
- Uno de los primeros artículos de Alan Moore fue un ensayo sobre The Shadow en le fanzine Seminar, en 1970.
- Comic is art: los mejores artistas de la historia del cómic o porqué el cómic se ha convertido en el 9º arte. Suena bien.
-El rincón oscuro, pasión particular: blog dedicado al fantástico y terror.
- Más blogs de autores: toca el turno de Quim Bou.
- El Sr. Intestino: cómics acerca de nada. Y muy divertidos.
- Confuso y ofuscado: blog ultrapersonal del dibujante Christiano
- Desde Argentina: Rutina en cubitos.
- Itomi et les mangeurs d’images, un interesante blog de allende los Pirineos.
- También desde Argentina: Magnificomics
- Un interesante proyecto: Arscomics, El Blog de los creadores del noveno arte, con contribuciones de Víctor Santos, Enrique Vegas, Joan Fuster, Kenny Ruiz, Vicente Vegas y Maz!.
- Y un nuevo proyecto de publicación on-line: Helmet Comics. De momento, sólo se publican las series Ciudad Frontera, de Chard; Memento Mori, de Bruno Redondo y Carlos Carrasco y Space Opera, de Ferran Clavero.
- Carlos Díez sigue ofreciendo tutoriales desde su blog.
Estoy acostumbrado a que Peter Milligan dé una de cal y otra de arena. Tras su espléndida etapa en X-Factor/X-Statix, la regla anunciaba un seguido de obras poco interesantes y olvidables, como así fue, por lo que esperaba con cierto interés que The Programme significase la vuelta del Milligan más interesante. Sin embargo, tras leer el primer recopilatorio, recién editado por Norma, la sensación es agridulce. Hay que reconocerle a la obra ciertas virtudes: hay una cuidada apuesta por una atmósfera opresiva, un intento de mantener un ritmo narrativo complejo, basado en varias historias simultáneas y un afán claro de crítica social. Incluso el trabajo de base fotográfica de C.P.Smith me parece interesante. Reconocible y muy influenciado por otros autores como Jae Lee o Sean Philips, pero atractivo y muy funcional para la historia, con un planteamiento narrativo de grandes viñetas que es muy adecuado para la atmósfera buscada.
Mejor Artista: Laura Park, Do Not Disturb My Waking Dream (self-published)
Mejor Antología o colección: Papercutter #7, edited by Greg Means (Tugboat Press)
Mejor novela gráfica: Skim, Mariko Tamaki and Jillian Tamaki (Groundwood Books)
Mejor historia: The Thing About Madeleine, Lilli Carre (self-published)
Nuevo talento más prometedor: Sarah Glidden, How To Understand Israel in 60 Days or Less (self-published)
Mejor serie: Snake Oil, Chuck Forsman (self-published)
Mejor Comic: Snake Oil #1, Chuck Forsman (self-published)
Mejor Mini-Comic: Bluefuzz, Jesse Reklaw
Mejor Cómic Online: Achewood, Chris Onstad (www.achewood.com)
[Vía The Beat]
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El otro criterio para juzgar al arte de nuestros días es el del puro subjetivismo, el derecho que tiene cada cual de decidir, por sí mismo, de acuerdo a sus gustos y disgustos, si aquel cuadro, escultura o instalación es magnífica, buena, regular, mala o malísima. Desde mi punto de vista, la única forma de salir de la behetría en la que nos hemos metido por nuestra generosa disposición a alentar la demolición de todas las certidumbres y valores estéticos por las vanguardias de los últimos ochenta años, es propagar aquel subjetivismo y exhortar al público que todavía no ha renunciado a ver arte moderno a emanciparse de la frivolidad y la tolerancia con las fraudulentas operaciones que imponen valores y falsos valores por igual, tratando de juzgar por cuenta propia, en contra de las modas y consignas, y afirmando que un cuadro, una exposición, un artista, le gusta o no le gusta, pero de verdad, no porque haya oído y leído que deba ser así. De esta manera, tal vez, poco a poco, apoyado y asesorado por los críticos y artistas que se atreven a rebelarse contra las bravatas y desplantes que la civilización del espectáculo exige a sus ídolos, vuelva a surgir un esquema de valores que permita al público, como antaño, discernir, desde la autenticidad de lo sentido y vivido, lo que es el arte verdaderamente creativo de nuestro tiempo y lo que no es más que simulacro o mojiganga.
