Ya está en los quioscos

myfAcabo de comprar la primera entrega del coleccionable Clásicos del Humor de RBA, que llegaba hoy a los quioscos. Primeras impresiones a vuela pluma:
– Buen tamaño. Se había comentado mucho al posibilidad de una reducción, pero el formato elegido es más que correcto, prácticamente idéntico al tamaño original de los tebeos donde fue editado.
– Papel de buena calidad para la reproducción de color. Mate, con tonalidad ligeramente ahuesada, pero que evita que los colores de la edición original (se han escaneado directamente los tebeos) quedara excesivamente chillones.
– Buen artículo de introducción de Antoni Guiral, divulgativo y ameno, pero con rigurosidad, enfocado claramente a un lector medio que no tiene grandes conocimientos del medio. Una lástima que no esté acreditado formalmente, porque en una edición seria es necesario destacar estas contribuciones.
– Selección correcta de los materiales: se ha optado por incluir en este primer volumen de Mortadelo las aventuras largas más famosas del personaje. El origen de Mortadelo y Filemón, El sulfato atómico, Contra el gang del chicharrón, Safari Callejero y Valor y ¡al toro!, incluyendo en todos los casos los datos originales de publicación.
– Toca hablar de lo malo: la calidad de reproducción. La calidad de los escaneados no parece la adecuada: hay un poco de desenfoque de la línea y, sobre todo en las rotulaciones, se rompe a menudo. Hay mucha variabilidad de una página a otra, tanto en calidad de línea como, sobre todo, en el color, con alguno fallos de registro (que posiblemente estuvieran en el original) y que vira mucho a rojo. Personalmente, uno de los principales problemas que he encontrado es que el escaneo en color de los tebeos genera contribuciones de color en los negros de línea y tipografías, que resultan en muchos casos molestos y que están detrás de las rupturas de línea que antes comentaba. Evidentemente, la labor era muy compleja, pero para evitar este tipo de problemas se debería haber hecho un doble escaneo, en BN y color, a partir del cual obtener una plancha de rotulación y, ya si la cosa fuera perfecta, una de línea de negro.
– También en el apartado negativo, el diseño. Pobre y con errores como la ampliación de escaneados a tamaños que no son adecuados para la resolución original. Resulta una verdadera lástima que un artículo trabajado como el de Guiral se maquete así. ¿Tanto cuesta buscar buenos diseños y copiarlos? Nadie pide descubrir América…

En general, sensación agridulce. La seriedad y profesionalidad de Guiral se notan en la selección y cuidado en los artículos y detalles, digamos “académicos”. Pero la parte técnica podría haberse cuidado muchísimo más. En personajes y series muy conocidas como Mortadelo, Superlópez, etc, desde luego la sensación es que la edición de RBA aporta muy poco en este apartado e incluso se encuentra por detrás de otras que podemos encontrar en el mercado. El precio es irresistible (9,95€ por volumen), pero el aficionado tendrá que poner en una balanza si vale la pena apostar por esta edición según lo anteriormente comentado. Muy diferente será la cosa cuando lleguemos a las recopilaciones de series que son difíciles de encontrar o que nunca se han hecho (pienso en Carpanta, La familia Cebolleta, Las Hermanas Gilda, Anacleto, El reporter Tribulete, Sir Tim O’theo, Angelito, La abuelita Paz, Don Pío, Carioco, El doctor Cataplasma, El profesor tragacanto, Petra, Benito Boniato, Agamenón, Hug, el troglodita, Pascual, criado leal, La Panda, El caco Bonifacio y, sobre todo, en esos volúmenes finales que incluyen a Don Berrinche, La familia Trapisonda, etc)…) . En estos casos, posiblemente estas deficiencias técnicas se compensen con la posibilidad de tener, por fin, una recopilación realizada con seriedad e interés (me refiero, evidentemente, al aspecto teórico, donde la participación de Guiral es fundamental y es la que da confianza sobrada en este punto), y no como una simple acumulación al azar como nos tenía acostumbrados Ediciones B.

Libros y tebeos (II). Contra lo que hay que luchar

En general, “Leer en tiempos modernos: adolescentes y jóvenes profesionales frente a la lectura“, el artículo de Jesús Contreras para el Informe 2008. La lectura en España me parece acertado porque sigue la línea de desmitificar el libro como única fuente de lectura. Sin embargo, las respuestas obtenidas por los lectores son preocupantes, sobre todo en lo que al cómic se refiere, ya que interrogados sobre si “leer cómics es leer”, las respuestas reflejan claramente que el tópico de la inferioridad cultural de la historieta sigue firmemente arraigado en la sociedad desde sus bases:

El no-automatismo que se supone debe tener la lectura «con mayúsculas» significa, también, que la lectura exige un cierto esfuerzo, cierta dificultad, al menos inicialmente pues, para «ponerse», «hacen falta los cinco sentidos». Así, resulta pertinente considerar las respuestas de los adolescentes a la pregunta de ¿los cómics son libros? ¿leer cómics es leer? En un primer momento, aparece una cierta división de opiniones: sí, no, no sé, no lo había pensado… «Es leer, es palabra escrita», «Si ves una imagen, también lees», «Sí, son lecturas entretenidas». En un segundo momento, aceptado ya que leer cómics es leer, aparece el término «imaginación » que pareciera diferenciar una lectura «auténtica» de la que no lo es.

—Es leer pero es que no influye tanto la imaginación… El mundo que te dan es un mundo que ya dibujado y ese es el personaje y esa es la forma que tiene. No puedes imaginar más.

—Hay distintas formas de leer, como leer un libro en la que tu imaginación es la que cobra sentido y tienes que imaginarte… Leer un cómic sirve como entretenimiento. Pero no suele aportar nada. Un libro, yo que sé, una novela o lo que sea, aporta algo más.

Leer un tebeo no aporta nada. Que no nos ciegue el deslumbramiento de la presencia de los tebeos en la prensa, del Premio Nacional de Cómic, de las adaptaciones al cine… Todavía hay mucho que hacer hasta conseguir que se entienda que un cómic es un forma de cultura tan válida como cualquier otra. Y hay que hacerlo desde la base.

Libros y tebeos

La Federación de Gremios de Editores de España edita su tradicional informe sobre el comercio interior del libro y, como ya es costumbre, los datos sobre cómic que incluye hay que interpretarlos ante el sesgo fundamental introducido por la consideración parcial que hace de la industria. Basta comparar los datos de novedades editadas según el informe y los que proporciona FICOMIC para comprobar la importante desviación que existe y que, necesariamente, obliga a tomar estos datos con cierta precaución. Según la FGEE, en 2007 se editaron en España 1582 tebeos frente a los ¡casi 2500 que contempla el listado de novedades de FICOMIC! (sólo un dato: según el estudio, en Euskadi sólo se editaron 12 tebeos… no comment). A poco que sigamos leyendo los datos del informe, es evidente que se ha tenido en cuenta casi de forma exclusiva a las grandes editoriales de tebeos, obviando por completo a las más modestas. Una diferencia que puede afectar poco a los datos de facturación, pero que es decisiva para interpretar otros de los datos que aporta el informe. Así, por ejemplo, parece razonable pensar que la facturación en España de 77 millones de euros es un valor próximo a la realidad. Haciendo una estimación rápida de los casi 1000 tebeos no considerados, si tenemos en cuenta una tirada media de 1000 ejemplares, unas ventas de 700 (siendo generosos) y un precio medio de 10€, apenas suponen 7 millones de euros más, un 10% de desviación que sería relativamente poco importante en un análisis global. No hace falta adivinar mucho para comprender que esa cifra es participada en un porcentaje importantísimo por Ediciones B, que con Ibáñez goza de la gallina de los huevos de oro del tebeo en España. Una suposición que se ve refrendada por otro dato que arroja el informe, según el cual más del 50% de los tebeos que se venden en España lo hacen en quioscos. Teniendo en cuenta el sistema de distribución en España, monopolizado por las librerías especializadas, hablar de un 50% de ventas en quiosco sólo tiene sentido si atendemos a los productos de Ediciones B, los únicos que mantienen una presencia estable y rentable en ese punto de venta. Pese a que el porcentaje de ventas de las cadenas de librerías como FNAC o Casa del libro está aumentado a pasos agigantados (siendo para algunas editoriales ya su punto principal de distribución y con porcentajes cercanos al 30% en la mayoría), la librería especializada es, sin duda, el canal fundamental de venta de tebeos en España. No es descabellado afirmar que de esas casi 2500 novedades, más de un 50% han tenido una distribución exclusiva en librerías especializadas, por lo que parece absolutamente ilógico establecer el quiosco como punto de venta preferente, a no ser que, de nuevo, se vuelta a entender únicamente en términos de facturación. Asumiendo que Ediciones B es la principal editorial de tebeos en nuestro país, tiene sentido que el quiosco sea uno de los puntos más importante de venta de tebeos, habida cuenta que es la principal salida de los productos de esta editorial. En esta misma dirección iría la media de la tirada de un tebeo, estimada por el informe en 13.000 ejemplares, un dato casi inalcanzable para más del 70 por ciento de los tebeos en España, que rara vez superan los 1500 ejemplares de tirada.
Un informe que sirve para, al menos, dejar claros dos puntos: primero, la importancia brutal que Ediciones B (y, en particular, Ibáñez) sigue teniendo para la industria del tebeo en España, por mucho que la blogosfera casi ignore totalmente a esta editorial y sus productos. Segundo, que si el sector del tebeo en España quiere realmente despegar, necesita hacer un análisis en profundidad de su situación, en la misma línea que el informe de la FGEE pero con datos reales y fidedignos, que permitan establecer cuál es el punto de partida y cuáles son las necesidades del medio.
En ese sentido, resulta quizás más sorprendente la actitud del Informe de hábitos de lectura, que separa específicamente el cómic como opción de lectura sólo para el caso de los niños de 10 a 13 años. Una actitud que ya demuestra la consideración como producto únicamente infantil que tiene la industria. Si bien se podría entender, de forma generosa, que el tebeo se incluye dentro de la división por géneros que se indica en los siguientes apartados, por desgracia mucho me temo que las razones son muy diferentes. En cualquier caso, el dato que arroja el estudio es preocupante: casi un 45% de los niños afirma no leer tebeos nunca (escalofriante si tenemos en cuneta que sólo el 15.5% se califica como que no lee nunca ningún tipo de libro, revista o diario). Y los que los leen sólo dan dos nombres: Mortadelo y Filemón y Witch, lo que iría en la línea de lo anteriormente comentado.

Poderoso caballero es Don Dinero

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

¡Ay! ¡Qué razón tenía Don Francisco de Quevedo! Y da igual que estas palabras fueran escritas allá por el siglo XVII, que hoy siguen vigentes y podrían aplicarse a la perfección a los dos culebrones que afectan al mundo del tebeo. Ayer mismo se conocía el acuerdo entre FOX y Warner, por el que ambas compañías se daban abrazos y amorosos besos después de haber intentado destriparse. Un acuerdo que habla de cifras mareantes y que pone en evidencia todas las discusiones y debates que se han mantenido sobre la famosa adaptación de la obra de Moore y Gibbons. Da igual que la adaptación sea fiel o traidora, que sea una gran película o una película deplorable: sólo vale la taquilla y poco importan el cine o los tebeos. Es un producto de mercadotecnia que será valorado sólo por la cantidad de ceros que habiten las cifras de recaudación. Tampoco se está engañando a nadie, todo sea dicho.
sterixmaxY el otro culebrón, que puede llegar a dejar los maquiavelismos de Falcon Crest en ejercicios espirituales de parvulitos nos coge más de cerca, aquí al ladito, pasados los Pirineos. Como ya se comentó por estos lares, la compra de la editorial Albert René por parte del todopoderoso grupo Hachette escondía la posibilidad de que la serie fuera continuada en el futuro por otros dibujantes. Una noticia que desató la cólera de Sylvie Uderzo (despedida de la editorial hace un año y medio), que defiende a capa y espada que su padre está siendo manipulado por oscuras manos negras, que le han llevado a traicionar la palabra que le dio a su amigo René Goscinny, asegurando que tras él, el personaje nunca se retomaría, siguiendo el ejemplo de Hergé y Tintín.
En el fondo, no es difícil ver que detrás de la polémica familiar vuelve a estar el poderoso caballero. El emporio Astérix facturó durante el 2007 la friolera de 11.3 millones de euros: 325 millones de álbumes desde su creación, un lucrativo y amplio catálogo de merchandising, un parque de atracciones, películas, un lucrativo cincuentenario a celebrar este año… Un negocio redondo al que debe ser difícil renunciar y que, con casi toda seguridad, será el protagonista de una sangrienta batalla que no detendrá las recientes declaraciones de Albert Uderzo, que ha confirmado que, pese a tener la idea inicial de que la serie no se prolongara tras su muerte, su idea cambió hace tiempo por una carta recibida de un aficionado: “Creo que no tengo el derecho de suprimir estos personajes si los lectores todavía los piden. Veo a mi alrededor muchos personajes que se han continuado y que viven muy bien, no hay muchas cosas más que decir”.
Una honesta postura de cara al aficionado, pero que debe provocar descorches de botellas de champán en las oficinas de Dargaud, que no es lo mismo explotar un negocio rentable, pero que no tiene continuidad, a tener la posibilidad de sacar todos los años un álbum y poder repetir, por ejemplo, las suculentas recaudaciones de Lucky Luke o Blake & Mortimer (que superan el medio millón de ejemplares en sus últimas entregas). ¡Qué razón tenía Goscinny en Obélix y Compañía!

¿Y los aficionados?¿Dónde están los aficionados en estos culebrones? Pues en la escala más inferior de la pirámide nutricional, evidentemente. Su obligación es soltar los cuartos y deglutir sin preguntas lo que se les ponga delante, que para eso los ejecutivos se calientan las meninges. Hombre, se puede intentar ser positivo: cualquiera que continúe las aventuras del galo irreductible no tiene muy difícil mejorar la última entrega de la serie. Incluso es posible que aparezcan obras tan memorables como la que ha conseguido Emile Bravo con Spirou, quién sabe. Y respecto a la película de Watchmen… Pues servidor debe ser de los pocos que sólo tiene malas vibraciones al respecto, pero siempre nos quedará la verdadera obra maestra: el tebeo.

Repaso al 2008 (I): Lo mejor

A priori, tenía la sensación de que este año había sido relativamente flojo en la calidad de lo publicado respecto al año pasado. No tenía esa sensación que tuve de obras contundentes, inapelables, sobre todo en lo relativo a la producción nacional. Sin embargo, repasando lo publicado durante este 2008, me doy cuenta de que esa sensación es en cierto modo errónea: es cierto que, posiblemente, no haya obras tan contundentes, pero el nivel medio ha sido espléndido con una gran cantidad de grandes tebeos, que me ha hecho muy complejo elegir una lista de los diez mejores y me obliga a ampliarla a los veinte mejores (y con dolor de corazón por algunas de las que se han quedado fuera). Ahí va mi lista (como siempre, personal y, probablemente, intransferible) de lo mejor del 2008 que nos ha dejado:

2008mejjor

1. LA EDUCACIÓN DE HOPEY GLASS, de Jaime Hernandez
2. FUN HOME: UNA FAMILIA TRAGICÓMICA, de Alison Bechdel
3. EL JUDÍO DE NUEVA YORK, de Ben Katchor
4. GUS 2: BANDIDO GUAPO, de Christophe Blain
5. LOST GIRLS , de Alan Moore y Melinda Gebbie
6. LA GUERRA DE ALAN 3, de Emmanuel Guibert
7. FUEYE, de Jorge González
8. SEÑAL Y RUIDO, de Neil Gaiman y Dave McKean
9. ELEGÍA ROJA, de Seiichi Hayashi
10. PEPLUM, de Blutch
11. MI MAMÁ ESTÁ EN AMÉRICA Y HA CONOCIDO A BUFFALO BILL, de Jean Regnaud y Émile Bravo
12. 36-39 MALOS TIEMPOS 2, de Carlos Giménez
13. AVENTURAS DE CACAUEQUI (EDICIÓN ANOTADA), de Jacobo Fernández Serrano
14. EL JARDÍN ARMADO Y OTRAS HISTORIAS, de David B.
15. EL MAGO DESCALZO, de Luis Durán
16. LA CUENTA ATRÁS, de Carlos Portela y Sergi Sanjulian
17. BUÑUEL EN EL LABERINTO DE LAS TORTUGAS, de Fermín Solís
18. EL MANUAL DE MI MENTE, de Paco Alcázar
19. LAS AVENTURAS DE SOCK MONKEY, de Tony Millionaire
20. SOY MI SUEÑO, de Felipe Hernández Cava y Pablo Auladell

Y se queda fuera una lista inmensa de tebeos a destacar, de los que hago mención rápida agrupada. En la parte de tebeo en castellano, hay que señalar sorpresas como las de DE CÓMO TE CONOCÍ, TE AMÉ Y TE ODIÉ, de Gaspar Naranjo, LA REVOLUCIÓN DE LOS PINCELES, de Josep Busquet y Pere Mejan, EL MUERTERO ZABALETTA, de Diego Agrimbau y Dante Ginevra y LA TEMPESTAD , de Santiago Garcia y Javier Peinado. No por ser menos esperable, también hay que descubrirse ante obras de autores bien conocidos, como la segunda entrega de AUTOBIOGRAFÍA NO AUTORIZADA, de Nacho Casanova, PASCAL COMELADE: EL PIANO ROJO, de Max, CUADERNO DE TORMENTAS: CRÓNICA DE LOS DEAMBULARES POR CIUDAD ESPANTO, de David Rubín, EL BRILLO DEL GATO NEGRO, de Antonio Altarriba y Laura o BOB DELER , de Felipe Hernández Cava y Keko . Congratulaciones varias por la recuperación de autores como Ramon Boldú (EL ARTE DE CRIAR MALVAS), El Cubri (TAL COMO ÉRAMOS), Antonio Navarro (POR SOLEÁ (2.5)) o las reediciones de obras como ALTER EGO, de Alberto Vázquez, ZORGO, de Luis Bustos o DINERO, de Miguel Brieva, con especial mención a la colección EL JUEVES LUXURY GOLD COLLECTION que nos ha permitido recuperar a Albert Monteys, Fontdevila o Paco Alcázar en lujosas (pero económicas) ediciones.

