Comunicado de Ponent Mon

Como todos sabemos nos encontramos en plena crisis. Nuestra labor durante estos años nos ha permitido publicar grandes obras de autores de la talla de Jiro Taniguchi, Aurelia Aurita, Emmanuel Guibert o Étienne Davodeau. Creemos que podemos continuar con nuestra línea editorial, pero para ello necesitamos la ayuda de vosotros: los lectores.

Sólo te pedimos que te acerques a tu librería habitual y compres cualquiera de los títulos de Ponent Mon o, si lo prefieres, puedes comprarlos en nuestra web. Tienes la oportunidad de ayudarnos adquiriendo ese libro que tanto has postergado o haciendo un presente muy especial al regalar aquel cómic que te entusiasmó. Tu ayuda nos permitirá publicar Cerebus de Dave Sim, más títulos del maestro Jiro Taniguchi y otros libros que estamos seguros que serán de tu agrado.

Aprovechamos para anunciar que Barrio lejano (versión integral) y El sueño de Meteor Slim se retrasarán hasta la tercera semana de noviembre. A comienzos de diciembre podremos disfrutar de Un zoo en invierno, la autobiografía de Jiro Taniguchi. Cerebus queda emplazada para principios de 2010.

Saludos de Ponent Mon

Un nuevo Astérix

Uderzo acaba de desvelar el título y características del nuevo volumen de Astérix que se pondrá a la venta el 22 de octubre. El libro de oro recopila una serie de historietas cortas guionizadas inéditas por Goscinny y será el mascarón de proa de todo un asalto mediático para conmemorar el 50 aniversario del personaje.
Un acontecimiento en toda regla desde cualquier perspectiva que se mire: económica, la primera, porque cada nueva aparición del galo irreductible supone un récord de ventas (estamos hablando de millones de ejemplares). Mediática, porque su aparición será noticia (le pese a quien le pese) en todos los periódicos. Y morbosa, porque seguramente estamos ante el último álbum de la serie dibujado por Uderzo, justo en medio de una tormenta sobre el paso de los derechos de publicación de Albert René a Dargaud, la autorización para continuar la serie con otros autores y el enfrentamiento personal con su hija. La verdad es que, tras el decepcionante (por ser educados) ¡El cielo se nos cae encima!, la vuelta a Goscinny es todo un gesto por parte del dibujante, un regreso a los orígenes para cerrar un ciclo fundamental en la historia del tebeo francés en las bodas de oro del pequeño galo.

asterix

Y llegó la respuesta

Poco que decir a la respuesta de Vicente Molina Foix en la revista Tiempo de esta semana. Resumiendo el texto: Molina Foix reescribe la columna de la semana pasada en los términos en los que tuvo que escribirla la primera vez, expresando su poca querencia por la animación y la historieta, pero esta vez evitando despreciar el medio, simplemente alegando su poco interés hacia él y, sobre todo, sin generalizaciones absurdas. Afirmaciones como que le parece que Boris Vian o Ionesco son superiores a Astérix, desde la complejidad de la comparación, son razonables. E incluso las comparto en este caso, pero no derivan en la conclusión de la inferioridad del medio. Sólo es una apreciación personal sobre determinadas obras y autores.
Personalmente, creo que todo este asunto se acabó en aquél momento y que esta respuesta no era necesaria, por mucho que se exigiera.
La revista aprovecha para acompañar la respuesta con un artículo sobre la consideración de la historieta con interesantes intervenciones de Pepo Pérez y Max Vento y otra columna de Ignacio Vidal Folch en defensa de la historieta que me temo le pilló con el pie cambiado.
Después de todo esto, paadójicamente, me quedo con las palabras de Vicente Molina Foix:
No es sólo cosa del verano, sino que parece que la consideración del tebeo como una de las bellas artes está ahí para quedarse.

Núñez

Recto fue una exquisitez. Un fanzine predestinado por su diminuto formato a cumplir aquello de la buena esencia y los frascos pequeños, reuniendo a los tres autores más inteligentes (con permiso de Santiago Valenzuela) de su generación: Paco Alcázar, Miguel Brieva y Miguel B. Núñez. Cada uno con estilos e intenciones diferenciadas, pero que en conjunto se erigían en una trinidad laica de la razón pura usada a modo de arma brutal santo. El tiempo consagró a Brieva y Alcázar, que siguieron destilando ironía ponzoñosa y hoy comparten espacio cada semana en El Jueves, pero dejó un poco de lado a Núñez, demostrando que Cronos sabría de relojes y de tiernos retoños en steak tartar pero de tebeos, poco. Aunque también algo de culpa tendrá el Sr. Núñez, que en todo este tiempo ha dejado a sus acólitos huérfanos de obra, alimentados tan sólo un puñado de libritos. Eso sí, qué libritos. Porque desde aquél primario M hasta Muertemanía, Núñez se permite hacer repaso a todo lo humano: comenzó despedazándose a sí mismo (M), para seguir con las mujeres (Soy una chica), los hombres (Stroszek), quedándose al final sólo al más puro estilo Matheson (El último hombre), obligándole en lógica obvia a enfrentarse a lo único irrebatible, la temible parca (Muertemanía). Su visión siempre dura, jugando con los simbolismos desde un racionalismo que rallaba la misantropía cruel, obligando al lector a que la dura perspectiva autocrítica del autor se transformase en un espejo de las imperfecciones y dudas de uno mismo. Historietas que militaban en la reivindicación de lo intelectual como necesario peldaño inicial de cualquier catarsis individual o colectiva, que sin embargo ejercían una fina ironía descreída como vacuna ante posibles egomanías. Usa referentes densos y prolijos, de la literatura a la filosofía, pero no cae en la tentación de la exhibición infantil de muchos otros: él los trabaja no para deslumbrar con sus conocimientos, sino para lograr destilar un mensaje propio e incitar a la reflexión.
Muertemanía parecía cerrar un ciclo lógico de reflexión, que coronaba la exposición de la filosofía de Núñez.corazon No dejó de hacer viñetas, pero en este largo lustro sus entregas se contaron por acontecimientos: una historieta aquí, otra acullá… tan separadas y dispersas que parecían simplemente ejercicios de nostalgia de una autor que se resiste a dejar los lápices pese a desearlo. Una impresión que afortunadamente se demuestra completamente errónea al verlas todas agrupadas ahora en El corazón de los árboles, regalo que nos hace Polaqia y que nos asegura que Núñez ha seguido una pauta marcada, afilando los lápices y el ingenio para demostrar que sigue teniendo mucha guerra que dar. Recopiladas, las historietas de este Greco de la línea clara adquieren la fuerza de la unidad y demuestran que la moral del ser humano sigue siendo la gran incógnita y reto del pensamiento racional. Hurga en la herida buscando contradicciones e incoherencias del ser humano, se la juega con un Hitler casi adorable o encuentra historias tras una pintura de Brueghel el Viejo. Tan a gusto está con lo medieval como con los furry animals, transitando por los géneros con la coherencia de su marcada personalidad como autor. Un álbum brillante que no precisa de la coartada de las apariencias “grim & gritty” para ser provocador e inteligente y que nos deja con la esperanza de que esas anunciadas incursiones en el western y en el terror no se demoren demasiado. (4)

Colección Novela gráfica de Parramón

Nueva editorial que da el salto a la historieta, y esta vez con tanto prestigio y tradición consolidada como Parramón. Su colección Novela Gráfica se inicia con tres líneas: adaptaciones de clásicos, infantil-juvenil y contemporáneo. Y atentos a los nombres que incluye porque encontramos a Meritxell Ribas, Jorge García y Pedro Rodríguez, entre otros.
Más información en el PDF promocional.

Compartiendo

Por si a alguien le interesa: he creado una página de Elementos compartidos de Google Reader, en la que podréis encontrar todo lo que vaya encontrando interesante por ahí en los más de 200 blogs que sigo en Reader. Aunque el sistema de microentradas es cómodo y rápido, muchas veces no tengo tiempo para compartir por aquí todo lo que encuentro por los peligrosos ciberespacios, pero mediante este sistema, cualquiera puede acceder (en una curiosa cabriola autoreferencial, se puede seguir también mediante RSS).
Espero que os sirva…

reader

¿Quién fue Al Levin?

