Archivos » Opinión

Los niños mimados quieren seguir siendo niños

Menuda la ha montado en Francia Alain Finkielkraut. En una reciente entrevista a Liberation,  Finkielkraut hablaba sobre los peligros que corre la cultura hoy en día, y cuando le preguntaron sobre la BD, responde “que hay tantos libros a leer, lienzos a admirar, que no tengo tiempo que perder en ese que se llamaba antes los ilustrados. La belleza de los libros es que no tienen imágenes, que ofrecen camino libre a la imaginación. Cuando me cuentan una historia, tengo necesidad de que me den a pensar, que me den ganas de parar la lectura y levantar la cabeza, no que dibujen por mí a los héroes. Los niños mimados quieren seguir siendo niños.”
Aunque coincido con mucho de lo dicho en la entrevista (sobre todo en aquello que identifica la peligrosa tendencia de suponer que pensar es malo), es evidente que su boutade sobre la historieta es exagerada y sin lugar. Lo que ha merecido una carta abierta de la ACBD que, me temo, sigue con la misma argumentación de siempre: que si Maus es una obra maestra, etc.
Me parece que, a estas alturas, el discurso de la historieta debería ser algo más sólido que basarse siempre en la obra de Spiegelman para justificar su mayoría de edad. Y de hecho, me sorprende que las argumentaciones siempre vayan por ese camino. Es indudable la magistralidad de la obra de Spiegelman, pero para determinar la importancia de la literatura o la pintura nadie recurre a Cervantes o Velázquez, ¿por qué ocurre así en la historieta? ¿Será cierto que todavía no se merece la historieta su mayoría de edad?

25.Febrero.2008 | Opinión

¿Qué es un blog de tebeos? (y II)

Dar mi opinión después de haber lanzado la pregunta al ciberviento y haber podido leer las decenas de posts que se han hecho (¡gracias a todos por colaborar!) y los cientos de comentarios que ha provocado la cuestión es un poco tramposo, pero viene bien para poder tener una síntesis clara de todo lo dicho.
Y la conclusión no puede ser más obvia: un blog de tebeos es… un blog de tebeos. Perogrullada suma, es cierto, pero es la única respuesta posible. Porque en el fondo, la pregunta llevaba implícita otra intención, la de intentar definir hacia dónde va esto que hemos dado en llamar la blogosfera comiquera. Un movimiento que, en el fondo, no hace más que reproducir en escala lo que está ocurriendo en internet alrededor de los blogs.
A poco que uno reflexione, es evidente que un blog de tebeos no es más que una página personal donde alguien habla de sus aficiones, una especie de cajón (o, más propiamente, pila de tebeos) sobre el que nos subimos para lanzar a los cuatro vientos nuestras ideas más peregrinas, pero que no deja de ser un lugar común de opinión y encuentro.
A partir de ahí, ¿qué se le puede exigir a un blog? Nada. Absolutamente nada. Igual que el autor tampoco puede exigir más que pasar un buen rato escribiendo.
Sin embargo, es evidente que la situación está cambiando y los blogs pueden llegar a ser otra cosa. La flexibilidad e inmediatez del formato (que, no olvidemos, es lo que es en el fondo, una herramienta de publicación de contenidos en internet) ha generado una rápida aplicación de los blogs al mundo de la información. No es sólo que los medios generalistas se hayan fijado en el formato, es que el propio formato permite fácilmente el salto a la profesionalización. La diferencia estriba, única y exclusivamente en una cuestión de forma y aprovechamiento. Sólo hay que ver la ya importante lista de weblogs corporativos y de redes de blogs.
El problema viene de aplicar esta tendencia a los blogs de tebeos. En este momento, ya existen experiencias de blogs sobre tebeos profesionalizados, desde el difunto DDT hasta los actuales Comixaría, Actualidad cómic o Bocadillos en su tinta (del diario Público), pero es indudable que el 99% de los blogs sobre tebeos cumplen la norma de ser páginas personales. La diferencia estriba en la curiosa situación que se da en el mundo del tebeo. Mientras que en otros campos donde existen blogs (informática, deportes, política, corazón, etc), éstos conviven con una amplia oferta de información en otros medios (desde la prensa escrita a la televisión y radio), en el mundo del tebeo se da la curiosa circunstancia de que toda la responsabilidad de la información recae, ahora mismo, en los blogs (excepción siempre hecha de veteranos como Dolmen o las revistas de manga). Es decir: la información se está gestionando de forma absolutamente amateur, confiando siempre en la buena voluntad y tiempo libre de los blogueros. Y ahí nace toda la cuestión: determinados blogs comienzan a hacer muy bien su tarea de dar información (Zona Negativa, Con C de Arte, Entrecomics, Guía del Cómic, Es la hora de las tortas!, Más que cómics, Historietas Podcast, por sólo citar algunos…) y llega un momento en que su envoltura formal es de absoluta profesionalidad, que ha llegado a calificar (e incluso considerar seriamente) de periodistas a los que se dedican a dar información sobre tebeos desde el amateurismo. Y ante esa apariencia, es lógico que algunos puedan pensar en exigir un comportamiento profesional.
Pese a que muchos han atacado duramente a la organización del Salón de Granada, la realidad es que su confusión es absolutamente comprensible, a la vista de la situación actual de la información sobre cómics en España (otra cosa son las acusaciones vertidas en algunos comentarios a raíz de este tema, achancando conspiraciones mafiosas de rango supranacional que sólo merecen el olvido). En el fondo, lo que expresa Veleta es cierto: no existe una manera clara de dar información a los lectores sobre las actividades alrededor del mundo del tebeo. No ya sólo las organizadas por ellos en Andalucía: en situación similar se encuentran la práctica totalidad de citas comiqueras españolas, algunas tan importantes como el Salón de A Coruña, Getxo, Avilés, la Unicomic, Cómic_CS, las actividades de cómic de la Semana Negra o la Expocómic de Madrid, por no citar toda la pléyade de jornadas, concursos, cursos y demás que se dan en el territorio nacional. Y no sólo eso: es una situación que afecta a las propias editoriales (sobre todo a las más pequeñas), que no tienen otro medio para dar a conocer sus novedades de forma sencilla y rápida. Pese a que los blogs se han convertido en monstruos y han aceptado responsabilidades por encima de sus posibilidades, es injusto exigir a las iniciativas voluntaristas la aplicación del famoso principio arácnido de que “todo poder conlleva una gran responsabilidad”. Como bien indicaba Sergio Morales, que hagas muy bien algo como hobby no implica que se te pueda exigir según mercado. Su símil del aficionado al bricolaje que se dedica a hacer armarios a los vecinos y que al final se le exigen responsabilidades no puede ser más acertado.
Pero es evidente que el problema sigue sin resolver: ¿cómo se profesionaliza la información sobre tebeos? Exigir a los pocos blogs profesionalizados que hay un funcionamiento perfecto es, hoy por hoy, una utopía. Apenas acaban de comenzar y todavía están en rodaje. Parece lógico pensar que deberían existir iniciativas que partiesen desde la propia industria, que comienza a moverse en el mundo de los blogs informativos (Glénat,  Norma, …), pero que siguen sin resolver todo el problema, al centrarse únicamente en sus empresas. Hoy por hoy, la única solución sigue siendo agregadores como Tebelogs! o decomics, en tanto son sistemas que permiten un rápido vistazo a todos los blogs, una suerte de centralización cooperativa de esfuerzos voluntaristas que , en su diversidad temática y argumental, permite una cobertura casi total de todo lo que pasa en el tebeo en España. Lo importante no sería que uno u otro blog hablase del tema, sino que se hablase de ello en alguno de los blogs de estos agregadores.
Aunque evidentemente hay otra solución: que alguna empresa o institución relacionada con el mundo del tebeo genere un agregador corporativo, que recolecte la información de las editoriales (por ejemplo, la que publican en sus blogs) así como la de eventos. Un lugar aséptico pero con un espíritu únicamente de información. El problema, lógicamente, es que supone una inversión: tanto de puesta a punto de la página como del pago a alguien que se encargue de su mantenimiento, no sólo de forma pasiva, recibiendo información, sino buscándola y recopilándola. Porque ése sería su trabajo, por lo que siempre sería exigible que se diera la información, allí donde estuviera.

Eso sí, mientras tanto, nosotros, a lo nuestro. Cada uno que hable de los tebeos que le gusten, de lo primero que le pase por la cabeza. O incluso que se dediquen a conspirar para controlar el mundo mundial, ¿por qué no?

14.Febrero.2008 | Opinión

Between the cocoon and the Comics Code Authority

No puede ser más claro Dirk Deppey en Journalista!:

“No es un secreto que la industria de los cómics de Nueva York tiene un problema a la hora de atraer nuevas lectoras… pero tampoco es un secreto que la industria de los cómics de Nueva York tiene un problema atrayendo nuevos lectores, punto. Es en este momento la única porción de la gran industria de los cómics aquejada de este problema hasta ese extremo: desde los webcomics hasta los cómics más artísticos pasando por los editores de manga y las nuevas líneas de comics comerciales publicados por editores tradicionales de libros, los comics en general han comenzado por fin a ser atractivos de nuevo para la gran mayoría del público norteamericano.”

El interesantísimo artículo “Between the cocoon and the comics code authority” es un excelente resumen y puesta en negro sobre blanco (electrónico) de la realidad de la industria americana actual del cómic de superhéroes, incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos y exprimiendo hasta el límite unos esquemas absolutamente caducos. Lo que en principio es una reflexión sobre la dificultad de la industria tradicional para captar lectoras, pronto da en el clavo de la insostenible situación actual de las dos grandes, anclados por un lado en proveer de historias a un grupo de lectores fieles, pero ya talluditos y peinando canas (como define Deppey, “the hardest of their hardcore superhero fans”) pero sabiendo que necesitan producir nuevos productos atractivos para los jóvenes lectores, que no valen con simples “retcons”, sino que necesitan un profundo cambio de rumbo si quieren mantener sus fructífereas franquicias cinematográficas y generar lectores en el futuro.
De hecho, ya lo he comentado por esta página alguna vez, no es un problema de que los niños y niñas ya no lean tebeos, sino que no leen tebeos de superhéroes. El éxito brutal, arrasador del manga en los USA, la cuna del género, es meridianamente claro y revelador. Los niños y niñas leen tebeos, y en grandes cantidades, solo que ya no leen tebeos de superhéroes. Lo resume Deppey en una contundente frase: “Como los chicos, las chicas no leen cómics de superhéres; tienen cómics para ellos, con variedad de géneros y niveles de edad, y no están interesados en aburridos clichés narrativos que fueron agotados décadas antes.”
No puedo estar más de acuerdo con la visión de Deppey, que coincide punto por punto con muchas de las ideas que expresado por aquí: el problema radica fundamentalmente en la incapacidad de la industria de innovar y atraer nuevos lectores. No son capaces de extraer enseñanzas del éxito del manga, sino que tan sólo se dedican a clonar ideas sin entrar realmente en la base del problema.
Un excelente artículo.

