Mis tebeos favoritos IX: Alack Sinner, de Muñoz y Sampayo

Ahora que estoy escribiendo estos textos, me resulta curioso comprobar la gran cantidad de coincidencias que existe entre el Alack Sinner de Muñoz y Sampayo y el Mort Cinder de Oesterheld y Breccia. A la evidente relación geográfica de los autores, anécdotica en otros casos, pero fundamental en éste, hay que sumar que estamos de nuevo ante una obra que reúne a dos autores en un momento decisivo de su recorrido creativo. Muñoz buscaba una salida a sus necesidades creativas, encerradas en trabajos de encargo para la Fleetway, una búsqueda que le llevó a coincidir con Carlos Sampayo, escritor, crítico y periodista que nunca había guionizado historieta, pero con unas inquietudes que reclamaban nuevos caminos. Y una última coincidencia: al igual que en la obra de Oesterheld y Breccia, Alack Sinner es una historia viva, que nace a partir de unos registros genéricos casi tópicos pero que pronto adquiere personalidad propia, arrastrando a sus autores a senderos quizás nunca imaginados.
Muñoz y Sampayo comienzan las aventuras de este detective como un relato de género negro casi académico, cumpliendo fielmente sus cánones en su vertiente chandleriana, quizás con un toque de descreimiento más propio de Ross McDonald, pero siempre desde la ortodoxia. Una imagen que dura poco, porque la fuerza del personaje pronto se apodera de sus autores, liberándolos de las ataduras que se autoimponían para emprender el camino que realmente buscaban. Alack Sinner se introduce así en un viaje sin retorno al compromiso con la sociedad, de forma que cada aventura es un paso más en su transfiguración hacia un simple testigo de la vida. El protagonismo se va diluyendo y desaparecen las referencias al género, que quedan reducidas a un mero apoyo de la estructura formal de unas historias que hablan de seres humanos y de sus relaciones.

Del cuidado realismo gráfico de las primeras historias, seguidor fiel de sus dos grandes influencias, Breccia y Pratt, vamos pasando a un expresionismo radical, pero de una vitalidad desbordante, pasmosa. Las viñetas de Sinner se pueblan de historias, de personajes que tienen pasado y futuro, que deambulan por la historia de forma anónima pero que son parte de esa sociedad de la que Alack es testigo. Muñoz va asegurando su estilo expresionista de mancha negra violenta y una difícil labor de síntesis gráfica que le llevará a una expresividad arrebatadora. Se ha pasado ya del Alack detective a un simple ser humano que quiere ver a su hija en “Encuentros y Reencuentros”, una excusa argumental para poder hablar de lo que los autores ven a su alrededor. Llega el momento de “Nicaragua”, una durísima visión del complejo momento político que vivía el mundo en plena era Reagan, centrándose en la situación nicaragüense. Una historia donde Muñoz y Sampayo exprimen el uso de elementos simbólicos para conseguir un perfecto contraste entre la realidad y la ficción que se traduce en una perfecta exposición de su compromiso.
La larga enfermedad de Sampayo llevó a Alack al silencio, hasta que hace poco los dos autores retomaron su creación, quizás con menos zahiriente, más reposado, más reflexivo si cabe, pero reflejando de nuevo la personalidad de sus autores.

Ediciones en España.

Las historias de Alack Sinner fueron publicadas España serializadas en la revista TOTEM, apareciendo después dos álbumes en la colección Biblioteca TOTEM (Viet-Blues y Recuerdos de la ciudad sombría). Posteriormente, “Encuentros y Reencuentros” aparecería en la revista TOTEM Calibre 38, siendo recopilado dentro de la colección Los Cómics de CO&CO. También fue serializada “Nicaragua”, en este caso en la revista El Víbora, encargada desde entonces de publicar casi todas las obras de estos autores (Juego de Luces, Sudor Sudaca, Billie Hollyday…). Sin embargo, tras estas ediciones, la obra de estos autores desapareció de nuestro país, quedando sin recopilar en álbum las historias aparecidas en El Víbora e inéditos los dos últimos álbumes publicados en Francia por Casterman.
Afortunadamente, desde el año pasado Planeta DeAgostini está publicando de forma completa esta sensacional obra, de la que han aparecido hasta el momento 5 volúmenes
(Memorias de un detective privado, Recuerdos de un detective privado, Viet Blues, Encuentros y reencuentros y Nicaragua). Estas ediciones están siendo revisadas por los autores, lo que provocó una detención en el ritmo de publicación debido a los problemas personales de uno de ellos.

Mis tebeos favoritos VIII: Calvin & Hobbes, de Bill Watterson

Cada relectura de uno de los recopilatorios de Calvin & Hobbes produce en mí dos efectos definidos y repetitivos: el primero, una sonrisa tonta que me atraviesa la cara de oreja a oreja, expresión externa de una sensación nebulosa que podría interpretarse como felicidad. El segundo, una reflexión interna que me lleva de forma unívoca a considerar que la obra de Watterson estaba muy baja en mi lista de tebeos favoritos, lo que se traduce siempre en una subidilla de un par de escaños en mi ranking particular, en una ascensión que parece no tener final.
Creo no equivocarme si afirmo que las aventuras de Calvin y su tigre de peluche Hobbes reúnen con una sabiduría sin precedentes todas las enseñanzas de aquellos que le precedieron. Watterson supo aunar la frescura del Barnaby de Crocket Johnson con la reflexiva madurez de Peanuts y la magistralidad visual de Walt Nelly para parir un personaje único, una tira diaria que sintetiza perfectamente la esencia del ser humano.
Porque Calvin & Hobbes tiene la extraña capacidad de reflejar con un realismo espeluznante esa indefinida amalgama de crueldad y ternura de la infancia, consiguiendo que sea imposible no sentirse reflejado en las travesuras de ese niño, en su aplastante filosofía infantil que desnuda de argumentos cualquier réplica. Es como si se abriese una puertecita en la cabeza de un tierno infante, que nos permite durante cuatro viñetas ver el mundo a través de sus ojos. Un momento en el que nuestro cerebro se queda sin defensas, donde todos nuestros prejuicios se desploman y que es usado por Watterson para lanzarnos su mensaje, su reflexión sobre el ser humano vitalista y optimista. Un golpe directo que nos contagia y nos desatasca las neuronas, rejuveneciéndolas de forma instantánea.
Desde las naves espaciales a los viajes en el tiempo, de la picaresca infantil a los dinosaurios, todo tema que pasase por nuestra cabeza en la infancia está ahí reflejado, además con una genialidad sin límites. Porque además de su evidente habilidad a la hora de enfocar la infancia, Watterson es además un genio de la historieta, capaz de sacarse de la manga planchas dominicales sencillamente mágicas, que igual homenajean las películas de serie B que el pop-art o las tiras románticas de prensa. Y no sólo eso, su dominio del complejísimo formato de la tira diaria es brillante, cada cuatro viñetas de la serie son una lección de cómo enfocar y desarrollar un gag, ya sea aislado o dentro de una línea argumental. Una característica que pasa desapercibida, demostrando aún más su genialidad, que se acompaña por último con uno de los dibujos más expresivos que se han dado en la historia del tebeo. Buen seguidor de las enseñanzas de Chuck Jones, Watterson descansa una parte fundamental de los gags en la extraordinaria gestualidad facial de sus personajes, deslumbrante.

