Dios

Es una verdadera lástima que autores como Marc Antoine Mathieu sean ilustres desconocidos para el lector de nuestro país. La publicación de Dios en persona apenas mitiga la pérdida de una serie tan fundamental como Julius Corentin Acquefacques prisonnier des rêves, cinco álbumes donde Mathieu reinventa la geometría de la narrativa con un atrevimiento suicida, mientras lanza al lector dardos emponzoñados con propuestas reflexivas todavía más atrevidas. Lo onírico y surreal se convierte para Mathieu en inmenso laboratorio donde la sociedad y sus reglas son examinadas y puestas a prueba. Conecta con esa larga tradición que establece el sueño como campo de trabajo de la historieta, pero también con Carroll y aquellos que introducen el juego matemático como recurso narrativo, todo sin perder un ápice de la acidez crítica de su maestro gráfico, Willem.
Pero veámoslo desde la otra perspectiva: afortunadamente, la semana que viene se publica en España Dios en persona, flamante ganador del premio de la crítica al mejor álbum 2009 que otorga la ACBD e injusto olvidado de la lista de esenciales de Angoulême (algo tendrá que ver, me temo, el desencuentro entre la ACBD y la organización del festival). Mathieu deja de lado las experimentaciones formales para lanzarse a un tema tan pantanoso como la existencia de Dios, proponiendo una idea tan sencilla como turbadora: un día, Dios aparece en la Tierra. No es la vuelta apocalíptica que anunciaba la Biblia. Simplemente, un día alguien aparece en una larga cola y dice llamarse Dios. El Dios bíblico que pronto obrará prodigios como descubrir el Bosón de Higgs (la partícula de Dios) y que con igual velocidad será objeto de un juicio mediático para intentar demostrar si realmente es Dios. Para intentar resolver judicialmente la existencia de Dios.
Podría parecer de esta breve sinopsis que el objetivo de Mathieu sea debatir la existencia de un creador, pero la realidad es mucho más sutil: lo que realmente le importa al autor no es la respuesta a la pregunta, sino el debate. Cómo la sociedad actual se enfrenta a la religión y hasta qué punto el debate sobre la existencia de Dios se manipula, se tergiversa y se convierte simplemente en un arma de ataque entre ideologías. Desde lo mediático a lo económico, desde lo teológico a lo mundano, de la física a la metafísica, el camino que recorre Mathieu es demoledor, aplastante. Su visión irónica y de humor inteligente y feroz se va extendiendo hasta alcanzar todas las capas de una sociedad que queda retratada como un ser deforme cuya única motivación es una ambición desbordada que borra todo rastro de humanidad de aquellos individuos que la componen. El objetivo de Mathieu no es la existencia de Dios, un concepto que, al final, no es más que una idea indemostrable: es la propia existencia del ser humano.
Sin duda, una de los mejores obras francesas que he podido leer durante 2009 y, desde ya, candidata a uno de los mejores libros publicados este año en nuestro país. Ojo, eso sí, puede herir sensibilidades de creyentes y ateos. (4+)

Una página que ejemplifica perfectamente el
humor de Mathieu: “Es genial… pero le falta algo…”

Enlaces:
Entrevista a Marc Antoine Mathieu

13 Comentarios en “Dios

  1. Sólo por esa página de muestra ya me apetece comprarlo :)

  2. Jesús Cuadrad on 17 septiembre 2010 at 15:51 said:

    ¿Qué le falta?

    Estética.

  3. donniedarko on 17 septiembre 2010 at 17:30 said:

    Ya se puede encontrar en las librerías?

    Hoy no lo he visto…

    Un saludo!

  4. Tiene muy buena pinta, gracias por el recordatorio, que lo tenía olvidado. Aquí (http://lanuez.blogspot.com/2010/07/dios-en-persona.html) que sale el día 23 y costará 18€.

  5. Strauss on 18 septiembre 2010 at 0:48 said:

    Alguna cosa había oído de esta obra pero no sabía qué editorial la publicaba. El enlace a la entrevista de Mathieu me ha sorprendido porque Delcourt es mayormente conocida por editar ese tipo de obras mal llamadas de "género"…y, por cierto, son las que le han dado un nombre y la han catapultado al nivel de las "Majors" francesas. Mientras entraba en la web de la editorial iba pensando que si tenía un (4+) no podía tratarse de una publicación de Delcourt…pero como ya había podido corroborar era de dicha editorial…luego, sólo cabía una posibilidad: que dicha obra perteneciese a la colecciones "Hors Collection", "Shampooing" y "Encrages". Bien, no me equivocaba…la obra "Dieu en personne" pertenece a la colección "Hors collection".

