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¡La crisis!

¿Afectará la crisis al mundo del tebeo? De momento, si se habla con algunos libreros, todos coinciden en una bajada de ventas evidente, pero no espectacular en lo que respecta a los tebeos. Sin embargo, por lo que me comentan, lo que sí ha sufrido un derrumbe total es la venta de todo merchandising asociado. Una situación que no deja de ser razonable si atendemos a la retorcida lógica del aficionado a los tebeos: las figuritas y demás son prescindibles, pero antes dejamos de comer que de leer tebeos. Y ojito que eso incluye a familia próxima, desde mascotas hasta prole y cónyuges. Además, incluso le viene bien a la línea y las últimas teorías defienden dietas hipocalóricas para alargar la vida.
El problema es que lo que es obvio a los ojos del aficionado supone un verdadero desastre para las librerías, que sobreviven en muchos casos gracias a la venta ocasional de ese merchandising y que empiezan a temblar ante la perspectiva de una temporada navideña con un bajón brutal de las ventas de regalos. Y a poco que el engranaje gire y la cadena trófica tebeística funcione, problemas en las librerías implican problemas en las editoriales. Si bien las pequeñas editoriales, por su propia estructura mínima, tienen muchísima más capacidad de adaptación a la crisis, las grandes editoriales, que dependen en muchos casos de un esquema económico que les obliga a una carrera desenfrenada de publicación de novedades, pueden sufrir golpes muy duros. Rumores ya empiezan a correr y, por ejemplo, no pasa desapercibida el radical colapso de novedades de Planeta DeAgostini, que ha pasado de 60 novedades mensuales a 13 anunciadas para el mes que viene, toda una sorpresa teniendo en cuenta que es Navidad y se presupone un aumento de las novedades. Es verdad que, posiblemente, no haya una relación causa-efecto directa entre esta situación y la famosa crisis (la especulación es libre amigos…), pero no deja de ser llamativo que en este momento exacto se dé esa situación.
Pero, por otra parte, en tiempos de crisis la fantasía y el entretenimiento son reductos de refugio, a los que es difícil renunciar. La experiencia de otras épocas avalaría que en épocas de crisis, los tebeos aumentan sus ventas, pero también es cierto que esa experiencia anterior no contaba con alternativas “gratuitas” de entretenimiento vía internet.
¿Qué pasará?
¿Decidirá el G-20+1 apoyar decididamente a las editoriales de tebeos?
¿Habrá un plan de rescate para el mundo del tebeo?

14.Noviembre.2008 | Opinión

Seguimos con los blogs

Gracias a [el ojo fisgón] me entero de la presencia de Pierre Assouline en las jornadas “La edición se reinventa”, que se han celebrado en el CaixaForum de Barcelona. Assouline es uno de los más importantes periodistas y críticos literarios de Europa, que mantiene el prestigioso y fundamental La république des livres, posiblemente el blog más importante de crítica literaria de Europa. Durante estas jornadas, Assouline habló sobre blogs y dejó algunas ideas que pueden ayudar al debate sobre este formato en internet (cito directamente desde [el ojo fisgón]):

- el presente y el futuro del periodismo y de la crítica literaria está en los blogs.
- la prescripción literaria se hace cada vez más en Internet y viene no sólo de los bloggers, sino también de los internautas que participan haciendo sus propias recomendaciones.
- la blogósfera está sufriendo un proceso de decantamiento, de manera que hay una tendencia a que aquellos blogs que no se hacen con profesionalismo desaparezcan.
- para un periodista proveniente de los medios tradicionales un blog implica actuar con más prudencia para proteger la autoridad y la credibilidad que se ha conseguido construir, asumir más responsabilidad como autor, tener más libertad, no someterse a ningún tipo de autocensura, recibir en tiempo real la crítica de la audiencia y la necesidad de ejercer directamente un mayor control sobre la calidad de los contenidos.

Sugerentes ideas y, en algún caso, con un punto transgresor: asumir que el futuro de la crítica literaria está en los blogs es una idea que puede ser rechazable para muchos, pero con la que coincido bastante, al igual que con la importancia que pueden tener las redes sociales en ese papel de recomendación cultural (en tanto la relación de iguales es más evidente que en cualquier otro medio o formato).
Interesante y debatible también la idea de una deriva hacia la profesionalización de los blogs. El problema es: ¿qué es la profesionalización en un blog? Sin un modelo económico claro, parece que Assouline podría identificar profesionalidad con credibilidad, dos conceptos ligados, pero no obligadamente.

28.Octubre.2008 | Opinión

Tenemos blogs para rato

Se habla mucho de la situación de los blogs y de su posible muerte en este nuevo escenario de twitters, facebooks y demás. Personalmente soy de los que piensan que en internet nada es eterno, pero me parece acertadísimo el análisis que hace Enrique Dans en Los blogs han muerto, vivan los blogs.
Quizás en el caso de los blogs comiqueros se podrían hacer algunas matizaciones, pero en el fondo la idea es la misma: hay blogs para rato. Que no serán, evidentemente, la forma principal, sino que compartirán espacio con redes sociales y mil cosas más.

25.Octubre.2008 | Opinión

El tebeo, ¿el I+D del cine?

Muy interesantes las declaraciones de Chuck Rosanski que Didier Pasamonik publica en Actua BD. El propietario de Mile High Comics ha estado en la feria del libro de Francfort y no se ha cortado a la hora de calificar la actual situación del tebeo en los USA. Según él, el cómic americano depende totalmente de Hollywood; las ventas han bajado tanto que el negocio editorial ha dejado de ser rentable “pero sólo con un «Batman: The Dark Knight» o un sólo «Spider-Man» se financian todas las producciones del año». Y no quedan muy bien ni las novelas gráficas ni el mercado independiente: de las primeras, sólo una de cada cinco es rentable y las producciones independientes sólo tienen como objetivo recuperar gastos.
Según comentó, en este momento el mercado americano mueve unos mil millones de dólares, de los cuales un 75% son reediciones, invirtiendo la situación que se daba diez años antes. De hecho, no está nada contento con el éxito de las películas, ya que considera que éstas han agravado la situación del tebeo: la ComicCon de San Diego se ha convertido en un lugar para hablar de las últimas películas y los tebeos desaparecen poco a poco de los stands. Las nuevas editoriales aparecen única y exclusivamente para proponer productos a las productoras de cine y no les interesa crear un mercado del tebeo. Para Rosanski el cómic americano se ha transformado, convirtiéndose en la sección de I+D de ideas de Hollywood.
Unas declaraciones que pueden ser polémicas, y posiblemente exageradas para muchos, pero que en mi opinión reflejan a la perfección esa sensación que tenemos muchos sobre la consideración que tienen las grandes editoriales americanas hacia la historieta, que se está convirtiendo en un mero merchandising del cine.

Foto : D. Pasamonik (L’Agence BD)

19.Octubre.2008 | Enlaces, Opinión

El canon del subjetivismo

El otro criterio para juzgar al arte de nuestros días es el del puro subjetivismo, el derecho que tiene cada cual de decidir, por sí mismo, de acuerdo a sus gustos y disgustos, si aquel cuadro, escultura o instalación es magnífica, buena, regular, mala o malísima. Desde mi punto de vista, la única forma de salir de la behetría en la que nos hemos metido por nuestra generosa disposición a alentar la demolición de todas las certidumbres y valores estéticos por las vanguardias de los últimos ochenta años, es propagar aquel subjetivismo y exhortar al público que todavía no ha renunciado a ver arte moderno a emanciparse de la frivolidad y la tolerancia con las fraudulentas operaciones que imponen valores y falsos valores por igual, tratando de juzgar por cuenta propia, en contra de las modas y consignas, y afirmando que un cuadro, una exposición, un artista, le gusta o no le gusta, pero de verdad, no porque haya oído y leído que deba ser así. De esta manera, tal vez, poco a poco, apoyado y asesorado por los críticos y artistas que se atreven a rebelarse contra las bravatas y desplantes que la civilización del espectáculo exige a sus ídolos, vuelva a surgir un esquema de valores que permita al público, como antaño, discernir, desde la autenticidad de lo sentido y vivido, lo que es el arte verdaderamente creativo de nuestro tiempo y lo que no es más que simulacro o mojiganga.

Mario Vargas Llosa, Tiburones en formol, EL PAíS, 5/X/2008

Aunque no comparto el objetivo final del artículo del que he extraído el párrafo (una reivindicación de la necesidad de volver a un canon clásico en el arte), creo que este párrafo define claramente lo que creo que debe ser la evaluación del arte hoy en día. Ya sea porque los cánones se han dejado atrás o porque el canon del siglo XXI tardará todavía siglos en aparecer, el arte debe ser considerado como una respuesta subjetiva a una propuesta estética. Y a partir de ahí debe ser criticado, no desde una simple evaluación académica de reglas, sino desde lo “sentido y vivido”, como dice Vargas Llosa.
Y la historieta, recordemos, es arte.