Por desgracia, Watterson decidió que no tenía nada más que contar con Calvin & Hobbes y la serie cerró tras un glorioso periplo de diez años, que dejan no sólo una de las mejores series de la historia, sino todo un ejemplo de actitud. Además de la historieta, Watterson fue un encendido defensor de los derechos de los dibujantes, logrando muchos logros ante los todopoderosos syndicates, así como un cerrado luchador por la integridad de su obra, que concebía de una forma global. Independientemente de las muchas leyendas urbanas que corren sobre una supuesta fortuna petrolera, lo único cierto es que Watterson peleó contra los elementos para evitar que su serie cayera en la comercialización salvaje del merchandising, una fuerza que ha relegado a segunda plano grandes series (me viene ahora a la memoria Garfield, una gran serie en sus inicios que hoy por hoy es una simple excusa para seguir sacando muñequitos) y que el creador de Calvin dejó de lado, pese a la gran presión a la que fue sometido.
Tras la última tira de Calvin, Watterson dejó los cómics, retirándose a su hogar de en Chagrin Falls, Ohio, dejándonos a todos huérfanos.

Ediciones en España
Si bien fue La Colla de la Pesigolla la encargada de dar a conocer al personaje en España, los lectores españoles hemos podido leer la obra de Watterson gracias a Ediciones B, que ha publicado en su totalidad todas la serie en diferentes formatos (tapa blanda, tapa dura). Además, la serie sigue publicándose en muchísimos diarios españoles, desde los más modestos a las planchas dominicales en el suplemento infantil de EL PAÍS.
Aprovechando el décimo aniversario de la finalización de la serie, la editorial Andrews McMeel tiene previsto publicar en Octubre una lujosísima edición integral de Calvin & Hobbes, denominada “The Complete Calvin & Hobbes”. Una edición en tres volúmenes que nos permitirá gozar de esta gran obra en su totalidad por sólo 150$ (o incluso menos, que en Amazon es posible reservarla por 94.50$).

Algunos enlaces

Sitio oficial
Calvin & Hobbes’s Magical World
The Calvin & Hobbes Jumpstation
Calvin and Hobbes Snow Art Gallery

Mis tebeos favoritos VII: Philemon, de Fred

¿Os habéis detenido alguna vez delante de un mapamundi? Sí, de esos con sus paralelos y meridianos, y sus continentes hábilmente ordenados al estilo europeo, con la vieja Europa en mitad del mundo conocido. Supongo que, como la mayoría, os dedicaréis a buscar esos países que salen en el telediario y nunca sabemos colocar con exactitud en la geografía mundial, pero seguramente no os habréis dado cuenta de que, justo entre Europa y América hay un extenso océano, llamado Atlántico. Y si afináis la vista y el ingenio, comprobaréis que en todos los mapas habidos y por haber en ese océano hay una serie de letras que forman las palabras “Océano Atlántico”. ¿Coincidencia?
¡No!
Es una gran realidad, esas letras no están puestas de forma aleatoria, sino que referencian un lugar real, el mundo de las letras. Un mundo desconocido para todos excepto para el pobre Philemon, el hijo de un pocero que un día tuvo la fortuna o desgracia de caer en un pozo que estaba directamente conectado con una de las A, exactamente la segunda de Atlántico.
Comienza así “El Naufrágo de la A”, la primera de las aventuras de Philemon, su burro Anatole y el pobre y eterno naufrago Barthelemy. Pero se inicia también uno de los viajes más surrealistas e inspirados de la historia del tebeo. La unión entre el delirio de Herriman y la imaginación de McCay, pasados por el tamiz de la reflexión sobre la realidad, con unas gotas de la poesía de Lewis Carroll y aromas de absurdo dadaísta. Un cóctel asombroso que consigue la que es, en mi opinión, la mejor obra del tebeo europeo de todos los tiempos.
A través de sus viajes por las letras, Philemon encuentra mundos fantásticos habitados por seres imposibles que son, paradójicamente, el mejor reflejo de la sociedad en la que vivimos. En los quince álbumes que la serie ha deparado hasta el momento (tantos como letras de Ocean Atlantique) Fred ha dejado caer vitriolo en estado puro sobre el mundo de la crítica, sobre la burocracia, el capitalismo, el arte, la educación y los usos sociales. En un tebeo poco acostumbrado a las innovaciones como es el francés, fiel de la narrativa secuencial sin grandes estridencias, Fred ha sido, además, el gran innovador de la narrativa con una constante búsqueda de las posibilidades de la historieta, que le llevaban a composiciones imposibles, juegos alocados con la lectura, la composición y la página. Philemon ha salido del espacio físico de las viñetas para moverse entre páginas en fascinante puzzles que obligan al lector a penetrar por vericuetos narrativos nunca antes vistos. No hay reglas físicas, sólo el límite que el lector quiera poner a la expansiva realidad fantástica del mundo de Philemon.
Aunque la serie parecía terminada con su decimoquinta entrega, desde hace varios años Fred viene anunciando una decimosexta aventura de Philemon, eternamente aplazada, quizás porque Philemon ha conseguido ir más allá de las letras y entrar en nuestro mundo, jugando al escondite con sus lectores, quién sabe.

