La memoria de Paco Roca

El lunes 10 de octubre, a las 19h, el Club Información de Alicante (Avda. Doctor Rico, 17) y AFA (Asociación de Familiares y Amigos de Enfermos de Alzheimer Alicante) organizan la charla LA MEMORIA DE… PACO ROCA, con motivo del Día Mundial del Alzheimer

Intervienen
Paco Roca. Dibujante e ilustrador conocido sobre todo por su novela gráfica «Arrugas», con la que ha cosechado en España un apabullante éxito de crítica incluyendo los principales premios del sector: Premio Nacional de Cómic y Mejor Obra y Mejor Guión en el Salón del Cómic de Barcelona con más de 20.000 ejemplares vendidos

Teresa Pumarega Bas. Presidenta de AFA (Asociación de Familiares y Amigos de Enfermos de Alzheimer Alicante)

Presenta
Jordi Sánchez Navas. Director del Club INFORMACIÓN

PACO ROCA

Paco Roca (Francisco Martínez Roca, Valencia, 1969) es un dibujante e ilustrador conocido sobre todo por su novela gráfica «Arrugas», con la que ha cosechado en España un apabullante éxito de crítica en España (incluyendo los principales premios del sector: Premio Nacional de Cómic y Mejor Obra y Mejor Guión en el Salón del Cómic de Barcelona) y ventas (más 20.000 ejemplares vendidos). Roca comenzó publicando historietas para Ediciones La Cúpula (en las revistas El Víbora y Kiss Comix, y un par de comic-books) y desde hace unos años trabaja directamente para el mercado francés, para el que ha producido un álbum y tres novelas gráficas. En 2010 da un giro a su carrera y publica una novela gráfica realizada directamente para el mercado español, El invierno del dibujante, con gran éxito de público y crítica.
De buena parte de sus primeros trabajos en solitario llama la atención como están particularmente enclavados en nuestro país, siendo recurrente el uso de personajes, lugares o sucesos emblemáticos de la cultura o historia española para enmarcar sus historias (Dalí en El juego lúgubre, la Alhambra de Granada en Hijos de la Alhambra o la Guerra Civil Española en El faro). También es destacable su trabajo del color informático (muy especialmente en portadas), lo que le ha llevado a trabajar puntualmente como colorista para el también valenciano Salvador Larroca en algunos trabajos para Marvel.

«ARRUGAS»

Emilio ha pasado de los setenta años y empieza a tener pérdidas de memoria. Su carácter se ha vuelto impredecible e irritable, por lo que sus hijos lo ingresan en una residencia de mayores. Allí comparte cuarto con Miguel, un jubilado pillo y socarrón que se divierte como puede a costa de los demás inquilinos. La rutina de su vida se rompe cuando Emilio descubre que su dolencia es el Alzheimer, y que pronto no podrá valerse por sí mismo. Pero Miguel no quiere darse por vencido y traza un plan para engañar a los médicos para evitar que se lleven a Emilio a la planta de impedidos.

El retrato del ecosistema de la residencia es el mayor acierto de este cómic. Roca mezcla a partes iguales el humor y la compasión en su variopinto retablo de ancianos. Cada uno pende de sus manías, cuando no demencias, particulares. Está el viejo verde que se finje sordo para meter mano a la enfermera, la que recolecta tubitos de ketchup para regalárselos a su nieto, el que cuenta siempre la misma batallita sobre sus días de atleta y una deliciosamente surrealista que teme que le rapten los marcianos si la dejan sola. Nos hacen reir, pero sólo para partirnos más profundamente el corazón.

La postura sobre la vejez se mueve entre el idealismo de Emilio o de Antonia, que buscan un sentido a su situación en el amor de la familia o las pequeñas distracciones de la vida en la residencia, frente al cinismo de Miguel, cuyas travesuras tienen un punto de crueldad hacia el resto de ancianos. La verdad, aprenden, está en un punto intermedio. La vejez es soledad, olvido y pérdida, pero tiene algo de borrón y cuenta nueva. Es un momento conmovedor cuando descubren que deben dejar de temer a la degeneración.

El factor que tiene protagonismo propio en la narración es el de la demencia senil, concretamente el caso de Alzheimer. Las viñetas de Roca nos internan en los universos privados en los que viven encerrados los ancianos, aquellos que los demás son incapaces de comprender. Vemos el mundo a través de sus ojos y entendemos porqué de repente Emilio olvida las palabras o porqué cree que tiene cuarenta años y tiene que entrar a trabajar. Mil palabras no valdrían muchas de esas imágenes. Volvemos a lo que plantea Pons: lo que otros medios pueden describir, el cómic lo ilustra.

El Alzheimer bajo el trazo de Roca es un fundido a blanco sobre el que se dibuja por un instante el rostro de un amigo. Hay mucho de metatextual en esta obra. El cómic es también un lucha de la imagen por sobreimponerse al blanco, la nulidad y el olvido. De todas las razones que hay para leer Arrugas esta no es la menor: que la imagen perdura porque es la sustancia del recuerdo, el único tiempo que nos pertenece de veras.

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