5.Febrero.2008 | Opinión

Adolescentes

En la última semana, varios blogs han reflexionado sobre el futuro de la blogosfera comiquera, compartiendo la idea de que pasa por un bache, por un momento de cierta melancolía, de ánimos bajos. El cierre de algún blog que podía haber abierto camino en prensa, el intento de abandono de algún bloguero de pro, la desaceleración de blogs de referencia, el cuestionamiento de la utilidad de tebelogs, la falta de participación en la elección de los mejores del año… Parecen síntomas que, en efecto, podían llevar a esa conclusión.
Sin embargo, me vais a permitir romper una lanza a favor de los blogs comiqueros y lanzar una teoría diferente. En primer lugar: no hay ningún medio artístico y cultural que haya logrado lo que el mundo del tebeo ha hecho en Internet. Con más de 400 blogs en continua renovación, organizados alrededor de al menos dos agregadores de noticias (Tebelogs! y decomics), los aficionados a la historieta tienen a su disposición información y opinión fácilmente accesible en cantidad y calidad infinitamente superior a la de cine, literatura, pintura, música, etc.
Y en segundo lugar: esa apatía que parece mostrar la “blogosfera comiquera” (menudo término éste), no es más que un reflejo de su todavía temprana adolescencia. No nos equivoquemos: el fenómeno blog en Internet está en pañales. Se supone que este blog es “el veterano” y apenas acaba de cumplir cinco tiernos añitos. Verdad es que el tiempo en Internet sufre una contracción que ríase usted de Lorentz y Einstein juntitos: un año en el ciberspacio son décadas en el mundo normal. Pero no nos equivoquemos: en la paradoja internera de los gemelos, el del mundo real sería ya un maduro cincuentón, pero el que ha vivido sus cinco ciberespaciales añitos, sigue siendo un crío de cinco años, pensando como tal. Una falta de madurez que se añade al ya crónico complejo de Peter Pan de la información sobre tebeos. Desde que yo recuerde, han sido los aficionados los que han arrastrado de ese carro. Si primero fueron los fanzines, ahora son los blogs, evolución natural tecnológica de aquéllos, pero que sigue sufriendo sus mismos errores. La imposible profesionalización de informadores y críticos ha generado una situación en la cual el aficionado depende de la ilusión de un puñado de iguales para poder estar al día de su pasión. Ilusión que, lógicamente, viene siempre mediatizada por los problemas mundanos del día a día. Los chavales que en su día hacían fanzines, dejaban de hacerlos cuando tenían que trabajar o fundar una familia. Lo mismo que pasa ahora, que por muchas ganas que se le eche al asunto, la vieja costumbre de comer tres veces al día obliga a dedicar al castigo divino una jornada laboral tras la que, difícilmente, quedarán ímpetus para hacer otras cosas. Eso mismo está pasando en Internet ahora, con la diferencia del dinamismo propio de la red. Si en su día la desaparición de un fanzine llevaba a otro, ahora el cierre de una web favorece la aparición de diez.
No significa lo anterior que deba desaparecer el amateurismo de la red. Antes al contrario, no estoy pensando en una web de sesudos profesionales, pero la inexistencia de medios profesionales lleva a los blogs a situarse en una especie de mundo del Último recreo altuniano, una isla aislada donde lo máximo que se puede llegar a ser es un señor de las moscas. En ese escenario, se pervierten las ideas y se confunden términos. La crítica, inexistente e igualmente adolescente, se desorienta pensando que la profesionalización e independencia es “hablar mal” de tebeos, en un intento desesperado de maduración que alcanza su máxima expresión en la freudiana concepción de “matar al padre”, traducida aquí en la idea de poner en solfa a los clásicos establecidos como ejemplo de buena praxis. Comportamiento adolescente clásico, obligado y necesario, pero que no deja de ser una etapa más en la evolución y que indica claramente en qué punto nos encontramos todavía los que creemos ser “críticos”, que seguimos confundiendo una crítica profunda con hablar de la transición de viñetas de una página.
Hace muy poco, en el congreso de literatura y cómic que se organizó en Valencia, pude comprobar con sonrojo a que distancia sideral nos encontramos todavía de la verdadera crítica, del trabajo real y concienzudo sobre la historieta. Las intervenciones de Jan Baetens, Pascal Lefreve, Antonio Martín y Thierry Groensteen fueron un mazazo contundente a cualquier ínfula de igualdad. El camino por recorrer es largo todavía, larguísimo, y no puede ser dado por amateurs que dedican sus ratos libres a su pasión.
Sin embargo, esto no significa que los blogs tengan que abandonar su labor, al contrario. Si bien es cierto que es difícil alcanzar el nivel de análisis y profundidad que requiere una crítica y teórica profesional, los blogs tenemos una baza importantísima a nuestro favor: la pasión. Difícilmente se podrá encontrar un medio profesional que pueda transmitir nuestro amor a los tebeos como lo hacen los 400 blogs que hay en Tebelogs. Cada uno con sus filias y fobias, cada uno con su personalidad propia, pero siempre amando profundamente esas páginas llenas de dibujos y letras. La labor de promoción y proselitismo de la historieta que hacen los blogs se está convirtiendo, sin duda, en uno de los motores de esa ansiada normalización de la historieta en nuestra sociedad. Es verdad que todavía su impacto es pequeño en un país donde el acceso a Internet es aún la excepción y no la regla, pero la ilusión que demuestran al hablar de su vicio preferido es tan grande que está contagiando a medios generalistas de mucha mayor implantación y difusión. Es más, me atrevería a decir que, por definición, los blogs deben cursar perennemente en esa adolescencia.
Muchos son los problemas de los adolescentes: incoherencias, indefiniciones, miedos y confusiones, pero es innegable que sólo en esa edad dorada todavía creemos que los sueños pueden ser realidad. Y ya se sabe, la materia de la que están hechos los sueños es la mayor fuente de energía del universo.

18.Enero.2008 | Opinión

Lo mejor del 2007

Complicado, muy complicado ha sido elegir una lista de “Lo mejor del 2007″, aunque repasada la lista de novedades, dos puntos destacan claramente: por un lado, la impresionante producción española de este año, muy superior a la de otros años y, en general, con obras de calidad excelente, por encima de las foráneas. El segundo, la importancia de las reediciones y ediciones de clásicos. Sin duda, este año las mejores obras editadas han sido El Eternauta, el Popeye de Segar y el Freddy Lombard de Chaland, pero hacerlos competir en igualdad de condiciones con las demás me parece injusto, así que las dejo en un apartado especial para ellas.
Dejando estas series de lado, una lista de los mejor del año, será encabezada, sin duda, por esa maravilla que es Nunca me has gustado, de Chester Brown, uno de los tebeos más brillantes que dio la década de los 90 y que por fin se ha editado en España. Brown da un recital narrativo (¡qué uso de las elipsis espaciales!) para contar una historia compleja, en la que consigue transmitir perfectamente las ambigüedades e incoherencias del fin de la juventud, pero con la suficiente maestría como para plantear lúcidas cuestiones que obligan al lector a reflexionar y analizar lo que está leyendo. Seguido muy de cerca de Arrugas, un tebeo emotivo y brillante como pocos. No hay muchas sorpresas en la lista de los diez primeros, más o menos organizados por orden de preferencia:
1. NUNCA ME HAS GUSTADO, de Chester Brown
2. ARRUGAS, de Paco Roca
3. EL BULEVAR DE LOS SUEÑOS ROTOS, de Kim Deitch
5. S., de Gipi
4. 36-39 MALOS TIEMPOS 1, de Carlos Giménez
6. VOLÁTIL, de Luis Durán
7. PEREZA, de Gilbert Hernandez
8. EL GABINETE DEL DOCTOR SALGARI, de Santiago Valenzuela
9. LA VOLUPTUOSIDAD, de Blutch
10. SÓCRATES EL SEMI-PERRO 2: ULISES, de Joann Sfar y Christophe Blain

Y, tras ellos, muchos tebeos muy destacables, sobre todo los españoles, con obras tan excepcionales como LAS CRÓNICAS DE ONO Y HOP, de Javier Olivares, EL MARTÍN PESCADOR, de Luis Durán, LA PAREJITA: CAZADORES DE OFERTAS, de Manel Fontdevila, BIENVENIDO AL MUNDO: ENCICLOPEDIA UNIVERSAL CLISMÓN, de Miguel Brieva, AUTOBIOGRAFÍA NO AUTORIZADA, de Nacho Casanova, HACERSE NADIE, de Jorge García y Fidel Martínez y OCURRIÓ CERCA DE TU CASA: SABE DIOS, de Carls. Una lista a la que hay que añadir muchos tebeos extranjeros de gran calidad, como GUS 1: NATHALIE, de Christophe Blain, el poético EMIGRANTES, de Shaun Tan, la sensacional vuelta de Tardi con EL SECRETO DEL ESTRANGULADOR de la mano de Pierre Siniac, la vuelta del Corben de Warren, con LA GUARIDA DEL HORROR, los maravillosos finales de tres obras maestras que he sacado de la lista principal por aquello de no repetir, EL FOTÓGRAFO, LUPUS y LA ASCENSIÓN DEL GRAN MAL (posiblemente, la mejor obra europea de los últimos años), obras tan interesantes como MALDICIONES de Kevin Huizenga, el genial DIARIO DE UN FANTASMA, de Nicolas de Crécy, el divertidísimo BLOTCH de Blutch o la apasionante KIKI DE MONTPARNASSE de José-Louis Bocquet y Catel Muller. Sin olvidar, por supuesto, ese prometedor comienzo de RG 1: RIYAD-SUR-REINE, de Pierre Dragon, Frederik Peeters o el demoledor final de ¿CUATRO?, de Enki Bilal o la tierna ingenuidad de YOTSUBA!, de Kiyohiko Azuma. Y ojo, que ha sido un excelente año para los superhéroes, con series tan interesante como las vibrantes SLEEPER y DAREDEVIL de Ed Brubaker, el siempre interesante INVENCIBLE de Kirkman, la vitriólica DEAD GIRL, de Milligan y Dragotta, la divertidisísma HULKA de Slott y Bobillo, los delirantes MARVEL ZOMBIES, de Kirkman y PhIlips o la genial NIÑATOS de Rick Veitch.

Pero, como decía, este ha sido el año de las reediciones y de la llegada de clásicos indiscutibles, comenzando por EL ETERNAUTA, la obra maestra de Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López y siguiendo por el POPEYE de Segar y FREDDY LOMBARD de Chaland. Tres épocas distintas y tres obras maestras, a las que hay que añadir la excelsa edición de PRÍNCIPE VALIENTE de Manuel Caldas, la recuperación de los CUENTOS VIVOS de Apeles Mestres, la posibilidad, por fin de leer completos el CONCRETE de Chadwick o el NEXUS de Baron y Rude. Citar, por supuesto las edicions recopilatorias de Will Eisner (que incluyen algunas obras inéditas, pero que meteré en este apartado) y no olvidar las series que han seguido o se han completado como la necesaria edición de VALERIAN de Christin y Mezieres, TOMÁS EL GAFE, TARZÁN, KRAZY KAT, SPIRIT, SNOOPY Y CARLITOS, BLACK JACK o los tebeos de la línea ABC de Alan Moore.