Respecto a la cuota europea, remarcables e interesantes obras como PEQUEÑOS ECLIPSES , de Fane y Jim, CUATRO MANOS, de Paco Ignacio Taibo II y Améziane, DEOGRATIAS, de Jean-Philippe Stassen, EL REDUCTOR DE VELOCIDAD, de Christophe Blain, EL NÚMERO , de Thomas Ott, EL GATO DEL KIMONO, de Nancy Peña, RÍO ABAJO, de Pascal Rabaté o TRES SOMBRAS, de Cyril Pedrosa, a las que hay que añadir las continuaciones de series indispensables como R.G. 2: BANGKOK-BELLEVILLE, de Pierre Dragon y Frederik Peeters, LOS COMBATES COTIDIANOS 4: CLAVAR CLAVOS, de Manu Larcenet o KLEZMER 3: ¡TODOS LADRONES!, de Joann Sfar, asi como la siempre esperable calidad de Jason, del que hemos tenido doble entrega: EL ÚLTIMO MOSQUETERO y YO MATÉ A ADOLF HITLER.

En el tebeo oriental, excelente la selección de la nueva línea de Dolmen, que nos ha traído obras tan interesantes como BAJO EL AIRE, de Osamu Tezuka o LOS CARRUAJES DE BRADHERLEY, de Hiroaki Samura, sin olvidar la publicación en España de Takao Saito. Mucha ha sido también la calidad llegada desde Corea, aunque me quedo con la elegancia de Kim Eun-sung (LA HISTORIA DE MI MADRE). Aplaudir siempre la publicación de clásicos como Hideshi Hino (EL HIJO DEL DIABLO) o Kazuo Umezz (Aula a la deriva) y destacar la finalización de la entretenidísima BOKKO, sin olvidar el esperado estreno en España de Junko Mizuno y Tori Miki.

En el tebeo americano, en el apartado “independiente”, inesperado pero brillante estreno de Apa Apa Cómics, que con LA BOCA DE MAMÁ, de Dash Shaw, AMERICAN ELF: UN DIARIO EN VIÑETAS VOLUMEN 1, de James Kochalka o DIARIO DE UN EXTERMINADOR DE MOSQUITOS, de Jhon Porcellino ha demostrado un excelente criterio. Obligada referencia a la prolija y siempre agradable presencia de Jeffrey Brown (CUALQUIER SENCILLA INTIMIDAD, PEQUEÑAS COSAS: UNAS MEMORIAS FRAGMENTADAS y GATO SALIENDO DE UNA BOLSA Y OTRAS OBSERVACIONES) y mención de honor a obras como PERCY GLOOM, de Cathy Malkasian, NO TE OLVIDES DE RECORDAR, de Peter Kuper, INOLVIDABLE, de Alex Robinson, JACK STAFF:ECOS DEL MAÑANA, de Paul Grist y BERLÍN 2: CIUDAD DE HUMO, de Jason Lutes.
En el apartado “mainstream”, dominio absoluto del señor Brubaker, que se descuelga con algunos de los mejores tebeos del año, a saber, sus participaciones en CAPITÁN AMÉRICA y DAREDEVIL y la sobresaliente CRIMINAL. Además, obligada referencia a PROMETHEA, de Alan Moore y J.H. Williams III, ya llegada a su fin, a la siempre destacable LOS MUERTOS VIVIENTES de Kirkman y a dos obras de especial que me han sorprendido muy agradablemente: SCALPED: NACIÓN INDIA, de Jason Aaron y R. M. Guéra y el BATMAN: AÑO 100, de Paul Pope.

Pero, sin duda, vuelven a brillar por su calidad las reediciones y ediciones de clásicos. La editorial Glénat ha seguido en su línea de recuperación de grandes autores españoles, con obras como LIGHT AND BOLD, de Carlos Trillo y Jordi Bernet, LA ESFERA CÚBICA, de Josep Maria Beà o HAXTUR, de Víctor de la Fuente (añadida a trdaicional de clásicos del manga como el ASTROBOY de Tezuka). Una labor fundamental a la que se han sumado este año El Patito Editorial con la edición de DOCTOR MORTIS, de Alfons Figueras y Bizancio Ediciones con HISTORIETAS SEVILLANAS, de Andrés Martínez de León
En el apartado de clásicos de prensa, destacar como siempre la impresionante edición de PRÍNCIPE VALIENTE que está realizando Manuel Caldas, a la que este año ha sumado LANCE y SURGE… FERD´NAND, con una calidad inalcanzable que muestra el profundo amor por el medio de este hombre. La editorial Planeta ha seguido con las ediciones de PEANUTS, TARZÁN y KRAZY KAT (que sigue, por desgracia, destrozando con una pésima rotulación), añadiendo la esperada edición de la BIBLIOTECA CARL BARKS (con horrorosos colores infográficos) y el primer volumen de los CLÁSICOS MAD (en una edición que insulta a esta obra maestra). Norma ha seguido en su cuidada edición de LOS ARCHIVOS DE THE SPIRIT, de Will Eisner, a la que añade la no menos cuidada del DICK TRACY, de Chester Gould; Astiberri se unió a la fiesta con EL LIBRO DE ORO DE B.C., de Johnny Hart y Glénat sorprendió a todos con la soberbia edición de SKY MASTERS OF THE SPACE FORCE 1, de Jack Kirby y Wally Wood.
En reediciones, destacar por supuesto la publicación de VALENTINA, de Guido Crepax, LA VIDA EN VIÑETAS: HISTORIAS AUTOBIOGRÁFICAS, de Will Eisner, LAS ENSEÑANZAS DE MR. NATURAL: ILUMINACIONES, de Robert Crumb, EL PLAYBOY , de Chester Brown, VIAJE A ITALIA, de Cosey, el DAREDEVIL de Frank Miller, el BLACK JACK de Tezuka; OMAHA ,de Reed Waller, Kate Worley; IKKYU, de Hisashi Sakaguchi, LOS ARCHIVOS DE NEXUS, de Mike Baron y Steve Rude o COMANCHE , de Greg y Hermann.

Y para finalizar, mención de honor a Panini, que sigue apostando por una obra tan fundamental y necesaria como DEL TEBEO AL MANGA: UNA HISTORIA DE LOS CÓMICS, de Antoni Guiral.

Esta ha sido mi lista..¿las vuestras?

OTRAS LISTAS:
El Francotirador
Little Nemo’s Kat
Zona Negativa
Flora y Fauna
El show de los hombres lobo
El lector impaciente
Abandonad toda esperanza
13 millones de naves
Comix V2.0
La torre del reloj
Iconotropia
El cuarto mundo

Seis años ya…

kk27 de diciembre de 2002: tras varios meses de pruebas (la cosa comenzó allá por mayo de 2002), La Cárcel de Papel comienza oficialmente su periplo por esto de internet. Una página que empezó siendo un simple recopilatorio de los artículos que escribía en diferentes medios y que ha terminado siendo una parte fundamental de mi vida, quién lo iba a decir. Con sus más y sus menos, sus épocas de mayor actividad y sus momentos de poca o ninguna motivación, con cabreos -los menos- y alegrías -las más-, pero siempre con una idea clara que creo he conseguido mantener: La Cárcel es una página personal, un blog que muestra mis opiniones y mis ideas, con todo lo que eso implica de positivo y, sobre todo, de negativo. Más de 5.000 entradas, más de 75.000 comentarios (de los cuales, todo sea dicho, 15.000 en sólo este año), unos 7.000.000 de páginas vistas y 5.000.000 de visitantes únicos… Números que marean, la verdad, pero que intento no impongan que la página vaya más allá de lo que es. No siempre lo he conseguido, por desgracia. Más de una vez me he sentido arrastrado por una especie de “deber” mal entendido que me ha llevado a abarcar mucho más de lo que podía apretar, hasta que me he dado cuenta de que hay muchas páginas que hacen mil veces mejor que yo lo que intentaba hacer. Páginas como 13 millones de naves, Zona Negativa, Comix, Little Nemo’s Kat, Un tebeo con otro nombre, Entrecómics, Tebeosfera, Filocómic, Trazos en el bloc, Cómics en extinción, que demuestran día a día que se puede dar información de calidad y con rigurosidad desde la vocación de afición por el tebeo. Páginas que me permiten volver a dedicarme a eso que yo llamo “proselitismo del tebeo”, que es de verdad lo que me gusta hacer: compartir mi afición por los tebeos. Como un lector más que aprovecha las canas (¡veinte años ya escribiendo sobre tebeos!) para intentar contagiar su pasión por esto de las viñetas.
Hoy, seis años después, puedo decir con tranquilidad que en esa balanza de cosas a favor y en contra, los buenos momentos superan amplia y sobradamente los malos. Porque gracias esto que llamamos La Cárcel de Papel, he conseguido amigos -y de los buenos-, he conocido a gente que merece mucho la pena y he recibido muchísimo más de lo que puedo haber dado. Y he hablado de tebeos, que era lo fundamental. Si además La Cárcel le ha servido a la gente para aprender aunque sea un poquito sobre tebeos, si he conseguido que alguien descubra algún tebeo nuevo que desconocía, ¡miel sobre hojuelas!.
Pero sobre todo, gracias a los que estáis ahí, al otro lado del monitor, aguantando mis rollos y mis neuras.
Y sintiéndolo mucho, os aviso que tengo cuerda para rato… De momento, después de unos días de asueto y turrones, a partir de hoy, vuelvo con un montón de lecturas. :)

Sólo puede quedar una

Malos tiempos para la temporada de compras compulsivas que se nos avecina. Los buenos sentimientos achicharran el cerebro -junto con el demoledor aumento del nivel de turrón, polvorones, cuchipandas y comidas maternas en sangre, no lo olvidemos- y dejan como efecto secundario una tarjeta de crédito en estado catatónico. Pues si, pese a todo, les queda algo para comprarse un tebeo, ahí va mi recomendación particular (sobre la que no se admiten reclamaciones, sorry):

eisner

Pocas veces van a encontrar tantas obras maestras en un espacio tan reducido como el de un simple libro. La vida en viñetas incluye el homenaje sentido – pero no exento de dureza e ironía- a la profesión de dibujante de historietas de El soñador, la cruda reflexión de la memoria de Viaje al corazón de la tormenta o la durísima y demoledora visión sobre una sociedad que olvida lo que es ser humano de Las reglas del juego, entre otras historias. La última, creo recordar que el primer (5) que apareció en esta página y el resto lo hubieran seguido de haber existido esta página en el día de su publicación. Obras magistrales de un Will Eisner impresionante, único. Historieta en estado puro, emotiva, dura, reflexiva, irónica, amable, cínica… humana como pocas. Un libro destinado a ser leído y releído continuamente.

PD: ¿Cuál elegiríais vosotros?

¡La crisis!

¿Afectará la crisis al mundo del tebeo? De momento, si se habla con algunos libreros, todos coinciden en una bajada de ventas evidente, pero no espectacular en lo que respecta a los tebeos. Sin embargo, por lo que me comentan, lo que sí ha sufrido un derrumbe total es la venta de todo merchandising asociado. Una situación que no deja de ser razonable si atendemos a la retorcida lógica del aficionado a los tebeos: las figuritas y demás son prescindibles, pero antes dejamos de comer que de leer tebeos. Y ojito que eso incluye a familia próxima, desde mascotas hasta prole y cónyuges. Además, incluso le viene bien a la línea y las últimas teorías defienden dietas hipocalóricas para alargar la vida.
El problema es que lo que es obvio a los ojos del aficionado supone un verdadero desastre para las librerías, que sobreviven en muchos casos gracias a la venta ocasional de ese merchandising y que empiezan a temblar ante la perspectiva de una temporada navideña con un bajón brutal de las ventas de regalos. Y a poco que el engranaje gire y la cadena trófica tebeística funcione, problemas en las librerías implican problemas en las editoriales. Si bien las pequeñas editoriales, por su propia estructura mínima, tienen muchísima más capacidad de adaptación a la crisis, las grandes editoriales, que dependen en muchos casos de un esquema económico que les obliga a una carrera desenfrenada de publicación de novedades, pueden sufrir golpes muy duros. Rumores ya empiezan a correr y, por ejemplo, no pasa desapercibida el radical colapso de novedades de Planeta DeAgostini, que ha pasado de 60 novedades mensuales a 13 anunciadas para el mes que viene, toda una sorpresa teniendo en cuenta que es Navidad y se presupone un aumento de las novedades. Es verdad que, posiblemente, no haya una relación causa-efecto directa entre esta situación y la famosa crisis (la especulación es libre amigos…), pero no deja de ser llamativo que en este momento exacto se dé esa situación.
Pero, por otra parte, en tiempos de crisis la fantasía y el entretenimiento son reductos de refugio, a los que es difícil renunciar. La experiencia de otras épocas avalaría que en épocas de crisis, los tebeos aumentan sus ventas, pero también es cierto que esa experiencia anterior no contaba con alternativas “gratuitas” de entretenimiento vía internet.
¿Qué pasará?
¿Decidirá el G-20+1 apoyar decididamente a las editoriales de tebeos?
¿Habrá un plan de rescate para el mundo del tebeo?

Seguimos con los blogs

Gracias a [el ojo fisgón] me entero de la presencia de Pierre Assouline en las jornadas “La edición se reinventa”, que se han celebrado en el CaixaForum de Barcelona. Assouline es uno de los más importantes periodistas y críticos literarios de Europa, que mantiene el prestigioso y fundamental La république des livres, posiblemente el blog más importante de crítica literaria de Europa. Durante estas jornadas, Assouline habló sobre blogs y dejó algunas ideas que pueden ayudar al debate sobre este formato en internet (cito directamente desde [el ojo fisgón]):

– el presente y el futuro del periodismo y de la crítica literaria está en los blogs.
– la prescripción literaria se hace cada vez más en Internet y viene no sólo de los bloggers, sino también de los internautas que participan haciendo sus propias recomendaciones.
– la blogósfera está sufriendo un proceso de decantamiento, de manera que hay una tendencia a que aquellos blogs que no se hacen con profesionalismo desaparezcan.
– para un periodista proveniente de los medios tradicionales un blog implica actuar con más prudencia para proteger la autoridad y la credibilidad que se ha conseguido construir, asumir más responsabilidad como autor, tener más libertad, no someterse a ningún tipo de autocensura, recibir en tiempo real la crítica de la audiencia y la necesidad de ejercer directamente un mayor control sobre la calidad de los contenidos.

Sugerentes ideas y, en algún caso, con un punto transgresor: asumir que el futuro de la crítica literaria está en los blogs es una idea que puede ser rechazable para muchos, pero con la que coincido bastante, al igual que con la importancia que pueden tener las redes sociales en ese papel de recomendación cultural (en tanto la relación de iguales es más evidente que en cualquier otro medio o formato).
Interesante y debatible también la idea de una deriva hacia la profesionalización de los blogs. El problema es: ¿qué es la profesionalización en un blog? Sin un modelo económico claro, parece que Assouline podría identificar profesionalidad con credibilidad, dos conceptos ligados, pero no obligadamente.

Tenemos blogs para rato

Se habla mucho de la situación de los blogs y de su posible muerte en este nuevo escenario de twitters, facebooks y demás. Personalmente soy de los que piensan que en internet nada es eterno, pero me parece acertadísimo el análisis que hace Enrique Dans en Los blogs han muerto, vivan los blogs.
Quizás en el caso de los blogs comiqueros se podrían hacer algunas matizaciones, pero en el fondo la idea es la misma: hay blogs para rato. Que no serán, evidentemente, la forma principal, sino que compartirán espacio con redes sociales y mil cosas más.

El tebeo, ¿el I+D del cine?

Muy interesantes las declaraciones de Chuck Rosanski que Didier Pasamonik publica en Actua BD. El propietario de Mile High Comics ha estado en la feria del libro de Francfort y no se ha cortado a la hora de calificar la actual situación del tebeo en los USA. Según él, el cómic americano depende totalmente de Hollywood; las ventas han bajado tanto que el negocio editorial ha dejado de ser rentable “pero sólo con un «Batman: The Dark Knight» o un sólo «Spider-Man» se financian todas las producciones del año». Y no quedan muy bien ni las novelas gráficas ni el mercado independiente: de las primeras, sólo una de cada cinco es rentable y las producciones independientes sólo tienen como objetivo recuperar gastos.
Según comentó, en este momento el mercado americano mueve unos mil millones de dólares, de los cuales un 75% son reediciones, invirtiendo la situación que se daba diez años antes. De hecho, no está nada contento con el éxito de las películas, ya que considera que éstas han agravado la situación del tebeo: la ComicCon de San Diego se ha convertido en un lugar para hablar de las últimas películas y los tebeos desaparecen poco a poco de los stands. Las nuevas editoriales aparecen única y exclusivamente para proponer productos a las productoras de cine y no les interesa crear un mercado del tebeo. Para Rosanski el cómic americano se ha transformado, convirtiéndose en la sección de I+D de ideas de Hollywood.
Unas declaraciones que pueden ser polémicas, y posiblemente exageradas para muchos, pero que en mi opinión reflejan a la perfección esa sensación que tenemos muchos sobre la consideración que tienen las grandes editoriales americanas hacia la historieta, que se está convirtiendo en un mero merchandising del cine.

Foto : D. Pasamonik (L’Agence BD)

El canon del subjetivismo

El otro criterio para juzgar al arte de nuestros días es el del puro subjetivismo, el derecho que tiene cada cual de decidir, por sí mismo, de acuerdo a sus gustos y disgustos, si aquel cuadro, escultura o instalación es magnífica, buena, regular, mala o malísima. Desde mi punto de vista, la única forma de salir de la behetría en la que nos hemos metido por nuestra generosa disposición a alentar la demolición de todas las certidumbres y valores estéticos por las vanguardias de los últimos ochenta años, es propagar aquel subjetivismo y exhortar al público que todavía no ha renunciado a ver arte moderno a emanciparse de la frivolidad y la tolerancia con las fraudulentas operaciones que imponen valores y falsos valores por igual, tratando de juzgar por cuenta propia, en contra de las modas y consignas, y afirmando que un cuadro, una exposición, un artista, le gusta o no le gusta, pero de verdad, no porque haya oído y leído que deba ser así. De esta manera, tal vez, poco a poco, apoyado y asesorado por los críticos y artistas que se atreven a rebelarse contra las bravatas y desplantes que la civilización del espectáculo exige a sus ídolos, vuelva a surgir un esquema de valores que permita al público, como antaño, discernir, desde la autenticidad de lo sentido y vivido, lo que es el arte verdaderamente creativo de nuestro tiempo y lo que no es más que simulacro o mojiganga.

