El viernes 10 de junio, a las 19:30h, se presentará en el Espacio Sins Entido (C/Válgame Dios, 6 Madrid) la obra El paréntesis, de Elodie Durand, ganadora del Premio
Revelación 2011 en el Festival de Angouleme. El acto contará con la presencia de la autora.

Autoeditados 2011 en AlhóndigaBilbao

AlhóndigaBilbao celebra el 4 de junio el segundo encuentro Autoeditados en el que se presentará una muestra de la labor de autores y colectivos que publican sus propios trabajos. Esta jornada brinda una oportunidad única para conocer el proceso de elaboración de una publicación propia de la mano de los creadores, y descubrir las últimas tendencias en la autoedición.
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El bueno de Cuttlas

El bueno de Cuttlas es una obra maestra.
Y Calpurnio un genio del noveno arte.
Hala, ya lo he dicho.
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Eeeeehhhhh ¿no pasa nada? ¡Uy! ¡Si no hay comentarios!… Me perdonarán ustedes, pero es la costumbre. Tras esas dos frases, lo normal hubiera sido recibir centenares de comentarios furibundos ante tan heréticas afirmaciones, poco más o menos que llamando al linchamiento en algunos casos o, los más amables, recomendándome un neurólogo no vaya a ser que esto sea síntoma de algún tumor cerebral en ciernes. Eso sí, con cierta coincidencia general en el uso de la expresión “¡Pero si eso lo puede dibujar hasta mi hijo de tres años!”. Con la que reconozco, estoy de acuerdo. Es verdad, para que negarlo: Cuttlas, Jim o al malvado Jack pueden ser dibujados sin problemas por un niño de tres años. Incluso mi hijo con 16 meses creo que tiene capacidad para acercarse. ¡Hasta yo puedo dibujarlos! (aunque ojo, la cosa no es tan sencilla como aparenta…). Ni siquiera es original que hace casi doscientos años ya el señor George Cruishank hacía su versión particular del Cuttlas. Verdades como templos, oigan. Pero dibujar al vaquero con cuatro palotes es una cosa y, ¡ay!, dibujar las historietas del Cuttlas…eso, señoras y señores, eso es otro cantar. Porque aquí entramos en otra dimensión completamente diferente, la de la historieta. Y resulta que, en ese juego, Calpurnio es un genio que lleva 20 años haciendo una obra maestra con los recursos más limitados del mundo: el espacio cerrado de una página y unos personajes esbozados de la forma más sintética posible, con unos palotes. Minimalismo puro y duro en el dibujo para lanzarse a la exploración del lenguaje de la narrativa gráfica con una imaginación desbordante y una ausencia de prejuicios total que le ha llevado a la fusión más impensable de medios, consiguiendo que todo sea posible en la entrega del Cuttlas y convirtiendo la serie en el mayor catálogo de recursos narrativos jamás visto, de los que han existido, existen y existirán. Porque ahora nos maravillamos de los recursos creados por Dash Shaw, Ruppert y Mulot, Ware o Yokoyama…pero seguro que este Michael Nyman del tebeo que es Calpurnio ya los uso alguna vez. Experimentando con la dinámica y la estática de la secuencia, con la composición en todas sus formas, tomando préstamos del cine, del videojuego, del videoclip, de la literatura, del videoarte, de la pintura… O de la electrónica, biología, meteorología, geografía, astronomía, topografía o tipografía, porque la imaginación desbordada de Calpurnio se ha atrevido con todo en lo gráfico igual que en sus argumentos toda opción tenía cabida: desde la parodia del género de western, por supuesto, principio y origen de la serie, a cualquier tema por extraño o delicado que fuera, desde el más trascendente al más banal, desde la actualidad a la filosofía de andar por casa, desde la simple pasión por Kraftwerk (creando los mejores comic-clips jamás vistos) a la astenia primaveral o incluso, por qué no, un cómic-sudoku o un calendario-cómic. Y, siempre, desde la ironía, desde una visión que sabe ser ácida e inteligente, ya desde la reflexión pausada o desde la pasión estética.
Admito mi total admiración por la obra de Calpurnio: después de más de 20 años al pie del cañón, Cuttlas sigue sorprendiéndome con cada una de esas entregas de una página donde uno se puede perder descubriendo siempre nuevos caminos, en una obra absolutamente inclasificable, pero que explora el lenguaje de la historieta como pocos autores han hecho en la historia.
Y que, encima, es divertidísimo.
Aprovechen la edición integral que publica Glénat. Imprescindible.