También ha sido un buen año para las revistas. Pese al mazazo de la desaparición de NSLM y HUMO, el año ha visto la aparición de proyectos tan interesantes y sugerentes como EL MANGLAR, BDBANDA, ARGH!, la revitalización de DOS VECES BREVE y la importación de la brillante antología MOME.

Y no me gustaría acabar este repaso sin un punto de atención: el importante aumento de publicaciones teóricas. La recuperación de la HISTORIA SOCIAL DEL CÓMIC, de Terenci Moix, abrió la puerta para el monumental proyecto de Toni Guiral DEL TEBEO AL MANGA: UNA HISTORIA DE LOS CÓMICS, al que hay que añadir su indispensable TEBEOS DE NUESTRA INFANCIA. No son los únicos, porque año el número de publicaciones teóricas se ha multiplicado, con aportaciones de Dolmen, Sinsentido, Ponent, Astiberri, etc.

Un año interesante

16.Enero.2008 | Opinión

¡Matad al mensajero!

Vuelve la polémica: hoy el diario EL PAÍS publica una noticia en la que se descubre todo el contenido del final de polémica saga arácnida One More Day. Un “spoiler” de esos gordos, vamos. La cuestión es que, con seguridad, muchos verán tal noticia como un terrible agravio a los lectores, al igual que ya pasó con el famoso desenmascaramiento de Spiderman, la muerte del Capitán Marvel, etc. Sin embargo, yo pediría unos puntos de reflexión sobre este ya antiguo debate.
En primer lugar, sólo se tiene que ver que la noticia viene firmada por la agencia EFE para tener claro que la noticia aparecerá casi en toda la prensa. Es una noticia más y para muchos diarios, es la forma más cómoda de rellenar contenidos.
En segundo lugar: si viene de una nota de agencia… ¿de dónde creéis que viene? Pues de una polémica lanzada por la propia editorial, es obvio. De hecho, no es difícil ver que una de las constantes estratégicas de Quesada en Marvel es el lanzamiento mediático de los “acontecimientos”.
Y, por último: ¿realmente tiene sentido enfadarse por los “spoilers” en el mundo globalizado de internet del siglo XXI? Con la inmediatez que da internet, cualquier usuario, de cualquier parte del mundo, puede enterarse de un supuesto “secreto” en un tebeo, película, libro o serie minutos después de que haya salido a la luz. Deberíamos ir pensando en cambiar el chip e ir pensando que, de una forma u otra, nos enteraremos siempre de estas cosas… a no ser que se decida vivir nuestra afición como anacoretas aislados del mundo, claro.
A estas alturas, declaraciones de muerte a los periodistas, peticiones de hoguera pública y demás, me parecen simples llamamientos a matar a un mensajero de algo que, por desgracia ya es normal.

11.Enero.2008 | Noticias, Opinión

¿Es necesario un premio para las librerías especializadas?

La pregunta viene al caso de una noticia que FICOMIC comunicaba hace apenas unos días: la creación de una categoría dedicada a las librerías especializadas dentro de los premios del Saló Internacional del Cómic de Barcelona. La respuesta es obvia: sí. Pero necesita, creo, ciertos matices.
Que las librerías especializadas merecen un reconocimiento a su labor me parece obvio: es indudable que si hoy tenemos tebeos en España y la situación es la que es, es gracias a la labor callada de cimentación que han hecho las librerías. Durante años de vacas flacas, el tebeo ha subsistido gracias al trabajo de los libreros y hoy, en plena “recuperación” aparente del mercado, que les obligará a una lógica reformulación de sus objetivos y funciones, es todavía más de justicia premiar su labor.
Sin embargo, tengo serias dudas sobre la fórmula elegida por FICOMIC para otorgar este galardón. En principio, FICOMIC elaborará un listado de librerías, que será acompañado de un informe de actividades realizadas para que profesionales y público voten a la mejor librería. El planteamiento puede parecer razonable (sobre todo si consideramos ese informe adjunto), pero me temo que puede chocar con el sesgo del localismo obligado de las librerías especializadas. Por mucho que se hable de las actividades de un librero, la realidad es que, seguramente, se votará según el trato que se recibe en las librerías. Ya de por sí este dato es importante, diferenciando entre el simple tendero (que los hay, y muchos, por desgracia) y el verdadero librero que se preocupa por atender a sus clientes, pero introduce la dificultad obvia de comparar fuera del entorno próximo de nuestra compras. Mucho me temo que profesionales y público votarán por las librerías de la ciudad que conocen y eso introduce una variable no considerada: la población. O mucho me equivoco, o este premio se irá a una librería de Barcelona o Madrid, por una simple cuestión de estadística. No es que no existan grandes librerías en estas ciudades, pero que sea la población (o peor, el volumen de ventas) el factor decisivo a la hora de dar este premio me parecería una perversión total del objetivo y sentido del mismo. Deja fuera de forma autómatica a las librerías de pequeñas poblaciones que están haciendo labores increíbles de promoción y sustento de la historieta, por el simple hecho de que nunca tendrán suficiente público que las vote.
Dado este carácter localista, completamente diferenciado al existente en el resto de premios (cualquier tebeo tiene, a priori, una distribución a nivel nacional, incluso los que están destinados a comunidades definidas, como los realizados en gallego o catalán), yo propondría que el premio a la mejor librería tuviera una consideración especial y fuera otorgado por un jurado, a partir de informes previos sobre las actividades de las librerías (que podrían -e incluso deberían- incluir encuestas hechas en internet a los usuarios de las mismas). Sirva como ejemplo el premio a la mejor librería que otorga la Dirección General del Libro en la Comunidad Valenciana: las librerías presentan sus candidaturas con un completo dossier de actividades sobre las que decide un jurado de expertos elegidos por la Generalitat.
Me puedo equivocar en mis hipótesis, pero creo que es un premio suficientemente importante y necesario como para que no se generen resquicios de duda que lo empañen.

4.Enero.2008 | Noticias, Opinión

Curiosidad patriotera

Estoy repasando la lista de novedades del 2007 (paréntesis: impresionante la exhaustiva labor que hace Javier Arriola, a este hombre la comunidad blogosférica-comiquera le debería mandar un jamón todos los años) para hacer la ya tradicional selección de lo mejor del año. Todavía tardará un poco porque tengo lecturas pendientes y no me gustaría, como me pasa todos los años, que las prisas por sacar el listado me dejaran en el tintero/teclado alguna obra de obligatoria reseña, pero lo que si voy teniendo muy claro es que, dejando reediciones aparte (las grandes protagonistas de este año), el 2007 será recordado como uno de los de “mejor cosecha nacional” en lo que a tebeo se refiere. Me atrevo ya a avanzar que la gran mayoría de los mejores tebeos que he leído este año son casi todos obra de autores patrios. No es que sea yo muy dado al patriotismo, más bien al contrario (de hecho, sigo reverencialmente la famosa frase del Coronel Dax), pero a uno le alegra el día ver que gente conocida y cercana hace obras que se pueden codear con lo mejorcito de lo mejorcito. Y, sobre todo, dice mucho de la extraordinaria calidad de los autores españoles, muchas veces olvidados y poco reivindicados por el público en general.

3.Enero.2008 | Opinión

Lujo asiático…

Repuesto ya del trauma infantil del cierre del DDT, me dedico estos días a lo que uno se debe dedicar estos días, a saber y por orden de importancia: ejercicios de dilatación extrema de la cavidad estomacal por ingesta masiva de polvorones y turrones; desarrollo de la capacidad de abstracción autohipnótica durante largos periodos (erróneamente denominado por algunos como siestas de más de dos horas) y, sobre todo y ante todo, a la disminución de la inmensa pila de tebeos que se había acumulado en estos meses de histeria variada.
Lo curioso es que en esa inmensa pila abundan ediciones especiales lujosísimas y espectaculares, desde las ediciones de Peter Maresca de Gasoline Alley o Little Sammy Sneeze al Black Dossier de Alan Moore (impresionante, el próximo post lo dedicaré a este maravilloso metatebeo). Una costumbre que se ha puesto de moda y a la que no está siendo ajena el mercado español, donde la editorial Norma continúa con la costumbre iniciada el año pasado y aprovecha la campaña navideña de regalo compulsivo para sacar una impresionante y maravillosa edición de lujo de La balada del mar salado, de Hugo Pratt.
Un libro maravillloso, que reproduce los originales de la obra a su tamaño real, permitiendo encontrar matices y texturas nunca antes vistas en esta genial obra de Pratt. Es verdad que aquí se podría iniciar un razonable debate sobre si la reproducción de los originales (e incluso la simple exposición) tiene sentido en un arte que está pensado para ser reproducido. Las aguadas de Pratt son preciosas y permiten llegar a detalles que no se habían percibido nunca, pero cuando lo hizo, tenía pleno conocimiento de que se perderían en la reproducción. A diferencia del pintor, que realiza una obra única que está pensada para ser expuesta, el autor de historieta crea un original que, en teoría, nunca verá la luz. De hecho, no son pocos los autores que tienen originales realemente “guarros”, llenos de retoques, correcciones, manchas, etc… que desaparecen por arte de magia en su paso por la fotomecánica. Sin embargo, y aceptando todos los peros que se quieran poner, lo cierto es que la edición de Norma abre nuevas perspectivas a la mítica obra de Pratt. Las gradaciones que introducen las aguadas consiguen que la atmósfera de la obra, de por sí ya mágica, gane en expresividad, consiguiendo que ese halo de aventura romántica que siempre ha envuelto a Corto Maltés se acentúe.
Una experiencia orgiástica para cualquier aficionado a Corto que me lleva a otro razonamiento sobre la aparición de este tipo de obras de elevadísimo precio en el mercado español, que sólo puede atender a dos motivos bien diferenciados: a) que el mercado español del tebeo realmente esté aumentando y que ya exista espacio para este tipo de ediciones “especiales” que complementan a las ya existentes y son ideales para estas fechas o, b) que en el mundo del tebeo hispano existen frikis con tal compulsión compradora que serían capaces de quitarles los potitos a sus hijos con tal de comprarse estas ediciones. Servidor es muy consciente de estar en el segundo grupo (sin más que cambiar los potitos por las latitas de mis gatitos), pero también tengo claro que nuestro número no es suficiente para sostener un mercado estable de estas ediciones, aunque sean anuales. Ergo la conclusión parece lógica: es más que posible que el mercado del tebeo en España esté en crecimiento. En cualquier caso, todos contentos, porque si esta conclusión es cierta, maravilloso y genial. Y si no, pues tamboén, porque el rato que nos estamos pasando los obsesos del tebeo es impagable.
Eso sí, en este último caso, posiblemente ni hijos ni gatos piensen lo mismo…
P.D.1 : Mañana, Black Dossier.
P.D.2 : ¿Qué os parece lo de poner las novedades y agenda en un miniblog ahí a la derecha?