Mario Vargas Llosa, Tiburones en formol, EL PAíS, 5/X/2008

Aunque no comparto el objetivo final del artículo del que he extraído el párrafo (una reivindicación de la necesidad de volver a un canon clásico en el arte), creo que este párrafo define claramente lo que creo que debe ser la evaluación del arte hoy en día. Ya sea porque los cánones se han dejado atrás o porque el canon del siglo XXI tardará todavía siglos en aparecer, el arte debe ser considerado como una respuesta subjetiva a una propuesta estética. Y a partir de ahí debe ser criticado, no desde una simple evaluación académica de reglas, sino desde lo “sentido y vivido”, como dice Vargas Llosa.
Y la historieta, recordemos, es arte.

El gallego Víctor Moscoso

Leyendo el excelente Rebel Visions de Patrick Rosenkranz (que Fantagraphics reeditó hace unos meses tras varios años inencontrable), caigo en el curioso olvido que se tiene desde este país de la figura de Víctor Moscoso. Mientras que otros ilustres exiliados a los EE.UU. como Sergio Aragonés o José Luis García López son reivindicados de forma continuada por los aficionados españoles, el gallego Víctor Moscoso es prácticamente desconocido por estos lares. Una ignorancia imperdonable, porque tanto su vertiente comiquera como, sobre todo, en la ilustradora, Moscoso es uno de los autores más influyentes que ha tenido el mercado USA. Parte indispensable de la revolución underground que supuso Zap, su nombre es indisoluble a los de Robert Crumb, Spain Rodríguez, S. Clay Wilson o Rick Griffin y sus historietas son una experimentación estilística continuada. Como ilustrador, su exploración de la psicodelia y su particular uso del color influenció de forma notable a toda la generación de los 70, siendo recordado por sus pósters y portadas de discos y revistas.
Algunos ejemplos clásicos de este autor, como sus portadas:

Sus lisérgicos pósters:

O sus historietas (pinchando accederéis a un escaneado completo del número):

Por no hablar de su versión de Krazy Kat:

¿Alguien reivindicará alguna vez a este autor español? ¿Quizá el Salón de A Coruña aprovechando que fue convecino suyo?¿Se editará alguna vez en España el lujoso Sex, Rock & Optical Illusions. The Art of Victor Moscoso? Por lo menos, al mismo nivel que nos apropiamos de otros autores que también nacieron a este lado del charco pero emigraron tempranamente a América…
Y para acabar, un extracto de la larga entrevista que le dedicó The Comics Journal en su número 246.

¿Tienen sentido las revistas de información sobre tebeos?

Hace poco, en los comentarios se echaba de menos una mayor variedad de revistas de información sobre historieta. En estos momentos, la información sobre tebeos se reduce básicamente a algunas iniciativas voluntaristas que quieren dar a fanzines la apariencia de revistas (y que suelen tener que unir al tebeo información de cine, videojuegos y rol) y a la ya familiar presencia mensual de la veterana Dolmen. Un reducido espacio dedicado al tebeo que provocaba la nostalgia de algunos de los tiempos de U, Volumen, Nemo e incluso Slumberland o Krazy, reclamando la necesidad de más revistas de información sobre tebeos y la toma del quiosco, todavía hermético a la información sobre tebeos.
Sin embargo, creo que dejando de lado las indudables buenas intenciones que hay tras estas opiniones, son equivocadas. Hoy en día no tiene sentido la existencia de revistas de información en papel.
Seamos claros: la información en papel no puede competir contra internet. La inmediatez, accesibilidad, gratuidad y universalidad de internet hace que la competencia sea inútil, imposible. La única razón que permite la existencia todavía de iniciativas en papel es la lenta generalización del uso de la red en España. Pero la aceleración que se está dando, con la extensión de la banda ancha, el 3G y demás opciones de acceso, está certificando la defunción de este formato de información.
Es algo general que, en los tebeos, está demostrando una mayor incidencia: no se debe dejar de lado que son los coleccionista quienes siguen formando, hoy por hoy, el grupo más importante de lectores de tebeos. Un colectivo activo y ansioso, que no esperará un mes a ver las noticias en papel si puede enterarse ya de la última noticia que se ha generado en el lugar más remoto del planeta sobre su tebeo preferido.
Y no es cuestión sólo de España: ayer nos llegaba la noticia del cierre y transformación de BoDoï en un medio de información digital. Una revista francesa veteranísima (para los que no la conozcan, una especie de Fotogramas de los tebeos), con una salud fuera de toda dudas, que decide abandonar el papel en una especie de jugada avanzada a su futuro. Antes de agonizar, mejor abordar una revolución que llegará de todas formas, ante la imposible competencia con internet y los gratuitos (en Francia ha tenido bastante éxitoZoo, con casi 100.000 ejemplares de tirada). Seguirán apareciendo números en papel de forma especial (dedicados a Angouleme, siguiendo una política similar a la que en su día llevó La Guía del Cómic), pero BoDoï volcará ahora su información sobre internet.
Un movimiento que, a mi entender, deja claro el camino futuro y que no afectará sólo a la información, sino también al estudio de la historieta. Las revistas científicas en papel han desaparecido (hace años que no leo un artículo científico en papel…) sustituidas por versiones digitales, apareciendo incluso nuevos medios directamente sobre la red. Un movimiento que deberán cumplir también las revistas de estudio de la historieta (como ya hace Tebeosfera) de vocación más académica.
Un cambio revolucionario que plantea dos incógnitas: el modelo de financiación, que sigue siendo el gran misterio del negocio en internet y la necesidad de profesionalización. Pasar la información a internet no implica traspasar el modelo del voluntarismo del fanzine: actualmente está ocurriendo con los blogs, equivalentes actuales de aquellos fanzines de información que funcionaban gracias a la pasión de aficionados.
Hay que seguir reclamando un medio de información riguroso y profesional, que no dependa del voluntarista (y altruista) esfuerzo de unos pocos aficionados. La suerte que tiene el tebeo en España es que algunas webs/blogs están haciendo esta labor con un profesionalismo que debería sonrojar a los auténticos profesionales, pero no deja de ser una forma de aprovecharse de la buena voluntad y del incorruptible amor a los tebeos de unos aficionados.

Todo tapado y bien tapado

Más de All Star Batman y Robin. Para que veáis que en esta serie todo lo que tiene que estar tapado, está bien tapado, una viñeta de ejemplo del número nueve de la colección:

Bien tapado, con unos rectángulos de color rojo que tapan las vergüenzas que no se deben ver.
Y a mí que estos rectangulitos me recuerdan a algo…

¿Nadie puede con Marvel o DC?

Leo que Virgin Comics repliega velas y cierra su oficina en Nueva York. La curiosa joint-venture que el millonario aventurero había hecho con la editorial india Gotham Entertainment se tambalea peligrosamente pese a los recientes anuncios de series en web de Grant Morrison o nuevos (¿?) universos creados por Stan Lee. La noticia no tiene nada sorprendente: la apuesta por nombres de la farándula como Nicholas Cage, John Woo o Deepak Chopra no ha sido suficiente para sostener unos tebeos que, en el mejor de los casos y con muchas tragaderas, no pasaban de legibles a ratos. Baja calidad que, en principio, parece justificar razonablemente que la editorial eche freno, por mucho que se quiera achacar a la situación macroeconómica mundial de crisis.
Sin embargo, la noticia me lleva a otra reflexión que me interesa más: ¿es que nadie puede con Marvel o DC? Es evidente que en este momento el gran enemigo de ambas editoriales es el manga, pero olvidémonos de él y centrémonos en los superhéroes: ¿por qué no ha hay ninguna experiencia editorial de este género que pueda competir con las dos grandes “majors”? En los 90, tanto Image como Dark Horse llegaron a hacer temblar los cimientos de las grandes editoriales, colando de forma continuada títulos en el TOP 100 de Diamond (que pese a sus limitaciones por incluir sólo tiendas especializadas, para el análisis de ventas de comic-book es adecuado), incluso en los primeros puestos. Pero desde hace años, los “tops” mensuales son dominados de forma aplastante por ambas editoriales. Hay pequeñas excepciones, generalmente de series relacionadas con algún fenómeno fan (estilo Buffy), pero son más confirmaciones de la regla que síntoma de cualquier otro comportamiento del mercado.
Seamos claros, los tebeos de Virgin eran malos, pero como la gran mayoría de los tebeos que publican hoy Marvel o DC, inmersas en una euforia generadora de títulos que poco o nada tiene que ver con la continuada bajada de ventas que están sufriendo. Aparentemente, los lectores huyen poco a poco de los tebeos de Marvel o DC, pero me cuesta creer que lo hagan del género de superhéroes. Prefiero suponer que se alejan de modelos caducos que han dejado de respetar al lector, pensando que es un pelele capaz de deglutir cualquier cosa con el título de su personaje preferido en portada. Sin embargo, otras interesantes propuestas dentro del género, como por ejemplo Invencible, muy superiores a las planteadas por las grandes editoriales, siguen quedando fuera de los principales puestos de ventas.
¿Será verdad que no hay aficionados al género de superhéroes sino aficionados a Marvel o aficionados a DC? Es una de esas pocas explicaciones que podría justificar este tipo de resultados: los lectores no quieren realmente leer aventuras de género de superhéroes, sólo quieren leer a sus personajes de siempre. Un argumento que se vería sustentado además por la dificultad de introducir nuevos personajes o universos incluso desde dentro de las grandes.
Pero hay otra posibilidad, como bien apunta Dirk Deppey en Journalista: el sistema americano Direct Market. Virgin decidió vender sus tebeos exclusivamente por este canal de distribución, que controla básicamente la venta de tebeos de superhéroes en formato comic-book de las dos grandes. Como Deppey argumenta, y coincido con él a la vista de las cifras de ventas de tebeos en las librerías generalistas, el Direct Market ya no es representativo de los gustos del lector medio americano, sino un reducto de lectores de superhéroes de Marvel y DC, herméticos y poco permeables a otras experiencias. Optando por el DM, Virgin habría firmado prácticamente su sentencia de muerte, confirmada por la baja calidad de su propuesta que, sin embargo, podría haber atraído a más lectores ocasionales en un mercado generalista por el posible atractivo de sus cinematográficos autores.
Marvel y DC tienen personajes que ya forman parte del imaginario colectivo, pero no pueden hacerse propietarios de un género que, les guste o no, pertenece a los lectores, no a las editoriales.

Creepy: así no

Termino de leer el primer volumen editado por Dark Horse de Creepy Archives y las primeras sensaciones son maravillosas. Por un lado, las necesidades nostálgicas quedan colmadas hasta la hartura: reencontrarse con esas historias que llenaban primero los Vampus, Rufus y Dossier Negro y, posteriormente, la edición española de Creepy ha sido de un placer pantagruélico. Volver a leer – o descubrir nuevas- historias como la genial Werewolf de Frazetta con una calidad de reproducción más digna, o disfrutar del exquisito academicismo de Al Williamson o de Reed Crandall, de la reiteración fotográfica de Morrow o incluso de un Joe Orlando en horas bajas, sólo se puede calificar de un gran disfrute.
Sin embargo, cuando consigue desprenderse de las rémoras nostálgicas, la realidad es mucho menos halagüeña. Es verdad que he disfrutado de la lectura de este primer volumen, pero seamos realistas: ¿seguiré comprando los Creepy Archives? La respuesta es fácil: no en este formato. Es verdad que sólo se pueden usar epítetos elogiosos hacia la calidad de esta edición, pero me temo que Dark Horse ha errado en la forma de recuperación de este material. Es cierto que los nombres asociados a Creepy son impresionantes, pero no es menos cierto que la calidad media de las historias de la publicación de Warren estaba muy alejada de los cómic-books de la EC en los que se inspiraba. Los más de 140 números de la revista tienen momentos memorables, pero muchos más de historietas de relleno hechas sin demasiadas ganas o por dibujantes con oficio, pero que tenían que lidiar con guiones infumables. Si pensamos que cada volumen recopila cinco números, se me hace bastante cuesta arriba pensar en los casi 1500$ que costaría hacerse con toda la serie.
Creo que el afán recuperador de las editoriales americanas y su pasión por el formato “archives” están haciendo olvidar que la calidad de lo publicado muchas veces no merece lo florido del envoltorio. Sinceramente, creo que la mejor opción de publicación de Creepy hubiera sido algo parecido a los Showcases de DC, en forma cronológica y completista, con un precio competitivo (recordemos que estos volúmenes incluyen más de 500 págs. por apenas 20$). Una edición con calidad de impresión y respeto hacia la obra, pero con unas características menos lujosas. Una colección que podría ser completada con volúmenes de más calidad, ahora ya sí en el espléndido y cuidado formato de “Archives”, pero con selecciones por autores. Es fácil imaginar lujosos volúmenes dedicados a Alex Toth, Williamson, Corben, Wrightson o Adams, por no hablar de la “invasión española” que protagonizaron Brocal Remohí, Josep M. Beà, José Ortiz, Ramon Torrents, etc…, que sí que serían mucho más interesantes que la recopilación de revistas sin más.
Una lástima, porque dentro de la producción de Warren hay obras muy estimables, de necesaria recuperación, pero que podrían quedar perdidas en el olvido si la elección de formato es inadecuada y se cancela la edición por falta de ventas.

Pensamientos inconexos sobre revistas, reediciones y nostalgia

Vuelvo de la tienda de cómics entusiasmado, con novedades calentitas y decidido a degustar como un enano durante esta semana las más de 1000 páginas de lectura que llevo en las bolsas cuando caigo en la cuenta de una cosa curiosa: ni una sola novedad. Es más: entre una cosa y otra, lo más moderno que he comprado tiene ya ha cumplidos los veinticinco añitos. Comprueben ustedes mismos: primer volumen de la edición recopilatoria de Creepy, de los años 60; primer showcase de The House of secrets, primeros años 70; segundo volumen de Jeff Hawke, con tiras de los años 60 también y primer volumen recopilatorio de American Flagg, primera mitad de la década de los 80. Sé que el primer comentario que se les ocurrirá es hacia la pasta que me he dejado en la tienda de cómics, para alegría de mi librero (que, con seguridad, ha conspirado contra mí al leer mi reseña de Batman, pero eso es otro tema) todo sea dicho, pero dejemos eso de lado, que la visa todavía gime de dolor cada vez que lo recuerda y no es cuestión de fastidiarla mucho más.
No, el tema en cuestión es… ¿no hay nada nuevo bajo el sol?
Pregunta de fácil respuesta: sí, pero es agosto, y con el debido respeto a las editoriales españolas, sus novedades son de lo más decepcionante.
Así que, aprovechando el necesario desajuste neuronal achacable a los calores, sigo hilando un razonamiento inconexo, porque repasando la edición de Creepy (paréntesis: exquisita, bien editada, pero que me deja la duda de su futuro…¿reeditarán los casi 150 números de Creepy a razón de cinco por volumen? Estos primeros son muy interesantes, pero a partir de de unos números más allá, la irregularidad es la constante, hubiera sido mucho más razonable una selección de contenidos, como en su momento hizo la propia Warren con los últimos números de Creepy. Pero oigan, impresionantes los Crandall, Frazetta, Toth o ese Williamsom más Raymondiano que nunca)… Me pierdo: digo que, repasando la edición de Creepy, no puedo menos que dejar volar la imaginación en forma de recuerdo nostálgico y pensar en aquella época dorada de las revistas, de lo mucho que la disfruté y el reciente anuncio de la ¿posible? reaparición de CIMOC. Pero la ilusión es una cosa y la realidad es otra. Es verdad que los días de las revistas fueron mágicos: uno, que era recién tardoadolescente en esos años, tuvo la suerte de vivirla, con zambullida y alegre regocije. Compraba el 1984 y disfrutaba de sus historias de ciencia-ficción, descubría lo mejor del tebeo europeo con TOTEM y Metal Hurlant, aprendí a querer a los clásicos con Comix Internacional a la vez que exploraba los nuevos caminos que llegaban de allende los Pirineos y de abajo después con Cairo, con Rambla o Madriz. Y con mi buen amigo Vicente, hacíamos equilibrios en nuestras maltrechas economías para poder comprar entre los dos la mayoría de las revistas, intercambiarlas y hacer infinitos listados para ver quién tenía más páginas de Corben u Ortiz.
Gracias a la diversidad de las revistas y su precio “asequible” (entre comillas, que bien caras que eran: 250 pesetas en 1982, el equivalente a una revista que costara de 10€ hoy), seguramente, sé lo que sé hoy de tebeos.
Si me dejara llevar por la nostalgia, pensaría que una revista hoy es lo que le hace falta al mercado, pero me temo que la realidad es muy diferente. Han pasado casi treinta años y ya no es tiempo de revistas. Es tiempo de internet y de consumo rápido, los kioscos ya no son los que eran entonces y los compradores mucho menos. Pensar que un modelo de formato que funcionó entonces lo haría hoy sería tan absurdo como reclamar los cuadernillos apaisados de aventuras de 16 páginas a blanco y negro porque en su día vendían millones. Las revistas fueron un formato que funcionó por una coyuntura que lo hacía ideal, eran el paso a dar, precisamente, entre aquellos cuadernillos y la modernidad que venía de Europa, pero fueron una etapa que, como todas, se debe superar. El continuará es cosa del pasado, ya nadie quiere esperar meses y meses a que una historia acabe a cómodas entregas de ocho páginas. Las enciclopedias coleccionables en cuatrocientas fascículos ya no existen, se venden los volúmenes completos y, a ser posible, con casitas, trozos de coches teledirigidos, figuritas de porcelana o vajillas de diseño. Y, ya puestos, si se puede dar la figurita y olvidar el librito, mejor.
Las revistas de los 80 fueron un éxito que se reveló como un gran bluff: copiaron el modelo francés y tuvieron mucho éxito de ventas, pero la avaricia rompió el saco y la multiplicación de los panes y los peces, en este caso de cabeceras, no tuvo los mismos efectos beneficiosos para la industria que para los de las bodas de Canaan. Las primeras revistas de Toutain vivían de las rentas de las publicaciones de Warren, con material ya rentabilizado y relativamente barato de publicar, al igual que ocurría con las publicaciones de Rocca respecto a obras europeas. Las vacas gordas tentaron a los editores y comenzaron a fomentar la producción propia, pagando precios por página a nivel europeo que sólo tenían rentabilidad si después eran publicados en otros países. Cada vez más revistas, más necesidad de llenar páginas, más producción propia, más publicación de material de segunda, tercera y regional preferente. Y, entre medio, el cambio de tendencia que se daba en Francia, con un mercado que potenciaba el formato álbum frente a la revista. Los lugares foráneos donde antes se podían colocar las producciones propias van desapareciendo y lo que se paga por página es imposible de recuperar. Las revistas además ya no se venden como antes porque la basura inunda como nunca los sumarios… La burbuja estalla como nunca y la contracción es brutal: más de treinta títulos quedan reducidos a apenas media docena, que irían agonizando hasta entrados los 90.
Hoy, con un mercado que parece gustar de un tebeo que se llame “novela gráfica”, la revista ha quedado como una especie de reducto de la experimentación y la transgresión formal. Cuidados y lujosos volúmenes como Mome o la Ferraille Illustré que intentan buscar nuevos caminos más que recorrer los ya trillados. La revista como formato para el fanzine, con la única excepción, como siempre de El Jueves, que vendría a demostrar que la única revista que se vende es aquella de consumo rápido que proporciona un rato divertido de lectura. Nadie busca ya una revista para guardar, sino para leer en el metro. Y ni siquiera vale con cualquier lectura: en Francia todavía disfrutan de Fluide Glacial, pero el experimento hispano más parecido, El manglar, demuestra que, pese a su calidad, no es del agrado de los de aquí, que aprecian más la parodia cercana con su puntillo de sal gorda. Y, seamos realistas, una revista en estas condiciones a duras penas podría costear inversiones en producción propia y, con dificultades, la compra de derechos extranjeros.
Resumiendo: por mucho que el corazón me haga soñar con la vuelta de CIMOC , al realidad es que si vuelve, lo más probable es que se parezca poco o nada a aquella revista. Lo lógico, viendo cómo van las cosas, es que estuviera más próxima a la antología, a una especie de catálogo de presentación de autores, de prueba de mercado de periodicidad indefinida, pero nunca corta. Y quizás, como una especie de “novela gráfica” semestral o anual, a lo mejor funciona.
O a lo mejor no.

