Las cifras de USA

Interesante, como siempre, el análisis que hace Brian Hibbs del mercado americano del cómic a partir de los datos de ventas de BookScan, el sistema más reconocido de control de distribución y ventas en los USA, que incluye las ventas realizadas en librerías (no incluyendo las especializadas o Direct Market, que como bien recuerda Hibbs, son totalmente controladas por Diamond y las cifras que da la distribuidora no son exactamente de ventas. Diamond da cifras de ventas a librerías, pero debido a que su política no permite la devolución, no es posible saber si son ventas reales a clientes o se han quedado como stock de la tienda, mientras que los números de BookScan son de ventas reales). Con los datos del top 750 de ventas, sorprende ver en el primer lugar – con una salud envidiable para una novedad con casi 25 años a cuestas – a Watchmen, con unas espectaculares ventas de casi medio millón de ejemplares (que, según Hibbs, podrían llegar al millón considerando otros canales de distribución como los clubs de venta o la venta a bibliotecas) muy por encima de lo que sería el simple empujón motivado por el estreno de la película, hasta el punto de suponer casi un 10% del total de la recaudación de la película. No está mal para los señores Moore y Gibbons. Y ojo, que el tercer puesto es para el Génesis de Crumb, que llega a unos honrosísimos 68.000 ejemplares con apenas unos meses de venta.
Por lo demás, importante contracción de las ventas, de alrededor del 8%, y un mercado donde el top de ventas está claramente dominado por el manga y, específicamente, el fenómeno Naruto. De los 750, 451 puestos son para el manga, con casi un 58% del total de unidades vendidas y un 44% de la facturación total de cómics vendidos. Naruto reina con 46 números en catálogo que han supuesto casi un millón de ejemplares vendidos y una facturación cercana a los 8 millones de dólares. Para entender la comparación: los volúmenes de Naruto han vendido más que todos los libros de Marvel presentes en el top 750 de BookScan (en general, el manga ha sufrido una importante contracción, de casi un 20%, con una facturación total superior a los 40 millones de dólares. Para tener un idea de lo que es, pensemos que las ventas de Marvel totales son de unos 100 millones de dólares anuales).
Unos datos muy interesantes y que permiten tener una perspectiva diferente de la realidad del mercado del cómic USA, muchas veces demasiado sesgado por la imagen que tenemos del Direct Market.
Los diez primeros:
VENTAS
1.- Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons (424.814 ejemplares)
2.- Dork Diaries, de Russell Rachel Renee (68.657 ejemplares)
3.- Génesis, de Robert Crumb (68.442 ejemplares)
4.- Bone: Crown of Horns, de Jeff Smith (65.235 ejemplares)
5.- Naruto vol. 43, de Kishimoto Masasho (61.144 ejemplares)
6.- Bone: Out from Boneville, de Jeff Smith (54.817 ejemplares)
7.- Naruto vol. 41, de Kishimoto Masasho (53.392 ejemplares)
8.- Naruto vol. 44, de Kishimoto Masasho (52.411 ejemplares)
9.- Comp. Pokemon PKT GDE Vol.2, de Jungle Factor (52.012 ejemplares)
10.-Naruto vol. 45, de Kishimoto Masasho (49.382ejemplares)

Mis votaciones para el Salón

Ya ha comenzado la primera fase de votaciones para los premios del 28º Saló Internacional del Cómic de Barcelona. Mi quiniela particular:
• Mejor obra extranjera publicada en España en el 2009: Catálogo de Novedades ACME, de Chris Ware
• Premio Josep Toutain al autor revelación del 2009: Esteban Hernández
• Mejor obra del 2009: El arte de volar, de Kim y Antonio Altarriba
• Mejor guión del 2009: Antonio Altarriba, por El arte de volar
• Mejor dibujo del 2009:Kim, por El arte de volar
• Mejor revista del 2009: Dos veces Breve
• Mejor fanzine del 2009: La Cruda
• Premio a la divulgación de la historieta 2009: Manuel Barrero, por Tebeosfera
• Premio a la librería especializada 2009: Librería Futurama de Valencia

Respecto a las mejoras obras, poca explicación cabe: ACME me parece soberbia y El arte de volar una obra maestra imprescindible (y dado que creo que las categorías de dibujo y guión deberían desaparecer y votar sólo la obra, pues es lógico que ambas coincidan). En las dos siguientes categorías, ya va siendo hora que se reconozca a Dos Veces Breve como mejor revista y mi reconocimiento ante la calidad de La Cruda, un fanzine que, me atrevería a decir, es el primero que recoge el testigo del NSLM. El premio a la divulgación también me parece obvio: la inmensa labor que hace Barrero en Tebeosfera no tiene parangón y tras los lógicos reconocimientos a Darias y Guiral, creo que reconocer la labor de la publicación on-line más rigurosa en castellano es necesario.
Y, sí, lo de Futurama huele a localismo, pero es que es muy buena, ¡leches! :)

El día ha llegado

Hace poco hablaba de las dificultades que podrían tener los tebeos para incorporarse a la realidad de los libros electrónicos. Borrad y corregid todo lo que dije: lo que era un futuro cercano, es presente y se llama iPad. Independientemente de los acertado o no que sea el dispositivo de Apple (yo soy de los que piensan que es fallido por su falta de conectividad y otra carencias, pero los de la manzana son especialistas en rehacerse en las segundas versiones de sus dispositivos con brillantez y un agudo olfato mercadotécnico para decir diego donde dije digo y viceversa…), la realidad es que es, más que un lector de libros, es un extraordinario lector de tebeos. Un tamaño cercano al del comic-book, pantalla a color, sencillez de uso y buena batería…¿qué más pedir? Las editoriales americanas, como por ejemplo Top Shelf, IDW, Viz o Top Cow, ya están comenzando a pensar en llevar sus productos al aparatito o a la pléyade de clones que saldrán durante los próximos meses. Es sólo cuestión de tiempo (y poco) que Marvel o DC anuncien que sus tebeos se podrán leer en estos gadgets que tendrán potencia y tamaño para leer cómodamente un tebeo, con una perfecta reproducción de color y que podrán ser comprados desde cualquier tienda virtual, llámese iBooks, Amazon o lo que sea.
Y es imparable. El problema es…¿sabrá el mercado adaptarse? El cambio va a ser demasiado drástico y va a suponer transiciones radicales. Es evidente que los tebeos en papel no desaparecerán, pero veo difícil que las novedades (sobre todo aquellas originalmente pensadas para comic-book o manga) pasen por el “antiguo” papel, que quedará reservado a los lujosos tomos recopilatorios para coleccionistas. Por mucho que haya propuestas al respecto, es evidente que las ventas de tebeos digitales no pasarán por las librerías especializadas, sino por grandes portales citados. Me consta que en España hay editoriales ya están trabajando en proyectos de distribución digital pero las librerías deberán apretar el acelerador para prepararse para esta nueva y compleja etapa.
Me temo que ya tenemos que pensar en una nueva forma de leer tebeos. Y, todo sea dicho, un nuevo formato que abre increíbles posibilidades a los autores, que pueden estudiar nuevos recursos y formas narrativas.

Los tebeos no venden… normal

Desde hace varios días se nos está machacando en TV y otros medios con los coleccionables en quiosco de El Jabato (Planeta DeAgostini) y Esther y su mundo (Salvat). Una espectacular campaña de promoción que, es de esperar, se traduzca en cuantiosas ventas. Aunque sólo sea de los primeros números, como es habitual en los coleccionables, que suelen diseñarse para tener beneficios globales sólo con las ventas de los primeros números. Hasta aquí todo normal y siguiendo lo que dicta la lógica: PdA, por ejemplo, tiene anuncios continuados en las cadenas televisivas de su grupo (Antena 3 y Neox), aprovechando esa palabra tan del gusto de los ejecutivos, “sinergia”.
La pregunta que me hago cuando veo estas cosas es…¿por qué no se intenta con una colección como la reciente Forum de autores españoles? Con una promoción y apoyo similar…¿vendería menos que El jabato o Esther? Supongo que sí (la nostalgia vende, es indudable), pero no me extrañaría que vendiera lo suficiente para rentabilizar la inversión y tener, como efecto secundario, que el público conociese la obra de nuestros autores.
¿Por qué no se hacen estas cosas? ¿Por qué los grandes grupos no apuestan de verdad por el tebeo? Luego es muy fácil decir que es que “los tebeos españoles de autores no venden”. Si lo único que se ha hecho es dejarlos caer en las estanterías de las librerías casi sin que nadie se entere, es normal que no vendan…

Repaso al 2009 (II): La crisis, pasado, presente y ¿futuro?

¿Cómo ha afectado la crisis al sector del tebeo en España? Una pregunta de imposible respuesta habida cuenta del ya crónico hermetismo y secretismo con que se mueve la industria del tebeo en nuestro país. Aunque existía una especie de mantra oficial que cantaba con alegría que el sector del libro ha escapado a la crisis, la realidad ha sido cabezota y las voces oficiales hablan de bajadas de ventas de un 10% durante el 2009 que, muy probablemente, sean mayores. Sin embargo, en el sector del tebeo apenas se sabe nada. Son conocidos los problemas de algunas editoriales y es palpable la espectacular bajada de novedades (que puede rondar el 30%), pero todo lo demás proviene de conversaciones, tertulias y chismorreos. Hay coincidencia entre los libreros, por ejemplo, en la espectacular bajada de ventas del manga. El motor del sector ha sufrido un parón brusco que tendría lógica: el manga no responde a los criterios de venta habituales del coleccionista de tebeos, sino al del lector ocasional, y la más que probable reducción del disponible para gastos del público adolescente (principal consumidor del manga en nuestro país) se traduce en el abandono de las series que compraban. Sin embargo, en momentos de crisis uno de los grandes problemas del sector, la dependencia absoluta del coleccionista, se revela como una fortaleza: sabido es que los coleccionistas de tebeos antes dejamos de comer que de comprar su ración mensual de adicción. El problema es si ese grupo de esforzados coleccionistas (y, en particular, el grupo más fiel, el comprador de superhéroes), es capaz de aguantar todo un sector. Con un gran número de librerías dependientes del merchandising (que, en general, hay coincidencia también en su brutal disminución de ventas) y de las novedades de manga, el golpe puede ser demoledor. Todavía queda la campaña navideña para ver si algunas pueden sobrevivir hasta el salón del cómic, el gran balón de oxígeno del año, pero es indudable que las librerías lo están pasando muy mal. Un actor de la industria que resulta ser clave en época de crisis y con un sector replegado sobre las ventas de librería especializada. Es cierto que el formato de novela gráfica parece aguantar con fuerza el tirón fuera de este canal de distribución, pero puede verse afectado de forma similar al resto del sector de libro.
Una situación que se ve agravado por la crónica desunión del sector, que hasta el momento ha sido incapaz de articular una respuesta conjunta. Queda la esperanza abierta en el último Set de Cómic, con propuestas tangibles que pueden significar que, por primera vez, el sector actúa como tal y no como un gallinero mal avenido.
El problema es que, justo en mitad de esta delicada situación, aparece con fuerza un tema casi tabú en el mundo del tebeo: la distribución digital de contenidos. El e-book parece arrancar con fuerza (en Amazon ya se venden más libros electrónicos que físicos) y por estos lares la discusión sigue en términos carpetovetónicos, intentando que las antiguas estructuras sobrevivan al huracán digital. Lo que parece bastante improbable: llegan nuevos tiempos y los cambios tecnológicos llevarán consigo cambios socioeconómicos, entre los que, posiblemente, encontremos la práctica desaparición de las librerías generalistas, sustituidas por grandes emporios de distribución digital (empresas de telefonía, etc). El libro impreso no desaparecerá, es obvio, pero quedará restringido a un sector minoritario. ¿Cómo afectará al cómic? Es difícil mirar al futuro, pero de momento el mundo del tebeo cuenta con la ventaja de que los reproductores de e-book tienen una mala calidad de reproducción de imágenes y ausencia de color (aunque la reproducción de manga en blanco y negro es casi perfecta). Una ventaja que desaparecerá en poco tiempo: la velocidad de evolución tecnológica romperá la barrera entre la reproducción impresa y en tinta electrónica en muy poco tiempo. La poca implantación del e-book, que también se ve como una ventaja, tiene también fecha de caducidad: la implantación del libro de texto electrónico. Un futuro muy cercano que implicará que todo estudiante tendrá un e-book y, por tanto, su acceso será casi universal. En ese momento, la distribución de cómics digitales será una realidad. El problema, como siempre, el modelo de negocio, que evidentemente, nos guste o no, no pasará por la librería especializada, sino por grandes portales de distribución de contenidos. La librería especializada tendrá que especializarse precisamente en la búsqueda de ese coleccionista que no quiere la novedad del mes (que tendrá a su disposición en los portales), sino ediciones de lujo de gran calidad o buscar tebeos antiguos (¡vuelve el stock!) o merchandising asociado a sus series preferidas. Quizás es el momento de aprovechar la crisis para preparar ese futuro digital que vendrá sí o sí.

Siete años y un día

El 27 de diciembre de 2002, La Cárcel de Papel comenzó “oficialmente” a funcionar. Después de varios meses de pruebas, el Diario de un lector de tebeos era una realidad.
Han pasado siete años, unas 8.000 entradas y casi 100.000 comentarios. Y algo así como siete millones de visitantes. Se dice rápido.
Sinceramente, ya no sé qué decir cuando echo la vista atrás. La Cárcel se ha convertido en parte de mi vida, es indudable. Por mucho que intente quitarle importancia y pensar que sigo siendo el mismo, es evidente que no, que esta ventana virtual me ha dado muchísimas cosas. Más de las que merezco, sin duda. Me ha dado, sobre todo, muchísimos amigos, gente a la que muchas veces sólo conozco tras el teclado del ordenador pero que ya considero amigos en los que confío. Incluso algunos han traspasado esa barrera y también lo son hoy en el “mundo real”®. Es el lado bueno de la balanza que consigue hacer olvidar cualquier aspecto negativo. Que los hay, para qué negarlo: la etiqueta de “gurú” que ya me acompaña de forma indefectible, las broncas en los comentarios, los enemigos que he logrado por el simple hecho de estar ahí… Debo reconocer que me fastidian: mi famoso “buenrrollismo” que tanto odian algunos no es una pose, es una forma de ser que supongo es demasiado ingenua.
Pero siguen siendo más las cosas buenas, muchísimas más. Demasiadas para alguien que sigue siendo un intruso en esto de los tebeos, que en el fondo no es más que un lector de tebeos al que le gusta compartir sus gustos.
Y así debe seguir siendo La Cárcel. Ni gurú, ni leches. Nada más que el blog de alguien a quien le entusiasman los tebeos.
Muchas gracias a todos.
Mañana, más. (Exactamente, la vuelta de Mis tebeos favoritos, que ya era hora)

House of Mistery sí, Creepy no

creepyEs curiosa la elección que ha hecho Planeta DeAgostini de editar un especial de las historias de Bernie Wrightson para House of Mistery. Curiosa por acertada: los Showcases que está editando DC recopilando la serie original recuerdan dolorosamente en cada número que el modelo de los cómics de horror de la EC nunca fue superado. El relanzamiento de la serie a finales de los 60 dirigido por Joe Orlando era un intento de competir con la pujanza y moda de las revistas de género que Warren editaba en los USA, incluso captando algunos de los autores que estaban trabajando en ese momento para Jim Warren en las famosas Creepy o Eerie y fichando a jóvenes autores como Wrightson, Aragonés, Wein o Kaluta. Sin embargo, leídos hoy, hay que reconocer que muchísimas de esas historias han envejecido mal y están a años luz de las de Ingels, Wood, Davis o Krigstein. Es cierto que hay muchas muy destacables, pero dentro del volumen editado por la DC con los 22 primeros números de esta primera etapa son las menos. Recopilar en un sólo volumen las contribuciones de Bernie Wrightson me parece un acierto, una forma excelente de ver el nacimiento de un autor que haría historia en su paso posterior por Warren, pero que ya apuntaba maneras de barroca genialidad deudora de los clásicos de la ilustración. Una edición cuidada de lo mejor de estas series es, sin duda, merecedora de aplauso.
Pero exactamente el mismo razonamiento se puede hacer para Creepy. Para muchos de nosotros, la simple mención de este título es una bofetada nostálgica que nos deja casi inconscientes, ensimismados en recuerdos de autores como Frazzetta, Wrightson, Corben, Adams y, por supuesto, los españoles Ortiz, Auraleón, Torrents, etc que dominaron las publicaciones Warren de la época. Una sensación que desaparece de golpe cuando leemos el primer recopilatorio de la colección que ha publicado Dark Horse y que el mes que viene publicará en España Planeta DeAgostini. Una edición casi facsímil que reproduce las revistas fielmente, pero que nos trae la dura realidad de que tampoco Creepy tenía que ver mucho con Tales from the Crypt. Cierto es que, en la extensión de la serie, la nómina de colaboradores fue de lujo, pero considerado cada número de forma aislada, las contribuciones de interés fueron una o dos por número, con muchísima obra de relleno que ha envejecido desastrosamente. Lo ideal hubiera sido actuar igual que en el caso de House of Mistery: hacer volúmenes recopilatorios con las contribuciones de Corben, Wrigthson, Toth, Ortiz (bueno, vale, en el caso de José Ortiz se debería hacer una colección aparte, que este hombre se dibujó media producción de Warren), etc. Supongo que la diferencia viene en este caso por la conocida ferocidad de Dark Horse en la venta de derechos, que da muchísimas menos opciones que DC. Una lástima, porque la verdad es que ediciones monográficas de las colaboraciones de diferentes autores en Warren serían una verdadera delicia, pero los recopilatorios de Dark Horse suponen un desembolso excesivo para las pocas historietas realmente destacables que hay en cada volumen. Y eso que la edición de PDA es muchísimo más barata que la americana…