Mario Vargas Llosa, Tiburones en formol, EL PAíS, 5/X/2008
Aunque no comparto el objetivo final del artículo del que he extraído el párrafo (una reivindicación de la necesidad de volver a un canon clásico en el arte), creo que este párrafo define claramente lo que creo que debe ser la evaluación del arte hoy en día. Ya sea porque los cánones se han dejado atrás o porque el canon del siglo XXI tardará todavía siglos en aparecer, el arte debe ser considerado como una respuesta subjetiva a una propuesta estética. Y a partir de ahí debe ser criticado, no desde una simple evaluación académica de reglas, sino desde lo “sentido y vivido”, como dice Vargas Llosa.
Y la historieta, recordemos, es arte.


Nosotros, tiernos infantes con el pensamiento abducido por puños y pechos -mecánicos, eso sí- volando alegremente contra terribles engendros mecánicos, acudimos en tropel a la llamada de las salas. Y servidor, que recuerda perfectamente que se estrenó en el desaparecido cine Goya de Valencia, se encontró, como el resto de los mazinadictos con un inesperado Mazinger de color rojo de lo más rarito. Una decepción que luego, con el tiempo, supimos que era una adaptación taiwanesa de una serie de robots llamado Mach Baron.
Pero la sorpresa vendría al poco cuando la Editorial Valenciana decidió sacar al mercado una colección de tebeos dedicados a este Mazinger colorado, realizados nada más y nada menos que por José Sanchis, el creador de Pumby.

¡Hasta efectos de sonido tenía la versión de Sanchís!
Mazinger Z tuvo una sorprendente longevidad, con 43 números publicados para los que Sanchís creó todo un elenco de secundarios, como los compañeros mecánicos Rodas III o Adriana-D, que aparecería muy al final de la serie.

Por desgracia, muchos recordarán a Sanchís más por esta serie alucinógena que por su extraordinaria creación, Pumby, uno de los mejores y más imaginativos tebeos infantiles de todos los tiempos. Y sobre todo porque fue un punto de inflexión en su carrera, que le llevará a incorporar esa estética “manga” a toda su producción posterior, llegando a la inclasificable serie de Pumby y los Pumbitrones que se publicaría años más tarde. Una especie de cruce insano entre Pumby, los Powers Rangers, Dragon Ball y Mazinger Z que al final, de puro delirio, tiene hasta cierto atractivo…
]]>Pobre Goku…
Esto tiene toda la pinta de ser resumido en un ¡huir!… ![]()
Dos tebeos de muy diferente temática pero que coinciden en su intención de denuncia. El primero, Shooting War es uno de las ya cada vez más comunes casos de webcomic que pasa de la pantalla del ordenador al papel. Anthony Lape y Dan Goldman firman un tebeo con no pocas ideas interesantes, que reflexiona sobre el papel de los medios de comunicación en un mundo globalizado. Un hipotético futuro cercano con McCain de presidente y un videoblogger que es fichado para retransmitir en directo la guerra de Irak es un perfecto escenario para desarrollar el discurso de los autores, que incidirá tanto en la voracidad de las grandes cadenas, capaces de traspasar cualquier límite por conseguir audiencias como en las consecuencias de la conversión de las guerras en espectáculos televisivos. Hay componentes que recuerdan mucho a la reflexión de Bertrand Tavernier en la magistral La muerte en directo, pero también se lanzan sugerentes hipótesis sobre la transformación del terrorismo en un ciberterrorismo de base capitalista. El nuevo pan y circo es la utopía que vomita la televisión en forma de mundo feliz de Huxley calzado con Nike, jugando a la Play y degustando una macburguer. Un argumento que invita al debate y que debería dar lugar a un tebeo más que notable, peroque choca con la pobre contribución de la parte gráfica. La elección por parte de Goldman de un estilo fotorrealista con incorporación de elementos fotográficos es más que adecuada para el tipo de historia que se va a contar, pero resulta excesiva para las posibilidades del dibujante. El fotorrealismo es una técnica complicada y las carencias destacan con mucha más facilidad, a lo que hay que añadir que la narrativa de Goldman es muy rígida y, en muchas ocasiones, excesivamente confusa, obligando a ir hacia atrás para comprender algunas escenas. Una conjunción terrible, porque mientras que una narrativa adecuada puede esconder defectos de estilo, una mala sólo hace que amplificarlos.