Una curiosa anécdota del mundo del tebeo y de la investigación en historieta que me recuerda esta noticia sobre Bonvi

Primero: busquen por internet (es decir, en Google), “Al Levin” Disney. Encontrarán decenas de referencias a este dibujante, considerado uno de los más importantes y brillantes que tuvo Disney junto a Gottfredson y Barks.

barksSegundo: lean esta entrevista al gran estudioso y guionista Alfredo Castelli. Traduzco un párrafo en particular…
BSJ: Hablando de las influencias de Disney. Mis fuentes me dicen que usted es un ávido fan de Disney, tanto que una vez consiguió enloquecer a los aficionados y críticos italianos, incluso al editor de Disney, haciéndoles creer que existió un dibujante de Mickey Mouse llamado Al Levin que, realmente, nunca existió. Hablénos un poco sobre ese asunto.

AC: Mmm… No es algo de lo que estar orgulloso… En 1965, fui el confundador del primer fanzine sobre cómics en Italia, “Comic Club 104”. Uno de los números estaba dedicado a los personajes Disney y sus autores. En ese momento, nadie tenía ni la menor idea de quiénes eran los artistas americanos que había dibujado a los personajes Disney! Yo identifiqué correctamente a Carl Barks (triste anécdota: Barks fue tan amable que me envió una autocaricatura firmada, la famosa en la que él aparece con la cabeza de Tío Gilito y Tío Gilito con su cabeza… Se perdió en alguna imprenta algunos años después!), Paul Murry, Tony Strobl y otros muchos. Pero fui incapaz de identificar a Floyd Gottfredson, por lo que – ¡Dios me perdone! – inventé un nombre, Al Levin, y le atribuí las historias de Gottfredson. Estaba en contacto con muchos fanzines americanos de la época (escribí un extenso artñiculo sobre ellos en “Linus”): “Alter Ego” “Rocketblast Comicollector”, “Vanguard”, “Capa Alpha”, la posterior línea de reediciones de Edwin April, etc., por lo que envié una copia del número dedicado a Disney Issue a Mike Barrier y Malcolm Willits, de “Funnyworld”. Ellos corrigieron mis errores y me dieron los datos exactos, y yo corregí mi información lo más pronto que pude. Pero el asunto “Al Levin” se había extendido y en muchas enciclopedias sobre cómic (e incluso algunas publicaciones Disney) todavía se puede encontrar el nombre de este artista “fantasma”, en el sentido más literal de la palabra.

Tercero: Vuelvan a la búsqueda en Google anterior y comprueben cómo, más de cuarenta años después, Al Levin sigue vivo….

Lanza en astillero

Menuda se está armando con la polémica Lanza en astillero, ya sabéis esa versión pornográfica de El Quijote que casi un lustro después de su aparición está removiendo conciencias de todo tipo porque “tiene imágenes más propias del kamasutra”. Ahora se ha sumado hasta Losantos, que asegura en su programa radiofónico de hoy -según nos indica Belano en los comentarios – que este tebeo “era una basura que no valía para nada, que los dibujos eran grotescos y que aquello ni siquiera valía para poner soldadito al personal. y que le asombraría que aumentase la natalidad viéndolo”.
Recordemos un poco que Lanza en astillero es un proyecto colectivo, dirigido por Jesús Cuadrado, con motivo del IV centenario del Quijote y con financiación de la Comunidad de Castilla La Mancha. Los grotescos dibujantes que participaron, ilustrando diferentes pasajes de la obra de Cervantes, fueron: Filipe Abranches, Pablo Auladell, Miguel Calatayud, Marta Cano, Denis Deprez, Lorenzo Díaz, Luis Durán, Anke Feuchtenberger, Antoni Garcés, Esther Gili, Jorge González, Raquel Jiménez, Andrés G. Leiva, Luis Manchado, Francisco Marchante, Max, Micharmut, Carlos Nine, Álvaro Ortiz, Miguel Ángel Ortiz, Pere Joan, Miguelanxo prado, Stefano Ricci, Karim Taylhardat y Fernando Vicente.
Por si sirve, lo que dije de esta obra, allá por Junio de 2005:
astilleroportadaY terminada la lectura de Lanza en Astillero, sólo puedo que descubrirme. Pese a que toda obra colectiva tiene el peligro de caer en la irregularidad, el nivel medio de las historias de este álbum es excelente, alcanzando pese a la disparidad estilística una extraña coherencia que hace todavía más valorable el resultado. Es muy difícil destacar la contribución de alguno de los autores implicados, y sería injusto señalar a uno sobre otro, pero me gustaría hacer notar el impacto que me han producido las colaboraciones de Auladell, Leiva, Nine y, sobre todo, Micharmut, quizás el que más se aparta del literalismo de la obra de Cervantes para darnos una reflexión sorprendente e interesante de la locura de amor de Alonso Quijano. Pequeños matices de un conjunto extraordinario que cumple fielmente su cometido de acercar una visión plural y respetuosa de la mítica obra de Cervantes. Aunque como bien decía uno de los autores “lo teníamos fácil, el que escribía los guiones lo hacía bastante bien”, la adaptación de un capítulo del Quijote era algo mucho más complejo y difícil, una tarea hercúlea que los autores han sabido afrontar, consiguiendo evocar el espíritu de la magna obra cervantina sin perder su personalidad. Una interesante experiencia, producida con excelencia por sin sentido (¡y qué portada de Fernando Vicente!).
Os pongo también algunas páginas de esta perversa obra (atentos a la de Jorge González….¡se ve una teta!¡cuidado lectores viriles y masculinos!¡os podéis poner soldaditos!¡cuidado lectoras!…¡¡¿os podéis poner soldaditas?!):

ACTUALIZACIÓN:
Lo que dijo Losantos (Programa Federico a las 6): “ahora tengo los dibujos… no es que sean obscenos, pse, aspiran… es que son tan malos que prácticamente te pueden quitar la afición, vamos, me asombraría que aumentase la natalidad viendo esto. Tiene ganas de retirarse uno a una cueva, la cueva de montesinos.. Uh que feo, una cosa grotesca y ridícula. […] La misma basura que en todas partes.
(Qué lástima, no dijo lo del soldadito…)

La pela es la pela, amigo Haddock

tintin10euros2Si hace poco la bomba era que Astérix volvía a Dargaud, con culebrón familiar incluido, ahora la noticia es la contraria: Moulinsart, la sociedad que controla los derechos de Tintín quiere quitarle los derechos de edición a Casterman, la editorial que publica las aventuras del personaje desde sus inicios. Tras la cortina de declaraciones que los responsables de Moulinsart han efectuado, lamentando la poca comunicación entre editorial y herederos, es evidente que subyace la contundencia de las cifras: 16 millones de euros de negocio y más de 800.000 euros de beneficio neto. A lo que hay que sumar el estreno de las películas de Spielberg y Jackson, que multiplicaría el negocio hasta el infinito.
Y el negocio es el negocio…

1984

198414Ups, perdonen ustedes, que guardo los kleenex y despejo un poco el moquerio lloroso que he montado tras ver esta entrada de The Bronze Age of Blogs dedicada a la revista 1984/1994 de Warren. Porque ha sido ver esa portada y recordar ipso-facto que ya hace 30 añitos que salió su versión hispana, 1984 revista llamada a revolucionar por completo nuestra percepción de la historieta. Servidor, que en esa época era un preadolescente, recuerda perfectamente que el primer número que compró motu proprio era el número 14, con esa fantástica e impactante portada de Richard Corben que daba paso a una historieta suya que puedo describir todavía viñeta por viñeta, “Cuidado con el mundo real, Howie”. El impacto fue brutal y ese día decidí que dejaba atrás la infancia y abrazaba la madurez. Que los tebeos de Vértice eran ya el pasado y que el futuro me aguardaba en 1984, Creepy, TOTEM, Bumerang, Blue Jeans…
Descubrí a Richard Corben, por supuesto, pero también a Fernando Fernández (ah! que número el 22, con el inicio de Den y Zora), a Toppi, Josep Mª Beà, Bonvi, Font, Maroto… Pronto conseguí todos los números que me faltaban (¡benditas librerías de viejo!) y el 84 pasó a ser la estrella (única por aquella época) de mi colección.
Hoy, quizás, valore mucho más revistas como Comix Internacional, TOTEM Calibre 38 o TOTEM, pero ninguna puede igualar el cariño que siento por esa vieja colección de 1984, con las portadas ya destrozadas por centenares de lecturas, casi al punto de la desintegración, pero que recuerdo perfectamente, viñeta por viñeta, portada por portada.
Snif. Halaaaaa más mocos….

