La secreta relación entre los superhéroes, el porno y las patatas fritas
Publicado el 14 Octubre 2005
Os engañe. Habéis leído el título en Tebelogs! y esperabais una serie de libidinosas imágenes sacadas de contexto ¿verdad?. Pues os habéis equivocado, lo que sigue es un tocho retroautobiográfico sentimentaloide y nostálgico que no hay quien aguante, con polémica incluida sobre pijameros y gafapastas. Si queréis pasarlo bien, dirigiros rápidamente al blog de Jotacé, que os echaréis unas sanas risas.
Y avisado el personal, entro a trapo con un tema que, por eterno, comienza a anquilosarse en un toma y daca de opiniones que parece ya abocado al infinito: los superhéroes.
Resulta que hace unos días, el amigo Rafa Marín lanzaba la liebre afirmando el cansancio que le producían los tebeos de superhéroes que se producían de un tiempo a esta parte. Un artículo que recibió la friolera de 360 comentarios y que relanzó el enfrentamiento finisecular “género de superhéroes” contra “el resto del mundo mundial”, con repercusiones y comentarios en muchos blogs, alguno tan interesante como el de Toni Boix en Zona Negativa, y con coletazos incluso por los comentarios de esta web.
Servidor poco tiene que decir que no haya dicho ya, pero voy a intentar resumir y ordenar mis ideas, por aquello de echar más leña al fuego, si cabe.
Yo me he criado leyendo superhéroes, es cierto, pero no del todo. Me explico: uno era de los que tuvo la suerte de disfrutar de una buena colección de tebeos paterna, mucho clásico de prensa de la Dólar, mucho tebeo de Novaro y mucho más de Bruguera. De niño, aprendí a leer con los Dumbo de Disney, con sus golfos apandadores, Mickey Mouse, Goofy y Donald (que ahora sé que eran de Gottfredson, Barks…) para luego lanzarme sin red al humor de Bruguera de los primeros 70, de los Tiovivo, Pulgarcito, mortadela y demás… Eran mis lecturas preferidas, aunque también lo era ese Batman psicotrópico-psicodélico de Novaro, las locas historias de Sheldon Moldoff que me divertían y que luego podía ver en la tele casi calcadas. Me encantaban, pero también Superman, los Temerarios, el Guardián del Espacio… y las geniales historias del Museo del Espacio, de Mi Gran Avnetura y Titanes Planetarios. Pero ¡ay! crecí y me encontré con el Flash Gordon de Dan Barry, con Mandrake y con el Hombre Enmascarado de McCoy que me fascinaron. Era un renacuajo que no llegaba a los diez años y que ya soñaba con viajar a Mongo, con pelear en la jungla contra los contrabandistas y hacer juegos de magia increíbles. Y justo estaba yo en eso cuando descubrí a Zarpa de Acero, Kelly Ojo mágico, los muñecos de Dolman o Spider, con su mala leche a raudales y su humor socarrón.
Así que me vais a perdonar, pero cuando llegaron a mi mano los primeros superhéroes de Marvel de la mano de Vértice, con sus neuras personales, lo único que pensé es “Vaya gilipollez”. Esos ¿héroes? no le llegaban a la altura del talón a Flash Gordon o al Hombre Enmascarado, no tenían la ambigüedad de Luis Crandell o la malicia de Spider… ni siquiera me divertían como los de Novaro (que luego supe que eran de la DC).
Vale sí, me gustaban el Hombre de Hierro, la Patrulla X y Dan Defensor, por aquello de la tecnología y la pasión robotil (que por aquella época venía el Mazinger), pero Spiderman me parecía el horror de los horrores y no digamos Los Vengadores o Los 4F, pesados y aburridos como pocos. Me enganché, recuerdo, a la Patrulla X de Byrne y Claremont, que me parecía más divertida. Y a Nova, por aquello de ser serie nueva y que podía seguir… pero duró poco la cosa, porque tras la esquina estaban los tebeos de Toutain, con su 1984 y su Creepy, género puro, todo sea dicho, con una perspectiva más “adulta” (vamos, que salían tetas) y que me atrajeron y subyugaron con sus cantos de sirena (ay! ¡Corben, mon amour!). No duré yo ni un par de años con los superhéroes, que todo sea dicho, no aguantaban los críticos análisis de repelente empollón que era yo por aquella época (un ejemplo:”a ver, si uno tiene superpoderes…¿porqué tiene que estar cuadrado y mazas? Digo yo que si uno le puede dar dos sopapos al malo de turno y lanzarlo a un kilómetro de distancia, como que puede estar tranquilamente gordo, flaco o como le dé la gana ¿no?”). Volví a ellos años más tarde, con los Miller, Moore y demás, y con el crash de las revistas. Y a fe mía que leí más superhéroes que en toda mi vida… y los sigo leyendo. Pero no es lo mismo.