Ediciones en España.
Siento decirlo, pero leer a Philemon en castellano es un imposible. Tan sólo los seguidores de la revista infantil en catalán Cavall Fort pudimos descubrir esta maravillosa obra bajo el título de “Filalici” (además de otras genialidades de autores como Tilleux, Peyo, Mezieres, Xots, Madorell, Pilarín Bayés… la labor de esta revista nunca será lo suficientemente valorada), pero jamás se han publicado álbumes de esta serie, ni siquiera en catalán. Pero es que, además, Fred es un gran desconocido en España, apenas entrevisto en algunas historias cortas en TOTEM o en el álbum publicado por Grijalbo “Historia de un cuervo con bambas”.
No me cansaré de reivindicar la publicación de esta magistral serie en castellano, pero de momento, la única posibilidad de disfrutarla es leer los álbumes en francés de Dargaud.

Algunos enlaces
Un homenaje a Philemon, Batbad
Philemon
Fred en Dargaud

Novedades de Aleta

Savage Dragon nº 1 (año 2), de Erik Larsen . 100 págs. – Color – 9,50 EUROS

Invencible: Auténticos Desconocidos, de Robert Kirkman y Ryan Ottley. 142 págs. – Color – 11,50 EUROS

Nathan Never nº 9, de Alberto Ostini y Paolo Di Clemente. 100 págs. – B/N – 5 EUROS
Martin Mystère nº 9, de Vincenzo Beretta yFranco Devescovi. 100 págs. – B/N – 5 EUROS
Dylan Dog nº 9, de Paola Barbato y Bruno Brindisi. 100 págs. – B/N – 5 EUROS
Sword nº 4, de varios autores. 64 págs. – B/N y color . 5,50 EUROS

Avance del nuevo manga de Ponent Mon, Homunculus

Ponent Mon anunció ya hace unos meses que la falta de ventas les obligaba a cambiar su política de edición, tanto en precios como en búsqueda de obras que pudieran atraer a más público que el lector habitual de sus tebeos. La obra elegida para abrir esta nueva vía es Homúnculus, de Hideo Yamamoto, un manga que puede cumplir perfectamente el equilibrio entre la calidad a la que estamos acostumbrados en las obras de esta editorial y la comercialidad. El manga de Hideo Yamamoto cumple a la perfección con la ya legendaria capacidad del tebeo nipón de engancahr al lector desde las primeras páginas, contando la historia de Susumu Nakoshi, un hombre que lo ha perdido todo y que se presta a actuar de conejillo de indias para un joven médico interesado en explorar la existencia de un sexto sentido en los humanos. Una investigación que lleva a Susumu a dejarse trepanar el cráneo, dejando una ventana abierta entre su cerebro y el exterior.
Poco a poco, Yamamoto va creando un suspense in crescendo, en el que el sexto sentido de Susumu comienza a exteriorizarse con sorpredentes efectos.
Os puedos asegurar que tras haber leído los tres primeros volúmenes (no me preguntéis cómo), la adicciónes importante y la espera de la nueva entrega un suplicio.
De momento, Ponent Mon ha puesto a disposición de todo el mundo las primeras 60 páginas del tebeo en formato PDF, una buena pista de lo que será la serie.
Lo podéis leer bajando este fichero: homunculus_web.zip .

Otra de rumores: ¿una asociación de editores?

Otro de los rumores que está comenzando a tomar forma durante este verano es la posibilidad, cada vez más real, de que se articule una Asociación de Editores en España. Una idea que nace en el pasado Salón del Cómic, con una reunión de un grupo de editores que planteaba la necesidad de unirse con dos fines principales: la promoción de forma conjunta de la obra de autores españoles en el extranjero y la promoción del tebeo en España ante las instituciones estatales y gremiales.
Una de las primeras iniciativas de esta asociación sería la participar con un stand colectivo en la Fería Liber de Madrid (que se celebra en Octubre), una de las citas más importantes del mundo editorial en castellano y que sería una excelente plataforma para contactar de forma oficial con la Federación de Gremios de Editores de España, el Ministerio de Cultura o el Instituto Español de Comercio Exterior, instituciones que seguramente actuarían ante una petición conjunta de las editoriales. Si tuviese éxito, podría ser el inicio de la presencia del tebeo español en las principales ferias editoriales mundiales, como Franckfurt, Bolonía, etc.
En un mercado donde lo habitual es que cada editorial haga la guerra por su cuenta, este tipo de iniciativas puede marcar el nacimiento real de una industria del tebeo en España, organizada y con posibilidades. Que una cosa es la competencia empresarial en el quiosco, lógica y razonable en cualquier economía de mercado, y otra muy diferente es ser muy conscientes de la necesidad de defender el medio que les da de comer ante las instituciones, lo que implica una acción unida y sin fisuras.
Sólo hay que acercarse, como siempre, a las actuaciones del grupo de la BD del Sindicato nacional de la edición francés, responsable por ejemplo de la Fete de la BD, todo un evento a nivel nacional pensado para promocionar el tebeo en todos los medios.
¿Conseguirán los editores dejar sus rencillas personales para promocionar el tebeo?

Rumoreando

Uno de rumores veraniegos:
Resulta que parece ser que las editoriales españolas están viendo posibilidades de reintroducir en el mercado el formato revista como forma de captación de nuevos lectores. En el Salón del Cómic Panini presentaba su revista infantil Marvel Rampage, quizás dando el pistoletazo de salida para nuevas revistas que lleguen a los quioscos durante este otoño. Así, según se comenta en muchos mentideros, pudiera ser que tanto Norma como Planeta DeAgostini estuviesen preparando sendas revistas. Mientras que la primera estaría estudiando la viabilidad de una revista similiar a las que en su día ya publicó la editorial (CIMOC, Cairo, etc), la segunda podría estar estudiando una revista con historietas centrada en la serie de Antena 3 Aquí no hay quien viva. Una opción interesante ésta, habida cuenta del exitazo de audiencia de la versión descafeinada de 13 Rue del Percebe que produce José Luis Moreno y que podía atraer un buen número de compradores a la revista. Dos opciones muy diferentes pero que tienen en común la vuelta de un formato que fracasó estrepitósamente a finales de los 80.
Personalmente, soy de los que consideran que el formato revista puede volver, pero con una profunda revisión de su política de edición y contenidos, adecuándola al público actual. En esa línea, la opción de Planeta parece una buena elección: aprovechar éxitos televisivos para atraer lectores (que nunca se acercarían a una revista de este estilo) y que podría ser una buena plataforma para publicitar el resto de productos de la editorial.
De momento, todo son rumores sin confirmar. Las realidades, en unos meses.