Otro día, prometido, hablo de Jeff Hawke y American Flagg.

Tebeos para niñas

Según el estudio de hábitos de lectura que hace el Ministerio de Cultura, las chicas son las principales lectoras. Un 44% de lectoras frecuentes frente a un 27% de lectores dejan claro que las adolescentes son excelentes objetivos para las editoriales. Y en el tebeo, hay que reconocer que los dos grandes éxitos de la última década tienen que ver con su incorporación al mundo del tebeo: el manga, con un porcentaje altísimo de lectoras y el fenómeno Witch, que ha arrasado en más de cincuenta países.
¡Pues ahora imaginad por un momento lo que puede ser la versión manga de Witch! No os estrujéis las meninges: en Italia se publicará este mismo mes la versión manga de esta famosa serie, editada en Japón por Kadokawa y firmada por Haruko Iida.
¿Será un éxito? ¿Arrasará? La respuesta la tendremos en breve, supongo, porque no creo que Disney (ya sea directamente o a través de Ediciones B, que está publicando sus mangas) tarde mucho en publicar su versión española.

Desde luego Disney lo tiene claro y apuesta por atraer como sea al público lector femenino adolescente. Al éxito de las Witch se le puede sumar en breve su nueva apuesta: Mad Sonja, una serie realizada por el estudio Greyhound.
Aquí, de momento, Glénat ha conseguido arrasar entre las más maduritas gracias al efector Nostalgia de Esther. ¿Quién se atreverá con las adolescentes?

Tebeos para niños

La incesante defensa que el mundo de la historieta ha hecho de su dignidad como forma cultural, mediática y artística ha sido fundamental para que su presencia en los medios se haya normalizado de un tiempo a esta parte. Un empeño que no es sólo hispano, sino que forma parte de una reivindicación casi tan antigua como el noveno arte. Sin embargo, es curioso como hay un argumento repetitivo y constante en todos los discursos que defienden al tebeo: su consideración como medio adulto. La premisa parece razonable: la historieta, tal y como la conocemos hoy, nace en la prensa americana de finales del S. XIX como una sección de carácter popular que pronto toma una marcada tendencia infantil. Si es difícil caracterizar como infantil una tira como Hogan’s Alley en sus inicios, es evidente que la avalancha de series que vendrían después tendrían una fuerte ligazón con la lectura del niño. Una relación que sería mantenida y amplificada en las décadas siguientes. Es verdad que en los EE.UU. encontraremos historietas para todos los públicos, con una fuerte vocación adulta, pero en países como España, la historieta del inicio del siglo XX es identificada casi unívocamente como un medio infantil. En los años 40 y 50, el éxito de series como Terry y los piratas, originalmente juvenil pero derivada hacia un público adulto, o de series como Li’l Abner o Rip Kirby consiguen una curiosa dicotomía: la tira de prensa se consideraba un medio adulto, con autores a los que se propuso incluso para el premio Nobel, mientras que el comic-book quedaba relegado al tebeo infantil y juvenil, de peor calidad y escasa trascendencia. Sin embargo, el auge de los comic-books a principios de los 60, combinada con la decadencia de la tira diaria, certificó de forma concluyente para muchos que el tebeo era un medio infantil y juvenil.
A finales de los 60, los movimientos contraculturales nacidos en Europa vieron en el tebeo una forma de cultura nueva que entroncaba perfectamente con una ideología que se estaba moviendo en Francia e Italia. Son los tiempos del Salón de Bordighera, la primera gran reunión teórica sobre la historieta en la que estudiosos como Luis Gasca, Alain Resnais, Umberto Eco o Romano Calisi, entre otros, dan carta de madurez a la historieta y la reivindican como medio adulto. Aunque tímidamente, el cómic para adultos aparece como una especie de contestación a la cultura oficial: Barbarella, Jodelle, Pravda, Epoxy, Valentina o Saga de Xam son bofetadas a la sociedad tradicional que veía en el tebeo un objeto infantil sin valor. Aunque hoy su erotismo y politización puedan parecer ingenuas, en su momento son la clave, junto a las revista Linus en Italia, para la renovación formal de la historieta que se da a finales de los años 60 y que tendría como mayor exponente el movimiento Humanoide.
Un camino complicado que tuvo una víctima: el tebeo infantil. La constante exigencia de la madurez de la historieta, terminó curiosamente con una negación y rechazo de su vertiente infantil. Hacer tebeos para niños se veía como un retroceso en el camino y como una excusa para los que quisieran atacar al noveno arte. Una actitud que coincidió en el tiempo con el ascenso de otras formas de ocio infantil; un aumento de la oferta que provocó una lenta caída de las ventas de tebeos. Sin renovación de nuevos lectores, los tebeos se enrocaron en un lector que iba creciendo, obligando a unos contenidos cada vez más adultos. Géneros que nacieron dedicados a un lector juvenil renunciaban a sus orígenes con historias que impedían el acceso de lectores más jóvenes, en una espiral sin fin.
El resultado, paradójicamente, es que, pese a que el tebeo sigue teniendo una consideración social de objeto infantil, es difícil encontrar tebeos para niños. No sólo eso, sino que el aficionado sigue viendo como peyorativo el adjetivo infantil al aplicarse a un tebeo. Incluso se puede llegar a oir que “los tebeos ya no interesan a los niños”.

Pero la realidad es que el mundo del tebeo ha despreciado a los niños, que es muy diferente. En una actitud suicida, olvida que es necesario apostar por el lector joven si realmente quiere que exista un futuro lector. Lo lógico, que sería una gradación de oferta para diferentes edades, es hoy casi una excepción. Y no es porque los niños no quieran leer tebeos: el éxito del manga (“los niños no quieren leer tebeos en blanco y negro”, me dijo una vez un editor) y de revistas como Witch (“las niñas nunca leerán tebeos”, me dijo otro) demuestran que el problema no es de falta de interés de la infancia, sino de inexistencia de una oferta adecuada para esos lectores. El género de superhéroes ha olvidado que nació como tebeo de consumo juvenil e infantil; el tebeo europeo parece no recordar que sus fetiches Spirou, Tintin o Los Pitufos son tebeos para niños… No es cuestión de hacer tebeos sólo para niños, sino establecer una oferta continuada que crezca con el lector, que exista un tebeo adecuado para cada edad. Siempre pondré como ejemplo la suerte que tuvo mi generación: lectora de Bruguera de niños, de Vértice y Toutain de jovencitos y ya de mayores accediendo a una amplia oferta de tebeo ara adultos. Tuvimos una oferta adecuada para cada edad que nos permitió madurar sin dejar de leer tebeos.
Pero lo peor es que parece que la industria ha decidido olvidarse de los niños de forma definitiva. La sensación predominante es que la omnipresencia del manga lleva a dar la batalla por perdida de antemano, sin que exista posibilidad alguna. El fracaso de interesantísimas propuestas como Mister K parece que así lo certifica, pero no es cierto: Norma lleva ya años demostrando que Dibus tiene un hueco en el mercado y hay pequeñas editoriales que están apostando por el tebeo infantil de calidad. La gallega Faktoria K, por ejemplo, ha publicado recopilatorios de series publicadas en Golfiño, una de las mejores publicaciones infantiles que han existido jamás y Bang Ediciones se acaba de lanzar al ruedo con una sugerente iniciativa: la colección Mamut, dirigida por Ed y Max Luchini.

Los dos primeros álbumes editados son excelentes ejemplos de tebeo infantil: Astro-ratón y bombillita, de Fermín Solís es un tebeo fresco, divertido, que trata la ciencia-ficción en términos infantiles, jugando con referentes clásicos pero dándoles un punto desenfadado y de sanísima desvergüenza. Sabe jugar con las situaciones que un niño que apenas ha aprendido a leer puede reconocer como divertidas y contagiosas, desde el gag más clásico a esos algo escatológicos que suelen divertir más a los niños. Por su parte, Puck, de Dani Cruz y Stygirt, es un tebeo de aventuras más clásico quizás, pero bien diseñado para el lector infantil, que permite su identificación con el diminuto aventurero y con su amiga. De lectura ágil, Puck es uno de esos tebeos que cualquier niño de 6 o 7 años leerá con deleite y que, seguramente, motivará que se ponga dibujar pequeños Pucks por todas partes.
Dos tebeos, además, de diseño impecable, atractivo, que pueden competir perfectamente con la miríada de libros infantiles que hay en las librerías.
Y, ya puestos a hablar de tebeos infantiles, es de justicia hablar de la iniciativa argentina Aventuras Dibujadas, dirigida por César Da Col y editada por Domus editora, que se adhiere fielmente al manifiesto a favor del tebeo infantil de Banda Dibujada y que acaba de arrancar con cinco sugerentes propuestas, de la que me gustaría destacar el estupendo Bosquenegro de Fernando Calvi. Una historia de brujas que cuentan cuentos en un bosque perdido que bebe de las estructuras creadas por Ende para lanzar mil cuentos inacabados, obligando al niño a ejercitar su imaginación para dar final y sentido a cada una de las historias. Un álbum lleno de ingenuidad y ternura, pero con un punto mágico que encantará a los niños y que transforma a los adultos en infantes durante un maravilloso momento.

Enlaces:
Blog de Mamut
Aventuras dibujadas
Banda dibujada

70 años de Superman

Setenta añitos hace ya, quién lo diría. Ya saliese en Abril o en Junio de 1938 (que una cosa era la fecha de portada y otra la de publicación real, nunca determinada exactamente la distribución por todo el país podía demorar meses), han pasado siete décadas desde que llegase a los quioscos americanos el primer número de Action Comics. Un comic-book que, en apariencia, era similar a otros muchos que ya circulaban desde hacía tiempo, evolucionados desde la antiguas recopilaciones de tiras diarias de prensa a tener contenidos propios, como Fun Comics, New Comics o Adventure Comics. Eran historias generalmente de baja calidad, que solían heredar contenidos e influencias de los pulps que habían conocido el éxito una década antes.
Pero Action Comics, que estuvo a punto de llamarse Action Funnies, tenía algo que la diferenció de todas: un personaje llamado Superman. Dos jovenzuelos, Jerry Siegel y Joe Shuster, habían creado un personaje que aunaba decenas de influencias para conformarse como único en su clase. Sin embargo, tres serían las principales bases del personaje: en primer lugar, la tradición de los héroes del pulp, comenzando con el Doc Savage de Lester Dent, un personaje de gran fuerza e inteligencia que se dedicaba a combatir a las fuerzas del mal (y que, además, se llamaba Dr. Clark Savage). En segundo lugar, la mitología judeo-cristiana y greco-romana, plena de personajes de fuerza extraordinaria como Hércules o Sansón (que, como bien se sabe, tenía un terrible punto débil que le hacía perder toda su fuerza). Por último, la novela Gladiator, de Philip Wylie, en la que se da vida a un hombre de poderes increíbles que puede saltar edificios, doblar barras de acero y sobre cuya piel rebotan las balas.

Tres referentes perfectos para crear a un superhombre, un ser tan poderoso que no podía ser de este mundo sin contravenir las leyes divinas, por lo que los autores le proveyeron de un origen extraterrestre. Un ser que vestía un traje al uso de los entonces famosos titanes de circo y que se enfrentaría a la injusticia. Para poder justificar su dedicación a combatir el mal en este planeta, crearon un pasado claramente inspirado en la tradición judía: si Moisés fue encontrado en un cesto en el Nilo tras la diáspora y la destrucción de Judea, Superman fue un niño encontrado en una nave espacial que llegaba a la Tierra tras la destrucción de Krypton. Un elegido para guiar con sus enseñanzas (y lo que no serían enseñanzas) a los pobres humanos, en una referencia que muchos han querido ver la imagen del Jesucristo de la religión cristiana e incluso una relectura del Ubermensch de Nietzsche, en clara confrontación con la definición que Hitler adoptó como ideal de su raza aria.
Interpretaciones que difícilmente podrían argumentar el brutal éxito de Superman, que en apenas un par de años conseguía ventas históricas por encima del millón de ejemplares y daría lugar a todo un subgénero heroico: los superhéroes.
Posiblemente la gran clave de Superman se llame Clark Kent. Siegel y Shuster dotaron al superhombre de un alter ego humano, débil y apocado, un periodista que se alejaba de los modelos del hombre de acción para casi encarnar el administrativo gris. Una dualidad que encarnaba perfectamente le mentalidad del americano medio que afrontaba el final de una década terrible, que comenzaba una rápida remontada económica y se lanzaba sin miedo a dominar completamente el mundo. Ya olvidada la Gran Depresión, Superman y Clark Kent eran la perfecta representación del sueño americano, la de un hombre con un trabajo alienante pero que sabía que escondía en su interior el potencial de hacer cosas increíbles. Un personaje que lanzaba un mensaje positivo, el New Deal de Roosevelt daba sus frutos y Superman era el portavoz de esa nueva época, de una ética que defendía que el poderoso tenía que defender al débil y que el crimen mafioso, que tanto preocupaba a los ciudadanos, pagaría siempre.

Tiras de prensa, seriales de radio, de cine… Superman fue un revulsivo cultural: creó un género propio, dio coherencia y sentido a un formato de tebeos y consiguió lo que ningún otro personaje de historieta había conseguido antes: convertirse en un icono cultural. Es verdad que Flash Gordon, The Phantom o Popeye habían conseguido ser personajes muy famosos y mundialmente conocidos, pero Superman fue un paso más allá. Fue, posiblemente, el primer peldaño de la iconografía pop de los años 60, el primer símbolo que nacía de la cultura de masas, de la cultura popular que había sido denigrada de forma sistemática por la élite cultural.
Un carácter que ha permitido que Superman sobreviviera a toda su historia: ha pasado por encima de buenos y malos autores, de políticas editoriales acertadas e infumables, de adaptaciones cinematográficas brillantes o penosas… Incluso de intentos de convertirlo en un alter ego de Jesucristo, matándolo y resucitándolo al tercer día, con campaña brutal de marketing incluida.
Setenta años después, Superman ya no es un tebeo: es uno de los símbolos fundamentales de todo el siglo XX.

Algunos enlaces:
Superman homepage
The Spanish Superman Homepage
Superman Supersite
Página de Javier Olivares

¿Se pueden reproducir imágenes de tebeos?

