Novedades de la Cúpula para marzo

(*)- Cecil y Jordan en Nueva York, de Gabrielle Bell 160 páginas color 17 x 24 cartoné P.V.P.: 20,00 €
(*)- Antitipo, de Ralf König 168 páginas color 17 x 24 cartoné P.V.P.: 20,00 €
(**)- La vida secreta de los jóvenes II, de Riad Sattouf 148 páginas blanco y negro 17 x 24 rústica P.V.P.: 15,00 €
Kiss comix 233, de Varios autores 68 páginas 20,5 x 26,5 grapado P.V.P.: 4,20 €
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Ínfimo Supreme

Que la etapa de Alan Moore y Rick Veitch en Supreme es recomendabilísima no hace falta ni decirlo. El de Northampton toma la creación de Rob Liefeld y lleva el “homenaje” a Superman hasta sus últimas consecuencias, retomando las reflexiones sobre el mito superheroico de Superman que ya iniciara en Miracleman para unirlas de forma indisoluble al entronque del género de superhéroes dentro de la cultura y mitología popular del siglo XX. El resultado es extraordinario, homenajeando y reivindicando esa deliciosa época que Otto Binder firmara como guionista de Superman como génesis de un icono pop, a la par que traslada esa concepción tan alegre y vitalista como infantil de los 50 a la locura hipervitaminada e hiperacelerada Image de los 90 con toques de reflexión y discurso post-Watchmen. Un tebeo extraordinario, sin duda. El problema es que la edición de Random House sigue canónicamente la espantosa edición en dos volúmenes de Checker Book de hace unos años, con un escaneo a pedales a bajísima resolución al que hay que añadir una importante reducción de tamaño. El que no se consuela es porque no quiere: con la reducción no se nota tanto el horror de calidad de edición original, pero lo máximo en que puedo pensar es que de “espantoso” pase a “espantosito”.
Ustedes mismos. Una verdadera lástima que esta obra no se edite con calidad, pero a este paso la maldición de la edición de Supreme en España comienza a ser eterna…

Una historia popular de los EE.UU.

Es probable que el título español de la adaptación del fundamental A People’s History of the United States, de Howard Zinn sea una mala elección. En los tiempos en los que vivimos, un título como Una historia popular del Imperio Americano se asocia automáticamente con una lectura radical de extrema izquierda del concepto de imperialismo reescrito en términos exclusivamente ligados a antiamericanismo. Igual que posiblemente también sea un error decir que Zinn es la guía evidente del mucho más mediático Michael Moore en documentales como Farentheit 9/11, habida cuenta del automático rechazo que causa la oronda figura del director en muchos. Sin embargo, ambos prejuicios darían lugar a un error más grave: no leer la obra de Zinn antes de emitir una opinión. Porque lo que hace el politólogo estadounidense no es hacer un fácil alegato antiamericano o un panfleto maniqueo (hay que reconocer que, por mucho que algunos celebremos la ironía de Moore, cae con demasiada asiduidad en cierta demagogia facilona), sino una profunda reflexión sobre la historia de su país desde la perspectiva de los que no escriben la historia. El resultado, una inquietante y en ocasiones terrorífica revisión de cómo la economía de los más poderosos transforma las vidas humanas en simples números reducidos a balances contables. Zinn analiza con lupa las relaciones sociopolíticas del poder con los lobbies económicos para dar cuenta de lo que habitualmente no se escribe en la historia, no habla de la épica de los héroes en las batallas, sino de la miseria de aquellos que las alentaron por aumentar los ingresos de sus cuentas bancarias. Y ese resultado es, en muchos momentos desolador, una bofetada que hace dudar en muchos momentos de si realmente el ser humano merece el calificativo de animal racional o de simple y vulgar depredador. Un texto utilizado habitualmente en los institutos americanos como eficaz incitador de la reflexión (la sociedad americana tiene estas sorprendentes dicotomías, capaz de negar el estudio de la evolución, pero suficientemente maduros democráticamente como para estudiar una dura revisión de las teorías canónicas de la historia) que llega ahora en formato de novela gráfica, en una adaptación a la historieta firmada por el historiador Paul Buhle y los periodistas Dave Wagner y Kathy Wilkes que se encarga de poner en viñetas el dibujante Mike Konopacki. No se puede decir que Konopacki sea precisamente un virtuoso, pero su labor se desarrolla con eficacia gracias, sin duda, a la espléndida labor de síntesis de los guionistas, que ayuda a la labor del dibujante sea perfectamente eficaz en su objetivo: trasladar al lector el potente texto de Zinn.
Una lectura que sirve para demostrar, de nuevo, el potencial de la historieta como lenguaje mucho más allá del entretenimiento o de la ficción, en este caso como vehículo de un ensayo sociopolítico. Muy recomendable.