Dulces, dulces

Si ya me encantó la primera parte de Los años dulces, la adaptación que Jiro Taniguchi hace de la novela de Hiromi Kawakami, al finalizar la segunda entrega sólo puedo hablar de maravillas. Reafirmarme en todo lo que dije y multiplicar las loas y halagos a este autor, que borda ese difícil equilibrio entre la tensión romántica entre la protagonista y el profesor y un tono contenido, apenas esbozado, intimista, que deja los sentimientos ocultos tras un muro de sensaciones ajenas. Taniguchi ha sabido leer con brillantez la novela de Kawakami para fijar su atención en la descripción minuciosa del entorno de los enamorados, en el cúmulo de sensaciones que arropa la relación naciente entre Tsukiko y el profesor. Olores y sabores se presentan al lector a borbotones, representados con una fidelidad y cuidado exquisito, obligando a recrearse en ellos para entretener y desviar la atención del juego los roces robados, de la tímida mirada enamorada… Y todo con ese ritmo pausado, de buen gastrónomo, que te deja paladear con gusto cada momento, cada paso de la historia. Reconozco mi pasión y gusto por este tono tan profundamente intrínseco a la cultura japonesa, por esa manera de plantear los relatos que deja tiempo para la reflexión, para el análisis. Ese andar lento que obliga a detenerse, a mirar a los ojos al protagonista para preguntarle, para relacionarse con él y sentir como propias sus vivencias. Y Taniguchi demuestra un dominio del lenguaje gráfico abrumador para lograrlo: su dibujo se vuelve perfeccionista hasta en el detalle más nimio cuando describe los lugares, dejando una foto fija inmaculada del escenario donde los personajes vivirán con un trazo mucho más vital, que abandona la inmovilidad del acabado impecable para surcar un naturalismo más espontáneo. No es un cambio drástico, como era de espera en este autor, es un cambio sutil, que hay que ver con ojo entrenado quizás, pero que proporciona un fino contraste que dota de vida íntima a la narración.
Sorprende, en ese juego de contrastes gráficos insinuados, el cambio radical del relato de niñez, que opta muy acertadamente por una ruptura en el trazo (con referencias obvias a Tezuka y Mizuki) para acompañar los recuerdos de Tsukiko.
Aunque tras la lectura, vuelvo a quedarme maravillado por cómo Taniguchi controla los tiempos, cómo dosifica las acciones, cómo pauta los ritmos para que transitemos sin prisas por la historia, pero sin perder el interés, con silencios cronometrados para que el lector reflexione, con momentos de gran romanticismo contados con una delicadeza a prueba de cursilería y ñoñería, pero también con momentos dramáticos que, sin buscar el impacto sentimental brusco, logran que el lector se emocione. Una obra preciosa para degustar con tranquilidad (4).

13 Comentarios en “Dulces, dulces

  1. luchino on 15 Septiembre 2011 at 11:58 said:

    Coincido con el carcelero, un buen comic, sin duda. Recuerda bastante a "El gourmet solitario", por su atención a la comida y bebida. Me ha gustado mucho.

  2. Eduardo Lopez on 15 Septiembre 2011 at 21:12 said:

    El sentido de lectura es oriental o occidental??

  3. Eduardo Lopez on 15 Septiembre 2011 at 21:16 said:

    Estupendo. Lo puedo comprar. :-))

  4. Emilio on 15 Septiembre 2011 at 22:09 said:

    Eduardo yo te recomendaria que hicieras un esfuerzo con el formato oriental. Es cierto que supone un gran esfuerzo acostumbrarte a el, pero no creo que eso sea un motivo para no comprar una buena historia. Yo tambien pensaba como tu, pero al final acepte que el reto. Ahora es simplemente cuestion de cambiar el chip.

  5. juanca on 15 Septiembre 2011 at 23:47 said:

    me lo voy a leer, me interesa mucho el tema del amor en el cómic, difícil y rara vez tratado, al menos yo no conozco buenas historias narradas que hablen del amos y del enamoramiento, se me ocurre ahora píldoras azules, flujo, no sé.

  6. casi cualquiera de manara son historias de amor xD

    (ahora en serio, "el hombre de papel" es una preciosa historia de amol)

  7. Dicker on 17 Septiembre 2011 at 0:09 said:

    Tengo miedo…y mira que soy fan de Jiro ¿eh? pero…tengo miedo

  8. JesusC on 17 Septiembre 2011 at 12:50 said:

    Tienes razon Dicker (o por lo menos creo entender por donde vas) pero tengo la impresion de que ese analisis de la obra de taniguchi es aplicable, de igual forma, a muchas pelis de domingo por la tarde.

    Intento averiguar por que en el comic es sintoma de madurez y en el cine, es sintoma de algo cercano al cine basurilla hecho en un fin de semana.

    Creo que esta es una de las grandes miserias del comic. Y lo malo es que no es un caso aislado… :-O

    • lacarceldepapel on 17 Septiembre 2011 at 17:27 said:

      Hombre, JesusC; si te pones así, cualquier obra maestra puede se reducible a una historia de amor chorra. Pero la diferencia es cómo se trata: una historia de amor puees tratarla como un culebrón de domingo tarde o con la sensibilidad de Taniguchi. Y en el cine igual, si reduces, no hay ninguna diferencia: es lo mismo el culebrón que un maravilloso drama de Douglas Sirk o de Stanley Donen. Tdoos hemos visto películas de sábado tarde que son burdos remedos de Vacaiones en Roma o Dos en la carretera, Pero las diferencias son profundas, el problema no es la historia, es el acercamiento del autor, su personalidad. Y no, esta obra, igual que su ereferente literario, no es una peli de domingo tarde Es una preciosa reflexión sobre el amor, madura, adulta. Y ya va siendo hora, también de que admitamos que una historia de amor no tiene por qué ser una cursilería.
      O que las historias de amor no son para hombres… :)

  9. José A.Cartán on 17 Septiembre 2011 at 17:28 said:

    El Taniguchi que más me gusta es el de Barrio Lejano y El Almanaque de mi Padre y por el tratamiento de la historia y sus personajes (hablo sin haber leído la primera parte) es posible que se acerque a estas dos obras.

    Lo último que leí de él fue El viajero de la tundra y aunque es bueno (¿qué cómic del nipón no lo es?), prefiero al autor de obras intimistas y melancólicas. Creo que en ese terreno es único.

    Saludos.

  10. juanca on 21 Septiembre 2011 at 13:31 said:

    Me ha encantado. Sin darte cuenta entras en la historia y la historia te lleva y te dejas llevar, algo difícil estando acostumbrado al susto permanente. Le exaltación de lo cotidiano, el rescate de momentos rutinarios y cargados siempre de emoción: un trozo de vida por el que adentrarte.
    Las únicas pegas: el dibujo excesivo, muy fotográfico, y el formato.

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