Nueva web del colectivo Detebeos

El activo colectivo almeriense Detebeos no tiene bastante con sacar un nuevo número de Tebeolandia, además se han propuesto remodelar su web y dar mucha más información. Lo que les agradecemos todos, desde luego.
De momento, en su nueva web, además de artículos y noticias, tenéis información sobre las VIII Jornadas Internacionales del Cómic de Almería y una tienda on-line para comprar sus publicaciones.
la dirección es www.detebeos.com

Novedades de Polaqia

Novedades de Polaqia que se presentarán en el Salón de A Coruña.

BARSOWIA Nº6, 64 págs. Portada y contraportada a color, interior B/N. 17×24 cm. Textos en gallego. Colaboran Bouss, Bernal, Louis Bertrand Duvaud, Paulo Monteiro, Kike Benlloch, Álvaro López, Ken Niimura, María Lado, Michael Bonfiglio, Jandro Xesteira, David Rubín, Miguel Porto, Diego Blanco, Carlos Arrojo, Fonso, Andrea López, Erwin Suvaal, María López, Sergio Covelo, Susa Monteiro, Brais Rodríguez, TomZé y Luís Sendón.
ESA COUSIÑA NEGRA QUE LEVAS NO PEITO, de Kike Benlloch. 52 páginas. Portada y contraportada a color, interior B/N. 17×24 cm. Textos en galego. Portada, contraportada y diseño de la publicación de Diego Blanco
A PRUEBA DE BALAS nº3, de Emma Ríos. 56 páginas. Portada y contraportada a 2 tintas, interior B/N. 17×24 cm. Textos en castellano.
A VOZ NA CAIXA, de Álvaro López. 60 páginas . Portada y contraportada a 2 tintas, interior B/N. 17×24 cm
Textos en gallego.

Novedad de Ariadna Editorial

Novedad de Ariadna Editorial para el Salón Viñetas desde el Atlántico.

DOS VECES BREVE Nº 8, 48 págs, B/N. Rústica con lomo cosido. PVP: 5,95 EUROS
Portada de Pepe Farruqo, e historietas en el interior de Rafa Infantes, Pepe Farruqo, Juanfra Cabrera, Fritz/Rafael Marín, El Bute, David Rubín, Ken Niimura, Álvaro Ortiz, Fermín Solís, Álex Romero/J.L. López Rubiño, Esteban Hernández y Enrique Bonet.

Mis tebeos favoritos VI: Mort Cinder, de H.G. Oesterheld y Alberto Breccia

Siempre he pensado que es mucho más complejo que una obra realizada por varios autores consiga la misma fuerza que la autoría única. Es quizás una afirmación excesiva y fácilmente rebatible, pero es que me parece extraordinariamente difícil completar un puzzle formado por diferentes egos creativos. Aunque también es cierto que hay excepciones a esta (supuesta) regla, muchas en la historieta, en las que la fuerza creativa de dos autores se une en una comunión única y especial. Viene esto al caso del quinto tebeo de mi lista de favoritos, una obra en la que se sumaron dos autores de talla gigantesca, hercúlea: Hector G. Oesterheld y Alberto Breccia. El primero, uno de los mejores guionistas que ha dado la historia, capaz de articular tantos niveles de lectura como se puedan descubrir en sus argumentos. El segundo, un rompedor, un innovador nato de las técnicas gráficas del tebeo. Dos personalidades fuertes y arrebatadoras, que se unieron en un momento de inflexión de sus carreras para dar lugar a un mito, a una obra poliédrica y fascinante: Mort Cinder.
Ya habían trabajado juntos, firmando obras tan interesantes y atractivas como Sherlock Time, pero en esta nueva colaboración, se dio una extraña conjunción de factores que hizo nacer algo radicalmente nuevo. Oesterheld crea para Breccia una historia de terror, la de un enigmático viajero en el tiempo, que ha vivido miles de vidas y muertes y que llega a la tienda del anticuario Ezra Wiston. Una historia con muchas reminiscencias de El eternauta o Sherlock Time, que podría haber sido un simple remedo de aquellas, pero que se convirtió en una obra deslumbrante. Breccia se encontraba en un momento vital dramático en su vida, angustiado en lo personal por la grave enfermedad de su mujer y decidido en lo artístico a exprimir al máximo sus posibilidades. Una situación que se plasmó en un primer capítulo en el Breccia consiguió una atmósfera tan opresiva y cerrada que trascendía la simple historia de terror para ser un exorcismo de demonios personales, de esos aterradores ojos de plomo cuya persecución atenaza a Ezra. Un impacto que empuja a Oesterheld a seguir a Breccia por ese nuevo camino, profundizando en sus guiones, iniciando en la siguiente historia un periplo por la historia de la humanidad, por la historia de la infamia universal que Mort Cinder contempla en cada una de sus encarnaciones. Historias en las que el alma humana se desnuda y se descarna gracias a la fuerza de los dibujos de Breccia, que utilizan el blanco y negro como puñales que desgarran la página con sufrimiento, el dolor que Breccia soportaba en su vida personal y que se liberaba a través de su pincel.
Un repaso a la historia del alma humana que queda como una obra magistral, inconmensurable.

Ediciones en España
Mort Cinder se ha publicado (o intentado publicar) en varias revistas, desde Zeppelín a Creepy, pero en álbum sólo ha conocido dos ediciones. La primera, en un cuidado y lujoso tomo de la editorial Lumen a principios de los 80 y la segunda, en una edición de Planeta DeAgostini también en tapa dura, en la que se recuperaba el orden original de publicación (e incluso el montaje original, ya que parte de la serie se publicó en un formato diferente al principio del serial). Una edición que levantó cierta polémica al optar por marcar los contrastes de negro, perdiendo los matices de gris que aparecen en la edición francesa (y que en algunos casos no aparecían en la edición de Misterix). Una decisión difícil pero que en modo alguno dificulta gozar de esta obra maestra.

