Fanzines en la biblioteca

Excelente la iniciativa de la Biblioteca de l’Ametlla del Vallès: crear un fondo especializado en fanzines. Parecía que los fanzines, el crisol de casi toda las nuevas generaciones de historietistas, estaban destinados a olvidarse y perderse, por lo que se agradece una iniciativa de este tipo desde una biblioteca pública. Aunque desde esta biblioteca se quiere hacer mucho más: no solo conservarlos, sino además promocionarlos e incluso premiarlos. El concurso literario de Sant Jordi que organiza la biblioteca contempla un apartado al mejor fanzine con un premio de 200€. Puede parecer poco, pero con las actuales restricciones que están viviendo las instituciones culturales, es un esfuerzo muy meritorio por parte de la biblioteca.
Así que un llamamiento a todos los amigos fanzineros: colaboren ustedes con la biblioteca y manden un ejemplar de su publicación. Es un pequeño esfuerzo, pero los futuros estudiosos del movimiento fanzinero se lo agradecerán. Es una verdadera desgracia que muchos fanzines importantísimos publicados en este país se hayan perdido.

Edén

Yo no hubiera publicado Edén como un libro, la verdad. No tengo muy clara la argumentación, no se crean ustedes, es algo más empírico que racional. Yo lo hubiera publicado en forma de esos almanaques en taco – ya un poco demodés, cierto- que llevan en cada página un sudoku o una viñeta de Peanuts o de Mafalda. Así, antes de empezar a trabajar, uno lee tranquilamente la entrega diaria de este particular y extraño Edén, esta mezcla de ideas e inspiraciones que bien han relacionado con los haikus japoneses. Días habrá que uno se levantará con el pie torcido y pensará “¡qué cursilería!” o “¡qué chorrada más grande!”. Pero también, otros, leerá quizás la misma historia y pensará en la extraña y delicada belleza que tenía la historia. O simplemente exclamará un “qué hermosura!” y se pasará un día un poco más feliz. Y así, día tras día, Edén tomaría su ritmo y función verdaderos, lejos del mundanal ruido y velocidad que impone un libro, que obliga a leer una detrás de otra todas las historietas en una cadencia que poco favor le hace a la obra de Kioskerman. Las ideas, las metáforas, las greguerías gráficas que propone se deben tomar en pequeñas píldoras, degustarlas con tranquilidad y relajación y no con gula que llevará al empacho indigesto.
Mi recomendación para leer Edén es que tengan el libro a mano y que cada día lean una página al azar. Da igual que al final se repitan historias, no hay dos días que tengamos el humor igual y la lectura será completamente distinta. Ya verán ustedes como vale la pena hacerlo así y como, al final, uso se acostumbrará a estar todos los días un poquito en este particular Edén.