30.Diciembre.2007 | Opinión

Adios al DDT, vuelve La Cárcel de Papel

Hace apenas una hora estaba dándole vueltas a qué hacer con La Cárcel y hace cinco minutos me acaban de resolver vía externa uno de los principales problemas: el DDT cierra por cuestiones presupuestarias. Su último post será el 31 de diciembre.
A primera vista, eso implicaría que La Cárcel de Papel puede volver a lo que era antes de la dualidad DDT/Cárcel, pero debo reconocer que hay cambios que me han gustado. La Cárcel es un blog personal y, como tal, susbsistirá de esa forma, es decir, que que me gustaría decir adiós a las interminables listas de novedades o los comunicados de prensa. Nunca me han gustado y siempre me parecieron un añadido en el blog, pero debo reconocer que han sido y son muy útiles a muchos lectores, por lo que estudiaré como incluirlos de forma colateral, sin que molesten al flujo principal de entradas.
Me parece que éste era el empujón del que hablaba hace un rato… :)

27.Diciembre.2007 | Noticias, Opinión

Cinco

Decía un álbum en su título que 5 es el número perfecto. Curiosa profecía, porque el quinto aniversario le llega a La Cárcel en un momento de cambio profundo. No, no he abandonado la página, aunque lo parezca. La Cárcel sólo me ha dado alegrías y es mi niña bonita, lo que de verdad me gusta y nunca abandonaré, pero la realidad es que, como ya conté hace un tiempo, el trabajo se multiplica por todas partes. El aumento de compromisos dentro del mundo del tebeo ha coincidido con un incremento del trabajo en la facultad y, pese a lo que muchos han llegado a teorizar, ni soy ubicuo ni omnipresente. El día tiene 24h y he tenido que racionalizarlas al máximo.No voy a esconder que el estrés ha hecho un poco de mella en mí y que, en muchos momentos, he sentido la tentación de tirar la toalla. Pero servidor es de optimismo fácil y, pasado el nubarrón, sigo teniendo muchas ganas de hacer cosas, en internet y fuera de internet.
El problema es cómo hacerlas.
Desde hace un par de meses, estoy dándole vueltas a muchas ideas para esta página. Abrirla a colaboraciones externas es una posibilidad, cambiar el estilo de los posts… No sé. He comprobado que los post largos generan largos debates que, creo, son muy fructíferos. Pero también me apetece otro tipo de post, más informal y corto. La idea, desde luego, es volver a los orígenes que marcaron el espíritu de esta página hace cinco años: un espacio personal de reflexión sobre la historieta.
Pero no tengo muy claro todavía cómo hacerlo.
Durante esta semana sin posts, me he dedicado a probar diferentes tipos de entradas, plugins para hacer diferentes cosas, formatos más adecuados, diseños… sin encontrar el punto necesario que me dé el empujón definitivo. Cada vez tengo más claro lo que quiero hacer, pero no me convencen de momento las pruebas que he hecho.
Cinco años ya (bueno, sí un poquito más, el dominio se compró en mayo, pero el estreno fue el 27 de diciembre de 2002). La verdad es que han pasado demasiado rápido y, como decía antes, sólo puedo decir cosas buenas. Ha habido (y hay) siempre algunas cosillas negativas, pero os puedo asegurar que el global es inmensamente positivo porque las satisfacciones han sido muchas, sobre todo en el campo personal, donde hoy puedo hablar de grandes amigos gracias al blog. Y todas esas alegrías han sido posibles gracias a vosotros y vosotras, esos que leéis día a día La Cárcel. No me importan mucho las visitas, de hecho, casi mejor que haya menos, que si no voy siempre de cráneo con la saturación del servidor, pero siempre tendré que agradecer la fidelidad de muchos que han estado siempre ahí, muchas veces en el total anonimato, otras apoyando, participando o criticando, qué más da, pero siempre ahí, leyendo día a día las tonterías que escribo.
Si miro atrás a las primeros entradas de La Cárcel, no puedo menos que maravillarme del cambio que ha dado el tebeo en España. Su consideración social ha mejorado, la atención hacia él es hoy mayor que nunca… pero quizás por eso ese objetivo de “hacer proselitismo del tebeo” tiene mayor sentido hoy que nunca. Si un lustro atrás era una especie de actitud utópica y romántica, hoy tiene su sentido es palpable y real. La vanidad me puede y a veces pienso que esta página ha tenido mucho que ver en todo esto, pero la realidad es que sólo ha sido un grano de arena más en esta montaña que hemos construido todos, juntando nuestro hombro para conseguir que nuestra pasión por el tebeo se contagie como una pandemia sin cura. Lo que hoy tenemos no hubiese sido posible sin el trabajo de todos esos anónimos que han puesto horas y horas de su tiempo: desde los autores a los libreros, pasando por editores, salones, distribuidores y, por supuesto compradores. Todos han colocado su ladrillo y, por pequeño que éste sea, ha sido fundamental en el equilibrio del conjunto. Todavía es inestable, pero sus cimientos son más sólidos de lo que muchos piensan. Por eso hacer proselitismo del tebeo tiene hoy más importancia que nunca. No sólo desde La Cárcel, sino desde los casi 400 blogs que hablan diariamente de tebeos.
Sigo pensando que internet somos cuatro gatos, pero el ruido que estamos haciendo parece que, por fin, está dando sus frutos. Un ruido que sólo tiene sentido olvidando individualidades y considerando el conjunto, desde el blog más modesto al de más éxito.
El 2008 se adivina apasionante para el mundo del tebeo. Y La Cárcel de Papel estará ahí, hablando y haciendo proselitismo de mi pasión por los tebeos. No sé cómo ni me importa mucho. Estará. Y tranquilos, que no tardará mucho en revivir, apenas unos días.
Gracias de nuevo a todos.

27.Diciembre.2007 | Opinión

Y luego nos quejamos…

A veces, demasiadas, el ombliguismo del mundo del tebeo nos lleva a considerar que los problemas de la historieta acaban y empiezan dentro de las limitadísimas fronteras de este mundillo. Quizás es una reacción natural, tribal si acaso, pero es indudable que los mimbres de los que están hechos los problemas de la historieta son comunes a los de otros problemas de la sociedad. Son simples consecuencias de gravaes cuestiones que, por una simple cuetsión de escala, en el reducido universo comiquero se transforman en apocalípticas soflamas. Un reduccionismo en el que caemos todos, yo el primero.
Basta ver uno de los titulares de hoy de EL PAÍS para comprender cómo se trasladan los problemas de la sociedad al tebeo: “La lectura lastra la educación de los jóvenes”. Una noticia derivada del demoledor informe PISA y que demuestra que si no se leen tebeos es porque, simplemente, no se lee. En general y sin prejuicios previos. Se podría aquí hablar de la cortedad de miras de una clase política que no ve en el tebeo una excelente herramienta de introducción a la lectura en el niño, pero quizás sería tan sólo una egoísta simplificación de un gravísimo y crucial problema, el del la creciente aculturalidad de nuestra sociedad (que, no lo dudemos, entronca con el discurso antiintelectual que hace poco se comentaba en filocomic).
Pero volviendo al tema en cuestión, basta ver un poco levantar la vista para comprobar que lo que consideramos horrores de la situación de la historieta no son más que repeticiones a escala de lo que pasa en otros campos de la cultura. Si nos quejamos de la falta de ventas del tebeo, sirva como comparación que la gran mayoría de los libros publicados en España difícilmente superan ventas de 1000 ejemplares (vaya, como los tebeos). Los autores de literatura, salvo las contadísimas excepciones de los bestsellers de turno, se dedican a otras tareas para poder asegurarse el condumio diario. Es verdad que hay muchos más autores que viven de la literatura que del tebeo, pero una simple regla de tres lleva de la una a la otra.
Odiosas comparaciones que no quitan que, por lo menos en algunos casos, las quejas sean fundamentadas: desde la falta de consideración a la cultura del tebeo a la nula equiparación de las ayudas institucionales, pero la comprobación de lo ocurrido con artes “serias” como el cine, el teatro o la literatura no permiten ser muy halagüeños en los resultados.

3.Diciembre.2007 | Opinión

Reglas para la superviviencia de la historieta (o Decálogo del gafapastismo ilustrado)