El tema no es baladí para las páginas webs dedicadas a los tebeos. Ojo que no estoy hablando de la reproducción de viñetas o dibujos de forma indiscriminada que muchas veces hacemos alegremente, sino de un caso muy específico: ¿se puede reproducir la portada de un tebeo o utilizar viñetas de éste para ilustrar una reseña o artículo sobre la obra?
La pregunta viene al caso de la reciente sentencia que ha emitido un tribunal francés ante la querella interpuesta por la siempre hambrienta Sociedad Moulinsart (gestora de los derechos de la obra de Hergé) contra Bob García, autor de diferentes libros sobre la obra de Hergé, que reproducían imágenes de Tintín en estudios como Jules Verne et Hergé: d’un mythe à l’autre, Tintin au pays du polar, Tintin à Baker Street, Hergé, la bibliothèque imaginaire o Hergé et le 7ème Art. El tribunal da parcialmente la razón a Moulinsart, en tanto en cuanto condena al autor y editorial a pagar 18.000€ por el uso de ilustraciones de Hergé en la portada y por el uso de títulos que pueden dar lugar a confusión con los de la serie. Eso sí, exculpa de la reproducción de imágenes en su interior por entender que se acoge al derecho de cita.
De momento, en nuestro país la respuesta a la pregunta sería positiva, ya que el derecho de cita está recogido en la Ley de Propiedad Intelectual, que en su artículo 32 establece: “Es lícita la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras ajenas de naturaleza escrita, sonora o audiovisual, así como la de obras aisladas de carácter plástico, fotográfico figurativo o análogo, siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita o para su análisis comentario o juicio crítico. Tal utilización sólo podrá realizarse con fines docentes o de investigación, en la medida justificada por el fin de esa incorporación e indicando la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada. Las recopilaciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revistas de prensa tendrán la consideración de citas. “ En teoría, por tanto, sería legal el uso de imágenes dentro de este derecho, aunque siempre se debería indicar la fuente y nombre del autor, cosa que creo no hace prácticamente ninguna página web, incluida ésta. Eso sí, estrictamente dentro de las consideraciones marcadas por la ley: análisis comentario o juicio crítico. La alegría con que reproducimos imágenes, sin más, porque nos parecen atractivas, o el escaneo de páginas de historieta podría darnos algún dolor de cabeza.
Es bien conocida la voracidad de Moulinsart hacia cualquier intento de acercarse a la obra de Hergé, ya sea desde las adaptaciones artísticas o desde el estudio (bien conocidos son los problemas que ha tenido La Vanguardia por su monográfico dedicadoa Tintin, las webs dedicadas al personaje cerradas, etc), pero la situación no afecta sólo a Tintin: recientemente, Christophe Bec, el dibujante de la serie Sanctuarie (editada hace poco por Planeta), fue condenado ¡por el uso de referencias fotográficas!. ¡Atención dibujantes fotorrealistas! ¡Cuidadín con seguir con ese estilo u os arriesgáis a una avalancha de denuncias! (pobrecito Sim…).
Mejor pasarse al estilo Sfar, oigan.
Si a todo esto se le añade que, por poner un enlace, nos puede caer una condena de cárcel, a este paso vamos a volver a las BBS, Fidonet y el gopher. (¡Ay!, qué tiempos aquellos de la internet en modo texto… :) )

(La imagen está sacada de The Ephemerist… por si las moscas)

¿Los superhéroes ya no venden?

No lo digo yo, ojito antes de pedir mi linchamiento en plaza pública. :)
Pero si uno le echa un ojito al excelente trabajo de Paul O’Brien en The Beat, los números son bastante terribles. Las ventas de las grandes colecciones Marvel han disminuido en el último año de forma generalizada, con una bajada promedio, grosso modo, del 20% de las ventas. Unos números que pueden resultar espeluznantes si se mira el promedio a cuatro y cinco años. Operaciones como las colecciones “Ultimate” parecen haber entrado en una decadencia continuada, con bajadas del 50% de las ventas. Lo curioso es que el “efecto Hollywood” no parece tener el arrastre esperable. Si miramos los números a cuatro y cinco años, tan sólo el Capitán América y los 4 Fantásticos parecen haber sobrevivido al huracán (con la excepción de Thor, cuya exitosa vuelta sesga un poco los números), uno sin pélicula y otros con ella (curiosamente, de las más denostadas). ¿Realmente las películas han tenido el efecto de arrastre de lectores deseado? ¿O lo único que han logrado es llenar las arcas de la editorial? ¿Pan para hoy y hambre para mañana?
Curiosamente, las películas basadas en tebeos que no son de superhéroes sí que han tenido un indudable efecto de empuje sobre los tebeos. Tanto V de Vendetta, como 300 o Sin City incrementaron sus ventas gracias a las películas, una suerte que no parece haber acompañado a sus compañeros con leotardos. Por lo menos hasta ahora, ya que Publishers Weekly informa que tanto Invincible Iron Man como Iron Man: Viva Las Vegas, aparecidas con motivo de la película, han tenido un importantísimo éxito de ventas. Un éxito que parece estar basado, según las declaraciones de un librero a PW en que la película ha aportado lectores jóvenes, renovando el ya algo caducado parque de lectores del género, con edades medias en el rango de 28-40 años. Un excelente resultado que debe hacer reflexionar a los editores Marvel: Iron Man es una película que, a mi entender, tiene la valiosísima virtud de recuperar, actualizándolo, el espíritu primigenio del género, dedicado más a un lector infantil o juvenil. No significa esto que el género deba ser sólo para adolescentes, pero es indudable que en los últimos años el género de superhéroes se ha convertido, paradójicamente, en un tebeo para adultos, olvidando a los lectores más jóvenes e impidiendo el necesario relevo generacional, que estaba captando con muchísima más eficacia el manga. Iron Man es una película de espíritu familiar, entretenidísima, que no reniega de sus orígenes y lanza a los lectores más jóvenes un indudable mensaje: ¡esto es otra cosa!, muy similar en esencia al que lanzaron Ditko y Lee con Spiderman en los años 60. Y, además, sin dejar de lado a los aficionados más veteranos, a los que lanza guiños cómplice.
Veremos si la “nueva versión” de Hulk que se estrena en un par de semanas sigue esta línea, porque la amenaza está a la vuelta de la esquina, con personajes creados específicamente para el cine que tienen toda la potencia del marketing de Hollywood para sustituir a los héroes de siempre.

No es cómic

Madrugones, viajes, reuniones, trabajo, trabajo y trabajo… Menos mál que siempre hay alguien que quiere hacerte reír. Atentos a los chistes porque son muy buenos:
– “La novela gráfica no es cómic, ni tampoco una versión ilustrada de literatura“. Ni si, ni no, sino todo lo contrario.
– “El Eternauta, de 1957, de Héctor Germán Oesterheld, es el antecedente más importante de la novela gráfica”. ´De hecho, es el primer antecedente de “Novela Gráfica Apaisada por Entregas”, concepto éste todavía no explotado, pero que veo perfectamente aplicable a otras novelas gráficas de importancia como Calvin & Hobbes, Peanuts o Popeye.
– “La balada del mar salado (2000), de Hugo Pratt, es una de las novelas gráficas imprescindibles (personaje nacido como cómic).” Personaje nacido como cómic… Menuda jugarreta, aireando los vergonzosos orígenes de Corto. Menos mal que ya no es un cómic y ahora son novelas gráficas.
– “Las otras tres de referencias son: Maus (Art Spiegelman), Pyonyang (Guy Delisle) y Paracuellos (Carlos Giménez).“. Es lógico que Paracuellos entre, ya que pertenece a una subsección de la “Novela Gráfica Apaisada por Entregas”, que es la “Novela Gráfica que ahora es Apaisada pero antes fue en Formato Vertical por Entregas”. Como todo el mundo sabe, claro.
“Los autores españoles imprescindibles de las generaciones anteriores son: Carlos Giménez (Barrio 2 y 3), Miguel Gallardo (Un largo silencio), Ángel de la Calle (Modotti: una mujer del sigloXX) y Pere Joan (Azul y ceniza).” ¿Será este Carlos Giménez el de antes? Hombre, lo de “generaciones anteriores” me suena un poco mal, que parece que los buenos de Carlos, Miguel, Ángel y Pere ya forman parte de algún panteón familiar…
– La que más me gusta: “De las nuevas generaciones destacan los que siguen la línea de Luis Durán (Atravesado por la flecha) y Santiago Valenzuela (Capitán Torrezno): David Rubín, Fermín Solís, Lorenzo Gómez, Andrés G. Leiva, Ken Niimura, Jali… “. Yo siempre he dicho que Durán y Valenzuela son clavaditos, pero menos mal que por fin alguien reconoce que Lorenzo o Fermín siguen la línea Valenzuela. Si es que yo veo los dibujos de Fermín y no puedo evitar pensarlo: clavadito al Torrezno.

En el fondo, no es que me siente mal este tipo de artículos. Uno ya tiene callo al respecto y sabe que el que hace el artículo de tebeos es el último llegado y a la pobre autora de este artículo seguramente le dijeron “para dentro de media hora quiero un artículo de novela gráfica”. Y, con suerte, si no tenía ni idea tuvo diez minutos para echarle un vistazo a internet. Incluso se puede decir que está dentro de la normalidad de cómo se trata en mucha prensa (afortunadamente, no toda) casi cualquier tema mínimamente especializado. Lo que me jode es que 20 minutos tiene ahora entre sus filas a José Antonio Serrano, una de las personas que más sabe de tebeos por estos lares. Ya que está haciendo un blog de tebeos, ¿no hubiera tenido lógica encargarle el artículo? O, si no se le quiere encargar, que le pasen el teléfono a la autora para que se documente lo mínimo…
País. No, 20 minutos. Joer, qué más da…

Más cosas del Salón

– Uno de los correveidiles más importantes de este Salón fue, sin duda, la nueva línea de autores españoles que Planeta ha activado, dirigida por Ricardo Estaban. Si bien muchos recordaban el triste destino de Laberinto, lo cierto es que todo parece indicar que esta vez los tiros van por otros caminos, con una apuesta clara por el autor español con cimientos muy distintos a los que dieron lugar a Laberinto. Las primeras obras ya encargadas son de indudable calidad, por lo que esperemos que esta línea dé muchas agradables sorpresas.
– ¡Cómo está el patio de revuelto en el mundo editorial, señores!. La indudable activación del mercado español del tebeo se ha convertido en una especie de disparo de salida que ha lanzado a las editoriales como locas a la edición. Ya comienzan a existir problemas para encontrar obras de calidad que publicar y la situación es delicada. Pese a que no creo que estemos ante un “Big Crunch”, es cierto que esta expansión, junto con la crisis que nos invade debe hacer reflexionar a las editoriales. Mientras que algunas apuestan por su expansión internacional (como Planeta , que comenzará a editar DC en Francia), o su unión a grandes grupos internacional, otras están estudiando fusiones (la primera se conocerá en breve) para poder afrontar un futuro cada vez más extraño. Lo bueno es que, ante el agotamiento de las licencias, las editoriales comienzan a ver con buenos ojos apostar de nuevo por la producción patria. Eso sí, entre editoriales tradicionales de libros que preparan su entrada en el mundo del tebeo, cambios en las editoriales actuales y demás, en dos años esto no lo conoce ni su padre.
– Muy comentada (y agradecida) por los libreros fue la apuesta de Panini y Glénat por sólo hacer promoción en sus stands. Tanto una como otra editorial regalaron tebeos a tutiplén y sus stands se convirtieron en hervideros de reuniones. Fue, sin duda, uno de esos cambios a mejor del Salón que puede favorecer que el número de librerías que se apunte el año que viene crezca de forma importante.
– Cayó “la maldición Astiberri”. Tras años acaparando nominaciones, por fin Astiberri consigue un reconocimiento a su excelente labor como editora. El premio al Arrugas de Paco Roca es merecidísimo.
– El Gran Premio del Salón a Pasqual Ferry rompe una secular tradición que decía que la “élite” del Salón estaba apartada de la realidad del mercado. Premiar al dibujante catalán supone reconocer la importancia del tebeo de superhéroes en nuestro país, con autores que han triunfado de forma brillante en los USA. Aunque no olvidemos que cuando Ferry llega al género de superhéroes, tenía detrás una impresionante carrera ya en el tebeo español. Un merecidísimo premio, sin duda.

La rentabilidad de lo gratis

Neil Gaiman lo cuenta en su blog: tras haber puesto en la web su novela American Gods de forma gratuita por tiempo limitado, las ventas de la novela han subido un 300%.
Todo un ejemplo de hasta dónde los modelos de negocio tradicionales han sido superados y cambiados radicalmente por la web y, por supuesto, dando ideas para lo que pueden hacer los editores para promocionar y fomentar la venta de tebeos. Quizás eso de que “es que si lo colgamos en la red, se deja de vender” no sea tan cierto. De hecho, según lo que cuenta Gaiman podría ser estrictamente al contrario…

La pelota, como siempre, en el tejado de los editores.

Indignante II (o Joyas Literarias Juveniles III)

Hace ahora justo un año, me declaraba indignado por la edición que había hecho Ediciones B de los clásicos del TBO en la edición El TBO de siempre.
Hoy podría repetir punto por punto los argumentos dados para esa edición para el primer volumen recopilatorio de Joyas Literarias Juveniles que acaba de llegar a las librerías. Ediciones B ha cuidado exquisitamente el continente, con una cuidada portada con barniz mate y brillante, tapa dura, buen papel… Exquisito papel de celofán para, como ya viene siendo por desgracia habitual, un desastre interior.
Se podría argumentar que el terrible coloreado y la rotulación mecánica forman parte del concepto de edición facsímil. Puedo aceptarlo rechinando los dientes. Pero la falta de escrúpulos a la hora de tratar el material y, sobre todo, a los autores, sigue siendo simplemente vergonzosa. Se incluyen seis cuadernillos dedicados a Julio Verne, pero sólo se indica la autoría de guiones y dibujo en un pequeño apartado de créditos de forma génerica. Los lectores deben decidir qué dibujo cada autor. ¿Tanto costaba incluir un pequeño índice en el que constase la autoría de cada historia? Y, por supuesto, se obvia la autoría de la portada de Antonio Bernal. No es sólo que en el recopilatorio se hayan perdido sus maravillosas portadas, es que, para colmo, la única que aparece ni siquiera viene acreditada.
Es muy triste que una editorial del bagaje de Ediciones B, que está tratando lo que sin duda se puede calificar como el fondo cultural y artístico más importante de nuestro país, lo denigre de forma sistemática. En una edición de estas características, supuestamente destinada a coleccionistas y nostálgicos, ¿era tan difícil hacer las cosas bien?
Como ya digo, puedo aceptar como parte de la edición facsimil el que se repitan las condiciones técnicas de color y rotulado pero, ¿no se podía haber buscado mejorar la calidad de impresión?¿No era posible mejorar los materiales originales de reproducción? Aun cuando el criterio de la recopilación sea el de reunir obras de un mismo autor, ¿no se podría haber elegido obras más coincidentes? En el caso del volumen de Verne, se podía fácilmente haber elegido reunir las obras más fantásticas, las aventureras… Pero no, simplemente, se cogen seis al azar. Se podría haber incluido un pequeño artículo sobre la importancia de estas adaptaciones (por favor, que Antoni Guiral ha estado trabajando en la historia de Bruguera y podría haber hecho un artículo simplemente perfecto), o sobre el autor de las adaptaciones (pues no hubiese quedado bien un articulito sobre Julio Verne en este volumen)… Pero, por desgracia, lo que se tiene es una sensación de dejadez absoluta, de que todo vale con tal de colar una edición que será comprada sin miramientos.
Aunque, pese a todos los peros que se le puedan poner, lo más triste sigue siendo el olvido total de los autores. Una maravillosa oportunidad de reivindicar y reconocer la importancia de los autores de esta editorial, se convierte en un nuevo agravio a la memoria y trabajo de estos artistas, sin los que el éxito de la editorial hubiera sido imposible.

Por si a alguien le interesa, la autoría de las aventuras incluídas en este primer volumen es la siguiente:

20.000 leguas de viaje submarino: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
Los hijos del Capitán Grant: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
La isla misteriosa: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
La vuelta al mundo en 80 días: Alberto Cuevas Hortelano (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
Viaje a la Luna: Cassarel (G), Alfonso Cerón (D), Antonio Bernal (P)
Las aventuras de César Cascabel: Cassarel (G), Alfonso Cerón (D), Antonio Bernal (P)
(G: guión, D: dibujo, P: portada)
Cassarel y Alberto Cuevas son pseudónimos de José Antonio Vidal Sales

¿Por qué no un premio al mejor webcómic en español?

Por cierto, aprovechando el momento y que la cosa está en caliente… ¿No va siendo hora de incluir en los premios del Salón una categoría al mejor webcomic en español? Los Harvey, Eisner e Ignatz la incluyen, Angoulême tiene su revelation Blog… Incluso existen premios específicos como los Web Ccartoonists Choice Awards.

Y si se quiere alguna razón más, no hay más que darse un paseo por Wee, que incluye más de doscientos webcomics en español.

La editorial Icedlands, en venta

La editorial Icedlands está en venta, como anuncian en su web.
Parece que la crisis económica comienza a apretar a las editoriales más pequeñas. Es verdad que la situación del tebeo es ilusionante, con más datos favorables que nunca, pero la realidad de la desaceleración económica que estamos viviendo pasa dolorosas facturas, y éstas pueden ser más graves en el caso del tebeo. No nos engañemos: cuando la hipoteca aprieta, lo primero que cae son los vicios, como los tebeos.
Y en una situación de este tipo, sólo aguantan las grandes, que tienen recursos y medios para aguantar el envite.

Los niños mimados quieren seguir siendo niños

Menuda la ha montado en Francia Alain Finkielkraut. En una reciente entrevista a Liberation,  Finkielkraut hablaba sobre los peligros que corre la cultura hoy en día, y cuando le preguntaron sobre la BD, responde “que hay tantos libros a leer, lienzos a admirar, que no tengo tiempo que perder en ese que se llamaba antes los ilustrados. La belleza de los libros es que no tienen imágenes, que ofrecen camino libre a la imaginación. Cuando me cuentan una historia, tengo necesidad de que me den a pensar, que me den ganas de parar la lectura y levantar la cabeza, no que dibujen por mí a los héroes. Los niños mimados quieren seguir siendo niños.”
Aunque coincido con mucho de lo dicho en la entrevista (sobre todo en aquello que identifica la peligrosa tendencia de suponer que pensar es malo), es evidente que su boutade sobre la historieta es exagerada y sin lugar. Lo que ha merecido una carta abierta de la ACBD que, me temo, sigue con la misma argumentación de siempre: que si Maus es una obra maestra, etc.
Me parece que, a estas alturas, el discurso de la historieta debería ser algo más sólido que basarse siempre en la obra de Spiegelman para justificar su mayoría de edad. Y de hecho, me sorprende que las argumentaciones siempre vayan por ese camino. Es indudable la magistralidad de la obra de Spiegelman, pero para determinar la importancia de la literatura o la pintura nadie recurre a Cervantes o Velázquez, ¿por qué ocurre así en la historieta? ¿Será cierto que todavía no se merece la historieta su mayoría de edad?