5.Octubre.2008 | Opinión

El gallego Víctor Moscoso

Leyendo el excelente Rebel Visions de Patrick Rosenkranz (que Fantagraphics reeditó hace unos meses tras varios años inencontrable), caigo en el curioso olvido que se tiene desde este país de la figura de Víctor Moscoso. Mientras que otros ilustres exiliados a los EE.UU. como Sergio Aragonés o José Luis García López son reivindicados de forma continuada por los aficionados españoles, el gallego Víctor Moscoso es prácticamente desconocido por estos lares. Una ignorancia imperdonable, porque tanto su vertiente comiquera como, sobre todo, en la ilustradora, Moscoso es uno de los autores más influyentes que ha tenido el mercado USA. Parte indispensable de la revolución underground que supuso Zap, su nombre es indisoluble a los de Robert Crumb, Spain Rodríguez, S. Clay Wilson o Rick Griffin y sus historietas son una experimentación estilística continuada. Como ilustrador, su exploración de la psicodelia y su particular uso del color influenció de forma notable a toda la generación de los 70, siendo recordado por sus pósters y portadas de discos y revistas.
Algunos ejemplos clásicos de este autor, como sus portadas:

Sus lisérgicos pósters:

O sus historietas (pinchando accederéis a un escaneado completo del número):

Por no hablar de su versión de Krazy Kat:

¿Alguien reivindicará alguna vez a este autor español? ¿Quizá el Salón de A Coruña aprovechando que fue convecino suyo?¿Se editará alguna vez en España el lujoso Sex, Rock & Optical Illusions. The Art of Victor Moscoso? Por lo menos, al mismo nivel que nos apropiamos de otros autores que también nacieron a este lado del charco pero emigraron tempranamente a América…
Y para acabar, un extracto de la larga entrevista que le dedicó The Comics Journal en su número 246.

29.Setiembre.2008 | General, Opinión

¿Tienen sentido las revistas de información sobre tebeos?

Hace poco, en los comentarios se echaba de menos una mayor variedad de revistas de información sobre historieta. En estos momentos, la información sobre tebeos se reduce básicamente a algunas iniciativas voluntaristas que quieren dar a fanzines la apariencia de revistas (y que suelen tener que unir al tebeo información de cine, videojuegos y rol) y a la ya familiar presencia mensual de la veterana Dolmen. Un reducido espacio dedicado al tebeo que provocaba la nostalgia de algunos de los tiempos de U, Volumen, Nemo e incluso Slumberland o Krazy, reclamando la necesidad de más revistas de información sobre tebeos y la toma del quiosco, todavía hermético a la información sobre tebeos.
Sin embargo, creo que dejando de lado las indudables buenas intenciones que hay tras estas opiniones, son equivocadas. Hoy en día no tiene sentido la existencia de revistas de información en papel.
Seamos claros: la información en papel no puede competir contra internet. La inmediatez, accesibilidad, gratuidad y universalidad de internet hace que la competencia sea inútil, imposible. La única razón que permite la existencia todavía de iniciativas en papel es la lenta generalización del uso de la red en España. Pero la aceleración que se está dando, con la extensión de la banda ancha, el 3G y demás opciones de acceso, está certificando la defunción de este formato de información.
Es algo general que, en los tebeos, está demostrando una mayor incidencia: no se debe dejar de lado que son los coleccionista quienes siguen formando, hoy por hoy, el grupo más importante de lectores de tebeos. Un colectivo activo y ansioso, que no esperará un mes a ver las noticias en papel si puede enterarse ya de la última noticia que se ha generado en el lugar más remoto del planeta sobre su tebeo preferido.
Y no es cuestión sólo de España: ayer nos llegaba la noticia del cierre y transformación de BoDoï en un medio de información digital. Una revista francesa veteranísima (para los que no la conozcan, una especie de Fotogramas de los tebeos), con una salud fuera de toda dudas, que decide abandonar el papel en una especie de jugada avanzada a su futuro. Antes de agonizar, mejor abordar una revolución que llegará de todas formas, ante la imposible competencia con internet y los gratuitos (en Francia ha tenido bastante éxitoZoo, con casi 100.000 ejemplares de tirada). Seguirán apareciendo números en papel de forma especial (dedicados a Angouleme, siguiendo una política similar a la que en su día llevó La Guía del Cómic), pero BoDoï volcará ahora su información sobre internet.
Un movimiento que, a mi entender, deja claro el camino futuro y que no afectará sólo a la información, sino también al estudio de la historieta. Las revistas científicas en papel han desaparecido (hace años que no leo un artículo científico en papel…) sustituidas por versiones digitales, apareciendo incluso nuevos medios directamente sobre la red. Un movimiento que deberán cumplir también las revistas de estudio de la historieta (como ya hace Tebeosfera) de vocación más académica.
Un cambio revolucionario que plantea dos incógnitas: el modelo de financiación, que sigue siendo el gran misterio del negocio en internet y la necesidad de profesionalización. Pasar la información a internet no implica traspasar el modelo del voluntarismo del fanzine: actualmente está ocurriendo con los blogs, equivalentes actuales de aquellos fanzines de información que funcionaban gracias a la pasión de aficionados.
Hay que seguir reclamando un medio de información riguroso y profesional, que no dependa del voluntarista (y altruista) esfuerzo de unos pocos aficionados. La suerte que tiene el tebeo en España es que algunas webs/blogs están haciendo esta labor con un profesionalismo que debería sonrojar a los auténticos profesionales, pero no deja de ser una forma de aprovecharse de la buena voluntad y del incorruptible amor a los tebeos de unos aficionados.

24.Setiembre.2008 | Opinión

Todo tapado y bien tapado

Más de All Star Batman y Robin. Para que veáis que en esta serie todo lo que tiene que estar tapado, está bien tapado, una viñeta de ejemplo del número nueve de la colección:

Bien tapado, con unos rectángulos de color rojo que tapan las vergüenzas que no se deben ver.
Y a mí que estos rectangulitos me recuerdan a algo…

12.Setiembre.2008 | Opinión

¿Nadie puede con Marvel o DC?

Leo que Virgin Comics repliega velas y cierra su oficina en Nueva York. La curiosa joint-venture que el millonario aventurero había hecho con la editorial india Gotham Entertainment se tambalea peligrosamente pese a los recientes anuncios de series en web de Grant Morrison o nuevos (¿?) universos creados por Stan Lee. La noticia no tiene nada sorprendente: la apuesta por nombres de la farándula como Nicholas Cage, John Woo o Deepak Chopra no ha sido suficiente para sostener unos tebeos que, en el mejor de los casos y con muchas tragaderas, no pasaban de legibles a ratos. Baja calidad que, en principio, parece justificar razonablemente que la editorial eche freno, por mucho que se quiera achacar a la situación macroeconómica mundial de crisis.
Sin embargo, la noticia me lleva a otra reflexión que me interesa más: ¿es que nadie puede con Marvel o DC? Es evidente que en este momento el gran enemigo de ambas editoriales es el manga, pero olvidémonos de él y centrémonos en los superhéroes: ¿por qué no ha hay ninguna experiencia editorial de este género que pueda competir con las dos grandes “majors”? En los 90, tanto Image como Dark Horse llegaron a hacer temblar los cimientos de las grandes editoriales, colando de forma continuada títulos en el TOP 100 de Diamond (que pese a sus limitaciones por incluir sólo tiendas especializadas, para el análisis de ventas de comic-book es adecuado), incluso en los primeros puestos. Pero desde hace años, los “tops” mensuales son dominados de forma aplastante por ambas editoriales. Hay pequeñas excepciones, generalmente de series relacionadas con algún fenómeno fan (estilo Buffy), pero son más confirmaciones de la regla que síntoma de cualquier otro comportamiento del mercado.
Seamos claros, los tebeos de Virgin eran malos, pero como la gran mayoría de los tebeos que publican hoy Marvel o DC, inmersas en una euforia generadora de títulos que poco o nada tiene que ver con la continuada bajada de ventas que están sufriendo. Aparentemente, los lectores huyen poco a poco de los tebeos de Marvel o DC, pero me cuesta creer que lo hagan del género de superhéroes. Prefiero suponer que se alejan de modelos caducos que han dejado de respetar al lector, pensando que es un pelele capaz de deglutir cualquier cosa con el título de su personaje preferido en portada. Sin embargo, otras interesantes propuestas dentro del género, como por ejemplo Invencible, muy superiores a las planteadas por las grandes editoriales, siguen quedando fuera de los principales puestos de ventas.
¿Será verdad que no hay aficionados al género de superhéroes sino aficionados a Marvel o aficionados a DC? Es una de esas pocas explicaciones que podría justificar este tipo de resultados: los lectores no quieren realmente leer aventuras de género de superhéroes, sólo quieren leer a sus personajes de siempre. Un argumento que se vería sustentado además por la dificultad de introducir nuevos personajes o universos incluso desde dentro de las grandes.
Pero hay otra posibilidad, como bien apunta Dirk Deppey en Journalista: el sistema americano Direct Market. Virgin decidió vender sus tebeos exclusivamente por este canal de distribución, que controla básicamente la venta de tebeos de superhéroes en formato comic-book de las dos grandes. Como Deppey argumenta, y coincido con él a la vista de las cifras de ventas de tebeos en las librerías generalistas, el Direct Market ya no es representativo de los gustos del lector medio americano, sino un reducto de lectores de superhéroes de Marvel y DC, herméticos y poco permeables a otras experiencias. Optando por el DM, Virgin habría firmado prácticamente su sentencia de muerte, confirmada por la baja calidad de su propuesta que, sin embargo, podría haber atraído a más lectores ocasionales en un mercado generalista por el posible atractivo de sus cinematográficos autores.
Marvel y DC tienen personajes que ya forman parte del imaginario colectivo, pero no pueden hacerse propietarios de un género que, les guste o no, pertenece a los lectores, no a las editoriales.

