Coleccionables

Me van a permitir ustedes que eche unas cuantas pestes de la actual política editorial de coleccionables. No es cuestión de que los coleccionables anunciados por Planeta o Panini sean de mala calidad, de hecho hay muchas cosas muy interesantes dentro de los títulos previstos que recomendaría sin ninguna duda. No, no tiene nada que ver con eso. Tiene que ver con uno de los males endémicos del tebeo español: su volatilidad. Algunos de los títulos que vemos en los listados de los coleccionables de Panini y Planeta son obras maestras de la historieta; otros muchos son grandes momentos del género superheroico. En todos los casos, obras que deberían estar permanentemente en catálogo de las editoriales y no al albur de un coleccionable que tiene una vida efímera.
Es triste, muy triste, comprobar cómo la tarea de leer las obras maestras de la historieta puede ser titánica cuando no imposible para el recién llegado al tebeo.
¿Se imaginan ustedes que El Quijote no estuviera en las librerías?¿Que no se pudiera leer las obras de García Márquez más que cuando saliesen en un coleccionable? Pues eso pasa en la historieta todos los días. Las librerías están plenas de novedades radiantes e interesantes, pero el 90% no dispone de las obras maestras de la historieta. Dependen de que una editorial haga una enésima reedición en un nuevo formato para que estén disponibles durante unas semanas en las estanterías de las librerías.
Y no debería ser así. Obras como -por poner ejemplos de los coleccionables- el Batman Año Uno de Miller y Mazzucchelli, El regreso del caballero oscuro de Miller o el Nick Fury de Steranko deberían estar en catálogo en todo momento, con reediciones regulares en cuanto se agotasen. Por no hablar de los clásicos de Bruguera que recientemente publicó RBA.
No, lo siento, los coleccionables están muy bien, son muy prácticos para que la gente compre tebeos a buen precio… pero las obras maestras del tebeo deberían estar en catálogo permanentemente. Las editoriales deberían tener colecciones específicas de obras que siempre se reeditan sin necesidad de buscar nuevos formatos eternamente o aprovechar una oferta de lanzamiento. No es cuestión de que las editoriales hagan de ONGs, sino simplemente de un cierto compromiso hacia los clásicos, manteniendo las obras vivas en catálogo con visión de futuro, más allá de la actual búsqueda de rentabilidad rápida a tres meses vista. Es algo que ya ocurre en el mundo del libro, donde ciertas ediciones de clásicos son rentables, pero en ciclos de vida mucho más largos (me comentaban hace poco que los libros clásicos de ciencia tienen ciclos de cinco años, por ejemplo).
Es la única forma de que la historia del tebeo permanezca y se pueda reivindicar con seriedad frente a otros medios.

Jibarización gatuna

Comentaba yo hace tiempo la importancia de los formatos originales para poder obtener una experiencia lectora correcta. Una importancia que se basa, obviamente, en el conocimiento de esos formatos previos, una condición que muchas veces no se cumple y nos lleva a meter la pata en los comentarios y opiniones. Por ejemplo, me quejaba de la jibarización de Los ojos del gato porque comparada con la edición que yo tenía en francés, se había reducido bastante, aunque no afectara a la lectura. Pues bien, me indica Pepe Robles que no es así, que la edición de Norma es casi fiel a la original, que nunca se publicó en el Metal Hurlant francés (sí en la española, paradójicamente), sino que se regaló como una separata.
Lo cuenta el propio Pepe mucho mejor que yo:

En primer lugar esta historia de Moebius y Jodorowsky no se publicó nunca (que yo sepa) en el Metal Hurlant francés.
La primera vez que supe de ella es al abrir la portada del nº28 de Metal Hurlant. En el interior de portada había un anuncio a página que decía:
“GONZOS! Sí, los Humanos son completamente GONZOS! en este instante, en vuestra librería, por la compra de cinco albums de historieta de los Humanoïdes Associés tendréis un libro de Jodorowsky y Moebius de regalo. LOS OJOS DEL GATO: 56 páginas de historieta inéditas. Un libro de gran lujo, encuadernado en tela, impreso sobre papel de color! Jamás será puesto a la venta y se convertirá en “pieza de coleccionista” por excelencia. Son GONZOS los Humanos!”.
En la página 2 un texto dice, como en el anuncio antes mencionado que es una edición no venal, que se entregará gratuitamente a los fieles a los Humanoïdes Associés. La primera edición se terminó de imprimir en París el 22 de marzo de 1978.
Así pues, la primera edición tiene 22,6 x 16 cm, esta impresa a una sola tinta y, no un bitono, sobre papel de color amarillo (Canari-bandol, serie Mistral) y encuadernada en tela de color gris muy oscuro. Lleva una camisa en cuatricromía plastificada brillo. Para 1978 era una edición nada corriente, muy atrevida.
En la edición de Norma la hoja es 16 mm más alta y la viñeta también, esta ampliada no “jibarizada” y no respeta por tanto el tamaño de la edición original. El papel es blanco, como en otras ediciones posteriores, en la original es amarillo . Otra diferencia es el color, no solo le ponen un color que no tiene en el original, sino que le hacen una reserva en blanco en algunos detalles que en la primera eran imposibles ya que al ser un papel de color no hay manera de reservar nada en blanco imprimiendo a una tinta.
El anuncio solamente se publicó en los números 28 y 29 de Metal Hurlant (abril y mayo de 1978) por lo que se deduce que la edición se agotó en un abrir y cerrar de los ojos del gato.
Como es evidente la promesa hecha en el anuncio de que no se vendería nunca no se cumplió. “

Y es que en esta polémica de los formatos hay que ser escrupulosos y consecuentes: si lo que se defiende es la edición en el tamaño original, lo primero, buscar y ser consciente de cuál fue ese tamaño y formato primigenio. Y, lo segundo, defender ese respeto tanto para la “jibarizaciones” como para las ampliaciones…
¡Gracias Pepe!