Por lo dicho, queda claro que no comparto esa pasión de muchos de “haber crecido” con el género, con lo que me parece uno más de tantos. No es, por tanto, lo mismo que le ocurre a otros. No hay esa complicidad entre lector y lectura que otros encuentran.
Y quizás por eso, tampoco entiendo esa equiparación automática entre género de superhéroes y cómic que se hace habitualmente. Es cierto que es el género de mayor producción de títulos anual (con el permiso del manga) y, posiblemente, con mayores ventas mundiales (permiso otra vez del manga y de Titeuf, Astérix y demás) …¿y?
El porno es, sin duda, el género de mayor producción en el cine (y posiblemente de mayores ventas) y a nadie se le ocurre equiparar este género con el medio. Y mucho menos, cabrearse si alguien afirma que el 99% es basura (excepción hecha de los implicados directamente en la producción).
El género de superhéroes se ha convertido hoy en una especie de gigantesca máquina de hacer salchichas donde sólo importa la cantidad que se produce y que todas sea exactamente iguales, por lo que entiendo perfectamente la postura de Rafa, aunque no la comparta.
Porque la realidad es que al final es una cuestión de proporciones. Hagamos la distinción que hagamos, género, nacionalidad, temática… la mayoría de la producción es muy flojita por no decir directamente basura. Pasa en el manga, en la BD, en la ciencia-ficción y en lo que queramos. Es verdad que a mi entender, esta proporción es mayor en el género de superhéroes, pero no nos equivoquemos, no es por el género en sí, sino por los condicionantes industriales que lo envuelven: es donde los imperativos editoriales más buscan la uniformidad (nunca mejor dicho) y donde más se produce. Pero eso no quita que no haya excelentes tebeos de superhéroes hoy.
El problema es, al final de todo, la etiqueta, la necesidad de compartimentación. No hay nada más terrible que ver que alguien sólo lee superhéroes, o manga, o BD… Yo recuerdo que cuando hace unos años leía una reseña que ponía bien un tebeo en un tebeo de Toutain, por ejemplo, mi pensamiento era “joder quiero leerlo”. Pero ahora la reacción es siempre: “eso debe ser una mierda de …….”, y póngase en los puntos suspensivos pijameros o gafapastas al gusto. Es como si uno sólo comiese patatas fritas y cuando le enseñas un cocido madrileño, una paella o una exquisitez gastronómica dijese: “¡que asco, no lleva patas fritas!”. Vamos, yo en esa situación me como las patatas, el cocido, la paella, la exquisitez y lo que venga. Así me va a mí…
Señoras y señores: hay buenísimos tebeos en todas partes. En el manga, en los superhéroes, en la BD, en el alternativo. Y también hay malísimos. Pero no nos cerremos, no cataloguemos el tebeo con absurdas etiquetas, no perdamos la curiosidad por descubrir nuevos tebeos que nos cuenten cosas nuevas y distintas.
La única manera de no perder la ilusión de leer tebeos es tener la seguridad absoluta de que no se han leído nunca los suficientes y de que la mejor obra a leer está siempre por llegar.
Clasificado en General




Empezaré yo:
¡¡¡VAYA FRIKIPASTEZ!!!
XDDDD
(es broma)
El verdadero problema es que, actualmente, el género de SHs está de capa caída por mucha “Crisis” o “House of M” que nos quieran colar (las cuales no dejan de ser meras maniobras comerciales que: 1) obligan al comprador habitual a hacerse series que no adquiría hasta ese momento, y 2) espantan al lector ocasional - éste es mi caso-).
