Recomendaciones saloneras

¡Cómo han cambiado las cosas! Hace 20 años, estaríamos hablando de la locura editora desatada en el salón, de la avalancha de novedades que exprimían los bolsillos de la afición… Y lo hacíamos con razón, porque el salón del cómic llegó a concentrar casi 400 novedades en mes, casi el 25% de todas las novedades anuales. Hoy hemos pasado crisis, han cambiado las editoriales, ha cambiado la forma de consumir el cómic y, sobre todo, ha cambiado la percepción que la sociedad tiene de los tebeos. Las novedades ya no se concentran en el salón, sino que la inclusión del tebeo dentro de las normas comerciales del libro ha hecho que, salvo alguna excepción, la gran mayoría de editoriales no haga un aumento espectacular de títulos durante es mes. Ahora, el número de novedades mensuales depende de criterios comerciales (aunque es una exageración, aquellas cifras que nos parecían alocadas de 300 títulos en un mes son hoy la norma mensual, pero ese es otro tema) y, de hecho, si hay aumento se debe más a citas típicas del libro: Sant Jordi, la Feria del Libro de Madrd, etc. Evidentemente el salón influye, pero no tanto en la cantidad como en la calidad: las editoriales toman estas citas para determinar las fechas de salida de las novedades más potentes, aprovechando también la presencia de los autores o autoras en los eventos.
Haciendo un repaso a la lista de novedades, sorprende que no haya tantas en número, pero ojo a la calidad de las que vienen: en los stands del salón de Barcelona se encontrarán algunas de las mejores obras que saldrán este año.
Centrémonos: siguiendo la tradición, aquí van las recomendaciones saloneras de La Cárcel de Papel, que tienen como siempre el aviso obvio de que atienden a mis gustos personales y de que su seguimiento estricto puede tener efectos devastadores en el bolsillo.
Avisados van ustedes.

Si tuviera que hacer un póker de novedades de este salón, la elección este año es bien sencilla, porque las cuatro obras que siguen son, con seguridad, cuatro de las obras que estarán encabezando, con seguridad, todos los listados de “mejores del 2018”. Ahí van:

  • Lo que más me gusta son los monstruos, de Emil Ferris (Reservoir Books). No me cansaré de recomendar esta obra. El libro del año y de la década: una historia que reproduce desde la ficción los mecanismos de la memoria, sumergiéndose en el Chicago de los años 60 para a través de la pequeña Karen crear una de las historias más subyugantes que ha dado el cómic.
  • La tierra de los hijos, de Gipi (Salamandra Graphic). Toda una sorpresa, un relato postapocalíptico casi canónico en su planteamiento, pero extraordinario en un desarrollo que es capaz de reflexionar sobre la sociedad a través del recuerdo de su existencia.
  • Martha y Alan, de Emmanuel Guibert (Salamandra Graphic) es una de las más bellas historias de amor que he leído. Maravillosas ilustraciones a doble página, que hunden raíces en ese Baudoin que en los 80 nos sorprendió a todos, que componen un relato de sensaciones y sentimientos único.
  • Nieve en los bolsillos, de Kim (Norma Editorial). Muchos pueden pensar que Kim aprovecha el tirón de las obras hechas con Altarriba para seguir en ese camino, pero que nadie se equivoque: el creador de Martínez el facha es un narrador descomunal, que tiene su propia voz y que aquí firma una obra extraordinaria sobre la emigración española en Alemania en los años 60, que él mismo vivió en primera persona.

Y si me permiten añadir uno para el repóquer, unan a estas el ¡Universo!, de Albert Monteys (Astiberri). Posiblemente, una de las mejores obras de ciencia-ficción que se puedan leer hoy. Inteligente, retando al lector y retándose como autor, exprimiendo las posibilidades del género como pocas veces se ha visto.