Lecturas bárbaras

Dos lecturas en idioma bárbaro que esperaba con verdadera ansia: las nuevas obras de Chester Brown y Yuichi Yokoyama. Empiezo por el primero.
Paying for it no es una novela gráfica. Bueno, sí, claro que sí es una novela gráfica, pero creo que si tuviera que decidir cómo definir escuetamente la última obra de Chester Brown, no usaría ese término. Ni el de cómic, tebeo o historieta… Cuando uno se sumerge en la lectura de esta obra, lo de menos es cuál es el medio usado, ésa es su grandeza: deja atrás todas las polémicas para sobresalir como un impactante, brutal y provocativo objeto de debate. El tema, peliagudo y controvertido: la prostitución. La opción elegida por Brown, casi documental: narrar los encuentros sexuales con prostitutas que ha tenido en los últimos años. El resultado, una exposición milimétrica y consciente, depurada hasta la asepsia en algunos momentos, de todas las cuestiones morales y sociales involucradas en el sexo de pago, reflexionando en voz alta para, más allá de establecer un discurso propio, lanzar temas de debate que es imposible no recoger. Mientras vas leyendo los diferentes capítulos de la obra, las conversaciones con sus amigos de siempre (ya se sabe, Seth y Joe Matt), es imposible no detenerse a reflexionar, espoleado por una exposición tan desnuda y certera que obliga a replantearse desde el propio concepto de moralidad a todo ese edificio formal llamado amor que se ha construido durante milenios alrededor del sexo, las relaciones personales y la reproducción. La gélida ausencia de sentimientos con que Brown aborda el tema sorprende inicialmente, pero anima a entrar en el debate sin prejuicios ni ideas preconcebidas, intentando evitar la carga de la educación moral previa para discutir el problema desde posiciones que van desde el simple análisis de una transacción económica a un replanteamiento total de a qué llamamos relación de pareja y cuál es la base de su definición, construida sobre una inercia ética que esconde desde intereses puramente reproductivos o de necesidades sexuales a los más comunes socioeconómicos, dejando un espacio desnudo de discusión para entender mejor ese sentimiento llamado amor.
Es posible que, como lectura, se puedan achacar bastantes defectos a la nueva obra de Brown (un exceso de reiteración en la simple enumeración de los encuentros sexuales, que puede tener efecto narrativo en lo global, pero aburre en lo particular; una elección de formato poco compatible con los problemas de presbicia…), pero su efecto como objeto de debate es devastador, eficiente al 200%. A ver si se publica rápido por estos lares…
La segunda lectura bárbara, igualmente esperada: Garden, la nueva obra de Yuichi Yokoyama, ese transgresor del lenguaje gráfico que tanto me sorprendió en New Engineering y en Travel, y que en Garden vuelve a las andadas con una propuesta excitante que nace de esa concepción del movimiento continuo, de esa dinámica de lo inesperado, para adentrarse directamente en el terreno de la narrativa del videojuego. No hay lugar al respiro o la preparación, Garden comienza desde la primera página que el lector encuentra, no existen esas páginas de cortesía con la información de la editorial: la acción comienza desde una primera viñeta donde el lector no sabe qué ocurre: sólo que hay una grieta en el muro de un jardín y que una extraña masa de gente, cambiante y mutable, entra por ahí. A partir de ese momento, la masa seguirá de forma obligada su camino, encontrando a cada paso pruebas y sorpresas, un mundo nuevo que se va formando. A medida que iba leyendo, he recordado aquél maravilloso videojuego llamado Lemmings, un puzzle donde una serie interminable de pequeños lemmings se lanzaba con fervor al suicidio siguiendo el camino interpuesto por el jugador (reconozco mi absoluta ignorancia del arte de los videojuegos, pero éste ha sido uno de los pocos que me enganchó en su día… y de eso ya hace años). Y no he podido evitar ver en este grupo de innumerables individuos distintos a los lemmings de aquél juego, pensando en cómo Yokoyama cambiaba la perspectiva y nos hacía, en cierta medida, parte de ese flujo continuo e imparable. Los personajes van describiendo cada elemento de este gigantesco y siempre imprevisible puzzle, reiterativamente, como simples testigos fríos de la voluntad del extraño creador de ese gigantesco campo de juegos, impelidos sin razón en la búsqueda de nuevos caminos, de una salida quizás inexistente. Mientras, el lector toma un rol extraño: se sabe como jugador que ha sido, el creador de esos mundos cibernéticos, pero por otra parte asiste de forma completamente pasiva a una partida desde dentro, un cambio de ángulo de visión que convierte la experiencia de entretenimiento en una experiencia próxima al fervor religioso del que cree estar admirando milagros continuos. Es difícil no sentirse fascinado por el cúmulo de extrañas sensaciones que Yokoyama provoca en sus obras, siempre sin aliento por ese continuo movimiento que percibimos como real y extenuante. Brillante.

