Novedades de junio de Astiberri

(*)- Los hombres lobo de Montpellier, de Jason Traducción: Óscar Palmer Color. Rústica con solapas 48 páginas. 17×24 cm. 12 euros
(**)- Informe sobre ciegos, de Ernesto Sabato y Alberto Breccia. Prólogo de Carlos Sampayo Blanco y negro. Cartoné 64 páginas. 230×315 mm. 17 euros
(*)- Una vida en China 3 El tiempo del dinero, de P. Ôtié y Li Kunwu Traducción: Ana Sánchez Color y blanco y negro. Rústica 272 páginas. Tamaño 17 x 24 cms. 22 euros
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El batracio amarillo edita 16 números monográficos

La única editorial andaluza de humor gráfico, El Batracio Amarillo, edita una colección de 16 monográficos a humoristas y dibujantes. La colección de estos “Minibatracios” la abre Hijodecura, con el álbum “El Muy Hijodecura”, en la que el dueño de un pub cerrado injustamente en Granada, El Secadero, expresa en dibujos todo lo que no ha podido decir ante el juez. La colección continúa con los humoristas Juan Carlos Contreras, El Juan Pérez, Arturo Molero, Nerja, Gatoto, Lombilla, AsieryJavier y Martirena. En todos estos casos con una antología de sus mejores trabajos.
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DibujaMadrid

El Museo ABC De Dibujo e Ilustración organiza tertulias y paseos en grupo por Madrid del 28 de mayo al 3 de julio. Armados con cuadernos, acuarelas y lápices saldremos a la calle cada domingo por la mañana a recorrer seis zonas de la ciudad. Cada grupo lo guiará un ilustrador reconocido que el día anterior dará una charla-tertulia en el Museo ABC. La producción generada en esos paseos formará parte de la exposición que a partir de julio se realizará en el Museo ABC sobre cuadernos de viaje. Continue Reading →

ComicKultur

Este año la Comunidad de Madrid dedica su carpa institucional al comic y con ese motivo se prepara para tal evento una exposicion y una serie de actividades que giraran bajo el nombre de COMIC KULTUR. Para empezar, ya esta en marcha un concurso que tiene como premio una tableta grafica.
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Lecturas variadas