Problemas que no encontraremos en Como todo el mundo (La Cúpula), donde el dibujante Rudy Spiessert se refugia con acierto en un estilo próximo a Dupuy y Berberian, que asimila y controla perfectamente, sin intentar salirse de la ortodoxia narrativa y estética. No hay sorpresas ni innovaciones en un dibujo clonado más que conocido, pero eso permite desarrollar perfectamente esta divertida historia de Denis Lapière y Pierre-Paul Renders que recorre un camino contrario al habitual estos días: del cine a la historieta. Los guionistas trasladan al papel esta película que satiriza de forma corrosiva esta sociedad que respira oxígeno, nitrógeno y publicidad con una original vuelta de tuerca al esquema del Gran Hermano o del Show de Truman. Jalil es un joven francés que resulta tener un extraño don: sus gustos coinciden con los de la gran mayoría. Una cualidad que no pasa desapercibida a las grandes empresas de marketing, que encontrarán en el joven una forma de evitarse costosos estudios y encuestas de mercado, espiándolo desde miles de ojos escondidos. Lapière, guionista siempre sólido e inteligente, desarrolla con soltura la situación a modo de comedia de enredo (una tradición muy francesa, todo sea dicho), que va aumentando tono y ritmo, con momentos muy divertidos y una agresiva y sanísima mala leche. La sociedad hiperpublicitada, el agresivo sinsentido del consumismo y la alienación de una sociedad que sigue las modas como borregos son algunas de las muchas dianas a las que los autores clavarán, bastante acertadamente, sus dardos. El resultado es un tebeo modélico: no nos sorprenderá en las formas ni lo pretende, pero consigue que durante un rato reflexionemos sobre lo que nos toca vivir con una sonrisa. Lo que no está nada mal (2).
]]>Fujimoto Hiroshi y Motoo Abiko, tras el seudónimo de Fujiko F. Fujio, crearon en 1969 el manga protagonizado por el gato robot Doraemon y su amigo Nobita Nobi. El fenómeno de Doraemon no ha menguado con el paso del tiempo. Desde su creación hasta la actualidad siempre ha estado presente en Japón. Le avala su serie de animación, con más de mil episodios, emitida ininterrumpidamente desde abril de 1979 hasta la actualidad. Además, desde 1980, cada año se estrena en los cines de Japón un largometraje de animación.
El nombre de Doraemon está compuesto por el nombre de unos pastelitos típicos japoneses, los dorayakis (cuyo nombre viene dado por su forma, ya que “Dora” significa Gong en japonés), junto al sufijo -emon. La serie se emite en Canales Autonómicos y en Boomerang y cuenta con una web en España que es el referente para sus seguidores: http://doraemon.luk.es. El editor en España del manga de Doraemon es Planeta DeAgostini Cómics.
]]>Noviembre
(*)- Malas tierras 4, de Sergio Córdoba
(**)- El arte de criar malvas, de Ramón Boldú
(**)- El último mosquetero, de Jason
Más información:
- No te olvides de recordar, de Peter Kuper. Rústica con solapas. Blanco y negro. 272 páginas. Tamaño 17 x 26 cms. 20 euros
Memorias de un dibujante de cómic
Peter Kuper es un autor que divide su tiempo entre sus trabajos más comerciales y más independientes,
a la vez que se esfuerza por ser un buen marido, padre y amigo. En No te olvides de
recordar mezcla su historia actual y sus problemas de padre primerizo con sus recuerdos de adolescencia
y juventud, y sus metas de entonces: perder la virginidad, colocarse, etc.
Kuper nos conduce, a través de una mirada honesta, por los altibajos del matrimonio y la paternidad,
incluyendo la depresión post parto de su esposa y su consiguiente pérdida de interés en el
sexo, los miedos que amenazan a su hija (incrementados por los atentados del 11 de septiembre),
la manera en que tanto disfruta de su hija como le vuelve loco y la tristeza por la pérdida de la
amistad. La forma en la que la paternidad afecta a su propia carrera profesional también juega un
papel importante en la historia ya que esta autobiografía se convirtió en un proyecto secundario
en favor de trabajos más rentables, que le permitieran pagar las facturas.
Otros temas subyacentes en la historia son lo inevitable del crecimiento de los hijos, la separación
de los padres y la forma agridulce en la que Kuper acepta esta situación. Cuando su hija le pide
que no le bese, a las puertas de la escuela, porque es “embarazoso”, Kuper se da cuenta de que es
el fin de una época.
