Exposición La Aventura de Papel

[Nota de prensa]
La Associació Professional d’Il•lustradors de València (APIV) nos invita a visitar su gran exposición anual, que este año acoge El Centro Comercial Gran Turia, lugar en el que permanecerá desde el 11 de febrero. Este año, bajo el título AVENTURA DE PAPEL, 100 ilustradores han dado vida a las novelas de aventuras más famosas de la historia de la literatura.
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Psiquiátrico

Mira que uno suele pensar que está curtido en esto de las lecturas que atañen a la salvajada humana. El suave pulido diario del telediario hace callo en la conciencia y, al final, uno ve tranquilamente cómo lapidan sin piedad a una mujer en la tele mientras ataca con pantagruélico énfasis el filete algo sanguinolento. Sin embargo, pese al endurecido callo, reconozco que la lectura de Psiquiátrico, de Lisa Mandel (Astiberri), ha sido uno de los ejercicios más angustiosos que he tenido que soportar en muchos años. La enumeración de las prácticas habituales de los frenopáticos franceses en los años 60 y 70 es una especie de catalogación fría y aséptica de la barbarie humana, de cómo es capaz de deshumanizar hasta el olvido a aquellos que no tienen la suerte de gozar de una sonrisa Profidén mientras disfrutan de la vida en su comedor IKEA. Lo peor no es la descripción de las terribles salvajadas que tenían que sufrir los enfermos mentales de la época, casi sometidos a un régimen de un campo de concentración. Lo peor es que mientras uno lee cómo dejaban a los enfermos bañados en su mierda durante el día, sabe con certeza que ése era el comportamiento social admitido, que era lo que la gente pensaba que era “lo que se tenía que hacer”. Cuando pienso en las atrocidades de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial, pienso en crueles dementes que se arrogaban el derecho a decidir sobre la vida. Y las fotos, las terribles imágenes de entonces, son simples pruebas de aquella matanza. Sin embargo, al ver las imágenes que casi con candidez retrata Lisa Mandel, me doy cuenta de que es la gente normal y corriente, aquellos que tenían que hacer un trabajo más, el de ocultar al mundo esa “terrible lacra” de una gente enferma que afea las bonitas postales de una sociedad que se cree feliz, humana y piadosa. Y la reacción es de asco y repugnancia hasta la náusea, de una bola en el estómago que duele no ante lo que vemos, sino ante una sociedad que era (y es) capaz de condenar muchas cosas mientras consiente lo inhumano.
Ojo, que duele. (3)

Cuando la pintura inspira la BD

Cuando la pintura inspira la BD (en francés). Interesante artículo de Charles-Louis Detournay que analiza las influencias de la pintura en la historieta. Dejando de lado el caso de Smudja, que más que una cuestión de influencias me parece homenaje apasionado de un virtuoso, es verdad que, demasiadas veces, el análisis que hacemos de los autores de historieta es demasiado endogámico y se centra casi exclusivamente en las referencias dentro del noveno arte. Sin embargo, en la mayoría de los grandes autores de historieta -sobre todo en los más renovadores- es necesario y obligado buscar esas referencias tanto en la ilustración como en la pintura. Sirva como ejemplo claro la Nouvelle BD francesa, que a nivel gráfico bebe más de Quentin Blake o Gus Bofa, por poner sólo un par de ejemplos, que de sus antecedentes en el medio, de los que heredera la interpretación del género. Poco a poco…

Odi’s Blog

Antes de que desaparezca de las librerías, permitidme recomendaros vivamente esa pequeña joya que es Odi’s Blog, de Sergio Garcia y Lola Moral (edita dibbuks). Una serie de planteamiento tan aparentemente sencillo como contar la vida cotidiana, pero que en manos de estos dos autores se transforma en un delicioso ejercicio de vitalidad y dinamismo. Cada episodio, de apenas tres o cuatro páginas, es planteado como una especie de flujo continuo de movimiento, en el que la acción es descompuesta en pequeñas viñetas al modo de Muybridge o, mejor si cabe, al de aquellas maravillas que firmaba Barbe en su serie Cinema. Ya sólo por eso, la serie sería un disfrute visual inigualable, pero es que los autores aprovechan ese vector de impulso para que cada anécdota se transforme sin solución de continuidad en un ejercicio de imaginación desbocada. En esa línea de flujo visual continua, la anécdota cotidiana se introduce sin que casi nos apercibamos en la fantasía más increíble, en un Slumberland acelerado donde la realidad y la fantasía comparten espacio sin problemas, haciendo sencillo y delicioso lo que es en realidad un complejísimo ejercicio de narrativa muda donde las imágenes se suceden a la misma velocidad que todo un cúmulo de recursos narrativos.
Pero lo importante, lo realmente importante, es que es absolutamente imposible leer Odi’s Blog sin que una sonrisa nos vaya de oreja a oreja.
Fundamental y obligado prozac en viñetas para días grises en los que parece que el mundo es un poco peor.