¿Qué es un blog de tebeos? (y II)

Dar mi opinión después de haber lanzado la pregunta al ciberviento y haber podido leer las decenas de posts que se han hecho (¡gracias a todos por colaborar!) y los cientos de comentarios que ha provocado la cuestión es un poco tramposo, pero viene bien para poder tener una síntesis clara de todo lo dicho.
Y la conclusión no puede ser más obvia: un blog de tebeos es… un blog de tebeos. Perogrullada suma, es cierto, pero es la única respuesta posible. Porque en el fondo, la pregunta llevaba implícita otra intención, la de intentar definir hacia dónde va esto que hemos dado en llamar la blogosfera comiquera. Un movimiento que, en el fondo, no hace más que reproducir en escala lo que está ocurriendo en internet alrededor de los blogs.
A poco que uno reflexione, es evidente que un blog de tebeos no es más que una página personal donde alguien habla de sus aficiones, una especie de cajón (o, más propiamente, pila de tebeos) sobre el que nos subimos para lanzar a los cuatro vientos nuestras ideas más peregrinas, pero que no deja de ser un lugar común de opinión y encuentro.
A partir de ahí, ¿qué se le puede exigir a un blog? Nada. Absolutamente nada. Igual que el autor tampoco puede exigir más que pasar un buen rato escribiendo.
Sin embargo, es evidente que la situación está cambiando y los blogs pueden llegar a ser otra cosa. La flexibilidad e inmediatez del formato (que, no olvidemos, es lo que es en el fondo, una herramienta de publicación de contenidos en internet) ha generado una rápida aplicación de los blogs al mundo de la información. No es sólo que los medios generalistas se hayan fijado en el formato, es que el propio formato permite fácilmente el salto a la profesionalización. La diferencia estriba, única y exclusivamente en una cuestión de forma y aprovechamiento. Sólo hay que ver la ya importante lista de weblogs corporativos y de redes de blogs.
El problema viene de aplicar esta tendencia a los blogs de tebeos. En este momento, ya existen experiencias de blogs sobre tebeos profesionalizados, desde el difunto DDT hasta los actuales Comixaría, Actualidad cómic o Bocadillos en su tinta (del diario Público), pero es indudable que el 99% de los blogs sobre tebeos cumplen la norma de ser páginas personales. La diferencia estriba en la curiosa situación que se da en el mundo del tebeo. Mientras que en otros campos donde existen blogs (informática, deportes, política, corazón, etc), éstos conviven con una amplia oferta de información en otros medios (desde la prensa escrita a la televisión y radio), en el mundo del tebeo se da la curiosa circunstancia de que toda la responsabilidad de la información recae, ahora mismo, en los blogs (excepción siempre hecha de veteranos como Dolmen o las revistas de manga). Es decir: la información se está gestionando de forma absolutamente amateur, confiando siempre en la buena voluntad y tiempo libre de los blogueros. Y ahí nace toda la cuestión: determinados blogs comienzan a hacer muy bien su tarea de dar información (Zona Negativa, Con C de Arte, Entrecomics, Guía del Cómic, Es la hora de las tortas!, Más que cómics, Historietas Podcast, por sólo citar algunos…) y llega un momento en que su envoltura formal es de absoluta profesionalidad, que ha llegado a calificar (e incluso considerar seriamente) de periodistas a los que se dedican a dar información sobre tebeos desde el amateurismo. Y ante esa apariencia, es lógico que algunos puedan pensar en exigir un comportamiento profesional.
Pese a que muchos han atacado duramente a la organización del Salón de Granada, la realidad es que su confusión es absolutamente comprensible, a la vista de la situación actual de la información sobre cómics en España (otra cosa son las acusaciones vertidas en algunos comentarios a raíz de este tema, achancando conspiraciones mafiosas de rango supranacional que sólo merecen el olvido). En el fondo, lo que expresa Veleta es cierto: no existe una manera clara de dar información a los lectores sobre las actividades alrededor del mundo del tebeo. No ya sólo las organizadas por ellos en Andalucía: en situación similar se encuentran la práctica totalidad de citas comiqueras españolas, algunas tan importantes como el Salón de A Coruña, Getxo, Avilés, la Unicomic, Cómic_CS, las actividades de cómic de la Semana Negra o la Expocómic de Madrid, por no citar toda la pléyade de jornadas, concursos, cursos y demás que se dan en el territorio nacional. Y no sólo eso: es una situación que afecta a las propias editoriales (sobre todo a las más pequeñas), que no tienen otro medio para dar a conocer sus novedades de forma sencilla y rápida. Pese a que los blogs se han convertido en monstruos y han aceptado responsabilidades por encima de sus posibilidades, es injusto exigir a las iniciativas voluntaristas la aplicación del famoso principio arácnido de que “todo poder conlleva una gran responsabilidad”. Como bien indicaba Sergio Morales, que hagas muy bien algo como hobby no implica que se te pueda exigir según mercado. Su símil del aficionado al bricolaje que se dedica a hacer armarios a los vecinos y que al final se le exigen responsabilidades no puede ser más acertado.
Pero es evidente que el problema sigue sin resolver: ¿cómo se profesionaliza la información sobre tebeos? Exigir a los pocos blogs profesionalizados que hay un funcionamiento perfecto es, hoy por hoy, una utopía. Apenas acaban de comenzar y todavía están en rodaje. Parece lógico pensar que deberían existir iniciativas que partiesen desde la propia industria, que comienza a moverse en el mundo de los blogs informativos (Glénat,  Norma, …), pero que siguen sin resolver todo el problema, al centrarse únicamente en sus empresas. Hoy por hoy, la única solución sigue siendo agregadores como Tebelogs! o decomics, en tanto son sistemas que permiten un rápido vistazo a todos los blogs, una suerte de centralización cooperativa de esfuerzos voluntaristas que , en su diversidad temática y argumental, permite una cobertura casi total de todo lo que pasa en el tebeo en España. Lo importante no sería que uno u otro blog hablase del tema, sino que se hablase de ello en alguno de los blogs de estos agregadores.
Aunque evidentemente hay otra solución: que alguna empresa o institución relacionada con el mundo del tebeo genere un agregador corporativo, que recolecte la información de las editoriales (por ejemplo, la que publican en sus blogs) así como la de eventos. Un lugar aséptico pero con un espíritu únicamente de información. El problema, lógicamente, es que supone una inversión: tanto de puesta a punto de la página como del pago a alguien que se encargue de su mantenimiento, no sólo de forma pasiva, recibiendo información, sino buscándola y recopilándola. Porque ése sería su trabajo, por lo que siempre sería exigible que se diera la información, allí donde estuviera.

Eso sí, mientras tanto, nosotros, a lo nuestro. Cada uno que hable de los tebeos que le gusten, de lo primero que le pase por la cabeza. O incluso que se dediquen a conspirar para controlar el mundo mundial, ¿por qué no?

Between the cocoon and the Comics Code Authority

No puede ser más claro Dirk Deppey en Journalista!:

“No es un secreto que la industria de los cómics de Nueva York tiene un problema a la hora de atraer nuevas lectoras… pero tampoco es un secreto que la industria de los cómics de Nueva York tiene un problema atrayendo nuevos lectores, punto. Es en este momento la única porción de la gran industria de los cómics aquejada de este problema hasta ese extremo: desde los webcomics hasta los cómics más artísticos pasando por los editores de manga y las nuevas líneas de comics comerciales publicados por editores tradicionales de libros, los comics en general han comenzado por fin a ser atractivos de nuevo para la gran mayoría del público norteamericano.”

El interesantísimo artículo “Between the cocoon and the comics code authority” es un excelente resumen y puesta en negro sobre blanco (electrónico) de la realidad de la industria americana actual del cómic de superhéroes, incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos y exprimiendo hasta el límite unos esquemas absolutamente caducos. Lo que en principio es una reflexión sobre la dificultad de la industria tradicional para captar lectoras, pronto da en el clavo de la insostenible situación actual de las dos grandes, anclados por un lado en proveer de historias a un grupo de lectores fieles, pero ya talluditos y peinando canas (como define Deppey, “the hardest of their hardcore superhero fans”) pero sabiendo que necesitan producir nuevos productos atractivos para los jóvenes lectores, que no valen con simples “retcons”, sino que necesitan un profundo cambio de rumbo si quieren mantener sus fructífereas franquicias cinematográficas y generar lectores en el futuro.
De hecho, ya lo he comentado por esta página alguna vez, no es un problema de que los niños y niñas ya no lean tebeos, sino que no leen tebeos de superhéroes. El éxito brutal, arrasador del manga en los USA, la cuna del género, es meridianamente claro y revelador. Los niños y niñas leen tebeos, y en grandes cantidades, solo que ya no leen tebeos de superhéroes. Lo resume Deppey en una contundente frase: “Como los chicos, las chicas no leen cómics de superhéres; tienen cómics para ellos, con variedad de géneros y niveles de edad, y no están interesados en aburridos clichés narrativos que fueron agotados décadas antes.”
No puedo estar más de acuerdo con la visión de Deppey, que coincide punto por punto con muchas de las ideas que expresado por aquí: el problema radica fundamentalmente en la incapacidad de la industria de innovar y atraer nuevos lectores. No son capaces de extraer enseñanzas del éxito del manga, sino que tan sólo se dedican a clonar ideas sin entrar realmente en la base del problema.
Un excelente artículo.

Adolescentes

En la última semana, varios blogs han reflexionado sobre el futuro de la blogosfera comiquera, compartiendo la idea de que pasa por un bache, por un momento de cierta melancolía, de ánimos bajos. El cierre de algún blog que podía haber abierto camino en prensa, el intento de abandono de algún bloguero de pro, la desaceleración de blogs de referencia, el cuestionamiento de la utilidad de tebelogs, la falta de participación en la elección de los mejores del año… Parecen síntomas que, en efecto, podían llevar a esa conclusión.
Sin embargo, me vais a permitir romper una lanza a favor de los blogs comiqueros y lanzar una teoría diferente. En primer lugar: no hay ningún medio artístico y cultural que haya logrado lo que el mundo del tebeo ha hecho en Internet. Con más de 400 blogs en continua renovación, organizados alrededor de al menos dos agregadores de noticias (Tebelogs! y decomics), los aficionados a la historieta tienen a su disposición información y opinión fácilmente accesible en cantidad y calidad infinitamente superior a la de cine, literatura, pintura, música, etc.
Y en segundo lugar: esa apatía que parece mostrar la “blogosfera comiquera” (menudo término éste), no es más que un reflejo de su todavía temprana adolescencia. No nos equivoquemos: el fenómeno blog en Internet está en pañales. Se supone que este blog es “el veterano” y apenas acaba de cumplir cinco tiernos añitos. Verdad es que el tiempo en Internet sufre una contracción que ríase usted de Lorentz y Einstein juntitos: un año en el ciberspacio son décadas en el mundo normal. Pero no nos equivoquemos: en la paradoja internera de los gemelos, el del mundo real sería ya un maduro cincuentón, pero el que ha vivido sus cinco ciberespaciales añitos, sigue siendo un crío de cinco años, pensando como tal. Una falta de madurez que se añade al ya crónico complejo de Peter Pan de la información sobre tebeos. Desde que yo recuerde, han sido los aficionados los que han arrastrado de ese carro. Si primero fueron los fanzines, ahora son los blogs, evolución natural tecnológica de aquéllos, pero que sigue sufriendo sus mismos errores. La imposible profesionalización de informadores y críticos ha generado una situación en la cual el aficionado depende de la ilusión de un puñado de iguales para poder estar al día de su pasión. Ilusión que, lógicamente, viene siempre mediatizada por los problemas mundanos del día a día. Los chavales que en su día hacían fanzines, dejaban de hacerlos cuando tenían que trabajar o fundar una familia. Lo mismo que pasa ahora, que por muchas ganas que se le eche al asunto, la vieja costumbre de comer tres veces al día obliga a dedicar al castigo divino una jornada laboral tras la que, difícilmente, quedarán ímpetus para hacer otras cosas. Eso mismo está pasando en Internet ahora, con la diferencia del dinamismo propio de la red. Si en su día la desaparición de un fanzine llevaba a otro, ahora el cierre de una web favorece la aparición de diez.
No significa lo anterior que deba desaparecer el amateurismo de la red. Antes al contrario, no estoy pensando en una web de sesudos profesionales, pero la inexistencia de medios profesionales lleva a los blogs a situarse en una especie de mundo del Último recreo altuniano, una isla aislada donde lo máximo que se puede llegar a ser es un señor de las moscas. En ese escenario, se pervierten las ideas y se confunden términos. La crítica, inexistente e igualmente adolescente, se desorienta pensando que la profesionalización e independencia es “hablar mal” de tebeos, en un intento desesperado de maduración que alcanza su máxima expresión en la freudiana concepción de “matar al padre”, traducida aquí en la idea de poner en solfa a los clásicos establecidos como ejemplo de buena praxis. Comportamiento adolescente clásico, obligado y necesario, pero que no deja de ser una etapa más en la evolución y que indica claramente en qué punto nos encontramos todavía los que creemos ser “críticos”, que seguimos confundiendo una crítica profunda con hablar de la transición de viñetas de una página.
Hace muy poco, en el congreso de literatura y cómic que se organizó en Valencia, pude comprobar con sonrojo a que distancia sideral nos encontramos todavía de la verdadera crítica, del trabajo real y concienzudo sobre la historieta. Las intervenciones de Jan Baetens, Pascal Lefreve, Antonio Martín y Thierry Groensteen fueron un mazazo contundente a cualquier ínfula de igualdad. El camino por recorrer es largo todavía, larguísimo, y no puede ser dado por amateurs que dedican sus ratos libres a su pasión.
Sin embargo, esto no significa que los blogs tengan que abandonar su labor, al contrario. Si bien es cierto que es difícil alcanzar el nivel de análisis y profundidad que requiere una crítica y teórica profesional, los blogs tenemos una baza importantísima a nuestro favor: la pasión. Difícilmente se podrá encontrar un medio profesional que pueda transmitir nuestro amor a los tebeos como lo hacen los 400 blogs que hay en Tebelogs. Cada uno con sus filias y fobias, cada uno con su personalidad propia, pero siempre amando profundamente esas páginas llenas de dibujos y letras. La labor de promoción y proselitismo de la historieta que hacen los blogs se está convirtiendo, sin duda, en uno de los motores de esa ansiada normalización de la historieta en nuestra sociedad. Es verdad que todavía su impacto es pequeño en un país donde el acceso a Internet es aún la excepción y no la regla, pero la ilusión que demuestran al hablar de su vicio preferido es tan grande que está contagiando a medios generalistas de mucha mayor implantación y difusión. Es más, me atrevería a decir que, por definición, los blogs deben cursar perennemente en esa adolescencia.
Muchos son los problemas de los adolescentes: incoherencias, indefiniciones, miedos y confusiones, pero es innegable que sólo en esa edad dorada todavía creemos que los sueños pueden ser realidad. Y ya se sabe, la materia de la que están hechos los sueños es la mayor fuente de energía del universo.

Lo mejor del 2007

Complicado, muy complicado ha sido elegir una lista de “Lo mejor del 2007”, aunque repasada la lista de novedades, dos puntos destacan claramente: por un lado, la impresionante producción española de este año, muy superior a la de otros años y, en general, con obras de calidad excelente, por encima de las foráneas. El segundo, la importancia de las reediciones y ediciones de clásicos. Sin duda, este año las mejores obras editadas han sido El Eternauta, el Popeye de Segar y el Freddy Lombard de Chaland, pero hacerlos competir en igualdad de condiciones con las demás me parece injusto, así que las dejo en un apartado especial para ellas.
Dejando estas series de lado, una lista de los mejor del año, será encabezada, sin duda, por esa maravilla que es Nunca me has gustado, de Chester Brown, uno de los tebeos más brillantes que dio la década de los 90 y que por fin se ha editado en España. Brown da un recital narrativo (¡qué uso de las elipsis espaciales!) para contar una historia compleja, en la que consigue transmitir perfectamente las ambigüedades e incoherencias del fin de la juventud, pero con la suficiente maestría como para plantear lúcidas cuestiones que obligan al lector a reflexionar y analizar lo que está leyendo. Seguido muy de cerca de Arrugas, un tebeo emotivo y brillante como pocos. No hay muchas sorpresas en la lista de los diez primeros, más o menos organizados por orden de preferencia:
1. NUNCA ME HAS GUSTADO, de Chester Brown
2. ARRUGAS, de Paco Roca
3. EL BULEVAR DE LOS SUEÑOS ROTOS, de Kim Deitch
5. S., de Gipi
4. 36-39 MALOS TIEMPOS 1, de Carlos Giménez
6. VOLÁTIL, de Luis Durán
7. PEREZA, de Gilbert Hernandez
8. EL GABINETE DEL DOCTOR SALGARI, de Santiago Valenzuela
9. LA VOLUPTUOSIDAD, de Blutch
10. SÓCRATES EL SEMI-PERRO 2: ULISES, de Joann Sfar y Christophe Blain

Y, tras ellos, muchos tebeos muy destacables, sobre todo los españoles, con obras tan excepcionales como LAS CRÓNICAS DE ONO Y HOP, de Javier Olivares, EL MARTÍN PESCADOR, de Luis Durán, LA PAREJITA: CAZADORES DE OFERTAS, de Manel Fontdevila, BIENVENIDO AL MUNDO: ENCICLOPEDIA UNIVERSAL CLISMÓN, de Miguel Brieva, AUTOBIOGRAFÍA NO AUTORIZADA, de Nacho Casanova, HACERSE NADIE, de Jorge García y Fidel Martínez y OCURRIÓ CERCA DE TU CASA: SABE DIOS, de Carls. Una lista a la que hay que añadir muchos tebeos extranjeros de gran calidad, como GUS 1: NATHALIE, de Christophe Blain, el poético EMIGRANTES, de Shaun Tan, la sensacional vuelta de Tardi con EL SECRETO DEL ESTRANGULADOR de la mano de Pierre Siniac, la vuelta del Corben de Warren, con LA GUARIDA DEL HORROR, los maravillosos finales de tres obras maestras que he sacado de la lista principal por aquello de no repetir, EL FOTÓGRAFO, LUPUS y LA ASCENSIÓN DEL GRAN MAL (posiblemente, la mejor obra europea de los últimos años), obras tan interesantes como MALDICIONES de Kevin Huizenga, el genial DIARIO DE UN FANTASMA, de Nicolas de Crécy, el divertidísimo BLOTCH de Blutch o la apasionante KIKI DE MONTPARNASSE de José-Louis Bocquet y Catel Muller. Sin olvidar, por supuesto, ese prometedor comienzo de RG 1: RIYAD-SUR-REINE, de Pierre Dragon, Frederik Peeters o el demoledor final de ¿CUATRO?, de Enki Bilal o la tierna ingenuidad de YOTSUBA!, de Kiyohiko Azuma. Y ojo, que ha sido un excelente año para los superhéroes, con series tan interesante como las vibrantes SLEEPER y DAREDEVIL de Ed Brubaker, el siempre interesante INVENCIBLE de Kirkman, la vitriólica DEAD GIRL, de Milligan y Dragotta, la divertidisísma HULKA de Slott y Bobillo, los delirantes MARVEL ZOMBIES, de Kirkman y PhIlips o la genial NIÑATOS de Rick Veitch.