Interesante, polémico y provocativo el artículo que publicaba Vicente Verdú en Babelia la semana pasada: Reglas para la supervivencia de la novela. Una reflexión que, resume rápidamente, establece que la novela actual debe buscar una vía propia que la diferencie de otros medios, incorporando los nuevos recursos narrativos de la que denomina la “comunicación fragmentada” (los blogs), evitando que pueda ser trasladada a otros medios como el cine o la televisión, huyendo de los géneros clásicos y acercándose al espacio interior del individuo y a su visión de la realidad como fuente única de inspiración, pero sin olvidar nunca el humor como referente ineludible de la inteligencia. Diez puntos que retan claramente al debate y que se conforman, curiosamente, como una especie “Biblia de Gafapastismo” que tiene multitud de puntos de contacto (en tanto son discutibles y aplicables o no) con la historieta.
Sirva como ejemplo el primero de los puntos de su decálogo de mandamientos: la huída de la traslación a otros medios. Precisamente la historieta se ha convertido en una especie de inmensa barra libre para los productores cinematográficos, donde encontrar “inspiración” para sus nuevos “megahits”. ¿Es malo que esto se produzca? Depende de la visión que se quiera dar. Verdú plantea la necesidad de establecer la literatura como un medio diferenciado, que ofrezca satisfacciones alejadas de las que ya ofrece el cine y la televisión. Compara en cierta medida el papel actual de estos dos medios con el de la novela popular del siglo XIX. Si en ese momento la literatura popular servía como único mecanismo de evasión para vivir otras vidas, ese papel es ahora propiedad de otros medios. Una opinión interesante, pero que en el caso de la historieta lleva a otros matices y planteamientos: el tebeo ha sido parte fundamental de la cultura popular de este país, medio de evasión obligado para muchas generaciones. Era la “TV de los pobres”, como bien se dice. Y quizás, un poco en la línea de la reflexión de Verdú, el abandono y olvido del tebeo por parte del público podría tener mucho que ver con esa sustitución de roles en los medios que comenta. Aquellos que usaban el tebeo para evadirse, hoy son fieles teleadictos, que encuentran en este medio lo que el tebeo proporcionaba con más inmediatez y posibilidades. Es posible. Sin embargo, hay que añadir en el caso de la historieta que la actual proliferación de adaptaciones tiene una doble acción: por un lado, la indudable promoción que se está haciendo de la historieta. Es incuestionable que el aumento de ventas que está viviendo el tebeo está íntimamente relacionado, entre otras cosas, con la avalancha de películas basadas en tebeos que estamos viviendo. Pero, por otra parte, en el caso particular del género de superhéroes puede provocar una traslación entre medios, dejando sin sentido la publicación en papel frente a la espectacularidad alcanzable en cine y televisión.
Más discutible es su llamada al abandono de los géneros y la búsqueda de caminos de realismo basados en la vida. Pese a que, personalmente, no voy a negar que a priori me interesa mucho más una historia de corte costumbrista o autobiográfico que otra de género, la furibunda proclama contra ellos me sorprende. Pero, paradójicamente, el tebeo vive un proceso de dicotomización radical entre esos dos conceptos. Hoy por hoy, el auge de la narración costumbrista (eje fundamental del llamado “gafapastismo”) se establece como una especie de contrario obligado al género, estableciendo una suerte de elección forzada entre ambas opciones.
¿Por qué ese odio al género?¿Por qué esa defensa a ultranza de lo biográfico?
Admito y me atrae, desde luego, el razonamiento de Verdú: la realidad es fruto más que suficiente de historias como para buscarlas fuera de ahí. Y debo reconocer que me interesa mucho más lo que le pasa a mi vecino que a un kryptoniano. ¿Pero es válida siempre la referencia autobiográfica? ¿Hasta qué punto la vida de otro es siempre interesante? Me decía Carlos Giménez que a él no le interesaba leer cómo un chaval se hacía pajas viendo a la vecina de enfrente, porque eso lo hemos hecho todos. Y es verdad. ¿Interesa realmente lo que todos hemos hecho alguna vez? Evidentemente hay que matizar: el argumento, así expuesto, sólo tiene una respuesta negativa. No aporta nada, es cierto. Sin embargo, la historieta siempre tiene a su favor ese contexto formal gráfico que hace posible que existan otros valores apreciables. Me puede interesar lo que cuentan y, también, porqué no, cómo lo cuentan. En mi caso, no tengo problemas en admitir mi mayor sensibilidad y atracción por las historias de la vida cotidiana. No me interesan los héroes épicos, sino aquellos que nunca serán héroes. O como leí una vez, no existen los héroes, sino los actos heroicos, que pueden ser protagonizados por cualquier anónimo.
Pero el problema es, aceptando que la realidad puede ser muy rica y generar historias de todo calado y variedad…¿Anula eso la existencia de los géneros? Fantasía, ciencia-ficción, terror, negro… ¿Deben ser olvidados y sustituidos por un mayor verismo realista y cotidiano? Aquí, desde luego, entro en contradicción con Verdú y no llego participo de su razonamiento. Asumir que el género es un recurso que da lugar a obras estereotipadas es, a mi entender, confundir la estructura formal que da un género con los objetivos de su uso. Una historia de género, de cualquiera, puede ser tan eficaz en la transmisión de una reflexión como la realidad. Incluso, si se me apura, permite ciertos recursos simbólicos que son imposibles desde la representación fidedigna de la realidad. Por mucho que la realidad supere a la ficción, como enuncia Verdú, siempre existe ese pequeño reducto de lugar para la materia de lo que están hechos los sueños.Es verdad que - y supongo que es donde Verdú pone el acento el género se ha quedado desvirtuado por un uso exacerbado y sin motivo alguno. Muchos géneros, como la ciencia ficción, se han convertido en instrumentos vacuos, en carcasas sin alma donde la obra no aporta nada más allá del andamiaje formal, sea con grandes efectos especiales o con nombres rimbombantes. Una insipidez argumental que, por desgracia, se intenta esconder tras la excusa de ser “productos de entretenimiento”, asumiendo que entretener a una persona sea promover el encefalograma plano. Entretener, la evasión de toda la vida, no presupone que el lector sea imbécil. Se puede perfectamente contar historias hagan pasar un buen rato y que, además, no se resignen a no intentar transmitir nada más. Si Milton Caniff o Eisner conseguían historias entretenidas que, además, contaban más cosas…¿Por qué no se puede hacer hoy? En ese sentido, me temo que ese mandamiento del decálogo de Verdú que anima a evitar las estructuras prefabricadas no deja de ser un acta de rendición ante la fuerza de una componente industrial que parece decidida a calificar de forma sistemática a sus clientes como idiotas.
Ambas expresiones, la ficción y la realidad, pueden convivir en una sociedad que reclame productos culturales que sean algo más que un soma mediático. Que sean verdadero “alimento para el espíritu” sin renunciar a que parte de ese placer puede ser, simplemente, pasar un buen rato.
Pero, y Verdú aquí da en el centro del problema, ninguna de estas opciones debe suponer un relajo de la calidad y exigencia del creador. El autor debe cultivar su lenguaje y debe aspirar a ir siempre más allá de lo ya creado. Igual que Verdú defiende la necesidad de cuidar la expresión y el lenguaje, el uso de la forma, tan fundamental en la historieta. Un aspecto que, en el caso de la historieta, debe traducirse como la investigación continuada y en profundidad en la narración y en los recursos narrativos, en conseguir que estilo gráfico y narrativo se articulen en una unidad indivisible y perfecta. No es conseguir un dibujo de perfección renacentista, una composición cinematográfica o unos diálogos de calidad literaria, sino que todos sean componentes de un mismo lenguaje que se imbrican de forma necesaria, cada uno en función del otro.
Ilustración de Fermín Solís.

23.Noviembre.2007 | Opinión

Globalización tebeística

Tomemos la siguiente noticia: “Marvel muestra bajo suscripción 2.500 cómics digitalizados en Internet“. Un titular interesante, que abrirá el debate sobre el uso de internet como medio de distribución de historietas y el paso a un formato digital de los comic-books tradicionales, perdiendo la fetichista obsesión por el papel que tiene el coleccionista.
Hasta ahí, pues lo de siempre, pero José Cano me hace la siguiente valoración, que considero acertadísima: “en los titulares sólo se destacan de esta forma empresas o marcas que se considera que el lector ya tiene “asumidas”. Es decir, normalmente un redactor no se molesta en explicar qué es Coca Cola porque todo el mundo lo sabe, pero en los casos de DC y Marvel no es raro encontrar aclaraciones tipo “la editorial de Superman” o “de Spiderman”. Si el periodista que ha pasado esta noticia ha decidido titular simplemente “Marvel” es que supone que la “marca” puede ser fácilmente reconocida por un público amplio “en castellano”, es decir, tanto de España como de América.
Una reflexión en la que, desde luego, no había caído y que me parece toda una confirmación de ese lento pero inexorable cambio que está sufriendo el tebeo en España. De medio recluido en ghettos, poco a poco está pasando a una consideración del mismo calibre que cualquier otra expresión cultural. Es evidente que, en este caso, la presencia del nombre de la compañía en las adaptaciones cinematográficas pesa sustancialmente, pero es indudable que está calando en la opinión pública la consideración del tebeo como un medio cultural más. La famosa “normalización” está poco a poco llegando a ese punto donde dejará de tener sentido usar el término porque los tebeos serán, simplemente, normales.

14.Noviembre.2007 | Opinión

Cincuenta años con Mortadelo y Filemón

Cincuenta años… Los personajes más famosos de nuestro tebeo cumplen ya medio siglo con una salud absolutamente envidiable, convertido en representación icónica ya de los tebeos españoles. Si a cualquier habitante de esta piel de toro le preguntáis que os diga un tebeo, con casi toda probabilidad se referirá a la creación de Francisco Ibáñez. Su éxito es indudable. Difícilmente se puede encontrar un equivalente en nuestro tebeo, con una popularidad que ha permanecido constante durante estas cinco décadas y con un nivel de ventas que hace palidecer a cualquier otro tebeo.
Porque, en el fondo, cuando lloramos sobre la situación del tebeo en España y la triste situación de los autores españoles, cometemos siempre, de forma consciente o no, un terrible olvido: el de Mortadelo y Filemón. La realidad, nos guste o no, es que en este país se venden muchísimos tebeos, millones de ellos. La gente no ha olvidado el tebeo, sigue comprándolos y devorándolos… los de Mortadelo y Filemón, claro. 170 títulos vivos en catálogo, que se reeditan continuadamente en ciclos de dos años, generando una cifra de negocio de vértigo. De hecho, no sería exagerado decir que sólo esta serie de Ibáñez es responsable de casi un 15-20% de las ventas de tebeos en nuestro país. La ecuación es obvia: ser autor de tebeos en España es un negocio millonario… si te llamas Francisco Ibáñez, claro.
Es verdad que la serie lleva años instalada en una rutina mecánica y repetitiva, con historias que aunque tengan todavía cierta capacidad de provocar unas sonrisas, son tan predecibles como olvidables, pero lo que es indudable es que el fenómeno Ibáñez es fundamental para el tebeo español. Es el equivalente al Astérix francés, un motor del mercado que permite que el tebeo se introduzca en todas las casas y que siga siendo parte indisoluble de la cultura popular de este país. Es muy probable que la crisis del tebeo que se dio en los 90 hubiese sido todavía más profunda de no contar con esta pareja de alelados agentes resistiendo impertérritos en los quioscos.
Aunque hoy la serie sea tan sólo una sombra de lo que fue, Mortadelo y Filemón es una obra que merece una reivindicación clara y sin prejuicios, que recuerde su mejor momento (desde las primeras historias de Pulgarcito a esas genialidades que son El sulfato atómico, Valor y al toro, Safari callejero, Chapeau el esmirriao o Contra el gang del chicharrón, por mucho que el autor abomine de ellas) y que respete su papel de impulsor de la industria del tebeo en el momento actual, pese a que esté lejos de su calidad actual.
Así que, ¡Felicidades!

14.Noviembre.2007 | Opinión

Promocionando la historieta (o Galicia forever, again)

¿Cómo se debe promocionar la historieta?

