El pie frito

Uno de esos proyectos de animación sorprendentes : Edicions de Ponent y ESECAV –Escuela Europea para las Artes Visuales de Alicante- producirán la versión animada de EL PIE FRITO, la genial obra de Miguel Calatayud. Bajo la dirección técnica de Arly Jones y artística del propio Calatayud, el proyecto espera estar acabado para junio de 2011.

¡La verdad es que ya tengo ganas de verlo! (Y esperemos que se animen con más obras de Calatayud, una versión animada de Los trabajos de Hércules o La diosa sumergida puede ser brutal…)

Nueva edición de Set de Comic

Tercera edición de esta interesantísima reunión profesional, que se consolida como uno de los eventos profesionales obligados en España:
Os paso la nota de prensa:

De nuevo nos ponemos en contacto con vosotros, los profesionales de la industria del comic, para convocaros a la 3ª edicion de la convencion SET DE COMIC 2010.
Set de Comic este año se celebrara el viernes 12 y sabado 13 de noviembre, en la ciudad de Lleida.
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Más tebeos en el iPad…si pero no

A ver, dos noticias contrapuestas que demuestran que no todo es jauja en esto de los tebeos en el iPad: la primera, que la muy recomendable Edad de Bronce de Eric Shanower tendrá versión para iPad. Una buena noticia, porque el paso a la plataforma digital no desmerecerá para nada esta interesante obra. La segunda es para poner los pelos de punta: SundayPress Books, la editorial de Peter Maresca, planea lanzar una versión para iPad de sus fantabulosas y pantagruélicas ediciones. Y en este caso me da que, que o los amigos de Apple sacan un dispositivo de 30″, o con las 10″ del iPad poco se va a poder disfrutar de esas maravillosas ediciones a tamaño gigante que lanza el señor Maresca para desgracia de nuestros bolsillos. Lo que comentaba hace tiempo: que siempre quedará un espacio en papel para los sibaritas…

Colibrí

Fanzine a seguir habemus: Colibrí.

Este primer número tiene colabraciones de Jesco, Clara Artigas, Ron Regé, Sara González, Ferran Esteve, Matt Furie, Segi Puyol o Martín Romero, entre otros. Cuesta 3€ y sólo se vende en la red de librerías La Central ( Barcelona -Raval, Mallorca y Macba- y Madrid -Reina Sofía-), y la tienda Chandal (Barcelona), aunque se puede pedir por mail por 0.50€ más escribiendo a sergi@apaapacomics.com.
Algunas páginas:

Buñueladas de carne y arena

Contaba Buñuel en sus memorias que no estaba contento con El ángel exterminador, un atroz retrato de las relaciones humanas creado a partir de una justificación puramente surrealista de las que tanto gustaba el director aragonés: un grupo de personas permanece atrapado en una casa, no puede salir de ella. No hay razones, sólo hechos: no pueden salir, están encerrados. Siempre me ha parecido una de sus mejores películas, sugerente y provocativa, pero decía Buñuel que hubiese preferido hacerla en Europa, con actores europeos y una ciudad como París o Londrés. En cierta medida, Frederik Peeters y Pierre Oscar Lévy siguen los deseos del famoso director, planteando en Castillo de arena una traslación de lo que acontecía en aquella mansión señorial mexicana a una bonita playa mediterránea, donde un grupo de personas quedarán inexplicablemente atrapadas. Un punto de partida sugerente (que muchos hoy en día relacionan más con Lost que con Buñuel, menos mal que la pequeña introducción de la obra lo recuerda), que los autores desarrollan con pulso, añadiendo una vuelta de tuerca dramática: el tiempo pasa más rápido en la cala, cada hora son años. A priori, las posibilidades son fantásticas, y a medida que vamos leyendo el álbum, hay que reconocer que la historia engancha y arrastra como pocas… Sin embargo, el regusto final ha sido agridulce. Por un lado Peeters y Oscar Lévy desarrollan la historia con buen ritmo, nos va introduciendo en esa espiral surrealista con mano firme, siempre de la mano del elegante y eficaz estilo de Peeters, consiguiendo que la lectura sea muy agradable, sí, pero la sensación que queda es que por el camino se han quedado muchas cosas. El sorprendente giro argumental añadido permitía detenerse en muchas reflexiones sobre las relaciones generacionales o las diferencias que marca la edad, pero apenas están apuntadas de forma sencilla, incluso tópica. De hecho, llega un momento donde estamos más interesados en el por qué está pasando que en el qué ocurre, cayendo en la trampa perversa que Buñuel evitaba con su magisterio habitual: las razones eran lo de menos, no tenían ningún interés, lo único que importaba era qué estaba ocurriendo. Pese a que el final propuesto por los autores me parece acertado y coherente, tras la lectura la sensación que tenía es la de haber hecho un viaje en el que había llegado al objetivo, pero no había podido disfrutar del paisaje, que era lo importante. Una historia más cerca al final de Abrams que de Buñuel, pero interesante (2-)
Y volviendo a Buñuel, otra de mis películas preferidas (la verdad, creo que no hay ninguna película de Buñuel que no me guste…) es El fantasma de la libertad, donde el de Calanda trastocaba sutilmente los principios sociales para derrumbarlos. Apenas un ligero cambio, ese pequeño empujón surrealista que tan bien practicaba, y el mundo se daba la vuelta, como ese magistral episodio donde los buenos usos sociales marcaban que el comer en público era de mal gusto pero no así el defecar, reconvertido en acontecimiento social. Siguiendo esa línea, el ilustrador israelí Koren Shadmi propone en En Carne viva un ejercicio similar, en el que episodios banales se deforman y reconvierten casi en pesadillas a partir de la introducción de un elemento surrealista. Parejas que se citan con bolsas de papel en la cabeza, una chica que se convierte en radioactiva, un hombre con cabeza de cámara o una hermosa chica descabezada son algunas de las ideas con las que Shadmi propone al lector un particular viaje hacia aquello que nos hace volver la cabeza, hacia las vergüenzas del ser humano. El sexo como elemento omnipresente que se transforma en impotencia o humillación, la incomunicación… las propuestas de Shadmi son provocadoras y sugerentes, incluso con atrevimientos narrativos que conforman una obra distinta y muy, muy recomendable, que nos recuerda que el cómic israelí no acaba en Rutu Modan (que no es un hombre, por cierto, igual que Shadmi no es mujer, como he visto en notas promocionales…). Lástima que la edición de Ediciones B sea bastante deficiente en calidad de reproducción , porque tanto el estilo de Shadmi como la obra lo merecen. (3-)

Enlaces:
Entrevista a Koren Shadmi