“Un trabajo inteligente y maduro de un artista en plena forma”. - Publishers Weekly
“El arte de Peter Kuper conserva el atractivo gráfico que le ha llevado a las portadas de Time y
Newsweek”. - Booklist
“Un libro adulto de un sorprendente vigor juvenil. No te olvides de recordar es una de las grandes
memorias gráficas”. - The Boston Globe
Peter Kuper fue el cofundador, en 1979, de la revista gráfico-política World War 3 Illustrated, de
cuyo consejo editorial sigue formando parte en la actualidad. Ha enseñado en la New York’s School
of Visual Arts desde 1986 y en la Parsons School of Design, y es también director artístico de Inx, un
grupo de ilustración política sindicado a través de la web inxart.com.
Kuper ha hecho portadas para Time y Newsweek, y sus cómics e ilustraciones han aparecido en The
New Yorker, The New York Times, Harper’s, Virginia Quarterly Review, así como en la revista satírica
Mad, donde ha escrito y dibujado mensualmente Spy vs. Spy desde 1997.
Ha realizado adaptaciones de varias obras de Franz Kafka, incluida La metamorfosis (Astiberri, 2007),
y de Upton Sinclair (La jungla, Norma Editorial, 2006). Su novela gráfica Sticks and Stones ganó la
medalla de oro de la New York Society of Illustrators.
Su libro más reciente es Diario de Oaxaca, sobre los dos años que ha vivido en Oaxaca (México).

- Ángel Sefija desde el quinto pino, d e Mauro Entrialgo. Color. Rústica. 18,7 x 24,4 cms. 80 páginas. 12 euros.
Ángel Sefija, retratista de lo cotidiano
“Ángel Sefija, retratista de lo cotidiano que nos descubre nuestros peores vicios e hipocresías
entre carcajada y carcajada”. - Andrés S. Braun- EL PAÍS
Sefija es un hombre de mediana edad, con gafas y barba, escritor frustrado y gran observador que
diserta con humor, ironía y desarmante lógica sobre los más variados temas que se le ponen a tiro
en el día a día.
Con prólogo del periodista, escritor y guionista, Pepe Colubi, en Ángel Sefija desde el quinto pino
–y ya son cinco los volúmenes recopilatorios y tercero con Astiberri, tras Ángel Sefija por tercera
vez, y Ángel Sefija con cuatro ojos, editados en 2006 y 2007, respectivamente–, le toca el turno
al sagaz Sefija de vérselas con las conversaciones con los vecinos, la popularización de las videocámaras,
la publicidad de los supuestos vuelos baratos, el pilates, los catálogos de exposiciones
subvencionadas, la jerga de origen marginal, así como con los recintos feriales, los complementos
de marca, las plazas públicas, las nuevas técnicas publicitarias, el mundo del vino, la proliferaciónde las pegatinas de los cerrajeros, las tendencias actuales en el negocio de las patatas de bolsa, los
tópicos rancios sobre los emigrantes, los pilares de toda asociación… Sefija sobre todo diserta: es
inasequible al desaliento.
Las planchas del personaje creado por Mauro Entrialgo aparecen cada semana con cartesiana puntualidad
sin faltar una sola semana a la cita, desde el año 2000 en la revista satírica El Jueves. Ángel
Sefija desde el quinto pino recopila las páginas inéditas en álbum prepublicadas en dicha cabecera.
Es ésta una serie presentada con el mismo formato y paginación que otro de los mayores éxitos de
Mauro Entrialgo, realizado en esa ocasión junto con Santi Orue y Ata: Cómo convertirse en un hijo
de puta. La enciclopedia del mundo de Herminio Bolaextra, también editado por Astiberri.
Mauro Entrialgo (Vitoria, 1965), además de uno de los humoristas gráficos con mayor
prestigio y reconocimiento del país, es un todoterreno creativo que ha escrito cuatro obras de
teatro, ha guionizado el largometraje Gente pez entre otras incursiones en el séptimo arte, realiza
cortometrajes en vídeo (Trocitos de mi vida) que pasea por los más diversos festivales, hace publicidad,
ilustraciones, una tira diaria, Plétora de piñatas, en el diario Público, portadas de discos,
murales… y aún le queda tiempo para tocar la guitarra tras formar parte de los combos Fat Esteban
y Esteban light.
