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No es cómic

Madrugones, viajes, reuniones, trabajo, trabajo y trabajo… Menos mál que siempre hay alguien que quiere hacerte reír. Atentos a los chistes porque son muy buenos:
- “La novela gráfica no es cómic, ni tampoco una versión ilustrada de literatura“. Ni si, ni no, sino todo lo contrario.
- “El Eternauta, de 1957, de Héctor Germán Oesterheld, es el antecedente más importante de la novela gráfica”. ´De hecho, es el primer antecedente de “Novela Gráfica Apaisada por Entregas”, concepto éste todavía no explotado, pero que veo perfectamente aplicable a otras novelas gráficas de importancia como Calvin & Hobbes, Peanuts o Popeye.
- “La balada del mar salado (2000), de Hugo Pratt, es una de las novelas gráficas imprescindibles (personaje nacido como cómic).” Personaje nacido como cómic… Menuda jugarreta, aireando los vergonzosos orígenes de Corto. Menos mal que ya no es un cómic y ahora son novelas gráficas.
- “Las otras tres de referencias son: Maus (Art Spiegelman), Pyonyang (Guy Delisle) y Paracuellos (Carlos Giménez).“. Es lógico que Paracuellos entre, ya que pertenece a una subsección de la “Novela Gráfica Apaisada por Entregas”, que es la “Novela Gráfica que ahora es Apaisada pero antes fue en Formato Vertical por Entregas”. Como todo el mundo sabe, claro.
- “Los autores españoles imprescindibles de las generaciones anteriores son: Carlos Giménez (Barrio 2 y 3), Miguel Gallardo (Un largo silencio), Ángel de la Calle (Modotti: una mujer del sigloXX) y Pere Joan (Azul y ceniza).” ¿Será este Carlos Giménez el de antes? Hombre, lo de “generaciones anteriores” me suena un poco mal, que parece que los buenos de Carlos, Miguel, Ángel y Pere ya forman parte de algún panteón familiar…
- La que más me gusta: “De las nuevas generaciones destacan los que siguen la línea de Luis Durán (Atravesado por la flecha) y Santiago Valenzuela (Capitán Torrezno): David Rubín, Fermín Solís, Lorenzo Gómez, Andrés G. Leiva, Ken Niimura, Jali… “. Yo siempre he dicho que Durán y Valenzuela son clavaditos, pero menos mal que por fin alguien reconoce que Lorenzo o Fermín siguen la línea Valenzuela. Si es que yo veo los dibujos de Fermín y no puedo evitar pensarlo: clavadito al Torrezno.

En el fondo, no es que me siente mal este tipo de artículos. Uno ya tiene callo al respecto y sabe que el que hace el artículo de tebeos es el último llegado y a la pobre autora de este artículo seguramente le dijeron “para dentro de media hora quiero un artículo de novela gráfica”. Y, con suerte, si no tenía ni idea tuvo diez minutos para echarle un vistazo a internet. Incluso se puede decir que está dentro de la normalidad de cómo se trata en mucha prensa (afortunadamente, no toda) casi cualquier tema mínimamente especializado. Lo que me jode es que 20 minutos tiene ahora entre sus filas a José Antonio Serrano, una de las personas que más sabe de tebeos por estos lares. Ya que está haciendo un blog de tebeos, ¿no hubiera tenido lógica encargarle el artículo? O, si no se le quiere encargar, que le pasen el teléfono a la autora para que se documente lo mínimo…
País. No, 20 minutos. Joer, qué más da…

8.Mayo.2008 | Opinión

Más cosas del Salón

- Uno de los correveidiles más importantes de este Salón fue, sin duda, la nueva línea de autores españoles que Planeta ha activado, dirigida por Ricardo Estaban. Si bien muchos recordaban el triste destino de Laberinto, lo cierto es que todo parece indicar que esta vez los tiros van por otros caminos, con una apuesta clara por el autor español con cimientos muy distintos a los que dieron lugar a Laberinto. Las primeras obras ya encargadas son de indudable calidad, por lo que esperemos que esta línea dé muchas agradables sorpresas.
- ¡Cómo está el patio de revuelto en el mundo editorial, señores!. La indudable activación del mercado español del tebeo se ha convertido en una especie de disparo de salida que ha lanzado a las editoriales como locas a la edición. Ya comienzan a existir problemas para encontrar obras de calidad que publicar y la situación es delicada. Pese a que no creo que estemos ante un “Big Crunch”, es cierto que esta expansión, junto con la crisis que nos invade debe hacer reflexionar a las editoriales. Mientras que algunas apuestan por su expansión internacional (como Planeta , que comenzará a editar DC en Francia), o su unión a grandes grupos internacional, otras están estudiando fusiones (la primera se conocerá en breve) para poder afrontar un futuro cada vez más extraño. Lo bueno es que, ante el agotamiento de las licencias, las editoriales comienzan a ver con buenos ojos apostar de nuevo por la producción patria. Eso sí, entre editoriales tradicionales de libros que preparan su entrada en el mundo del tebeo, cambios en las editoriales actuales y demás, en dos años esto no lo conoce ni su padre.
- Muy comentada (y agradecida) por los libreros fue la apuesta de Panini y Glénat por sólo hacer promoción en sus stands. Tanto una como otra editorial regalaron tebeos a tutiplén y sus stands se convirtieron en hervideros de reuniones. Fue, sin duda, uno de esos cambios a mejor del Salón que puede favorecer que el número de librerías que se apunte el año que viene crezca de forma importante.
- Cayó “la maldición Astiberri”. Tras años acaparando nominaciones, por fin Astiberri consigue un reconocimiento a su excelente labor como editora. El premio al Arrugas de Paco Roca es merecidísimo.
- El Gran Premio del Salón a Pasqual Ferry rompe una secular tradición que decía que la “élite” del Salón estaba apartada de la realidad del mercado. Premiar al dibujante catalán supone reconocer la importancia del tebeo de superhéroes en nuestro país, con autores que han triunfado de forma brillante en los USA. Aunque no olvidemos que cuando Ferry llega al género de superhéroes, tenía detrás una impresionante carrera ya en el tebeo español. Un merecidísimo premio, sin duda.

22.Abril.2008 | Opinión

La rentabilidad de lo gratis

Neil Gaiman lo cuenta en su blog: tras haber puesto en la web su novela American Gods de forma gratuita por tiempo limitado, las ventas de la novela han subido un 300%.
Todo un ejemplo de hasta dónde los modelos de negocio tradicionales han sido superados y cambiados radicalmente por la web y, por supuesto, dando ideas para lo que pueden hacer los editores para promocionar y fomentar la venta de tebeos. Quizás eso de que “es que si lo colgamos en la red, se deja de vender” no sea tan cierto. De hecho, según lo que cuenta Gaiman podría ser estrictamente al contrario…

La pelota, como siempre, en el tejado de los editores.

28.Marzo.2008 | Opinión

Indignante II (o Joyas Literarias Juveniles III)

Hace ahora justo un año, me declaraba indignado por la edición que había hecho Ediciones B de los clásicos del TBO en la edición El TBO de siempre.
Hoy podría repetir punto por punto los argumentos dados para esa edición para el primer volumen recopilatorio de Joyas Literarias Juveniles que acaba de llegar a las librerías. Ediciones B ha cuidado exquisitamente el continente, con una cuidada portada con barniz mate y brillante, tapa dura, buen papel… Exquisito papel de celofán para, como ya viene siendo por desgracia habitual, un desastre interior.
Se podría argumentar que el terrible coloreado y la rotulación mecánica forman parte del concepto de edición facsímil. Puedo aceptarlo rechinando los dientes. Pero la falta de escrúpulos a la hora de tratar el material y, sobre todo, a los autores, sigue siendo simplemente vergonzosa. Se incluyen seis cuadernillos dedicados a Julio Verne, pero sólo se indica la autoría de guiones y dibujo en un pequeño apartado de créditos de forma génerica. Los lectores deben decidir qué dibujo cada autor. ¿Tanto costaba incluir un pequeño índice en el que constase la autoría de cada historia? Y, por supuesto, se obvia la autoría de la portada de Antonio Bernal. No es sólo que en el recopilatorio se hayan perdido sus maravillosas portadas, es que, para colmo, la única que aparece ni siquiera viene acreditada.
Es muy triste que una editorial del bagaje de Ediciones B, que está tratando lo que sin duda se puede calificar como el fondo cultural y artístico más importante de nuestro país, lo denigre de forma sistemática. En una edición de estas características, supuestamente destinada a coleccionistas y nostálgicos, ¿era tan difícil hacer las cosas bien?
Como ya digo, puedo aceptar como parte de la edición facsimil el que se repitan las condiciones técnicas de color y rotulado pero, ¿no se podía haber buscado mejorar la calidad de impresión?¿No era posible mejorar los materiales originales de reproducción? Aun cuando el criterio de la recopilación sea el de reunir obras de un mismo autor, ¿no se podría haber elegido obras más coincidentes? En el caso del volumen de Verne, se podía fácilmente haber elegido reunir las obras más fantásticas, las aventureras… Pero no, simplemente, se cogen seis al azar. Se podría haber incluido un pequeño artículo sobre la importancia de estas adaptaciones (por favor, que Antoni Guiral ha estado trabajando en la historia de Bruguera y podría haber hecho un artículo simplemente perfecto), o sobre el autor de las adaptaciones (pues no hubiese quedado bien un articulito sobre Julio Verne en este volumen)… Pero, por desgracia, lo que se tiene es una sensación de dejadez absoluta, de que todo vale con tal de colar una edición que será comprada sin miramientos.
Aunque, pese a todos los peros que se le puedan poner, lo más triste sigue siendo el olvido total de los autores. Una maravillosa oportunidad de reivindicar y reconocer la importancia de los autores de esta editorial, se convierte en un nuevo agravio a la memoria y trabajo de estos artistas, sin los que el éxito de la editorial hubiera sido imposible.