Club de lectura de cómics en Valencia

El próximo martes 24, a las 19h, se presentará el Club de lectura de cómics de la Biblioteca Pública de Valencia (Antiguo Hospital, C/Hospital 13). El club está dirigido por Álvaro Pons y contará en esta primera sesión inagural con la presencia de Paco Roca, Premio Nacional de Cómic por la obra “Arrugas”, con el que se mantendrá un debate informal y abierto entre el autor y los asistentes sobre todo aquello que rodea al mundo del tebeo.

La antiprotohistorieta

ernstLeo (mejor, paladeo) la reciente (y exquisita) edición de Tres novelas en imágenes, de Max Ernst. Una obra realizada para la fascinación de los sentidos, con una potente carga simbólica en cada collage, pero que se realza y refuerza con una estructura narrativa que bebe, evidentemente, de las fuentes de la historieta. Si bien el componente surrealista/dadaísta de estas propuestas puede y debe rechazar cualquier organización argumental compatible con una lógica sencilla, las composiciones de Ernst logran una corrosiva visión de la sociedad y tradición burguesa precisamente a través de collages realizados partiendo de ilustraciones de folletines y obras didácticas. El impacto visual de cada una de las imágenes busca evitar la respuesta ortodoxa, para entrar precisamente en una provocación de mecanismos inconscientes de respuesta, en continua yuxtaposición de contrarios e imposibles. Una obra de infinitas lecturas y sugerencias, que permite entrar directamente en el debate de qué es la historieta. Un debate seguramente estéril, porque si bien existe la tentación de calificar esta narración gráfica como una protohistorieta, basta escarbar un poco en su génesis para comprobar que la tentación de etiquetar esta obra como antecedente de la historieta más que errónea, es una típica conclusión del sentimiento de inferioridad del noveno arte, porque lo que ocurre, como bien indica Juan Antonio Ramírez en el excelente epílogo, es una influencia contraria, desde la historieta hacia el arte gráfico. La obra de Ernst entronca con facilidad con experiencias previas como las de los grabados de Frans Masereel a principios de la década de los 20 (Pasionate Journey en 1919, The Sun en 1920 o The Idea en 1920 – esta última con edición en castellano-) o con los antecedentes directos, casi coetáneo, de Lynn Ward en God’s Man (1929).

ernst2

El exacerbado surrealismo de las imágenes compuestas de Ernst deriva con fluidez del expresionismo violento de Masereel y muchas de sus propuestas ideológicas se pueden encontrar en los grabados en secuencia gráfica del belga, que con seguridad conocería. Incluso obras incluidas en este recopilatorio, como La mujer 100 cabezas tienen una curiosa correlación conceptual y cronológica con la posterior Destin, de Otto Nuckel (también editada en España por IMHO), que parece reinterpretar las propuestas de Ernst desde una perspectiva de mayor ortodoxia lógica. Obras que han sido consideradas explícitamente como antecedentes de la novela gráfica (como hace David A. Beronä en Wordless Bookd) en un claro intento de establecer vínculos entre la historieta y un arte “superior” pictórico. Intentos claramente erróneos a poco que se haga una mínima correlación cronológica: entre 1929 y 1930, años de aparición de la obra de Ernst y de Ward y Nuckel, con varias obras de Masereel ya publicadas previamente, el lenguaje de la historieta ha alcanzado ya una sofisticación indudable. A finales de la década de los 20, autores como Winsor McCay, George Herriman, Frank King, Geo McManus, Billy DeBeck o Cliff Sterret han desarrollado ya la parte más importante de su producción, que coincide con el asentamiento de las bases del lenguaje historietístico en una complejidad muy alejada de las propuestas pictóricas de Masereel, Ernst o Ward, que se encuentran más cercanas, en ese sentido, con la narración gráfica de la protohistorieta real de Hogarth, Töpffer o Busch.
masereelEs posible que la identificación de “antecedentes” de la historieta pudiera tener una justificación en tanto en cuanto los recursos narrativos son coincidentes con los de los pioneros de la historieta en Europa, pero es evidente que la dirección de la influencia tiene un sentido claro: son las historietas (ya sea las protohistorietas de los antes citados o las ya reales publicadas en la prensa americana y que se publicaban con cierta celeridad en Europa) las que realmente definen una influencia sobre las propuestas pictóricas, permitiendo a los pintores/ilustradores trabajar en una zona limítrofe de la ilustración tradicional, ampliando el juego narrativo monodimensional de la imagen única a una propuesta secuencial de mayor posibilidad formal y conceptual. A partir de aquí, la brillantez de las propuestas de Ernst, Masereel o Ward cran una clara retroalimentación sobre la historieta, que se nutrirá del estilo gráfico y narrativo en el futuro, tanto de los trazos expresionistas como del complejo simbolismo icónico. No es difícil rastrear estas influencias incluso en la actualidad, desde casos evidentes como los de Thomas Ott o Peter Kupper a otros quizás más sutiles, como Charles Burns, que juega con la fuerza del claroscuro, del contraste negro y blanco, con ciertas similitudes a lo que se puede encontrar en la obra de Ward. Y no sólo ahí, sino indirectamente a través de la influencia que ha tenido en otros movimientos pictóricos, como la figuración narrativa, que a su vez han tomado préstamos de la historieta y han dejado impronta en ella.
La historieta influye y es influida en un constante toma y daca entre el noveno arte y el resto de formas artísticas. Muchas veces, nos centramos en análisis de influencias derivados únicamente de la historieta, pero basta un rápido repaso a la historia del arte para encontrar en estilos de dibujante de tebeos que calificamos de “modernos” o “rompedores” estilos gráficos o pictóricos que tienen ya décadas sobre sus espaldas, reproduciendo en la historieta debates ya ampliamente superados.
En cualquier caso, sea cual sea la influencia, no os perdáis esa joya que es Tres novelas en imágenes, con edición cuidada de Atalanta.

Ayudar jugando 2008

Los próximos días 6 y 7 de diciembre se celebrarán en el Casinet d’Hostafrancs de Barcelona las jornadas benéficas Ayudar Jugando.
Entre otras muchas actividades, se celebrará una subasta presencial de lotes relacionados con el mundillo, juegos, novelas, comics, ilustraciones, etc.
Como subasta en vivo está limitada, asi que desde hace algunos años hemos creado tambien una subasta online centrada casi por completo en el cómic. Esta subasta está abierta hasta el domingo a las 00:00:00.
En la subasta online se podrá pujar por:
– El último Deseo y La Espada del Destino (Saga de Geralt de Rivia I y II), de Andrzej Sapkowski, firmadas “for the smile of a child”
– Comic, Minimonsters (2 vol.) de David Ramírez, firmados “para Ayudar Jugando”
– Pack ilustraciones Magic: Rebecca Guay, Terese Nielsen, James Nelson (3), Ron Spencer
– Comic, Favole nº1 de Victoria Francés, dedicado “Para Ayudar Jugando y por la sonrisa de un niño, con amor” + * Lámina de Sasha numerada
– Comic, Giacomo C. de Dufaux y Griffo, con dibujo a lápiz de Griffo y dedicatoria “por la sonrisa de un niño”
– Libro de ilustraciones, Feelings de Rebeca Saray, con “Para Ayudar Jugando con muchísimo cariño”
– Comic, Bardín el Superrealista de Max, con dibujo y dedicatoria “para la sonrisa de un niño”
– Comic, La Parejita – Cazadores de Ofertas de Manel Fontdevila, con dibujo y dedicado “Para Ayudar Jugando, salut!”
– Comic, Luuna de Crissé, con dibujo a acuarela y dedicatoria “for the smile of a child”
– Comic, Sky-doll, de Babucci con dibujito y dedicatoria “per el sorriso de un bambino!”
– Comic, Piel de Dragón de Jordi Bayarri, con dibujo y dedicatoria “por la sonrisa de un niño”
– Comic, Jóvenes dibujantes Y Tom en los Ángeles, de Daniel Torres, dedicado “para Ayudar Jugando” con dibujo
– Comic, Subversive Beatuy de Luis Royo, con dibujo a lápiz y dedicado “por la sonrisa de un niño”
– Comic, Wassalon de Clara-Tanit, con dibujo y dedidicado “para Ayudar Jugando, con cariño”
– Comic, Djinn nº5 de Dufaux y Miralles, con dibujo y dedicado por Miralles “por la sonrisa de un niño, cordialmente”
– Comic, El Ángel Caído nº4, de Peter David y David López, con dibujo y dedicatoria de David López “por la sonrisa de un niño”
– Comic, El gabinete del Doctor Salgari de Santiago Valenzuela, con dibujo y dedicado “Para Ayudar Jugando, un abrazo”
– Comic, Cruz del Sur de Raquel Alzate, con dibujo y dedicatoria “Para Ayudar Jugando, con mucho cariño”
– Comic, Wolverine – The Punisher, Revelation nº1, numerado 158 de 500, firmado por Golden. Sniegoski y P.Lee
Se puede acceder a la subasta online en: http://ayudarjugando.omercenario.org/web/forum/59

