El amor es una maravillosa chapuza

Para los lectores de aquí, seguir Love & Rockets ha sido una especie de compleja gymkana, de ejercicio de fidelidad militante ante el continuo cambio periodicidades y formatos. La obra de los Hermanos Hernández ha sido álbum, revista, novela gráfica, brut cómix… Han tenido su colección, han pertenecido a otras colecciones o han sido especiales. Y, pese a todo, para los que quedamos atrapados en Palomar y Hoppers estos cambios eran tan solo un precio asequible a pagar por el increíble gozo de leer las aventuras y desventuras de Luba, Maggie o  Hopey. Al principio, reconozco, siempre fui más del realismo mágico de Palomar que dibujaba Beto. La ciencia-ficción desacomplejada que practicaba Jaime me divertía, pero no me llegaba tanto como el culebrón infinito que se vivía en la frontera, lleno de sentimientos desgarrados, de pasión, humor y drama. Pero, con el tiempo, resulta que la carrera entre Jaime y Beto fue descompensándose: a medida que avanzaban las entregas, asistí con sorpresa al espectáculo del crecimiento de Jaime, que iba dejando entrever sin prisas su verdadera construcción. Beto creó un lugar en el espacio, mágico y rico en imaginación. Jaime optaba por el tiempo, por crear una vida completa. Visto con el tiempo, la diversión adolescente de Mechanics es exactamente eso, la visión de la rebeldía juvenil, de la locura de dos jóvenes que se quieren comer el mundo y que, si es necesario, lo rehacen a golpe de imaginación desbordante con cohetes y ciencia-ficción. Pero Hopey y Maggie fueron creciendo con el lector. Tres décadas después, ellas, como los lectores, han vivido cada uno de esos 30 años. El lector verá en las viñetas lo mismo que ve todos los días en sus espejos: algunos se habrán puesto kilos, otros tendrán canas, otros tendrán la cara más marcada por las arrugas… El tiempo habrá dejado huella en nuestros cuerpos pero, sobre todo lo habrá dejado en nuestro carácter. Maggie ya no es la alocada niña que arreglaba coches en ese Oxnard imaginario llamado Hoppers, es una señora, que ya no corre por la calle, que ya tiene unos años, como nosotros, y que empieza a mirar al pasado con condescendencia, recordando y mirando el presente como algo mucho más tangible que un futuro que, cada vez más, se escapa rápidamente. Los personajes de Jaime han crecido, han amado y han sufrido. Han madurado como cualquier ser humano, viviendo.

chapuzas

Chapuzas de amor (La Cúpula) es un capítulo más de este largo camino, que habla de Maggie y sus amores, de su relación con Ray Domínguez. Un amor ya maduro, que llega sin el arrabatamiento pasional, quizás a medio camino entre lo platónico y el miedo a la soledad, a sabiendas de que ese amor busca más el compañero de lo cotidiano, el cariño de los pequeños gestos más que la épica de la pasión. Jaime nos recuerda los encuentros y desencuentros y se interroga sobre el pasado y el presente, buscando aquellos chaparrones de la infancia que, quizás, generaron los lodos del hoy. No lo hace, desde luego, con espíritu psicoanalista, sino con la intención de mostrar sin dramas como la vida es un seguido de elecciones, algunas erróneas y otras acertadas. No reclama ni justicia ni responsabilidades, simplemente está ahí: los dibujos de Jaime son viñetas de ese tapiz de la vida en la que lo ocurrido ya no se puede cambiar. El amor, a ciertas edades, ya no es el que sale en las películas, es el de los tiempos del cólera, lleno de chapuzas que se perdonan porque ya, a ciertas alturas, sabemos lo que significa ser humanos. Ray y Maggie nos muestran el camino del amor real, el de los enfados, el de las alegrías. El que se dibuja en las miradas y en los gestos de complicidad, en los silencios que dejan miradas que hablan más que cualquier discurso. Claro que, para contar esto, hay que dibujar como Jaime: su trazo naturalista, en su día, siguió el de los maestros como Toth, Drake o Raymond. Hoy, su dibujo ha superado ya a sus maestros en esa endiablada capacidad de capturar con su lápiz las emociones. Nadie dibuja hoy las miradas como Jaime. Nadie narra los silencios como él. No necesita ya casi ni siquiera dibujar fondos o escenarios: la humanidad de sus protagonistas es tan desbordante que llena la viñeta, que nos da toda la información necesaria. Y, todo sea dicho, nadie sabe retratar a las mujeres como él.