Por si a alguien le interesa, la autoría de las aventuras incluídas en este primer volumen es la siguiente:

- 20.000 leguas de viaje submarino: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
- Los hijos del Capitán Grant: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
- La isla misteriosa: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
- La vuelta al mundo en 80 días: Alberto Cuevas Hortelano (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
- Viaje a la Luna: Cassarel (G), Alfonso Cerón (D), Antonio Bernal (P)
- Las aventuras de César Cascabel: Cassarel (G), Alfonso Cerón (D), Antonio Bernal (P)
(G: guión, D: dibujo, P: portada)
Cassarel y Alberto Cuevas son pseudónimos de José Antonio Vidal Sales

25.Marzo.2008 | Opinión

¿Por qué no un premio al mejor webcómic en español?

Por cierto, aprovechando el momento y que la cosa está en caliente… ¿No va siendo hora de incluir en los premios del Salón una categoría al mejor webcomic en español? Los Harvey, Eisner e Ignatz la incluyen, Angoulême tiene su revelation Blog… Incluso existen premios específicos como los Web Ccartoonists Choice Awards.

Y si se quiere alguna razón más, no hay más que darse un paseo por Wee, que incluye más de doscientos webcomics en español.

28.Febrero.2008 | Enlaces, Opinión

La editorial Icedlands, en venta

La editorial Icedlands está en venta, como anuncian en su web.
Parece que la crisis económica comienza a apretar a las editoriales más pequeñas. Es verdad que la situación del tebeo es ilusionante, con más datos favorables que nunca, pero la realidad de la desaceleración económica que estamos viviendo pasa dolorosas facturas, y éstas pueden ser más graves en el caso del tebeo. No nos engañemos: cuando la hipoteca aprieta, lo primero que cae son los vicios, como los tebeos.
Y en una situación de este tipo, sólo aguantan las grandes, que tienen recursos y medios para aguantar el envite.

27.Febrero.2008 | Noticias, Opinión

Los niños mimados quieren seguir siendo niños

Menuda la ha montado en Francia Alain Finkielkraut. En una reciente entrevista a Liberation,  Finkielkraut hablaba sobre los peligros que corre la cultura hoy en día, y cuando le preguntaron sobre la BD, responde “que hay tantos libros a leer, lienzos a admirar, que no tengo tiempo que perder en ese que se llamaba antes los ilustrados. La belleza de los libros es que no tienen imágenes, que ofrecen camino libre a la imaginación. Cuando me cuentan una historia, tengo necesidad de que me den a pensar, que me den ganas de parar la lectura y levantar la cabeza, no que dibujen por mí a los héroes. Los niños mimados quieren seguir siendo niños.”
Aunque coincido con mucho de lo dicho en la entrevista (sobre todo en aquello que identifica la peligrosa tendencia de suponer que pensar es malo), es evidente que su boutade sobre la historieta es exagerada y sin lugar. Lo que ha merecido una carta abierta de la ACBD que, me temo, sigue con la misma argumentación de siempre: que si Maus es una obra maestra, etc.
Me parece que, a estas alturas, el discurso de la historieta debería ser algo más sólido que basarse siempre en la obra de Spiegelman para justificar su mayoría de edad. Y de hecho, me sorprende que las argumentaciones siempre vayan por ese camino. Es indudable la magistralidad de la obra de Spiegelman, pero para determinar la importancia de la literatura o la pintura nadie recurre a Cervantes o Velázquez, ¿por qué ocurre así en la historieta? ¿Será cierto que todavía no se merece la historieta su mayoría de edad?

25.Febrero.2008 | Opinión

¿Qué es un blog de tebeos? (y II)

Dar mi opinión después de haber lanzado la pregunta al ciberviento y haber podido leer las decenas de posts que se han hecho (¡gracias a todos por colaborar!) y los cientos de comentarios que ha provocado la cuestión es un poco tramposo, pero viene bien para poder tener una síntesis clara de todo lo dicho.
Y la conclusión no puede ser más obvia: un blog de tebeos es… un blog de tebeos. Perogrullada suma, es cierto, pero es la única respuesta posible. Porque en el fondo, la pregunta llevaba implícita otra intención, la de intentar definir hacia dónde va esto que hemos dado en llamar la blogosfera comiquera. Un movimiento que, en el fondo, no hace más que reproducir en escala lo que está ocurriendo en internet alrededor de los blogs.
A poco que uno reflexione, es evidente que un blog de tebeos no es más que una página personal donde alguien habla de sus aficiones, una especie de cajón (o, más propiamente, pila de tebeos) sobre el que nos subimos para lanzar a los cuatro vientos nuestras ideas más peregrinas, pero que no deja de ser un lugar común de opinión y encuentro.
A partir de ahí, ¿qué se le puede exigir a un blog? Nada. Absolutamente nada. Igual que el autor tampoco puede exigir más que pasar un buen rato escribiendo.
Sin embargo, es evidente que la situación está cambiando y los blogs pueden llegar a ser otra cosa. La flexibilidad e inmediatez del formato (que, no olvidemos, es lo que es en el fondo, una herramienta de publicación de contenidos en internet) ha generado una rápida aplicación de los blogs al mundo de la información. No es sólo que los medios generalistas se hayan fijado en el formato, es que el propio formato permite fácilmente el salto a la profesionalización. La diferencia estriba, única y exclusivamente en una cuestión de forma y aprovechamiento. Sólo hay que ver la ya importante lista de weblogs corporativos y de redes de blogs.
El problema viene de aplicar esta tendencia a los blogs de tebeos. En este momento, ya existen experiencias de blogs sobre tebeos profesionalizados, desde el difunto DDT hasta los actuales Comixaría, Actualidad cómic o Bocadillos en su tinta (del diario Público), pero es indudable que el 99% de los blogs sobre tebeos cumplen la norma de ser páginas personales. La diferencia estriba en la curiosa situación que se da en el mundo del tebeo. Mientras que en otros campos donde existen blogs (informática, deportes, política, corazón, etc), éstos conviven con una amplia oferta de información en otros medios (desde la prensa escrita a la televisión y radio), en el mundo del tebeo se da la curiosa circunstancia de que toda la responsabilidad de la información recae, ahora mismo, en los blogs (excepción siempre hecha de veteranos como Dolmen o las revistas de manga). Es decir: la información se está gestionando de forma absolutamente amateur, confiando siempre en la buena voluntad y tiempo libre de los blogueros. Y ahí nace toda la cuestión: determinados blogs comienzan a hacer muy bien su tarea de dar información (Zona Negativa, Con C de Arte, Entrecomics, Guía del Cómic, Es la hora de las tortas!, Más que cómics, Historietas Podcast, por sólo citar algunos…) y llega un momento en que su envoltura formal es de absoluta profesionalidad, que ha llegado a calificar (e incluso considerar seriamente) de periodistas a los que se dedican a dar información sobre tebeos desde el amateurismo. Y ante esa apariencia, es lógico que algunos puedan pensar en exigir un comportamiento profesional.
Pese a que muchos han atacado duramente a la organización del Salón de Granada, la realidad es que su confusión es absolutamente comprensible, a la vista de la situación actual de la información sobre cómics en España (otra cosa son las acusaciones vertidas en algunos comentarios a raíz de este tema, achancando conspiraciones mafiosas de rango supranacional que sólo merecen el olvido). En el fondo, lo que expresa Veleta es cierto: no existe una manera clara de dar información a los lectores sobre las actividades alrededor del mundo del tebeo. No ya sólo las organizadas por ellos en Andalucía: en situación similar se encuentran la práctica totalidad de citas comiqueras españolas, algunas tan importantes como el Salón de A Coruña, Getxo, Avilés, la Unicomic, Cómic_CS, las actividades de cómic de la Semana Negra o la Expocómic de Madrid, por no citar toda la pléyade de jornadas, concursos, cursos y demás que se dan en el territorio nacional. Y no sólo eso: es una situación que afecta a las propias editoriales (sobre todo a las más pequeñas), que no tienen otro medio para dar a conocer sus novedades de forma sencilla y rápida. Pese a que los blogs se han convertido en monstruos y han aceptado responsabilidades por encima de sus posibilidades, es injusto exigir a las iniciativas voluntaristas la aplicación del famoso principio arácnido de que “todo poder conlleva una gran responsabilidad”. Como bien indicaba Sergio Morales, que hagas muy bien algo como hobby no implica que se te pueda exigir según mercado. Su símil del aficionado al bricolaje que se dedica a hacer armarios a los vecinos y que al final se le exigen responsabilidades no puede ser más acertado.
Pero es evidente que el problema sigue sin resolver: ¿cómo se profesionaliza la información sobre tebeos? Exigir a los pocos blogs profesionalizados que hay un funcionamiento perfecto es, hoy por hoy, una utopía. Apenas acaban de comenzar y todavía están en rodaje. Parece lógico pensar que deberían existir iniciativas que partiesen desde la propia industria, que comienza a moverse en el mundo de los blogs informativos (Glénat,  Norma, …), pero que siguen sin resolver todo el problema, al centrarse únicamente en sus empresas. Hoy por hoy, la única solución sigue siendo agregadores como Tebelogs! o decomics, en tanto son sistemas que permiten un rápido vistazo a todos los blogs, una suerte de centralización cooperativa de esfuerzos voluntaristas que , en su diversidad temática y argumental, permite una cobertura casi total de todo lo que pasa en el tebeo en España. Lo importante no sería que uno u otro blog hablase del tema, sino que se hablase de ello en alguno de los blogs de estos agregadores.
Aunque evidentemente hay otra solución: que alguna empresa o institución relacionada con el mundo del tebeo genere un agregador corporativo, que recolecte la información de las editoriales (por ejemplo, la que publican en sus blogs) así como la de eventos. Un lugar aséptico pero con un espíritu únicamente de información. El problema, lógicamente, es que supone una inversión: tanto de puesta a punto de la página como del pago a alguien que se encargue de su mantenimiento, no sólo de forma pasiva, recibiendo información, sino buscándola y recopilándola. Porque ése sería su trabajo, por lo que siempre sería exigible que se diera la información, allí donde estuviera.

