La bella huida

Todavía estamos discutiendo qué es una novela gráfica y ya llegan propuestas de post-novela gráfica como La bella huida, de Hedoi Etxarte y Alain M. Urrutia (Alberdania), un ejemplo de hasta qué punto el lenguaje de la historieta está vivo y en evolución constante, superando a todos aquellos que intentamos debatir sobre el tebeo y dejándonos atrás.
Una obra capaz de sorprender en todos los frentes a los que se asoma, desde lo argumental a lo formal. Un escenario de fondo de propuesta apasionante: una ucronía donde la guerra de sucesión tuvo como consecuencia que, en la actualidad, el País Vasco junto con Cataluña son dos republicas más de la poderosa República Federal Francesa, donde el nacionalismo abertzale es de extrema derecha y busca la secesión y posterior anexión con España. Una forma sencilla en la composición (prácticamente siempre de dos viñetas por página), pero que lanza constantes lazos a la sociedad 2.0 con referencias bibliográficas, enlaces de internet y, sobre todo, una imbricación completa de todos los medios: periodismo escrito, imagen, texto, historieta, se mezclan sin prejuicios para ofrecer la sensación de globalización total de los mass media que nos envuelve y oprime. Un juego que se complementa con blogs de los protagonistas y continuas referencias de actualidad política sutilmente (y, en ocasiones, con mucha socarronería) trastocadas, todo acondicionado para acoger la verdadera historia que hay tras La bella huida: qué queda del juego de la seducción y del enamoramiento en esta sociedad hipermedia. Una propuesta sugerente que los autores sacan de su círculo privado, interrogándose sobre la viabilidad de las relaciones personales en este nuevo contexto de realidad donde el exceso de información sobrepasa al individuo para convertirlo en parte de una nueva identidad colectiva conectada hasta tal punto que intimidad y sociedad se confunden. El constante contraste entre ficción política y realidad personal se va entretejiendo hasta que ficción y realidad construyen un discurso único en el que se diluyen entre sí, aportando al lector un tsunami de ideas para la reflexión que van desde el entorno más personal al político.
Propuestas sugerentes que encuentran, a mi entender, dos pegas para no encajar a la perfección: la primera, obvia, es que estamos ante una obra que pide a gritos ser publicada en un formato digital, que haga verdadero uso de todas las posibilidades de conectividad que la obra propone, donde el dibujo hiperrealista de Urrutia choque con la realidad digital a golpe de hiperlink. La segunda, más compleja de evitar, es que el escenario político en el que se desarrolla la historia de Joanes y Olga es tan sugerente, que en muchos momentos se convierte en protagonista absoluto de la historia, anteponiéndose al mensaje inicial que quieren lanzar los autores y creando cierta confusión narrativa aparente ante un lector que quiere seguir investigando esa realidad alternativa, pero debe seguir enganchado a la historia original. Dos objeciones que, pese a todo, no impiden disfrutar de la atrevida y muy recomendable propuesta de Etxarte y Urrutia. La obra se publicó hace un año en euskera y la editorial saco hace un par de meses ediciones en castellano y catalán. (2+)

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