Sobre el Museo del Cómic

Resulta curioso que las primeras críticas sobre el anuncio del futuro Museo del Cómic y de la Ilustración de Catalunya sean hacia la frase que indica que será un lugar para “difundir el legado de los dibujantes catalanes desde el siglo XIX hasta la actualidad”. ¿Qué problema hay? ¿No se puede hacer un museo de lo que sea para preservar valores culturales locales? Estoy bastante en contra de los nacionalismos de cualquier color (ya sea catalán o español, me da igual, cuestión de ideología personal y de repelús a las fronteras), pero entiendo perfectamente que existan propuestas para defender la cultura propia. Es más, me parece obligatorio defender cualquier cultura por aparentemente minoritaria que esta parezca (incluyendo la lengua, por supuesto, por encima de torticeras manipulaciones partidistas). Así que una propuesta de museo para preservar la obra de los artistas catalanes me parece interesante y necesaria (tanto como una murciana, asturiana, valenciana, madrileña, etc).
Sin embargo, en este caso, me parece que esa consideración por parte de la Generalitat entra en colisión con el proyecto inicial que se barajaba. El Museo del Cómic y de la Ilustración nace de un ambicioso proyecto, impulsado por Carles Santamaría como cabeza visible, que va mucho más allá de una simple propuesta expositiva y conservadora: es un proyecto que quiere ser dinámico y participativo, no sólo como lugar expositivo, sino como generador e impulsor de investigación y difusión de la historieta. Un centro que debería convertirse en referente europeo (y mundial) de la divulgación e investigación sobre el tebeo. Y eso, desde luego, va mucho más allá de las fronteras de Cataluña, España o Europa. Un centro de este estilo nace con ambición internacional, con el objetivo de tener entre sus paredes obras de los autores más importantes del mundo.
No se está hablando de un cementerio de obras, sino de un lugar desde donde se impulsará y recuperará la historieta clásica, donde se investigará la historieta moderna, donde los estudiosos y los autores podrán encontrar un lugar de trabajo.
Y eso, me temo, no admite visiones limitantes. Si el futuro museo es un lugar para poder ver la obra de los autores catalanes del XIX a la actualidad, será un lugar a visitar y admirar, desde luego. Pero se habrá perdido la oportunidad de tener el centro de referencia sobre historieta más importante del mundo.
No es poco lo que se juega.

Volver a lo básico

supes“Volver a los inicios” parece ser el mantra que impulsa la nueva línea de DC, que con el título genérico de Earth One explorará las aventuras de los personajes de este universo superheroico desde los planteamientos originales. A primera vista, un simple “retcon” al que son tan acostumbrados los ejecutivos de las grandes compañías. Se nos acaban las ideas….¡volvamos a contar lo mismo otra vez! Lo único que hay que hacer es cambiar el título de la colección con algún sonoro “Ultimate”, “All Star” o cualquier otro adjetivo florido que actúe cual mágicas gafas de Clark Kent, haciendo invisible al lector que está consumiendo lo de siempre. Si además se le añaden firmas importantes (como en este caso J. Michael Straczynski y Shane Davis o Geoff Johns y Gary Frank), mejor que mejor.
Sin embargo, el anuncio de DC marca una diferencia fundamental con los anteriores: la nueva colección es una línea de novelas gráficas autoconclusivas. Por primera vez, una línea de los personajes estrella de DC no aparece en comic-book y pasa directamente al formato de novela gráfica. ¿Renuncia DC a la grapa? ¿Es un intento por atraer en suculento y rentable mercado de las novelas gráficas? ¿Es una forma de atraer nuevos lectores?
Sea lo que sea, es una jugada que, a mi entender, puede resultar clave. Si funciona la línea de novelas gráficas, podemos empezar a ver un movimiento hacia los tomos a costa de la tradicional grapa.
Ya veremos.

Los 100 mejores según The Times

persepolisUn rápido vistazo a la lista de los “100 mejores libros de la década” que publica The Times permite dos conclusiones apresuradas, a saber: o esta década ha sido un pupurrí conceptual esquizofrénico o los criterios para elegir los libros confundían sin escrúpulos las satisfacciones del lector con las de los bolsillos de editores. O por lo menos, es lo que uno concluye al ver compartir lista a Dan Brown con J.K.Rowling y Cormac McCarthy.
Lo que se agradece es ver tres tebeos en la lista, uno que supone una especie de homenaje autoreferencial a la lista: Fun Home, o el reconocimiento de que la pasión por leer es en sí misma una obra maestra. Otro, cuya elección tiene implícita una paradoja: Jimmy Corrigan, el chico más listo del mundo. Una obra creada en los años 90 que ha proyectado tal influencia que ha marcado el principio de siglo. Y un último que llega al pódium final para definir completamente la década que nos deja. Persépolis, de Marjane Satrapi, se queda con la medalla de plata de una lista que lidera la potente La carretera, de Cormac McCarthy y completa la autobiografía de Barack Obama. No sé si la elección ha sido consciente o inconsciente, pero es indicativa de una década que “ha cambiado el mundo” y que ha vivido a la sombra de unas torres desaparecidas, como bien profetizó Art Spiegelman. Una obra apocalíptica que supera la ya aburrida definición clasista de géneros y que traduce en caos la confusión de una sociedad que no sabe qué camino tomar; un intento de entender porqué las civilizaciones tiene un choque tectónico en una pequeña franja de Oriente medio y, por último, un nuevo evangelio, la vida del nuevo mesías que nos salvará de ese caos y dará lugar a un nuevo orden.
Miedito me da, oigan…

Rotulistas

“El rotulista, al igual que el editor, el comercial, el maquetador, el director, el responsable de producción, el del almacén o el responsable de prensa, personas que realizan también una labor que forma parte del cómic en sí, no tiene por qué salir. “

David Hernando, editor de Planeta DeAgostini, en Zona Negativa

No había tenido tiempo de leer la entrevista, pero cuando he llegado a este párrafo me he quedado patidifuso. Con todos los respetos a los comerciales, prensa, gente de almacén, etc, no es lo mismo la labor de estos profesionales que la del rotulista. Una labor incorrecta del rotulista se puede cargar totalmente un tebeo: sirvan los ejemplos de Génesis de Robert Crumb o Catálogo de novedades ACME, de Chris Ware. Sin un rotulista experimentado, respetuoso con el trabajo original, estas obras serían otras. No se podría llegar a toda la carga artística que el autor puso en la página. Aunque viendo la edición de Krazy Kat de Planeta, es evidente que la anterior afirmación se cumple a rajatabla. Un ejemplo perfecto de cómo una mala rotulación se traduce en una falta de respeto profunda a la obra del autor.
Desde el momento que alguien interviene modificando la concepción artística de la obra (y la rotulación, lógicamente, está incluida), su labor es crítica y fundamental. Y el rotulista tiene una responsabilidad brutal: es el único que realmente va a trabajar sobre la labor del artista, convirtiéndose en clave para la calidad de la edición. Muy por encima de todos los demás.

Un par de cosas que no salieron…

Un par de párrafos que no salieron en la entrevista a Crumb por problemas de espacio:

Elecciones difíciles que no evitarán la polémica, como las recurrentes acusaciones de misoginia: “Supongo que es imposible evitarlas, pero precisamente una de las cosas que más me ha atraído del Génesis ha sido descubrir la potencia de sus personajes femeninos, pese a la sociedad patriarcal en la que viven, adquieren unos roles fundamentales, activos, mucho más protagonistas que los masculinos”.

Una opinión que puede no ser compartida por los grupos de creacionistas que defienden la explicación del origen del hombre que da el Génesis de forma literal, para los que la obra de Crumb podría ser casi un libro de texto. “No lo había pensado…-asegura divertido- ¡es una idea preocupante! Pero no creo que lo hagan, hay imágenes que seguro que consideran indecentes…aunque estén en la Biblia.”

El fan

crumbHay veces que estas cosas de escribir sobre tebeos te dan satisfacciones inigualables. En la mayoría de los casos, desde el lado de los lectores, que siempre devuelven mil veces más de lo que tu das como buenamente sabes o puedes. Pero otras vienen de esa vertiente fan que todos tenemos, que por mucho que intentemos ocultarla bajo toneladas de sentido común y raciocinio, sale a la superficie a la que menos te esperes. Y la última ha sido un inesperado regalo de Navidad adelantado. Hace un par de meses, recibía una llamada desde EL PAÍS para mandarme un “encarguillo”, con la dinámica de siempre…
– “Oye que si podrías hacer una entrevista, que hay que hacerla ahora, aunque saldrá dentro de unas semanas”.
– “Sí claro, dime a quién…”.
– “A Robert Crumb”.
Silencio. Recojo la mandíbula del suelo y la pego con Superglue. Compruebo que funciona correctamente, aunque lo que sigue son una serie de gorgoteos inconexos intentando que mi fan interior dejara de pegar botes y chillidos de alegría. Mantengo la apariencia de serenidad. Por teléfono es fácil, mi interlocutor sólo oye la seria voz de un profesor de universidad -algo atragantado, eso sí-. Afortunadamente no puede ver que el fan interior ya ha tomado el control de parte de un brazo y de una pierna, que se mueven ostentosa pero descompasadamente cual baile de San Vito.
La entrevista se realizó telefónicamente unos días después (con el fan interior atado, amordazado y bajo vigilancia extrema) y ha sido una de esas experiencias que uno se guarda para siempre. Al ser para un medio generalista apenas podía entrar en los puntos que a mí más me interesaban del trabajo de Crumb, pero la verdad es que la conversación fue una delicia. Exquisitamente educado, Crumb respondía y se extendía en cada respuesta y mostraba una lucidez demoledora en sus respuestas. Pese a que muchas de las preguntas se las habían hecho ya mil veces, volvía a explicarse detenidamente, reflexionando cada respuesta y dejando abiertas nuevas preguntas, haciendo la entrevista sencilla y fluida. Destilando con acierto ese sentido del humor inteligente y ácido de sus tebeos.
Cuando me di cuenta, llevábamos casi tres cuartos de hora hablando. El doble de lo que se había comentado inicialmente. Si por mi hubiera sido, podrían haber sido horas y horas.
La entrevista publicada es un resumen de lo hablado que, espero, traslade a un lector que no conoce la obra de Crumb las motivaciones y objetivos de su adaptación de El Génesis.
¿El fan interior? Bien gracias. Lleva calladito desde entonces, en una especie de coma orgásmico…

El nacimiento de la novela gráfica

“Existe al menos una cosa que diferencia la historia del cómic en Japón de la del resto de los países. Las tiras cómicas eran ya muy populares a comienzos del siglo XX en los EEUU, donde los periódicos acostumbraban a publicar varias series a la vez. Japón, por su parte, importó esta costumbre en la década de los veinte, aunque aquí lo normal era que, tal como se sigue haciendo ahora, cada periódico publicara una sola tira por edición.
Sin embargo, a partir de los años treinta muchas editoriales japonesas comenzaron a publicar cómics originales en formato tomo. Es decir, que, aparte de los álbumes que recopilaban las tiras que ya habían aparecido en periódicos y revistas, existían también cómics elaborados desde el principio con el propósito de ser publicados como libros.
Estos tomos solían tener más de cien páginas y, aunque por lo general estaban dirigidos a un público infantil, también había obras para adultos. Eran ediciones hermosas, a menudo impresas en dos o tres colores, con tapas duras en tela y que se vendían metidas en estuches.
En esa mismo épica no se hubiera podido encontrar este tipo de tomos originales ni en los Estados Unidos ni en Europa. A pesar de estar dedicados a los niños, su temática era muy diversa y cada libro consistía normalmente en un única historia larga; características que coinciden con las de las novelas gráficas de hoy en día.”

De la (estupenda) introducción de Kosei Ono del (imprescindible) Una vida errante, de Yoshihiro Tatsumi (Astiberri).

Lo siento, Sr. Eisner (O de cómo es muy difícil buscar orígenes…)

Recomendaciones de Salón

Para el que no se haya enterado: la crisis ha llegado a los tebeos. La reducción de novedades es palpable y la llegada del Salón del Manga ha supuesto una apuesta mayor por parte de las editoriales, pero dentro de unos márgenes impensables hace apenas un año. Pero ya sea por la citada crisis o porque las editoriales están pasando reestructuraciones internas, lo cierto es que la disminución de novedades supone un alivio importante para el bolsillo de un tradicionalmente maltratado aficionado y una racionalización que se venía reclamando desde hace tiempo. Aunque también, todo sea dicho, hay que reconocer que esa reducción de novedades no se ha traducido en un aumento del porcentaje relativo de publicaciones de calidad. Eso sí, pocas, pero qué novedades se han juntado en la librería especializada esta semana. Norma se descuelga con dos indispensables: el tercer volumen de Gus, que certifica que Blain es uno de los mejores autores –posiblemente el mejor- de la última generación francesa (y contagiado, por desgracia, tanto de la capacidad creadora sfariana como de su informalidad a la hora de acabar series) y el primero de Inside Moebius, la particularísima concepción de una autobiografía de la otra cara de Jean Giraud. Con una capacidad insultante para el dibujo, Moebius se enfrenta a sus creaciones y los paradigmas de la creación y, por ende, a su vida, en una extraña mezcla de reflexión lúcida y alucinación lisérgica. La Cúpula no se queda atrás y ataca con la soberbia adaptación que Robert Crumb ha hecho del libro del Génesis. Una obra tan sorprendente y paradójica en su concepción como hipnótica en su resolución, con una labor gráfica de indescriptible calidad para llevar al lector una historia casi desconocida, acostumbrados a las edulcoradas versiones catequistas. La literalidad de la adaptación se convierte, paradójicamente, en una provocación demoledora. Y ojito, que la bíblica genialidad de Crumb puede ensombrecer otra obra de necesario cumplimiento: Hablando del diablo, confirmación del estado de gracia en el que se encuentra Beto Hernández.

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Planeta DeAgostini, por su parte, no se queda atrás y desembarca con una de las obras que más esperaba de este Salón: la versión de lujo de Dr. Slump, la obra maestra de Akira Toriyama. Una mezcla surrealista de provocación, ingenuidad, inteligencia, homenajes y locura tan delirante como adictiva. A la lista de esta editorial hay que añadir las nuevas entregas de la contundente Scalped, una de las mejores series de género que se están editando; Pluto, con un Urasawa que vuelve a enganchar pese a las prevenciones que uno tenía tras el fiasco de 20th Century Boys y la nueva edición de Los invisibles, en una edición bastante pésima, pero que no puede menguar los aciertos de Morrison.Y, por supuesto, un tebeo que tengo muchas ganas de leer: Planeta Extra el álbum ganador del Premio Planeta, con el siempre interesante Diego Agrimbau a los guiones y el gran Grabiel Ippólitti a los lápices. Glénat es como siempre la gran protagonista de este salón y se descuelga con un importante número de novedades de manga, pero servidor se fija sólo en dos: Hitler, estreno en nuestro país del maestro Shigeru Mizuki, una autor fundamental que por estos lares ha sido ignorado (¡atención! ¡Astiberri anuncia la superlativa NonNonBâ!); y Takemitsu Zamurái, del inclasificable Taiyou Matsumoto, un autor que me dejó perplejo con la interesantísima Tekkon Kinkreet. Aunque no todo es manga: no hay que dejar de lado Laika, la excelente obra de Nick Abadzis que pese a tener como objetivo al público juvenil, encantará a cualquier lector.
Aunque si de manga hablamos, la obra más importante de autor japonés que se publica en este salón es, sin duda, el primer volumen de Una vida errante, la biografía de Yoshihiro Tatsumi. Apasionante, aviso.
Buena cosecha, sí señor.