Eso sí, mientras tanto, nosotros, a lo nuestro. Cada uno que hable de los tebeos que le gusten, de lo primero que le pase por la cabeza. O incluso que se dediquen a conspirar para controlar el mundo mundial, ¿por qué no?

14.Febrero.2008 | Opinión

Between the cocoon and the Comics Code Authority

No puede ser más claro Dirk Deppey en Journalista!:

“No es un secreto que la industria de los cómics de Nueva York tiene un problema a la hora de atraer nuevas lectoras… pero tampoco es un secreto que la industria de los cómics de Nueva York tiene un problema atrayendo nuevos lectores, punto. Es en este momento la única porción de la gran industria de los cómics aquejada de este problema hasta ese extremo: desde los webcomics hasta los cómics más artísticos pasando por los editores de manga y las nuevas líneas de comics comerciales publicados por editores tradicionales de libros, los comics en general han comenzado por fin a ser atractivos de nuevo para la gran mayoría del público norteamericano.”

El interesantísimo artículo “Between the cocoon and the comics code authority” es un excelente resumen y puesta en negro sobre blanco (electrónico) de la realidad de la industria americana actual del cómic de superhéroes, incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos y exprimiendo hasta el límite unos esquemas absolutamente caducos. Lo que en principio es una reflexión sobre la dificultad de la industria tradicional para captar lectoras, pronto da en el clavo de la insostenible situación actual de las dos grandes, anclados por un lado en proveer de historias a un grupo de lectores fieles, pero ya talluditos y peinando canas (como define Deppey, “the hardest of their hardcore superhero fans”) pero sabiendo que necesitan producir nuevos productos atractivos para los jóvenes lectores, que no valen con simples “retcons”, sino que necesitan un profundo cambio de rumbo si quieren mantener sus fructífereas franquicias cinematográficas y generar lectores en el futuro.
De hecho, ya lo he comentado por esta página alguna vez, no es un problema de que los niños y niñas ya no lean tebeos, sino que no leen tebeos de superhéroes. El éxito brutal, arrasador del manga en los USA, la cuna del género, es meridianamente claro y revelador. Los niños y niñas leen tebeos, y en grandes cantidades, solo que ya no leen tebeos de superhéroes. Lo resume Deppey en una contundente frase: “Como los chicos, las chicas no leen cómics de superhéres; tienen cómics para ellos, con variedad de géneros y niveles de edad, y no están interesados en aburridos clichés narrativos que fueron agotados décadas antes.”
No puedo estar más de acuerdo con la visión de Deppey, que coincide punto por punto con muchas de las ideas que expresado por aquí: el problema radica fundamentalmente en la incapacidad de la industria de innovar y atraer nuevos lectores. No son capaces de extraer enseñanzas del éxito del manga, sino que tan sólo se dedican a clonar ideas sin entrar realmente en la base del problema.
Un excelente artículo.

5.Febrero.2008 | Opinión

Adolescentes

En la última semana, varios blogs han reflexionado sobre el futuro de la blogosfera comiquera, compartiendo la idea de que pasa por un bache, por un momento de cierta melancolía, de ánimos bajos. El cierre de algún blog que podía haber abierto camino en prensa, el intento de abandono de algún bloguero de pro, la desaceleración de blogs de referencia, el cuestionamiento de la utilidad de tebelogs, la falta de participación en la elección de los mejores del año… Parecen síntomas que, en efecto, podían llevar a esa conclusión.
Sin embargo, me vais a permitir romper una lanza a favor de los blogs comiqueros y lanzar una teoría diferente. En primer lugar: no hay ningún medio artístico y cultural que haya logrado lo que el mundo del tebeo ha hecho en Internet. Con más de 400 blogs en continua renovación, organizados alrededor de al menos dos agregadores de noticias (Tebelogs! y decomics), los aficionados a la historieta tienen a su disposición información y opinión fácilmente accesible en cantidad y calidad infinitamente superior a la de cine, literatura, pintura, música, etc.
Y en segundo lugar: esa apatía que parece mostrar la “blogosfera comiquera” (menudo término éste), no es más que un reflejo de su todavía temprana adolescencia. No nos equivoquemos: el fenómeno blog en Internet está en pañales. Se supone que este blog es “el veterano” y apenas acaba de cumplir cinco tiernos añitos. Verdad es que el tiempo en Internet sufre una contracción que ríase usted de Lorentz y Einstein juntitos: un año en el ciberspacio son décadas en el mundo normal. Pero no nos equivoquemos: en la paradoja internera de los gemelos, el del mundo real sería ya un maduro cincuentón, pero el que ha vivido sus cinco ciberespaciales añitos, sigue siendo un crío de cinco años, pensando como tal. Una falta de madurez que se añade al ya crónico complejo de Peter Pan de la información sobre tebeos. Desde que yo recuerde, han sido los aficionados los que han arrastrado de ese carro. Si primero fueron los fanzines, ahora son los blogs, evolución natural tecnológica de aquéllos, pero que sigue sufriendo sus mismos errores. La imposible profesionalización de informadores y críticos ha generado una situación en la cual el aficionado depende de la ilusión de un puñado de iguales para poder estar al día de su pasión. Ilusión que, lógicamente, viene siempre mediatizada por los problemas mundanos del día a día. Los chavales que en su día hacían fanzines, dejaban de hacerlos cuando tenían que trabajar o fundar una familia. Lo mismo que pasa ahora, que por muchas ganas que se le eche al asunto, la vieja costumbre de comer tres veces al día obliga a dedicar al castigo divino una jornada laboral tras la que, difícilmente, quedarán ímpetus para hacer otras cosas. Eso mismo está pasando en Internet ahora, con la diferencia del dinamismo propio de la red. Si en su día la desaparición de un fanzine llevaba a otro, ahora el cierre de una web favorece la aparición de diez.
No significa lo anterior que deba desaparecer el amateurismo de la red. Antes al contrario, no estoy pensando en una web de sesudos profesionales, pero la inexistencia de medios profesionales lleva a los blogs a situarse en una especie de mundo del Último recreo altuniano, una isla aislada donde lo máximo que se puede llegar a ser es un señor de las moscas. En ese escenario, se pervierten las ideas y se confunden términos. La crítica, inexistente e igualmente adolescente, se desorienta pensando que la profesionalización e independencia es “hablar mal” de tebeos, en un intento desesperado de maduración que alcanza su máxima expresión en la freudiana concepción de “matar al padre”, traducida aquí en la idea de poner en solfa a los clásicos establecidos como ejemplo de buena praxis. Comportamiento adolescente clásico, obligado y necesario, pero que no deja de ser una etapa más en la evolución y que indica claramente en qué punto nos encontramos todavía los que creemos ser “críticos”, que seguimos confundiendo una crítica profunda con hablar de la transición de viñetas de una página.
Hace muy poco, en el congreso de literatura y cómic que se organizó en Valencia, pude comprobar con sonrojo a que distancia sideral nos encontramos todavía de la verdadera crítica, del trabajo real y concienzudo sobre la historieta. Las intervenciones de Jan Baetens, Pascal Lefreve, Antonio Martín y Thierry Groensteen fueron un mazazo contundente a cualquier ínfula de igualdad. El camino por recorrer es largo todavía, larguísimo, y no puede ser dado por amateurs que dedican sus ratos libres a su pasión.
Sin embargo, esto no significa que los blogs tengan que abandonar su labor, al contrario. Si bien es cierto que es difícil alcanzar el nivel de análisis y profundidad que requiere una crítica y teórica profesional, los blogs tenemos una baza importantísima a nuestro favor: la pasión. Difícilmente se podrá encontrar un medio profesional que pueda transmitir nuestro amor a los tebeos como lo hacen los 400 blogs que hay en Tebelogs. Cada uno con sus filias y fobias, cada uno con su personalidad propia, pero siempre amando profundamente esas páginas llenas de dibujos y letras. La labor de promoción y proselitismo de la historieta que hacen los blogs se está convirtiendo, sin duda, en uno de los motores de esa ansiada normalización de la historieta en nuestra sociedad. Es verdad que todavía su impacto es pequeño en un país donde el acceso a Internet es aún la excepción y no la regla, pero la ilusión que demuestran al hablar de su vicio preferido es tan grande que está contagiando a medios generalistas de mucha mayor implantación y difusión. Es más, me atrevería a decir que, por definición, los blogs deben cursar perennemente en esa adolescencia.
Muchos son los problemas de los adolescentes: incoherencias, indefiniciones, miedos y confusiones, pero es innegable que sólo en esa edad dorada todavía creemos que los sueños pueden ser realidad. Y ya se sabe, la materia de la que están hechos los sueños es la mayor fuente de energía del universo.