Durante la pasada década y lo que llevamos de nuevo siglo, hemos asistido a mil y un intentos de relanzamiento de colecciones y/o personajes de las dos grandes editoriales norteamericanas, asustadas ante el brusco descenso de lectores que se produjo en los noventa (qué lejos quedan aquellas cifras del primer “X-Men” de Claremont y Jim Lee), pese a que parece que la situación se ha estabilizado. Todos esos intentos han sido nocivos para el arte de guionistas y dibujantes, obligados a someterse a las directrices de compañías cada vez más preocupadas por adaptaciones fílmicas que por el producto original. Lo cierto es que no es de extrañar que, al menos en nuestro país, los nuevos lectores se inclinasen más por la opción nipona -jóvenes ya aleccionados gracias a la maravillosa parrilla televisiva de Tele5 de principios de los noventa- que por la opción yankie, carente de originalidad a ojos de lectores no habituales así como de un tratamiento de personajes cercano a lo infantil. Esta situación parecía que iba tocando a su fin (al menos en Marvel, compañia de la que me siento más familiarizado) introduciendo a enfants térrible de nueva hornada como Grant Morrison, Mike Allred o Mark Millar en los títulos más punteros pero, pasados ya 2 años de todo aquello, parece que se ha vuelto al punto de partida original. Y es que el cambio del cuero por el spandex es algo más simbólico de lo que parece a simple vista.
Desconozco cómo evolucionarán las 2 grandes (el caso de DC es aún más difícil de preveer) pero el regreso de los mega-crossovers me escama bastante. Pese a ello, no quiero decir que no se encuentren “joyitas” en el género de los SHs. Un buen ejemplo de ello podrían ser “The Ultimates” que, sin ser la Obra Maestra que muchos proclamaban a los cuatro vientos cuando salió a la calle, no deja de ser una lectura amena y divertida, superior -y con creces- a la media de lo publicado por Marvel, por mucho que les pese a los “puristas” o a quienes echen de menos tiempos pasados.
Saludos.
Lo de los condicionantes industriales es el meollo de la cuestión.
El género es un género más, y talento hay en todas partes, lo malo es cuando lo encorsetan.
En el mundo empresarial los beneficios son lo primero y es lógico, y si se da con algo que da dinero también es lógico que se tomen decisiones conservadoras y tendentes a crear una fórmula del exito infalible. Pero cuando las ventas bajan año a año, y el núcleo de compradores se va reduciendo como pasa ahora, dejo de entenderlo.
De todas maneras me da la impresión de que Marvel con el tema de los tebeos ha desistido y su opción como empresa es centrarse en el cine y los videojuegos. Lo que no quiere decir que no quieran hacer buenos tebeos o que los quieran hacer mal adrede.
Si usted consume superhéroes y se ha leído entero este post no es preocupante, porque usted lee de todo. Si ustede consume superhéroes y ha venido directamente a los comentarios sin ser capaz de leer tanto texto seguido, es un ejemplo del lector medio de superhéroes y su capacidad de esfuerzo.
Lo único que no me gusta es que siempre se tilde al cómic de superhéroes de ser una industria, en este caso, de salchichas, que hay que producir a toda costa todo esto todos los meses, a ganar dinero y ya esá. No me gusta, no porque no sea verdad, que lo es, sino porque los clásicos de tiras de prensa funcionaban de la misma manera industrial (incluso más al tener que salir cada día) y no se les critica ese aspecto. Si a unos no se les critica, a los otros tampoco. No en vano lo primero que hay detrás de todo esto son autores que tienen que comer. En los años treinta a base de hacer tres/cuatro viñetas al día sin parar y hoy haciendo 22 páginas al mes. Si bajo esta premisa se consigue hacer grandes obras, bien sean sólo entretenidas u obras maestras, bienvenidas sean. Sólo quería decir esto, que el aspecto “industrializado” de los “Tiempos Modernos” que anunciaba Chaplin siempre ha estado ligado al cómic, de todo tipo y género.
David: a mí no me molesta la concepción industrial. Como bien dices, los tebeos de prensa de los 30, 40 y 50 la tenían.
Me molesta esa concepción industrial que equipara hacer tebeos a hacer salchichas, que es otra cosa muy distinta. Una cosa es que haya industria, que la debe haber, y otra que se pierda el respeto a la historieta, que se produzca por producir.