Algunos enlaces de interés:
Gigamesh
Bibliópolis
Tebeosfera

Festival de blogs

Es curioso cómo esto de la explosión blogosférica tiene, paradójicamente, variantes geográficas diferenciadas y propias, pese a la supuesta oferta global de internet. Por ejemplo, en España los blogs están siendo un fenómeno casi centrado en la canalización de información y opinión, como bien se puede ver echando un vistazo a Tebelogs!. Sin embargo, en Francia, los blogs de información no están tan generalizados, mientras que los blogs de autores (amateurs o profesionales) han sido un éxito arrollador. Hasta tal punto ha llegado la importancia de esta corriente en la galia que se ha organizado el primer Festival des Blogs BD, un evento “on-line/off-line” que durará desde el próximo 15 de Agosto hasta el 11 de septiembre y constará tres actividades principales: en primer lugar, la puesta en marcha de un weblog oficial sobre el festival en el que diariamente se colgarán entrevistas a los principales bloggers franceses; en segundo lugar, un especial de la revista Bédéka dedicado especialmente a los blogs, con un recopilatorios de ilustraciones especialmente diseñado para este número y, por último, el 11 de septiembre se celebrará una jornada de firmas de los más de 40 autores/bloggers que participan en el Festival, que será además el germen de una obra colectiva.

¡¡¡¡Vive!!!! ….¡¡¡¡está vivo!!!!!

Como véis, La Cárcel es mala hierba, de esas que nunca mueren por mucho que las maten una y otra vez. De momento, ya voy haciéndome con el WordPress y poco a poco la página volverá a su estado habitual. La base de datos costará de recuperar un poco más, pero tenéis todos los archivos en los enlaces de la derecha. No se pueden hacer directas como antes, pero a través de Google se puede buscar, añadiendo la coletilla “site:http://www.lacarceldepapel.com”. En cuanto pueda pondré un sistema de búsqueda por los Archivos y, más adelante, cuando esté recuperada la base de datos al 100% (bueno, creo que puedo recuperar las 1942 entradas, pero se han perdido unos 3000 comentarios de los casi 30000 que había ya en La Cárcel).
A partir de mañana comenzaré a hacer entradas con normalidad… espero. :)
Pero sobre todo… muchísimas gracias a todos los que me habéis brindado vuestra incondicional ayuda. Estas cosas se agradecen mucho, de verdad.

El desastre de La Cárcel de Papel

Bueno, ya lo he comentado en posts que se han perdido por el ciberespacio: lo peor que podía pasar ha ocurrido. Se ha perdido la base de datos de la Cárcel. Mientras trasteaba para completar la migración del blog a WordPress, una error mío ha borrado la base de datos. Dos años y medio de trabajo.
Tengo backups de la base hasta Abril y archivos estáticos en HTML de estos últimos meses, con lo que, en el mejor de los casos, se habrán perdido los comentarios de estos últimos meses.
Pero eso no quita que durante unos días esto sea el caos.
Perdonad todas las molestías. La Cárcel sigue, pero costará que esto vuelva a estar al 100%.

PD: Si tenéis backups o copias de los posts de este mes, por favor mandádmelas. Y si sois expertos en WP…se admite ayuda!

Sin City, la ¿película?

Son el cine y la historieta artes hermanas, que comparten no sólo orígenes de mestizaje y bastardía varía, sino un lugar y una época común en la que alcanzan su forma definitiva. Artes que han generado lenguajes considerados lógicamente como la base de la cultura visual que nos envuelve, pero que han seguido caminos muy dispares que no han evitado el traspaso y el préstamo continuado. Pero por muchas que sean las coincidencias, por mucho que se quieran relacionar, sus lenguajes son radicalmente distintos. En el cine, es la tiranía del autor la que domina al espectador, que debe someterse al ritmo que aquél marca. En la historieta, el autor siempre está encadenado a la decisión del lector. Una quiebra entre los dos lenguajes profunda, que muchas veces olvidamos cuando vemos cómo pasan historias de uno a otro medio, lamentándonos de que si tal o cual adaptación no ha “respetado” el tebeo. Y es que, por lo menos hasta hoy, ese trasvase era muy complejo. Cuando ayer fui a ver Sin City, debo reconocer que estaba cargado de prejuicios que hacían, a priori, muy difícil que la película me gustase: ni el tebeo es santo de mi devoción (algo dije ya por aquí), ni Robert Rodríguez me parece un director especialmente dotado (un oficiante brillante, si acaso, pero demasiado emperrado en alargar anécdotas a la categoría de películas demasiado encumbradas). Dos peros cargados de fuerza para mí pero que olvidaban una tercera variable en la ecuación, la presencia de Frank Miller. Un señor que demuestra en esta película que cuando se es un genio, el talento desborda en todo lo que toque. La fortuna hará que el resultado sea mejor o peor, pero la inteligencia y brillantez están ahí. Con todas las objeciones formales (y, sobre todo temáticas) que se le puedan poner a la película, me atrevería a decir que Sin City supone el nacimiento de un nuevo lenguaje, del primer híbrido real entre cine e historieta (no, los dibujos animados no son un híbrido, su lenguaje es el del cine). En Sin City, Miller (y no sé hasta que punto Rodríguez) ha conseguido trasladar el lenguaje de la historieta a la gran pantalla de una manera única y nunca vista hasta ahora. Ang Lee intentó tímidamente hacer en Hulk alguna prueba de este traslado, pero Miller y Rodríguez han ido mucho más allá en un salto al vacío sin red. Si nos olvidamos de la impactante visualidad de la fotografía, del maquillaje y demás parafernalia (que ya existía casi idéntica, excepción hecha del color, en la versión de Dick Tracy de Warren Beatty), lo sorprendente es cómo la película reproduce el ritmo de lectura de un tebeo, llevando al celuloide el tebeo viñeta a viñeta. En Sin City, cada plano se convierte en una viñeta, casi estática, donde la composición y puesta en escena son las de la historieta, con pequeños movimientos que tan sólo llenan el espacio en blanco de las viñetas. Encuadres que son movidos reproduciendo el ritmo de lectura, casi llevándonos a alargar la mano y pasar la página. Pocas veces he visto una experimentación tan radical con el lenguaje cinematográfico, tan rupturista y vanguardista que, además, está inmersa dentro de un espectáculo visual de estética arrebatadora. Es verdad que hay muchos fallos, desde un exceso de metraje a una banda sonora poco acertada (una evidente variación del Peter Gunn de Henry Mancini, un buen inicio, desde luego, pero que luego no se continúa), pasando por decenas de pequeñas incoherencias dentro de este nuevo juego narrativo o la repetitiva y machacona monotemática de Miller en Sin City, pero deben ser obviados ante lo que es, sin duda, la primera piedra de un nuevo lenguaje audiovisual, el mestizaje último entre historieta y cine.