18.Enero.2008 | Opinión

Lo mejor del 2007

Complicado, muy complicado ha sido elegir una lista de “Lo mejor del 2007″, aunque repasada la lista de novedades, dos puntos destacan claramente: por un lado, la impresionante producción española de este año, muy superior a la de otros años y, en general, con obras de calidad excelente, por encima de las foráneas. El segundo, la importancia de las reediciones y ediciones de clásicos. Sin duda, este año las mejores obras editadas han sido El Eternauta, el Popeye de Segar y el Freddy Lombard de Chaland, pero hacerlos competir en igualdad de condiciones con las demás me parece injusto, así que las dejo en un apartado especial para ellas.
Dejando estas series de lado, una lista de los mejor del año, será encabezada, sin duda, por esa maravilla que es Nunca me has gustado, de Chester Brown, uno de los tebeos más brillantes que dio la década de los 90 y que por fin se ha editado en España. Brown da un recital narrativo (¡qué uso de las elipsis espaciales!) para contar una historia compleja, en la que consigue transmitir perfectamente las ambigüedades e incoherencias del fin de la juventud, pero con la suficiente maestría como para plantear lúcidas cuestiones que obligan al lector a reflexionar y analizar lo que está leyendo. Seguido muy de cerca de Arrugas, un tebeo emotivo y brillante como pocos. No hay muchas sorpresas en la lista de los diez primeros, más o menos organizados por orden de preferencia:
1. NUNCA ME HAS GUSTADO, de Chester Brown
2. ARRUGAS, de Paco Roca
3. EL BULEVAR DE LOS SUEÑOS ROTOS, de Kim Deitch
5. S., de Gipi
4. 36-39 MALOS TIEMPOS 1, de Carlos Giménez
6. VOLÁTIL, de Luis Durán
7. PEREZA, de Gilbert Hernandez
8. EL GABINETE DEL DOCTOR SALGARI, de Santiago Valenzuela
9. LA VOLUPTUOSIDAD, de Blutch
10. SÓCRATES EL SEMI-PERRO 2: ULISES, de Joann Sfar y Christophe Blain

Y, tras ellos, muchos tebeos muy destacables, sobre todo los españoles, con obras tan excepcionales como LAS CRÓNICAS DE ONO Y HOP, de Javier Olivares, EL MARTÍN PESCADOR, de Luis Durán, LA PAREJITA: CAZADORES DE OFERTAS, de Manel Fontdevila, BIENVENIDO AL MUNDO: ENCICLOPEDIA UNIVERSAL CLISMÓN, de Miguel Brieva, AUTOBIOGRAFÍA NO AUTORIZADA, de Nacho Casanova, HACERSE NADIE, de Jorge García y Fidel Martínez y OCURRIÓ CERCA DE TU CASA: SABE DIOS, de Carls. Una lista a la que hay que añadir muchos tebeos extranjeros de gran calidad, como GUS 1: NATHALIE, de Christophe Blain, el poético EMIGRANTES, de Shaun Tan, la sensacional vuelta de Tardi con EL SECRETO DEL ESTRANGULADOR de la mano de Pierre Siniac, la vuelta del Corben de Warren, con LA GUARIDA DEL HORROR, los maravillosos finales de tres obras maestras que he sacado de la lista principal por aquello de no repetir, EL FOTÓGRAFO, LUPUS y LA ASCENSIÓN DEL GRAN MAL (posiblemente, la mejor obra europea de los últimos años), obras tan interesantes como MALDICIONES de Kevin Huizenga, el genial DIARIO DE UN FANTASMA, de Nicolas de Crécy, el divertidísimo BLOTCH de Blutch o la apasionante KIKI DE MONTPARNASSE de José-Louis Bocquet y Catel Muller. Sin olvidar, por supuesto, ese prometedor comienzo de RG 1: RIYAD-SUR-REINE, de Pierre Dragon, Frederik Peeters o el demoledor final de ¿CUATRO?, de Enki Bilal o la tierna ingenuidad de YOTSUBA!, de Kiyohiko Azuma. Y ojo, que ha sido un excelente año para los superhéroes, con series tan interesante como las vibrantes SLEEPER y DAREDEVIL de Ed Brubaker, el siempre interesante INVENCIBLE de Kirkman, la vitriólica DEAD GIRL, de Milligan y Dragotta, la divertidisísma HULKA de Slott y Bobillo, los delirantes MARVEL ZOMBIES, de Kirkman y PhIlips o la genial NIÑATOS de Rick Veitch.

Pero, como decía, este ha sido el año de las reediciones y de la llegada de clásicos indiscutibles, comenzando por EL ETERNAUTA, la obra maestra de Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López y siguiendo por el POPEYE de Segar y FREDDY LOMBARD de Chaland. Tres épocas distintas y tres obras maestras, a las que hay que añadir la excelsa edición de PRÍNCIPE VALIENTE de Manuel Caldas, la recuperación de los CUENTOS VIVOS de Apeles Mestres, la posibilidad, por fin de leer completos el CONCRETE de Chadwick o el NEXUS de Baron y Rude. Citar, por supuesto las edicions recopilatorias de Will Eisner (que incluyen algunas obras inéditas, pero que meteré en este apartado) y no olvidar las series que han seguido o se han completado como la necesaria edición de VALERIAN de Christin y Mezieres, TOMÁS EL GAFE, TARZÁN, KRAZY KAT, SPIRIT, SNOOPY Y CARLITOS, BLACK JACK o los tebeos de la línea ABC de Alan Moore.

También ha sido un buen año para las revistas. Pese al mazazo de la desaparición de NSLM y HUMO, el año ha visto la aparición de proyectos tan interesantes y sugerentes como EL MANGLAR, BDBANDA, ARGH!, la revitalización de DOS VECES BREVE y la importación de la brillante antología MOME.

Y no me gustaría acabar este repaso sin un punto de atención: el importante aumento de publicaciones teóricas. La recuperación de la HISTORIA SOCIAL DEL CÓMIC, de Terenci Moix, abrió la puerta para el monumental proyecto de Toni Guiral DEL TEBEO AL MANGA: UNA HISTORIA DE LOS CÓMICS, al que hay que añadir su indispensable TEBEOS DE NUESTRA INFANCIA. No son los únicos, porque año el número de publicaciones teóricas se ha multiplicado, con aportaciones de Dolmen, Sinsentido, Ponent, Astiberri, etc.

Un año interesante

16.Enero.2008 | Opinión

¡Matad al mensajero!

Vuelve la polémica: hoy el diario EL PAÍS publica una noticia en la que se descubre todo el contenido del final de polémica saga arácnida One More Day. Un “spoiler” de esos gordos, vamos. La cuestión es que, con seguridad, muchos verán tal noticia como un terrible agravio a los lectores, al igual que ya pasó con el famoso desenmascaramiento de Spiderman, la muerte del Capitán Marvel, etc. Sin embargo, yo pediría unos puntos de reflexión sobre este ya antiguo debate.
En primer lugar, sólo se tiene que ver que la noticia viene firmada por la agencia EFE para tener claro que la noticia aparecerá casi en toda la prensa. Es una noticia más y para muchos diarios, es la forma más cómoda de rellenar contenidos.
En segundo lugar: si viene de una nota de agencia… ¿de dónde creéis que viene? Pues de una polémica lanzada por la propia editorial, es obvio. De hecho, no es difícil ver que una de las constantes estratégicas de Quesada en Marvel es el lanzamiento mediático de los “acontecimientos”.
Y, por último: ¿realmente tiene sentido enfadarse por los “spoilers” en el mundo globalizado de internet del siglo XXI? Con la inmediatez que da internet, cualquier usuario, de cualquier parte del mundo, puede enterarse de un supuesto “secreto” en un tebeo, película, libro o serie minutos después de que haya salido a la luz. Deberíamos ir pensando en cambiar el chip e ir pensando que, de una forma u otra, nos enteraremos siempre de estas cosas… a no ser que se decida vivir nuestra afición como anacoretas aislados del mundo, claro.
A estas alturas, declaraciones de muerte a los periodistas, peticiones de hoguera pública y demás, me parecen simples llamamientos a matar a un mensajero de algo que, por desgracia ya es normal.

11.Enero.2008 | Noticias, Opinión

¿Es necesario un premio para las librerías especializadas?