La pregunta es tan sencilla como tramposa. O por lo menos lo parece habida cuenta de las faringitis crónicas que ha provocado en los múltiples debates en los que se ha hablado del tema. Desde que el año pasado se anunciara en el congreso de los diputados la intención de realizar acciones de promoción de la historieta, el mundo del tebeo se ha desgañitado discutiendo cuáles son las dichosas acciones que pueden hacer salir al tebeo de su famoso ghetto. Ríos, océanos de tinta para intentar centrar cuáles eran las acciones más necesarias. Reuniones maratonianas. Propuestas de Academias, de asociaciones, de gremios y de mafias si se venía al caso. De todo se ha hablado y, casi siempre, terminando con una cantinela única: que San Estado nos acoja en su seno. “Hay que pedir subvenciones”, braman unos. “Sí, pero para tí, no, para mí”, responden acalorados los otros…
Soy de los que creen necesaria la intervención del estado en defensa de la cultura. Me parece una de sus obvias funciones. Sin embargo, también soy de los que tienen muy claro los terribles efectos secundarios que tienen las políticas de apoyo cuando no han sido diseñadas correctamente: clientelismos, borreguismos y aprovechamiento viciado de las ubres de Papá Presupuestos Generales, una especie de Papá Piernas Largas indeterminado maravilloso que da de comer sin pedir nada a cambio.
No tengo la receta perfecta para evitar estos problemas, pero por lo menos me parece evidente que hay dos campos donde los que hay que actuar: la promoción del tejido industrial, que permita a los autores vivir de su obra y, por otro lado, la promoción de la creatividad de los nuevos autores. La primera, como obvio sustrato de sostenimiento de la actividad del medio: la dicotomía ya conocida entre cultura y entretenimiento del arte actual obliga necesariamente a que la creación artística tenga que sobrevivir sostenida por la estructura del entretenimiento. Es evidente que esta relación puede llevar efectos indeseados, la famosa suprevivencia única de “lo que vende” (¡ay! cuántos artistas serían hoy desconocidos si sólo se hubiesen valorado aquellos que en su tiempo “vendieron”), en una especie de sosias darwinista biológico que no debería ser de aplicación en la cultura. Pero ya que existe, el estado debería entonces actuar de forma apaciguadora de los excesos consumistas para intentar que el propio mercado sea el que apoye y potencie obras novedosas, avalando nuevos autores o corrientes más experimentales. En ese sentido, ayudas a la publicación de obras de nueva creación pueden ser perfectos complementos de las anteriores. Se apoya la industria, pero también la creación, trasladando a la acción institucional la propia dialéctica de los medios artísticos y favoreciendo, en cierta medida, que ese monstruo de dos caras se siga manteniendo en su psicótica dualidad: la creatividad necesita de una industria sobre la que sobrevivir y la industria necesita de una creatividad que la saque de los ciclos infinitos adocenantes. Buen ejemplo de esa sana convivencia puede ser el caso francés: L’Association se aprovecha de un circuito de ventas y distribución creado por las grandes editoriales comerciales, genera autores y tendencias diferenciadas que son rápidamente engullidas por las grandes editoriales. Pese a que J.C.Menu abomine de esta relación y lance todo tipo de exorcismos y maldiciones, la realidad es que el mecanismo ha funcionado y el mercado se ha modificado, ha admitido nuevas tendencias estéticas que jamás se hubiesen pensado factibles hace apenas unos años (Sfar, Blain, etc), permitiendo que la rueda siga funcionando.
El problema que tiene todo esto que digo es que precisa de consenso e iniciativas conjuntas entre todos los implicados. Autores, editores, libreros, distribuidores, etc, tienen que dejar de lado sus diferencias y hacer camino conjunto a sabiendas de que todos ganan en esa empresa común. Pero si cada uno hace la batalla por su cuenta… ni de coña.
Un buen ejemplo viene, de nuevo, desde Galicia. La consellería de Cultura gallega ha anunciado diferentes acciones de promoción de la historieta gallega, que pasan por el apoyo a la asistencia a salones como Angouleme, Barcelona o la Feria del Libro de la Habana, así como la puesta en marcha de un programa de becas de apoyo a la creación. De momento, tres becas dotadas con 6000EUROS cada una con el fin de impulsar y apoyar el trabajo de los creadores gallegos. Sin duda, una iniciativa que hubiera sido imposible sin la connivencia y apoyo de todas las partes implicadas, pero que demuestra clarísimamente que el camino es posible.
Sólo hay que empezar a andar. Pero juntos.

12.Noviembre.2007 | Opinión

Lógica cinematográfica (y comiquera)

A ver, hagamos un gendankenexperiment de marketing programador cinematográfico. Supongamos, y es mucho suponer, que existe una película que haya sido premiada en el Festival de Cannes, seleccionada por su país para los Oscar de este año, que aparece en periódicos como EL PAÍS, El Mundo, los gratuitos Metro, Qué, etc… en todos, vamos, en diversas revistas, en televisiones y radios. Teniendo en cuenta la promoción anterior, ¿dónde la programaría usted?.
Respuesta lógica: “pues en muchas salas oiga”.
Uy, se me olvidaba, trata de un tema candente: la situación en Irán, además desde la perspectiva de una mujer.
Respuesta lógica 2: “mejor, mejor…hasta se podría estrenar en versión original subtitulada, que a los progres les gusta más”.
Upppps, otro olvido: es de dibujos animados.
Respuesta no tan lógica, pero real: “¿Ein? Dibujos animados….¡anda hombre! Pues en una sala y en horario infantil… ¿Hay alguna sala que sobre esta semana?“.

El diálogo anterior, por desgracia, no sé si es cierto, pero el resultado sí: Persépolis estrenada sólo en una sala de la periferia de Valencia (y tan de la periferia, como que está a diez kilómetros de la ciudad).
Y luego dirán: “No ha tenido nada de éxito”.
Algo parecido a lo que pasa con los tebeos: se dejan caer en una estantería, sin promoción, sin información, sin que nadie sepa que han salido y luego los quejidos del editor se oyen hasta en Sebastopol: “es que este tipo de tebeos no los quiere la gente”…
Así nos va.

5.Noviembre.2007 | Opinión

Ludovic Debeurme, en EL PAÍS SEMANAL

Atentos al suplemento EL PAÍS SEMANAL de hoy, porque su portada y el artículo “Esclavos del siglo XXI” está ilustrado por Ludovic Debeurme, responsable de “Lucille”, editado por Norma Editorial.

4.Noviembre.2007 | Opinión

Estulticia editorial

Es cierto que, de un tiempo a esta parte, los errores editoriales se están convirtiendo en costumbre en nuestra país. Sobre todo en algunas editoriales que todos conocemos, que son capaces de acumular errores sin el más mínimo propósito de enmienda. Errar es humano, lo sabemos y hay que ser tolerantes con los pecados de los demás, pero llega un momento que el vaso de la tolerancia está tan lleno que uno empieza a pensar si no estará haciendo el primo. Hasta aquí, el razonamiento no es nuevo y lo podéis encontrar calcado en multitud de blogs sobre tebeos. Vale.
Sin embargo, la razón del post es para traeros un consuelo digno del dicho “mal de muchos, consuelo de idiotas”, uséase y al caso: “todavía puede ser peor…“, leído esto, si me permitís, con cierto retintín y música de Poltergeist cuando la niña anuncia la llegada de los malísimo espíritus. Aunque parezca increíble, hay editoriales que lo hacen todavía peor. Y con nombre y apellidos: la editorial americana Checker. Servidor es de los que está sufriendo puntualmente cada nueva entrega de los Early Works de Winsor McKay como una mezcla masoquista entre una extracción dentaria sin anestesia con un ataque nefrítico mientras redactas el impuesto de la renta. Y mira que, pese a todo, me estaba ya yo acostumbrando a la calidad ínfima en las reproducciones, que ni fotocopias oigan, de fax y antiguo como mucho, el orden aleatorio de las reproducciones, los tamaños caprichosos o las imágenes empastadas hasta la más siniestra negritud… (marca de la casa, recuérdese el Supreme escaneado con papel de calco que publicaron) Debe ser cosa del umbral de dolor, que va aumentando sin que uno se aperciba, siempre con una gotitas de autoengaño piadoso. “Es que es la única forma de tener este material”, pensaba yo y me justificaba ante mi librero, que cada vez que me llevaba uno de los libros me miraba ya casi compasivamente.
Pero lo del último número ya es simple y pura estulticia editorial, pero de la gigantesca, inmensa, colosal e inmarcesible. Me explico: este número incluye bocetos de la maravillosa animación de Gertie el dinosaurio. Bocetos de bastante calidad para lo que es habitual en Checker, lo que hubiera significado un agradable y sorprendente oasis de calidad reproductiva de no ser porque alguno de los editores tuvo en esos momentos algún tipo de inhibición de las sinapsis neuronales y decidió que semejantes bellezas merecían ir a lo grande: a doble página en un grueso tomo. Fascinante. Una maravillosa decisión que permite tener un montón de planchas de Gertie de las que es imposible ver la parte central. Parte central que, curiosamente y debido a ser una animación, tiene todo el foco de la acción.
Verbigracia:

Pa’abernos matao, que decía aquél.
Menos mal que, por lo menos, se puede seguir disfrutando de la animación gracias a internet… (la calidad de YouTube es muy mala, pero si buscáis por emule y demás, encontraréis versiones muy aceptables).

3.Noviembre.2007 | Opinión

De Aponscalipsis y otras formas del fin del mundo

Bueno, ya es definitivo: el lunes se lanzan los IV Premios de La Cárcel de Papel. Ya está todo preparado y sólo falta colgar la página. Atentos a vuestro cárcel-canal preferido. Lo único que espero es que no se vuelvan a dar aponscalipsis y demás y la gente se lo tome como lo que es: un simple juego para que todos nos divertamos.
Pero esto del dichoso Apocalipsis en sus diferentes formas me viene al pelo para hablar de los rumores que se están moviendo en las últimas semanas en el mundillo del tebeo. Ya lo comentaba Pedro hace unos días, pero es que la cosa está absolutamente desatada: rumores sobre casi todo: pérdidas de derechos, cierres editoriales, ventas, compras, peleas, amoríos y todo tipo de salsa rosa posible. Rumores que son como bolas de nieve que van creciendo y terminan de las maneras más increíbles, rozando el anuncio de la llegada de los terribles cuatro jinetes. Y como servidor se supone que lo sabe todo, a poco que mi móvil no ha sufrido un colapso por recalentamiento brutal, porque muchos son los que me han llamado inquiriéndome sobre los supuestos rumores, pero lo más alucinante es que cuando confesaba mi desconocimiento y escepticismo, la respuesta era del estilo: “tú sabes más de lo que dices, pero te quieres guardar la exclusiva”.
No voy a negarlo, se mucho más de lo que digo, es cierto, pero en este caso el no decirlo es porque, sinceramente, creo que muchos de esos rumores no sólo no están confirmados, sino que son falsos. Se ha rumoreado, por ejemplo, que la situación de Planeta DeAgostini es insostenible y que podría cerrar en breve. Un rumor que me ha llegado en todas la versiones posibles habidas y por haber, desde la desaparición de la sección editorial hasta que no sólo no pasa nada sino que es un rumor lanzado por la propia editorial para encubrir una expansión.
Y no sólo de Planeta, los rumores llegan prácticamente de todas las editoriales, algunos más probables, otro menos, pero lo seguro es que se ha desatado la veda del rumor. Llega un momento en que parece que el lector está más interesado en los intríngulis editoriales que en los propios tebeos que editan. Desata más polvareda y comentarios el cambio de derechos de una editorial que las ventas que luego tendrá.
No me cabe duda que el panorama editorial del tebeo cambiará radicalmente a corto plazo y que el escenario y equilibrio editorial en pocos años puede totalmente distinto. Es un resultado lógico y normal derivado del indudable movimiento de crecimiento que se está dando en el mercado. Eso es lo que realmente está cambiando.
Porque seamos claros: ya no es posible un “Planeta Doomsday” como se vaticinaba hace años (básicamente, que si PdA desaparecía, al perder las librerías la venta fundamental que es Marvel, se hundía el circuito de librerías y eso arrastraba detrás a todas las pequeñas). La diversificación del mercado ha uniformizado las editoriales de historieta y las ventas se han distribuido. Ya no se puede hablar de prevalencia de editoriales, sino de éxitos de determinadas obras que permiten que la editorial se mantenga. Con matices, ya no vende el sello, sino la obra, lo que favorece que la desaparición de una gran editorial sólo suponga un reequilibrio. Si como se dice en los rumores, PdA perdiese los derechos de DC, sólo sería cuestión de meses que otra editorial los tomase, como ya pasó en el caso de Marvel, donde ni siquiera hubo problemas de continuidad: las colecciones siguieron saliendo de un mes al siguiente.
Personalmente, creo que la gran revolución no será el que una u otra editorial consolidada desaparezca, sino la entrada de grandes monstruos editoriales multinacionales en el panorama de la edición de tebeos en España. Con el tímido intento de entrada de Alfaguara y Random House- Mondadori, se abre la veda del mercado español de tebeos para las grandes empresas de edición, verdaderos gigantes que hacen palidecer a cualquiera de las editoriales consideradas como “grandes” dentro del mundo del tebeo. Una entrada que, además, no pasará desapercibida a las multinacionales del tebeo: ¿cuánto aguantará el mercado español sin que las editoriales francesas o americanas, por qué no- entren a saco en este mercado? Con la globalización, para Dargaud, Casterman o Soleil entrar en España supone sólo poner una oficina desde donde contactar con distribuidores. Es más en algunos de esos casos, la edición se hace desde España a través de editoriales españolas que se encargan del “packaging” de sus productos. ¿Qué sentido tiene vender unos derechos cuando se puede hacer una edición directamente en castellano y distribuirla desde Francia? Incluso más fácil: pueden comprar directamente una editorial en España y utilizarla de plataforma de lanzamiento. Recordemos que ya tienen un precedente con Glénat (aunque, realmente, funcione como una editorial autónoma que publica obras de otras editoriales francesas y producción propia, no es una simple filial). Si estas editoriales entran, tienen además en algunos casos el apoyo de grandes grupos ya instalados en nuestro país y con presencia en todos los canales de distribución, como Hachette.
Éste es, a mi entender, el verdadero cambio que va a sufrir el tebeo en España en los próximos años y que puede suponer un vuelco brutal del escenario: ¿podrán las pequeñas editoriales competir contra estos grandes grupos? Si su trabajo se fundamenta en la producción propia, seguramente sí, pero si se basan en la compra de derechos, difícilmente podrán enfrentarse con editoriales que pueden permitirse el lujo de hacer inversiones a largo plazo.
¿Seguiremos hablando de Planeta, Panini, Norma, La Cúpula o Astiberri en unos años?
¿O hablaremos de Random House, Alfaguara, Dargaud, Soleil y DC?
La globalización mezclada a partes iguales con la “normalización” del mercado del tebeo puede llevar a estas cosas, amigos.