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¿Formatos digiqué? (II)

Comentaba yo por aquí la miopía que están teniendo los editores sobre el futuro digital que se acerca y hoy The Watcher se marca un excelente artículo (¡qué bueno es este blog!) sobre ese mismo futuro a partir de un artículo publicado en El País sobre la irrefrenable pujanza del libro electrónico.
Que nadie se llame a engaño: ya no tiene vuelta atrás. Y para los tebeos la cosa no está muy lejana: en Japón el éxito del portal de manga online de Jumpland es un hecho y en Francia todos los seleccionados a “Esenciales” del próximo festival de Angouleme podrán ser leído en formato digital sobre Iphone: la empresa Aquafadas, responsable de Ave Comics!, ha comercializado en la tienda Applestore una aplicación para poder leer tebeos en el teléfono de Apple. Por ejemplo, se pueden leer ya todos los álbumes de Atalante, de Crisse.
Está ahí al lado, señores…

iphone

A Boris Vian le gustaban los dibujos animados

Antonio Altarriba me envía esta carta abierta:

A BORIS VIAN LE GUSTABAN LOS DIBUJOS ANIMADOS
CARTA ABIERTA A VICENTE MOLINA FOIX

Estimado señor:

En su artículo “Dibujos animados” (Tiempo, 18-9-09) parece desconocer que Daumier o Cruikshank (como Doré, Cham, Gavarni, Frost, Caran d’Ache o Grandville) forman parte de una larga tradición en la que se integran como sucesores Hergé, Uderzo, Ibáñez o la lista de nombres que ya le han mencionado desde numerosos foros. Y ello de igual manera que sus admirados dibujantes heredaron técnicas y recursos de autores anteriores como Bosse, Bouttats, Coypel, Hogarth, Lavreince o Vanderbank. Todos ellos se dedicaron a contar historias por medio de imágenes dibujadas y organizadas secuencialmente. Sobre un soporte u otro, valiéndose de un instrumento inscriptivo u otro según la tecnología de la época, han sido los “comiqueros” de la Historia.

Entre todos pusieron a punto una forma de relato, sencilla sólo en apariencia, que hace que el espacio de la figuración funcione también como tiempo de la narración y la contigüidad de viñetas se lea como continuidad. Eso da como resultado un medio de comunicación extraordinariamente rico donde lo descriptivo se combina con lo expresivo y los valores plásticos con los semánticos. El cine, que usted cultiva como realizador, le debe mucho a la historieta. Inspiró sus argumentos como queda de manifiesto ya en la primera película de ficción de Louis Lumière, L’arroseur arrosé (El regador regado, 1895) que, más que adaptación, es una copia plano a plano de la historieta del mismo título de Hermann Vogel publicada por Quantin en 1887. Y no sólo eso, la historieta descubrió antes que el cine planificaciones y encuadres. Lea al respecto el estudio comparado entre McCay y Griffith que Faustino Rodríguez Arbesú publicó en el nº 15 de El Wendigo (1980). Como reconocimiento de esa deuda, desde Tarantino o Godard a Kurosawa, desde René Clair o Resnais a Fellini, que fue él mismo caricato (como lo fue Alex de la Iglesia), han manifestado su admiración por los tebeos.

Pero, si extraña su desconocimiento del medio que pretende denostar, aún sorprende más su ignorancia del que pretende defender. Sepa usted que Boris Vian, admirador de la por entonces emergente cultura americana, no sólo interpretaba jazz (“música para negros” la llamaban utilizando argumentos similares a los que usted utiliza ahora) sino que apreciaba enormemente los dibujos animados. Es más, tanto la fantasiosa e inestable ambientación de sus novelas como la construcción de sus personajes pueden explicarse por esta influencia. Lea al respecto la tesis doctoral de Adela Cortijo El sistema de personajes en la obra narrativa de Boris Vian (Valencia 2002). Allí verá que los personajes híbridos, los que se desdoblan, los que lucen un nenúfar en el pulmón o los que ven cómo les crece la barba desaforadamente guardan gran similitud con historias de Disney, la Warner o Tex Avery.

No tengo constancia de que Ionesco leyera historietas, pero no sería de extrañar habida cuenta de los gags y el tipo de humor que utiliza en sus obras. En cualquier caso la dinámica escenográfica que tan novedosamente instaura se halla muy próxima a la que es habitual en los tebeos. Rinoceronte, una de sus mejores piezas, se basa en la metamorfosis que transforma a los humanos en rinocerontes. Y la metamorfosis es un avatar que, por su adaptación a la secuencia gráfica, el cómic utiliza con gran frecuencia. El crecimiento del cadáver hasta ocupar toda la escena en Amadeo o cómo salir del paso también forma parte de esos procesos de proliferación, en último término de metamorfosis, tan propios de la historieta.

Señor Molina Foix, en su segundo artículo sobre esta cuestión (Tiempo, 2-10-09) intenta acogerse a la subjetividad del gusto personal. Pero usted pretendió, desde la autoridad de la cultura “de verdad”, ser objetivamente descalificador. Y se mostró sumamente mezquino pues cuestionó un Premio Nacional que a usted no le priva de nada y a los que trabajamos en este medio nos ayuda mucho. Desde que se instauró hace tres años hemos ganado prestigio, cobertura mediática y, sobre todo, ilusión creativa.

Debería recapacitar y rectificar. A lo largo de la Historia de las artes ha habido muchos debates de este tipo y usted se ha colocado en el bando y ha utilizado los argumentos de los que siempre acaban perdiendo. Hasta el siglo XVIII el teatro fue considerado género menor y pecaminoso y la novela hasta el XIX y la fotografía y el cine hasta hace unas décadas y la historieta, antes de su irrupción, hasta hace unos pocos años. Si conociera la trayectoria seguida por los métodos de análisis y evaluación de los procesos creativos, sabría que sus criterios, además de impertinentes, están caducos desde los años sesenta con Umberto Eco, enterrados en los ochenta con Lyotard y podridos en los noventa con Bourdieu.

Quizá piense que el mantenimiento de su posición le va a salir gratis porque los ignorantes que leen tebeos no tienen nada que ver con sus selectos lectores. Quizá se lleve una sorpresa. Algunos apreciábamos la elaborada potencia de su estilo e incluso el argumento de algunas novelas como El vampiro de la calle México. Comprobada su ignorante arrogancia, denos de baja a partir de este momento.

Atentamente.

Antonio Altarriba
Catedrático de Literatura Francesa en la Universidad del País Vasco, escritor y guionista

Por alusiones

Estimado Sr. Molina Foix
A lo mejor me estoy atribuyendo un papel que no me corresponde, pero me temo que yo soy ese crítico especializado en historieta que colabora en un periódico “que se precia de ser el más riguroso”, en el usted escribe con regularidad y del que habla en su columna de Tiempo del pasado 18 de septiembre. Por eso, me va usted a permitir que alegue a eso de las alusiones para escribir estas líneas.
Reconozco que mi primera intención fue escribir una extensa sarta de quejas e improperios. Los calores finales del verano, supongo, que excitan que no vea usted. Luego, en un segundo intento, me dio la vena didáctica y pensé en enumerar las maravillas que ha dado la historieta a la cultura, con un amplio surtido de declaraciones de ilustres intelectuales defendiéndola…pero pensé también que a estas alturas ya no le voy a enseñar nada y que el tono de su escrito deja pocas esperanzas a admitir otras ideas. Así que al final creo que es mejor, simplemente, hablarle un rato. Igual que en el poético libro de Yasushi Inoué el cazador exigía atención al redactor que publicó su retrato, creo que tengo el derecho a unos minutos de su tiempo.
Mire, Sr. Molina Foix, a mí me enseñaron a apreciar la cultura y el arte. Con los tebeos, precisamente. Fue mi puerta de entrada a una forma de entender el amor por la cultura que no le hace ascos a nada. Me educaron en la curiosidad, en intentar siempre descubrir cosas nuevas y en pensar que un libro cerrado es un reto que no se puede dejar pasar. También me enseñaron a tener un criterio propio, a ser exigente y saber que no siempre nuevo es sinónimo de bueno. Y gracias a eso, aquél lector de tebeos es capaz de disfrutar hoy con la literatura, la historieta, el cine, la pintura, la escultura, la música, el teatro… Es más, siempre ávido por nuevos desafíos, ya sea en las formas de cultura de siempre o en todas aquellas que puedan venir. Verdad es, no se lo voy a negar, que este apetito de arte y cultura tiene sus penalidades. La impuesta dualidad de la cultura como arte e industria se inclina cada vez más por las exigencias del mercado y lo que debía ser una obra cada vez es más un producto, que olvida incluso que hasta el entretenimiento tiene el deber de cumplir unas cotas de dignidad. Virus de la mercadotecnia que ha llegado a la historieta, por supuesto, pero que contamina por igual el cine, la literatura y todas las artes y culturas, que cada día cambian más el interés de la creatividad por la cotización del interés. Pero ése, me temo, no es problema de la historieta. Ni de la cultura, si me apura.
Si a mí me dijeran que existe una forma de cultura o un arte que desconozco pero es apreciado por muchos, que aparece en todos los medios y que incluso ha sido reconocido por el Premio Nacional, estaría desesperado por catarlo y degustarlo. A lo mejor, quién sabe, luego no me agradaría, pero nunca tomaría una postura intolerante y, mucho menos lo despreciaría como si fueran uvas verdes de la fábula de Esopo. Pensaría que es un ejemplo más de la riqueza y diversidad de la cultura y, posiblemente, de mi ignorancia a la hora de apreciarla. Pero la respetaría.
Quizás esté equivocado. Es posible que mi postura sea demasiado utópica… pero también me enseñaron a creer en lo imposible. Cosas de la educación, ya sabe. Quiero pensar que la intolerancia no existe en el mundo de la cultura y que la inteligencia demanda la curiosidad. Su artículo, por desgracia, me habla precisamente de lo contrario. Me parece incomprensible que alguien renuncie de forma consciente a una cultura, aunque por supuesto está usted en su derecho.
Pero no sabe lo que se pierde.
Un saludo
Álvaro Pons

¿Formatos digiqué?

managebookEvidentemente, los editores no entienden lo que son los formatos digitales y la revolución que se nos viene encima en la lectura y distribución de contenidos impresos. Con el auge de los e-books, los móviles de pantalla grande o los tablet de gran formato, en un futuro muy cercano leer implicará usar uno de estos dispositivos. Convivirán con el papel, por supuesto, pero internet será el gran canal de distribución de lectura. El problema es que los editores siguen pensando con los mismos esquemas, sin darse cuenta de que estamos ante un modelo completamente nuevo. Según leo en BoDoï, una de las primeras ofertas en libros digitales en general es, simplemente, marciana: el precio de los libros será sólo un 20% inferior, durante los primeros 9 meses de edición conviviendo con la impresa, ¡sólo será legible durante 90 días y tendrá protección DRM!. O dicho de otra manera “no lo compréis que me da miedo que los libros digitales tengan éxito”. O de otra peor “copiadlo, que luego me quejaré del pirateo”.
Ave!Comics, por ejemplo, parte de un precio de 5€ por álbum, bastante inferior al precio del álbum impreso, pero todavía excesivo para estos medios. Más lógico parece la propuesta de Relay o Le Kiosque, con tarifas planas ilimitadas (personalmente, creo que es la opción de futuro), pero todo parece indicar que los editores no se atreven a dar el salto, temerosos de que el pastel pase a otras empresas.
Ya veremos. Y nunca mejor dicho.

¿Disney Comics vs. Warner Bros Comics?

wbdisneyPrimeros efectos de la compra de Marvel por Disney: según cuenta Rich Johnston , parece ser que Paul Levitz dejará su cargo de presidente de DC Comics en unos días, siendo sustituido por Diane Nelson. La aparición del monstruo multimedia Disney-Marvel obliga a mover ficha a su gran oponente, que puede recoger el guante con un profundo cambio estructural en el que Levitz no estaría a gusto. Defensor (casi creador) del Direct Market, impulsor de los paperbacks y de una forma definida de entender el tebeo, la nueva coyuntura empresarial pareceser más proclive mirar más a los proyectos multimedia y un mercado global donde las librerías especializadas serían sólo un punto más de ventas. De hecho, según comenta Rich Johnston, hasta se ha barajado el cambio de nombre de la editorial a Warner Bros Comics, dejando claro que el enfrentamiento será entre gigantes del entretenimiento: Warner vs. Disney. Si a eso se le añade el problemático panorama de derechos de autor que se le presenta a DC en los próximos años (posible pérdida de Superman en 2013, y caducidad de los derechos de muchos personajes de la Golden), parece claro que el futuro de los tebeos en los USA será muy, pero que muy diferente al que conocemos hoy.
Y esto es sólo el principio…

ACTUALIZACIÓN: Se confirma el abandono de la presidencia de DC de Levitz, así como la creación de DC Enterntainment. Los tebeos han dejado de ser el escenario de la finisecular batalla editorial para pasar a ser un choque entre titánicos emporios multimedia. Es evidente que los movimientos de ficha responden a intereses que tienen que ver con lo que realmente da dinero: las películas, los videojuegos, el merchandising y los parques temáticos.
En el fragor de la lucha…¿alguien se acordará de los tebeos?

Sigo reflexionando…

spideySe acaban las vacaciones y la televisión se llena de anuncios de coleccionables. Las cosas cambian, eso sí. Uno recuerda de los tiempos de la tele en blanco y negro que eran de enciclopedias en miles de fascículos y ahora son de todo tipo de adminículos inútiles con la única condición de no llevar más letras que las de PVP. Al caso: uno de esos coleccionables será una serie de figuritas de plomo de personajes Marvel (que lleva incluso un árbol genealógico de Marvel). Nada que objetar, hay que aprovechar a los frikis, los coleccionistas de figuritas de plomo (que los hay) y el empuje de las películas. Y me apuesto con ustedes y ustedas a que tiene campaña de televisión con precioso anuncio en technicolor. Ahora bien, me pregunto: ¿por qué una figurita de plomo es contemplada como una oportunidad de negocio que merece una inversión publicitaria… y un tebeo no? Digo yo que habrá más aficionados a los tebeos originales que a las figuritas de plomo de los personajes que salen en esos tebeos. O los mismos por lo menos ¿O no?
Por pensar, vamos, que con el verano, los calores y el tiempo libre, las neuronas patinan un poco, ya se sabe…

El mercado del tebeo

Interesante y extenso artículo de José Luis Córdoba, director de Panini, sobre el mercado del tebeo en España. Atentos porque las opiniones de Córdoba siempre hay que leerlas con detenimiento: es, sin duda, una de las personas con más experiencia editorial y visión global de esta industria dentro del mundo del tebeo, muy alejada de las tradicionales visiones ombliguistas que se tienen en este querido mundillo nuestro.
Extensas explicaciones sobre el precio de los tebeos, tiradas y papel de las librerías especializadas, que caracterizan a un sector muy particular y con claves propias.
Y da datos muy interesantes, como los de las ventas de revistas relacionadas con el tebeo, como el caso de WINX o El Espectacular Spiderman, que se consolidan con una ventas espectaculares para el sector (superando al ya agotado fenómeno Witch) y demostrando, junto a la veterana Dibus, que sí existe la posibilidad de recuperar un necesario y obligado mercado infantil. También informa sobre tiradas medias de los tebeos de Panini, reclamando el protagonismo del tebeo de superhéroes como gran motor del sector en España frente al manga. No pongo en duda la afirmación de Córdoba, pero creo que sólo se puede confirmar sobre cifras de facturación, no sobre tiradas. Al ser el precio del manga mucho más elevado, aunque sólo haya una decena de títulos de lleguen a ventas muy elevadas, pueden compensar ampliamente casi una treintena de series de grapa, por ejemplo, con la misma venta. Y no digamos cuando comparamos con el caso Ibáñez, Tintin y Astérix, que muy oportunamente cita como elementos incomparables.
En cualquier caso, un artículo que se suma a otros de Joan Navarro y que debería abrir la vía de la reflexión del medio sobre sí mismo. Es fundamental que el sector se desprenda de los prejuicios de antaño, que acepte su mayoría de edad y que se decida a analizarse, a estudiar sus ventas, a conocer cuál es la realidad del mercado. Sin datos, sin cifras de ventas, sin reflexión y análisis… todo es una entelequia. Sólo a través de ese análisis se estará en condiciones de dar el salto definitivo que el tebeo precisa.
Un aplauso Sr. Córdoba.