Presentación de Llorarás cuando nadie te vea

El lunes 30 de abril, se presentará Llorarás cuando nadie te vea, el segundo volumen de la serie autobiográfica Miguel Fuster. 15 años en la calle.
La cita es en la Casa Orlandai (C/Jaume Piquet, 33. Barcelona), a las 19h. En el mismo centro cultural, se puede visitar hasta el 31 de mayo una exposición compuesta por originales de la obra.

Exposición de El Enigma Pertierra

El jueves 2 de junio, a las 19:00, se inaugurará en el espacio sins entido de Madrid (C/Válgame Dios 6) la exposición EL enigma Pertierra, donde se mostrará por primera vez la desconocida obra del ilustrador Joaquín Pertierra, alumbrada por Javier Olivares al hilo de la novela El silencio se mueve, escrita por Fernando Marías y editada por SM. El acto contará con la presencia del ilustrador Javier Olivares, el escritor Fernando Marías y la editoria Berta Márquez.

Novedad de dibbuks

[Nota de prensa]
El pasado 11 de marzo se produjo un gran terremoto en la región de Tohoku, en la costa del Pacífico, situado al noroeste del Japón. Tuvo una magnitud de 9.0 en la escala de Richter, que causó un gigantesco tsunami, convirtiendo el suceso en la mayor catástrofe del país.
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Exposición de Rebecca Dautremer

[Nota de prensa]
Rébecca Dautremer, la célebre ilustradora francesa, expone su obra más reciente en Madrid de la mano de Edelvives, editorial responsable de publicación de las dos últimas obras ilustradas por la artista: Alicia en el País de las Maravillas y Diario Secreto de Pulgarcito. La exposición abrirá sus puertas del 28 de mayo al 19 de junio, coincidiendo con la Feria del Libro de Madrid, en el Museo ABC, situado en la calle Amaniel, 29-31, de Madrid. En ella, Edelvives ha reunido 25 ilustraciones originales de Rébecca que recrean los clásicos de Lewis Carrol y Perrault. Continue Reading →

Taller avanzado de novela gráfica

Paco Roca impartirá del 22 al 24 de junio un Taller avanzado de novela gráfica en Vitoria. El taller está dirigido a dibujantes y guionistas que quieran profundizar en este medio de expresión de la mano de un autor de reconocida y consolidada trayectoria en el ámbito de la novela gráfica. Con la colaboración de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Vitoria y la Asociación Atiza.
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Presentaciones y actividades en Historietas y Yakata de Murcia