27.Agosto.2008 | Opinión

Creepy: así no

Termino de leer el primer volumen editado por Dark Horse de Creepy Archives y las primeras sensaciones son maravillosas. Por un lado, las necesidades nostálgicas quedan colmadas hasta la hartura: reencontrarse con esas historias que llenaban primero los Vampus, Rufus y Dossier Negro y, posteriormente, la edición española de Creepy ha sido de un placer pantagruélico. Volver a leer – o descubrir nuevas- historias como la genial Werewolf de Frazetta con una calidad de reproducción más digna, o disfrutar del exquisito academicismo de Al Williamson o de Reed Crandall, de la reiteración fotográfica de Morrow o incluso de un Joe Orlando en horas bajas, sólo se puede calificar de un gran disfrute.
Sin embargo, cuando consigue desprenderse de las rémoras nostálgicas, la realidad es mucho menos halagüeña. Es verdad que he disfrutado de la lectura de este primer volumen, pero seamos realistas: ¿seguiré comprando los Creepy Archives? La respuesta es fácil: no en este formato. Es verdad que sólo se pueden usar epítetos elogiosos hacia la calidad de esta edición, pero me temo que Dark Horse ha errado en la forma de recuperación de este material. Es cierto que los nombres asociados a Creepy son impresionantes, pero no es menos cierto que la calidad media de las historias de la publicación de Warren estaba muy alejada de los cómic-books de la EC en los que se inspiraba. Los más de 140 números de la revista tienen momentos memorables, pero muchos más de historietas de relleno hechas sin demasiadas ganas o por dibujantes con oficio, pero que tenían que lidiar con guiones infumables. Si pensamos que cada volumen recopila cinco números, se me hace bastante cuesta arriba pensar en los casi 1500$ que costaría hacerse con toda la serie.
Creo que el afán recuperador de las editoriales americanas y su pasión por el formato “archives” están haciendo olvidar que la calidad de lo publicado muchas veces no merece lo florido del envoltorio. Sinceramente, creo que la mejor opción de publicación de Creepy hubiera sido algo parecido a los Showcases de DC, en forma cronológica y completista, con un precio competitivo (recordemos que estos volúmenes incluyen más de 500 págs. por apenas 20$). Una edición con calidad de impresión y respeto hacia la obra, pero con unas características menos lujosas. Una colección que podría ser completada con volúmenes de más calidad, ahora ya sí en el espléndido y cuidado formato de “Archives”, pero con selecciones por autores. Es fácil imaginar lujosos volúmenes dedicados a Alex Toth, Williamson, Corben, Wrightson o Adams, por no hablar de la “invasión española” que protagonizaron Brocal Remohí, Josep M. Beà, José Ortiz, Ramon Torrents, etc…, que sí que serían mucho más interesantes que la recopilación de revistas sin más.
Una lástima, porque dentro de la producción de Warren hay obras muy estimables, de necesaria recuperación, pero que podrían quedar perdidas en el olvido si la elección de formato es inadecuada y se cancela la edición por falta de ventas.

25.Agosto.2008 | Lecturas, Opinión

Pensamientos inconexos sobre revistas, reediciones y nostalgia

Vuelvo de la tienda de cómics entusiasmado, con novedades calentitas y decidido a degustar como un enano durante esta semana las más de 1000 páginas de lectura que llevo en las bolsas cuando caigo en la cuenta de una cosa curiosa: ni una sola novedad. Es más: entre una cosa y otra, lo más moderno que he comprado tiene ya ha cumplidos los veinticinco añitos. Comprueben ustedes mismos: primer volumen de la edición recopilatoria de Creepy, de los años 60; primer showcase de The House of secrets, primeros años 70; segundo volumen de Jeff Hawke, con tiras de los años 60 también y primer volumen recopilatorio de American Flagg, primera mitad de la década de los 80. Sé que el primer comentario que se les ocurrirá es hacia la pasta que me he dejado en la tienda de cómics, para alegría de mi librero (que, con seguridad, ha conspirado contra mí al leer mi reseña de Batman, pero eso es otro tema) todo sea dicho, pero dejemos eso de lado, que la visa todavía gime de dolor cada vez que lo recuerda y no es cuestión de fastidiarla mucho más.
No, el tema en cuestión es… ¿no hay nada nuevo bajo el sol?
Pregunta de fácil respuesta: sí, pero es agosto, y con el debido respeto a las editoriales españolas, sus novedades son de lo más decepcionante.
Así que, aprovechando el necesario desajuste neuronal achacable a los calores, sigo hilando un razonamiento inconexo, porque repasando la edición de Creepy (paréntesis: exquisita, bien editada, pero que me deja la duda de su futuro…¿reeditarán los casi 150 números de Creepy a razón de cinco por volumen? Estos primeros son muy interesantes, pero a partir de de unos números más allá, la irregularidad es la constante, hubiera sido mucho más razonable una selección de contenidos, como en su momento hizo la propia Warren con los últimos números de Creepy. Pero oigan, impresionantes los Crandall, Frazetta, Toth o ese Williamsom más Raymondiano que nunca)… Me pierdo: digo que, repasando la edición de Creepy, no puedo menos que dejar volar la imaginación en forma de recuerdo nostálgico y pensar en aquella época dorada de las revistas, de lo mucho que la disfruté y el reciente anuncio de la ¿posible? reaparición de CIMOC. Pero la ilusión es una cosa y la realidad es otra. Es verdad que los días de las revistas fueron mágicos: uno, que era recién tardoadolescente en esos años, tuvo la suerte de vivirla, con zambullida y alegre regocije. Compraba el 1984 y disfrutaba de sus historias de ciencia-ficción, descubría lo mejor del tebeo europeo con TOTEM y Metal Hurlant, aprendí a querer a los clásicos con Comix Internacional a la vez que exploraba los nuevos caminos que llegaban de allende los Pirineos y de abajo después con Cairo, con Rambla o Madriz. Y con mi buen amigo Vicente, hacíamos equilibrios en nuestras maltrechas economías para poder comprar entre los dos la mayoría de las revistas, intercambiarlas y hacer infinitos listados para ver quién tenía más páginas de Corben u Ortiz.
Gracias a la diversidad de las revistas y su precio “asequible” (entre comillas, que bien caras que eran: 250 pesetas en 1982, el equivalente a una revista que costara de 10€ hoy), seguramente, sé lo que sé hoy de tebeos.
Si me dejara llevar por la nostalgia, pensaría que una revista hoy es lo que le hace falta al mercado, pero me temo que la realidad es muy diferente. Han pasado casi treinta años y ya no es tiempo de revistas. Es tiempo de internet y de consumo rápido, los kioscos ya no son los que eran entonces y los compradores mucho menos. Pensar que un modelo de formato que funcionó entonces lo haría hoy sería tan absurdo como reclamar los cuadernillos apaisados de aventuras de 16 páginas a blanco y negro porque en su día vendían millones. Las revistas fueron un formato que funcionó por una coyuntura que lo hacía ideal, eran el paso a dar, precisamente, entre aquellos cuadernillos y la modernidad que venía de Europa, pero fueron una etapa que, como todas, se debe superar. El continuará es cosa del pasado, ya nadie quiere esperar meses y meses a que una historia acabe a cómodas entregas de ocho páginas. Las enciclopedias coleccionables en cuatrocientas fascículos ya no existen, se venden los volúmenes completos y, a ser posible, con casitas, trozos de coches teledirigidos, figuritas de porcelana o vajillas de diseño. Y, ya puestos, si se puede dar la figurita y olvidar el librito, mejor.
Las revistas de los 80 fueron un éxito que se reveló como un gran bluff: copiaron el modelo francés y tuvieron mucho éxito de ventas, pero la avaricia rompió el saco y la multiplicación de los panes y los peces, en este caso de cabeceras, no tuvo los mismos efectos beneficiosos para la industria que para los de las bodas de Canaan. Las primeras revistas de Toutain vivían de las rentas de las publicaciones de Warren, con material ya rentabilizado y relativamente barato de publicar, al igual que ocurría con las publicaciones de Rocca respecto a obras europeas. Las vacas gordas tentaron a los editores y comenzaron a fomentar la producción propia, pagando precios por página a nivel europeo que sólo tenían rentabilidad si después eran publicados en otros países. Cada vez más revistas, más necesidad de llenar páginas, más producción propia, más publicación de material de segunda, tercera y regional preferente. Y, entre medio, el cambio de tendencia que se daba en Francia, con un mercado que potenciaba el formato álbum frente a la revista. Los lugares foráneos donde antes se podían colocar las producciones propias van desapareciendo y lo que se paga por página es imposible de recuperar. Las revistas además ya no se venden como antes porque la basura inunda como nunca los sumarios… La burbuja estalla como nunca y la contracción es brutal: más de treinta títulos quedan reducidos a apenas media docena, que irían agonizando hasta entrados los 90.
Hoy, con un mercado que parece gustar de un tebeo que se llame “novela gráfica”, la revista ha quedado como una especie de reducto de la experimentación y la transgresión formal. Cuidados y lujosos volúmenes como Mome o la Ferraille Illustré que intentan buscar nuevos caminos más que recorrer los ya trillados. La revista como formato para el fanzine, con la única excepción, como siempre de El Jueves, que vendría a demostrar que la única revista que se vende es aquella de consumo rápido que proporciona un rato divertido de lectura. Nadie busca ya una revista para guardar, sino para leer en el metro. Y ni siquiera vale con cualquier lectura: en Francia todavía disfrutan de Fluide Glacial, pero el experimento hispano más parecido, El manglar, demuestra que, pese a su calidad, no es del agrado de los de aquí, que aprecian más la parodia cercana con su puntillo de sal gorda. Y, seamos realistas, una revista en estas condiciones a duras penas podría costear inversiones en producción propia y, con dificultades, la compra de derechos extranjeros.
Resumiendo: por mucho que el corazón me haga soñar con la vuelta de CIMOC , al realidad es que si vuelve, lo más probable es que se parezca poco o nada a aquella revista. Lo lógico, viendo cómo van las cosas, es que estuviera más próxima a la antología, a una especie de catálogo de presentación de autores, de prueba de mercado de periodicidad indefinida, pero nunca corta. Y quizás, como una especie de “novela gráfica” semestral o anual, a lo mejor funciona.
O a lo mejor no.