Pero, como decía, este ha sido el año de las reediciones y de la llegada de clásicos indiscutibles, comenzando por EL ETERNAUTA, la obra maestra de Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López y siguiendo por el POPEYE de Segar y FREDDY LOMBARD de Chaland. Tres épocas distintas y tres obras maestras, a las que hay que añadir la excelsa edición de PRÍNCIPE VALIENTE de Manuel Caldas, la recuperación de los CUENTOS VIVOS de Apeles Mestres, la posibilidad, por fin de leer completos el CONCRETE de Chadwick o el NEXUS de Baron y Rude. Citar, por supuesto las edicions recopilatorias de Will Eisner (que incluyen algunas obras inéditas, pero que meteré en este apartado) y no olvidar las series que han seguido o se han completado como la necesaria edición de VALERIAN de Christin y Mezieres, TOMÁS EL GAFE, TARZÁN, KRAZY KAT, SPIRIT, SNOOPY Y CARLITOS, BLACK JACK o los tebeos de la línea ABC de Alan Moore.

También ha sido un buen año para las revistas. Pese al mazazo de la desaparición de NSLM y HUMO, el año ha visto la aparición de proyectos tan interesantes y sugerentes como EL MANGLAR, BDBANDA, ARGH!, la revitalización de DOS VECES BREVE y la importación de la brillante antología MOME.

Y no me gustaría acabar este repaso sin un punto de atención: el importante aumento de publicaciones teóricas. La recuperación de la HISTORIA SOCIAL DEL CÓMIC, de Terenci Moix, abrió la puerta para el monumental proyecto de Toni Guiral DEL TEBEO AL MANGA: UNA HISTORIA DE LOS CÓMICS, al que hay que añadir su indispensable TEBEOS DE NUESTRA INFANCIA. No son los únicos, porque año el número de publicaciones teóricas se ha multiplicado, con aportaciones de Dolmen, Sinsentido, Ponent, Astiberri, etc.

Un año interesante

¡Matad al mensajero!

Vuelve la polémica: hoy el diario EL PAÍS publica una noticia en la que se descubre todo el contenido del final de polémica saga arácnida One More Day. Un “spoiler” de esos gordos, vamos. La cuestión es que, con seguridad, muchos verán tal noticia como un terrible agravio a los lectores, al igual que ya pasó con el famoso desenmascaramiento de Spiderman, la muerte del Capitán Marvel, etc. Sin embargo, yo pediría unos puntos de reflexión sobre este ya antiguo debate.
En primer lugar, sólo se tiene que ver que la noticia viene firmada por la agencia EFE para tener claro que la noticia aparecerá casi en toda la prensa. Es una noticia más y para muchos diarios, es la forma más cómoda de rellenar contenidos.
En segundo lugar: si viene de una nota de agencia… ¿de dónde creéis que viene? Pues de una polémica lanzada por la propia editorial, es obvio. De hecho, no es difícil ver que una de las constantes estratégicas de Quesada en Marvel es el lanzamiento mediático de los “acontecimientos”.
Y, por último: ¿realmente tiene sentido enfadarse por los “spoilers” en el mundo globalizado de internet del siglo XXI? Con la inmediatez que da internet, cualquier usuario, de cualquier parte del mundo, puede enterarse de un supuesto “secreto” en un tebeo, película, libro o serie minutos después de que haya salido a la luz. Deberíamos ir pensando en cambiar el chip e ir pensando que, de una forma u otra, nos enteraremos siempre de estas cosas… a no ser que se decida vivir nuestra afición como anacoretas aislados del mundo, claro.
A estas alturas, declaraciones de muerte a los periodistas, peticiones de hoguera pública y demás, me parecen simples llamamientos a matar a un mensajero de algo que, por desgracia ya es normal.

¿Es necesario un premio para las librerías especializadas?

La pregunta viene al caso de una noticia que FICOMIC comunicaba hace apenas unos días: la creación de una categoría dedicada a las librerías especializadas dentro de los premios del Saló Internacional del Cómic de Barcelona. La respuesta es obvia: sí. Pero necesita, creo, ciertos matices.
Que las librerías especializadas merecen un reconocimiento a su labor me parece obvio: es indudable que si hoy tenemos tebeos en España y la situación es la que es, es gracias a la labor callada de cimentación que han hecho las librerías. Durante años de vacas flacas, el tebeo ha subsistido gracias al trabajo de los libreros y hoy, en plena “recuperación” aparente del mercado, que les obligará a una lógica reformulación de sus objetivos y funciones, es todavía más de justicia premiar su labor.
Sin embargo, tengo serias dudas sobre la fórmula elegida por FICOMIC para otorgar este galardón. En principio, FICOMIC elaborará un listado de librerías, que será acompañado de un informe de actividades realizadas para que profesionales y público voten a la mejor librería. El planteamiento puede parecer razonable (sobre todo si consideramos ese informe adjunto), pero me temo que puede chocar con el sesgo del localismo obligado de las librerías especializadas. Por mucho que se hable de las actividades de un librero, la realidad es que, seguramente, se votará según el trato que se recibe en las librerías. Ya de por sí este dato es importante, diferenciando entre el simple tendero (que los hay, y muchos, por desgracia) y el verdadero librero que se preocupa por atender a sus clientes, pero introduce la dificultad obvia de comparar fuera del entorno próximo de nuestra compras. Mucho me temo que profesionales y público votarán por las librerías de la ciudad que conocen y eso introduce una variable no considerada: la población. O mucho me equivoco, o este premio se irá a una librería de Barcelona o Madrid, por una simple cuestión de estadística. No es que no existan grandes librerías en estas ciudades, pero que sea la población (o peor, el volumen de ventas) el factor decisivo a la hora de dar este premio me parecería una perversión total del objetivo y sentido del mismo. Deja fuera de forma autómatica a las librerías de pequeñas poblaciones que están haciendo labores increíbles de promoción y sustento de la historieta, por el simple hecho de que nunca tendrán suficiente público que las vote.
Dado este carácter localista, completamente diferenciado al existente en el resto de premios (cualquier tebeo tiene, a priori, una distribución a nivel nacional, incluso los que están destinados a comunidades definidas, como los realizados en gallego o catalán), yo propondría que el premio a la mejor librería tuviera una consideración especial y fuera otorgado por un jurado, a partir de informes previos sobre las actividades de las librerías (que podrían -e incluso deberían- incluir encuestas hechas en internet a los usuarios de las mismas). Sirva como ejemplo el premio a la mejor librería que otorga la Dirección General del Libro en la Comunidad Valenciana: las librerías presentan sus candidaturas con un completo dossier de actividades sobre las que decide un jurado de expertos elegidos por la Generalitat.
Me puedo equivocar en mis hipótesis, pero creo que es un premio suficientemente importante y necesario como para que no se generen resquicios de duda que lo empañen.

Curiosidad patriotera

Estoy repasando la lista de novedades del 2007 (paréntesis: impresionante la exhaustiva labor que hace Javier Arriola, a este hombre la comunidad blogosférica-comiquera le debería mandar un jamón todos los años) para hacer la ya tradicional selección de lo mejor del año. Todavía tardará un poco porque tengo lecturas pendientes y no me gustaría, como me pasa todos los años, que las prisas por sacar el listado me dejaran en el tintero/teclado alguna obra de obligatoria reseña, pero lo que si voy teniendo muy claro es que, dejando reediciones aparte (las grandes protagonistas de este año), el 2007 será recordado como uno de los de “mejor cosecha nacional” en lo que a tebeo se refiere. Me atrevo ya a avanzar que la gran mayoría de los mejores tebeos que he leído este año son casi todos obra de autores patrios. No es que sea yo muy dado al patriotismo, más bien al contrario (de hecho, sigo reverencialmente la famosa frase del Coronel Dax), pero a uno le alegra el día ver que gente conocida y cercana hace obras que se pueden codear con lo mejorcito de lo mejorcito. Y, sobre todo, dice mucho de la extraordinaria calidad de los autores españoles, muchas veces olvidados y poco reivindicados por el público en general.

Lujo asiático…

Repuesto ya del trauma infantil del cierre del DDT, me dedico estos días a lo que uno se debe dedicar estos días, a saber y por orden de importancia: ejercicios de dilatación extrema de la cavidad estomacal por ingesta masiva de polvorones y turrones; desarrollo de la capacidad de abstracción autohipnótica durante largos periodos (erróneamente denominado por algunos como siestas de más de dos horas) y, sobre todo y ante todo, a la disminución de la inmensa pila de tebeos que se había acumulado en estos meses de histeria variada.
Lo curioso es que en esa inmensa pila abundan ediciones especiales lujosísimas y espectaculares, desde las ediciones de Peter Maresca de Gasoline Alley o Little Sammy Sneeze al Black Dossier de Alan Moore (impresionante, el próximo post lo dedicaré a este maravilloso metatebeo). Una costumbre que se ha puesto de moda y a la que no está siendo ajena el mercado español, donde la editorial Norma continúa con la costumbre iniciada el año pasado y aprovecha la campaña navideña de regalo compulsivo para sacar una impresionante y maravillosa edición de lujo de La balada del mar salado, de Hugo Pratt.
Un libro maravillloso, que reproduce los originales de la obra a su tamaño real, permitiendo encontrar matices y texturas nunca antes vistas en esta genial obra de Pratt. Es verdad que aquí se podría iniciar un razonable debate sobre si la reproducción de los originales (e incluso la simple exposición) tiene sentido en un arte que está pensado para ser reproducido. Las aguadas de Pratt son preciosas y permiten llegar a detalles que no se habían percibido nunca, pero cuando lo hizo, tenía pleno conocimiento de que se perderían en la reproducción. A diferencia del pintor, que realiza una obra única que está pensada para ser expuesta, el autor de historieta crea un original que, en teoría, nunca verá la luz. De hecho, no son pocos los autores que tienen originales realemente “guarros”, llenos de retoques, correcciones, manchas, etc… que desaparecen por arte de magia en su paso por la fotomecánica. Sin embargo, y aceptando todos los peros que se quieran poner, lo cierto es que la edición de Norma abre nuevas perspectivas a la mítica obra de Pratt. Las gradaciones que introducen las aguadas consiguen que la atmósfera de la obra, de por sí ya mágica, gane en expresividad, consiguiendo que ese halo de aventura romántica que siempre ha envuelto a Corto Maltés se acentúe.
Una experiencia orgiástica para cualquier aficionado a Corto que me lleva a otro razonamiento sobre la aparición de este tipo de obras de elevadísimo precio en el mercado español, que sólo puede atender a dos motivos bien diferenciados: a) que el mercado español del tebeo realmente esté aumentando y que ya exista espacio para este tipo de ediciones “especiales” que complementan a las ya existentes y son ideales para estas fechas o, b) que en el mundo del tebeo hispano existen frikis con tal compulsión compradora que serían capaces de quitarles los potitos a sus hijos con tal de comprarse estas ediciones. Servidor es muy consciente de estar en el segundo grupo (sin más que cambiar los potitos por las latitas de mis gatitos), pero también tengo claro que nuestro número no es suficiente para sostener un mercado estable de estas ediciones, aunque sean anuales. Ergo la conclusión parece lógica: es más que posible que el mercado del tebeo en España esté en crecimiento. En cualquier caso, todos contentos, porque si esta conclusión es cierta, maravilloso y genial. Y si no, pues tamboén, porque el rato que nos estamos pasando los obsesos del tebeo es impagable.
Eso sí, en este último caso, posiblemente ni hijos ni gatos piensen lo mismo…
P.D.1 : Mañana, Black Dossier.
P.D.2 : ¿Qué os parece lo de poner las novedades y agenda en un miniblog ahí a la derecha?

Adios al DDT, vuelve La Cárcel de Papel

Hace apenas una hora estaba dándole vueltas a qué hacer con La Cárcel y hace cinco minutos me acaban de resolver vía externa uno de los principales problemas: el DDT cierra por cuestiones presupuestarias. Su último post será el 31 de diciembre.
A primera vista, eso implicaría que La Cárcel de Papel puede volver a lo que era antes de la dualidad DDT/Cárcel, pero debo reconocer que hay cambios que me han gustado. La Cárcel es un blog personal y, como tal, susbsistirá de esa forma, es decir, que que me gustaría decir adiós a las interminables listas de novedades o los comunicados de prensa. Nunca me han gustado y siempre me parecieron un añadido en el blog, pero debo reconocer que han sido y son muy útiles a muchos lectores, por lo que estudiaré como incluirlos de forma colateral, sin que molesten al flujo principal de entradas.
Me parece que éste era el empujón del que hablaba hace un rato… :)

Cinco

Decía un álbum en su título que 5 es el número perfecto. Curiosa profecía, porque el quinto aniversario le llega a La Cárcel en un momento de cambio profundo. No, no he abandonado la página, aunque lo parezca. La Cárcel sólo me ha dado alegrías y es mi niña bonita, lo que de verdad me gusta y nunca abandonaré, pero la realidad es que, como ya conté hace un tiempo, el trabajo se multiplica por todas partes. El aumento de compromisos dentro del mundo del tebeo ha coincidido con un incremento del trabajo en la facultad y, pese a lo que muchos han llegado a teorizar, ni soy ubicuo ni omnipresente. El día tiene 24h y he tenido que racionalizarlas al máximo.No voy a esconder que el estrés ha hecho un poco de mella en mí y que, en muchos momentos, he sentido la tentación de tirar la toalla. Pero servidor es de optimismo fácil y, pasado el nubarrón, sigo teniendo muchas ganas de hacer cosas, en internet y fuera de internet.
El problema es cómo hacerlas.
Desde hace un par de meses, estoy dándole vueltas a muchas ideas para esta página. Abrirla a colaboraciones externas es una posibilidad, cambiar el estilo de los posts… No sé. He comprobado que los post largos generan largos debates que, creo, son muy fructíferos. Pero también me apetece otro tipo de post, más informal y corto. La idea, desde luego, es volver a los orígenes que marcaron el espíritu de esta página hace cinco años: un espacio personal de reflexión sobre la historieta.
Pero no tengo muy claro todavía cómo hacerlo.
Durante esta semana sin posts, me he dedicado a probar diferentes tipos de entradas, plugins para hacer diferentes cosas, formatos más adecuados, diseños… sin encontrar el punto necesario que me dé el empujón definitivo. Cada vez tengo más claro lo que quiero hacer, pero no me convencen de momento las pruebas que he hecho.
Cinco años ya (bueno, sí un poquito más, el dominio se compró en mayo, pero el estreno fue el 27 de diciembre de 2002). La verdad es que han pasado demasiado rápido y, como decía antes, sólo puedo decir cosas buenas. Ha habido (y hay) siempre algunas cosillas negativas, pero os puedo asegurar que el global es inmensamente positivo porque las satisfacciones han sido muchas, sobre todo en el campo personal, donde hoy puedo hablar de grandes amigos gracias al blog. Y todas esas alegrías han sido posibles gracias a vosotros y vosotras, esos que leéis día a día La Cárcel. No me importan mucho las visitas, de hecho, casi mejor que haya menos, que si no voy siempre de cráneo con la saturación del servidor, pero siempre tendré que agradecer la fidelidad de muchos que han estado siempre ahí, muchas veces en el total anonimato, otras apoyando, participando o criticando, qué más da, pero siempre ahí, leyendo día a día las tonterías que escribo.
Si miro atrás a las primeros entradas de La Cárcel, no puedo menos que maravillarme del cambio que ha dado el tebeo en España. Su consideración social ha mejorado, la atención hacia él es hoy mayor que nunca… pero quizás por eso ese objetivo de “hacer proselitismo del tebeo” tiene mayor sentido hoy que nunca. Si un lustro atrás era una especie de actitud utópica y romántica, hoy tiene su sentido es palpable y real. La vanidad me puede y a veces pienso que esta página ha tenido mucho que ver en todo esto, pero la realidad es que sólo ha sido un grano de arena más en esta montaña que hemos construido todos, juntando nuestro hombro para conseguir que nuestra pasión por el tebeo se contagie como una pandemia sin cura. Lo que hoy tenemos no hubiese sido posible sin el trabajo de todos esos anónimos que han puesto horas y horas de su tiempo: desde los autores a los libreros, pasando por editores, salones, distribuidores y, por supuesto compradores. Todos han colocado su ladrillo y, por pequeño que éste sea, ha sido fundamental en el equilibrio del conjunto. Todavía es inestable, pero sus cimientos son más sólidos de lo que muchos piensan. Por eso hacer proselitismo del tebeo tiene hoy más importancia que nunca. No sólo desde La Cárcel, sino desde los casi 400 blogs que hablan diariamente de tebeos.
Sigo pensando que internet somos cuatro gatos, pero el ruido que estamos haciendo parece que, por fin, está dando sus frutos. Un ruido que sólo tiene sentido olvidando individualidades y considerando el conjunto, desde el blog más modesto al de más éxito.
El 2008 se adivina apasionante para el mundo del tebeo. Y La Cárcel de Papel estará ahí, hablando y haciendo proselitismo de mi pasión por los tebeos. No sé cómo ni me importa mucho. Estará. Y tranquilos, que no tardará mucho en revivir, apenas unos días.
Gracias de nuevo a todos.