La pregunta viene al caso de una noticia que FICOMIC comunicaba hace apenas unos días: la creación de una categoría dedicada a las librerías especializadas dentro de los premios del Saló Internacional del Cómic de Barcelona. La respuesta es obvia: sí. Pero necesita, creo, ciertos matices.
Que las librerías especializadas merecen un reconocimiento a su labor me parece obvio: es indudable que si hoy tenemos tebeos en España y la situación es la que es, es gracias a la labor callada de cimentación que han hecho las librerías. Durante años de vacas flacas, el tebeo ha subsistido gracias al trabajo de los libreros y hoy, en plena “recuperación” aparente del mercado, que les obligará a una lógica reformulación de sus objetivos y funciones, es todavía más de justicia premiar su labor.
Sin embargo, tengo serias dudas sobre la fórmula elegida por FICOMIC para otorgar este galardón. En principio, FICOMIC elaborará un listado de librerías, que será acompañado de un informe de actividades realizadas para que profesionales y público voten a la mejor librería. El planteamiento puede parecer razonable (sobre todo si consideramos ese informe adjunto), pero me temo que puede chocar con el sesgo del localismo obligado de las librerías especializadas. Por mucho que se hable de las actividades de un librero, la realidad es que, seguramente, se votará según el trato que se recibe en las librerías. Ya de por sí este dato es importante, diferenciando entre el simple tendero (que los hay, y muchos, por desgracia) y el verdadero librero que se preocupa por atender a sus clientes, pero introduce la dificultad obvia de comparar fuera del entorno próximo de nuestra compras. Mucho me temo que profesionales y público votarán por las librerías de la ciudad que conocen y eso introduce una variable no considerada: la población. O mucho me equivoco, o este premio se irá a una librería de Barcelona o Madrid, por una simple cuestión de estadística. No es que no existan grandes librerías en estas ciudades, pero que sea la población (o peor, el volumen de ventas) el factor decisivo a la hora de dar este premio me parecería una perversión total del objetivo y sentido del mismo. Deja fuera de forma autómatica a las librerías de pequeñas poblaciones que están haciendo labores increíbles de promoción y sustento de la historieta, por el simple hecho de que nunca tendrán suficiente público que las vote.
Dado este carácter localista, completamente diferenciado al existente en el resto de premios (cualquier tebeo tiene, a priori, una distribución a nivel nacional, incluso los que están destinados a comunidades definidas, como los realizados en gallego o catalán), yo propondría que el premio a la mejor librería tuviera una consideración especial y fuera otorgado por un jurado, a partir de informes previos sobre las actividades de las librerías (que podrían -e incluso deberían- incluir encuestas hechas en internet a los usuarios de las mismas). Sirva como ejemplo el premio a la mejor librería que otorga la Dirección General del Libro en la Comunidad Valenciana: las librerías presentan sus candidaturas con un completo dossier de actividades sobre las que decide un jurado de expertos elegidos por la Generalitat.
Me puedo equivocar en mis hipótesis, pero creo que es un premio suficientemente importante y necesario como para que no se generen resquicios de duda que lo empañen.

4.Enero.2008 | Noticias, Opinión

Curiosidad patriotera

Estoy repasando la lista de novedades del 2007 (paréntesis: impresionante la exhaustiva labor que hace Javier Arriola, a este hombre la comunidad blogosférica-comiquera le debería mandar un jamón todos los años) para hacer la ya tradicional selección de lo mejor del año. Todavía tardará un poco porque tengo lecturas pendientes y no me gustaría, como me pasa todos los años, que las prisas por sacar el listado me dejaran en el tintero/teclado alguna obra de obligatoria reseña, pero lo que si voy teniendo muy claro es que, dejando reediciones aparte (las grandes protagonistas de este año), el 2007 será recordado como uno de los de “mejor cosecha nacional” en lo que a tebeo se refiere. Me atrevo ya a avanzar que la gran mayoría de los mejores tebeos que he leído este año son casi todos obra de autores patrios. No es que sea yo muy dado al patriotismo, más bien al contrario (de hecho, sigo reverencialmente la famosa frase del Coronel Dax), pero a uno le alegra el día ver que gente conocida y cercana hace obras que se pueden codear con lo mejorcito de lo mejorcito. Y, sobre todo, dice mucho de la extraordinaria calidad de los autores españoles, muchas veces olvidados y poco reivindicados por el público en general.

3.Enero.2008 | Opinión

Lujo asiático…

Repuesto ya del trauma infantil del cierre del DDT, me dedico estos días a lo que uno se debe dedicar estos días, a saber y por orden de importancia: ejercicios de dilatación extrema de la cavidad estomacal por ingesta masiva de polvorones y turrones; desarrollo de la capacidad de abstracción autohipnótica durante largos periodos (erróneamente denominado por algunos como siestas de más de dos horas) y, sobre todo y ante todo, a la disminución de la inmensa pila de tebeos que se había acumulado en estos meses de histeria variada.
Lo curioso es que en esa inmensa pila abundan ediciones especiales lujosísimas y espectaculares, desde las ediciones de Peter Maresca de Gasoline Alley o Little Sammy Sneeze al Black Dossier de Alan Moore (impresionante, el próximo post lo dedicaré a este maravilloso metatebeo). Una costumbre que se ha puesto de moda y a la que no está siendo ajena el mercado español, donde la editorial Norma continúa con la costumbre iniciada el año pasado y aprovecha la campaña navideña de regalo compulsivo para sacar una impresionante y maravillosa edición de lujo de La balada del mar salado, de Hugo Pratt.
Un libro maravillloso, que reproduce los originales de la obra a su tamaño real, permitiendo encontrar matices y texturas nunca antes vistas en esta genial obra de Pratt. Es verdad que aquí se podría iniciar un razonable debate sobre si la reproducción de los originales (e incluso la simple exposición) tiene sentido en un arte que está pensado para ser reproducido. Las aguadas de Pratt son preciosas y permiten llegar a detalles que no se habían percibido nunca, pero cuando lo hizo, tenía pleno conocimiento de que se perderían en la reproducción. A diferencia del pintor, que realiza una obra única que está pensada para ser expuesta, el autor de historieta crea un original que, en teoría, nunca verá la luz. De hecho, no son pocos los autores que tienen originales realemente “guarros”, llenos de retoques, correcciones, manchas, etc… que desaparecen por arte de magia en su paso por la fotomecánica. Sin embargo, y aceptando todos los peros que se quieran poner, lo cierto es que la edición de Norma abre nuevas perspectivas a la mítica obra de Pratt. Las gradaciones que introducen las aguadas consiguen que la atmósfera de la obra, de por sí ya mágica, gane en expresividad, consiguiendo que ese halo de aventura romántica que siempre ha envuelto a Corto Maltés se acentúe.
Una experiencia orgiástica para cualquier aficionado a Corto que me lleva a otro razonamiento sobre la aparición de este tipo de obras de elevadísimo precio en el mercado español, que sólo puede atender a dos motivos bien diferenciados: a) que el mercado español del tebeo realmente esté aumentando y que ya exista espacio para este tipo de ediciones “especiales” que complementan a las ya existentes y son ideales para estas fechas o, b) que en el mundo del tebeo hispano existen frikis con tal compulsión compradora que serían capaces de quitarles los potitos a sus hijos con tal de comprarse estas ediciones. Servidor es muy consciente de estar en el segundo grupo (sin más que cambiar los potitos por las latitas de mis gatitos), pero también tengo claro que nuestro número no es suficiente para sostener un mercado estable de estas ediciones, aunque sean anuales. Ergo la conclusión parece lógica: es más que posible que el mercado del tebeo en España esté en crecimiento. En cualquier caso, todos contentos, porque si esta conclusión es cierta, maravilloso y genial. Y si no, pues tamboén, porque el rato que nos estamos pasando los obsesos del tebeo es impagable.
Eso sí, en este último caso, posiblemente ni hijos ni gatos piensen lo mismo…
P.D.1 : Mañana, Black Dossier.
P.D.2 : ¿Qué os parece lo de poner las novedades y agenda en un miniblog ahí a la derecha?

30.Diciembre.2007 | Opinión

Adios al DDT, vuelve La Cárcel de Papel

Hace apenas una hora estaba dándole vueltas a qué hacer con La Cárcel y hace cinco minutos me acaban de resolver vía externa uno de los principales problemas: el DDT cierra por cuestiones presupuestarias. Su último post será el 31 de diciembre.
A primera vista, eso implicaría que La Cárcel de Papel puede volver a lo que era antes de la dualidad DDT/Cárcel, pero debo reconocer que hay cambios que me han gustado. La Cárcel es un blog personal y, como tal, susbsistirá de esa forma, es decir, que que me gustaría decir adiós a las interminables listas de novedades o los comunicados de prensa. Nunca me han gustado y siempre me parecieron un añadido en el blog, pero debo reconocer que han sido y son muy útiles a muchos lectores, por lo que estudiaré como incluirlos de forma colateral, sin que molesten al flujo principal de entradas.
Me parece que éste era el empujón del que hablaba hace un rato… :)