Otro día, prometido, hablo de Jeff Hawke y American Flagg.

18.Agosto.2008 | Opinión

Tebeos para niñas

Según el estudio de hábitos de lectura que hace el Ministerio de Cultura, las chicas son las principales lectoras. Un 44% de lectoras frecuentes frente a un 27% de lectores dejan claro que las adolescentes son excelentes objetivos para las editoriales. Y en el tebeo, hay que reconocer que los dos grandes éxitos de la última década tienen que ver con su incorporación al mundo del tebeo: el manga, con un porcentaje altísimo de lectoras y el fenómeno Witch, que ha arrasado en más de cincuenta países.
¡Pues ahora imaginad por un momento lo que puede ser la versión manga de Witch! No os estrujéis las meninges: en Italia se publicará este mismo mes la versión manga de esta famosa serie, editada en Japón por Kadokawa y firmada por Haruko Iida.
¿Será un éxito? ¿Arrasará? La respuesta la tendremos en breve, supongo, porque no creo que Disney (ya sea directamente o a través de Ediciones B, que está publicando sus mangas) tarde mucho en publicar su versión española.

Desde luego Disney lo tiene claro y apuesta por atraer como sea al público lector femenino adolescente. Al éxito de las Witch se le puede sumar en breve su nueva apuesta: Mad Sonja, una serie realizada por el estudio Greyhound.
Aquí, de momento, Glénat ha conseguido arrasar entre las más maduritas gracias al efector Nostalgia de Esther. ¿Quién se atreverá con las adolescentes?

19.Junio.2008 | Noticias, Opinión

Tebeos para niños

La incesante defensa que el mundo de la historieta ha hecho de su dignidad como forma cultural, mediática y artística ha sido fundamental para que su presencia en los medios se haya normalizado de un tiempo a esta parte. Un empeño que no es sólo hispano, sino que forma parte de una reivindicación casi tan antigua como el noveno arte. Sin embargo, es curioso como hay un argumento repetitivo y constante en todos los discursos que defienden al tebeo: su consideración como medio adulto. La premisa parece razonable: la historieta, tal y como la conocemos hoy, nace en la prensa americana de finales del S. XIX como una sección de carácter popular que pronto toma una marcada tendencia infantil. Si es difícil caracterizar como infantil una tira como Hogan’s Alley en sus inicios, es evidente que la avalancha de series que vendrían después tendrían una fuerte ligazón con la lectura del niño. Una relación que sería mantenida y amplificada en las décadas siguientes. Es verdad que en los EE.UU. encontraremos historietas para todos los públicos, con una fuerte vocación adulta, pero en países como España, la historieta del inicio del siglo XX es identificada casi unívocamente como un medio infantil. En los años 40 y 50, el éxito de series como Terry y los piratas, originalmente juvenil pero derivada hacia un público adulto, o de series como Li’l Abner o Rip Kirby consiguen una curiosa dicotomía: la tira de prensa se consideraba un medio adulto, con autores a los que se propuso incluso para el premio Nobel, mientras que el comic-book quedaba relegado al tebeo infantil y juvenil, de peor calidad y escasa trascendencia. Sin embargo, el auge de los comic-books a principios de los 60, combinada con la decadencia de la tira diaria, certificó de forma concluyente para muchos que el tebeo era un medio infantil y juvenil.
A finales de los 60, los movimientos contraculturales nacidos en Europa vieron en el tebeo una forma de cultura nueva que entroncaba perfectamente con una ideología que se estaba moviendo en Francia e Italia. Son los tiempos del Salón de Bordighera, la primera gran reunión teórica sobre la historieta en la que estudiosos como Luis Gasca, Alain Resnais, Umberto Eco o Romano Calisi, entre otros, dan carta de madurez a la historieta y la reivindican como medio adulto. Aunque tímidamente, el cómic para adultos aparece como una especie de contestación a la cultura oficial: Barbarella, Jodelle, Pravda, Epoxy, Valentina o Saga de Xam son bofetadas a la sociedad tradicional que veía en el tebeo un objeto infantil sin valor. Aunque hoy su erotismo y politización puedan parecer ingenuas, en su momento son la clave, junto a las revista Linus en Italia, para la renovación formal de la historieta que se da a finales de los años 60 y que tendría como mayor exponente el movimiento Humanoide.
Un camino complicado que tuvo una víctima: el tebeo infantil. La constante exigencia de la madurez de la historieta, terminó curiosamente con una negación y rechazo de su vertiente infantil. Hacer tebeos para niños se veía como un retroceso en el camino y como una excusa para los que quisieran atacar al noveno arte. Una actitud que coincidió en el tiempo con el ascenso de otras formas de ocio infantil; un aumento de la oferta que provocó una lenta caída de las ventas de tebeos. Sin renovación de nuevos lectores, los tebeos se enrocaron en un lector que iba creciendo, obligando a unos contenidos cada vez más adultos. Géneros que nacieron dedicados a un lector juvenil renunciaban a sus orígenes con historias que impedían el acceso de lectores más jóvenes, en una espiral sin fin.
El resultado, paradójicamente, es que, pese a que el tebeo sigue teniendo una consideración social de objeto infantil, es difícil encontrar tebeos para niños. No sólo eso, sino que el aficionado sigue viendo como peyorativo el adjetivo infantil al aplicarse a un tebeo. Incluso se puede llegar a oir que “los tebeos ya no interesan a los niños”.

Pero la realidad es que el mundo del tebeo ha despreciado a los niños, que es muy diferente. En una actitud suicida, olvida que es necesario apostar por el lector joven si realmente quiere que exista un futuro lector. Lo lógico, que sería una gradación de oferta para diferentes edades, es hoy casi una excepción. Y no es porque los niños no quieran leer tebeos: el éxito del manga (“los niños no quieren leer tebeos en blanco y negro”, me dijo una vez un editor) y de revistas como Witch (“las niñas nunca leerán tebeos”, me dijo otro) demuestran que el problema no es de falta de interés de la infancia, sino de inexistencia de una oferta adecuada para esos lectores. El género de superhéroes ha olvidado que nació como tebeo de consumo juvenil e infantil; el tebeo europeo parece no recordar que sus fetiches Spirou, Tintin o Los Pitufos son tebeos para niños… No es cuestión de hacer tebeos sólo para niños, sino establecer una oferta continuada que crezca con el lector, que exista un tebeo adecuado para cada edad. Siempre pondré como ejemplo la suerte que tuvo mi generación: lectora de Bruguera de niños, de Vértice y Toutain de jovencitos y ya de mayores accediendo a una amplia oferta de tebeo ara adultos. Tuvimos una oferta adecuada para cada edad que nos permitió madurar sin dejar de leer tebeos.
Pero lo peor es que parece que la industria ha decidido olvidarse de los niños de forma definitiva. La sensación predominante es que la omnipresencia del manga lleva a dar la batalla por perdida de antemano, sin que exista posibilidad alguna. El fracaso de interesantísimas propuestas como Mister K parece que así lo certifica, pero no es cierto: Norma lleva ya años demostrando que Dibus tiene un hueco en el mercado y hay pequeñas editoriales que están apostando por el tebeo infantil de calidad. La gallega Faktoria K, por ejemplo, ha publicado recopilatorios de series publicadas en Golfiño, una de las mejores publicaciones infantiles que han existido jamás y Bang Ediciones se acaba de lanzar al ruedo con una sugerente iniciativa: la colección Mamut, dirigida por Ed y Max Luchini.