Y si pueden con más, sigan que hay más…

  • Colección Jesus Blasco: Cuto 01, de Jesús Blasco (ECC Ediciones). Una de las obras maestras del cómic español, todo un clásico que era necesario editar en condiciones. Bien por ECC por recuperar esta joya del cómic.
  • Integral Spirou de Franquin 1950-1952, editado con excelencia y cariño por Dibbuks, una obra maestra que se edita por fin con la calidad que merece.
  • El eternauta, de H.G.Oesterheld y Solano López (Norma Editorial): Seguimos con las obras maestras. Posiblemente, el cómic que inicia el tebeo adulto moderno, todo un clásico del cómic que plantea una de las historias más potentes de la historia. Nieva en Buenos Aires y, con la nieve, comienza una aventura donde no hay héroes, solo víctimas. Magistral.
  • Black Jack 01, de Osamu Tezuka (Planeta Cómic)
    Antología Osamu Tezuka, de Osamu Tezuka (Planeta Cómic). Dos obras maestras del cómic que Planeta comienza a recuperar en edición de lujo. Decir que Tezuka es el dios del cómic no es una metáfora: es una realidad absoluta.
  • Pink, de Kyoko Okazaki (Ponent Mon). Toda una sorpresa inesperada, una obra demoledora que no deja títere con cabeza desde un planteamiento de apariencia casi naif, pero que dinamita toda convención social y moral. Obligada lectura.
  • El caso Alain Lluch, de Mr. Kern y Antoine Pinson (Autsaider Cómics). Un delirio absoluto que es capaz de derruir el sistema capitalista en un minuto con un perrito caniche. Toneladas de referencias de cultura popular reescritas como un perturbador misil contracultural que no deja neurona en pie.
  • #Unanovelagráfica, de Manuel Castaño (VialBooks). Si piensan en Terelu Campos como una musa inspiradora a golpe de mamada reconvertida en guerrera interespacial, se datán cuenta de hasta dónde puede llegar Castaño. Tan divertida como paradójicamente reflexiva.
  • Mi experiencia lesbiana con la soledad, de Kabi Nagata (Fandogamia). Un relato sobre la soledad, la identidad sexual y la felicidad, contado con una sinceridad arrebatadora. Recomendabilísimo.
  • A la aventura, de Alexis Nolla (Apa Apa Cómics). Debilidad personal: Nolla es un autor que siempre sorprende y más con esta revisión de la propia definición de la aventura construida a partir de la recopilación de sus fanzines.
  • Pulse para entrar, de Ana Galvañ (Apa Apa Cómics). Otra joya, que compone un relato desolador de nuestra realidad interconectada, pero con una concepción de la narrativa desbordante en cromatismo. Brillante.
  • Mickey Craziest Adventures, de Trondheim y Keramidas (Planeta Cómic)
    Mickey Una misteriosa melodía, de Cosey (Planeta Cómic). Dos obras que demuestran que cuando se deja libertad al autor, cualquier personaje destaca con un brillo especial. Cosey y Trondheim y Keramidas son capaces de crear historias que, desde el respeto a la creación de Disney, aportan nuevos matices al personaje. Una excelente iniciativa, aunque a un precio en España prohibitivo. Una lástima, porque son excelentes.
  • Un poco de humo azul, de Denis Lapière y Rubén Pellejero (Astiberri). Una obra maestra del cómic europeo, una historia de amor viva, orgánica, pintada sobre el fondo del horror de la dictadura, que cuenta cada viñeta y cada texto por genialidades.
  • The Phantom: El hombre enmascarado 1961-1963, de Lee Falk y Sy Barry (Dolmen). Todo un clásico de las tiras de prensa, un personaje carismático del cómic del que se selecciona una de sus mejores etapas, la dibujada por Sy Barry.
  • Un verano Diabolik, de Smolderen y Clérisse (Norma Editorial). Un tebeo capaz de bucear en la cultura popular de los años 60 para encontrar un discurso propio, de James Bond a Diabolik, Smolderen compone una lectura deliciosa.
  • Gauss, el príncipe de los matemáticos, de José Pérez Zarzo y Santi Selvi (Bang Ediciones). Qué bueno es que el cómic sea mecanismo de divulgación de la ciencia. Que Bang, posiblemente la mejor editorial de tebeos infantiles en este momento, dedique una colección a este tema es un notición que debe ser apoyado.
  • La lotería de Shirley Jackson, de Myles Hyman (Nordica). Uno de los relatos más perturbadores que recuerdo, llevado al cómic por su nieto con respeto y brillantez, sin perder un ápice de la fuerza del relato original.
  • Tiempo que dura esta claridad, de Elisa Gálvez y Federico del Barrio (Reino de Cordelia). Recopilación de las historias de estos dos autores para Madriz y otras publicaciones de los 80. Historias bellísimas, de poética visual sublime, maravillosa. Personalmente, estas obras me hicieron cambiar mi forma de entender el cómic.
  • Matamoscas, de Hans Hillman (Libros del Zorro Rojo). Uno de los primeros ejemplos novela gráfica, adaptando a Hammett con ilustraciones a toda página de gran fuerza visual.

Pero también hay novedades que, aunque no haya leído, me interesan por los antecendentes y referencias con las que llegan:

  • Todo lo que pudimos, de Thi Bui (Kraken). Esta historia sobre supervivientes de la guerra del Vietnam viene avalada por críticas extraordinarias y tengo muchas ganas de leerla, uno de los tebeos que más espero.
  • Tres historias de noche, de Martín López Lam (Ediciones Valiente). A la espera de la segunda entrega de Sirio, nos quedaremos con esta recopilación de historias de uno de los mejores autores que tenemos en este momento.
  • Saint Cole, de Noah Van Sciver (La Cúpula). Un autor que se ha labrado un merecido prestigio con su fanzine Blammo y que me sorprendió muchísimo con The Hypo: The Melancholic Young Lincoln. Espero mucho de esta novela gráfica que todavía no he leído.
  • Holiday junction, de Keigo Shinzo (ECC Ediciones). No he leído nada de Shingo, pero etiquetarlo como seguidor de Matsumoto es para mí una referencia suficiente.
  • Gótico, de Sagar Fornies y Jordi Carrión (Norma Editorial). tras su excelente primera colaboración en Los vagabundos de la chatarra, tienen por mi parte un cheque en blanco. Ganas locas de leer esta obra.
  • Jonas Fink 4/El librero de Praga, de Vittorio Giardino (Norma Editorial). Quince años hemos esperado para esta nueva entrega. Una espera larga, pero seguro que valdrá la pena.
  • March, una crónica de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos, de John Lewis; Andrew Aydin y Nate Powell (Norma Editorial). Considerado como uno de los libros más interesantes del cómic americano de los últimos años, un libro que merecerá lectura reposada.