La lectura se amontona y, peor, las reseñas. Que ir leyendo es una cosa, pero encontrar el tiempo para hacer aunque sea una rápida cita de lo leído, es otra. Así que aprovecho que es viernes y hay fin de semana reflexivo por medio para hacer un pequeño repaso a recientes lecturas que no deben caer en saco roto, aunque sea a vuelapluma y testimonialmente.
Tiro de memoria, no especialmente fina, todo sea dicho: La señorita Else (Sins Entido) es el debut en España del señor Manuel Fior, nada conocido en este país pero si citado como reciente ganador del festival de Angouleme, lo que como siempre debe poner, al menos, la mosca tras la oreja y concederle el beneficio de la duda. Y puede prometer y prometo -frase muy propia para estos días, no sabía cómo meterla y mira, ya está- que a este señor hay que seguirle muy de cerca. Porque elegir una obra de Arthur Schnitzler ya es, de por sí, un detalle (sólo he leído de él Relato soñado y rendido a sus pies me tiene, aunque Kubrick lo desdibujara para su provecho), pero la labor de Fior lo convierte además en regalo para el intelecto y los sentidos. Dibujante de estilo elegante, de cromatismos delicados y sutiles, adapta el relato de Schnitzler con referencias elitistas a su coetáneo Klimt o más casquivanas a Lautrec, consiguiendo esa atmósfera de educada galantería capaz de esconder el cinismo más hipócrita que necesita el relato de esta nueva Ifigenia sacrificándose -en este caso la virtud- para salvar a su padre. Una brillante exploración de los motivos inconfesables de la psique, que la labor gráfica de Fior apuntala con nuevos matices a golpe de trazo insinuado y una preciosa paleta de sugerentes cromatismos. (2+)
Muy, muy diferente es El lugar equivocado, debut también por estos lares para Bretch Evens, autor, holandés para más señas, de esos que se pasan las normas establecidas por el forro de sus vergüenzas para lanzar propuestas atrevidas que obligan al lector, por lo menos, a pensar. A simple vista, testimonio banal de una noche de juerga, un episodio frívolo presentado desde una coralidad alegre y superficial. Rascando un poco, crudo documento sobre la soledad en la sociedad de hoy. Brillante esa libertad total con la que Evens usa el color, buscando en sus acuarelas la violencia del contraste de colores oponentes, jugando aparentemente al azar con el color, pero logrando siempre una composición cromática de la página tan equilibrada como efectiva en lograr impactantes sensaciones visuales. Me recuerda, en la distancia, a esa joya que es Duelo de caracoles; sin embargo, si algo me ha impresionado es ese efecto que logra el dibujante con las acuarelas, dejando la figura humana traslúcida frente a los escenarios por los que deambula. Los personajes de Evens son fantasmas que se mueven sin rumbo definido, zarandeados por las situaciones… Apenas dejan huella de su paso en ese continuo cambio de foco entre escenarios, entre coralidad de unos personajes e inquietantes imágenes de esos mismos lugares vacíos, sin esos espectros de humanos. Existencialismo en acuarelas (y ojito a la excelente labor de Sins Entido en un tebeo complejísimo de editar) (3+).
Sigo con tebeos que me han interesado: Chernobyl, de Francisco Sánchez y Natacha Bustos (Glénat), perfecto ejemplo de esa nueva forma de entender el tebeo no simplemente como un elemento de entretenimiento industrial, sino como un medio, como un lenguaje con el que acercarse a cualquier reflexión, desde la ficción al análisis de los hechos históricos. En esta ocasión, una obra que elige ficcionar desde la exhaustiva labor documental lo ocurrido durante la catástrofe de Chernobyl, acercándose a las vivencias de los afectados. Valiente propuesta que tiene como mayor problema un primer capítulo con un planteamiento argumental que recuerda en exceso, por desgracia, a la magistral Cuando el viento sopla de Raymond Briggs (posiblemente, el mejor alegato antinuclear que jamás se haya hecho). Una comparación de la que es difícil salir victorioso y que condiciona la lectura, pudiendo llegar a impedir valorar el buen camino que sigue la obra a partir de ahí, mucho más sólido y definido, denunciando los muchos errores cometidos en aquél incidente y que, por desgracia, hoy es rabiosa actualidad no tanto por su aniversario como por la dolorosa realidad de su repetición. Aunque en algunos momentos se caiga en un tono excesivamente melodramático, y pese a los problemas que se puedan derivar de ese primer capítulo, son mucho menos los errores que los aciertos, liderados por la excelente labor gráfica de Natacha Bustos. Una lectura interesante (1+).
Más de por aquí: pocas cosas me indignaron más que aquella campaña orquestada hace años contra Carla Berrocal, una joven dibujante entonces (y hoy, todo sea dicho) cuyo mayor pecado era tener ilusión por hacer tebeos. Lo lógico, el sentido común, dicta que lo que Carla debería haber hecho es mandar a tomar por saco al mundo del tebeo. Pero afortunadamente no lo hizo y hoy podemos leer El Brujo, madura obra en la que plasma el desconocido, por lo menos para mí, mundo de las leyendas y mitologías chilenas siguiendo a este peculiar cicerone de fábula. Y es evidente que la dibujante se vuelca en la obra poniendo toda la carne en el asador, en un apartado gráfico que opta por el cambio continuo de estilos: prácticamente cada página está planteada desde una técnica diferente, desde el lápiz a la acuarela, desde los rotuladores a la tinta, desde el color informático al directo, en un despliegue espectacular en el que hay que incluir, también, la experimentación continua de recursos narrativos. Una avalancha visual que es, posiblemente, el mayor pero que se le puede poner al libro: en algunos momentos el baile continuado de estilos y recursos va en contra de la fluidez de una historia que basa su acierto en la sencillez de su planteamiento, próxima a un cuento con forma de poemario gráfico. En cualquier caso, se disfruta en lo visual y despierta la curiosidad en lo contado. (2-)
Ración de superhéroes, que no falte: Starman, de James Robinson y Tony Harris es uno de esos tebeos que en los 90 jugaba en la difícil liga de igualar los aciertos y hallazgos con los que Moore, Gaiman o Morrison renovaban el discurso del género superheroico. Industria manda y si la resurrección de personajes en quiebra por la vía mágica inglesa funciona, hay que resucitarlos a todos por el mismo método, a mogollón. Afortunadamente, Robinson puso los pies en tierra e imitó a sus colegas y compatriotas no en su forma, sino en su actitud: hizo lo que mejor sabía hacer. Y de lo que sabía, y mucho, es de superhéroes, por lo que su renovación del personaje de la Golden es todo un homenaje al género desde el género. Hay en el fondo una reflexión tenue sobre las relaciones paterno-filiales, sí, igual que hay también la consabida humanización post-Moore del personaje, pero lo importante en Starman es revisar el sentido de maravilla de la Golden Age desde estos tiempos de descreimiento, reivindicando una forma de entender el género que no necesita acudir ni a piruetas formales ni excusas prestadas desde otras formas artísticas. Esa humanización de los personajes, esa visión realista, no es más que un subterfugio que simplemente aporta a la narración la visión del lector más fan. Abandona así la teatralidad de los tebeos de los años 40 para darle la mentalidad de un aficionado de los 90, más próxima y campechana si se quiere, sencilla en lo argumental pero efectiva y suficiente para los objetivos que busca. Eso sí, aprovechando la infinita sapiencia de Robinson sobre la época, que ya mostró en La Edad de Oro y que aquí refina dando algo más que una propuesta de renovación, extendiendo y ampliando lo que era un alegato en un discurso cohesionado que es capaz de conectar sin estridencias ni rupturas el género que se hacía en los orígenes con el de hoy en día. Vamos, que es un tebeo de lo más recomendable, de lectura amable y entretenidísima, con un Tony Harris esforzado que sabe aportar atmósfera y ambientación. (2)
Otro día más. Circulen, circulen…

