Una muerte en la familia

Nueva muerte en el universo Marvel. Parece que el paso por la funeraria deja réditos importantes y la lista comienza a ser importante, engrosada esta vez por uno de los cuatro fantásticos. Nada que objetar, la política de decesos de Joe Quesada ha sido coherente y repetitiva y, si me apuran, previsible: una muerte al año no hace daño y engrosa el bolsillo. Pero lo curioso es que la propia editorial Marvel/Disney ha filtrado el terrible y funesto secreto a la prensa antes de que salgan los tebeos, poniendo en guerra a millones de aficionados spoileados en su amor propio.
Sin embargo, tal actitud no deja de ser absoluta y totalmente coherente con los nuevos principios de la editorial, que básicamente se resumen en una sencilla frase: ¿quién necesita lectores?
La cuestión es obvia: en estos tiempos que corren, lo que importa única y exclusivamente es el comportamiento en bolsa de la empresa, las acciones y la cara de felicidad de los inversores. Que no compran tebeos, todo sea dicho. Lo de vender tebeos pues está bien, pero seamos claros: el negocio ya no está en los tebeos, está en el marketing, en los media. Y eso Quesada lo ha hecho maravillosamente bien: ha demostrado ser un experto manipulador de los medios, como me comentaba hace poco Rafa Marín, consiguiendo que la empresa aparezca en todos los periódicos del mundo, en todas las televisiones…y viendo cómo sus acciones suben. Que el tebeo sea un churro, que se muera y reviva a las tres semanas… que los aficionados de toda la vida se quejen, es lo de menos. Lo importante es salir por todas partes y que los inversores piensen que la empresa es la rehostia en piruleta. Y después, utilizar esos dineros en hacer películas que dan mucha pasta. ¿Los personajes?¿Los autores? Bueno, sí, son las piezas de marketing…
Y en el fondo, el verdadero argumento de la muerte de este fantástico es, como bien decía Rafa Marín, muy simple: Chris Evans no puede hacer dos personajes a la vez en el cine, quedaría feo (selecciona para leer, es un spoiler gordo. Bueno, ya no).
¡Cómo está el mundo, Facundo!
(por cierto, cambien lo anterior por DC y funciona igual…)