Los dos primeros álbumes editados son excelentes ejemplos de tebeo infantil: Astro-ratón y bombillita, de Fermín Solís es un tebeo fresco, divertido, que trata la ciencia-ficción en términos infantiles, jugando con referentes clásicos pero dándoles un punto desenfadado y de sanísima desvergüenza. Sabe jugar con las situaciones que un niño que apenas ha aprendido a leer puede reconocer como divertidas y contagiosas, desde el gag más clásico a esos algo escatológicos que suelen divertir más a los niños. Por su parte, Puck, de Dani Cruz y Stygirt, es un tebeo de aventuras más clásico quizás, pero bien diseñado para el lector infantil, que permite su identificación con el diminuto aventurero y con su amiga. De lectura ágil, Puck es uno de esos tebeos que cualquier niño de 6 o 7 años leerá con deleite y que, seguramente, motivará que se ponga dibujar pequeños Pucks por todas partes.
Dos tebeos, además, de diseño impecable, atractivo, que pueden competir perfectamente con la miríada de libros infantiles que hay en las librerías.
Y, ya puestos a hablar de tebeos infantiles, es de justicia hablar de la iniciativa argentina Aventuras Dibujadas, dirigida por César Da Col y editada por Domus editora, que se adhiere fielmente al manifiesto a favor del tebeo infantil de Banda Dibujada y que acaba de arrancar con cinco sugerentes propuestas, de la que me gustaría destacar el estupendo Bosquenegro de Fernando Calvi. Una historia de brujas que cuentan cuentos en un bosque perdido que bebe de las estructuras creadas por Ende para lanzar mil cuentos inacabados, obligando al niño a ejercitar su imaginación para dar final y sentido a cada una de las historias. Un álbum lleno de ingenuidad y ternura, pero con un punto mágico que encantará a los niños y que transforma a los adultos en infantes durante un maravilloso momento.

Enlaces:
-Blog de Mamut
-Aventuras dibujadas
-Banda dibujada

19.Junio.2008 | Lecturas, Opinión

70 años de Superman

Setenta añitos hace ya, quién lo diría. Ya saliese en Abril o en Junio de 1938 (que una cosa era la fecha de portada y otra la de publicación real, nunca determinada exactamente la distribución por todo el país podía demorar meses), han pasado siete décadas desde que llegase a los quioscos americanos el primer número de Action Comics. Un comic-book que, en apariencia, era similar a otros muchos que ya circulaban desde hacía tiempo, evolucionados desde la antiguas recopilaciones de tiras diarias de prensa a tener contenidos propios, como Fun Comics, New Comics o Adventure Comics. Eran historias generalmente de baja calidad, que solían heredar contenidos e influencias de los pulps que habían conocido el éxito una década antes.
Pero Action Comics, que estuvo a punto de llamarse Action Funnies, tenía algo que la diferenció de todas: un personaje llamado Superman. Dos jovenzuelos, Jerry Siegel y Joe Shuster, habían creado un personaje que aunaba decenas de influencias para conformarse como único en su clase. Sin embargo, tres serían las principales bases del personaje: en primer lugar, la tradición de los héroes del pulp, comenzando con el Doc Savage de Lester Dent, un personaje de gran fuerza e inteligencia que se dedicaba a combatir a las fuerzas del mal (y que, además, se llamaba Dr. Clark Savage). En segundo lugar, la mitología judeo-cristiana y greco-romana, plena de personajes de fuerza extraordinaria como Hércules o Sansón (que, como bien se sabe, tenía un terrible punto débil que le hacía perder toda su fuerza). Por último, la novela Gladiator, de Philip Wylie, en la que se da vida a un hombre de poderes increíbles que puede saltar edificios, doblar barras de acero y sobre cuya piel rebotan las balas.

Tres referentes perfectos para crear a un superhombre, un ser tan poderoso que no podía ser de este mundo sin contravenir las leyes divinas, por lo que los autores le proveyeron de un origen extraterrestre. Un ser que vestía un traje al uso de los entonces famosos titanes de circo y que se enfrentaría a la injusticia. Para poder justificar su dedicación a combatir el mal en este planeta, crearon un pasado claramente inspirado en la tradición judía: si Moisés fue encontrado en un cesto en el Nilo tras la diáspora y la destrucción de Judea, Superman fue un niño encontrado en una nave espacial que llegaba a la Tierra tras la destrucción de Krypton. Un elegido para guiar con sus enseñanzas (y lo que no serían enseñanzas) a los pobres humanos, en una referencia que muchos han querido ver la imagen del Jesucristo de la religión cristiana e incluso una relectura del Ubermensch de Nietzsche, en clara confrontación con la definición que Hitler adoptó como ideal de su raza aria.
Interpretaciones que difícilmente podrían argumentar el brutal éxito de Superman, que en apenas un par de años conseguía ventas históricas por encima del millón de ejemplares y daría lugar a todo un subgénero heroico: los superhéroes.
Posiblemente la gran clave de Superman se llame Clark Kent. Siegel y Shuster dotaron al superhombre de un alter ego humano, débil y apocado, un periodista que se alejaba de los modelos del hombre de acción para casi encarnar el administrativo gris. Una dualidad que encarnaba perfectamente le mentalidad del americano medio que afrontaba el final de una década terrible, que comenzaba una rápida remontada económica y se lanzaba sin miedo a dominar completamente el mundo. Ya olvidada la Gran Depresión, Superman y Clark Kent eran la perfecta representación del sueño americano, la de un hombre con un trabajo alienante pero que sabía que escondía en su interior el potencial de hacer cosas increíbles. Un personaje que lanzaba un mensaje positivo, el New Deal de Roosevelt daba sus frutos y Superman era el portavoz de esa nueva época, de una ética que defendía que el poderoso tenía que defender al débil y que el crimen mafioso, que tanto preocupaba a los ciudadanos, pagaría siempre.

Tiras de prensa, seriales de radio, de cine… Superman fue un revulsivo cultural: creó un género propio, dio coherencia y sentido a un formato de tebeos y consiguió lo que ningún otro personaje de historieta había conseguido antes: convertirse en un icono cultural. Es verdad que Flash Gordon, The Phantom o Popeye habían conseguido ser personajes muy famosos y mundialmente conocidos, pero Superman fue un paso más allá. Fue, posiblemente, el primer peldaño de la iconografía pop de los años 60, el primer símbolo que nacía de la cultura de masas, de la cultura popular que había sido denigrada de forma sistemática por la élite cultural.
Un carácter que ha permitido que Superman sobreviviera a toda su historia: ha pasado por encima de buenos y malos autores, de políticas editoriales acertadas e infumables, de adaptaciones cinematográficas brillantes o penosas… Incluso de intentos de convertirlo en un alter ego de Jesucristo, matándolo y resucitándolo al tercer día, con campaña brutal de marketing incluida.
Setenta años después, Superman ya no es un tebeo: es uno de los símbolos fundamentales de todo el siglo XX.

Algunos enlaces:
- Superman homepage
- The Spanish Superman Homepage
- Superman Supersite
- Página de Javier Olivares

8.Junio.2008 | Opinión

¿Se pueden reproducir imágenes de tebeos?

El tema no es baladí para las páginas webs dedicadas a los tebeos. Ojo que no estoy hablando de la reproducción de viñetas o dibujos de forma indiscriminada que muchas veces hacemos alegremente, sino de un caso muy específico: ¿se puede reproducir la portada de un tebeo o utilizar viñetas de éste para ilustrar una reseña o artículo sobre la obra?
La pregunta viene al caso de la reciente sentencia que ha emitido un tribunal francés ante la querella interpuesta por la siempre hambrienta Sociedad Moulinsart (gestora de los derechos de la obra de Hergé) contra Bob García, autor de diferentes libros sobre la obra de Hergé, que reproducían imágenes de Tintín en estudios como Jules Verne et Hergé: d’un mythe à l’autre, Tintin au pays du polar, Tintin à Baker Street, Hergé, la bibliothèque imaginaire o Hergé et le 7ème Art. El tribunal da parcialmente la razón a Moulinsart, en tanto en cuanto condena al autor y editorial a pagar 18.000€ por el uso de ilustraciones de Hergé en la portada y por el uso de títulos que pueden dar lugar a confusión con los de la serie. Eso sí, exculpa de la reproducción de imágenes en su interior por entender que se acoge al derecho de cita.
De momento, en nuestro país la respuesta a la pregunta sería positiva, ya que el derecho de cita está recogido en la Ley de Propiedad Intelectual, que en su artículo 32 establece: “Es lícita la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras ajenas de naturaleza escrita, sonora o audiovisual, así como la de obras aisladas de carácter plástico, fotográfico figurativo o análogo, siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita o para su análisis comentario o juicio crítico. Tal utilización sólo podrá realizarse con fines docentes o de investigación, en la medida justificada por el fin de esa incorporación e indicando la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada. Las recopilaciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revistas de prensa tendrán la consideración de citas. “ En teoría, por tanto, sería legal el uso de imágenes dentro de este derecho, aunque siempre se debería indicar la fuente y nombre del autor, cosa que creo no hace prácticamente ninguna página web, incluida ésta. Eso sí, estrictamente dentro de las consideraciones marcadas por la ley: análisis comentario o juicio crítico. La alegría con que reproducimos imágenes, sin más, porque nos parecen atractivas, o el escaneo de páginas de historieta podría darnos algún dolor de cabeza.
Es bien conocida la voracidad de Moulinsart hacia cualquier intento de acercarse a la obra de Hergé, ya sea desde las adaptaciones artísticas o desde el estudio (bien conocidos son los problemas que ha tenido La Vanguardia por su monográfico dedicadoa Tintin, las webs dedicadas al personaje cerradas, etc), pero la situación no afecta sólo a Tintin: recientemente, Christophe Bec, el dibujante de la serie Sanctuarie (editada hace poco por Planeta), fue condenado ¡por el uso de referencias fotográficas!. ¡Atención dibujantes fotorrealistas! ¡Cuidadín con seguir con ese estilo u os arriesgáis a una avalancha de denuncias! (pobrecito Sim…).
Mejor pasarse al estilo Sfar, oigan.
Si a todo esto se le añade que, por poner un enlace, nos puede caer una condena de cárcel, a este paso vamos a volver a las BBS, Fidonet y el gopher. (¡Ay!, qué tiempos aquellos de la internet en modo texto… :) )