Los problemas del color de Príncipe Valiente

Aprovechando la nueva edición de Fantagraphics de Príncipe Valiente, una extraordinaria reflexión, con prueba empírica incluida, sobre la recuperación del color de la obra de Foster. Poco que añadir al excelente trabajo de Cómic, historietas y tebeos, salvo que para ya redondear el trabajo, sería conveniente hacer estimaciones de variación de los pigmentos sobre el sustrato de papel poroso con el tiempo. Desde un punto de vista estrictamente colorímetrico es complicado, pero existen algoritmos y procesos para simular el envejecimiento y hacer predicciones sobre el color de partida original, sobre todo conociendo qué tipo de pigmentos de color se utilizaban en la época (lo que es conocido). Dado que cada pigmento envejece de manera diferente (cambiando sus coordenadas cromáticas de manera distinta), se podría afinar con mucha más precisión cuál era el color original. Incluyendo las pruebas de color de Syracusa, que están sometidas a similares procesos de variación cromática.
Una labor complejísima, desde luego, habida cuenta del volumen de la obra de Foster, pero que sería la labor lógica de un Centro de Investigación de la Historieta…

¿Revistas de historietas o…

historietas en revistas?
Hace ya bastante tiempo comentaba por estos lares que teníamos que cambiar la mentalidad. Que el tiempo de las revistas de historietas pasó (para desgracia de muchos ¡ay!, entre los que me incluyo) y que ni mercado ni público eran el mismo. Que había que buscar nuevas formas de acercar el medio a los lectores, como la inclusión de historietas en revistas de cualquier temática. Siendo coherente, me gustaría aplaudir la iniciativa de la revista Interviú, de incluir bastantes páginas de historieta en su “versión veraniega”, pero debo reconocer que es un poco decepcionante. En primer lugar, porque la elección es acertada en parte: las historietas eróticas de Altuna son ideales para esta época de calores y para una sección de la revista que precisamente busca contenidos más ligeros, “picantes” o como se quieran denominar. Ahora bien, elegir como compañero de aventuras al Spirit de Will Eisner no parece precisamente lo más lógico y razonable. Por un lado, porque las historietas de Eisner no parecen adecuarse a la temática del suplemento y, por otro y más importante, porque se han elegido las primeras aventuras del personaje, con un Eisner tan primitivo que es irreconocible.
Pero me parece más importante la segunda objeción: que no se haya apostado por historias de nueva creación. Con la cantidad de dibujantes que tenemos por estos lares, una revista como Interviú podría haber encargado nuevas series de producción propia (incluyendo a Altuna, que podría haber seguido con sus historietas eróticas).
Seamos positivos: si tienen buena acogida, a lo mejor otras revistas les imitan o incluso el año que viene si que incluyen historietas de producción propia…

Al final, sí que era porno

Al final, resulta que Lanza en astillero sí que es porno. O por lo menos es lo que se deduce de la noticia que da ABC: La Junta pide disculpas por el reparto a escolares de un cómic con dibujos obscenos. Unas disculpas que lo único que hacen es justificar los argumentos de la queja, admitiendo que los dibujos son “obscenos”. Sinceramente, pensar que los dibujos de Carlos Nine son obscenos me produce una tremenda vergüenza ajena. Pero que alguien dé la razón a ese argumento, más.
O quizás, lo que se tenga que hacer es recordar a nuestros políticos lo que es y no es porno, al buen estilo de Barrio Sésamo:

A ver señores: esto…

nine02

NO es porno

Sin embargo, esto…

pichote

SÍ es porno.
¿Está claro?

A los señores políticos

A los de un bando:
Los tebeos no tienen por qué ir dirigidos a los niños. La historieta es una expresión artística o cultural que puede tener como lector desde un niño a un adulto, igual que la literatura, el cine o el teatro. Regalar tebeos a un niño por el simple hecho de ser un tebeo es absurdo. Es cierto que la historieta es un medio excelente para introducir al niño en la cultura, pero hay excelentes tebeos (igual que libros o películas) para cada edad. Lo mismo va para la literatura y el Quijote: por mucho que les parezca, no es una obra infantil. Lanza en astillero es un tebeo extraordinario pero, al igual que la obra de Cervantes, no es un tebeo para niños de 10 años.

A los del otro bando:
Antes de escandalizarse, no estaría de más leer lo que en teoría escandaliza. Las supuestas imágenes pornográficas son la representación de la lucha de El Quijote con la posadera, uno de los esperpénticos episodios de esta obra maestra, ilustrado con esplendor por el argentino Carlos Nine. En todo el libro no hay ni una sola representación de sexo explícito, como sea ha dicho. Sólo en una de las historietas se ve el cuerpo desnudo de una mujer. Pensar que un niño de diez años es tonto y no sabe lo que es una mujer desnuda es despreciar la inteligencia de los niños. Sólo con haber leído el libro, sería suficiente para darse cuenta del exquisito respeto hacia la obra de Cervantes de esta adaptación.

A todos:
¿Alguien se preocupa de la educación cultural de los niños en este país? Porque actitudes de unos y argumentos de otros no dan ninguna esperanza…

Lanza en astillero

Menuda se está armando con la polémica Lanza en astillero, ya sabéis esa versión pornográfica de El Quijote que casi un lustro después de su aparición está removiendo conciencias de todo tipo porque “tiene imágenes más propias del kamasutra”. Ahora se ha sumado hasta Losantos, que asegura en su programa radiofónico de hoy -según nos indica Belano en los comentarios – que este tebeo “era una basura que no valía para nada, que los dibujos eran grotescos y que aquello ni siquiera valía para poner soldadito al personal. y que le asombraría que aumentase la natalidad viéndolo”.
Recordemos un poco que Lanza en astillero es un proyecto colectivo, dirigido por Jesús Cuadrado, con motivo del IV centenario del Quijote y con financiación de la Comunidad de Castilla La Mancha. Los grotescos dibujantes que participaron, ilustrando diferentes pasajes de la obra de Cervantes, fueron: Filipe Abranches, Pablo Auladell, Miguel Calatayud, Marta Cano, Denis Deprez, Lorenzo Díaz, Luis Durán, Anke Feuchtenberger, Antoni Garcés, Esther Gili, Jorge González, Raquel Jiménez, Andrés G. Leiva, Luis Manchado, Francisco Marchante, Max, Micharmut, Carlos Nine, Álvaro Ortiz, Miguel Ángel Ortiz, Pere Joan, Miguelanxo prado, Stefano Ricci, Karim Taylhardat y Fernando Vicente.
Por si sirve, lo que dije de esta obra, allá por Junio de 2005:
astilleroportadaY terminada la lectura de Lanza en Astillero, sólo puedo que descubrirme. Pese a que toda obra colectiva tiene el peligro de caer en la irregularidad, el nivel medio de las historias de este álbum es excelente, alcanzando pese a la disparidad estilística una extraña coherencia que hace todavía más valorable el resultado. Es muy difícil destacar la contribución de alguno de los autores implicados, y sería injusto señalar a uno sobre otro, pero me gustaría hacer notar el impacto que me han producido las colaboraciones de Auladell, Leiva, Nine y, sobre todo, Micharmut, quizás el que más se aparta del literalismo de la obra de Cervantes para darnos una reflexión sorprendente e interesante de la locura de amor de Alonso Quijano. Pequeños matices de un conjunto extraordinario que cumple fielmente su cometido de acercar una visión plural y respetuosa de la mítica obra de Cervantes. Aunque como bien decía uno de los autores “lo teníamos fácil, el que escribía los guiones lo hacía bastante bien”, la adaptación de un capítulo del Quijote era algo mucho más complejo y difícil, una tarea hercúlea que los autores han sabido afrontar, consiguiendo evocar el espíritu de la magna obra cervantina sin perder su personalidad. Una interesante experiencia, producida con excelencia por sin sentido (¡y qué portada de Fernando Vicente!).
Os pongo también algunas páginas de esta perversa obra (atentos a la de Jorge González….¡se ve una teta!¡cuidado lectores viriles y masculinos!¡os podéis poner soldaditos!¡cuidado lectoras!…¡¡¿os podéis poner soldaditas?!):

ACTUALIZACIÓN:
Lo que dijo Losantos (Programa Federico a las 6): “ahora tengo los dibujos… no es que sean obscenos, pse, aspiran… es que son tan malos que prácticamente te pueden quitar la afición, vamos, me asombraría que aumentase la natalidad viendo esto. Tiene ganas de retirarse uno a una cueva, la cueva de montesinos.. Uh que feo, una cosa grotesca y ridícula. […] La misma basura que en todas partes.
(Qué lástima, no dijo lo del soldadito…)

Corsarios y Truenos

Acostumbrado a los desmanes de la edición de clásicos de Bruguera, ediciones conmemorativas incluidas, es todo un placer ver la edición que acaba de aparecer de El corsario de hierro. Un volumen de tamaño gigante, con planchas cuidadosamente restauradas, espléndido blanco y negro, tipografía bien elegida… Las condiciones perfectas para disfrutar de la inmensa clase de Ambrós como dibujante ilustrando las historias de Víctor Mora. Un 10 para la editorial, que además dejaba muy buenas vibraciones para la anunciada nueva edición de Capitán Trueno Color.
ruenocolorcSin embargo, con el tomo en la mano… A ver, partimos del hecho que una reedición de Trueno Color puede resultar absurda pero tiene sentido. Me explico: cuando se han hecho ediciones y reediciones de la serie de Mora y Ambros en todos los formatos posibles y, entre los muchos a elegir, siempre es posible optar por el facsímil del original, cualquier otra experimento es bienvenido. Cierto es que Trueno Color es un producto dirigido claramente a dar en la diana de la nostalgia de la generación de cuarentones-cincuentones españolitos, exprimiendo al máximo el sentimiento de juventud perdida… pero es lícito. La economía es la economía señores (y no señoras en este caso, que ya tienen su Esther). Pero no lo es menos que Trueno Color era uno de los exponentes de las tropelías que la editorial realizaba en su época: remontado sin escrúpulos (alterando tamaños, incluyendo redibujados, etc), coloreado, tipografía destroza ortografías y, para colmo, intervención de una censura absurda decidida a velar por la salud mental de los jóvenes haciendo desaparecer todo elemento que indujera a la violencia, expresiones malsonantes incluidas.
Afortunadamente, San Toni Guiral (porque sí, porque este hombre ya se merece la beatificación y santificación comiquera en proceso único) estaba metido de por medio y puso cordura en el asunto: recuperemos Trueno Color, sí, pero seamos sensatos y recuperemos el espíritu de la serie (página vertical en color) pero sin caer en el destrozo sistemático que en su día se hizo. Y casi, casi, casi la jugada es perfecta: reproducción inmejorable, montando en cada página vertical dos planchas originales apaisadas respetando escrupulosamente los originales, rotulación manual como en la edición apaisada, inclusión de artículos sobre la edición y de todas las portadas de la edición original y de Trueno Color y coloreado…¿con degradaditos de Photoshop? Que me perdonen los defensores de la tecnología, pero servidor es de los que empiezan a pensar que el Photoshop es un invento maligno de alguna turba demoníaca. Puedo entender que se le quiera dar volúmenes con el coloreado. Vale, se puede aceptar aunque me parece una aberración, pero es que lo que encontramos aquí parece más una distribución aleatoria de efectos de degradado sin ton ni son, acompañada de una elección de paleta que hace las delicias de un daltónico. Para colmo, sin uniformidad: en una página nos podemos encontrar efectitos de “nubes”, brillos y demás en la mayoría de los colores pero, mágicamente, los amarillos son planos. Y fosforitos, con lo que los pelos de Sigrid, Crispín y el escudo en pecho de Trueno aparecen como anuncios luminosos en medio de un mágico mundo de colores hipersaturados pero “ablandados” con degradados. El resultado es, a mi entender catastrófico. Y lo peor es que hay viñetas donde no hay efectos, donde el color es plano….¡y quedan de maravilla! Si se quería recuperar el Trueno Color original… ¿por qué no se han tomado colores planos? Con eso y una elección de paleta mínimamente armoniosa estaríamos ante una edición excelente y muy recomendable.
Lo malo es que los lectores nostálgicos de Bruguera somos masoquistas. Y lo saben.

Una industria raquítica

A raíz de toda la polémica formada esta semana, se habla mucho de la industria raquítica del tebeo que tenemos en este país. La crisis del tebeo español, siempre se ha dicho y coincido, es que los autores patrios no pueden vivir de su obra en condiciones, por lo que tienen que buscarse las lentejas en otros mercados con remuneraciones mucho más elevadas y que permiten vivir de esto de dibujar. Y se ha culpado de este hecho, por activa y por pasiva, a la no existencia de industria en nuestro país. De la falta de un mercado de venta de tebeos y de unas ventas minimalistas. Lo hemos dicho todos y todos hemos dicho amén a eso.
Sin embargo, hagamos un poco de cuentas: el negocio del tebeo en España mueve alrededor de un 3% del total del mercado editorial. No es mucho, parece, pero en Francia el porcentaje, aún siendo el doble, no es especialmente espectacular: un 6%. Según FICOMIC, el negocio del tebeo en España mueve alrededor de los 100 millones de euros, cercano a la cifra que da el Informe sobre el Comercio Interior del libro en España, que lo cifra para el 2007 en un poco por debajo de los 80 millones de euros. La tirada media en Francia está calculada en unos 6000 ejemplares (una cifra que, teniendo en cuenta la gran diferencia de tiradas y las brutales cifras de los tebeos más vendidos, se hace poco realista, sería más interesante conocer la moda o la mediana, que será mucho más pequeña), en España, rondará los 2000 o 2500. Aun teniendo en cuenta las diferencias evidentes de escala económica, no parece que las discrepancias económicas justifiquen la mayor diferencia cualitativa entre el mercado francés y español: la presencia mayoritaria del autor patrio. En Francia, de las 95 series de más tirada (por encima de los 50.000 ejemplares, sin contar el manga) casi un 100% son de autores francesas. Las excepciones vienen de personajes televisivos como Garfield o Los Simpson y de algún infiltrado como Mr. Art Spiegelman (que, en Francia, es un superventas, ¡quién lo diría!). La diferencia debería ser, simplemente, que al haber un mayor mercado, hay más autores pudiendo vivir de su trabajo.
¿Por qué en España no? La pregunta del millón.
Pero si uno empieza a pensar esos números, resulta que en España, lo que más vende es el tebeo propio. Y los hechos son claros: en esta piel de toro nuestra arrasan Mortadelo y Filemón, El Jueves, los tebeos de Purita Campos y las ediciones nostálgicas de Ediciones B. Y Arrugas, claro. A años luz del resto de tebeos, muy por encima del manga, de los superhéroes y del Sursum Korda.

¿Entonces?
Resulta que hay una industria del tebeo y que encima lo que más vende es lo español.