Celebrando el centenario de Little Nemo

El 15 de Octubre de 1905 comenzaba una serie que marcaría definitivamente la historia del tebeo: Little Nemo in Slumberland, de Winsor McCay.
Y como ya os comenté hace poco, se está preparando una edición conmemorativa de la que ya se pueden avanzar más datos. El libro, en edición de lujo a gran tamaño (23×28), estará coproducido por Francia, España e Italia, a iniciativa de Les Impressions Nouvelles, incluyendo textos, dibujos, entrevistas, documentos inéditos, etc. Los autores que colaborarán son, desde el apartado teórico, Jan Baetens, Benoît Peeters, Peter Maresca, Paul Auster, Jean-Marie Apostolidès, Pierre Fresnault-Deruelle, Pierre Sterckx, Thierry Groensteen, Thierry Smolderen, Gilles Ciment, Serge Tisseron, Benoît Mouchart, Henri Van Lier y Jean Rouaud, mientras que el apartado gráfico estará cubierto por Art Spiegelman, Chris Ware, Bill Watterson, Craig Thompson, David B, Joann Sfar, François Schuiten, Jean-Philippe Bramanti, Marc-Antoine Mathieu, Moebius, Lorenzo Mattotti, Igort, Katsuhiro Otomo, Jiro Taniguchi y Miguelantxo Prado.
Un cuidado libro de 96 páginas que verá su versión en castellano gracias a la editorial sins entido.
Una gran noticia.

Sonaste Maneco #5

Atención, pregunta: ¿existe alguna revista de información sobre tebeos rigurosa, entretenida, con más de 130 páginas a color y que sea gratuita?
Pues sí, obviamente, la excelente Sonaste Maneco, que llega a su quinto número. Un (de nuevo) excelente trabajo de La Bañadera del Cómic, como ya viene siendo habitual en ellos.
Imprescindible. Os podéis bajar el pdf de aquí.

Palomar de Beto Hernandez, ¡por fin!

Una noticia bien conocida, pero largamente retrasada, era la edición recopilatoria que La Cúpula iba a realizar de Palomar, la magna obra de Beto Hernández. Publicada en España de forma dispersa en varios formatos distintos (Historias Completas, El Víbora, Bruts..), La Cúpula aprovecha la lujosa edición recopilatoria de Fantagraphics para presentar este impresionante tebeo en dos volúmenes. Una obra que redondea, junto al Locas de su hermano Jaime, esa obra maestra llamada Love & Rockets, uno de los tebeos más importantes de la histotia del tebeo.
Y ojito porque no acaban ahí las novedades de La Cúpula para Septiembre, que incluyen la edición en tapa blanda del interesante Cinema Panopticum de Thomas Ott y la esperada reedición en un sólo volumen del Juego de Manos de Lutes.

Palomar #1, de Beto Hernández. Novela gráfica. 260 pág. B/N. 11.95 €
Cinema Panopticum, de Thomas Ott. Novela gráfica. Rústica. 116 pág. B/N. 11.95 €
Juego de manos, de Jason Lutes. Novela gráfica. 144 pág. B/N. 8.95 €
Banana games, de Christian Zanier. Colección X. 52 pág. Color. 7.50 €
Yellow #3, de Makoto Tateno. Manga yaoi. 180 pág. B/N. 8.95 €
DVD #1, de Chun K-Young. Manwha. 196 pág. B/N. 8.95 €
Fever #1, de Park Hee-Jung. Manwha. 212 pág. B/N. 8.95 €
La noche más loca, de Ralf König. Novela gráfica. 4ª ed. 68 pág. B/N. 4.95 €

Mis tebeos favoritos V: Terry y los piratas, de Milton Caniff

Hace poco dediqué un largo post a la quinta obra de mi lista de favoritos: Terry y los piratas, de Milton Caniff. Un texto que intentaba poner en contexto a los lectores que llegaban de nuevo a esta impresionante obra, de una influencia decisiva en la historia del cómic por bastantes razones. La primera, por la endiablada habilidad narrativa de Caniff, que conseguía con una facilidad pasmosa que sus tramas fuesen totalmente adictivas. Con Caniff, la tira diaria de temática “realista” llegaba a una madurez definitiva, estableciendo todas las bases de los recursos narrativos de este formato. Siguiendo muy de cerca las enseñanzas de Noel Sickles y Roy Crane, Caniff llevó al extremo la síntesis necesaria para contar historias en un formato tan complejo y limitado como el de la tira diaria. Desarrolló una capacidad portentosa para establecer en la tira una línea de continuidad gracias a la composición y la puesta en escena, a la interrelación de lo que pasaba en los fondos, que dejan de ser un adorno para ganar entidad propia y, sobre todo, demostró la importancia de la fuerza dramática del entintado, de uso inteligente de las luces y sombras (Jules Feiffer afirmaba que para Caniff, el negro era el color primario) para envolver la acción y obligar al lector a seguir el ritmo marcado por el autor. Con esas herramientas bien engrasadas, Caniff articuló además unas historias que enganchaban al lector gracias al cuidadoso trabajo de desarrollo de los secundarios y a una estricta y rigurosa labor de documentación. Sabía que para captar al lector debía, en primer lugar, conseguir que éste se creyese lo que estaba leyendo, que no pusiese en duda los dibujos que veía, dando lugar a un trabajo de documentación tan excepcional que las tiras de Terry pueden ser usadas sin ningún problema como referente histórico. Pero también era consciente de la importancia de los secundarios, del realismo que trasladaban sus personajes y de la identificación del lector con los personajes, lo que le llevó a desarrollar personajes complejos y de una rica personalidad. A la integridad de sus “héroes buenos” (Terry y Pat Ryan) se contrapone la jugosa versatilidad de las mujeres fatales, encarnadas en Burma y Dragon Lady, féminas de ambigua personalidad, siempre en el nebuloso camino entre la bondad y la dureza de unas situaciones donde la crueldad es sólo una forma de supervivencia.
Cuando Caniff deja la serie en 1946 en manos de George Wunder (que la continuó hasta su fin en 1973) se cierra un ciclo memorable y único que había llevado la tira diaria a la madurez definitiva.
La influencia de Caniff ha sido impresionante, tanto en el mundo de la historieta (Con casos tan evidente como los de Frank Robbins o el español Jordi Bernet, hasta Hugo Pratt pasando por cientos de autores que han aprendido de las tiras de Caniff) como en el cine, siendo quizás Orson Welles el más conocido de los fans de este autor.