Y luego nos quejamos…

A veces, demasiadas, el ombliguismo del mundo del tebeo nos lleva a considerar que los problemas de la historieta acaban y empiezan dentro de las limitadísimas fronteras de este mundillo. Quizás es una reacción natural, tribal si acaso, pero es indudable que los mimbres de los que están hechos los problemas de la historieta son comunes a los de otros problemas de la sociedad. Son simples consecuencias de gravaes cuestiones que, por una simple cuetsión de escala, en el reducido universo comiquero se transforman en apocalípticas soflamas. Un reduccionismo en el que caemos todos, yo el primero.
Basta ver uno de los titulares de hoy de EL PAÍS para comprender cómo se trasladan los problemas de la sociedad al tebeo: “La lectura lastra la educación de los jóvenes”. Una noticia derivada del demoledor informe PISA y que demuestra que si no se leen tebeos es porque, simplemente, no se lee. En general y sin prejuicios previos. Se podría aquí hablar de la cortedad de miras de una clase política que no ve en el tebeo una excelente herramienta de introducción a la lectura en el niño, pero quizás sería tan sólo una egoísta simplificación de un gravísimo y crucial problema, el del la creciente aculturalidad de nuestra sociedad (que, no lo dudemos, entronca con el discurso antiintelectual que hace poco se comentaba en filocomic).
Pero volviendo al tema en cuestión, basta ver un poco levantar la vista para comprobar que lo que consideramos horrores de la situación de la historieta no son más que repeticiones a escala de lo que pasa en otros campos de la cultura. Si nos quejamos de la falta de ventas del tebeo, sirva como comparación que la gran mayoría de los libros publicados en España difícilmente superan ventas de 1000 ejemplares (vaya, como los tebeos). Los autores de literatura, salvo las contadísimas excepciones de los bestsellers de turno, se dedican a otras tareas para poder asegurarse el condumio diario. Es verdad que hay muchos más autores que viven de la literatura que del tebeo, pero una simple regla de tres lleva de la una a la otra.
Odiosas comparaciones que no quitan que, por lo menos en algunos casos, las quejas sean fundamentadas: desde la falta de consideración a la cultura del tebeo a la nula equiparación de las ayudas institucionales, pero la comprobación de lo ocurrido con artes “serias” como el cine, el teatro o la literatura no permiten ser muy halagüeños en los resultados.

Reglas para la superviviencia de la historieta (o Decálogo del gafapastismo ilustrado)

Interesante, polémico y provocativo el artículo que publicaba Vicente Verdú en Babelia la semana pasada: Reglas para la supervivencia de la novela. Una reflexión que, resume rápidamente, establece que la novela actual debe buscar una vía propia que la diferencie de otros medios, incorporando los nuevos recursos narrativos de la que denomina la “comunicación fragmentada” (los blogs), evitando que pueda ser trasladada a otros medios como el cine o la televisión, huyendo de los géneros clásicos y acercándose al espacio interior del individuo y a su visión de la realidad como fuente única de inspiración, pero sin olvidar nunca el humor como referente ineludible de la inteligencia. Diez puntos que retan claramente al debate y que se conforman, curiosamente, como una especie “Biblia de Gafapastismo” que tiene multitud de puntos de contacto (en tanto son discutibles y aplicables o no) con la historieta.
Sirva como ejemplo el primero de los puntos de su decálogo de mandamientos: la huída de la traslación a otros medios. Precisamente la historieta se ha convertido en una especie de inmensa barra libre para los productores cinematográficos, donde encontrar “inspiración” para sus nuevos “megahits”. ¿Es malo que esto se produzca? Depende de la visión que se quiera dar. Verdú plantea la necesidad de establecer la literatura como un medio diferenciado, que ofrezca satisfacciones alejadas de las que ya ofrece el cine y la televisión. Compara en cierta medida el papel actual de estos dos medios con el de la novela popular del siglo XIX. Si en ese momento la literatura popular servía como único mecanismo de evasión para vivir otras vidas, ese papel es ahora propiedad de otros medios. Una opinión interesante, pero que en el caso de la historieta lleva a otros matices y planteamientos: el tebeo ha sido parte fundamental de la cultura popular de este país, medio de evasión obligado para muchas generaciones. Era la “TV de los pobres”, como bien se dice. Y quizás, un poco en la línea de la reflexión de Verdú, el abandono y olvido del tebeo por parte del público podría tener mucho que ver con esa sustitución de roles en los medios que comenta. Aquellos que usaban el tebeo para evadirse, hoy son fieles teleadictos, que encuentran en este medio lo que el tebeo proporcionaba con más inmediatez y posibilidades. Es posible. Sin embargo, hay que añadir en el caso de la historieta que la actual proliferación de adaptaciones tiene una doble acción: por un lado, la indudable promoción que se está haciendo de la historieta. Es incuestionable que el aumento de ventas que está viviendo el tebeo está íntimamente relacionado, entre otras cosas, con la avalancha de películas basadas en tebeos que estamos viviendo. Pero, por otra parte, en el caso particular del género de superhéroes puede provocar una traslación entre medios, dejando sin sentido la publicación en papel frente a la espectacularidad alcanzable en cine y televisión.
Más discutible es su llamada al abandono de los géneros y la búsqueda de caminos de realismo basados en la vida. Pese a que, personalmente, no voy a negar que a priori me interesa mucho más una historia de corte costumbrista o autobiográfico que otra de género, la furibunda proclama contra ellos me sorprende. Pero, paradójicamente, el tebeo vive un proceso de dicotomización radical entre esos dos conceptos. Hoy por hoy, el auge de la narración costumbrista (eje fundamental del llamado “gafapastismo”) se establece como una especie de contrario obligado al género, estableciendo una suerte de elección forzada entre ambas opciones.
¿Por qué ese odio al género?¿Por qué esa defensa a ultranza de lo biográfico?
Admito y me atrae, desde luego, el razonamiento de Verdú: la realidad es fruto más que suficiente de historias como para buscarlas fuera de ahí. Y debo reconocer que me interesa mucho más lo que le pasa a mi vecino que a un kryptoniano. ¿Pero es válida siempre la referencia autobiográfica? ¿Hasta qué punto la vida de otro es siempre interesante? Me decía Carlos Giménez que a él no le interesaba leer cómo un chaval se hacía pajas viendo a la vecina de enfrente, porque eso lo hemos hecho todos. Y es verdad. ¿Interesa realmente lo que todos hemos hecho alguna vez? Evidentemente hay que matizar: el argumento, así expuesto, sólo tiene una respuesta negativa. No aporta nada, es cierto. Sin embargo, la historieta siempre tiene a su favor ese contexto formal gráfico que hace posible que existan otros valores apreciables. Me puede interesar lo que cuentan y, también, porqué no, cómo lo cuentan. En mi caso, no tengo problemas en admitir mi mayor sensibilidad y atracción por las historias de la vida cotidiana. No me interesan los héroes épicos, sino aquellos que nunca serán héroes. O como leí una vez, no existen los héroes, sino los actos heroicos, que pueden ser protagonizados por cualquier anónimo.
Pero el problema es, aceptando que la realidad puede ser muy rica y generar historias de todo calado y variedad…¿Anula eso la existencia de los géneros? Fantasía, ciencia-ficción, terror, negro… ¿Deben ser olvidados y sustituidos por un mayor verismo realista y cotidiano? Aquí, desde luego, entro en contradicción con Verdú y no llego participo de su razonamiento. Asumir que el género es un recurso que da lugar a obras estereotipadas es, a mi entender, confundir la estructura formal que da un género con los objetivos de su uso. Una historia de género, de cualquiera, puede ser tan eficaz en la transmisión de una reflexión como la realidad. Incluso, si se me apura, permite ciertos recursos simbólicos que son imposibles desde la representación fidedigna de la realidad. Por mucho que la realidad supere a la ficción, como enuncia Verdú, siempre existe ese pequeño reducto de lugar para la materia de lo que están hechos los sueños.Es verdad que – y supongo que es donde Verdú pone el acento el género se ha quedado desvirtuado por un uso exacerbado y sin motivo alguno. Muchos géneros, como la ciencia ficción, se han convertido en instrumentos vacuos, en carcasas sin alma donde la obra no aporta nada más allá del andamiaje formal, sea con grandes efectos especiales o con nombres rimbombantes. Una insipidez argumental que, por desgracia, se intenta esconder tras la excusa de ser “productos de entretenimiento”, asumiendo que entretener a una persona sea promover el encefalograma plano. Entretener, la evasión de toda la vida, no presupone que el lector sea imbécil. Se puede perfectamente contar historias hagan pasar un buen rato y que, además, no se resignen a no intentar transmitir nada más. Si Milton Caniff o Eisner conseguían historias entretenidas que, además, contaban más cosas…¿Por qué no se puede hacer hoy? En ese sentido, me temo que ese mandamiento del decálogo de Verdú que anima a evitar las estructuras prefabricadas no deja de ser un acta de rendición ante la fuerza de una componente industrial que parece decidida a calificar de forma sistemática a sus clientes como idiotas.
Ambas expresiones, la ficción y la realidad, pueden convivir en una sociedad que reclame productos culturales que sean algo más que un soma mediático. Que sean verdadero “alimento para el espíritu” sin renunciar a que parte de ese placer puede ser, simplemente, pasar un buen rato.
Pero, y Verdú aquí da en el centro del problema, ninguna de estas opciones debe suponer un relajo de la calidad y exigencia del creador. El autor debe cultivar su lenguaje y debe aspirar a ir siempre más allá de lo ya creado. Igual que Verdú defiende la necesidad de cuidar la expresión y el lenguaje, el uso de la forma, tan fundamental en la historieta. Un aspecto que, en el caso de la historieta, debe traducirse como la investigación continuada y en profundidad en la narración y en los recursos narrativos, en conseguir que estilo gráfico y narrativo se articulen en una unidad indivisible y perfecta. No es conseguir un dibujo de perfección renacentista, una composición cinematográfica o unos diálogos de calidad literaria, sino que todos sean componentes de un mismo lenguaje que se imbrican de forma necesaria, cada uno en función del otro.
Ilustración de Fermín Solís.

Globalización tebeística

Tomemos la siguiente noticia: “Marvel muestra bajo suscripción 2.500 cómics digitalizados en Internet“. Un titular interesante, que abrirá el debate sobre el uso de internet como medio de distribución de historietas y el paso a un formato digital de los comic-books tradicionales, perdiendo la fetichista obsesión por el papel que tiene el coleccionista.
Hasta ahí, pues lo de siempre, pero José Cano me hace la siguiente valoración, que considero acertadísima: “en los titulares sólo se destacan de esta forma empresas o marcas que se considera que el lector ya tiene “asumidas”. Es decir, normalmente un redactor no se molesta en explicar qué es Coca Cola porque todo el mundo lo sabe, pero en los casos de DC y Marvel no es raro encontrar aclaraciones tipo “la editorial de Superman” o “de Spiderman”. Si el periodista que ha pasado esta noticia ha decidido titular simplemente “Marvel” es que supone que la “marca” puede ser fácilmente reconocida por un público amplio “en castellano”, es decir, tanto de España como de América.
Una reflexión en la que, desde luego, no había caído y que me parece toda una confirmación de ese lento pero inexorable cambio que está sufriendo el tebeo en España. De medio recluido en ghettos, poco a poco está pasando a una consideración del mismo calibre que cualquier otra expresión cultural. Es evidente que, en este caso, la presencia del nombre de la compañía en las adaptaciones cinematográficas pesa sustancialmente, pero es indudable que está calando en la opinión pública la consideración del tebeo como un medio cultural más. La famosa “normalización” está poco a poco llegando a ese punto donde dejará de tener sentido usar el término porque los tebeos serán, simplemente, normales.

Cincuenta años con Mortadelo y Filemón

Cincuenta años… Los personajes más famosos de nuestro tebeo cumplen ya medio siglo con una salud absolutamente envidiable, convertido en representación icónica ya de los tebeos españoles. Si a cualquier habitante de esta piel de toro le preguntáis que os diga un tebeo, con casi toda probabilidad se referirá a la creación de Francisco Ibáñez. Su éxito es indudable. Difícilmente se puede encontrar un equivalente en nuestro tebeo, con una popularidad que ha permanecido constante durante estas cinco décadas y con un nivel de ventas que hace palidecer a cualquier otro tebeo.
Porque, en el fondo, cuando lloramos sobre la situación del tebeo en España y la triste situación de los autores españoles, cometemos siempre, de forma consciente o no, un terrible olvido: el de Mortadelo y Filemón. La realidad, nos guste o no, es que en este país se venden muchísimos tebeos, millones de ellos. La gente no ha olvidado el tebeo, sigue comprándolos y devorándolos… los de Mortadelo y Filemón, claro. 170 títulos vivos en catálogo, que se reeditan continuadamente en ciclos de dos años, generando una cifra de negocio de vértigo. De hecho, no sería exagerado decir que sólo esta serie de Ibáñez es responsable de casi un 15-20% de las ventas de tebeos en nuestro país. La ecuación es obvia: ser autor de tebeos en España es un negocio millonario… si te llamas Francisco Ibáñez, claro.
Es verdad que la serie lleva años instalada en una rutina mecánica y repetitiva, con historias que aunque tengan todavía cierta capacidad de provocar unas sonrisas, son tan predecibles como olvidables, pero lo que es indudable es que el fenómeno Ibáñez es fundamental para el tebeo español. Es el equivalente al Astérix francés, un motor del mercado que permite que el tebeo se introduzca en todas las casas y que siga siendo parte indisoluble de la cultura popular de este país. Es muy probable que la crisis del tebeo que se dio en los 90 hubiese sido todavía más profunda de no contar con esta pareja de alelados agentes resistiendo impertérritos en los quioscos.
Aunque hoy la serie sea tan sólo una sombra de lo que fue, Mortadelo y Filemón es una obra que merece una reivindicación clara y sin prejuicios, que recuerde su mejor momento (desde las primeras historias de Pulgarcito a esas genialidades que son El sulfato atómico, Valor y al toro, Safari callejero, Chapeau el esmirriao o Contra el gang del chicharrón, por mucho que el autor abomine de ellas) y que respete su papel de impulsor de la industria del tebeo en el momento actual, pese a que esté lejos de su calidad actual.
Así que, ¡Felicidades!

Promocionando la historieta (o Galicia forever, again)

¿Cómo se debe promocionar la historieta?

La pregunta es tan sencilla como tramposa. O por lo menos lo parece habida cuenta de las faringitis crónicas que ha provocado en los múltiples debates en los que se ha hablado del tema. Desde que el año pasado se anunciara en el congreso de los diputados la intención de realizar acciones de promoción de la historieta, el mundo del tebeo se ha desgañitado discutiendo cuáles son las dichosas acciones que pueden hacer salir al tebeo de su famoso ghetto. Ríos, océanos de tinta para intentar centrar cuáles eran las acciones más necesarias. Reuniones maratonianas. Propuestas de Academias, de asociaciones, de gremios y de mafias si se venía al caso. De todo se ha hablado y, casi siempre, terminando con una cantinela única: que San Estado nos acoja en su seno. “Hay que pedir subvenciones”, braman unos. “Sí, pero para tí, no, para mí”, responden acalorados los otros…
Soy de los que creen necesaria la intervención del estado en defensa de la cultura. Me parece una de sus obvias funciones. Sin embargo, también soy de los que tienen muy claro los terribles efectos secundarios que tienen las políticas de apoyo cuando no han sido diseñadas correctamente: clientelismos, borreguismos y aprovechamiento viciado de las ubres de Papá Presupuestos Generales, una especie de Papá Piernas Largas indeterminado maravilloso que da de comer sin pedir nada a cambio.
No tengo la receta perfecta para evitar estos problemas, pero por lo menos me parece evidente que hay dos campos donde los que hay que actuar: la promoción del tejido industrial, que permita a los autores vivir de su obra y, por otro lado, la promoción de la creatividad de los nuevos autores. La primera, como obvio sustrato de sostenimiento de la actividad del medio: la dicotomía ya conocida entre cultura y entretenimiento del arte actual obliga necesariamente a que la creación artística tenga que sobrevivir sostenida por la estructura del entretenimiento. Es evidente que esta relación puede llevar efectos indeseados, la famosa suprevivencia única de “lo que vende” (¡ay! cuántos artistas serían hoy desconocidos si sólo se hubiesen valorado aquellos que en su tiempo “vendieron”), en una especie de sosias darwinista biológico que no debería ser de aplicación en la cultura. Pero ya que existe, el estado debería entonces actuar de forma apaciguadora de los excesos consumistas para intentar que el propio mercado sea el que apoye y potencie obras novedosas, avalando nuevos autores o corrientes más experimentales. En ese sentido, ayudas a la publicación de obras de nueva creación pueden ser perfectos complementos de las anteriores. Se apoya la industria, pero también la creación, trasladando a la acción institucional la propia dialéctica de los medios artísticos y favoreciendo, en cierta medida, que ese monstruo de dos caras se siga manteniendo en su psicótica dualidad: la creatividad necesita de una industria sobre la que sobrevivir y la industria necesita de una creatividad que la saque de los ciclos infinitos adocenantes. Buen ejemplo de esa sana convivencia puede ser el caso francés: L’Association se aprovecha de un circuito de ventas y distribución creado por las grandes editoriales comerciales, genera autores y tendencias diferenciadas que son rápidamente engullidas por las grandes editoriales. Pese a que J.C.Menu abomine de esta relación y lance todo tipo de exorcismos y maldiciones, la realidad es que el mecanismo ha funcionado y el mercado se ha modificado, ha admitido nuevas tendencias estéticas que jamás se hubiesen pensado factibles hace apenas unos años (Sfar, Blain, etc), permitiendo que la rueda siga funcionando.
El problema que tiene todo esto que digo es que precisa de consenso e iniciativas conjuntas entre todos los implicados. Autores, editores, libreros, distribuidores, etc, tienen que dejar de lado sus diferencias y hacer camino conjunto a sabiendas de que todos ganan en esa empresa común. Pero si cada uno hace la batalla por su cuenta… ni de coña.
Un buen ejemplo viene, de nuevo, desde Galicia. La consellería de Cultura gallega ha anunciado diferentes acciones de promoción de la historieta gallega, que pasan por el apoyo a la asistencia a salones como Angouleme, Barcelona o la Feria del Libro de la Habana, así como la puesta en marcha de un programa de becas de apoyo a la creación. De momento, tres becas dotadas con 6000EUROS cada una con el fin de impulsar y apoyar el trabajo de los creadores gallegos. Sin duda, una iniciativa que hubiera sido imposible sin la connivencia y apoyo de todas las partes implicadas, pero que demuestra clarísimamente que el camino es posible.
Sólo hay que empezar a andar. Pero juntos.