(La imagen está sacada de The Ephemerist… por si las moscas)

6.Junio.2008 | Noticias, Opinión

¿Los superhéroes ya no venden?

No lo digo yo, ojito antes de pedir mi linchamiento en plaza pública. :)
Pero si uno le echa un ojito al excelente trabajo de Paul O’Brien en The Beat, los números son bastante terribles. Las ventas de las grandes colecciones Marvel han disminuido en el último año de forma generalizada, con una bajada promedio, grosso modo, del 20% de las ventas. Unos números que pueden resultar espeluznantes si se mira el promedio a cuatro y cinco años. Operaciones como las colecciones “Ultimate” parecen haber entrado en una decadencia continuada, con bajadas del 50% de las ventas. Lo curioso es que el “efecto Hollywood” no parece tener el arrastre esperable. Si miramos los números a cuatro y cinco años, tan sólo el Capitán América y los 4 Fantásticos parecen haber sobrevivido al huracán (con la excepción de Thor, cuya exitosa vuelta sesga un poco los números), uno sin pélicula y otros con ella (curiosamente, de las más denostadas). ¿Realmente las películas han tenido el efecto de arrastre de lectores deseado? ¿O lo único que han logrado es llenar las arcas de la editorial? ¿Pan para hoy y hambre para mañana?
Curiosamente, las películas basadas en tebeos que no son de superhéroes sí que han tenido un indudable efecto de empuje sobre los tebeos. Tanto V de Vendetta, como 300 o Sin City incrementaron sus ventas gracias a las películas, una suerte que no parece haber acompañado a sus compañeros con leotardos. Por lo menos hasta ahora, ya que Publishers Weekly informa que tanto Invincible Iron Man como Iron Man: Viva Las Vegas, aparecidas con motivo de la película, han tenido un importantísimo éxito de ventas. Un éxito que parece estar basado, según las declaraciones de un librero a PW en que la película ha aportado lectores jóvenes, renovando el ya algo caducado parque de lectores del género, con edades medias en el rango de 28-40 años. Un excelente resultado que debe hacer reflexionar a los editores Marvel: Iron Man es una película que, a mi entender, tiene la valiosísima virtud de recuperar, actualizándolo, el espíritu primigenio del género, dedicado más a un lector infantil o juvenil. No significa esto que el género deba ser sólo para adolescentes, pero es indudable que en los últimos años el género de superhéroes se ha convertido, paradójicamente, en un tebeo para adultos, olvidando a los lectores más jóvenes e impidiendo el necesario relevo generacional, que estaba captando con muchísima más eficacia el manga. Iron Man es una película de espíritu familiar, entretenidísima, que no reniega de sus orígenes y lanza a los lectores más jóvenes un indudable mensaje: ¡esto es otra cosa!, muy similar en esencia al que lanzaron Ditko y Lee con Spiderman en los años 60. Y, además, sin dejar de lado a los aficionados más veteranos, a los que lanza guiños cómplice.
Veremos si la “nueva versión” de Hulk que se estrena en un par de semanas sigue esta línea, porque la amenaza está a la vuelta de la esquina, con personajes creados específicamente para el cine que tienen toda la potencia del marketing de Hollywood para sustituir a los héroes de siempre.

5.Junio.2008 | Opinión

No es cómic

Madrugones, viajes, reuniones, trabajo, trabajo y trabajo… Menos mál que siempre hay alguien que quiere hacerte reír. Atentos a los chistes porque son muy buenos:
- “La novela gráfica no es cómic, ni tampoco una versión ilustrada de literatura“. Ni si, ni no, sino todo lo contrario.
- “El Eternauta, de 1957, de Héctor Germán Oesterheld, es el antecedente más importante de la novela gráfica”. ´De hecho, es el primer antecedente de “Novela Gráfica Apaisada por Entregas”, concepto éste todavía no explotado, pero que veo perfectamente aplicable a otras novelas gráficas de importancia como Calvin & Hobbes, Peanuts o Popeye.
- “La balada del mar salado (2000), de Hugo Pratt, es una de las novelas gráficas imprescindibles (personaje nacido como cómic).” Personaje nacido como cómic… Menuda jugarreta, aireando los vergonzosos orígenes de Corto. Menos mal que ya no es un cómic y ahora son novelas gráficas.
- “Las otras tres de referencias son: Maus (Art Spiegelman), Pyonyang (Guy Delisle) y Paracuellos (Carlos Giménez).“. Es lógico que Paracuellos entre, ya que pertenece a una subsección de la “Novela Gráfica Apaisada por Entregas”, que es la “Novela Gráfica que ahora es Apaisada pero antes fue en Formato Vertical por Entregas”. Como todo el mundo sabe, claro.
- “Los autores españoles imprescindibles de las generaciones anteriores son: Carlos Giménez (Barrio 2 y 3), Miguel Gallardo (Un largo silencio), Ángel de la Calle (Modotti: una mujer del sigloXX) y Pere Joan (Azul y ceniza).” ¿Será este Carlos Giménez el de antes? Hombre, lo de “generaciones anteriores” me suena un poco mal, que parece que los buenos de Carlos, Miguel, Ángel y Pere ya forman parte de algún panteón familiar…
- La que más me gusta: “De las nuevas generaciones destacan los que siguen la línea de Luis Durán (Atravesado por la flecha) y Santiago Valenzuela (Capitán Torrezno): David Rubín, Fermín Solís, Lorenzo Gómez, Andrés G. Leiva, Ken Niimura, Jali… “. Yo siempre he dicho que Durán y Valenzuela son clavaditos, pero menos mal que por fin alguien reconoce que Lorenzo o Fermín siguen la línea Valenzuela. Si es que yo veo los dibujos de Fermín y no puedo evitar pensarlo: clavadito al Torrezno.

En el fondo, no es que me siente mal este tipo de artículos. Uno ya tiene callo al respecto y sabe que el que hace el artículo de tebeos es el último llegado y a la pobre autora de este artículo seguramente le dijeron “para dentro de media hora quiero un artículo de novela gráfica”. Y, con suerte, si no tenía ni idea tuvo diez minutos para echarle un vistazo a internet. Incluso se puede decir que está dentro de la normalidad de cómo se trata en mucha prensa (afortunadamente, no toda) casi cualquier tema mínimamente especializado. Lo que me jode es que 20 minutos tiene ahora entre sus filas a José Antonio Serrano, una de las personas que más sabe de tebeos por estos lares. Ya que está haciendo un blog de tebeos, ¿no hubiera tenido lógica encargarle el artículo? O, si no se le quiere encargar, que le pasen el teléfono a la autora para que se documente lo mínimo…
País. No, 20 minutos. Joer, qué más da…