25.Octubre.2007 | Opinión

La mejor generación de autores de los últimos veinte años

En mi visita a Santiago, un periodista me preguntó: “¿Qué te parecen los autores gallegos?” y la respuesta fue instantánea: “la mejor generación de autores de los últimos veinte años en este país”. Una aseveración radical, pero que creo no excesiva, como intenté demostrar en la charla que di con motivo del vigésimo aniversario de la librería Komic, en la que hice una comparación con la que, según creo, es la otra gran generación de autores: la valenciana de los 80. Si bien han existido y existen impresionantes autores fuera de estas comunidades, creo que las dos únicas corrientes que se pueden articular de forma explícita como movimientos generacionales son la generación nacida en Valencia a finales de los 70 y que explotó en los 80 con el nombre de “nueva escuela valenciana” y a la que actualmente existe en Galicia alrededor de los colectivos BDBanda y Polaqia. Dos generaciones con similitudes y diferencias que pueden ayudar a entender el porqué de su génesis y los peligros a los que se enfrenta.
La generación valenciana de los Sento, Micharmut, Daniel Torres, Manel Gimeno o Mique Beltrán nació en los activos fanzines contraculturales de los 70, iniciativas que nacían en el ambiente de rebeldía cultural predemocrático tras la muerte de Franco. Unos autores que tuvieron en Miguel Calatayud a un guía estético y espiritual, perfecto preceptor para la ruptura formal que plantearon y que supuso una de las grandes renovaciones artísticas del tebeo europeo. Su éxito en las revistas de los 80 (sobre todo en la cabecera Cairo y, ya posteriormente, en los títulos de Complot), fue todo un referente para los autores valencianos que los siguieron (con las geniales Ana Juan y Ana Miralles a la cabeza). Sin embargo, tras el crash de las revistas de finales de la década de los 80, esta activa generación de autores desapareció prácticamente de la historieta. Con la excepción puntual de Daniel Torres, que sí ha seguido ligado a la historieta (aunque su principal dedicación ha sido en los últimos años la ilustración y la animación), el resto se ha dispersado en diferentes actividades, con retornos esporádicos a la historieta (como el caso de Manel Gimeno).
La pregunta es obvia: ¿se puede dar la misma situación en Galicia?
Desde luego, las coincidencias son obvias: autores aglutinados alrededor de fanzines, éxito rápido y presencia tutorial de un gran autor, en este caso, Miguelanxo Prado. Incluso existe coincidencia en la existencia de una publicación infantil autóctona: Camacuc, la única revista en valenciano y por autores valenciano, antecede en casi 15 años a Golfiño.
Sin embargo, esta apariencia de igualdad esconde diferencias fundamentales: en primer lugar, los autores gallegos se han estructurado alrededor de colectivos bien organizados, como Polaqia y BdBanda, una forma de actuación ya derivada de las primeras experiencias gallegas de los primeros noventa, con el Frente Comixario a la cabeza. Una circunstancia divergente que marca importantes disparidades a la hora de abordar su estudio, ya que la inmersión en grupos definidos permite un mayor florecimiento de nuevos autores, apoyados siempre por aquellos que tienen mayor experiencia. Los dos colectivos se han dedicado a una autoedición de calidad, con los fanzines BdBanda y Barsowia como cabezas de lanza de experimentación y entrenamiento de sus autores. Sin embargo, ésta no parece que sea la circunstancia definidora de las características del actual crecimiento del tebeo en Galicia. A finales de los 90 aparecen en la Comunidad Valenciana movimientos bien estructurados alrededor de colectivos (Como Vacas, 7 Monos o Epicentro) que comparten muchas de las características ya citadas incluyendo calidad-, pero que no consiguieron establecerse definitivamente.
Aparece ahí la primera de las grandes diferencias entre el movimiento gallego y el que se ha dado en el resto de comunidades: no sólo es necesario que exista un grupo de autores con ilusión y ganas, es preciso que existan elementos aglutinantes y motivadores. Y ahí, Galicia ha tenido dos aspectos fundamentales: los salones y el apoyo institucional.
Los salones y jornadas, con las Xornadas de Ourense y Viñetas desde O Atlántico como principales exponentes de la amplia oferta que se da en Galicia, han servido como nexo de unión y contacto para los autores. Citas de obligado cumplimiento a las que hay que añadir la fuerte vinculación de ambas citas con el movimiento fanzinero. Las Xornadas de Ourense han destacado siempre por su espectacular apoyo al fanzine, siendo responsabilidad suya algunas de las catalogaciones más exhaustivas de este tipo de publicaciones, pero también alentando a la presentación de fanzines en sus jornadas. Una característica que también ha destacado la cita coruñesa, siempre volcada en los autores gallegos. En la Comunidad Valenciana las citas brillan por su ausencia (con las honrosas excepciones de la Unicomic de Alicante más centrada en el tebeo americano- o las recientes Jornadas de Castellón todavía incipientes), impidiendo ese canal de comunicación entre autores que favorezca la colaboración mutua.
Pero además, esas actividades han tenido siempre apoyo institucional. Seguramente inconstante e insuficiente, pero presente. Mientras que en Valencia y alrededores las actividades relacionadas con la historieta apenas han tenido apoyo (salvo, claro está, que sean dedicadas a la Fórmula 1 o a la Copa América, ya se sabe de la amplia y longeva relación entre automovilismo, vela y tebeos…) las instituciones gallegas han destacado por su apoyo a las jornadas (recordemos que, además de las citadas, hay salones de solera en Cangas, Pontevedra, Arteixo…) o la prolija cantidad de certámenes, concursos y premios (entre los que destaca poderosamente en prestigio Premio castelao), pero también por la participación activa en la promoción del tebeo gallego. Incluso privado, ya que la falta de apoyo de una publicación tan carismática como Camacuc en Valencia contrasta con la realidad de Golfiño como suplemento de un periódico de gran tirada.
Pero, sobre todo, hay que referenciar especialmente la fundamental labor del portal de Banda Deseñada de Culturagalega.org, la única iniciativa que permite tener un listado completo de autores, obras y certámenes que se celebran en Galicia. Una actividad que se extiende a la promoción efectiva, patrocinando la presencia de autores gallegos en las citas más importantes nacionales (como el Salón del Cómic de Barcelona) o internacionales (como Angouleme).
Una diferencia clave y fundamental, que desvía la balanza claramente hacia el lado gallego y puede explicar la situación actual del tebeo en Galicia.
Sin embargo, los peligros siguen estando ahí: la falta de infraestructuras editoriales propias hacen compleja la supervivencia de estos autores (pese a que aparecen interesantes propuestas como Faktoría K, Xerais…). Los colectivos, como BDBanda o Polaqia pueden pseudoprofesionalizarse, pero los autores cometerían un grave error si pensasen que ésta puede ser una salida. Un error aumentado y multiplicado si se piensa que se puede vivir sólo del mercado en gallego: si bien es necesario y, a mi entender, obligatorio, que exista una oferta cultural en las lenguas propias (catalán, gallego, vasco…), sería absurdo no reconocer que, hoy por hoy, es un mercado exiguo que impide la profesionalización. Es más, puede crear la falsa sensación de mercado por la subsistencia a través de subvenciones. Es indudable que éstas son importantes para el comienzo de proyectos, pero los autores no pueden plantear su futuro profesional sólo a través de subvenciones y premios. Es insostenible y el resultado se resume claramente en el famoso dicho: “pan para hoy y hambre para mañana”.
Es obligado el paso a la profesionalización, hay que dejarse de la utópica visión del artista que vive ajeno a su entorno. Es una situación que, posiblemente, algunos pueden asumir, pero que asegura el fin del movimiento gallego de historieta (y, en general, de cualquiera).
¿Qué se puede hacer?
La solución, desde luego, es compleja. Por un lado, está claro que la actividad promocionadora de la actividad artística y cultural está funcionando perfectamente, pero por otro, se está bordeando un comprometido momento donde se genera un “tapón” de autores si no se les da salida profesional. La salida, obviamente, es concebir estructuras y mecanismos de apoyo a la profesionalización. Los primeros pasos son correctos: el apoyo a las “misiones comerciales” a salones. Pero esta actividad no se debe quedar ahí. Es probable que sea necesario buscar el establecimiento de agencias de promoción de los autores, que actúen dinámicamente, de forma preactiva en el fomento de los autores. No vale con llevar un stand a un salón. Hay que ir a ferias como Frankfurt (como ha hecho Ficomic con los autores catalanes) o Bolonia donde se den a conocer a los dibujantes y se busquen oportunidades de publicación. Ya que el mercado español es insuficiente, abramos el mercado extranjero a los autores. Yo no tengo ninguna duda de que autores como David Rubín, Miguel Porto, Emma Ríos, Diego Blanco, Kiko Da Silva y otros muchos pueden codearse de tú a tú con lo más granado del tebeo europeo. Pero difícilmente lo harán si los editores no los conocen.
Son ideas lanzadas al viento, pero sería terrible que, dentro de veinte años, ninguno de esos autores siguieran en la historieta y fuesen tan sólo recuerdos de momentos gloriosos.

