y el coleccionista.
Aunque sean datos muy particulares de una sola editorial que, además, está completamente marcada por los efectos “Naruto” y “Esther”, pueden indicar que el mercado del tebeo en España está cambiando y la crisis puede haber actuado como acelerador de ese cambio…

La peor noticia del año, pero…

Os paso la nota de Manuel Caldas…

Creo que por el título ya lo adivinasteis, estimados amigos: King Features no me ha dado permiso para seguir con la edición de “Príncipe Valiente”. No a través de la venta por correo ni a través de la venta en librerías. ¡De manera ninguna!
La representante de King Features en España, después de unas conversaciones iníciales muy prometedores, acabó dejándome un año entero en suspenso para por fin me explicar que había entrado en negociaciones con otra editorial; el representante en Portugal prefirió no explicar nada y simplemente transmitirme su decisión al cabo de algunos meses; de Estados Unidos acabó por no haber una respuesta final después de algún diálogo inicial.
Claro que en toda esta historia muchas peripecias se pasaron desde que publiqué el volumen 6 e intenté seguir con la colección. ¡Cuántas y cuantas cosas podría contaros! Pero este no es el sitio adecuado.
Por tras de la decisión de King Features hay evidentemente motivos obscuros que yo conozco, pero otros también que sigo sin entender. Todavía, esto es un hecho: King Features (y otras agencias semejantes) prefiere entregar los derechos a una gran editorial a la vez que a un editor pequeño, no importa que este realmente use los derechos ni que aquel declare públicamente que no los usará.
Y ahora me podéis hacer dos preguntas: ¿que hago yo con el volumen 7 que tengo completamente restaurado hace muchísimo tiempo?; ¿y que quiere decir el pero del título de este mensaje? Solo hay una respuesta para las 2 preguntas: puede que una editorial española decida publicar “Príncipe Valiente” sirviéndose de mi trabajo. Hay gente amiga que está haciendo gestiones en ese sentido, pero tales cosas siempre tardan mucho tiempo cuando se trata de editoriales (yo nunca he sido una editorial) y casi siempre terminan en nada.
Por lo tanto, sobre esto, lo más que puedo deciros es que seréis por mi informados si se da el caso de que yo acabe pudiendo seguir con “Príncipe Valiente” a través de alguna editorial. Por el momento esta es la realidad: yo no puedo publicarlo.
Gracias a todos que me acompañasteis y tornasteis posible la aventura que fue la edición de los seis volúmenes que publiqué. Y rehusémonos a aceptar la idea de que Mordred y sus fuerzas maléficas puedan triunfar definitivamente.
Saludos de
Manuel Caldas

Planeta lanza Vertigo Magazine

[Nota de prensa]
Planeta DeAgostini Cómics anuncia un nuevo lanzamiento de la línea Vertigo con un planteamiento y objetivo radicalmente
opuesto a lo realizado hasta la fecha en este sello. En septiembre verá la luz la revista VERTIGO MAGAZINE,
con el claro propósito de llevar las obras de la línea adulta de DC Comics a nuevo público que lo desconoce a fecha de hoy. La
revista abrirá cual abanico las posibilidades de expansión de la línea a nuevos lectores pero sin olvidar a aquellos que ya conocen
el sello editorial pero quieren algo más. Aquí os adelantamos el concepto detrás de esta publicación y, después del verano, os
enseñaremos las primeras imágenes y contenidos gráfi cos de la revista.
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No pasa nada…

Me pregunta el bueno de Javier si pasa algo, que La Cárcel está muy parada… Pues no, no pasa nada amigo Javier :). Sólo que ha coincidido el fin de curso, varios viajes, un pico extra de trabajo y la astenia veraniega provocada por unos calores sofocantes. Pero, en breve, velocidad de crucero veraniega.

Sfar

“perdí mucho tiempo estudiando porque todos me decían que los tebeos y el cine son muy diferentes, que lo que funciona en el tebeo no lo hace en el cine. Pero me di cuenta que después de leer los tebeos de Abulí y Bernet ya no te hace falta leer nada más sobre cine.”
Lo cuenta Joann Sfar en EL PAÍS.
(Y ahora que ya ha salido en el diario, en breve, la transcripción completa aquí)

Presentación de El temerario

El miércoles 14 de Julio, desde las 20h, se presenta un nuevo número de El Temerario en la librería Slaughterhouse de Valencia (C/Denia, 22). Fanzines, copas, libros, chicas guapas y chicos feos, y más… Además la tarde estará acompañada por los sonidos de sj.Crocanti y Tecolote…
El Temerario llega a su sexto número con la participación de 3501, Escif, Irene Pérez, Sae Aparicio, Mik Baro, Giuliana Origgi, Rafa Manso, Fernando del Toro y Martín López