El programa para las jornadas: http://ayudarjugando.omercenario.org/web/node/690

El Jueves…casi secuestrado otra vez

Atentos a la nota que me pasan de El Jueves:

Ayer, lunes 10 de noviembre, la redacción de El Jueves recibió un comunicado del Juzgado de primera instancia nº9 de Sevilla, por cortesía de los abogados de la Récord Guiness en títulos nobiliarios Doña María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, XVIII Duquesa de Alba.
Dicho comunicado no es otra cosa que un auto en el que, aunque nos ha costado un rato, nos hemos enterado que se ha solicitado “la adopción de medidas cautelares de SECUESTRO DE PUBLICACIÓN Y PROHIBICIÓN DE HACER (así, en mayúsculas), para asegurar la efectividad de la pretensión a ejercitar la demanda que se propone promover a EDICIONES EL JUEVES S.A., ÓSCAR NEBREDA, J.L.MARTÍN Y PEDRO VERA y consistente en PROTECCIÓN DE DERECHOS FUNDAMENTALES” (más mayúsculas).
Por ahora, la cosa está tal que así: el señor juez ha denegado la adopción de medidas cautelares solicitada por la procuradora de la Duquesa de Alba, eso sí, aún pueden interpner recurso de apelación.
¿Lo interpondrá?¿No lo interpondrá?

Manía esta de la aristocracia de secuestrar publicaciones…

El gallego Víctor Moscoso

Leyendo el excelente Rebel Visions de Patrick Rosenkranz (que Fantagraphics reeditó hace unos meses tras varios años inencontrable), caigo en el curioso olvido que se tiene desde este país de la figura de Víctor Moscoso. Mientras que otros ilustres exiliados a los EE.UU. como Sergio Aragonés o José Luis García López son reivindicados de forma continuada por los aficionados españoles, el gallego Víctor Moscoso es prácticamente desconocido por estos lares. Una ignorancia imperdonable, porque tanto su vertiente comiquera como, sobre todo, en la ilustradora, Moscoso es uno de los autores más influyentes que ha tenido el mercado USA. Parte indispensable de la revolución underground que supuso Zap, su nombre es indisoluble a los de Robert Crumb, Spain Rodríguez, S. Clay Wilson o Rick Griffin y sus historietas son una experimentación estilística continuada. Como ilustrador, su exploración de la psicodelia y su particular uso del color influenció de forma notable a toda la generación de los 70, siendo recordado por sus pósters y portadas de discos y revistas.
Algunos ejemplos clásicos de este autor, como sus portadas:

Sus lisérgicos pósters:

O sus historietas (pinchando accederéis a un escaneado completo del número):

Por no hablar de su versión de Krazy Kat:

¿Alguien reivindicará alguna vez a este autor español? ¿Quizá el Salón de A Coruña aprovechando que fue convecino suyo?¿Se editará alguna vez en España el lujoso Sex, Rock & Optical Illusions. The Art of Victor Moscoso? Por lo menos, al mismo nivel que nos apropiamos de otros autores que también nacieron a este lado del charco pero emigraron tempranamente a América…
Y para acabar, un extracto de la larga entrevista que le dedicó The Comics Journal en su número 246.

¿Qué sabes de editores de tebeos?

Curiosidad veraniega donde las haya: Mauro Entrialgo ha preparado un minipasatiempo de preguntas sobre editores de tebeos españoles para el videojuego Buzz! de la PS3. Para jugar, se puede acceder desde el propio juego, con toda la parafernalia propia o de él (sección “Mybuzz”, apartado “Cultura general”, subapartado “Cómics y diseño gráfico”) o bien de una forma más sencilla desde cualquier navegador, desde la web de MyBuzz.

Adaptando

Fin de semana marcado por las adaptaciones literarias a la historieta. En primer lugar Fugitivo, de Laurent Maffre (sins entido), que parte del trabajo de uno de los padres del periodismo de investigación, Albert Londres. Londres narra la injusticia de las cárceles que Francia mantenía en la Guayana a través de la historia de Dieudonné, un militante anarquista injustamente condenado a diez años de trabajos forzados. Maffre realiza un cuidadoso trabajo de traslación a la historieta de esta contundente crítica a la terrible realidad de unos presos olvidados del mundo, que dejaban su vida para la expansión colonialista y que sólo vivían con la esperanza de la “bella”, la ansiada libertad que tomaba forma de mujer inalcanzable.
Una labor rigurosa que permite transmitir al lector el exhaustivo trabajo de Albert Londres, consiguiendo dotar de la contextualización necesaria para poder comprender su importancia, sin dejar en ningún momento de transitar con acierto entre la ficcionalización y el ensayo periodístico. Con su estilo gráfico a medio camino entre Tardi y Comés, Maffre logra que la lectura sea siempre interesante, componiendo una obra de indudable atractivo. (3)
Bien diferente es Tres veces uno, de Gabrielle Piquet (La Cúpula), que adapta tres relatos breves de Tonino Benacquista. Sirva como primera impresión que, pese a que desconocía por completo la obra de este escritor, tras la lectura de este álbum pasa a ser objetivo prioritario de mis próximas lecturas. Las tres historias que componen el libro editado por La Cúpula me recuerdan en cierta medida a esa narración carveriana de realidad de giros inesperados, sazonadas con un sanísimo punto de humor soterrado mediterráneo. Es verdad que existe una matiz de previsibilidad en los giros finales de las historias, pero el desarrollo de las mismas me parece fresco y sugerente, perfectamente ejemplificado en “La pajarera”, esa historia que abre el álbum y que nos cuenta la dificultades que un sobrino tiene para cumplir las últimas voluntades de su tío. Historias atractivas que se ven potenciadas por la espléndida labor de Gabrielle Piquet, una joven autora que debuta aquí con un estilo perfecto para la obra de Benacquista. Un trazo limpio, de línea fina, que elude el marco de las viñetas para conseguir un flujo del dibujo realmente acertado y que se permite, en algunos momentos, interesantes experiencias tomando préstamos de la ilustración clásica y satírica de los años 20.
Un excelente libro que me ha descubierto a un escritor que debo explorar y a una autora que hay que seguir en el futuro (3+).