15.Octubre.2007 | Opinión

La felicidad

Qué sencillo es ser feliz. Sencillísimo oigan. Sólo dos cosas bastan: la primera, un fugaz periplo gallego. Por corta que sea la estancia, algo debe tener aquella tierra que recarga el espíritu y lo deja henchido de felicidad. La segunda, volver a casa y encontrarse con buenos tebeos.
Hago rápida descripción de los ingredientes: mi paso por tierras gallegas se debió a la buena nueva del vigésimo aniversario de la librería Komic de Santiago de Compostela. Su dueño y señor tuvo a bien invitarme a dar unas charlas y yo, que me apunto a un bombardeo cuando la cosa consiste en visitar Galicia, no dudé ni un momento. Así que allí aterricé para una cortísima estancia que permitió constatar que el personal gallego es sencillamente encantador. Pío resultó ser un cicerone excepcional (sin olvidar la fundamental contribución de Xaime), uno de esos tipos que uno no duda en calificar de buena persona y agradable conversador, al que pronto se unirían Fran Bueno y David Rubín, mis dos compañeros de invitación celebradora. El primero, al que no conocía, demostraba que su fama de buenazo y gran tipo (además de gran dibujante) era completamente cierta. El segundo, me confirma que es uno de los autores más inteligentes que tiene el tebeo de Pirineos para bajo y que su futuro es mucho más brillante que su presente, que ya es decir. Tertulias maravillosas que espero no arruinasen mis charlas y verborreas sobre la visión del tebeo gallego.
Pero la cosa no acabó aquí, porque la fiesta continuó y por la tarde noche tuve el placer de volver a saludar a la gente de Ourense y A Coruña (Óscar y el gran Roberto, el mejor guía que se puede tener en esas tierras para el buen yantar y buen estar) y a blogueros insignes como el Sr. Punch habitual por esta página desde sus inicios, ya era hora que le pusiera cara al “nick”-; Felipe, responsable de esa genialidad llamada Uroloki o la gente de +quecómics o Zona. Sin olvidar, por supuesto, la suerte de conocer a Mariano Casas, autor de las inclasificables (y muy recomendables) Historias de Mariano.
Ya se sabe, día completo, día Comansi. Mis agradecimientos a todos los que allí me recibieron y agasajaron casi como un hermano.
Pero mi felicidad podía ser todavía mayor: nada más llegar a Valencia, mi librero preferido resulta tener dos maravillas esperándome: el tercer volumen de la genial recopilación de Gasolina Alley y el maravilloso y espectacular volumen de las planchas dominicales de la misma serie que ha hecho Peter Maresca. Libro gigante, gigantísimo, del mismo tamaño que el anterior dedicado a Little Nemo y en el que, de nuevo, Maresca hace una labor absolutamente impresionante de recuperación, consiguiendo que veamos las planchas no sólo al tamaño original, sino con el mismo color con el que fueron impresas. Servidor, que profesionalmente ha trabajado en cosas de esto de la teoría de la reproducción del color, sabe lo complejísima que es esta tarea. Pero es que si maravilloso es el continente, el contenido ya es de babeo compulsivo. King cambió radicalmente de discursos en las planchas dominicales y pasaba del costumbrismo realista de las tiras diarias a una explosión de imaginación y fantasía, en la Walt y Skeezix pasean por paisajes desbordantes que parecen sacados de Slumberland. Razón más que sobrada para disfrutarlas, pero a las que hay que añadir la impresionante arquitectura formal, con continuas experimentaciones sobre la narración y composición de páginas. Muchas de las planchas de King muestran recursos narrativos que décadas después serán considerados como “modernos”.
Me retiro a seguir maravillándome.

13.Octubre.2007 | Opinión

Precios de tebeos

Antes: un tebeo de 100 págs. a color en tapa dura podía llegar a costar más de 15EUROS.
Ahora: un tebeo de más de 100 págs. a color en tapa dura cuesta 10EUROS.
Posibilidades:
a) La teoría de la conspiración era cierta y durante años las editoriales han estado engañando a los lectores.
b) Se han equivocado en el precio y el responsable está ya haciendo cola en el INEM, mientras que las pérdidas se han descontado del sueldo de los próximos diez años del resto de asalariados.
c) “Printed in China”
Elijan ustedes…

7.Octubre.2007 | Opinión

¿Tebeo=libro?

El comienzo del Liber fue recibido por EL PAÍS con un claro titular: “EL ALUD DE NOVEDADES DESBORDA LAS LIBRERÍAS“. Una noticia que acaba de remarcar tirafrutas porque supongo que pensó lo mismo que yo al verla: “Vaya, igual que con los tebeos”. Una idea que se afirmaba con el subtitular, que afirmaba “La vida de un libro en las tiendas se acorta, y uno de cada tres ejemplares editados se devuelve”.
Sin embargo, reflexionando un poco sobre el tema, creo que esa idea inicial es incorrecta y que la conclusión más lógica es precisamente la contraria: “Vaya, los tebeos se parecen cada vez más a los libros”. Aunque el recientemente aparecido Informe sobre el comercio interior del libro del año 2006 que elabora la Federación de Gremios de Editores sigue cayendo en los mismos errores de siempre, infravalorando las cifras reales de negocio del tebeo en España (sólo hay que ver que indica que se han editado unos 1200 títulos, cuando el listado de Ficomic de novedades de ese mismo año ¡casi asciende a las 2500!), sólo hace falta echar un vistazo a los números de literatura para comprobar que el tebeo se está comportando desde el punto de vista industrial como el libro, a una especie de escala reducida. El ítem “Literatura” del informe recoge que se editaron unos 14.000 títulos distintos, con una tirada media de 6000 ejemplares, una cifra excepcionalmente alta habida cuenta de que hay un buen grupo de libros que este año han superado los 100.000 ejemplares de ventas, es fácil concluir que las ventas medias de un alto porcentaje de esos 14.000 títulos superan con dificultad el margen de 1000-2000 ejemplares. De hecho, sólo considerando que un 5% de esos libros son los que han superado la barrera de los 50.000 ejemplares, la cifra media de ventas baja a la mitad. El panorama es evidente: el mercado del libro en España está constituido por un mayoritario grupo de títulos que a duras penas superan los 2000 ejemplares de ventas, soportados por un minoritario número de títulos “superventas”. Un escenario que es prácticamente idéntico en el mercado del tebeo: de los 2500 títulos, los que superan los 20-25.000 ejemplares son tan sólo un selectísimo grupo (Mortadelo, Big in Japan, Naruto, V de Vendetta…), mientras que la gran mayoría se mueve en cifras de ventas muy por debajo. Si mantenemos la proporción 1:25 de la literatura, la gran mayoría de tebeos se moverían en ventas sobre los 1000 ejemplares. Lo que no parece muy alejado de la realidad, conociendo algunas cifras de ventas.
Al igual que en el libro, el tebeo está también sometido a una rapidísima rotación de títulos, que obliga a las librerías a la práctica inexistencia de los stocks, convertidas en mero soporte de novedades y castigadas a la tiranía de la devolución rápida. Se pierde el concepto de librería clásica, con un amplio stock y que permite “perderse” por sus estanterías. En el fondo, una proyección de lo que está ocurriendo en casi todos los sectores comerciales: la mejora de los canales de distribución hace que sea prácticamente inútil el stock. El problema es evidente: el filtro para la compra de un libro no lo pone el comprador, sino el librero, que debe soportar además de esta responsabilidad la carga económica de las peticiones de libros/tebeos por anticipado y entrando muchas veces en un círculo vicioso de peticiones y devoluciones (hay librerías que, tras un fracaso en la petición anticipada de tebeos, deben recurrir a devoluciones masivas para poder equilibrar sus números).
La diferencia fundamental sigue siendo la mayoritaria presencia de autores españoles en las listas de libros más vendidos. De los 10 títulos más vendidos del 2006, cuatro son de autores españoles, manteniéndose una proporción muy parecida si aumentamos la lista. Sin embargo, en la lista de tebeos más vendidos del 2006, de existir, está claro que sólo tendríamos un par de nombres españoles en la lista: los autores de Big in Japan y el sempiterno Francisco Ibáñez (y, quizás, Purita Campos). Una diferencia derivada de un dato en el que tebeo y libro siguen siendo radicalmente distintos: el porcentaje de títulos editados de autores españoles. Aunque, paradójicamente, es evidente que pese a las ventas mucho mayores, la cantidad de autores de literatura que puede vivir de las ventas de sus libros es ínfima. De hecho, para que un autor de libros pueda entrar dentro de la categoría de mileurista con las ventas de su obra debe superar la barrera de 12.000 ejemplares anuales vendidos (suponiendo el precio medio de 10EUROS que da el informe de la FEGE), una cifra sólo superada por apenas un puñado, muy alejada de las millonarias ventas de autores como Pérez-Reverte, Ruiz Zafón, etc. Igualito, igualito, que en los tebeos, donde el único autor que tiene ventas millonarias es Ibáñez y el resto malvive como puede.
En cualquier caso, esa equiparación entre tebeo y libro parece una constatación más de la “normalización” que está sufriendo la historieta.

5.Octubre.2007 | Opinión

De Nicholas Devil y Guy Pellaert hasta Frank Miller

Uno de los más apasionantes divertimentos que tiene el aficionado a los tebeos es encontrar referentes en la obra de diferentes artistas y encontrar que los famosos seis grados de separación también se dan en el cómic. Aprovecho que en Con C de Arte se hace referencia al excelente blog de The World of Kane para comprobar cómo Steranko conocía perfectamente la obra de Pellaert cuando afrontó en 1970 la historieta My Heart Broke in Hollywood. Parece evidente que Steranko se vio interesado por la asimilación de las tendencias pop de Pellaert en Jodelle y Pravda para probarlas él mismo en una de sus historietas (sobre todo en lo que a puesta en escena y paletas cromáticas, aunque también en el uso de artistas como modelos de sus heroínas), igual que es imposible no pensar que Nick Fury y Capitán América se vieran antes influenciadas por los excesos pop de la psicodélica Saga de Xam de Jean Rollin y Nicholas Devil o los delirios de Druillet.

Pero Steranko fue un experimentador nato, rompiendo siempre moldes y buscando nuevas fórmulas narrativas. Incluso un encargo tan inicialmente anodino como la adaptación a la historieta de Atmósfera Cero (1981) se convirtió en las manos de Steranko en un crisol de experimentación formal con la composición de página, jugando con dobles páginas y pequeñas viñetas, en modo muy similar a lo que Frank Miller usaría en 300.

No estamos hablando de copias o plagios, sino de autores geniales que absorben todo tipo de influencias para asimilarlas y reinterpretarlas con su propia personalidad. Una sanísima costumbre que, por desgracia, cada vez es menos habitual en el tebeo mainstream, donde muchos nuevos autores se dedican simplemente a seguir la moda imperante sin ninguna inquietud.
Pellart, Druillet y Devil influenciando a Steranko, que a su vez influenció a Miller, autores americanos que epataron a los autores franceses del movimiento humanoide que, a su vez, tuvo en el origen de su nacimiento la revolución que comenzaron Forest, Pellaert y otros muchos.
El mundo es un pañuelo. :)

17.Septiembre.2007 | Enlaces, Opinión