¿Cuál es el problema?
Supongo cada cual puede hacer su evaluación, pero creo que el problema no es la cantidad de la industria, sino su modelo. Si analizamos un poco el francés, vemos que está basado en un sistema de producción industrial por encargo típico del mercado del libro. Las editoriales prueban y prueban y prueban, a la búsqueda de la piedra filosofal (alias “bestseller”) con el que poder tener sustanciosos beneficios. Lo que es lógico, obviamente. Es un sistema basado en una rueda engrasada, en el que se publica una cantidad muy alta de novedades y tan sólo una pequeña parte es la afortunada que tiene éxito de ventas, pero que permite financiar holgadamente la estructura para seguir buscando nuevos bestsellers. Los autores entran dentro de esa estructura como parte integrante de ella, ya sea a través de propuestas de productos propios o mediante encargos, que pasan por un comité editorial que evalúa la comercialidad de la propuesta ( o a veces, cosa rara, el interés artístico… ganan pasta, se lo pueden permitir) y que paga al autor según un sistema establecido: un adelanto sobre un porcentaje de las ventas, generalmente entre el 8 y el 12% (no es lo mismo que seas Zep o el chavalín español ese tan simpático). Se hace un cálculo generalmente a fondo perdido y se avanza al autor el 50% del total. El editor paga esa cantidad independientemente de las ventas. Si las ventas superan ese porcentaje adelantado, se hacen liquidaciones. Si no llega a las ventas pensadas, se jode. Y el autor, que difícilmente repetirá en esa editorial, por supuesto. Sobre tiradas previstas de 15.000 ejemplares (una tirada normal de una serie “comercial” de batalla), el resultado es bastante aceptable. Si se añaden pagos por material promocional, portadas, etc, al final un autor recibe un precio por página hasta razonable. Un autor que consigue entrar dentro del circuito de obras comerciales, puede vivir de su obra, sin lujos, pero sin aprietos. Ahora bien, si tenemos en cuenta que casi se produjeron 3000 obras de autores nacionales en Francia y que las editoriales “comerciales” publicaron casi el 50% de esas, las otras 1500 (que se pueden adscribir a editoriales pequeñas y a lo que podríamos llamar obra de autor) corresponden a autores que, manteniendo el modelo de pago, cobraron generalmente cantidades ínfimas por sus obras. Estos autores tenían dos opciones: o compaginaban “obras de autor” con las “comerciales” o su “obra de autor” con otro tipo de trabajos.
Es un modelo que permite vivir de tu trabajo si aceptas hacer una obra, digamos, menos personal (ojo, no es una generalización, hay autores que viven perfectamente de obras personalísimas, es sólo una aproximación). Si quieres hacer una obra menos comercial te diriges a las editoriales pequeñas: cada uno elige. Si se sigue la vía “personal” (y es una etiqueta, no significa más que un intento de generalización de esas editoriales pequeñas), pues cobrarás poco o poquísimo por tu obra, a no ser que venda muchísimo (Persépolis, por ejemplo). Si sigues la vía “comercial” cobrarás dignamente aunque de tu obra al final se vendan 100 ejemplares. Eso sí, si vendes sólo 100, es muy difícil que vuelvas a currar en esa editorial. Ley de oferta y demanda: el empresario apuesta contigo, falla, pues no vuelve a tropezar en la misma piedra.
En nuestro país se ha importado el modelo de pago por adelanto, al igual que en Francia… pero parece que nadie vive de su obra si no se llama Ibáñez. Existe, desde luego, ese porcentaje de autores de obra personal que puede ir a editoriales pequeñas y verse editado cobrando cantidades muy pequeñas, exactamente igual que en el modelo francés… ¿pero dónde están las editoriales que apuestan por los autores españoles y por “hacer industria”?
Si uno mira el sistema francés, estas editoriales deberían ser las más grandes, las que tienen bestsellers que permiten esa criba continuada de obras a la búsqueda de otra obra de gran venta. Editoriales que pueden hacer inversión en promoción, que pueden encargar obra a precios competitivos para el autor porque están invirtiendo en la búsqueda de ese bestseller. Y que copan, todo sea dicho, más de la mitad de las novedades francesas. Da igual que con uno o diez autores se pierda dinero, ya llegará el de ventas brutales. Sin embargo, en España, las editoriales grandes no se caracterizan especialmente por defender al autor nacional. Si asumimos que Ediciones B es la gran editorial de tebeos en España, la que vende burradas gracias a Ibáñez, las enésimas ediciones de Capitán Trueno y Los Simpson… ¿Dónde está su apuesta por los autores españoles?¿Dónde está su inversión en publicidad y promoción? Y quien dice B, dice Salvat, dice Planeta DeAgostini, dice Random House, dice SM, etc, etc. Las grandes, las que de verdad pueden invertir, las que tienen estructuras detrás preparadas, que pueden hacer inversiones a largo plazo. Cierto es que Planeta acaba de lanzar una colección de autores españoles pero… ¿se está promocionando? ¿Se está invirtiendo de acuerdo a criterios razonables para el autor? Pagar 6.000 euros de adelanto es espectacular en el mercado español, es indudable, pero no es una cantidad que ponga al autor en igualdad de condiciones frente al resto de Europa. Es loable la apuesta por el tebeo español que hace la editorial, sin duda, pero los tebeos no se venden por ponerlos en una estantería. Hay que moverlos, promocionarlos, arriesgar y apostar. Y una editorial grande es la que debería hacer esa apuesta. También Random House está publicando obra de autores españoles… ya amortizada por haber sido publicada previamente en El Jueves. Precisamente la única editorial que de verdad está apostando por el tebeo de autores españoles. Con todo lo que se pueda criticar a la veterana revista, es la única cuya editorial está haciendo una labor continuada de promoción y búsqueda de autores nacionales. En todo momento están incorporando nuevos autores, se paga de acuerdo a criterios establecidos y no simplemente de porcentaje de ventas… Y, además, están intentando todo tipo de nuevos formatos para poder dar salida a sus autores: coaliciones con RBA, colecciones de libro de bolsillo, apuesta por las nuevas tecnologías… ¡Se permiten el lujo de compatibilizar a los autores de siempre con los nuevos! Hoy por hoy, son el verdadero motor del tebeo nacional y la única opción válida para los autores. Y, curioso: hacen promoción, tiran de autores españoles…¡y ganan dinero! ¿No era imposible?
Una labor que, a mucha menor escala, están haciendo otras editoriales “pequeñas”: Glénat está reinvirtiendo las jugosas ganancias del manga en recuperar la obra de autores españoles clásicos (los Giménez, Font, Usero, Bernet, etc) que, de vez en cuando, le sale muy bien: Purita Campos es hoy, por hoy, la superventas de la editorial. Y sus ganancias se reinvertirán en una línea de obras derivadas realizadas por autores nacionales, no está nada mal. Norma Editorial, una empresa que llevaba años restringiendo su producción propia a Luis Royo y poco más, está apostando por obra nacional (en formato “novela gráfica”) y lo está promocionando y luchando por él. Tanto Olimpita como Burbujas están teniendo una activa labor de promoción, con presentaciones, presencia en medios… y eso, curioso, se traduce en ventas. En Galicia, Retranca está intentando apostar también por los autores gallegos en una revista de humor.
Y, por supuesto, tenemos Arrugas. Una obra que lleva ya casi 20.000 ejemplares que deberían ruborizar a la industria española. Porque recordemos que el álbum de Paco Roca existe porque una editorial francesa apostó por él y lo produjo. Pagando un adelanto sobre una tirada previamente estipulada, como es habitual.
Astiberri, Ponent, Sins Entido, Diábolo, Dolmen… todas están apostando por el tebeo español, pero no se les puede pedir que “hagan industria”. Son editoriales muy pequeñas que no pueden afrontar los costes de una producción propia comercial de carácter masivo. Aun cuando se supiera con seguridad de la comercialidad de un proyecto, difícilmente podrían abordar los gastos derivados de una producción y distribución a gran escala. Su labor es la que están haciendo muy bien: mantener ese mercado alternativo de “obra de autor” menos comercial, pero que permite que nuevos autores estén preparados y que autores “profesionales” puedan hacer ejercicios más personales fuera de los circuitos habituales. Da igual que en estas editoriales se cobre poco: las reglas del juego son claras, son asumidas por los autores y estas editoriales no están haciéndole la competencia a nadie. Su contribución a la cifra de negocio que antes daba es minúscula, pero son la “cantera”. Por mucho que Jean Christophe Menu se queje porque las grandes editoriales francesas “roban” autores a las pequeñas, es simple expresión del funcionamiento natural: las pequeñas descubren a autores y las grandes se renuevan gracias a esos autores. Pero las primeras existen gracias a que las grandes han generado un mercado y una infraestructura de distribución. Gustará o no, pero es una simbiosis bastante correcta.
También he leído mucho estos días que la culpa es de los autores españoles porque no presentan proyectos comerciales. Una afirmación tristemente injusta. Seamos claros: ¿a quién se lo presentan? Yo puedo dar fe de que la mayoría de los autores españoles tiene proyectos personales y comerciales. Los personales los llevan a las editoriales españolas, los “comerciales” los sacan fuera, a Francia o USA. La razón es obvia: para que le paguen lo mismo por un proyecto comercial que por otro personal, mejor moverlo fuera y que se pueda obtener una remuneración aceptable por el trabajo. Y no los presentan a las editoriales españolas porque saben que de las pequeñas van a obtener palabras muy positivas pero bajos ingresos y que de las grandes no hace falta ni acercarse: ni los van a mirar.
Y he ahí, a mi entender, el problema: una gran industria que ha olvidado que tiene que seguir generando industria. Que se ha acomodado en una situación perfecta: no se arriesga, se vive de baratos derechos extranjeros, de valores seguros o, peor, de la publicación de obras ya amortizadas. Mientras se sigan teniendo suculentos ingresos, todo es perfecto. Pero lo lógico, lo que dicta eso llamado “la lógica empresarial” es que deberían estar haciendo lo que hace El Jueves: generar industria.
No tenemos una industria del tebeo espectacular, es cierto, pero sí que tiene la consistencia suficiente como para dar de comer a muchos autores. Pero por desgracia, haciendo un símil bancario –admito, poco adecuado en estos tiempos-, nuestra “gran industria” del tebeo parece preferir los bajos intereses de un plazo fijo a invertir en bolsa. Es verdad que las editoriales no son ONG y lo que quieren es ganar dinero, pero el negocio no nace en los árboles. Hay que sembrarlo, abonarlo y esperar que crezca para recoger frutos. Sin semillas, no hay frutos.
La situación del mercado español no es, ni para bien ni para mal, culpa del autor español. Ni del que se va, ni del que se queda, ni del que cobra mucho ni del que cobra poco.

Es lo que yo creo, claro.
PD: y no, no he hablado de intrusos. Por desgracia, o por suerte, quién sabe, eso es algo inherente a cualquier profesión que se ejerza como autónomo.

Gilda & Gilda

gildaAños y años reclamando una edición en condiciones de los clásicos de Bruguera y, de repente, las puertas del Paraíso Terrenal(c) se abrieron para descubrir que estaba en el quiosco de la esquina. Los aficionados hemos pasado del placer a la decepción, del orgasmo a la furia pero, en el fondo, todos coincidimos en que la colección que ha lanzado RBA es una de las grande noticias del año. Con todos sus inconvenientes (defectos de reproducción, etc), estos volúmenes están siendo la respuesta a una reivindicación necesaria de nuestros clásicos. Todavía alborozados por el excelente volumen del coleccionable dedicado a Las Hermanas Gilda de Vázquez, nuestros corazones estaban a punto de recibir un nuevo sobresalto: Ediciones B anunciaba un volumen recopilatorio dedicado a las Hermanas Gilda para conmemorar el 60 aniversario de su creación.
Descorche de champán, saltos de alegría, exclamaciones fervorosas de felicidad…y una pregunta: ¿pero no acaba de editarse uno?
Una pregunta cuya respuesta es mejor no buscar, porque viendo el volumen que acaba de salir, las respuestas dan lugar a otras preguntas y a suposiciones que dan lugar cabreos monumentales. El volumen editado por Ediciones B tiene una selección muy similar a la de RBA en cuanto a concepción, con un amplio muestreo de las diferentes épocas de los personajes. Hay cierto solapamiento entre las selecciones, pero apenas llegará a un 30% del volumen. Como ya es habitual en estas “ediciones especiales” de Ediciones B, apenas hay información (tan sólo un corto artículo de Antoni Guiral), no hay información sobre fechas de edición, ni procedencia de las páginas ni nada. Eso sí, la calidad de reproducción, sobre todo de las páginas a color es espectacularmente superior a la de los volúmenes de RBA. Y uno claro, se pregunta: si existía ese material de reproducción, ¿por qué no se cedió a la colección de RBA?¿Por qué no se aprovecha la experiencia y el trabajo de Guiral para dar información completa y hacer una verdadera edición de coleccionista? Y, sobre todo, ¿por qué esa absurda competencia?
Preguntas y más preguntas que es mejor dejar en el terreno de lo inexplicable. Así que a la espera de que Iker Jiménez le dedique un especial a la edición de clásicos del tebeo español, lo único que se puede hacer es disfrutar de estas dos ediciones. Con todos sus defectos y aciertos, permiten al menos poder disfrutar de una de las obras maestras de la historieta de este país. Y ahí ganamos todos.

Trueque

kioscoServidor, cuando era pequeñito, y de eso hace mucho, bajaba casi todos los días al despacho del Patronato de Apuestas Mutuas Deportivo Benéficas (es decir, lo que en su día era un oficina para echar la quiniela semanal) que tenía debajo de casa. El lugar, regido por un circunspecto señor con bigote y pelo engominado, estaba presidido por una impresionante foto de la mujer del susodicho, casi en cueros, eso sí, recordando tiempo mejores como estrella de variedades. El caso es que la señora, que en otros tiempos estuvo de pan y moja, ayudaba a su marido en lo de poner sellos a las quinielas (que lo de chupar sellos gastaba que no veas) y en un pequeño negocio accesorio de cambio de tebeos y novelas. Se podía cambiar, recuerdo, un tebeo de Vértice por 5 ptas. Para un retaco como yo, que a duras penas podía pagar lo que costaban los tebeos en la época, era el paraíso: me compraba un tebeo, lo leía, bajaba, y duro a duro (¡ay! ¡el arte de la sisa!) iba leyendo un montón de tebeos después. Lo de la continuidad y el seguimiento de series vino después. Por esa época daba igual leer primero el número 27 de los 4F y después el 2, la imaginación infantil es a prueba de órdenes y numeraciones. E incluso tenía su gracia.
Aquello pasó, pero leyendo El Kiosco de Dolan, encuentro una noticia que me trae aquellos recuerdos y me hace pensar si no será una posible solución más esto de volver al cambio de tebeos…
Imagen de M.Cascales.

Fomento del tebeo

“[…]por lo que se refiere al tebeo, pienso que habría que realizar una política de fomento que corresponda a la situación paradójica caracterizada por un mercado en crisis y una producción de alta calidad. Estudiaremos, también, la creación de un Centro de Documentación para la conservación de nuestro patrimonio en este campo”

Javier Solana, Ministro de Cultura (1985)

Lo cuelga Jesús Cuadrado en los comentarios y me parece una cita perfecta para los momentos en los que estamos, y muy significativa de lo que le ha importado el tebeo al Ministerio de Cultura en los últimos años. Y lo peor, es que no creo que cambie nada en el futuro…

Adios a El Pequeño País

Lo comentan en clave de humor en ADLO, pero desde luego es un indicativo y una llamada a la reflexión: desde este domingo, el diario EL PAÍS ha suprimido su suplemento infantil El Pequeño País.
pequeno-paisLa desaparición ha sido un poco por sorpresa y con la excusa de la “crisis”, pero deja en evidencia la dificultad que tiene la historieta para niños en este país. Vaya por delante que no tengo claro si la defensa de la presencia de historietas en los periódicos tiene ya sentido. Recluidas a un reducto mínimo, casi por obligación, y en muchísimos casos producto de compra indiscriminada de derechos a sindicatos americanos, con una reproducción marcada por la falta de respeto (he visto tiras deformadas o estiradas para acoplarse sin vergüenza al tamaño del hueco dispuesto), la realidad nos dice que quizás su publicación sólo atiende a criterios de tradición. Es cierto que hay algunos diarios que tienen tiras de producción propia, fuera de lo que es la sección de humor gráfico y opinión, pero por desgracia son los menos y dirigidas a un público adulto. Es paradójico que un medio que ha sido acusado repetida y peyorativamente de infantil, tenga ahora como uno de sus grandes problemas la práctica inexistencia de obras para los lectores más pequeños. Más en prensa, donde lo que se conoce como “suplemento infantil” ha ido degenerando con el tiempo en línea con la falta de consideración que ha tenido este público desde la historieta. Sorprendente, teniendo en cuenta que los suplementos de prensa infantiles han tenido una tradición importantísima en este país (baste recordar hitos como Gente Menuda). Sin embargo, la realidad es tozuda: si comparamos El pequeño país de hace un tres lustros con el actual, el resultado es desalentador. De un suplemento plagado de grandes nombres de la historieta, con producción propia de calidad que incluía a Azpiri, Beroy, Max o Mique Beltrán, entre otros, a un cuadernillo de apenas cuatro páginas con mayoría de series compradas a sindicatos y presencia mínima de autores españoles (como las maravillosas aventuras de Gus o intentos de series propias como la Alicia de Luis Durán). Pero es indudable que los diarios de domingo y su difusión masiva eran una forma excelente de llegar a todos los hogares.
¿Tiene lugar la historieta en prensa hoy? ¿Tienen sentido los suplementos infantiles? Me gustaría responder a las dos preguntas afirmativamente, pero no lo tengo claro.
De momento, descansa en paz, Pequeño País.

La crisis

crisisAcostumbrados a que “el mundo del tebeo siempre ha estado en crisis”, la actual crisis económica en la que estamos envueltos ha sido en cierto modo ninguneada por la industria del tebeo. Pero la realidad está siendo muy inquietante. Pese a que siempre se ha dicho que el lector de tebeos antes si quitaría la comida de la boca que sus tebeos, la realidad está mostrando que la euforia que vivía el tebeo era real y que se debía fundamentalmente a los lectores esporádicos que se acercaban al tebeo. Con la crisis, las ventas se reducen de nuevo a la minoría de coleccionistas de siempre, que no pueden aguantar, ni de lejos, la actual estructura empresarial editorial. El aviso lo lanza Joan Navarro en su blog: cierre de librerías, caída de ventas en torno al 25% durante el primer trimestre del año…. Y estamos hablando de una editorial saneada que tiene verdaderos bombazos de ventas como Naruto o Esther. Pero si miramos más allá la cosa es grave: cierto es que las editoriales minúsculas pueden adaptarse mejor a esta crisis. Son estructuras unipersonales que, en muchos casos, tienen en la edición una actividad secundaria. ¿Pero qué pasa con las grandes editoriales? Sobre todo aquellas que se han abocado a una peligrosa dinámica de dependencia de un gran número de novedades para poder sobrevivir…
Por desgracia, en tiempos de crisis, los tiburones suelen campar a sus anchas y nos encontramos ante una situación que puede ser muy preocupante: en un escenario de editoriales ahogadas por las pérdidas, los grandes grupos pueden dedicarse a comprar empresas como quien se pasea por una sección de saldos, generando una peligrosísima concentración monopolística. Esos grandes grupos (Planeta, Panini, Random House, RBA…) pueden aguantar el impacto de largas crisis, de varios años de duración, pero el resto de editoriales, simplemente, no.
Navarro da en el clavo: ¿qué pasará a partir de Junio? El Salón y el día del libro insuflarán oxígeno a las editoriales, pero… ¿y después? No olvidemos que el eslabón más débil de la cadena, las librerías, han entrado en una situación crítica. Muchas de ellas dependían para sus ganancias de unas ventas de merchandising que, directamente, se han esfumado, generando una perspectiva que sólo contempla el cierre a corto plazo del negocio. Si las librerías siguen cerrando al ritmo actual (de nuevo, con el peligro del monopolio, aunque en mucho menor medida), el circuito de distribución puede quedar peligrosamente tocado. Cierto es que las grandes cadenas como FNAC o Casa del libro acumulan ya un porcentaje espectacular de las ventas, pero las librerías especializadas son el pulmón del sector, el principal punto de distribución. Si comienzan a cerrar, se verán todos afectados: las distribuidoras, las editoriales grandes y pequeñas.
¿Soluciones? Por desgracia, los EREs y demás están a la vuelta de la esquina. La imaginación empresarial es limitadísima y no aplica jamás la fábula de la cigarra y la hormiga, pero puede ser el momento para ensayar nuevas vías de distribución y de edición, desde la apertura de nuevos espacios a la búsqueda de formatos más baratos. Quizás es el momento de probar con “ediciones de bolsillo” económicas que favorezcan que los lectores puedan acceder a entretenimiento barato. No en vano se dice que en tiempos de crisis, las editoriales de libro de bolsillo sobreviven mucho mejor. Ya llegará el momento de recuperar esas ediciones de calidad que tanto nos gustan a los coleccionistas.
Ahora hay que sobrevivir. Sería patético haber llegado donde hemos llegado, a que el tebeo se abra a un mercado que nunca antes tuvo, para morir antes de llegar. Sería un Ícaro que llegó a ver el sol y cayó achicharrado antes siquiera de poder disfrutar de su visión.