Corben

Esto debía ser allá por 1980. Servidor era entonces un preadolescente imberbe de apenas 13 años, lector de superhéroes (¡ay!¡pecados de juventud!), que se nutría habitualmente de los tebeos que llegaban al quiosco de la esquina. Una rutina de visita diaria que un día encontró algo diferente, una portada. Era espectacular: un hombre desnudo saltaba sobre una especie de reptil antropomorfo, mientras una voluptuosa mujer miraba toda la escena. La portada tenía unas formas y colores hipnóticos. Tonalidades naranjas y verdes que componían un mundo fantasmagórico y distinto. Era la portada de la revista 1984, en su número 22, donde se anunciaba a bombo y platillo el estreno de una serie: Den, de Richard Corben.
Y ese día, el mundo, mi mundo, cambió. Ese día descubrí que el mundo del tebeo era otra cosa, que era un mundo de adultos al que yo podía pertenecer. Era el paso definitivo que todo preadolescente quiere dar, el de la consideración adulta. En esa época se solía dar con el primer Ducados, pero servidor lo hizo con el número 22 de la revista 1984 y con Richard Corben. Es evidente que mis alborotadas hormonas le hicieron mucho caso a las rotundas formas desnudas femeninas que poblaban la historieta, pero había mucho más. Había un dibujo como nunca antes había visto. Una concepción de la forma de contar la historia que me era completamente ajena. Por mucho que rebuscaba en mis tebeos de Dólar, Novaro y Vértice, no encontraba nada que se asemejara a lo que Corben hacía.
Ese día, también decidí que iba a coleccionar tebeos. Ya lo hacía, de facto, tenía centenares, pero ese día decidí que coleccionaría el 1984. Poco a poco fueron aumentando las revistas, pero por esas épocas, uno de los ejes comunes era siempre Richard Corben. Comprábamos Delta u otras revistas por el simple hecho de que tenían una paginita de Richard Corben. Y en nuestra ingenuidad, contábamos las páginas que teníamos de cada dibujante para descubrir siempre que Corben dominaba todas las estadísticas. Era nuestra guía absoluta. De hecho recuerdo perfectamente mi primer álbum, comprado con el sudor de mi frente ahorrando cada mísera peseta: era un álbum recopilatorio de historias de Edgard Allan Poe, con un portada espeluznante de Corben y, lógico, varias historietas suyas en su interior (incluyendo la sensacional adaptación de El Cuervo). Me costó la fortuna de 400 pesetas, un dineral de la época.
Pero todo adolescente está abocado a renegar de sus orígenes. Por mucho que se quiera evitar, siempre llega un momento en que despreciamos nuestro pasado y abrazamos la novedad y lo distinto como indicativo de madurez. Y yo lo hice con Corben.
Allá por el 83 o así (¡ay! 17 o 18 añitos, ¡quién los tuviera!), decidí que Corben era el pasado y que lo que realmente me interesaba era la nueva estética que llegaba de Francia. La línea clara y los Humanoides, el nuevo Metal Hurlant y el Cairo…
Menudo gilipollas.
Afortunadamente, años después, volví a releer dos historias cortas que me demostraron hasta qué punto la impulsividad adolescente es peligrosa. Porque sí, la línea clara es maravillosa, y los Humanoides o el Cairo fueron unas experiencias inolvidables, que hoy siguen encantándome… Pero Corben es Corben. Descubrí con esas dos historias que su espectacular dibujo era tan sólo la tapadera de una concepción de la narrativa soberbia, magistral, que entendía el oficio de contar visualmente como muy pocos autores lo han concebido nunca. Esas dos historias fueron Cidopey y Profundo.

Cidopey es una preciosa historia circular, un cuento, una fábula que habla del amor entre Cid y Opey. La historieta se abre con un violento contraste de cromatismos, rojos y azules, y va desarrollando una historia paralela, donde Corben consigue ir generando una trama que va cambiando desde la celebración paradisiaca del amor entre los dos protagonistas hasta un durísimo y contundente final, desolador, en el que la historia adquiere nuevas dimensiones, que la llevan a una conclusión radicalmente diferente.

Con la sencillez de la celebración de la felicidad y desgracia de Cid y Opey, casi ingenua, Corben plasma con magistralidad en apenas unas viñetas el resumen más condensado e impactante de la desgracia humana, de la imposibilidad de salir de nuestra cárcel corporal.

Profundo es el otro extremo, es un tour de forcé narrativo. Dos protagonistas, en medio de la anda. Un naufragio y una pareja atados a un salvavidas. No hay diálogos. Sólo un narrador que va contando la historia. Y una concepción narrativa simplemente única. Un drama que va creciendo en fuerza y potencia a cada viñeta, consiguiendo transiciones de una potencia inerranable, difícilmente equiparable en cualquier otro medio. Donde vemos cómo la desesperanza se transforma en pura locura, en un crescendo dramático perfectamente orquestado. Corben va alternando la realidad con la narración del episodio que les llevó a tan desesperada situación, consiguiendo un perfecto equilibrio, que llevará, inevitablemente a una conclusión terrible.

Cuando releí estas dos historias, que aparecían en aquellos volúmenes de El extraordinario Mundo de Richard Corben que editara Toutain, me di cuenta de hasta qué punto Corben era y es un genio absoluto de la narrativa. Durante años estuvimos obnubilados sólo por su capacidad gráfica, por su extraño color de fotomecánica, pero nos olvidamos de por qué nos atraían sus historias con esa fuerza. Esa capacidad única de atrapar al lector en la historia, de magnetizarlo a la página y de saber dosificar cada paso, cada viñeta, de componer la página con sabiduría en función de cómo quiere llevar al lector por ella. De cómo su dibujo de personajes deformes o hipervigoréxicos era tan sólo parte de todo un gigantesco abanico de recursos narrativos que tenían como único fin contar una historia con eficacia. ¡Y vaya si lo conseguía! Leer la obra de Corben debería ser recomendable para todo aficionado, pero casi una obligación para cualquiera que quiera dedicarse a la historieta. Páginas que debería estudiar con fruición, con rigurosidad, buscando destilar la esencia de la historieta, de la narración gráfica.

Lecturas Saloneras (II)

Pupurrí de lecturas saloneras:
Mouse Guard, de David Petersen (Norma), era uno de esos tebeos que habían conseguido colarse entre la lista de tebeos que me interesaba leer, gracias tanto a las muchas recomendaciones que de él se han dado como a un nutrido currículum plagado de premios, entre los que se incluye el Eisner a autor revelación. Petersen ha construido una historia clásica de aventuras, con claras inspiraciones en el ciclo artúrico o las historias de caballerías: cortes de aguerridos hombres que deben guardar con sus vidas la paz y sosiego de los demás. Con una pequeña diferencia, eso sí: los protagonistas de Mouse Guard son ratoncillos.
En teoría, un punto de partida original que permitiría desarrollar todo un despliegue imaginativo que, por desgracia, apenas explora. Si bien Petersen podría haber desarrollado ese mundo de ratoncillos siguiendo la excelsa línea de “furry animals” del tebeo americano, opta por utilizarlo únicamente como una opción estética –con apenas algunos apuntes más relacionados con el tamaño-. Se centra en la historia heroica, con un entretenido argumento de traiciones seculares y valientes caballeros, que si bien tiene momentos confusos y baches de ritmo, quedan compensados por el impresionante trabajo gráfico del autor. Petersen brilla especialmente en este apartado: un grafismo elegante y muy adecuado a la historia, un interesante uso del color y una indudable solidez narrativa se conjugan acertadamente, consiguiendo que, al final, se pase un agradable momento de lectura. (1)
Koma 4. El Hotel, de Wazeem y Peeters (dibbuks). A estas alturas, recomendar encarecidamente la lectura de esta obra de Peeters debería sobrar. Encontraremos exactamente lo mismo que en los tres anteriores: un guión sólido, perfectamente orquestado por los dos autores, que va enredándose y abriendo nuevos y sugerentes caminos en cada álbum; personajes atractivos y perfectamente definidos, como la deliciosa Addidas o el intrigante monstruo; un dibujo extraordinario, con un dominio de la narrativa al mismo nivel…Y la única pega, la misma que en los anteriores: que las 48 páginas del álbum se quedan en nada. Siguiendo la tónica de los últimos años en el tebeo francobelga, cada álbum de Koma es apenas un suspiro que obliga a esperar ansioso la siguiente entrega…dentro de un año. Por desgracia, el modelo de álbum anual tan propio del tebeo francés casa con mucha dificultad con un estilo narrativo basado en pocas viñetas por página y una mayor dilatación de la acción. Una lástima, porque con una serie como Koma, la espera se hace insufrible. (3)
Aya de Yopougon 2, de Marguerite Abouet y Clément Oubreríe (Norma). Poco puedo decir que no repita lo ya dicho para el primer volumen de la serie. Un entretenidísimo tebeo, que si bien podría encasillarse dentro de la moda “Persépolis”, tiene suficientes méritos propios como para destacarse. Abouet y Oubrerie crean un retrato costumbrista que nos habla de la vida en Costa de Marfil sin caer en la anécdota fácil o en la visión habitualmente reduccionista del extranjero, equilibrando con acierto la historia de las tres amigas Aya, Adjoua y Bintou con el relato de las particularidades de la vida y sociedad marfileña, siempre con humor y frescura. Un cóctel de National Geographic, Sfar y “slice of life” de lo más atractivo. (2)