    Si el (4+) hubiese recaído en alguna obra del inmenso catálogo de Delcourt no perteneciente a dichas colecciones, se me habrían roto los esquemas. Una vez hechas las comprobaciones pertinentes…estoy tranquilo: todo sigue igual.

    • Álvaro Pons on 18 septiembre 2010 at 11:48 said:

      Strauss: jamás miro quién publica una obra. De todas formas, de la misma editorial es Julius Corentin, que me parece otra obra que merece un 4+. Y no me importa que sean de género o no (excepto fantasía, ya sabéis, que no me gusta y de la que no suelo hablar). Hay extraordinarias obras de género…aunque por desgracia el catálogo actual de Delcourt me recuerda al de Soleil, demasiado de producción industrial. No es un problema de que sea género, sino de la forma de producción. Vamos que no veo ninguna diferencia entre Soleil y Delcourt o Marvel y DC…

  6. Strauss on 18 septiembre 2010 at 18:46 said:

    "Vamos que no veo ninguna diferencia entre Soleil y Delcourt o Marvel y DC"

    Yo tampoco la veo…pero estas editoriales sustentan la industria y creo que cuando algo vende, un mínimo de calidad tiene…aunque no siempre se reconozca.

    • Álvaro Pons on 18 septiembre 2010 at 19:29 said:

      Strauss: yo no discuto que sean el sostén de la industria y que son obras muy necesarias. Creo que jamás he dicho eso, al contrario, recuerdo una vez que escribí algo así como "bienvenidos los Spawn que venden 1.000.000 de ejemplares!" y me dieron para ir pasando… Pero una cosa es reconocer su función de motor de una industria dicotómica que tiene que jugar con esa esquizofrénica doble personalidad arte/entretenimiento y otra afirmar que, por el mero hecho que vendan mucho, son buenas. Me temo que, por desgracia, los tiempos en los que comercialidad y calidad iban juntas han pasado a la historia. Más o menos, cuando llegó la generación de tiburones especuladores que transformaron una industria creativa en una industria productiva. Ya me gustaría a mí esa época donde Caniff era un superventas, o que las películas de Ford eran taquillazos… Me temo que hoy en día, taquillazo, superventas es igual a "diseñado por ordenador".

  7. El catálogo de Delcourt está plagado de grandes series de género, y compararlo con Marvel y DC es el típico chiste gafapastil Ponsiano.

  8. No sé, es bastante bueno, me gusta sobre todo visualmente, y también tiene algunas ideas muy ingeniosas y momentos muy logrados, pero… el discurso es bastante simplón, ¿no? Quiero decir, todo esto de cómo la sociedad es capaz de degradar hasta lo divino por afán comercial y mediático ya se ha hecho antes, creo. Y no es que Mathieu muestre la consecuencia de "una ambición desbordada que borra todo rastro de humanidad de aquellos individuos que la componen", es que la humanidad está completamente ausente de la historia desde el punto cero, desde la primera viñeta en que en vez de personas, seres humanos, hay números en una fila del censo. La sátira sobre el ser humano es más efectiva cuando aparecen seres humanos, no meros arquetipos trajeados a lo El Roto que dan una sensación de pesadilla burocrática kafkiana más que de humanidad enfrentada a la cuestión de un dios en la Tierra. Entiendo que es necesario para que funcione el tebeo sin meterse en complejidades realistas, retratando un planeta homogéneo muy alejado del nuestro, sin diversidad de naciones y credos. Pero ese alejamiento le resta fuerza a la sátira.

    Además, dejando lo de trazar el bosón de Higgs aparte :D , empieza mal lo de los milagros con el tópico erróneo del 10% del cerebro y lo delirante de calcular el número exacto de no recuerdo si átomos o moléculas de una biblioteca. Daba para mucho más. Y el juicio apoyado sobre la discusión de la responsabilidad de Dios en la creación y su existencia o no en base a ello es un poco, no sé… ¿superficial? ¿Poco meditado?

    En fin, me parece un tebeo recomendable, sí, pero no lo veo redondo, promete más de lo que da. Y finalmente, el mensaje de fondo es a estas alturas de perogrullo, basta poner treinta segundos Tele 5 para que se quede corto. :P

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