27.Diciembre.2007 | Noticias, Opinión

Cinco

Decía un álbum en su título que 5 es el número perfecto. Curiosa profecía, porque el quinto aniversario le llega a La Cárcel en un momento de cambio profundo. No, no he abandonado la página, aunque lo parezca. La Cárcel sólo me ha dado alegrías y es mi niña bonita, lo que de verdad me gusta y nunca abandonaré, pero la realidad es que, como ya conté hace un tiempo, el trabajo se multiplica por todas partes. El aumento de compromisos dentro del mundo del tebeo ha coincidido con un incremento del trabajo en la facultad y, pese a lo que muchos han llegado a teorizar, ni soy ubicuo ni omnipresente. El día tiene 24h y he tenido que racionalizarlas al máximo.No voy a esconder que el estrés ha hecho un poco de mella en mí y que, en muchos momentos, he sentido la tentación de tirar la toalla. Pero servidor es de optimismo fácil y, pasado el nubarrón, sigo teniendo muchas ganas de hacer cosas, en internet y fuera de internet.
El problema es cómo hacerlas.
Desde hace un par de meses, estoy dándole vueltas a muchas ideas para esta página. Abrirla a colaboraciones externas es una posibilidad, cambiar el estilo de los posts… No sé. He comprobado que los post largos generan largos debates que, creo, son muy fructíferos. Pero también me apetece otro tipo de post, más informal y corto. La idea, desde luego, es volver a los orígenes que marcaron el espíritu de esta página hace cinco años: un espacio personal de reflexión sobre la historieta.
Pero no tengo muy claro todavía cómo hacerlo.
Durante esta semana sin posts, me he dedicado a probar diferentes tipos de entradas, plugins para hacer diferentes cosas, formatos más adecuados, diseños… sin encontrar el punto necesario que me dé el empujón definitivo. Cada vez tengo más claro lo que quiero hacer, pero no me convencen de momento las pruebas que he hecho.
Cinco años ya (bueno, sí un poquito más, el dominio se compró en mayo, pero el estreno fue el 27 de diciembre de 2002). La verdad es que han pasado demasiado rápido y, como decía antes, sólo puedo decir cosas buenas. Ha habido (y hay) siempre algunas cosillas negativas, pero os puedo asegurar que el global es inmensamente positivo porque las satisfacciones han sido muchas, sobre todo en el campo personal, donde hoy puedo hablar de grandes amigos gracias al blog. Y todas esas alegrías han sido posibles gracias a vosotros y vosotras, esos que leéis día a día La Cárcel. No me importan mucho las visitas, de hecho, casi mejor que haya menos, que si no voy siempre de cráneo con la saturación del servidor, pero siempre tendré que agradecer la fidelidad de muchos que han estado siempre ahí, muchas veces en el total anonimato, otras apoyando, participando o criticando, qué más da, pero siempre ahí, leyendo día a día las tonterías que escribo.
Si miro atrás a las primeros entradas de La Cárcel, no puedo menos que maravillarme del cambio que ha dado el tebeo en España. Su consideración social ha mejorado, la atención hacia él es hoy mayor que nunca… pero quizás por eso ese objetivo de “hacer proselitismo del tebeo” tiene mayor sentido hoy que nunca. Si un lustro atrás era una especie de actitud utópica y romántica, hoy tiene su sentido es palpable y real. La vanidad me puede y a veces pienso que esta página ha tenido mucho que ver en todo esto, pero la realidad es que sólo ha sido un grano de arena más en esta montaña que hemos construido todos, juntando nuestro hombro para conseguir que nuestra pasión por el tebeo se contagie como una pandemia sin cura. Lo que hoy tenemos no hubiese sido posible sin el trabajo de todos esos anónimos que han puesto horas y horas de su tiempo: desde los autores a los libreros, pasando por editores, salones, distribuidores y, por supuesto compradores. Todos han colocado su ladrillo y, por pequeño que éste sea, ha sido fundamental en el equilibrio del conjunto. Todavía es inestable, pero sus cimientos son más sólidos de lo que muchos piensan. Por eso hacer proselitismo del tebeo tiene hoy más importancia que nunca. No sólo desde La Cárcel, sino desde los casi 400 blogs que hablan diariamente de tebeos.
Sigo pensando que internet somos cuatro gatos, pero el ruido que estamos haciendo parece que, por fin, está dando sus frutos. Un ruido que sólo tiene sentido olvidando individualidades y considerando el conjunto, desde el blog más modesto al de más éxito.
El 2008 se adivina apasionante para el mundo del tebeo. Y La Cárcel de Papel estará ahí, hablando y haciendo proselitismo de mi pasión por los tebeos. No sé cómo ni me importa mucho. Estará. Y tranquilos, que no tardará mucho en revivir, apenas unos días.
Gracias de nuevo a todos.

27.Diciembre.2007 | Opinión

Y luego nos quejamos…

A veces, demasiadas, el ombliguismo del mundo del tebeo nos lleva a considerar que los problemas de la historieta acaban y empiezan dentro de las limitadísimas fronteras de este mundillo. Quizás es una reacción natural, tribal si acaso, pero es indudable que los mimbres de los que están hechos los problemas de la historieta son comunes a los de otros problemas de la sociedad. Son simples consecuencias de gravaes cuestiones que, por una simple cuetsión de escala, en el reducido universo comiquero se transforman en apocalípticas soflamas. Un reduccionismo en el que caemos todos, yo el primero.
Basta ver uno de los titulares de hoy de EL PAÍS para comprender cómo se trasladan los problemas de la sociedad al tebeo: “La lectura lastra la educación de los jóvenes”. Una noticia derivada del demoledor informe PISA y que demuestra que si no se leen tebeos es porque, simplemente, no se lee. En general y sin prejuicios previos. Se podría aquí hablar de la cortedad de miras de una clase política que no ve en el tebeo una excelente herramienta de introducción a la lectura en el niño, pero quizás sería tan sólo una egoísta simplificación de un gravísimo y crucial problema, el del la creciente aculturalidad de nuestra sociedad (que, no lo dudemos, entronca con el discurso antiintelectual que hace poco se comentaba en filocomic).
Pero volviendo al tema en cuestión, basta ver un poco levantar la vista para comprobar que lo que consideramos horrores de la situación de la historieta no son más que repeticiones a escala de lo que pasa en otros campos de la cultura. Si nos quejamos de la falta de ventas del tebeo, sirva como comparación que la gran mayoría de los libros publicados en España difícilmente superan ventas de 1000 ejemplares (vaya, como los tebeos). Los autores de literatura, salvo las contadísimas excepciones de los bestsellers de turno, se dedican a otras tareas para poder asegurarse el condumio diario. Es verdad que hay muchos más autores que viven de la literatura que del tebeo, pero una simple regla de tres lleva de la una a la otra.
Odiosas comparaciones que no quitan que, por lo menos en algunos casos, las quejas sean fundamentadas: desde la falta de consideración a la cultura del tebeo a la nula equiparación de las ayudas institucionales, pero la comprobación de lo ocurrido con artes “serias” como el cine, el teatro o la literatura no permiten ser muy halagüeños en los resultados.

3.Diciembre.2007 | Opinión

Reglas para la superviviencia de la historieta (o Decálogo del gafapastismo ilustrado)

