Madurar

¿La causa del abandono del género de superhéroes es la maduración del lector o la desidia de las editoriales?¿Ambas quizás? La verdad es que es un tema recurrente pero pese a su cíclica repetición, genera apasionados debates entre los aficionados, como podemos ver en Un tebeo con otro nombre, aquí y aquí.
Personalmente, creo que ambas causas están ahí: el género superheroico ha tenido siempre un objetivo fundamentalmente adolescente, juvenil (incluso infantil), obvio y evidente en los años 40, 50 y parte de los 60, que comenzó a cambiar lentamente con la crisis de lectores de finales de los 60 y primeros 70 y que saltó al vacío con la llegada de la “Edad Oscura”, desmarcándose hacia un lector adulto. Una deriva que tiene su origen, a mi entender, en el concepto de continuidad que introduce Stan Lee: los tebeos de la DC jugaban al corto alcance, a la historia breve de marcada componente didáctica (el héroe como buen samaritano) dirigida a un lector infantil y juvenil que sólo podía ser captado a través de una imaginación desbocada (en algunos momentos se torna delirante), pero con una concepción de eterno giro, donde el personaje permanecía fuera de la rueda temporal y era el lector el que se renovaba. En ese panorama, el héroe es eternamente joven e inmutable, la historia se puede repetir hasta la extenuación sin que exista desgaste porque cada vez llegará a un lector nuevo. Pero con la continuidad de los personajes, con la relación de complicidad estrecha entre lector y héroe, que evolucionan conjuntamente, se establece un límite complejo: si el lector crece y el personaje con él… ¿cómo se buscan nuevos lectores? Se establece una contradicción flagrante entre lo puramente industrial y lo creativo: las historias se enriquecen con esa evolución de los personajes, se gana en profundidad, se abren nuevos caminos…pero son obligatoriamente opciones encadenadas a un único lector. Los nuevos lectores jóvenes se verán rechazados por un argumento que no está dirigido a ellos. Sólo quedan dos opciones: volver a empezar de nuevo para enganchar a una nueva generación de lectores, o seguir con todas sus consecuencias. En el primer caso, se pierde automáticamente todo el colectivo de fieles, decepcionados ante un productor infantil que rompe con la línea evolutiva marcada previamente que les había acompañado. En el segundo, la única opción posible es la muerte del personaje, la asunción de su mortalidad sin vuelta atrás, sin reencarnaciones ni resurrecciones, aunque, ¿por qué no?, con la posibilidad abierta de que haya un relevo generacional interno y externo. Ejemplos de ambas opciones tenemos: en Japón las series se estiran como chicles mientras tienen lectores, pero tras el éxito generacional, no hay problemas en enterrar al personaje para dar paso a otro. En los USA o en Europa con muchos los casos de series donde los personajes evolucionan (Gasoline Alley) o van cambiando desde el desarrollo personal (y temporal, como Dr. Who).
Pero siendo esta contradicción un conflicto a resolver, creo que el verdadero problema es que las editoriales de superhéroes han querido quedarse con todo el pastel, no dejar escapar a los aficionados más adultos y, a la vez, meter en redil a los más jóvenes. Y el resultado, obviamente, es un desastre. Los personajes se agotan en cada resurrección, gastando energías inútiles en historias mil veces contadas por absurdas imposiciones editoriales que piensan que la misma receta funcionará mil veces. Y, por otra parte, esa misma imposición industrial marcada por la explotación de las franquicias atenaza la necesaria libertad que los autores deben tener para que los personajes evolucionen ante un lector adulto.
No es un problema del género de superhéroes: hay ejemplos que demuestran que se pueden hacer grandes tebeos de superhéroes para el público adulto, no hace falta recurrir al Sr. Moore, ahí están obras tan brillantes como X-Statix de Milligan y Allred o el Challengers of Unknown de Chaykin (inexplicablemente inédito en castellano), por sólo citar dos de una larga lista (en la que hay que incluir obligatoriamente las versiones indies de Bizarro y Strange Tales). Igual que se pueden hacer grandísimos tebeos de superhéroes para lectores jóvenes sin recurrir a la franquicia (Pedro da un perfecto ejemplo, el Invencibleç de Kirkman). O incluso jugar a las dos cosas con talento, potenciando una visión nostálgica renovada como hace el GØdland de Joe Casey y Tom Scioli.
Pero claro, hace falta que la industria se dé cuenta de que sin el talento de los autores no hay nada. Ni jóvenes lectores ni lectores adultos. Y mucho menos tebeos buenos.