El viernes 27, las librerías Historietas y Yakata de Murcia celebran el Día del Orgullo Friki: todos los clientes que vayan a las tiendas disfrazados obtendrán en su compra un descuento + una chapa conmemorativa del día + un pequeño snack. El sábado 28, a las 18:30, se presentará el cómic Liga de la Justicia: Generación Perdida, de Fernando Dagnino, que firmará ejemplares de su obra. Continue Reading →

El fresquito

Nuevo fanzine: El fresquito, que debuta con número dedicado a las estrellas caídas bajo el nombre genérico de “Del estrellato al cogajo!”. Una publicación de lo m´s recomendable con colaboraciones de Ada Díez, Alba Casanova, Alejandra Romero, Betowers, Cachete Jack, Julia Prat, Heypops, Laura Castelló, Marta Herreros, Pau Valls, Raquel Sánchez y Sara H. Peñalver.

Se puede conseguir en librerías y tiendas de Valencia (Love, retro and fun, La minúscula, Futurama, Dadá, Gnomo, Slaughterhouse) y en Pictográfics de Barcelona. Más información, en su web.

Charlas sobre webcómics en Madrid

El viernes 27 de Mayo, a las 18:30h, el Colegio Mayor Fundacion SEPI de Madrid (Av. Gregorio del Amo nº2) acogerá Una tarde con webcomiqueros, un evento sobre webcómics que incluirá charlas de Carlos Beck (Kalitro III) y Juan Espadas (Ioaness Ensis). El primero hablará sobre qué cosas permite hacer un webcómic que no se pueden hacer en papel y el segundo sobre la relación entre el webcómic y la industria. Después, junto a Abel Pajares, Carmen Segado, Alex Muñoz, Millan Ramon y Carlos Benedito hablarán de su experiencia personal, de qué les ha servido y contestarán a cualquier duda del público.

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Menu abandona L’Association

¡Sorpresa! Tras las broncas, los muchos problemas, las idas y venidas, los enfrentamientos y una rocambolesca asamblea general, al final Jean C. Menu, alma y responsable de la editorial durante los últimos años, abandona l’Association. Una decisión que anuncia con una durísima carta, en la que reparte a diestro y siniestro casi apocalípticamente, siguiendo la tónica de la fuerte personalidad de este autor, todo un personaje capaz de lo mejor y de lo peor, a la vista de toda la polémica suscitada alrededor de él. A su favor hay que decir que ha sido un Pepito Grillo de la industria que, pese a posturas abiertamente radicales y muchas veces sospechosamente sesgadas, planteaba posturas claras hacia la necesidad de la libertad autoral como elemento fundamental para la creación. Sólo por el atrevimiento combativo que supuso l’Association, ya hay mucho que agradecerle, igual que por ese espacio de debate que fue L’Eprouvette. Aunque, como siempre, nada es blanco ni negro y es evidente que su intransigencia fue su peor enemigo. Veremos qué significa esto para l’asso, aunque con David B. ahora al frente, la esperanza sigue muy viva.
El comunicado de Menu:

