Novedades de marzo de 001 ediciones

Gilgamesh el Inmortal vol.1, de Robin Wood y Lucho Olivera. 17×24 196 págs. BN. Rústica con solapas PVP: 15,00 €
(*)- Saltar el Muro, Maximilien Le Roy 17×24. 104 págs Color. Rústica con solapas PVP: 14,00 €


Gilgamesh el Inmortal vol.1, de Robin Wood y Lucho Olivera. 17×24 196 págs. BN. Rústica con solapas PVP: 15,00 €
Protagonizada por un rey mesopotámico que alcanza una inmortalidad llegada desde las estrellas, Gilgamesh el Inmortal es una de las últimas obras cumbres del cómic popular argentino. Creada literaria y gráficamente por Lucho Olivera, alcanza su mayor apogeo durante la etapa en la que éste colaboró con Robin Wood, el guionista estandarte del cómic popular escrito en castellano. Etapa que es precisamente la que comienza a publicar ahora 001 Ediciones como primer paso para la edición en España de otras obras de este guionista, como la serie Sararese. Obra de una ciencia ficción barroca y oscura, con un intenso tono humanista, Gilgamesh el Inmortal destaca por los profusos textos de Robin Wood y, sobre todo, por el espectacular trabajo gráfico de Lucho Olivera dotado de una fuerza expresiva y una originalidad en la composición que convirtieron al creador argentino en uno de esos escasos autores que contribuyeron a ampliar las fronteras del medio.


(*)- Saltar el Muro, Maximilien Le Roy 17×24. 104 págs Color. Rústica con solapas PVP: 14,00 €
Mahmoud es como todos los prisioneros: como no puede viajar al exterior de los muros que le aprisionan, vagabundea por su propio interior. Ebrio de sueños y de ideas, utiliza cada rincón de su corazón y de su alma para hacer errar a su memoria. Durante horas, habla consigo mismo, contándose una y otra vez la historia que ha hecho de él lo que es ahora: un refugiado palestino, recluido tras un muro de hormigón alambrado, a la sombra de los puestos de vigilancia. A veces, los prisioneros reciben visitas. Mahmoud se muestra especialmente sensible a las de las hermosas extranjeras, pero también abre la puerta a algún visitante masculino, como el joven francés que dibuja y sabe mirar y escuchar. Mahmoud también dibuja: con sus lápices, atrapa instantáneas de una libertad inaccesible. Tienen otras cosas en común, además del dibujo: les gusta charlar hasta quedarse sin aliento y recrear el mundo con palabras.
Como muchos otros libros bellos, Saltar el muro nace de un bello encuentro. Maximilien Le Roy y Mahmoud Abu Srour tenían sólo 22 años cuando se conocieron y se reconocieron. No son mucho mayores ahora, y eso es lo que más sorprende, la juventud del autor y de su personaje, y el evidente mimetismo entre ellos. Porque, ¿es realmente Maximilien Le Roy el autor de este libro? Casi cabe la duda, por la generosidad de las palabras que dedica a su amigo. El talento del uno queda al servicio del relato del otro. Y si todo suena tan fácil es porque es así de sencillo imaginárselos a los dos, terminando uno la frase del otro, retocando el bosquejo, precisando el trazo.
Los dos “M”, Maximilien y Mahmoud, juntos, derriban simbólicamente no sólo el muro en Palestina, sino todos los muros que aprisionan a los hombres y los separan unos de otros.

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