Son dos cosas diferenciadas.
Conclusión, sólo hay dos tipos de géneros (no sólo en el cómic sino en la literatura, cine y demás) los buenos y los malos y como vivimos en el mundo de la subjetividad (la objetividad es falsa, no existe) los géneros realmente se dividen en dos, los que nos gustan y los que no nos gustan. Y como estos no cuadran con los gustos de los demás, pues nos liamos a tortas por destacar una obra u otra.
una precisión:
poco Floyd Gottfredson hubo en “Dumbo” y si mucho Paul Murry (enorme dibujante y narrador)
Yo a todo esto añadiría que hay dos tipos de cómics: los que a uno le gustan (por la razones que sean) Y los que a uno no le gustan (por lo mismo). Todo lo demás son zarandajas y soplapolleces.
Y que cada uno lea y disfrute de la críticas y comentarios de aquellos blogeros con los que más se identifique.
Si el cocido y la paella estuvieran al mismo precio que las patatas fritas, ya verías que rápido aprendería a comer bien la gente.
Aunque lo que está pasando es al revés, que las patatas fritas cada vez valen más, lo que también e suna forma de acercar precios. Antes te llevabas una bolsa, ahora van en packs de seis bolsas o más. Comes más, pero el desembolso es mayor.
De hecho, con la llegada de las patatas excelsior (695 ptas) y otros tomos, creo que el consumidor se acostumbró a otra escala de precios (¿alguien comete hoy día la osadía de entrar en una librería con 5 o 10 euros sólo?) y se atrevió a probar otra cosa. No había tanta diferencia de precio entre un selecciones Marvel y un Mazmorra, pese a que unos meses antes pagar 1100 ptas por un tebeo fuera una barbaridad. Eso creo que ayudo a educar algún paladar.
Lo que me saca de quicio es la gente que insisite en que: “las patatas son un alimento tan válido como cualquier otro, y pueden hacerse maravillas con ellas. De forma que, cocineros del mundo, haced sólo patatas, que es lo único que como”
Este tema es cíclico, señal de que el público internetero se renuevo o es muy cabezón.
Esto es como en los Blues Brothers, que tocan los dos estilos de música que existen: el western y el country. Hay gente que cree que sólo hay dos tipos de cómics: los de superhéroes y el resto. En unos años esos géneros habrán mutado, y quedarán de nuevo dos tipos: los cómics con personajes de ojitos como Candy Candy, y los que no los tienen.
Qué susto me has dado, álvaro… pensé que habías caído en el reverso tenebroso de la Fuerza con ese peazo título…
El problema son los universos Marvel y DC. Se puede ver con los nuevos macrocrosovers. En infinite crisis por ejemplo, ya estan desandando el camino. Esto de volver al viejo statu quo harta a cualquiera, ya nada sorprende, nunca pasa nada. Pero en cambio, lees Invencible o Astro City y ves que todavía se hacen buenos comics de SH.
El problema, el auténtico problema, y lo siento pero no admito discusión, es el declive de la civilización occidental. En lo cultural, estamos tocando las cotas más bajas de los últimos siglos. Y agarraos los machos, que lo peor aún está por llegar, me temo.
Y el mercado francobelga no sigue un sistema d producción industrial?: cuantos millones de ejemplares de Titeuf o Asterix se han sacado???
El tebeo de superhéroes está en peligro de extinción porque la propia industria así lo ha decidido. Hay una o ninguna serie actual del género que valga la pena y no tienen casi lectores de menos de 17 años. La mayoría son fans de toda la vida.
Hoy los adolescentes, el público del futuro, lee manga y, si tuvieran más pasta, lo que dice Calduch, también leerían europeo.
Tampoco hubo Don Rosa en Dumbo; ése no empezó a dibujar patos disneyanos hasta finales de los 80.
Muy cierto Alfons, es lo malo de escribir y no comprobar las cosas… lo corrijo.
Yo lo paso bien con los tomitos de Daredevil que sacaron cuando la película
Hulka, vai lubricando que veño co “animal”
Firmado
Hulk.