lovebunglers2

Pero Chapuzas de amor nos depara una sorpresa final, apenas unas últimas páginas en las que Jaime se permitirá el lujo de emocionarnos, de golpearnos y arrebatarnos con lo que a mi entender es la mejor representación que he leído en años de lo que es el amor. Hasta que leí estas páginas, creía que La escopeta de caza, de Yashushi Inoué era el relato más emotivo que había leído sobre el amor. Ahora, Chapuzas de amor le disputa el trono por un final narrado con una magistralidad en lo formal que muchos estudiarán en el futuro, pero que contiene la esencia pura de lo que es el amor: la tragedia, el sufrimiento, la entrega y la alegría.
Es difícil, muy difícil leer las páginas finales de Chapuzas de amor y no sentir una opresión en el pecho, la necesidad imperiosa de llorar de rabia y felicidad, en esa extraña mezcla de sentimientos enfrentados que provoca muchas veces el amor. Su última viñeta es, seguro, la escena más recurrente que se pueda imaginar, pero cuando la vemos, no podemos evitar que nos desborden los sentimientos. Cerramos el libro y Maggie y Ray siguen ahí, como en el cuento de Monterroso, mirándonos y recordándonos que lo que hemos leído es amor de verdad, no “de verdad” de las películas, no. Verdad de la que vivimos todos los días. Y, mientras nos miran, sabemos que debemos levantarnos a darle un beso a nuestra pareja. A él, a ella, a quien sea. Un beso sencillo, cariñoso, ese que nos dice todos los días lo maravilloso de su olor, de su tacto, de su sonrisa. Ese que nos recuerda que el amor es compartir las pequeñas alegrías y tristezas que componen eso que llamamos la vida.
Por favor. Leed Chapuzas de amor. Porque es una obra maestra. Y porque es una hermosa historia de amor. (5)

lovebunglers

22 Comentarios en “El amor es una maravillosa chapuza

  1. Lo tengo a puntito de comenzar. Tras leer este comentario, se multiplican las ganas. Es la crónica de un deleite anunciado. Un saludo, Álvaro.

  2. Stellicus on 25 abril 2015 at 20:28 said:

    Con una reseña así, dan ganas de ponerse a leer el tebeo en cuestión, pero yo soy uno de los damnificados por lo que dices en las primeras líneas de tu texto. La disparidad de series, titulos, formatos y personajes hace que no sepa nunca ppr dónde comenzar, y a lo tonto no he leído nada de estos personajes.

    Y es que me da miedo que, sin el bagaje de haber leído antes sus andanzas, ese apoteosico final que describes no lo sea tanto, y que un neófito no pueda disfrutar tanto de esta obra.

    • Álvaro Pons on 26 abril 2015 at 0:40 said:

      La ventaja de Chapuzas de amor es que es uno de los arcos que mejor se puede leer en solitario de la serie.

      • JOAN on 26 abril 2015 at 10:44 said:

        Sí. Es como si entraras en la vida de un grupo de gente y poco a poco te fueras quedando con sus historias cogiendo retazos. Se entiende bien todo leyendo solo este álbum, aunque la lectura del resto enriquece mucho la historia.

        Lo que me impresiona de Jaime es la cantidad de recursos que maneja de una manera natural, sin enfatizar. Nada de textos de apoyo, manejo absoluto del tiempo (saltos, aceleración, cortes), diálogos que funcionan de un modo especial, no son explicativos, pero a la larga te das cuenta de que te han dado mucha información. Y luego está esa depuración en el dibujo que es increíble: a pesar de que los escenarios son mínimos, a veces hace saltos temporales en primeros y medios planos, saltos temporales y espaciales, y nunca te pierdes. Es capaz de ajustar los mínimos elementos para hacer que tu cabeza rápidamente sepa qué ha pasado. También es capaz de quedarte chafado en dos viñetas (ver la parte Vuelve para mí).

        Y el final es oro puro, elegante, sobrio, emocionante (en el buen sentido) y que te hace revisar de nuevo cómo Jaime Hernández te ha llevado hasta ahí.

  3. Enrique on 27 abril 2015 at 14:50 said:

    Yo estoy en la misma situación que Stellicus, ¿sería mucho abuso el pedirle al carcelero que hiciera una guía de lectura de esta obra, tanto en español como e inglés?. A mi me haría un favor inmenso, porque no sé por donde empezar, ni donde seguir ni nada. Gracias!

    • Bueno, después de un montón de años de completa escasez, la obra de Jaime ya está publicada de forma bastante accesible. Veamos, lo que te tendrías que leer es lo siguiente (y en este orden, claro):
      – Locas (3 tomos)
      – Penny Century (1 tomo)
      – El Fantasma de Hoppers (1 tomo)
      – La Educación de Hopey Glass (1 tomo)
      – El Retorno de las T-Girls (1 tomo)
      – Chapuzas de Amor (1 tomo).

  4. Francisco on 27 abril 2015 at 18:03 said:

    Muchas gracias por la guía de lectura Raul Expósito,

    Yo, al igual que Stellicus y Enrique no he leído nada antes de los Hernández. Empezaré por esta obra, y si me gusta iré a por las otras.

    Aprovecho la oportunidad para dejar otra pregunta que no tiene nada que ver con este tema pero que me lleva de cabeza: Veréis, estoy releyendo la obra de Moebius, concretamente lo referente a las aventuras del Mayor Grubert y he leído por ahí que después de “El Hombre de Cigurí” Moebius creó “El Hombre de Cigurí 2″. ¿Sabéis si esta parte se ha publicado alguna vez en España, y si no es el caso, donde se ha publicado completa aunque sea en otro idioma?.