Primeras impresiones del Salón

La verdad es que necesitaba un Salón como éste. Tras los estreses variados del año pasado, en esta edición me he podido permitir el lujazo de ir a algunas charlas, ver las exposiciones tranquilamente, hablar con los amigos… Hacer de turista, en resumen, y poder gozar del placer de ser un aficionado más a los tebeos. Y, como simple fan de base, hay que reconocer el profundo cambio que ha tenido el salón en los últimos años. Primero, porque compruebo ya que esa mezcla de entretenimiento e industria está llegando a un equilibrio interesante: ver las salas de entrevistas de autores a rebosar es algo que ya empieza a recordar aquella Zona Internacional de hace ya tres lustros. Pero, por otra parte, la apuesta por el entretenimiento va mucho más allá de la simple compra, del gran kiosco que era el Salón. El visitante, que paga un entrada importante, tiene una oferta realmente variada que puede hacer rentabilizar esa entrada, sea cual sea su interés. Es evidente que el buscador de firmas o de tebeos imposibles de encontrar en otro sitio siempre verá recompensada siempre esa entrada, pero el salón debe aspirar a atraer precisamente al lector no habitual a esa persona que le suena lo de los tebeos y que quiere encontrar en el Salón una buena opción para pasar el día. Y lo encontrará, porque se ha sabido aumentar la oferta para conseguir anclajes con otras aficiones que puedan servir de puerta de entrada en los tebeos. Los espectaculares stands de las productoras cinematográficas, con avances de las próximas películas basadas en tebeos son un perfecto ejemplo de ese tipo de iniciativas, a lo que hay que añadir las zonas de videojouegos, las zonas de comiteca y talleres, etc, conformando una estupenda oferta de ocio para los chavales (y no tan chavales).
Las exposiciones.
Se mantiene el gran acierto de colocar algunas de las exposiciones a la entrada (en este caso la espectacular dedicada a David Rubín, con una reproducción de la tetería del oso malayo, y la dedicada al 50 aniversario de Mortadelo), dando la mejor bienvenida posible para el visitante. A lo que hay que sumar la excelente calidad de alguna de ellas, tanto en el apartado escenográfico como de contenidos. Sirva de ejemplo la exposición de David Rubín, con una inmensa tetería que escondía la posibilidad de ver en directo el trabajo de este hombre, comprobando hasta qué límite lo de “inmensa calidad de este autor” se queda muy, pero que muy corto. También es un placer dejarse llevar por la exposición de Max, que olvida todos los artificios escenográficos para centrarse única y exclusivamente en la obra del creador de Bardín. Aunque, por cuestiones personales, debo reconocer que con la exposición que más he disfrutado es la de Viñetas censuradas, comisariada por Vicent Sanchís. Un recorrido por la historia de la censura en nuestro país, en la que se puede encontrar desde las absurdas masacres que se hicieron a los tebeos de prensa americanos a la persecución sistemática que se dio en la dictadura. El único pero es que se me quedó corta.
El susto
Sin duda, la mala noticia del salón ha sido el terrible susto que nos ha dado Carlos Giménez, al que se le ha diagnosticado durante el Salón una angina de pecho. Afortunadamente, durante el desayuno compartió mesa con Koldo Azpitarte, cuyo buen ojo de médico permitió poner en aviso a todos de la enfermedad de Carlos. El viernes fue un día de nervios para todos, hasta que por fin las noticias tranquilizadoras comenzaron a llegar: pese a la gravedad de la enfermedad, Carlos estaba en perfecto estado y bien vigilado en el hospital. Unos días de cuidados allí y después a casita. Así que, desde aquí Carlos, todos los ánimos del mundo… ¡y a cuidarse, que nos tienes que dar muchas obras maestras todavía!

Los premios del Saló

Mejor tebeo extranjero: S., de Gipi (sins entido)
Mejor tebeo español: Arrugas, de Paco Roca (Astiberri)
Mejor dibujo: Jazz Maynard, de Raúle y Roger Ibáñez (Diábolo)
Mejor guión: Arrugas, de Paco Roca (Astiberri)
Autor revelación: Carlös
Mejor fanzine: Fanzine Enfermo
Mejor revista: El Manglar
Mejor labor de divulgación: Manuel Darias
Gran premio del Salón: Pasqual Ferry

Premios por votación popular:

Mejor tebeo extranjero: S., de Gipi (sins entido)
Mejor tebeo español: Guerreros urbanos:tormenta de ostias, de Pere Pérez (Dolmen)
Mejor dibujo: El evangelio de Judas, de Alberto Vázquez (Astiberri)
Mejor guión: Un hombre feliz, de Antonio Seijas (Ponent)
Autor revelación: pere Pérez
Mejor fanzine: Ojo de Pez
Mejor revista: Retranca
Mejor labor de divulgación: Yexus

¡Enhorabuena a todos!

Galaxy Boy Troop

Curiosísima la historia que cita Heidi McDonald en The Beat: parece ser que Stanley Kubrick quería que Osamu Tezuka fuera el director artístico de 2001: una odisea del espacio, pero que el japonés declinó la oferta al estar embarcado en la producción de la serie Galaxy Boy Troop, una producción de marionetas con el inconfundible estilo del gran genio y que sería coetánea de las maravillosas creaciones de Gerry Anderson.

Libros para niños

Con motivo de la aparición de Mamut, comentaba la necesidad perentoria de tener tebeos para niños. Es curioso que un medio que nace ligado los lectores infantiles y que, por eso, ha sido tildado tradicionalmente de infantil, sufra hoy una preocupante falta de obras dirigidas a los más pequeños. Y no digamos nada si los elegidos son los niños más pequeños, aquellos que todavía no saben leer.
Paradójicamente, la historieta tiene dificultades para abrirse paso entre la abrumadora oferta de literatura infantil, pero eso no significa que existan interesantes y sugerentes opciones, como la recientemente publicada Tom y el pájaro, de Patrick Lenz, editada por Los libros del Zorro Rojo. una historia dirigida a los niños que todavía no saben leer pero que ya son capaces de entender el lenguaje de la secuencia gráfica. Lenz construye una bella historia, tan sencilla como tierna, pero que consigue trasladar una idea tan compleja y difícil como la libertad. Una labor nada baladí: simplificar una idea tan abstracta como es la libertad para un niño que apenas ha comenzado a hablar y a entender la existencia conceptos abstractos, que apenas distingue entre bien y mal, es un trabajo que supone una gran capacidad didáctica y una sensibilidad especial.
Un libro precioso, pero que introduce además al niño en el lenguaje de la historieta. Un lenguaje natural, pero que precisa, obviamente, de un pequeño aprendizaje.