8.Mayo.2008 | Opinión

Más cosas del Salón

- Uno de los correveidiles más importantes de este Salón fue, sin duda, la nueva línea de autores españoles que Planeta ha activado, dirigida por Ricardo Estaban. Si bien muchos recordaban el triste destino de Laberinto, lo cierto es que todo parece indicar que esta vez los tiros van por otros caminos, con una apuesta clara por el autor español con cimientos muy distintos a los que dieron lugar a Laberinto. Las primeras obras ya encargadas son de indudable calidad, por lo que esperemos que esta línea dé muchas agradables sorpresas.
- ¡Cómo está el patio de revuelto en el mundo editorial, señores!. La indudable activación del mercado español del tebeo se ha convertido en una especie de disparo de salida que ha lanzado a las editoriales como locas a la edición. Ya comienzan a existir problemas para encontrar obras de calidad que publicar y la situación es delicada. Pese a que no creo que estemos ante un “Big Crunch”, es cierto que esta expansión, junto con la crisis que nos invade debe hacer reflexionar a las editoriales. Mientras que algunas apuestan por su expansión internacional (como Planeta , que comenzará a editar DC en Francia), o su unión a grandes grupos internacional, otras están estudiando fusiones (la primera se conocerá en breve) para poder afrontar un futuro cada vez más extraño. Lo bueno es que, ante el agotamiento de las licencias, las editoriales comienzan a ver con buenos ojos apostar de nuevo por la producción patria. Eso sí, entre editoriales tradicionales de libros que preparan su entrada en el mundo del tebeo, cambios en las editoriales actuales y demás, en dos años esto no lo conoce ni su padre.
- Muy comentada (y agradecida) por los libreros fue la apuesta de Panini y Glénat por sólo hacer promoción en sus stands. Tanto una como otra editorial regalaron tebeos a tutiplén y sus stands se convirtieron en hervideros de reuniones. Fue, sin duda, uno de esos cambios a mejor del Salón que puede favorecer que el número de librerías que se apunte el año que viene crezca de forma importante.
- Cayó “la maldición Astiberri”. Tras años acaparando nominaciones, por fin Astiberri consigue un reconocimiento a su excelente labor como editora. El premio al Arrugas de Paco Roca es merecidísimo.
- El Gran Premio del Salón a Pasqual Ferry rompe una secular tradición que decía que la “élite” del Salón estaba apartada de la realidad del mercado. Premiar al dibujante catalán supone reconocer la importancia del tebeo de superhéroes en nuestro país, con autores que han triunfado de forma brillante en los USA. Aunque no olvidemos que cuando Ferry llega al género de superhéroes, tenía detrás una impresionante carrera ya en el tebeo español. Un merecidísimo premio, sin duda.

22.Abril.2008 | Opinión

La rentabilidad de lo gratis

Neil Gaiman lo cuenta en su blog: tras haber puesto en la web su novela American Gods de forma gratuita por tiempo limitado, las ventas de la novela han subido un 300%.
Todo un ejemplo de hasta dónde los modelos de negocio tradicionales han sido superados y cambiados radicalmente por la web y, por supuesto, dando ideas para lo que pueden hacer los editores para promocionar y fomentar la venta de tebeos. Quizás eso de que “es que si lo colgamos en la red, se deja de vender” no sea tan cierto. De hecho, según lo que cuenta Gaiman podría ser estrictamente al contrario…

La pelota, como siempre, en el tejado de los editores.

28.Marzo.2008 | Opinión

Indignante II (o Joyas Literarias Juveniles III)

Hace ahora justo un año, me declaraba indignado por la edición que había hecho Ediciones B de los clásicos del TBO en la edición El TBO de siempre.
Hoy podría repetir punto por punto los argumentos dados para esa edición para el primer volumen recopilatorio de Joyas Literarias Juveniles que acaba de llegar a las librerías. Ediciones B ha cuidado exquisitamente el continente, con una cuidada portada con barniz mate y brillante, tapa dura, buen papel… Exquisito papel de celofán para, como ya viene siendo por desgracia habitual, un desastre interior.
Se podría argumentar que el terrible coloreado y la rotulación mecánica forman parte del concepto de edición facsímil. Puedo aceptarlo rechinando los dientes. Pero la falta de escrúpulos a la hora de tratar el material y, sobre todo, a los autores, sigue siendo simplemente vergonzosa. Se incluyen seis cuadernillos dedicados a Julio Verne, pero sólo se indica la autoría de guiones y dibujo en un pequeño apartado de créditos de forma génerica. Los lectores deben decidir qué dibujo cada autor. ¿Tanto costaba incluir un pequeño índice en el que constase la autoría de cada historia? Y, por supuesto, se obvia la autoría de la portada de Antonio Bernal. No es sólo que en el recopilatorio se hayan perdido sus maravillosas portadas, es que, para colmo, la única que aparece ni siquiera viene acreditada.
Es muy triste que una editorial del bagaje de Ediciones B, que está tratando lo que sin duda se puede calificar como el fondo cultural y artístico más importante de nuestro país, lo denigre de forma sistemática. En una edición de estas características, supuestamente destinada a coleccionistas y nostálgicos, ¿era tan difícil hacer las cosas bien?
Como ya digo, puedo aceptar como parte de la edición facsimil el que se repitan las condiciones técnicas de color y rotulado pero, ¿no se podía haber buscado mejorar la calidad de impresión?¿No era posible mejorar los materiales originales de reproducción? Aun cuando el criterio de la recopilación sea el de reunir obras de un mismo autor, ¿no se podría haber elegido obras más coincidentes? En el caso del volumen de Verne, se podía fácilmente haber elegido reunir las obras más fantásticas, las aventureras… Pero no, simplemente, se cogen seis al azar. Se podría haber incluido un pequeño artículo sobre la importancia de estas adaptaciones (por favor, que Antoni Guiral ha estado trabajando en la historia de Bruguera y podría haber hecho un artículo simplemente perfecto), o sobre el autor de las adaptaciones (pues no hubiese quedado bien un articulito sobre Julio Verne en este volumen)… Pero, por desgracia, lo que se tiene es una sensación de dejadez absoluta, de que todo vale con tal de colar una edición que será comprada sin miramientos.
Aunque, pese a todos los peros que se le puedan poner, lo más triste sigue siendo el olvido total de los autores. Una maravillosa oportunidad de reivindicar y reconocer la importancia de los autores de esta editorial, se convierte en un nuevo agravio a la memoria y trabajo de estos artistas, sin los que el éxito de la editorial hubiera sido imposible.

Por si a alguien le interesa, la autoría de las aventuras incluídas en este primer volumen es la siguiente:

- 20.000 leguas de viaje submarino: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
- Los hijos del Capitán Grant: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
- La isla misteriosa: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
- La vuelta al mundo en 80 días: Alberto Cuevas Hortelano (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
- Viaje a la Luna: Cassarel (G), Alfonso Cerón (D), Antonio Bernal (P)
- Las aventuras de César Cascabel: Cassarel (G), Alfonso Cerón (D), Antonio Bernal (P)
(G: guión, D: dibujo, P: portada)
Cassarel y Alberto Cuevas son pseudónimos de José Antonio Vidal Sales

25.Marzo.2008 | Opinión

¿Por qué no un premio al mejor webcómic en español?

Por cierto, aprovechando el momento y que la cosa está en caliente… ¿No va siendo hora de incluir en los premios del Salón una categoría al mejor webcomic en español? Los Harvey, Eisner e Ignatz la incluyen, Angoulême tiene su revelation Blog… Incluso existen premios específicos como los Web Ccartoonists Choice Awards.

Y si se quiere alguna razón más, no hay más que darse un paseo por Wee, que incluye más de doscientos webcomics en español.

28.Febrero.2008 | Enlaces, Opinión

La editorial Icedlands, en venta

La editorial Icedlands está en venta, como anuncian en su web.
Parece que la crisis económica comienza a apretar a las editoriales más pequeñas. Es verdad que la situación del tebeo es ilusionante, con más datos favorables que nunca, pero la realidad de la desaceleración económica que estamos viviendo pasa dolorosas facturas, y éstas pueden ser más graves en el caso del tebeo. No nos engañemos: cuando la hipoteca aprieta, lo primero que cae son los vicios, como los tebeos.
Y en una situación de este tipo, sólo aguantan las grandes, que tienen recursos y medios para aguantar el envite.

27.Febrero.2008 | Noticias, Opinión

Los niños mimados quieren seguir siendo niños

Menuda la ha montado en Francia Alain Finkielkraut. En una reciente entrevista a Liberation,  Finkielkraut hablaba sobre los peligros que corre la cultura hoy en día, y cuando le preguntaron sobre la BD, responde “que hay tantos libros a leer, lienzos a admirar, que no tengo tiempo que perder en ese que se llamaba antes los ilustrados. La belleza de los libros es que no tienen imágenes, que ofrecen camino libre a la imaginación. Cuando me cuentan una historia, tengo necesidad de que me den a pensar, que me den ganas de parar la lectura y levantar la cabeza, no que dibujen por mí a los héroes. Los niños mimados quieren seguir siendo niños.”
Aunque coincido con mucho de lo dicho en la entrevista (sobre todo en aquello que identifica la peligrosa tendencia de suponer que pensar es malo), es evidente que su boutade sobre la historieta es exagerada y sin lugar. Lo que ha merecido una carta abierta de la ACBD que, me temo, sigue con la misma argumentación de siempre: que si Maus es una obra maestra, etc.
Me parece que, a estas alturas, el discurso de la historieta debería ser algo más sólido que basarse siempre en la obra de Spiegelman para justificar su mayoría de edad. Y de hecho, me sorprende que las argumentaciones siempre vayan por ese camino. Es indudable la magistralidad de la obra de Spiegelman, pero para determinar la importancia de la literatura o la pintura nadie recurre a Cervantes o Velázquez, ¿por qué ocurre así en la historieta? ¿Será cierto que todavía no se merece la historieta su mayoría de edad?