Presentación de Los Garriris

Mañana martes 17 de mayo, a las 19:00h, se presenta en la Librería La Central de Barcelona (C/ Mallorca, 237) el libro Los Garriris, de Javier Mariscal (Sins entido). Estarán presentes Javier Mariscal (autor) y Jesús Moreno (editor de Sins entido).

Nace ‘Thermozero Cómics’, la ‘big band’ del cómic aragonés

[Nota de prensa]
La revista, cuyo lanzamiento está previsto el 27 de mayo, reúne a una veintena de autores, entre ellos gran parte de los triunfadores del Salón del Cómic de Barcelona
Este proyecto, impulsado por el dibujante Víctor Romano y el bloguero Óscar Senar, supone además el inicio de una serie de actividades de difusión del tebeo en Aragón
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Presentación de Allegretto

El jueves 20 de mayo, a las 19:00 horas, Borja Yagüe presentará Allegretto, en la librería El mono araña de Madrid (c/Peñuelas, 14). Borja hablará sobre el significado de su obra y firmará ejemplares a los asistentes.

Novedades de La Cúpula

(**)- Flujo, de Dave Cooper 140 páginas color 21 x 21 cartoné P.V.P.: 20,00 €
(*)- Ciudadano Rex, de Beto Hernandez y Mario Hernandez. 152 páginas blanco y negro 17 x 24 rústica P.V.P.: 15,00 €
(**)- Fabulosos Freak Brothers: Integral 1, de Gilbert Shelton 156 páginas blanco y negro 21,5 x 28 cartoné P.V.P.: 20,00 €
Kiss comix 236, de Varios autores 68 páginas 20,5 x 26,5 grapado P.V.P.: 4,20 €
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Binky Brown encuentra a la Virgen María