Ed y Robert

Si tuviera que señalar acusadoramente a los dos mejores escritores de género superheroico de la actualidad, no me temblaría el dedo ni una fracción de segundo: Ed Brubaker y Robert Kirkman. Dos autores que demuestran reiteradamente que género no está reñido con calidad y que comparten varias características: la primera y obvia, un dominio del oficio. Cuando se lee una obra de cualquiera de estos dos escritores, es un placer encontrarse con guiones elaborados, que saben desarrollar historias y personajes, que tienen diálogos brillantes y que van mucho más allá de la estructura simplona que repite el 90% de los tebeos industriales. La segunda, quizás menos evidente, el profundísimo conocimiento de la historia del género, que se plasma en detalles aparentemente insustanciales, pero que permiten que sus historias muestren un respeto al género que no se había visto antes. La tercera, aparentemente contradictoria con la anterior, su clara vocación de renovación constante del género. Y recalco lo de “aparentemente”, porque sus propuestas de cambio, si bien siguen caminos diferenciados, parten de ese respeto reverencial a los personajes que he comentado.
Hablemos de cada uno por separado:
Robert Kirkman, el escritor de obras tan obligadas como Los Muertos Vivientes o Invencible, es uno de los pocos autores que ha entendido perfectamente el mensaje de Stan Lee. En los años 60, Lee tuvo una perspicacia única al entender que el género, constreñido por las limitaciones del Comics Code, estaba en una agónica vía sin salida, y planteó un inteligente viraje: humanizó a los superhéroes. Los personajes, convertidos en dioses ridículos, bajaban a la calle y se enfrentaban a problemas mundanos, consiguiendo un automático reconocimiento de los lectores. Hoy, ya casi a punto de cumplir la primera década del siglo XXI, Kirkman ha usado exactamente la misma estrategia. Sin embargo, mientras otros autores han usado esa estrategia intentado hacer el género adulto a base de confundir de nuevo madurez con sexo y violencia, Kirkman ha renovado el género volviendo a ese lector más joven y buscando cuáles son sus inquietudes. Humaniza de nuevo al superhéroe, pero lo hace en los términos actuales. Sirva como perfecto ejemplo Invencible, una revisión casi perfecta de Spiderman en términos modernos, donde la moraleja de la responsabilidad que otorga el poder, ese concepto casi militar nacido de la guerra fría, es visto con distancia por los jóvenes y cambia radicalmente: el poder es ahora un don que se vive con alegría no con amargura. Es algo con lo que jugar y divertirse, como una especie de agraciada lotería, en un planteamiento más superficial, si se quiere, pero que es hábilmente dirigido por Kirkman para ir desgranando el desarrollo de la madurez de su personaje. Otro excelente ejemplo es El incorregible Hombre Hormiga, recientemente publicado por Panini y que muestra un héroe que repite en cierta medida el esquema de Invencible: no hay una atormentada asunción del poder (en este caso, el de volverse pequeño), sino un viaje de descubrimiento, en el que las ventajas del poder, más que para poder defender la verdad y a los débiles, están dirigidas a poder ligar con las chicas o poder infiltrarse en un vestuario femenino. A diferencia de Invencible, Kirkman opta aquí por un tono desenfadado que tiene muchos puntos de conexión con los tebeos de Giffen y DeMatteis, con largos (y divertidos) diálogos que van definiendo al personaje poco a poco. Y, como buen conocedor del Universo Marvel, lo hace con multitud de guiños y referencias al lector más veterano, pero sin perder un ápice de frescura. Phil Hester no es Ryan Ottley, pero cumple sobradamente. No es una obra maestra, no es un tebeo para los altares, pero está a años luz de lo que se está publicando actualmente y, tras leer el primer volumen de la serie, uno se queda con ganas de más, lo que no se puede decir de muchas series actuales. (2)

Ed Brubaker, por su parte, entiende la renovación del género desde la fusión. Al igual que Moore hace veinte años, el guionista de Sleeper o Capitán América ha sabido ver que el género no es una finca cerrada y vallada, sino un medio para contar historias que no tiene reglas fijas o marcadas. Que puede contaminarse, mezclarse, fundirse o mutar sin que pierda calidad ni sentido. Y lo demuestra con hechos, desde su clara predilección por el género negro y policiaco, que da lugar a obras tan estimables como Gotham Central o Catwoman, hasta su vibrante apuesta por el género de espías con inevitables tintes negros, como ha demostrado en Capitán América o Sleeper. Sin olvidar, por supuesto, el drama carcelario que borda en el primer arco argumental de Daredevil, consiguiendo sacar lo mejor del personaje desde que Miller lo dejara, superando incluso la interesante etapa de Ann Nocenti.

Y, para el salón, Norma publica en un único volumen su paso por The Authority, por debajo de las anteriormente citadas, pero que no deja de mostrar elementos interesantes. Mientras que su antecesor, Robbie Morrison, intentó en vano desarrollar la teoría del superhéroe-dios del Miracleman de Alan Moore que iniciara Mark Millar, Brubaker plantea un giro muchísimo más interesante, en el que el supergrupo descubre que las utopías son simplemente utopías y que debe volver a su postura inicial. Una opción lógica ya no desde la coherencia argumental, sino desde la propia comercial: se quiere desarrollar una serie de este tipo, el planteamiento de Moore es un callejón sin salida a corto plazo. Y, con oficio y buen hacer, deshace todo lo hecho hasta ahora en una historia entretenida, bien llevada, vibrante y con ideas. Los personajes dejan de ser estereotipos, el guión es complejo y bien estructurado, con sorpresas, giros inesperados y un ritmo envidiable. Brubaker sabe que no está haciendo su obra personal, sino un tebeo de encargo, pero eso no le resta un gramo de profesionalidad, creando una historia que cumple los mínimos exigibles a cualquier medio de evasión: que nos haga pasar un buen rato. ¿Qué más se puede pedir? (1+)
Dos autores extraordinarios, que incluso en horas bajas consiguen tebeos recomendabilísimos.

McCay + Miyazaki

¿Qué hubiera pasado si Little Nemo hubiese sido llevada al cine por Miyazaki? Desde luego el maravilloso Slumberland casa muy bien con la imaginación onírica del japonés, pero según parece, poco faltó para que Miyazaki se encargara de la versión animada de esta cumbre del tebeo. En 1984, Miyazaki realizó una animación de prueba de la adaptación. Al final, dejaría la producción, que seguiría adelante posteriormente dando lugar a la película de 1989, Little Nemo, aventuras en Slumberland, dirigida por Masami Hata y Bill Hurtz y que contó con la colaboración de Moebius (y que, después, daría lugar a esto).

(Via Journalista)

Los (peligrosos) Simpsons

Venezuela sigue dando que hablar: según leo en EL PAÍS,el gobierno ha obligador a retirar de la programación la serie de Matt Groening, Los Simpson. Una noticia que hay que coger con cautela, ya que según dice la noticia, la Comisión de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel) entiende que no se debe emitir en el horario infantil, mientras que por otro lado se habla de prohibición.

En principio, estoy de acuerdo con que Los Simpson (al igual que otras series como Padre de Familia, Sin Chan o Futurama) no son series infantiles. Y es cierto que un niño puede no entender la ironía que destilan estas series (… aunque me temo que muchos adultos, tampoco), confundiendo los mensajes. Hasta ahí, yo no pondría pegas a lo que dice la Conatel. Me parece razonable y lógico que la serie se emita en un horario acorde. El problema será si, efectivamente, esa recomendación se traduce en una prohibición y volvemos a la misma persecución “modelo Wertham” que han tenido muchas series animadas. Por desgracia, nuestros jerifaltes no entienden que una serie de dibujos animados pueda ser adulta, al igual que el señor Wertham no entendía que los tebeos de la EC eran para adultos, por lo que la identificación automatica con los tiernos infantes genera este tipo de absurdas discusiones.
Si una serie inteligente, como Los Simpsons, se prohíbe, sólo puede indicar una cosa: la inteligencia es peligrosa. Y todos sabemos hasta dónde se llega cuando se empieza por ahí.

Y ojo, que esto no ha pasado sólo en Venezuela. Recordemos que similares broncas se han dado en nuestro país con ésta y otras series y en muchos otros países “civilizados”.

Enlaces luneros tardíos

La bedeteca es el blog de cómics que Rubén Santamarta hace para La voz de Galicia.
Esteban Hernández reúne todas sus webs en una sóla. Y qué web, señoras y señores.
– Inclasificable: Monkey fluids
– Todo un descubrimiento: Comics: idea e imagen, el blog de Rik.
Karlo humor: tiras y chistes inclasificables.
– Ya he recomendado por aquí el blog de Mr. Punch, Esto digo, pero su serie Más listo que el tebeo es de lo más interesante que se hace en la blogosfera comiquera (a la que hay que añadir su selección de treinta tebeos de cabecera)
La república de las viñetas: el viaje de dos autores recién llegados al mundillo.
The western nostril: una tira diferente (en inglés).
Doubtsourcing: dicen que es el nuevo Dilbert…
– Una revista on-line diferente: Pachamama Zombie. Historietas, cine y más.