Contextualizar

A raíz de los comentarios sobre los chistes de humor gráfico “políticamente incorrectos” que colgaba ayer, se ha desatado un interesante debate en el que, de nuevo, es la contextualización histórica la clave. Hasta tal punto que Javier y yo caíamos en nuestra propia trampa al no hacer una correcta situación de la viñeta en la que un bracero cubano se casa con una cerda judía.
En efecto, como bien me indica Antonio Martín: “el problema radica en que la imagen está absolutamente descontextualizada, por causa de que Iván Tubau TAMPOCO la contextualizó, ni siquiera se moletó en poner el pie de texto que llevaba el chiste. […] se trata de un chiste de Sileno, humorista político español, que se publicó en la revista de humor satírico Gedeón el día 27 de mayo de 1897 (ANTES de la debacle del 98) con el título “Matrimonio morganático” y con sel siguiente pie de la viñeta: “Por fin se casa la Nieves ó vayánse ustedes á la venta del… Grajo”
La cosa va de que al progresar la revuelta insurreccional e independentista cubana, los caricaturistas hispanos se lanzaron, cada vez más, a criticar la ayuda en la sombra (y no tan en la sombra) que los Estados Unidos estaban dando a los insurrectos, al tiempo que señalaban cómo estos estaban dispuestos a todo, a cualquier cosa, con tal de conseguir sus dineros y lograr la independencia. Por ello, en este chiste, Sileno representa al típico mambí cubano como un oportunista que por dinero está dispuesto a cualquier cosa. […]Los caricaturistas gráficos españoles, ya desde unos años antes a 1898, caracterizaban a los norteamericanos bien como el Tío Sam o bien como cerdos, […] por lo que creo que la referencia o interpretación es que el negro cubano insurrecto se está desposando con los Estados Unidos, representado por el animal porcino (aunque esto no es definitivo pues encuentro otra referencia en la que se escribe que: “el levantamiento insurreccional está representado por el cerdo, al que acompaña los Estados Unidos)”
Queda por comprender a qué hace referencia la estrella y la clave numérica 41 x 14.”

He resumido un poco su largo mensaje, pero es evidente que, de nuevo, la contextualización histórica es la única forma de entender el chiste. Sacado de su contexto histórico es chiste parece claramente antisemita, pero si se comienza a analizar, es un exponente de la situación sociopolítica, en este caso de la previa a la guerra hispano-americana que desembocó en la “catástrofe del 98″ y la pérdida de las colonias.
Sirva como ejemplo de la representación del pueblo americano como cerdos, y que iría en esta línea de interpretación, esta viñeta de Madrid Cómico del 9 de abril de 1898, en la que el Tío Sam actúa de Herodes sacrificando a España/Cristo ante la multitud (viñeta sacada del interesantísimo blog Cartones).

chiste

El humor gráfico de esa época está fuertemente cargado de simbologías de todo tipo, por lo que cualquier análisis apresurado como el que hice aquí es, con seguridad, erróneo. Hay que profundizar y analizar con lupa la coyuntura en el que se creó para poder entenderlo. Es posible que la estrella de David se refiera a la financiación judía de los americanos, quién sabe, en una referencia que puede ser considerada como antisemita, pero dentro de un ambiente prebélico donde la radicalización de las posturas deja de lado ya muchas consideraciones y se atacaba con fuerza a cualquier representación del “enemigo”.

Carlos, candidato

Carlos Giménez es oficialmente candidato para el Príncipe de Asturias.
Hay noticias que alegran el día, la semana y el mes. Y por lo que cuentan Rafa Marín, Carlos Pacheco y Cristina Macía (a los que habría que hacerles un monumento por el trabajo, que era complejísimo), sólida e importante. Una noticia, además, que no debe tomarse sólo con esa alegría. No vale con lo de “el premio es estar nominado”, no. Carlos se merece el Príncipe de Asturias, el Nobel y hasta los Óscar si hace falta. Quedarse en la felicidad del momento sería un gran error porque el camino, espinoso, no ha hecho más que comenzar. Es el momento de apoyar y promocionar esta iniciativa como nunca porque no es sólo un premio a la historieta española, que lo es, o una cuestión de justicia, que también.
Es que premiar a Carlos es mucho más.
Hay que reivindicar que la memoria está construida sobre los recuerdos. Y Carlos Giménez está escribiendo nuestros recuerdos. Los de todo un pueblo.
Una sociedad que durante demasiado tiempo ha evitado recordar por lo doloroso que era. Carlos nos está dando la posibilidad de tener una memoria.
No es poco.

carlos

Del papel a la pantalla

ATENCIÓN: En el siguiente texto hay información que puede desvelar detalles importantes de la trama de Watchmen, tanto del cómic como de la adaptación cinematográfica.

waEs posible que las pocas formas de análisis que permitan un acercamiento correcto a Watchmen partan del aislamiento de todo el fenómeno que supone para el género de superhéroes, así como de la repercusión que la obra ha tenido en la evolución del medio. Una distancia que, posiblemente, sólo es accesible desde una lectura inicial virgen de toda coyuntura accesoria. Una situación que, en la mayoría de los casos sólo se dio en aquella lectura mes a mes de su primera edición. Es el único momento en el que el lector puede hacer un análisis coherente con las intenciones de los autores, que planificaron su obra según una cadencia y unas características de publicación, que además interactuaban con la propia evolución de la obra. Es bien conocido que, por imposible de creer que parezca, Moore fue desarrollando la obra desde una cierta improvisación, impulsado fundamentalmente por el afán experimentador hacia el medio y género. Una intención que se puede observar con claridad en la brutal evolución de las cuatro primeras entregas de la serie. En sus primeros dos números, Watchmen desarrolla un “whodunnit” canónico, un thriller detectivesco trasladado al género superhéroico que va lanzando interesantes apuntes hacia la propia definición del superhéroe. Dos capítulos donde la experimentación es restringida a un análisis pormenorizado y exhaustivo de los recursos clásicos del género: composición de página, puesta en escena, estructura argumental… pero sin aportar más que algunos aportes originales, como la minuciosidad obsesiva hacia la coherencia narrativa (explotada fundamentalmente en la detallada escenografía, que es mantenida temporalmente desde diferentes perspectivas con exquisita precisión), la puesta en escena de flashbacks, la utilización del color como elemento de navegación narrativa y, sobre todo, la inclusión de un análisis simbólico basado en el desarrollo de iconografía propia y de ideas conceptuales abstractas como la simetría omnipresente (que comienza a implantar, por ejemplo, a partir de la composición cromática de la página en el encuentro entre el Comediante y Moloch). Incluso se podría plantear que originalidad no es el término más adecuado, ya que muchos de estos recursos fueron ampliamente desarrollados por autores como Will Eisner, pero Moore, Gibbons y Higgins, los articulan con una fuidez desconocida hasta el momento.
Sin embargo, la improvisación del desarrollo argumental se descubre claramente en los famosos cuarto y quinto episodios de la serie. Tanto en el episodio marciano como en el planteamiento de “Aterradora simetría” Moore se despoja ya de la necesidad de seguir la línea narrativa de los tres anteriores números, rompiendo la identidad estructural para adentrarse en la experimentación más rabiosa, que alcanzará en el uso de la estructura de la página como armazón de un esquema temporal paralelo en el cuarto capítulo. Es verdad que el tercer capítulo ya comienza a introducir una experimentación más radical con la inclusión de tramas paralelas, pero todo el monólogo del Dr. Manhattan en Marte es un tour de force inaudito, una ruptura de la tradición de la continuidad temporal entre viñetas para jugar con el propio movimiento de página. El propio cómic-book es una especie de vista global del tiempo tal cual lo concibe Manhattan, sintetizado de forma espléndida con cada doble plancha, que analiza unidades temporales alternantes y dispersas, pero que adquieren sentido en su composición conjunta. Moore firma lo que es, sin duda, uno de los momentos álgidos de la historieta, pero establece una separación temática entre este capítulo y los anteriores, desarrollando una brillante reflexión sobre el concepto de superhombre de Nietzche y sentando la hipótesis del alejamiento de la humanidad a medida que se aproxima a la definición de divinidad. Aunque en cierta medida dinamita la continuidad de la serie, tiene sentido tanto dentro de ésta como de forma aislada, pero adquiere todo su sentido en la siguiente entrega, donde el concepto de simetría es explorado como vehículo generador de contrastes: Manhattan vs. Veidt, la concepción del héroe superhumano frente al humano perfecto. Dos claves en el planteamiento de la obra que definirán un punto de inflexión fundamental en la serie, que pasará a orbitar alrededor de la imposibilidad del héroe: si es superhumano, perderá su humanidad. Si es un humano perfecto, querrá ser divino. El “whodunnit” inicial deja de tener sentido y Moore se lanza a concluir una trama argumental que pese a que ya ha quedado definitivamente en segundo plano, debe arribar a puerto. Aprovecha para seguir experimentando con los elementos clásicos y para ahondar de forma ya colateral tanto en la decrepitud del héroe como en la propia experiencia metalingüística, identificando la historia de piratas clásica de la EC con el desarrollo posterior que espera (un viaje sobre muertos cuyo objetivo final se transfigura y pierde por el camino). La “realidad” es tan sólo una derivación de una simple historia de cómic-books y Moore se atreve al traspaso de recursos narrativos entre realidad e historieta.
En ese sentido, la lectura de forma conjunta de la obra de Moore como “novela gráfica” deja al descubierto, paradójicamente, las debilidades de Watchmen, derivadas de una concepción inicial que aprovechaba que el lector dejaba pasar un mes entre capítulo y capítulo y no atendería a la continuidad estructural de la obra. La experimentación aislada tiene sentido en entregas mensuales, pero chirría como capítulos de un único volumen, permitiendo incluso ver cómo muchas de las subtramas son secundarias y totalmente prescindibles (la relación entre Silk Spectre y El comediante, por ejemplo).

Un análisis previo que, posiblemente, Snyder ha obviado en la adaptación cinematográfica en pos de una fidelidad narrativa, sí, pero que sólo hace que tensar todavía más las dificultades de la coherencia interna de la obra. Los primeros minutos de la obra pueden hacer pensar que el director realmente ha apostado por la experimentación que Moore planteaba, con ese diseño de títulos de crédito que es usado como síntesis argumental a partir de imágenes fijas “tridimensionalizadas”. Las viñetas bidimensionales de la historieta se convierten en fotografías que descubren en su movimiento la tercera dimensión, una preciosa metáfora de lo que encontraremos a continuación, y que además es utilizada como prólogo que resume (y amplía) a la perfección la coyuntura de los héroes de Watchmen. Sin embargo, la ilusión se desvanece enseguida al comprobar como Snyder opta por una traslación literal de la obra. Durante la primera mitad del metraje, es evidente que el objetivo del director es la visualización modélica de la obra de Moore. Lo que consigue, sin duda, con una nota espectacular: la escenografía es milimétricamente calcada de las viñetas, la puesta en escena es la traducción impecable de los dibujos de Gibbons, los diálogos son estrictamente los del tebeo y el casting es simplemente increíble, consiguiendo casi siempre que reconozcamos sin dificultad a los personajes (excepción hecha del ridículo Nixon, al que se le dota de probóscide… ¡sólo comparable a la de Depardieu en Cyrano de Bergerac!). Una estimable conducta que pronto se revela como uno de los grandes problemas de la película. Al asumir que el tebeo es el storyboard de la película, Snyder comete un error de principiante terrible que le obliga y condiciona el resto del metraje: el tempo de las viñetas no es el ritmo real, sino el impuesto por el dibujante, que será transformado en tiempo físico por el lector. Pero el ritmo entre imágenes está claramente marcado por la transición entre fotogramas, construida a partir de un intervalo temporal definido. Si pasas de una a otra, los tiempos no coincidirán y la única manera de traducirlos es a través de un ritmo anticinematográfico, basado en la cámara lenta como eje de identificación con la viñeta. Es cierto que el aficionado compulsivo disfrutará con la visión estática de las viñetas del tebeo, pero el ritmo cinematográfico se resiente brutalmente. Un error que se propaga a los actores: en su afán de encontrar los sosías perfectos de los personajes, el casting se olvida de las capacidades interpretativas, reuniendo un grupo de actores que nunca llegan a actuar conjuntamente y que no dan la talla en ningún momento, que sólo logran que los diálogos, excesivos para la pantalla, aparezcan como impostados y teatralizados hasta el ridículo en algunos momentos. Snyder falla en lo básico: en la propia definición de la diferencia entre medios. Obcecado por su traslación perfecta, no se da cuenta de que la estructura temporal del cuarto episodio no tiene sentido en la temporalidad secuencial del cine, donde deja de tener sentido, llegando al absurdo total en el intento de colocar el golpe de Veidt al sicario que intenta asesinarlo en el centro temporal de la película, al igual que Moore lo coloca en el centro espacial de “Aterradora simetría”. Una elección que puede causar orgasmos en los puristas de la serie, pero que lastra completamente la distribución temporal de la película, obligándole a cambiar toda la segunda parte de la obra.
Y es ahí donde más problemas se pueden plantear. Puede ser discutible que Snyder decida cambiar el final de la obra pero tiene cierta lógica, aunque se revele errónea. En una sociedad post 11-S y tras la caída del muro de Berlín, el planteamiento de guerra fría nuclear de Moore parece difícil de asumir, pero la propuesta del director es todavía peor, ya que transformar la amenaza alienígena en un atentado de dimensiones descomunales parte de un error básico: el 11-S no consiguió la unión de la humanidad y Snyder se atreve a comparar su idea con la realidad de forma evidente, con esa imagen de la nueva zona cero de la explosión con unas magnificentes torres gemelas de fondo. Sorprende que mantenga a fuego la cronología de la obra, incluyendo una banda sonora setentera/ochentera y, sin embargo, decida cambiar un final que es propio de esa década.
Pero, pese a todo, ninguno de los anteriores serían los mayores problemas. A mi entender, el mayor problema de la adaptación cinematográfica nace del cambio radical del mensaje básico que Moore plantea en Watchmen: el crepúsculo de los héroes que nacieron en la Golden Age. Si el británico deja claro en su obra que esos héroes ya no tienen sentido, el discurso de Snyder es radicalmente contrario, reivindicando la vuelta de los héroes. Un mensaje que deja claro en la “reaparición” de Búho Nocturno y Silk Spectre, un rescate de un incendio que en el tebeo es planteado desde una visión desprendida de espectacularidad y que en la película es mostrado como un momento épico. Para Moore es la demostración de que Peter Pan ha muerto. Para Snyder, los héroes han vuelto en todo su esplendor. Hasta en los pequeños detalles: en una película donde no se ahorran las imágenes más violentas y sexualmente explícitas, se opta porque el personaje de Silk Spectre ya no fume. Los héroes buenos de verdad no fuman, en un mensaje maniqueo e infantil, políticamente correcto, que antecede lo que vendrá después. Una aparición espectacular de los héroes (sólo la aparición de Silk Spectre es ya una declaración de intenciones claras), que llegará a su paroxismo en un orgasmo explícito que les devuelve su fuerza, mientras que el tebeo era la constatación de los traumas y necesidades de la máscara para escapar de la mediocre realidad. Un mensaje que es certificado tanto en la pelea de la cárcel como, sobre todo, en la escena final: Moore da carpetazo a unos héroes que deciden entrar en la vida normal teniendo hijos, familia y problemas humanos, mientras que la película abre una segunda parte de emocionantes aventuras encapuchadas.
Si bien podría ser razonable defender el cambio de final (que sólo tendría sentido si Snyder hubiera situado la acción en la actualidad, la opción más lógica teniendo en cuenta que Watchmen se desarrolla en el tiempo real en el que se publicó, lo que a mi entender no “traicionaría” el original, sino que aportaría matices nuevos muy interesantes), el cambio de mensaje es absurdo. Abandonados los aspectos formales, Watchmen es una reflexión sobre la imposibilidad del superhéroe en el mundo real, un dramático adiós a los héroes de una Golden Age.
Paradójicamente, Snyder se demuestra un seguidor canónico de la estética de Watchmen pero se niega a aceptar su mensaje.
¿Cuál es el veredicto final? Pues que Watchmen no deja de ser una película más. Ni es el horror del Spirit de Miller ni es la mejor adaptación que se ha hecho de un cómic. Es simplemente, una película más de superhéroes que sufre de la maniática prolongación exagerada de la duración, de un uso repetitivo y burdo de la cámara lenta y de unos actores olvidables, pero que se deja ver pese a los bostezos de algunos momentos. Que se parece mucho a lo que vimos en el tebeo de Watchmen, pero que cuenta otra historia.