25.Febrero.2008 | Opinión

¿Qué es un blog de tebeos? (y II)

Dar mi opinión después de haber lanzado la pregunta al ciberviento y haber podido leer las decenas de posts que se han hecho (¡gracias a todos por colaborar!) y los cientos de comentarios que ha provocado la cuestión es un poco tramposo, pero viene bien para poder tener una síntesis clara de todo lo dicho.
Y la conclusión no puede ser más obvia: un blog de tebeos es… un blog de tebeos. Perogrullada suma, es cierto, pero es la única respuesta posible. Porque en el fondo, la pregunta llevaba implícita otra intención, la de intentar definir hacia dónde va esto que hemos dado en llamar la blogosfera comiquera. Un movimiento que, en el fondo, no hace más que reproducir en escala lo que está ocurriendo en internet alrededor de los blogs.
A poco que uno reflexione, es evidente que un blog de tebeos no es más que una página personal donde alguien habla de sus aficiones, una especie de cajón (o, más propiamente, pila de tebeos) sobre el que nos subimos para lanzar a los cuatro vientos nuestras ideas más peregrinas, pero que no deja de ser un lugar común de opinión y encuentro.
A partir de ahí, ¿qué se le puede exigir a un blog? Nada. Absolutamente nada. Igual que el autor tampoco puede exigir más que pasar un buen rato escribiendo.
Sin embargo, es evidente que la situación está cambiando y los blogs pueden llegar a ser otra cosa. La flexibilidad e inmediatez del formato (que, no olvidemos, es lo que es en el fondo, una herramienta de publicación de contenidos en internet) ha generado una rápida aplicación de los blogs al mundo de la información. No es sólo que los medios generalistas se hayan fijado en el formato, es que el propio formato permite fácilmente el salto a la profesionalización. La diferencia estriba, única y exclusivamente en una cuestión de forma y aprovechamiento. Sólo hay que ver la ya importante lista de weblogs corporativos y de redes de blogs.
El problema viene de aplicar esta tendencia a los blogs de tebeos. En este momento, ya existen experiencias de blogs sobre tebeos profesionalizados, desde el difunto DDT hasta los actuales Comixaría, Actualidad cómic o Bocadillos en su tinta (del diario Público), pero es indudable que el 99% de los blogs sobre tebeos cumplen la norma de ser páginas personales. La diferencia estriba en la curiosa situación que se da en el mundo del tebeo. Mientras que en otros campos donde existen blogs (informática, deportes, política, corazón, etc), éstos conviven con una amplia oferta de información en otros medios (desde la prensa escrita a la televisión y radio), en el mundo del tebeo se da la curiosa circunstancia de que toda la responsabilidad de la información recae, ahora mismo, en los blogs (excepción siempre hecha de veteranos como Dolmen o las revistas de manga). Es decir: la información se está gestionando de forma absolutamente amateur, confiando siempre en la buena voluntad y tiempo libre de los blogueros. Y ahí nace toda la cuestión: determinados blogs comienzan a hacer muy bien su tarea de dar información (Zona Negativa, Con C de Arte, Entrecomics, Guía del Cómic, Es la hora de las tortas!, Más que cómics, Historietas Podcast, por sólo citar algunos…) y llega un momento en que su envoltura formal es de absoluta profesionalidad, que ha llegado a calificar (e incluso considerar seriamente) de periodistas a los que se dedican a dar información sobre tebeos desde el amateurismo. Y ante esa apariencia, es lógico que algunos puedan pensar en exigir un comportamiento profesional.
Pese a que muchos han atacado duramente a la organización del Salón de Granada, la realidad es que su confusión es absolutamente comprensible, a la vista de la situación actual de la información sobre cómics en España (otra cosa son las acusaciones vertidas en algunos comentarios a raíz de este tema, achancando conspiraciones mafiosas de rango supranacional que sólo merecen el olvido). En el fondo, lo que expresa Veleta es cierto: no existe una manera clara de dar información a los lectores sobre las actividades alrededor del mundo del tebeo. No ya sólo las organizadas por ellos en Andalucía: en situación similar se encuentran la práctica totalidad de citas comiqueras españolas, algunas tan importantes como el Salón de A Coruña, Getxo, Avilés, la Unicomic, Cómic_CS, las actividades de cómic de la Semana Negra o la Expocómic de Madrid, por no citar toda la pléyade de jornadas, concursos, cursos y demás que se dan en el territorio nacional. Y no sólo eso: es una situación que afecta a las propias editoriales (sobre todo a las más pequeñas), que no tienen otro medio para dar a conocer sus novedades de forma sencilla y rápida. Pese a que los blogs se han convertido en monstruos y han aceptado responsabilidades por encima de sus posibilidades, es injusto exigir a las iniciativas voluntaristas la aplicación del famoso principio arácnido de que “todo poder conlleva una gran responsabilidad”. Como bien indicaba Sergio Morales, que hagas muy bien algo como hobby no implica que se te pueda exigir según mercado. Su símil del aficionado al bricolaje que se dedica a hacer armarios a los vecinos y que al final se le exigen responsabilidades no puede ser más acertado.
Pero es evidente que el problema sigue sin resolver: ¿cómo se profesionaliza la información sobre tebeos? Exigir a los pocos blogs profesionalizados que hay un funcionamiento perfecto es, hoy por hoy, una utopía. Apenas acaban de comenzar y todavía están en rodaje. Parece lógico pensar que deberían existir iniciativas que partiesen desde la propia industria, que comienza a moverse en el mundo de los blogs informativos (Glénat,  Norma, …), pero que siguen sin resolver todo el problema, al centrarse únicamente en sus empresas. Hoy por hoy, la única solución sigue siendo agregadores como Tebelogs! o decomics, en tanto son sistemas que permiten un rápido vistazo a todos los blogs, una suerte de centralización cooperativa de esfuerzos voluntaristas que , en su diversidad temática y argumental, permite una cobertura casi total de todo lo que pasa en el tebeo en España. Lo importante no sería que uno u otro blog hablase del tema, sino que se hablase de ello en alguno de los blogs de estos agregadores.
Aunque evidentemente hay otra solución: que alguna empresa o institución relacionada con el mundo del tebeo genere un agregador corporativo, que recolecte la información de las editoriales (por ejemplo, la que publican en sus blogs) así como la de eventos. Un lugar aséptico pero con un espíritu únicamente de información. El problema, lógicamente, es que supone una inversión: tanto de puesta a punto de la página como del pago a alguien que se encargue de su mantenimiento, no sólo de forma pasiva, recibiendo información, sino buscándola y recopilándola. Porque ése sería su trabajo, por lo que siempre sería exigible que se diera la información, allí donde estuviera.

Eso sí, mientras tanto, nosotros, a lo nuestro. Cada uno que hable de los tebeos que le gusten, de lo primero que le pase por la cabeza. O incluso que se dediquen a conspirar para controlar el mundo mundial, ¿por qué no?

14.Febrero.2008 | Opinión

Between the cocoon and the Comics Code Authority

No puede ser más claro Dirk Deppey en Journalista!:

“No es un secreto que la industria de los cómics de Nueva York tiene un problema a la hora de atraer nuevas lectoras… pero tampoco es un secreto que la industria de los cómics de Nueva York tiene un problema atrayendo nuevos lectores, punto. Es en este momento la única porción de la gran industria de los cómics aquejada de este problema hasta ese extremo: desde los webcomics hasta los cómics más artísticos pasando por los editores de manga y las nuevas líneas de comics comerciales publicados por editores tradicionales de libros, los comics en general han comenzado por fin a ser atractivos de nuevo para la gran mayoría del público norteamericano.”

El interesantísimo artículo “Between the cocoon and the comics code authority” es un excelente resumen y puesta en negro sobre blanco (electrónico) de la realidad de la industria americana actual del cómic de superhéroes, incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos y exprimiendo hasta el límite unos esquemas absolutamente caducos. Lo que en principio es una reflexión sobre la dificultad de la industria tradicional para captar lectoras, pronto da en el clavo de la insostenible situación actual de las dos grandes, anclados por un lado en proveer de historias a un grupo de lectores fieles, pero ya talluditos y peinando canas (como define Deppey, “the hardest of their hardcore superhero fans”) pero sabiendo que necesitan producir nuevos productos atractivos para los jóvenes lectores, que no valen con simples “retcons”, sino que necesitan un profundo cambio de rumbo si quieren mantener sus fructífereas franquicias cinematográficas y generar lectores en el futuro.
De hecho, ya lo he comentado por esta página alguna vez, no es un problema de que los niños y niñas ya no lean tebeos, sino que no leen tebeos de superhéroes. El éxito brutal, arrasador del manga en los USA, la cuna del género, es meridianamente claro y revelador. Los niños y niñas leen tebeos, y en grandes cantidades, solo que ya no leen tebeos de superhéroes. Lo resume Deppey en una contundente frase: “Como los chicos, las chicas no leen cómics de superhéres; tienen cómics para ellos, con variedad de géneros y niveles de edad, y no están interesados en aburridos clichés narrativos que fueron agotados décadas antes.”
No puedo estar más de acuerdo con la visión de Deppey, que coincide punto por punto con muchas de las ideas que expresado por aquí: el problema radica fundamentalmente en la incapacidad de la industria de innovar y atraer nuevos lectores. No son capaces de extraer enseñanzas del éxito del manga, sino que tan sólo se dedican a clonar ideas sin entrar realmente en la base del problema.
Un excelente artículo.

5.Febrero.2008 | Opinión