No es cómic
Madrugones, viajes, reuniones, trabajo, trabajo y trabajo… Menos mál que siempre hay alguien que quiere hacerte reír. Atentos a los chistes porque son muy buenos:
- “La novela gráfica no es cómic, ni tampoco una versión ilustrada de literatura“. Ni si, ni no, sino todo lo contrario.
- “El Eternauta, de 1957, de Héctor Germán Oesterheld, es el antecedente más importante de la novela gráfica”. ´De hecho, es el primer antecedente de “Novela Gráfica Apaisada por Entregas”, concepto éste todavía no explotado, pero que veo perfectamente aplicable a otras novelas gráficas de importancia como Calvin & Hobbes, Peanuts o Popeye.
- “La balada del mar salado (2000), de Hugo Pratt, es una de las novelas gráficas imprescindibles (personaje nacido como cómic).” Personaje nacido como cómic… Menuda jugarreta, aireando los vergonzosos orígenes de Corto. Menos mal que ya no es un cómic y ahora son novelas gráficas.
- “Las otras tres de referencias son: Maus (Art Spiegelman), Pyonyang (Guy Delisle) y Paracuellos (Carlos Giménez).“. Es lógico que Paracuellos entre, ya que pertenece a una subsección de la “Novela Gráfica Apaisada por Entregas”, que es la “Novela Gráfica que ahora es Apaisada pero antes fue en Formato Vertical por Entregas”. Como todo el mundo sabe, claro.
- “Los autores españoles imprescindibles de las generaciones anteriores son: Carlos Giménez (Barrio 2 y 3), Miguel Gallardo (Un largo silencio), Ángel de la Calle (Modotti: una mujer del sigloXX) y Pere Joan (Azul y ceniza).” ¿Será este Carlos Giménez el de antes? Hombre, lo de “generaciones anteriores” me suena un poco mal, que parece que los buenos de Carlos, Miguel, Ángel y Pere ya forman parte de algún panteón familiar…
- La que más me gusta: “De las nuevas generaciones destacan los que siguen la línea de Luis Durán (Atravesado por la flecha) y Santiago Valenzuela (Capitán Torrezno): David Rubín, Fermín Solís, Lorenzo Gómez, Andrés G. Leiva, Ken Niimura, Jali… “. Yo siempre he dicho que Durán y Valenzuela son clavaditos, pero menos mal que por fin alguien reconoce que Lorenzo o Fermín siguen la línea Valenzuela. Si es que yo veo los dibujos de Fermín y no puedo evitar pensarlo: clavadito al Torrezno.
En el fondo, no es que me siente mal este tipo de artículos. Uno ya tiene callo al respecto y sabe que el que hace el artículo de tebeos es el último llegado y a la pobre autora de este artículo seguramente le dijeron “para dentro de media hora quiero un artículo de novela gráfica”. Y, con suerte, si no tenía ni idea tuvo diez minutos para echarle un vistazo a internet. Incluso se puede decir que está dentro de la normalidad de cómo se trata en mucha prensa (afortunadamente, no toda) casi cualquier tema mínimamente especializado. Lo que me jode es que 20 minutos tiene ahora entre sus filas a José Antonio Serrano, una de las personas que más sabe de tebeos por estos lares. Ya que está haciendo un blog de tebeos, ¿no hubiera tenido lógica encargarle el artículo? O, si no se le quiere encargar, que le pasen el teléfono a la autora para que se documente lo mínimo…
País. No, 20 minutos. Joer, qué más da…

Hace ahora justo un año,
La pregunta viene al caso de una noticia que
Un libro maravillloso, que reproduce los originales de la obra a su tamaño real, permitiendo encontrar matices y texturas nunca antes vistas en esta genial obra de Pratt. Es verdad que aquí se podría iniciar un razonable debate sobre si la reproducción de los originales (e incluso la simple exposición) tiene sentido en un arte que está pensado para ser reproducido. Las aguadas de Pratt son preciosas y permiten llegar a detalles que no se habían percibido nunca, pero cuando lo hizo, tenía pleno conocimiento de que se perderían en la reproducción. A diferencia del pintor, que realiza una obra única que está pensada para ser expuesta, el autor de historieta crea un original que, en teoría, nunca verá la luz. De hecho, no son pocos los autores que tienen originales realemente “guarros”, llenos de retoques, correcciones, manchas, etc… que desaparecen por arte de magia en su paso por la fotomecánica. Sin embargo, y aceptando todos los peros que se quieran poner, lo cierto es que la edición de Norma abre nuevas perspectivas a la mítica obra de Pratt. Las gradaciones que introducen las aguadas consiguen que la atmósfera de la obra, de por sí ya mágica, gane en expresividad, consiguiendo que ese halo de aventura romántica que siempre ha envuelto a Corto Maltés se acentúe.