Infidelidades beneficiosas


P. ¿La adaptación es fiel?
Fernando Meirelles. Creo que sí, sobre todo porque no conseguí liberarme del libro. A veces me preguntan si adapto novelas porque no encuentro historias propias, pero para mí Ciudad de Dios, El jardinero fiel y A ciegas [basadas en novelas de Paulo Lins, John le Carré y José Saramago] son propias. Soy un lector compulsivo, y hacer una película me parece una buena excusa para seguir metido en el mundo del libro.
J. S. Tampoco hace falta que una adaptación sea fiel. Incluso demasiada fidelidad no es buena. Es lo que ocurrió con La balsa de piedra [dirigida en 2002 por el francés George Sluizer]. Parece que el autor debería decir que cuanto más fiel mejor, pero hay infidelidades beneficiosas. La película cuenta la misma historia que el libro por otros medios.


Lo anterior es parte de una conversación entre el director Fernando Meirelles y el escritor José Saramago a cuento del estreno de la versión cinematográfica de la (maravillosa) Ensayo sobre la ceguera y refleja bastante bien qué es lo que pienso y espero de Watchmen, la adaptación de Zack Snyder.
Desde que se están dando noticias sobre esta película (y más ahora con las primeras impresiones), mi mayor miedo es que Snyder intentase hacer una reflejo “fiel” del tebeo. Un despropósito a todas luces, porque trasladar Watchmen al cine suponiendo que el tebeo es una especie de “storyboard” es no entender para nada qué es la historieta y, mucho menos, qué es Watchmen. Quedarse en la superficialidad de una traslación mimética de las viñetas puede resultar satisfactorio para un fan ávido de merchandising de su tebeo preferido, pero nunca puede realmente traducir el mensaje de Watchmen. Como bien dice Saramago, la riqueza de las adaptaciones está en las infidelidades, en contar la misma historia o basarse en ella para desarrollar un discurso propio en otro medio completamente diferente.
watchmensimpson
Si Snyder quiere adaptar de verdad Watchmen al cine, lo que el viernes deberíamos ver es un juego de rupturas formales cinematográficas, de propuestas clásicas reconvertidas y reinventadas desde el lenguaje del cine a partir de una propuesta argumental sencilla, que se atreva a conjugar en paralelo el análisis del mito del superhéroe (desde una perspectiva de hoy) con la crítica mordaz de la situación política. Para que viéramos de verdad Watchmen en la pantalla, Snyder debería estrujar el lenguaje cinematográfico hasta sus últimas consecuencias, como en su día hicieron Moore, Gibbons y Higgins, llevando al cine su sentido real y sin tener miedo a ser infiel a la literalidad del tebeo, pero no a su espíritu de transgresión formal, dando una versión personal de la historia original aprovechando las posibilidades que le oferta el nuevo medio.
Por eso, con todas sus limitaciones, me gustó la propuesta que los Wachowsky ofrecieron en V de Vendetta, transformando el mensaje de Moore, obligado en un Reino Unido tatcheriano a un discurso actual, próximo al de la sociedad del miedo que planteaba Michael Moore en Bowling for Columbine. Una infidelidad que demostraba que la propuesta de Alan Moore seguía viva y podía seguir generando nuevas lecturas.
Si nos guiamos por las entusiastas primeras impresiones que ya se han publicado en muchas webs, me temo que la película de Snyder puede ser un entretenido espectáculo que usa personajes que visten igual que los de Watchmen, pero que no se ha atrevido a romper fronteras. Una opción que, por otra parte, no creo que nunca tuviese Snyder: con el coste de producción de una película de este estilo, es casi imposible que el director tenga libertad para hacer un producto que se salga de los esquemas. Mientras que la DC dejó bastante libertad a los autores (total, en el peor de los casos, seria una serie de pocas ventas y la recuperación de los personajes estaba asegurada), la Warner habrá atado en firme que cualquier veleidad autoral por parte del director, que con los (millones de) dineros no se juega.
Personalmente, lo único que espero ver es un thriller de ciencia-ficción, correcto, bien dirigido y que me entretenga. E intentaré, por todos los medios, borrar de mi memoria durante las casi tres horas que dura la película que existe un tebeo del mismo nombre. Es la única forma de ser justo con la película.

¿Adiós a los escaneos?

La noticia saltaba ayer y puede ser mucho más importante de lo que parece: Live Journal ha cerrado Scans_daily, la comunidad de escaneos de historietas que albergaba. Una comunidad que no era específicamente un foro de intercambio de tebeos escaneados, sino un lugar donde compartir gustos, donde se subían antiguas historietas perdidas, donde se criticaban tebeos, etc… Es cierto, y es indudable, que la gran mayoría del material que se subía a la web tenía copyright, pero no es menos cierto que, en muchos casos, o eran obras descatalogadas imposibles de encontrar o servían como acicate para la compra.
Un cierre que, además, pone en alerta a un buen puñado de páginas que se dedican al escaneo de historietas de lo más variopinto, desde la labor fundamental de webs como Stripper’s Guide, Barnacle Press o Golden Age Comic Books a la diversión de Diversion of a Groovy Kind, Again with the comics o Pappy’s Golden Age comics, por citar sólo algunas de las decenas de páginas dedicadas al escaneo de historietas. Incluso podría afectar a aquellas que de forma ocasional publican tebeos escaneados sin consentimiento explícito de los autores.
El problema detrás de todo esto, es evidentemente, una prolongación del debate que se mantiene en música y cine, pero que en el tebeo parecía todavía lejano, sólo avivado por unos cuantos autores. Sin embargo, el debate ya ha llegado a la historieta y por la puerta grande: ¿Es lícito compartir una historieta?
En el fondo, la pregunta es idéntica a la que se han hecho en otras disciplinas, y todo el debate esconde tan sólo la evidencia del finiquito de una forma de entender la distribución y rentabilización de la cultura. La aparición de internet implica necesariamente reestudiar y reinventar los medios de distribución culturales, que permitan hacer convivir el libre acceso a la cultura que postula la red con la lógica y justa demanda de los autores de poder vivir de sus obras. ¿Aceite y agua?¿ideas inmiscibles? Con seguridad, no. Simple falta de imaginación y conservadurismo a ultranza de una industria que se resiste a perder su parte del pastel, sabedora de tener la batalla perdida, pero que de momento dará guerra por mantener el status quo antes que optar por la renovación y la apuesta por nuevas formas. Pero volviendo a la historieta, la pregunta esconde una segunda lectura: siendo el tebeo uno de los ingredientes básicos de cultura popular, ha sufrido en carnes una de sus principales características, la consideración de cultura de usar y tirar. Y nunca mejor dicho, los tebeos han vivido durante décadas un camino irremediable que les llevaba del quiosco a la papelera tras su lectura. No existía la condición de objeto fetichista de coleccionismo que hoy tenemos, sino una alegre –y lógica- despreocupación hacia su destino. El resultado es que muchísimos de los tebeos publicados en prensa y comicbooks editados por pequeñas editoriales de vida efímera han desaparecido y son, hoy por hoy, imposibles de recuperar en la estructura de mercado actual. En esa línea, la labor que están haciendo muchas webs es simplemente encomiable, manteniendo en la memoria obras que estaban destinadas a olvidarse. Están haciendo el papel de preservadores y divulgadores de la cultura que tenían que hacer las instituciones públicas. La discusión sobre la legalidad de un escaneo de X-Men es evidente, pero el bien que se hace por la recuperación de, por ejemplo, la tiras editoriales de George Herriman es obvio. Es cierto que en determinados casos, la discusión sobre los derechos de estas obras es muy peliguada. De hecho, si hace poco exigíamos en los comentarios de esta web que los autores de Bruguera pudieran recibir justas compensaciones por la reedición que está haciendo RBA… ¿por qué no mantener el criterio si se recuperan en web estas mismas historias? ¿Qué diferencia hay? (y no, no vale en este caso que los que las suban a la red no tengan ánimo de lucro: con esa difusión se imposibilita que otras iniciativas que sí podrían ser rentables y dar dinero a los autores se lleven a cabo). ¿Dónde está el límite?
La discusión, desde luego, es eterna, pero centrándonos en lo nuestro, el cierre de Scans_daily puede ser el pistoletazo de salida para que las editoriales alienten un efecto dominó de cierres, en el que pueden caer desde webs que se dedican a escanear novedades hasta otras que se dedican a la recuperación de clásicos perdidos. Por desgracia, nadie parece diferenciar entre una cosa y otra.

Ya está en los quioscos

myfAcabo de comprar la primera entrega del coleccionable Clásicos del Humor de RBA, que llegaba hoy a los quioscos. Primeras impresiones a vuela pluma:
– Buen tamaño. Se había comentado mucho al posibilidad de una reducción, pero el formato elegido es más que correcto, prácticamente idéntico al tamaño original de los tebeos donde fue editado.
– Papel de buena calidad para la reproducción de color. Mate, con tonalidad ligeramente ahuesada, pero que evita que los colores de la edición original (se han escaneado directamente los tebeos) quedara excesivamente chillones.
– Buen artículo de introducción de Antoni Guiral, divulgativo y ameno, pero con rigurosidad, enfocado claramente a un lector medio que no tiene grandes conocimientos del medio. Una lástima que no esté acreditado formalmente, porque en una edición seria es necesario destacar estas contribuciones.
– Selección correcta de los materiales: se ha optado por incluir en este primer volumen de Mortadelo las aventuras largas más famosas del personaje. El origen de Mortadelo y Filemón, El sulfato atómico, Contra el gang del chicharrón, Safari Callejero y Valor y ¡al toro!, incluyendo en todos los casos los datos originales de publicación.
– Toca hablar de lo malo: la calidad de reproducción. La calidad de los escaneados no parece la adecuada: hay un poco de desenfoque de la línea y, sobre todo en las rotulaciones, se rompe a menudo. Hay mucha variabilidad de una página a otra, tanto en calidad de línea como, sobre todo, en el color, con alguno fallos de registro (que posiblemente estuvieran en el original) y que vira mucho a rojo. Personalmente, uno de los principales problemas que he encontrado es que el escaneo en color de los tebeos genera contribuciones de color en los negros de línea y tipografías, que resultan en muchos casos molestos y que están detrás de las rupturas de línea que antes comentaba. Evidentemente, la labor era muy compleja, pero para evitar este tipo de problemas se debería haber hecho un doble escaneo, en BN y color, a partir del cual obtener una plancha de rotulación y, ya si la cosa fuera perfecta, una de línea de negro.
– También en el apartado negativo, el diseño. Pobre y con errores como la ampliación de escaneados a tamaños que no son adecuados para la resolución original. Resulta una verdadera lástima que un artículo trabajado como el de Guiral se maquete así. ¿Tanto cuesta buscar buenos diseños y copiarlos? Nadie pide descubrir América…

En general, sensación agridulce. La seriedad y profesionalidad de Guiral se notan en la selección y cuidado en los artículos y detalles, digamos “académicos”. Pero la parte técnica podría haberse cuidado muchísimo más. En personajes y series muy conocidas como Mortadelo, Superlópez, etc, desde luego la sensación es que la edición de RBA aporta muy poco en este apartado e incluso se encuentra por detrás de otras que podemos encontrar en el mercado. El precio es irresistible (9,95€ por volumen), pero el aficionado tendrá que poner en una balanza si vale la pena apostar por esta edición según lo anteriormente comentado. Muy diferente será la cosa cuando lleguemos a las recopilaciones de series que son difíciles de encontrar o que nunca se han hecho (pienso en Carpanta, La familia Cebolleta, Las Hermanas Gilda, Anacleto, El reporter Tribulete, Sir Tim O’theo, Angelito, La abuelita Paz, Don Pío, Carioco, El doctor Cataplasma, El profesor tragacanto, Petra, Benito Boniato, Agamenón, Hug, el troglodita, Pascual, criado leal, La Panda, El caco Bonifacio y, sobre todo, en esos volúmenes finales que incluyen a Don Berrinche, La familia Trapisonda, etc)…) . En estos casos, posiblemente estas deficiencias técnicas se compensen con la posibilidad de tener, por fin, una recopilación realizada con seriedad e interés (me refiero, evidentemente, al aspecto teórico, donde la participación de Guiral es fundamental y es la que da confianza sobrada en este punto), y no como una simple acumulación al azar como nos tenía acostumbrados Ediciones B.

Libros y tebeos (II). Contra lo que hay que luchar

En general, “Leer en tiempos modernos: adolescentes y jóvenes profesionales frente a la lectura“, el artículo de Jesús Contreras para el Informe 2008. La lectura en España me parece acertado porque sigue la línea de desmitificar el libro como única fuente de lectura. Sin embargo, las respuestas obtenidas por los lectores son preocupantes, sobre todo en lo que al cómic se refiere, ya que interrogados sobre si “leer cómics es leer”, las respuestas reflejan claramente que el tópico de la inferioridad cultural de la historieta sigue firmemente arraigado en la sociedad desde sus bases:

El no-automatismo que se supone debe tener la lectura «con mayúsculas» significa, también, que la lectura exige un cierto esfuerzo, cierta dificultad, al menos inicialmente pues, para «ponerse», «hacen falta los cinco sentidos». Así, resulta pertinente considerar las respuestas de los adolescentes a la pregunta de ¿los cómics son libros? ¿leer cómics es leer? En un primer momento, aparece una cierta división de opiniones: sí, no, no sé, no lo había pensado… «Es leer, es palabra escrita», «Si ves una imagen, también lees», «Sí, son lecturas entretenidas». En un segundo momento, aceptado ya que leer cómics es leer, aparece el término «imaginación » que pareciera diferenciar una lectura «auténtica» de la que no lo es.

—Es leer pero es que no influye tanto la imaginación… El mundo que te dan es un mundo que ya dibujado y ese es el personaje y esa es la forma que tiene. No puedes imaginar más.

—Hay distintas formas de leer, como leer un libro en la que tu imaginación es la que cobra sentido y tienes que imaginarte… Leer un cómic sirve como entretenimiento. Pero no suele aportar nada. Un libro, yo que sé, una novela o lo que sea, aporta algo más.

Leer un tebeo no aporta nada. Que no nos ciegue el deslumbramiento de la presencia de los tebeos en la prensa, del Premio Nacional de Cómic, de las adaptaciones al cine… Todavía hay mucho que hacer hasta conseguir que se entienda que un cómic es un forma de cultura tan válida como cualquier otra. Y hay que hacerlo desde la base.