Las cifras

No, no hablaremos aquí de las cifras de ventas de tebeos en españa (aunque algún día se deberían/deberán tratar si queremos que la industria se haga mayor de edad). En este caso toca hablar de las cifras de audiencia de las webs y blogs dedicados a los tebeos. En un riguroso y exhaustivo estudio, José Antonio Serrano analiza las visitas que tienen 25 webs españolas dedicadas al cómic, permitiendo analizar el verdadero impacto que puede tener internet en el mundo del tebeo español.
Los números son, en principio, los esperables. La web suele ser muy transparente y la mayoría de páginas tienen sistemas de estádisticas públicos (quizás quedaría como dato para futuras revisiones de este estudio el contemplar normalizaciones que permitan comparar configuraciones de presentación o conteo).
El problema viene al intentar analizar el impacto real de estos números, ya que, en principio, es de suponer que entre muchas de estas webs existe un importantisimo grupos de usuarios comunes, que hace difícil hablar de “audiencias” globales. A lo que hay que añadir un aspecto decisivo: el perfil del visitante. Yo personalmente soy de los que piensa que el impacto de los blogs en los lectores de tebeos es más informativo que generador de opinión. Creo que, por ejemplo, mis reseñas pueden suponer un factor más, pero nunca el decisivo para el lector de La Cárcel (y, creo no equivocarme, pasa lo mismo en otras webs), que suele tener ya un criterio bien definido. Punto aparte es la información, ya que a través de ésta y otras webs, muchos lectores se enteran de la aparición de tebeos que pueden ser de interés y que, en muchas ocasiones, ni siquiera llegan a su librería especializada. En ese sentido, tebeos que habrían pasado desapercibidos ganan visibilidad (y ventas) gracias a aparecer en los blogs más conocidos.
Un estudio necesario. Ojalá aprendan otros…

PD: Mis excusas a J.A. Serrano por no poder dar datos actualizados de visitas de enero de esta web. Murphy atacó con todas sus fuerzas y José Antonio eligió el mes en que se conjugaban el cierre del DDT, el cambio de servidor… un desastre. Sorry again.

La diferencia entre el manga y el cómic occidental

A veces es muy complicado, por no decir imposible, explicar qué es la narrativa de la historieta. Un conjunto de recursos no escritos que engloban todo aquello usado para conseguir una contar algo visualmente: desde la composición hasta la puesta en escena, pasando por el estilo gráfico, la disposición de los bocadillos en las viñetas, el ritmo de las escenas y llegando hasta el uso de la tipografía o de los propios textos.  Una complejidad que, paradójicamente, deriva muchas veces en la simplificación extrema, confundiendo narrativa sólo con la composición de página o sólo con el guión.

Esta dificultad encuentra un claro ejemplo cuando intentamos explicar las diferencias entre el manga y el cómic occidental, mucho más profundas que la típica y reduccionista explicación de los ojos grandes o las líneas cinéticas. Una explicación costosa recurriendo tan sólo a las palabras, pero que queda evidenciada si aplicamos el famoso dicho de “más vale una imagen que 1000 palabras”. Que no es fácil de aplicar, todo sea dicho, porque es difícil encontrar ejemplos tan buenos como el hallado por inquilino: la comparación entre la versión americana y japonesa de la adaptación al cómic de la serie de películas de Star Wars. En una larga comparación, se puede entender la profunda diferencia de concepción narrativa entre el tebeo americano y el japonés (sobre todo, previo a su retroalimentación de los 90), uno más cercano a la narrativa cinematográfica, otro que busca más el impacto visual. Diferencias que engloban además, condicionante sociales, formato, número de páginas, colores, etc. y que añade parámetros a la definición de narrativa.

Una comparativa muy interesante, casi didáctica, y que permite sacar muchas conclusiones.

150, 100, 50… y sólo puede quedar una

Como alguno ha comentado que 150€ eran mucho euros tal cual está la economía, he ampliado la selección de 150€ con selecciones de 100€, 50€…y un sólo y mísero tebeo. Para todas las economías, oigan. :)

ACTUALIZACIÓN

Como hay más gustos que los de uno mismo, atentos a las recomendaciones de otros blogueros, como las que se dan en El show de los hombres lobo, La librería, Abandonad toda esperanza o Zona Negativa (1 y 2)

¿Y si sólo tenemos 150€?

Llegamos al Salón. Miramos nuestra cartera y todos los ahorros de nuestra vida son 150€. ¿Qué comprar? Servidor optaría por el vil latrocinio, como buen adicto con mono, pero supongamos que tenemos un arranque de absurda honestidad. ¿En qué gastamos nuestros ahorros? Alimentos y demás son prescindibles. Tiene que ser en tebeos…
Pues ésta es mi propuesta:

De Shakespeare a Haneke, pasando por Jacobs, McLeod y Kubrick

ATENCIÓN: EN ESTA RESEÑA HAY SPOILERS
Pese a que la obra de Shakespeare es, posiblemente, la que más versiones ha inspirado en la historia de la cultura moderna, es indudable que intentar adaptar al gran escritor inglés es un atrevimiento.Claro que si lo que se intenta es reescribir alguna de sus obras, entramos dentro del territorio del riesgo incalculable, de la temeridad. Y si encima se hace en una historieta, el único adjetivo que se me ocurre es el de suicida.
Argumentación que me lleva a un silogismo simple: Santiago García y Javier Peinado son unos suicidas. Lógica aplastante, pero que en este caso se derrumba totalmente porque ambos autores no sólo salen indemnes de su adaptación de La Tempestad, sino que lo hacen con nota. Y alta.
Siguiendo en cierta medida el planteamiento de Ciryl Hume y Frank McLeod en Planeta Prohibido, trasladan la acción de la obra teatral al género de ciencia-ficción. Próspero vuelve a enfundarse en el papel de un científico aislado en un lejano planeta con su hija Miranda, transformados en el tebeo en Kesavan y su hija Amala, claramente inspirados en los cinematográficos Morbius y Altaira. Y si Ariel tomaba forma de simpático robot en la película de los 50, en la versión que nos ocupa el alegre espíritu se transforma en una suerte de oscuro y tenebroso HAL 9000 (con homenaje incluido a la famosa escena de la desconexión). Durante la primera parte del libro, García y Peinado abordan una traslación estricta de la obra de Shakespeare, en la que el tono romántico y amable del original va tornándose oscuro a pinceladas aisladas que van creciendo a medida que avanzan las páginas. Un matiz que contrasta con fuerza con la elección del dibujante, que se inspira de claramente en el planteamiento narrativo y formal de las obras de ciencia-ficción de E.P.Jacobs, pero dejando de lado las interminables peroratas que caracterizan a este autor. Peinado se centra tanto en el estilo gráfico limpio y elegante de la línea clara como en esa puesta en escena de tono teatral (perfecta para la ocasión), de composición tradicional pero que juega con la combinación cromática como elemento organizador de la página. El resultado, sobre todo para un debutante, es de una fluidez y coherencia realmente sorprendentes, pese al ya indicado contraste con la violencia creciente del argumento.
Hasta aquí, estaríamos ante una correcta adaptación shakesperiana. Sin embargo, en el último tramo de la obra, a partir de la aparición de Ayu, la versión de los autores de Calibán, se separa definitivamente de la línea argumental original y La Tempestad consigue despegar definitivamente como una obra personal y diferenciada. Un propuesta final brutal, sin concesiones, que cambia radicalmente el planteamiento de la obra y abre muchas puertas a la reflexión, haciendo que la propuesta de García y Peinado gane fuerza a cada página.
Quizás el único problema que le encuentro al tebeo es cierta descompensación entre las escenas que lo componen, que no llegan a conseguir un balance perfecto y que afectan en algunos momentos al flujo de la historia. Un detalle quizás también forzado por la difícil tarea que afronta Peinado, que en ocasiones vacila en su registro gráfico. La colosal empresa que se imponen los autores pasa factura, pero es un pequeño pero que evita la perfección total, aunque absolutamente olvidable ante los evidentes aciertos de una obra tan ambiciosa e interesante como ésta.
Excelente. (3+)

Una reflexión sobre el final de la obra. Advertencia: ¡hay spoilers importantes!
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La Selección de La Cárcel de Papel 2008

Una costumbre que el año pasado no pude revalidar: mi particular selección de novedades del Saló. Aviso, como siempre, que es una selección personal y, posiblemente, intransferible. Haced uso de ella con todos los peros que se le puedan poner y, por supuesto, me declaro inocente de cualquier desastre financiero-familiar que pueda causar. Vamos, que el uso de estas recomendaciones es bajo vuestra responsabilidad. Yo me lavo las manos… :)

Señoras y señores, la Selección de La Carcel. Pinchen en la imagen, pinchen…

Por cierto, recupero la pregunta del año pasado: ¿Si sólo pudiéseis comprar una, qué novedad del Salón comparíais?