El problema de lo industrial no es cuanto se venda o se imprima; cuando Zep hace Titeauf no tendra encima a editores cambiándoselo ni una vez que lo haga pasará por múltiples manos que puedan cambiárselo.
Cosas como lo que le paso a Waid con el Capi recientemente son impensables en un producto mínimamente de autor.
Ostras, esto de verse citado en la Carcel da un cierto repelús. Sólo quería añadir una puntualización a lo dicho por Calduch. Muy buena su comparación, como todas las que hace, claras y divertidas a la vez. Pero sobre el argumento que a algunos atribuye: las patatas son un alimento tan válido como cualquier otro, y pueden hacerse maravillas con ellas. De forma que, cocineros del mundo, haced sólo patatas, que es lo único que como. Sólo decir que afirmar la primera frase no lleva por fuerza a afirmar la segunda. Que la patata es un alimento valido está claro. Los puede haber más válidos, por supuesto. Podríamos pasar sin patatas, también. Pero afirmar las bondades de las patatas no conlleva esperar que sólo se hagan patatas.
Me ha hecho gracia repasar las lecturas de álvaro. Es curioso como unos años de diferencia hacen que hayas leido casi lo mismo pero lo hayas valorado de distinta manera y genere en ti unos gustos similares pero con “proporcionalidades” distintas.
Yo también crecí con otros tebeos y creo que por eso no tengo esa obsesión por los superhéroes, pese a los muchos que leo, pero tengo que confesar que en los últimos años me aburro mucho con ellos, no soy capaz de saber los que he leido y los que no (miro las portadas y me parecen todas iguales, miro el interior y me suena vagamente conocido)… en fin, que compro por inercia y por no encontrar otras cosas mas interesantes.
¡Ójala se publicaran mas clásicos no conocidos!
Ese post contra los superhéroes se generó gracias a mí, porque yo criticaba que RM volcara sus frustraciones sobre el mundo del comic.
Este pobre monaguillo…
–
Con todos los respetos, álvaro… ¿De verdad era necesario reiterar algo así y realizar este “post”? Es que me parece tan de cajón lo que comentas que me cuesta entender que sea necesario decir esto de nuevo…
vagabundo: viene al hilo de otros post en otros blogs… dejémoslo en que este primer “crossover bloguero” no ha tenido mucho éxito…
Mutsumi:
“Hay una o ninguna serie actual del género que valga la pena y no tienen casi lectores de menos de 17 años. La mayoría son fans de toda la vida.”
Una pregunta, ¿lees comic americano? Me temo que no. Además, tu nick te hace parecer demasiado próxima al manga. Pero bueno, si piensas que no hay buenas series hoy en día… No lees el Daredevil de Bendis, no has leído el X-Men de Morrison, no lees los Seven Soldiers de Morrison, no has leído prácticamente-lo-que-sea de Peter David, no has leído Astro City, no has leído Rising Stars…
Y qué quieres que te diga. Si yo tengo que elegir entre un público objetivo menor de 17 años que tiene que dividir la paga que le da papá entre los juegos de la play, las copas del finde y los posibles tebeos y otro mayor de 30 con su trabajo estable y sus aficiones claras… No sé, yo lo tendría más que claro.
Darth Vykos:
“Y qué quieres que te diga. Si yo tengo que elegir entre un público objetivo menor de 17 años que tiene que dividir la paga que le da papá entre los juegos de la play, las copas del finde y los posibles tebeos y otro mayor de 30 con su trabajo estable y sus aficiones claras No sé, yo lo tendría más que claro.”
El problema está en que este último grupo poblacional, el de los adultos aficionados al comic, es bastante reducido si lo comparamos con el mercado potencial de los adolescentes. Claro, que es muy fácil decir que los críos con tontos y sólo los mayores “merecemos” disfrutar de esta “sagrada” afición.
Señores, hay comics buenos en todas partes y géneros, sólo hay que saber distinguirlos de la morralla, y lectores potenciales en cualquier edad y condición social: sólo hay que saber cómo atraerlos (y no, yo no lo sé, antes de que alguien me acuse de creerme más listo que nadie).
Por cierto, señor Vykos, ¿qué problema hay con “parecer demasiado próximo al manga”?
muchos comfunden la palabra manga con la pornografia animada …..