    Muchas gracias.

    • Yo, sinceramente, no me iniciaría en el universo de Maggie y Hopey con Chapuzas de Amor. Es cierto que la obra se sostiene bastante bien por sí misma, pero gran parte de la emoción reside en conocer a los personajes, saber de dónde vienen y haberlos hecho parte de nuestra vida. Lo ideal, tal como yo lo veo, sería empezar por el primer tomo de Locas.

  5. salvador on 28 abril 2015 at 10:27 said:

    Francisco, creo que debes tener una confusión.
    Primero va el Garaje Hermético, años después hizo Mayor Fatal 2 : El hombre de Ciguri…e incluso hay otro del Mayor..El Cazador Cazado, publicado por Norma Cómics. Igual es este….saludos

  6. Francisco on 28 abril 2015 at 12:19 said:

    Efectivamente salvador,

    La historia de la que yo he oído hablar y que busco iría entre “El Hombre de Cigurí” y “El Cazador Cazado”. Se trata de “El Hombre de Cigurí 2″.

  7. Francisco on 28 abril 2015 at 14:30 said:

    He encontrado este enlace: http://comic-historietas.blogspot.com.es/2010/02/moebius-y-el-mayor-grubert-1.html

    En el se hace referencia a esta segunda parte de “El Hombre de Cigurí”, e incluso vienen algunas páginas, que según dicen solamente se editaron en USA.

    No he leído el último cómic de Norma (El Mayor), por lo que no se si estas páginas están incluidas en el. ¿Alguien puede aclarar la duda?. Jejeje

    • Álvaro Pons on 28 abril 2015 at 14:48 said:

      Vale, ya sé a qué te refieres, es lo que salió en USA tras Onyx Ov erlord. Está inédito en España y, creo, inconcluso.

  8. Una pequeña nota (un tanto) discordante. Sin duda Chapuzas de Amor es un tebeo maravilloso, emocionante, extraordinariamente narrado y magistralmente dibujado, pero ¿no nos estamos dejando llevar por haber convertido a sus personajes en viejos amigos nuestros, por sentir que forman parte de nuestro mundo y habernos enamorado irremisiblemente de Maggie y Hopey? ¿Cómo se aproximaría a él un recién llegado? ¿Tendría la impresión de que meramente está contemplando algo bonito y contado con oficio? Repitiendo lo que he dicho en un comentario más arriba, es cierto que Chapuzas de Amor se sostiene bastante bien por sí misma, pero gran parte del pellizco final reside en conocer a los personajes, saber de dónde vienen y ver que han crecido en direcciones paralelas a las nuestras. Yo fui parte de la pandilla de Hoppers y ahora soy un adulto que ha evolucionado de la misma forma que ellas. Por eso Chapuzas de Amor me golpea así.

  9. Álvaro Pons on 30 abril 2015 at 11:58 said:

    Interesante apreciación Koniec. Es cierto que, para los que hemos seguido las aventuras de Maggie y Hopey desde sus inicios, el impacto puede ser mucho mayor. Pero creo que el álbum está tan bien contado, tan bien narrado, que transciende la propia serie. Me consta que algunas personas que no seguían la serie y lo han leído les ha encantado. Eso sí, es posible que, como dices, el golpe que recibimos sus “amigos” sea mayor :)

  10. Francisco Javier Rodríguez on 1 mayo 2015 at 13:28 said:

    Es una obra hermosa pero su significado y su emotividad se potencian por todo lo que el lector habitual conoce sobre los personajes y Jaime muestra con sus silencios, sus elipsis, sus cambios temporales y desde luego con su dibujo, que nos ha mostrado a lo largo de los años los cambios físicos, además de los psicológicos de sus creaciones. Para alguien que no conozca la serie pasarán desapercibidos demasiados detalles que pueden convertir una obra mayúscula en una obra más.
    Aunque sus inicios y ciertas tramas no siempre estén a la altura, la serie merece leerse entera para disfrutar de la compleja red emocional que Jaime Hernández ha conseguido crear en estos 30 años.

    • Álvaro Pons on 1 mayo 2015 at 13:37 said:

      Francisco, no estoy de acuerdo: es posible que no se goce tanto o parezca tan extraordinaria. Pero no una más: la calidad de esta obra está más allá de la serie.

  11. Pingback: Actividad de los miembros de ACDCómic: 16 de marzo a 24 de abril de 2015 | Asociados ACDCómic

  12. Pingback: Un vermut con Álvaro Pons | Verlanga

  13. Pingback: Chapuzas de amor | ¿Qué he hecho yo para leer esto?

  14. Tengo que decir que me encanta tu forma de escribir, llevo un tiempo leyéndote y me gusta como redactas y te expresas. Concretamente este post habla de uno de mis libros favoritos, una historia de amor apasionante… desde luego se lo recomiendo a todo el mundo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Post Navigation