Interesante, polémico y provocativo el artículo que publicaba Vicente Verdú en Babelia la semana pasada: Reglas para la supervivencia de la novela. Una reflexión que, resume rápidamente, establece que la novela actual debe buscar una vía propia que la diferencie de otros medios, incorporando los nuevos recursos narrativos de la que denomina la “comunicación fragmentada” (los blogs), evitando que pueda ser trasladada a otros medios como el cine o la televisión, huyendo de los géneros clásicos y acercándose al espacio interior del individuo y a su visión de la realidad como fuente única de inspiración, pero sin olvidar nunca el humor como referente ineludible de la inteligencia. Diez puntos que retan claramente al debate y que se conforman, curiosamente, como una especie “Biblia de Gafapastismo” que tiene multitud de puntos de contacto (en tanto son discutibles y aplicables o no) con la historieta.
Sirva como ejemplo el primero de los puntos de su decálogo de mandamientos: la huída de la traslación a otros medios. Precisamente la historieta se ha convertido en una especie de inmensa barra libre para los productores cinematográficos, donde encontrar “inspiración” para sus nuevos “megahits”. ¿Es malo que esto se produzca? Depende de la visión que se quiera dar. Verdú plantea la necesidad de establecer la literatura como un medio diferenciado, que ofrezca satisfacciones alejadas de las que ya ofrece el cine y la televisión. Compara en cierta medida el papel actual de estos dos medios con el de la novela popular del siglo XIX. Si en ese momento la literatura popular servía como único mecanismo de evasión para vivir otras vidas, ese papel es ahora propiedad de otros medios. Una opinión interesante, pero que en el caso de la historieta lleva a otros matices y planteamientos: el tebeo ha sido parte fundamental de la cultura popular de este país, medio de evasión obligado para muchas generaciones. Era la “TV de los pobres”, como bien se dice. Y quizás, un poco en la línea de la reflexión de Verdú, el abandono y olvido del tebeo por parte del público podría tener mucho que ver con esa sustitución de roles en los medios que comenta. Aquellos que usaban el tebeo para evadirse, hoy son fieles teleadictos, que encuentran en este medio lo que el tebeo proporcionaba con más inmediatez y posibilidades. Es posible. Sin embargo, hay que añadir en el caso de la historieta que la actual proliferación de adaptaciones tiene una doble acción: por un lado, la indudable promoción que se está haciendo de la historieta. Es incuestionable que el aumento de ventas que está viviendo el tebeo está íntimamente relacionado, entre otras cosas, con la avalancha de películas basadas en tebeos que estamos viviendo. Pero, por otra parte, en el caso particular del género de superhéroes puede provocar una traslación entre medios, dejando sin sentido la publicación en papel frente a la espectacularidad alcanzable en cine y televisión.
Más discutible es su llamada al abandono de los géneros y la búsqueda de caminos de realismo basados en la vida. Pese a que, personalmente, no voy a negar que a priori me interesa mucho más una historia de corte costumbrista o autobiográfico que otra de género, la furibunda proclama contra ellos me sorprende. Pero, paradójicamente, el tebeo vive un proceso de dicotomización radical entre esos dos conceptos. Hoy por hoy, el auge de la narración costumbrista (eje fundamental del llamado “gafapastismo”) se establece como una especie de contrario obligado al género, estableciendo una suerte de elección forzada entre ambas opciones.
¿Por qué ese odio al género?¿Por qué esa defensa a ultranza de lo biográfico?
Admito y me atrae, desde luego, el razonamiento de Verdú: la realidad es fruto más que suficiente de historias como para buscarlas fuera de ahí. Y debo reconocer que me interesa mucho más lo que le pasa a mi vecino que a un kryptoniano. ¿Pero es válida siempre la referencia autobiográfica? ¿Hasta qué punto la vida de otro es siempre interesante? Me decía Carlos Giménez que a él no le interesaba leer cómo un chaval se hacía pajas viendo a la vecina de enfrente, porque eso lo hemos hecho todos. Y es verdad. ¿Interesa realmente lo que todos hemos hecho alguna vez? Evidentemente hay que matizar: el argumento, así expuesto, sólo tiene una respuesta negativa. No aporta nada, es cierto. Sin embargo, la historieta siempre tiene a su favor ese contexto formal gráfico que hace posible que existan otros valores apreciables. Me puede interesar lo que cuentan y, también, porqué no, cómo lo cuentan. En mi caso, no tengo problemas en admitir mi mayor sensibilidad y atracción por las historias de la vida cotidiana. No me interesan los héroes épicos, sino aquellos que nunca serán héroes. O como leí una vez, no existen los héroes, sino los actos heroicos, que pueden ser protagonizados por cualquier anónimo.
Pero el problema es, aceptando que la realidad puede ser muy rica y generar historias de todo calado y variedad…¿Anula eso la existencia de los géneros? Fantasía, ciencia-ficción, terror, negro… ¿Deben ser olvidados y sustituidos por un mayor verismo realista y cotidiano? Aquí, desde luego, entro en contradicción con Verdú y no llego participo de su razonamiento. Asumir que el género es un recurso que da lugar a obras estereotipadas es, a mi entender, confundir la estructura formal que da un género con los objetivos de su uso. Una historia de género, de cualquiera, puede ser tan eficaz en la transmisión de una reflexión como la realidad. Incluso, si se me apura, permite ciertos recursos simbólicos que son imposibles desde la representación fidedigna de la realidad. Por mucho que la realidad supere a la ficción, como enuncia Verdú, siempre existe ese pequeño reducto de lugar para la materia de lo que están hechos los sueños.Es verdad que - y supongo que es donde Verdú pone el acento el género se ha quedado desvirtuado por un uso exacerbado y sin motivo alguno. Muchos géneros, como la ciencia ficción, se han convertido en instrumentos vacuos, en carcasas sin alma donde la obra no aporta nada más allá del andamiaje formal, sea con grandes efectos especiales o con nombres rimbombantes. Una insipidez argumental que, por desgracia, se intenta esconder tras la excusa de ser “productos de entretenimiento”, asumiendo que entretener a una persona sea promover el encefalograma plano. Entretener, la evasión de toda la vida, no presupone que el lector sea imbécil. Se puede perfectamente contar historias hagan pasar un buen rato y que, además, no se resignen a no intentar transmitir nada más. Si Milton Caniff o Eisner conseguían historias entretenidas que, además, contaban más cosas…¿Por qué no se puede hacer hoy? En ese sentido, me temo que ese mandamiento del decálogo de Verdú que anima a evitar las estructuras prefabricadas no deja de ser un acta de rendición ante la fuerza de una componente industrial que parece decidida a calificar de forma sistemática a sus clientes como idiotas.
Ambas expresiones, la ficción y la realidad, pueden convivir en una sociedad que reclame productos culturales que sean algo más que un soma mediático. Que sean verdadero “alimento para el espíritu” sin renunciar a que parte de ese placer puede ser, simplemente, pasar un buen rato.
Pero, y Verdú aquí da en el centro del problema, ninguna de estas opciones debe suponer un relajo de la calidad y exigencia del creador. El autor debe cultivar su lenguaje y debe aspirar a ir siempre más allá de lo ya creado. Igual que Verdú defiende la necesidad de cuidar la expresión y el lenguaje, el uso de la forma, tan fundamental en la historieta. Un aspecto que, en el caso de la historieta, debe traducirse como la investigación continuada y en profundidad en la narración y en los recursos narrativos, en conseguir que estilo gráfico y narrativo se articulen en una unidad indivisible y perfecta. No es conseguir un dibujo de perfección renacentista, una composición cinematográfica o unos diálogos de calidad literaria, sino que todos sean componentes de un mismo lenguaje que se imbrican de forma necesaria, cada uno en función del otro.
Ilustración de Fermín Solís.

23.Noviembre.2007 | Opinión

Globalización tebeística

Tomemos la siguiente noticia: “Marvel muestra bajo suscripción 2.500 cómics digitalizados en Internet“. Un titular interesante, que abrirá el debate sobre el uso de internet como medio de distribución de historietas y el paso a un formato digital de los comic-books tradicionales, perdiendo la fetichista obsesión por el papel que tiene el coleccionista.
Hasta ahí, pues lo de siempre, pero José Cano me hace la siguiente valoración, que considero acertadísima: “en los titulares sólo se destacan de esta forma empresas o marcas que se considera que el lector ya tiene “asumidas”. Es decir, normalmente un redactor no se molesta en explicar qué es Coca Cola porque todo el mundo lo sabe, pero en los casos de DC y Marvel no es raro encontrar aclaraciones tipo “la editorial de Superman” o “de Spiderman”. Si el periodista que ha pasado esta noticia ha decidido titular simplemente “Marvel” es que supone que la “marca” puede ser fácilmente reconocida por un público amplio “en castellano”, es decir, tanto de España como de América.
Una reflexión en la que, desde luego, no había caído y que me parece toda una confirmación de ese lento pero inexorable cambio que está sufriendo el tebeo en España. De medio recluido en ghettos, poco a poco está pasando a una consideración del mismo calibre que cualquier otra expresión cultural. Es evidente que, en este caso, la presencia del nombre de la compañía en las adaptaciones cinematográficas pesa sustancialmente, pero es indudable que está calando en la opinión pública la consideración del tebeo como un medio cultural más. La famosa “normalización” está poco a poco llegando a ese punto donde dejará de tener sentido usar el término porque los tebeos serán, simplemente, normales.

14.Noviembre.2007 | Opinión

Cincuenta años con Mortadelo y Filemón

Cincuenta años… Los personajes más famosos de nuestro tebeo cumplen ya medio siglo con una salud absolutamente envidiable, convertido en representación icónica ya de los tebeos españoles. Si a cualquier habitante de esta piel de toro le preguntáis que os diga un tebeo, con casi toda probabilidad se referirá a la creación de Francisco Ibáñez. Su éxito es indudable. Difícilmente se puede encontrar un equivalente en nuestro tebeo, con una popularidad que ha permanecido constante durante estas cinco décadas y con un nivel de ventas que hace palidecer a cualquier otro tebeo.
Porque, en el fondo, cuando lloramos sobre la situación del tebeo en España y la triste situación de los autores españoles, cometemos siempre, de forma consciente o no, un terrible olvido: el de Mortadelo y Filemón. La realidad, nos guste o no, es que en este país se venden muchísimos tebeos, millones de ellos. La gente no ha olvidado el tebeo, sigue comprándolos y devorándolos… los de Mortadelo y Filemón, claro. 170 títulos vivos en catálogo, que se reeditan continuadamente en ciclos de dos años, generando una cifra de negocio de vértigo. De hecho, no sería exagerado decir que sólo esta serie de Ibáñez es responsable de casi un 15-20% de las ventas de tebeos en nuestro país. La ecuación es obvia: ser autor de tebeos en España es un negocio millonario… si te llamas Francisco Ibáñez, claro.
Es verdad que la serie lleva años instalada en una rutina mecánica y repetitiva, con historias que aunque tengan todavía cierta capacidad de provocar unas sonrisas, son tan predecibles como olvidables, pero lo que es indudable es que el fenómeno Ibáñez es fundamental para el tebeo español. Es el equivalente al Astérix francés, un motor del mercado que permite que el tebeo se introduzca en todas las casas y que siga siendo parte indisoluble de la cultura popular de este país. Es muy probable que la crisis del tebeo que se dio en los 90 hubiese sido todavía más profunda de no contar con esta pareja de alelados agentes resistiendo impertérritos en los quioscos.
Aunque hoy la serie sea tan sólo una sombra de lo que fue, Mortadelo y Filemón es una obra que merece una reivindicación clara y sin prejuicios, que recuerde su mejor momento (desde las primeras historias de Pulgarcito a esas genialidades que son El sulfato atómico, Valor y al toro, Safari callejero, Chapeau el esmirriao o Contra el gang del chicharrón, por mucho que el autor abomine de ellas) y que respete su papel de impulsor de la industria del tebeo en el momento actual, pese a que esté lejos de su calidad actual.
Así que, ¡Felicidades!

14.Noviembre.2007 | Opinión

Promocionando la historieta (o Galicia forever, again)

¿Cómo se debe promocionar la historieta?