Decía un álbum en su título que 5 es el número perfecto. Curiosa profecía, porque el quinto aniversario le llega a La Cárcel en un momento de cambio profundo. No, no he abandonado la página, aunque lo parezca. La Cárcel sólo me ha dado alegrías y es mi niña bonita, lo que de verdad me gusta y nunca abandonaré, pero la realidad es que, como ya conté hace un tiempo, el trabajo se multiplica por todas partes. El aumento de compromisos dentro del mundo del tebeo ha coincidido con un incremento del trabajo en la facultad y, pese a lo que muchos han llegado a teorizar, ni soy ubicuo ni omnipresente. El día tiene 24h y he tenido que racionalizarlas al máximo.No voy a esconder que el estrés ha hecho un poco de mella en mí y que, en muchos momentos, he sentido la tentación de tirar la toalla. Pero servidor es de optimismo fácil y, pasado el nubarrón, sigo teniendo muchas ganas de hacer cosas, en internet y fuera de internet.
A veces, demasiadas, el ombliguismo del mundo del tebeo nos lleva a considerar que los problemas de la historieta acaban y empiezan dentro de las limitadísimas fronteras de este mundillo. Quizás es una reacción natural, tribal si acaso, pero es indudable que los mimbres de los que están hechos los problemas de la historieta son comunes a los de otros problemas de la sociedad. Son simples consecuencias de gravaes cuestiones que, por una simple cuetsión de escala, en el reducido universo comiquero se transforman en apocalípticas soflamas. Un reduccionismo en el que caemos todos, yo el primero.
Sirva como ejemplo el primero de los puntos de su decálogo de mandamientos: la huída de la traslación a otros medios. Precisamente la historieta se ha convertido en una especie de inmensa barra libre para los productores cinematográficos, donde encontrar “inspiración” para sus nuevos “megahits”. ¿Es malo que esto se produzca? Depende de la visión que se quiera dar. Verdú plantea la necesidad de establecer la literatura como un medio diferenciado, que ofrezca satisfacciones alejadas de las que ya ofrece el cine y la televisión. Compara en cierta medida el papel actual de estos dos medios con el de la novela popular del siglo XIX. Si en ese momento la literatura popular servía como único mecanismo de evasión para vivir otras vidas, ese papel es ahora propiedad de otros medios. Una opinión interesante, pero que en el caso de la historieta lleva a otros matices y planteamientos: el tebeo ha sido parte fundamental de la cultura popular de este país, medio de evasión obligado para muchas generaciones. Era la “TV de los pobres”, como bien se dice. Y quizás, un poco en la línea de la reflexión de Verdú, el abandono y olvido del tebeo por parte del público podría tener mucho que ver con esa sustitución de roles en los medios que comenta. Aquellos que usaban el tebeo para evadirse, hoy son fieles teleadictos, que encuentran en este medio lo que el tebeo proporcionaba con más inmediatez y posibilidades. Es posible. Sin embargo, hay que añadir en el caso de la historieta que la actual proliferación de adaptaciones tiene una doble acción: por un lado, la indudable promoción que se está haciendo de la historieta. Es incuestionable que el aumento de ventas que está viviendo el tebeo está íntimamente relacionado, entre otras cosas, con la avalancha de películas basadas en tebeos que estamos viviendo. Pero, por otra parte, en el caso particular del género de superhéroes puede provocar una traslación entre medios, dejando sin sentido la publicación en papel frente a la espectacularidad alcanzable en cine y televisión.
Cincuenta años… Los personajes más famosos de nuestro tebeo cumplen ya medio siglo con una salud absolutamente envidiable, convertido en representación icónica ya de los tebeos españoles. Si a cualquier habitante de esta piel de toro le preguntáis que os diga un tebeo, con casi toda probabilidad se referirá a la creación de Francisco Ibáñez. Su éxito es indudable. Difícilmente se puede encontrar un equivalente en nuestro tebeo, con una popularidad que ha permanecido constante durante estas cinco décadas y con un nivel de ventas que hace palidecer a cualquier otro tebeo.