Semana de lecturas

A ver, entrada un poco caótica para hablar de lecturas que me gustaría compartir pero, ya sea por hache o por be (que no por ye), por cosas de tirios o troyanos o por churras y merinas, el caso es que no he tenido tiempo. Comienzo por debutantes que, ya se sabe, juegan siempre con el peligro de lanzarse al ruedo con los ojos vendados, pero con ilusión atronadora por domar a los lectores reconvertidos en peligrosos astados (símil taurino políticamente incorrecto, lo sé). Cristina Vela lo hace en Medusas y ballenas (Bizancio Ediciones) con una obra de esas que dejan desencajado al lector (quizás por eso granó el premio del Certamen de Cómic Programa Desenjaca 2009, chiste malo lo admito, pero quería incluir la información), con una propuesta más próxima a la poesía visual, evocadora, potente, que traduce un trazo nervioso con boli BIC a elegante composición de cuidado dibujo y formas refinadas. Sensualidad traducida a lirismo de tonos azulados y violetas que empapa las retinas para conseguir extraños efectos. Una autora de gran plasticidad y estilo de inaudita adaptabilidad que hay que seguir obligatoriamente, no os perdáis su blog. Dani Montero también debuta en la narración larga con premio, en este caso el Castelao de Banda Deseñada con una obra perversamente tramposa. Sin mirar atrás (Demo editorial) es, a primera vista, un relato de cambios vitales, de rupturas y renacimientos que se inmiscuye por los recovecos del relato social con una historia de exclusiones escondida tras una trama de abusos. Una especie de revisión de M, el vampiro de Dusserldorf puesto como fondo de una historia de marginación social e injusticias. Pero mire usted por dónde, cuando una ya está acabando de leer con gesto de aprobación pero cierto regustillo a “esto ya me lo veía venir”, el amigo Montero se saca de la chistera un final sorprendente e inesperado, una vuelta de tuerca que cambia por completo la lectura de la historia y que proporciona una novedosa perspectiva a todo lo leído. Obliga al lector a una brusca reflexión, amarga, que trastoca y exige revisar muchos conceptos e ideas. Otro debut interesante, otro autor a seguir.

Ángel Muñoz no debuta en Rapide! (Edicions de Ponent), pero casi, porque se impregna de ese atrevimiento del debutante para incluir la bien conocida (y triste) historia del vuelo de Dragón Rapide como parte de una historia canónica de género con aromas de película de años 50. Un punto de exagerada teatralidad y la estética de Daniel Torres y la línea clara de los Serge Clerc o Ted Benoit como atmósfera perfecta para un relato de lo más entretenido, que reconvierte los toques sobrenaturales a revisión histórica con no poco acierto…
La celebración, de Rui Tenreiro (Apa Apa Cómics), podría también entrar en una definición laxa de debutante, por aquello de ser novato en tierra extraña, aunque sea esta expresión poco adecuada a un mozambiqueño que vive en Suecia, una mezcla que a priori debería o ser explosiva o caer en el temido efecto Persépolis (aunque oigan, a mi me encantaría leer la historia de este hombre, que ese viaje no parece lo más normal). Pero ni lo uno ni lo otro: Tenreiro se va por más complejos cerros, literalmente, explorando algo tan sutil, elusivo e inmaterial como los ritos. Busca las razones de las creencias a través de los simbolismos y de los mitos, de cómo estos nacen en bucles infinitos que se pierden en la memoria del tiempo. Juega al misterio con la misma sencillez que a la fascinación por las raíces del folklore más místico, mostrados con sencillez minimalista con ese trazo simple envuelto de tonos de cyan que transporta la mirada con eficacia. Agradable, reflexivo e inquietante en ocasiones, una lectura que deja poso para pensar.

¿Te enamorarías de alguien con VIH?

La Fundación Triángulo pone en marcha, junto a la Oficina del Parlamento Europeo en España, la campaña la campaña del Día Mundial de la Lucha contra el Sida con uan campaña de concienciación firmada por famosos actores y cantantes, que se centra este año en una pregunta: ¿te podrías enamorar de alguien con VIH?
Y no puedo menos que pensar que esta campaña tendría un perfecto complemento en un tebeo maravilloso, de esos que debería ser lectura obligatoria: Píldoras azules

El Balanzín 6

Llega el Salón de Getxo y llega el sexto número de El Balanzín, el fanzine que se distribuye en ese ya veterano Salón y que este año cuenta con contribuciones de Jali, Juan Berrio, Infame & Co, Sanvi, Raquel Alzate o Javier de Isusi, entre otros.