La pregunta es tan sencilla como tramposa. O por lo menos lo parece habida cuenta de las faringitis crónicas que ha provocado en los múltiples debates en los que se ha hablado del tema. Desde que el año pasado se anunciara en el congreso de los diputados la intención de realizar acciones de promoción de la historieta, el mundo del tebeo se ha desgañitado discutiendo cuáles son las dichosas acciones que pueden hacer salir al tebeo de su famoso ghetto. Ríos, océanos de tinta para intentar centrar cuáles eran las acciones más necesarias. Reuniones maratonianas. Propuestas de Academias, de asociaciones, de gremios y de mafias si se venía al caso. De todo se ha hablado y, casi siempre, terminando con una cantinela única: que San Estado nos acoja en su seno. “Hay que pedir subvenciones”, braman unos. “Sí, pero para tí, no, para mí”, responden acalorados los otros…
Soy de los que creen necesaria la intervención del estado en defensa de la cultura. Me parece una de sus obvias funciones. Sin embargo, también soy de los que tienen muy claro los terribles efectos secundarios que tienen las políticas de apoyo cuando no han sido diseñadas correctamente: clientelismos, borreguismos y aprovechamiento viciado de las ubres de Papá Presupuestos Generales, una especie de Papá Piernas Largas indeterminado maravilloso que da de comer sin pedir nada a cambio.
No tengo la receta perfecta para evitar estos problemas, pero por lo menos me parece evidente que hay dos campos donde los que hay que actuar: la promoción del tejido industrial, que permita a los autores vivir de su obra y, por otro lado, la promoción de la creatividad de los nuevos autores. La primera, como obvio sustrato de sostenimiento de la actividad del medio: la dicotomía ya conocida entre cultura y entretenimiento del arte actual obliga necesariamente a que la creación artística tenga que sobrevivir sostenida por la estructura del entretenimiento. Es evidente que esta relación puede llevar efectos indeseados, la famosa suprevivencia única de “lo que vende” (¡ay! cuántos artistas serían hoy desconocidos si sólo se hubiesen valorado aquellos que en su tiempo “vendieron”), en una especie de sosias darwinista biológico que no debería ser de aplicación en la cultura. Pero ya que existe, el estado debería entonces actuar de forma apaciguadora de los excesos consumistas para intentar que el propio mercado sea el que apoye y potencie obras novedosas, avalando nuevos autores o corrientes más experimentales. En ese sentido, ayudas a la publicación de obras de nueva creación pueden ser perfectos complementos de las anteriores. Se apoya la industria, pero también la creación, trasladando a la acción institucional la propia dialéctica de los medios artísticos y favoreciendo, en cierta medida, que ese monstruo de dos caras se siga manteniendo en su psicótica dualidad: la creatividad necesita de una industria sobre la que sobrevivir y la industria necesita de una creatividad que la saque de los ciclos infinitos adocenantes. Buen ejemplo de esa sana convivencia puede ser el caso francés: L’Association se aprovecha de un circuito de ventas y distribución creado por las grandes editoriales comerciales, genera autores y tendencias diferenciadas que son rápidamente engullidas por las grandes editoriales. Pese a que J.C.Menu abomine de esta relación y lance todo tipo de exorcismos y maldiciones, la realidad es que el mecanismo ha funcionado y el mercado se ha modificado, ha admitido nuevas tendencias estéticas que jamás se hubiesen pensado factibles hace apenas unos años (Sfar, Blain, etc), permitiendo que la rueda siga funcionando.
El problema que tiene todo esto que digo es que precisa de consenso e iniciativas conjuntas entre todos los implicados. Autores, editores, libreros, distribuidores, etc, tienen que dejar de lado sus diferencias y hacer camino conjunto a sabiendas de que todos ganan en esa empresa común. Pero si cada uno hace la batalla por su cuenta… ni de coña.
Un buen ejemplo viene, de nuevo, desde Galicia. La consellería de Cultura gallega ha anunciado diferentes acciones de promoción de la historieta gallega, que pasan por el apoyo a la asistencia a salones como Angouleme, Barcelona o la Feria del Libro de la Habana, así como la puesta en marcha de un programa de becas de apoyo a la creación. De momento, tres becas dotadas con 6000EUROS cada una con el fin de impulsar y apoyar el trabajo de los creadores gallegos. Sin duda, una iniciativa que hubiera sido imposible sin la connivencia y apoyo de todas las partes implicadas, pero que demuestra clarísimamente que el camino es posible.
Sólo hay que empezar a andar. Pero juntos.

12.Noviembre.2007 | Opinión

Lógica cinematográfica (y comiquera)

A ver, hagamos un gendankenexperiment de marketing programador cinematográfico. Supongamos, y es mucho suponer, que existe una película que haya sido premiada en el Festival de Cannes, seleccionada por su país para los Oscar de este año, que aparece en periódicos como EL PAÍS, El Mundo, los gratuitos Metro, Qué, etc… en todos, vamos, en diversas revistas, en televisiones y radios. Teniendo en cuenta la promoción anterior, ¿dónde la programaría usted?.
Respuesta lógica: “pues en muchas salas oiga”.
Uy, se me olvidaba, trata de un tema candente: la situación en Irán, además desde la perspectiva de una mujer.
Respuesta lógica 2: “mejor, mejor…hasta se podría estrenar en versión original subtitulada, que a los progres les gusta más”.
Upppps, otro olvido: es de dibujos animados.
Respuesta no tan lógica, pero real: “¿Ein? Dibujos animados….¡anda hombre! Pues en una sala y en horario infantil… ¿Hay alguna sala que sobre esta semana?“.

El diálogo anterior, por desgracia, no sé si es cierto, pero el resultado sí: Persépolis estrenada sólo en una sala de la periferia de Valencia (y tan de la periferia, como que está a diez kilómetros de la ciudad).
Y luego dirán: “No ha tenido nada de éxito”.
Algo parecido a lo que pasa con los tebeos: se dejan caer en una estantería, sin promoción, sin información, sin que nadie sepa que han salido y luego los quejidos del editor se oyen hasta en Sebastopol: “es que este tipo de tebeos no los quiere la gente”…
Así nos va.

5.Noviembre.2007 | Opinión

Ludovic Debeurme, en EL PAÍS SEMANAL

Atentos al suplemento EL PAÍS SEMANAL de hoy, porque su portada y el artículo “Esclavos del siglo XXI” está ilustrado por Ludovic Debeurme, responsable de “Lucille”, editado por Norma Editorial.

4.Noviembre.2007 | Opinión

Estulticia editorial

Es cierto que, de un tiempo a esta parte, los errores editoriales se están convirtiendo en costumbre en nuestra país. Sobre todo en algunas editoriales que todos conocemos, que son capaces de acumular errores sin el más mínimo propósito de enmienda. Errar es humano, lo sabemos y hay que ser tolerantes con los pecados de los demás, pero llega un momento que el vaso de la tolerancia está tan lleno que uno empieza a pensar si no estará haciendo el primo. Hasta aquí, el razonamiento no es nuevo y lo podéis encontrar calcado en multitud de blogs sobre tebeos. Vale.
Sin embargo, la razón del post es para traeros un consuelo digno del dicho “mal de muchos, consuelo de idiotas”, uséase y al caso: “todavía puede ser peor…“, leído esto, si me permitís, con cierto retintín y música de Poltergeist cuando la niña anuncia la llegada de los malísimo espíritus. Aunque parezca increíble, hay editoriales que lo hacen todavía peor. Y con nombre y apellidos: la editorial americana Checker. Servidor es de los que está sufriendo puntualmente cada nueva entrega de los Early Works de Winsor McKay como una mezcla masoquista entre una extracción dentaria sin anestesia con un ataque nefrítico mientras redactas el impuesto de la renta. Y mira que, pese a todo, me estaba ya yo acostumbrando a la calidad ínfima en las reproducciones, que ni fotocopias oigan, de fax y antiguo como mucho, el orden aleatorio de las reproducciones, los tamaños caprichosos o las imágenes empastadas hasta la más siniestra negritud… (marca de la casa, recuérdese el Supreme escaneado con papel de calco que publicaron) Debe ser cosa del umbral de dolor, que va aumentando sin que uno se aperciba, siempre con una gotitas de autoengaño piadoso. “Es que es la única forma de tener este material”, pensaba yo y me justificaba ante mi librero, que cada vez que me llevaba uno de los libros me miraba ya casi compasivamente.
Pero lo del último número ya es simple y pura estulticia editorial, pero de la gigantesca, inmensa, colosal e inmarcesible. Me explico: este número incluye bocetos de la maravillosa animación de Gertie el dinosaurio. Bocetos de bastante calidad para lo que es habitual en Checker, lo que hubiera significado un agradable y sorprendente oasis de calidad reproductiva de no ser porque alguno de los editores tuvo en esos momentos algún tipo de inhibición de las sinapsis neuronales y decidió que semejantes bellezas merecían ir a lo grande: a doble página en un grueso tomo. Fascinante. Una maravillosa decisión que permite tener un montón de planchas de Gertie de las que es imposible ver la parte central. Parte central que, curiosamente y debido a ser una animación, tiene todo el foco de la acción.
Verbigracia:

Pa’abernos matao, que decía aquél.
Menos mal que, por lo menos, se puede seguir disfrutando de la animación gracias a internet… (la calidad de YouTube es muy mala, pero si buscáis por emule y demás, encontraréis versiones muy aceptables).

3.Noviembre.2007 | Opinión