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Más lecturas variadas

Yo sigo con mis lecturas variadas: tenía ganas de leer el Curiosity Shop (Glénat) de Montse Martín y Teresa Valero. Primero, porque Teresa es guionista en la que tener confianza y segundo, reconozco, por una extraña relación mental que me llevaba desde esa tienda de curiosidades que plantean las autoras a la lóbrega e inquietante tienda de Ben Chusai que visitaba Gog (sí, me gusta Papini, ese extraño individuo capaz de pasar del escepticismo agnóstico a un ultracristianismo pasando por el fascismo y terminando casi en la acusación de apostasía por apologético del diablo). Las neuronas tienen estos comportamientos erráticos, ya se sabe, y poco tiene que ver la obra de Teresa y Montse con la oscura ensoñación de Papini, sin que eso signifique demérito alguno. A lo que iba, que una vez leído, lo que me encuentro es un correctísimo y canónico tebeo de aventuras, de esos que tanto gustan en Francia. A medida que uno lo va degustando, recibe sabores conocidos en todo momento: por aquí un Indiana Jones, por allí un Adéle Blanc-Sec y por allá hasta un aroma de Beroy… Quizás incluso pueda caer una ligera sensación de ya visto, pero aunque sean cartas marcadas, las autoras juegan tan bien con ellas que uno se deja llevar por esta intriga policiaca entre arqueólogos con tintes (pocos, pero justos) fantásticos. Entretenidísima, conforme a todas las reglas y requerimientos del tebeo de aventuras, pero sólida e inteligentemente desarrolladas, con esos apuntes históricos y políticos que dan realismo a la trama y con la excelente labor gráfica de Montse Martín, de cuidada ambientación en lo visual y sencilla y efectiva en lo narrativo. El primer álbum deja buen sabor de boca, ahora a por el segundo. (2-)
Se me había retrasado la lectura de Agencia de Viajes Lemming (Astiberri), nueva entrega de mi segundo portugués más adorado en esto de los tebeos, José Carlos Fernandes (el primero, por si alguien siente curiosidad, tiene nombre que empieza por Manuel y termina por Caldas), que recupera en este caso el tránsito por ese particularísimo universo que fusiona a Ben Katchor, Italo Calvino o Borges en este encargo veraniego para un diario portugués que se convirtió en un sugerente atlas de geografías imposibles. Es cierto que una vez uno conoce a Ben Katchor se puede tener la tentación de pensar que al portugués le falta originalidad (y no digamos si se es más o menos aficionado a los cuentos de Calvino o Borges), pero si bien pueda ser cierta la escasez de novedad, lo cierto es que el portugués asume sus influencias para bordarlas en un discurso personal y tan válido y de calidad como los referentes, hasta el punto que, por lo menos en mi caso, me la refanfinfla: disfruto su obra con el mismo entusiasmo que la de sus inspiradores y servidor se lo ha pasado pipa con estas historias de ciudades fractales, ciudades banales o conjuntos históricos construidos desde la falsedad histórica. (2)
Sigo con Cárcel de amor (Apa Apa Cómics), obra con la que Sergi Puyol toma carrera y ambiciones con una narración larga en la que demuestra que las buenas vibraciones que dejaban las historias cortas de Una caja, una silla eran más que justificadas. Puyol elige buscar la inquietud del lector con una historia de amor llevada a un universo frío y distante, una sociedad aparentemente real donde cada individuo es presa de sus temores y frustraciones, una sociedad enferma de miedo y odio al otro. Es ese universo de extraños que se miran sin reconocerse que tan bien retrató Clowes en Like a velvet glove cast in iron, o el de la terrorífica opresión constante de Eraserhead, en el que Puyol ha eliminado el elemento extraño para dejar sólo lo cotidiano, aumentando si cabe esa extraña sensación de desasosiego sin causa aparente. Un terrorífico mundo que esconde un secreto que, sorprendentemente, resulta más aceptable y lógico que ese exterior de agobiante normalidad. Puyol juega con el ritmo de las 20 primeras páginas con tino para llevar a ese extraño descubrimiento que romperá las reglas de lo aceptado, siguiendo las enseñanzas de Dash Shaw, pero intentando en todo momento que la composición y la narrativa aporten también esa sensación de cotidiana indiferencia desganada para centrar todo la atención del lector en ese diálogo de la diferencia que centra la obra, la oposición entre lo extraño y lo supuestamente normal y aceptado por la sociedad. Buen arranque del que se puede notar cierto bajón en la segunda parte de la obra, en la que se entiende el objetivo del autor – intentando dar una vuelta de tuerca a esa aceptación de lo anómalo como natural- pero que, por lo menos en mi caso, me chirría en su desarrollo argumental quizás demasiado forzado. Puede ser la falta de experiencia en una obra de mayor recorrido pero, pese a todo, el resultado es recomendable y sugerente. (2-)