Ediciones en España
No han sido muchas las ediciones en España de esta obra. Las más recientes en el recuerdo son las de La Guadaña/BO a mediados de los 80, que recopiló en 12 tomos en formato apaisado parte de las tiras diarias y la bien conocida de Norma Editorial de los años 90, que editó las planchas dominicales en color en su totalidad en 12 lujosos tomos. Una excelente edición, pero de lectura más confusa a partir de la unificación argumental de las tiras y las planchas dominicales. Si bien es cierto que Caniff construía las entregas dominicales de forma que pudieran ser leídas de forma aislada de las tiras diarias, la realidad es que sólo una lectura conjunta de las entregas diarias y dominicales permite contemplar en su totalidad la maravilla que es esta obra. El alto precio de los volúmenes para la época hizo que la serie fuera un fracaso, saldándose posteriormente a 3€ el volumen (sirva como dato curioso que la tirada de la edición en España era mayor que la que se hacía para los EEUU).
Desde Junio, Planeta DeAgostini ha comenzado la publicación cronológica de esta obra, uniendo tiras diarias y planchas dominicales en una edición en blanco y negro, de calidad bastante pobre, por lo menos en estos primeros volúmenes (aunque mejor que la de BO, prácticamente ilegible en algunos tiras).
Y como análisis teórico, uno de los mejores libros que se pueden encontrar sobre esta obra es el libro “Cuando la Inocencia Murió”, de Javier Coma (Ediciones Eseuve).
Como curiosidad, es posible descargarse los seriales radiofónicos basados en esta serie, en formato mp3 (e incluso como podcasting). Podéis leer también la famosa página de la conversación entre Terry y Flip Corkin aquí.

Hablando de ediciones de clásicos

Ya que hablamos de ediciones de clásicos, una pequeña anotación sobre próximas ediciones de clásicos:
– En primer lugar, Front Street Books publicará Magic Beach, de Crocket Johnson. Un autor prácticamente desconocido en nuestro país (y en los USA) y que es el responsable de una de las series más sugerentes y atractivas que servidor ha leído: Barnaby. Una maravilla de la que hablaremos por aquí y que es, a mi entender, la inspiración directa de Calvin & Hobbes. Podéis saber más de este gran autor en la página Homage to Crockett Johnson y leer una de sus obras, Barkis, aquí.
– Y el centenario de Little Nemo dará mucho que hablar. Por un lado, Sunday Press publicará una selección de las mejores planchas de la época 1905-10, en una lujosísima edición a tamaño original de diario tabloide, en la que se ha cuidado la reproducción hasta el límite. Un regalo carillo (120$) pero de los que te dejan babeando. Y, por otra parte, se está preparando un libro homenaje coeditado por España, Estados Unidos, Francia e Italia que recopilará textos criticos, artículos y la colaboración de autores como Art Spiegelman, Chris Ware, Craig Thompson, David B, Joann Sfar, Lorenzo Mattotti, Katsuhiro Otomo, Jiro Taniguchi o Miguelanxo Prado. Una edición de lujo que en nuestro país tiene como responsable a la editorial Sins Entido, lo que asegura la calidad y cuidado de la publicación.

Mis tebeos favoritos IV: Príncipe Valiente, de Harold Foster

Hablar de Príncipe Valiente tras el excelente libro de Rafa Marín, Hal Foster, una épica post-romántica (número 2 de la colección Sinpalabras de la editorial sins entido) , me parece casi una herejía. Así que en lugar de centrarme en la parte más histórica o descriptiva, me vais a permitir que haga un recorrido mucho más personal.
Mi primer contacto con el Príncipe Valiente de Hal Foster fue la edición de Dólar de 1963, la famosa serie C, que compartía protagonismo con otras maravillas de la tira diaria en un extraño batiburrillo. Mi padre coleccionaba las ediciones de Dólar y, pobre de él, acepto con resignación paterna que su hijo le cogiera (y destrozara en muchos casos, para qué negarlo) sus amados tebeos. Yo, pobre de mí, con esas edades donde la razón apenas está relegada a tres o cuatro neuronas mal dispuestas, comencé a devorar todos estos tebeos que llegaban a mí por arte de magia. Estaba maravillado por el Flash Gordon de Barry y por el Hombre Enmascarado de Wilson McCoy, mis preferidos, relegando a un segundo plano esas aventuras de caballerías del tal Príncipe Valiente. Me aburrían soberanamente, recuerdo vagamente. No había ni luchas galácticas, ni tensas persecuciones… ni siquiera un en mal puñetazo que dejase marcada una calavera.
Pero años más tarde, cuando ya uno se va alejando del acné de la preadolescencia para entrar en la hiperhormonación adolescente, volví a encontrarme con el amigo Val en la edición de B.O., en blanco y negro, sin remontar… ¡Menuda sorpresa! Aquellas viñetas dispersas de la edición de Dólar tenían un sentido, una disposición. Se unían en páginas gloriosas, inmensas, obras de arte de una minuciosidad exagerada, rondando la perfección absoluta. Una impresión que no se correspondía con aquellos recuerdos infantiles, de los que también llegaba la sensación de aburrimiento. Total, estaba en la Biblioteca Pública y no tenía que gastar dinero… ¿por qué no leerlo?
Y ese día, descubrí El Príncipe Valiente.
Descubrí una obra que hablaba del proceso de madurez de la persona, de la búsqueda de la felicidad, así, con minúsculas, porque es la que se encuentra en las pequeñas cosas, la que nace de estar en armonía con los demás.
Foster supo cómo atraparme, llevándome desde la épica de Camelot, del Rey Arturo y sus aventuras al camino sin retorno de la maduración del ser humano. De las terribles luchas por reconquistar su reino natal de Thule a maravillarse con la naturaleza, con una puesta de Sol. Un camino que hubiera sido imposible sin la magistralidad de Foster. Su dominio apabullante del dibujo (es posible afirmar, sin miedo, que Foster ha sido el dibujante que mejor ha entendido la figura humana en la historia del tebeo) le permitió trasladar al lector la pasión de sus protagonistas, la calidez de unos paisajes que nos transmiten la brisa de las praderas, el olor del mar…
Supo mezclar con habilidad la leyenda con la documentación histórica para crear el mundo perfecto para que sus personajes crecieran, protagonizando el primer gran “slice of life” de la historia (medieval, pero cumpliendo fielmente las claves de este género).
Si con Tarzán demostró que el dibujo naturalista, tradicionalmente alejado de la historieta, era un perfecto aliado de la tira diaria, en Príncipe Valiente dota de mayoría de edad al tebeo de factura realista. Hasta tal punto llega la importancia de este autor que es posible afirmar que, si construimos un árbol de los referentes de todo dibujante realista actual, en su base siempre estará Foster.
Queda aparte la anécdota de muchos que siguen sin entender la magna obra de Foster, afirmando que “no era un tebeo”, por incluir los textos a pie de viñeta. Y me permitiréis que ante semejante afirmación sólo pueda decir: “menuda gilipollez”.