Libros y tebeos

La Federación de Gremios de Editores de España edita su tradicional informe sobre el comercio interior del libro y, como ya es costumbre, los datos sobre cómic que incluye hay que interpretarlos ante el sesgo fundamental introducido por la consideración parcial que hace de la industria. Basta comparar los datos de novedades editadas según el informe y los que proporciona FICOMIC para comprobar la importante desviación que existe y que, necesariamente, obliga a tomar estos datos con cierta precaución. Según la FGEE, en 2007 se editaron en España 1582 tebeos frente a los ¡casi 2500 que contempla el listado de novedades de FICOMIC! (sólo un dato: según el estudio, en Euskadi sólo se editaron 12 tebeos… no comment). A poco que sigamos leyendo los datos del informe, es evidente que se ha tenido en cuenta casi de forma exclusiva a las grandes editoriales de tebeos, obviando por completo a las más modestas. Una diferencia que puede afectar poco a los datos de facturación, pero que es decisiva para interpretar otros de los datos que aporta el informe. Así, por ejemplo, parece razonable pensar que la facturación en España de 77 millones de euros es un valor próximo a la realidad. Haciendo una estimación rápida de los casi 1000 tebeos no considerados, si tenemos en cuenta una tirada media de 1000 ejemplares, unas ventas de 700 (siendo generosos) y un precio medio de 10€, apenas suponen 7 millones de euros más, un 10% de desviación que sería relativamente poco importante en un análisis global. No hace falta adivinar mucho para comprender que esa cifra es participada en un porcentaje importantísimo por Ediciones B, que con Ibáñez goza de la gallina de los huevos de oro del tebeo en España. Una suposición que se ve refrendada por otro dato que arroja el informe, según el cual más del 50% de los tebeos que se venden en España lo hacen en quioscos. Teniendo en cuenta el sistema de distribución en España, monopolizado por las librerías especializadas, hablar de un 50% de ventas en quiosco sólo tiene sentido si atendemos a los productos de Ediciones B, los únicos que mantienen una presencia estable y rentable en ese punto de venta. Pese a que el porcentaje de ventas de las cadenas de librerías como FNAC o Casa del libro está aumentado a pasos agigantados (siendo para algunas editoriales ya su punto principal de distribución y con porcentajes cercanos al 30% en la mayoría), la librería especializada es, sin duda, el canal fundamental de venta de tebeos en España. No es descabellado afirmar que de esas casi 2500 novedades, más de un 50% han tenido una distribución exclusiva en librerías especializadas, por lo que parece absolutamente ilógico establecer el quiosco como punto de venta preferente, a no ser que, de nuevo, se vuelta a entender únicamente en términos de facturación. Asumiendo que Ediciones B es la principal editorial de tebeos en nuestro país, tiene sentido que el quiosco sea uno de los puntos más importante de venta de tebeos, habida cuenta que es la principal salida de los productos de esta editorial. En esta misma dirección iría la media de la tirada de un tebeo, estimada por el informe en 13.000 ejemplares, un dato casi inalcanzable para más del 70 por ciento de los tebeos en España, que rara vez superan los 1500 ejemplares de tirada.
Un informe que sirve para, al menos, dejar claros dos puntos: primero, la importancia brutal que Ediciones B (y, en particular, Ibáñez) sigue teniendo para la industria del tebeo en España, por mucho que la blogosfera casi ignore totalmente a esta editorial y sus productos. Segundo, que si el sector del tebeo en España quiere realmente despegar, necesita hacer un análisis en profundidad de su situación, en la misma línea que el informe de la FGEE pero con datos reales y fidedignos, que permitan establecer cuál es el punto de partida y cuáles son las necesidades del medio.
En ese sentido, resulta quizás más sorprendente la actitud del Informe de hábitos de lectura, que separa específicamente el cómic como opción de lectura sólo para el caso de los niños de 10 a 13 años. Una actitud que ya demuestra la consideración como producto únicamente infantil que tiene la industria. Si bien se podría entender, de forma generosa, que el tebeo se incluye dentro de la división por géneros que se indica en los siguientes apartados, por desgracia mucho me temo que las razones son muy diferentes. En cualquier caso, el dato que arroja el estudio es preocupante: casi un 45% de los niños afirma no leer tebeos nunca (escalofriante si tenemos en cuneta que sólo el 15.5% se califica como que no lee nunca ningún tipo de libro, revista o diario). Y los que los leen sólo dan dos nombres: Mortadelo y Filemón y Witch, lo que iría en la línea de lo anteriormente comentado.

Poderoso caballero es Don Dinero

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

¡Ay! ¡Qué razón tenía Don Francisco de Quevedo! Y da igual que estas palabras fueran escritas allá por el siglo XVII, que hoy siguen vigentes y podrían aplicarse a la perfección a los dos culebrones que afectan al mundo del tebeo. Ayer mismo se conocía el acuerdo entre FOX y Warner, por el que ambas compañías se daban abrazos y amorosos besos después de haber intentado destriparse. Un acuerdo que habla de cifras mareantes y que pone en evidencia todas las discusiones y debates que se han mantenido sobre la famosa adaptación de la obra de Moore y Gibbons. Da igual que la adaptación sea fiel o traidora, que sea una gran película o una película deplorable: sólo vale la taquilla y poco importan el cine o los tebeos. Es un producto de mercadotecnia que será valorado sólo por la cantidad de ceros que habiten las cifras de recaudación. Tampoco se está engañando a nadie, todo sea dicho.
sterixmaxY el otro culebrón, que puede llegar a dejar los maquiavelismos de Falcon Crest en ejercicios espirituales de parvulitos nos coge más de cerca, aquí al ladito, pasados los Pirineos. Como ya se comentó por estos lares, la compra de la editorial Albert René por parte del todopoderoso grupo Hachette escondía la posibilidad de que la serie fuera continuada en el futuro por otros dibujantes. Una noticia que desató la cólera de Sylvie Uderzo (despedida de la editorial hace un año y medio), que defiende a capa y espada que su padre está siendo manipulado por oscuras manos negras, que le han llevado a traicionar la palabra que le dio a su amigo René Goscinny, asegurando que tras él, el personaje nunca se retomaría, siguiendo el ejemplo de Hergé y Tintín.
En el fondo, no es difícil ver que detrás de la polémica familiar vuelve a estar el poderoso caballero. El emporio Astérix facturó durante el 2007 la friolera de 11.3 millones de euros: 325 millones de álbumes desde su creación, un lucrativo y amplio catálogo de merchandising, un parque de atracciones, películas, un lucrativo cincuentenario a celebrar este año… Un negocio redondo al que debe ser difícil renunciar y que, con casi toda seguridad, será el protagonista de una sangrienta batalla que no detendrá las recientes declaraciones de Albert Uderzo, que ha confirmado que, pese a tener la idea inicial de que la serie no se prolongara tras su muerte, su idea cambió hace tiempo por una carta recibida de un aficionado: “Creo que no tengo el derecho de suprimir estos personajes si los lectores todavía los piden. Veo a mi alrededor muchos personajes que se han continuado y que viven muy bien, no hay muchas cosas más que decir”.
Una honesta postura de cara al aficionado, pero que debe provocar descorches de botellas de champán en las oficinas de Dargaud, que no es lo mismo explotar un negocio rentable, pero que no tiene continuidad, a tener la posibilidad de sacar todos los años un álbum y poder repetir, por ejemplo, las suculentas recaudaciones de Lucky Luke o Blake & Mortimer (que superan el medio millón de ejemplares en sus últimas entregas). ¡Qué razón tenía Goscinny en Obélix y Compañía!

¿Y los aficionados?¿Dónde están los aficionados en estos culebrones? Pues en la escala más inferior de la pirámide nutricional, evidentemente. Su obligación es soltar los cuartos y deglutir sin preguntas lo que se les ponga delante, que para eso los ejecutivos se calientan las meninges. Hombre, se puede intentar ser positivo: cualquiera que continúe las aventuras del galo irreductible no tiene muy difícil mejorar la última entrega de la serie. Incluso es posible que aparezcan obras tan memorables como la que ha conseguido Emile Bravo con Spirou, quién sabe. Y respecto a la película de Watchmen… Pues servidor debe ser de los pocos que sólo tiene malas vibraciones al respecto, pero siempre nos quedará la verdadera obra maestra: el tebeo.

Repaso al 2008 (I): Lo mejor

A priori, tenía la sensación de que este año había sido relativamente flojo en la calidad de lo publicado respecto al año pasado. No tenía esa sensación que tuve de obras contundentes, inapelables, sobre todo en lo relativo a la producción nacional. Sin embargo, repasando lo publicado durante este 2008, me doy cuenta de que esa sensación es en cierto modo errónea: es cierto que, posiblemente, no haya obras tan contundentes, pero el nivel medio ha sido espléndido con una gran cantidad de grandes tebeos, que me ha hecho muy complejo elegir una lista de los diez mejores y me obliga a ampliarla a los veinte mejores (y con dolor de corazón por algunas de las que se han quedado fuera). Ahí va mi lista (como siempre, personal y, probablemente, intransferible) de lo mejor del 2008 que nos ha dejado:

2008mejjor

1. LA EDUCACIÓN DE HOPEY GLASS, de Jaime Hernandez
2. FUN HOME: UNA FAMILIA TRAGICÓMICA, de Alison Bechdel
3. EL JUDÍO DE NUEVA YORK, de Ben Katchor
4. GUS 2: BANDIDO GUAPO, de Christophe Blain
5. LOST GIRLS , de Alan Moore y Melinda Gebbie
6. LA GUERRA DE ALAN 3, de Emmanuel Guibert
7. FUEYE, de Jorge González
8. SEÑAL Y RUIDO, de Neil Gaiman y Dave McKean
9. ELEGÍA ROJA, de Seiichi Hayashi
10. PEPLUM, de Blutch
11. MI MAMÁ ESTÁ EN AMÉRICA Y HA CONOCIDO A BUFFALO BILL, de Jean Regnaud y Émile Bravo
12. 36-39 MALOS TIEMPOS 2, de Carlos Giménez
13. AVENTURAS DE CACAUEQUI (EDICIÓN ANOTADA), de Jacobo Fernández Serrano
14. EL JARDÍN ARMADO Y OTRAS HISTORIAS, de David B.
15. EL MAGO DESCALZO, de Luis Durán
16. LA CUENTA ATRÁS, de Carlos Portela y Sergi Sanjulian
17. BUÑUEL EN EL LABERINTO DE LAS TORTUGAS, de Fermín Solís
18. EL MANUAL DE MI MENTE, de Paco Alcázar
19. LAS AVENTURAS DE SOCK MONKEY, de Tony Millionaire
20. SOY MI SUEÑO, de Felipe Hernández Cava y Pablo Auladell

Y se queda fuera una lista inmensa de tebeos a destacar, de los que hago mención rápida agrupada. En la parte de tebeo en castellano, hay que señalar sorpresas como las de DE CÓMO TE CONOCÍ, TE AMÉ Y TE ODIÉ, de Gaspar Naranjo, LA REVOLUCIÓN DE LOS PINCELES, de Josep Busquet y Pere Mejan, EL MUERTERO ZABALETTA, de Diego Agrimbau y Dante Ginevra y LA TEMPESTAD , de Santiago Garcia y Javier Peinado. No por ser menos esperable, también hay que descubrirse ante obras de autores bien conocidos, como la segunda entrega de AUTOBIOGRAFÍA NO AUTORIZADA, de Nacho Casanova, PASCAL COMELADE: EL PIANO ROJO, de Max, CUADERNO DE TORMENTAS: CRÓNICA DE LOS DEAMBULARES POR CIUDAD ESPANTO, de David Rubín, EL BRILLO DEL GATO NEGRO, de Antonio Altarriba y Laura o BOB DELER , de Felipe Hernández Cava y Keko . Congratulaciones varias por la recuperación de autores como Ramon Boldú (EL ARTE DE CRIAR MALVAS), El Cubri (TAL COMO ÉRAMOS), Antonio Navarro (POR SOLEÁ (2.5)) o las reediciones de obras como ALTER EGO, de Alberto Vázquez, ZORGO, de Luis Bustos o DINERO, de Miguel Brieva, con especial mención a la colección EL JUEVES LUXURY GOLD COLLECTION que nos ha permitido recuperar a Albert Monteys, Fontdevila o Paco Alcázar en lujosas (pero económicas) ediciones.

Respecto a la cuota europea, remarcables e interesantes obras como PEQUEÑOS ECLIPSES , de Fane y Jim, CUATRO MANOS, de Paco Ignacio Taibo II y Améziane, DEOGRATIAS, de Jean-Philippe Stassen, EL REDUCTOR DE VELOCIDAD, de Christophe Blain, EL NÚMERO , de Thomas Ott, EL GATO DEL KIMONO, de Nancy Peña, RÍO ABAJO, de Pascal Rabaté o TRES SOMBRAS, de Cyril Pedrosa, a las que hay que añadir las continuaciones de series indispensables como R.G. 2: BANGKOK-BELLEVILLE, de Pierre Dragon y Frederik Peeters, LOS COMBATES COTIDIANOS 4: CLAVAR CLAVOS, de Manu Larcenet o KLEZMER 3: ¡TODOS LADRONES!, de Joann Sfar, asi como la siempre esperable calidad de Jason, del que hemos tenido doble entrega: EL ÚLTIMO MOSQUETERO y YO MATÉ A ADOLF HITLER.

En el tebeo oriental, excelente la selección de la nueva línea de Dolmen, que nos ha traído obras tan interesantes como BAJO EL AIRE, de Osamu Tezuka o LOS CARRUAJES DE BRADHERLEY, de Hiroaki Samura, sin olvidar la publicación en España de Takao Saito. Mucha ha sido también la calidad llegada desde Corea, aunque me quedo con la elegancia de Kim Eun-sung (LA HISTORIA DE MI MADRE). Aplaudir siempre la publicación de clásicos como Hideshi Hino (EL HIJO DEL DIABLO) o Kazuo Umezz (Aula a la deriva) y destacar la finalización de la entretenidísima BOKKO, sin olvidar el esperado estreno en España de Junko Mizuno y Tori Miki.

En el tebeo americano, en el apartado “independiente”, inesperado pero brillante estreno de Apa Apa Cómics, que con LA BOCA DE MAMÁ, de Dash Shaw, AMERICAN ELF: UN DIARIO EN VIÑETAS VOLUMEN 1, de James Kochalka o DIARIO DE UN EXTERMINADOR DE MOSQUITOS, de Jhon Porcellino ha demostrado un excelente criterio. Obligada referencia a la prolija y siempre agradable presencia de Jeffrey Brown (CUALQUIER SENCILLA INTIMIDAD, PEQUEÑAS COSAS: UNAS MEMORIAS FRAGMENTADAS y GATO SALIENDO DE UNA BOLSA Y OTRAS OBSERVACIONES) y mención de honor a obras como PERCY GLOOM, de Cathy Malkasian, NO TE OLVIDES DE RECORDAR, de Peter Kuper, INOLVIDABLE, de Alex Robinson, JACK STAFF:ECOS DEL MAÑANA, de Paul Grist y BERLÍN 2: CIUDAD DE HUMO, de Jason Lutes.
En el apartado “mainstream”, dominio absoluto del señor Brubaker, que se descuelga con algunos de los mejores tebeos del año, a saber, sus participaciones en CAPITÁN AMÉRICA y DAREDEVIL y la sobresaliente CRIMINAL. Además, obligada referencia a PROMETHEA, de Alan Moore y J.H. Williams III, ya llegada a su fin, a la siempre destacable LOS MUERTOS VIVIENTES de Kirkman y a dos obras de especial que me han sorprendido muy agradablemente: SCALPED: NACIÓN INDIA, de Jason Aaron y R. M. Guéra y el BATMAN: AÑO 100, de Paul Pope.

Pero, sin duda, vuelven a brillar por su calidad las reediciones y ediciones de clásicos. La editorial Glénat ha seguido en su línea de recuperación de grandes autores españoles, con obras como LIGHT AND BOLD, de Carlos Trillo y Jordi Bernet, LA ESFERA CÚBICA, de Josep Maria Beà o HAXTUR, de Víctor de la Fuente (añadida a trdaicional de clásicos del manga como el ASTROBOY de Tezuka). Una labor fundamental a la que se han sumado este año El Patito Editorial con la edición de DOCTOR MORTIS, de Alfons Figueras y Bizancio Ediciones con HISTORIETAS SEVILLANAS, de Andrés Martínez de León
En el apartado de clásicos de prensa, destacar como siempre la impresionante edición de PRÍNCIPE VALIENTE que está realizando Manuel Caldas, a la que este año ha sumado LANCE y SURGE… FERD´NAND, con una calidad inalcanzable que muestra el profundo amor por el medio de este hombre. La editorial Planeta ha seguido con las ediciones de PEANUTS, TARZÁN y KRAZY KAT (que sigue, por desgracia, destrozando con una pésima rotulación), añadiendo la esperada edición de la BIBLIOTECA CARL BARKS (con horrorosos colores infográficos) y el primer volumen de los CLÁSICOS MAD (en una edición que insulta a esta obra maestra). Norma ha seguido en su cuidada edición de LOS ARCHIVOS DE THE SPIRIT, de Will Eisner, a la que añade la no menos cuidada del DICK TRACY, de Chester Gould; Astiberri se unió a la fiesta con EL LIBRO DE ORO DE B.C., de Johnny Hart y Glénat sorprendió a todos con la soberbia edición de SKY MASTERS OF THE SPACE FORCE 1, de Jack Kirby y Wally Wood.
En reediciones, destacar por supuesto la publicación de VALENTINA, de Guido Crepax, LA VIDA EN VIÑETAS: HISTORIAS AUTOBIOGRÁFICAS, de Will Eisner, LAS ENSEÑANZAS DE MR. NATURAL: ILUMINACIONES, de Robert Crumb, EL PLAYBOY , de Chester Brown, VIAJE A ITALIA, de Cosey, el DAREDEVIL de Frank Miller, el BLACK JACK de Tezuka; OMAHA ,de Reed Waller, Kate Worley; IKKYU, de Hisashi Sakaguchi, LOS ARCHIVOS DE NEXUS, de Mike Baron y Steve Rude o COMANCHE , de Greg y Hermann.

Y para finalizar, mención de honor a Panini, que sigue apostando por una obra tan fundamental y necesaria como DEL TEBEO AL MANGA: UNA HISTORIA DE LOS CÓMICS, de Antoni Guiral.

Esta ha sido mi lista..¿las vuestras?

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Little Nemo’s Kat
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Flora y Fauna
El show de los hombres lobo
El lector impaciente
Abandonad toda esperanza
13 millones de naves
Comix V2.0
La torre del reloj
Iconotropia
El cuarto mundo