Escribí hace seis años….
“Justin Green cuenta a través de Binky Brown la influencia de la religión y la opresiva tradición puritana religiosa americana en su juventud, del trayecto desde su niñez hasta que consigue despegarse del trauma de culpa católico. Pero mientras que Blankets trata un tema similar desde la perspectiva del adolescente, Green estudia todo el proceso desde una perspectiva mucho más reflexiva y análitica, consciente de ser víctima de un desorden obsesivo compulsivo (él mismo lo reconoce) que se transforma en la historieta en una brutal mezcla de surrealismo y denuncia social. Con gran inteligencia, Green hace uso de los delirios compulsivos de Binky para mostrarnos una sociedad que basa su educación y su cultura en la represión excusada en la religiosidad, que hace uso de los símbolos como cadenas que atan la libertad del individuo, que es ferozmente atacado por sus propios sentimientos de culpa. Es sorprendente cómo Justin Green analiza las ataduras del sistema desde dentro del mismo. A diferencia de otros autores del momento como Robert Crumb o Gilbert Shelton, que usaron personajes como Los Freak Brothers o Mr. Natural que representaban precisamente el arquetipo de lo considerado “antisistema”, Binky Brown es un buen chico, políticamente correcto, pero que ve cómo la influencia de la sociedad destroza su vida. Casi 33 años después de su publicación, su lectura permite entender perfectamente el camino que siguió el cómic americano independiente en los 80 a través de autores como Chester Brown, Joe Matt, Gary Panter y muchos otros.”
Y hoy, al releer la magna obra de Justin Green que publicaba (¡por fin!) La Cúpula, creo que me quedé corto. Me quedé cortísimo en los valores propios de la obra, porque la reflexión que hace el autor sobre su trastorno obsesivo-compulsivo (T.O.C.) nace de la catarsis terapéutica, sí, pero consigue proyectarse como uno de los análisis más lúcidos –y radicales- que uno recuerde sobre las consecuencias de entender el hecho religioso no como una opción privada, sino como una norma pública y social tan estricta y severa en su puritanismo que puede llegar a condicionar la existencia. El joven Binky, un buen chico en los términos que la sociedad de la época consideraba, queda completamente destrozado ante una pubertad y una sexualidad naciente que interpreta como un insulto a los valores de ortodoxia católica en los que se había educado. Ese sentimiento de culpa que Nietzsche acusaba de estar propiciado por la religión judeocristiana se amplifica a través de la TOC hasta convertirse en un delirio completo que la pacata mentalidad del joven Binky es incapaz de procesar. La interpretación simbólica que lanza Brown de las visiones y alucinaciones provocadas por esta colisión de morales es un paso adelante que organiza y da sentido a las propuestas visuales que los entonces nacientes cómics undergrounds estaban lanzando, convirtiendo en recurso narrativo lo que hasta ese momento eran inspiraciones lisérgicas.
Y me quedé corto, también, en la influencia e importancia que esta obra ha tenido en el noveno arte: como dice Art Spiegelman en su prólogo, Binky Brown conoce a la Virgen María es el origen de todo un género dentro de la historieta, de una traslación de las experiencias autobiográficas de la generación beat a la narración gráfica que apuesta decididamente por la catarsis como terapia, diferenciándose de las experiencias previas del cómic underground, donde la autorrepresentación, habitual, es una forma de provocación y de denuncia. “Sin Binky Brown no existiría Maus” dice Spiegelman. Y, posiblemente, sin la obra de Justin Green no hubiese existido toda una forma de usar la historieta que se proyecta desde Crumb (inspirador y, a la par, inspirado) hasta David B., pasando por Chester Brown, Joe Matt, Linda Barry y tantos y tantos otros que han encontrado en la autobiografía su forma de expresión. Una influencia brutal a la que hay que añadir que cambia también la ambición de esa narrativa: Binky Brown es entendida por muchos como la primera “novela gráfica”, en tanto es la primera manifestación en los EEUU de cómic de autor dirigida a un público adulto que se aparta de la tradición de relato corto para articularse como una narración larga y autocontenida con formalismos propios.
Ya sea por sus valores intrínsecos, ya sea por la incuestionable influencia que ha proyectado, una obra maestra. Todo un acierto de La Cúpula, que firma además una excelente edición.
Enlaces:
The ABC of autobiographical comix, por Patrick Rosenkranz
Introducción de Art Spiegelman (en inglés)

Exposición de Salvador Espín en Alicantye

Los días 14 y 15 de Mayo la Asociación de Lectores de Cómic de Novelda y Unicómic organiza una exposición de Salvador Espín en el I Salón del Manga de Alicante. Esta muestra se compone de originales y bocetos de sus trabajos para Marvel. El domingo 15, a las 19:00, se sorteará entre los asistente un original suyo, que el autor entregará al ganador. La venta de participaciones para dicho sorteo se realizará en el stand de la Asociación durante los dos días (1 euros cada participación).
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