Ediciones en España
Afortunadamente, en España se ha podido disfrutar de muchas y variadas ediciones de la obra de Foster. No siempre de calidad, muchas veces remontada (asesinada, mejor dicho), y siempre sin el color original, aunque disfrutar de Foster en blanco y negro es una gozada. Dólar en los 60, Burulán (remontada y recoloreada, aunque con una traducción aceptable) en los 70 y Ediciones B a finales de los 80. Ésta última edición es relativamente fácil de encontrar, ya que se ofrece en muchos casos en volúmenes encuadernados bastante lujosamente, aunque no es difícil encontrar en las Ferias de libro de ocasión una serie de retapados que hizo ediciones B. Está recoloreada en parte (sobre todo al principio), para luego disponer de los colores originales. No es una edición extraordinaria, pero incluye toda la etapa de Foster y la posterior de Collen Murphy.
También es posible encontrar en España la revitalización que intentó Marvel del personaje, un digno homenaje realizado por Charles Vess, Elaine Lee y John Ridgway que editó Planeta y que se puede encontrar saldado en muchas librerías especializadas. La misma editorial que a partir de Enero, si todo va bien, publicará de nuevo la serie con la espectacular recuperación de color de Adolfo García.
Pero Prince Valiant es de esas series que no murió con su autor. Tras su retiro, siguió la serie John Collen Murphy, con guiones de su hijo Cullen Murphy. Gary Gianni continuó la serie al morir Collen Murphy, que sigue en la actualidad junto a Mark Schultz. Se puede leer la serie semanalmente en la web de King Features Syndicate.
Para más información, os recomiendo efusivamente el libro de Rafa Marín antes mencionado. Y si domináis el inglés, podéis leer el excelente Prince Valiant Companion de T. H. Goldberg aquí.

Mis tebeos favoritos III: Krazy Kat, de George Herriman

Me comentaban el otro día lo extraño de no haber elegido Krazy Kat como el mejor tebeo de la historia, una elección bastante lógica a poco que se vea la estética de la página es un homenaje a la gran obra de Herriman. Y es verdad, debo reconocer que con estas tres primeras obras tengo un serio problema. Cualquiera de las tres me parece tan brillante, tan única, que es muy difícil decidir cuál de las tres es la mejor. De hecho, depende única y exclusivamente de mi estado de ánimo el elegir una u otra. Si ahora me encuentro en una etapa “spiritiana”, es más que posible que en breve pase a una “krazykatiana” o “nemosiana”. ¡Quién sabe!
Pero lo cierto, la única realidad es que estas tres obras suponen para mí la Santísima Trinidad del tebeo. Un triunvirato que domina apabullantemente cualquier intento de clasificación, lista u ordenación.
Toca hablar, pues, del tercero en discordia de este podium personal e intransferible: el Krazy Kat de Georges Herriman.
Una obra única en todos sus aspectos, que nació casi de forma casual en la serie The Dingbat Family, una serie humorística (renombrada al poco como The family Upstairs) iniciada en Junio de 1910 en la que pronto Herriman haría aparecer animales domésticos, en particular, un gato y un ratón que se trasladarían a una especie de tira complementaria inferior apenas un par de meses después. Poco a poco, el asexuado Krazy Kat y el ratón Ignatz comenzaron a ser el verdadero leitmotiv de la tira, llegando a sustituir a los Dingbats en alguna ocasión. Una fuerza que derivó, lógicamente, en la independencia de la tira, que aparece como tal el 23 de Octubre de 1913, curiosamente en un poco habitual formato vertical, anunciando quizás lo que supondría en el futuro la serie.
Se inicia en ese punto el recorrido único de una serie que tuvo la etiqueta de lo extraordinario como habitual. Una serie que nunca fue especialmente popular, pero que recibió el mecenazgo exclusivo de William Randolph Hearst, el gran magnate de la prensa americana (y gran aficionado a la historieta, afortunadamente), que consideraba a Krazy Kat una obra de arte que merecía su apoyo incondicional, pese a que apenas se publicase en un par de periódicos. Un apoyo que se tradujo en la obra más personal de la historia de los cómics.
Herriman construyó en Krazy Kat un universo propio, temático y gráfico, que se avanzaba a todo cuanto se había hecho en cómic hasta el momento.
Un extraño trío formado por una gata (o gato, Herriman nunca quiso decidir sobre esta ambigüedad), enamorada del ratón Ignatz, un cínico ratón que se burla de ella y la aleja a ladrillazo limpio ante la persecución de Ofissa Pupp, un perro policía enamorado de Krazy. Un lugar aparte del universo donde no existen reglas o normas, Coconino County, donde la única frontera es la imaginación. Puntos de partida atípicos para construir una serie tan personal y vanguardista que hacen compleja incluso la tarea de expresar qué es Krazy Kat.
Herriman usaba la serie como un crisol de experimentación radical, apartándose de todo lo que se había hecho hasta el momento. Sus planchas dominicales, casi siempre en blanco y negro (otro hecho atípico: mantuvieron el blanco y negro hasta 1935) eran un ejercicio de desvarío gráfico con una coherencia narrativa pasmosa. Jugó con la composición, con ejercicios metalingüísticos, con la tipografía, con los fondos (siempre cambiantes, volubles, con vida propia), logrando que cada plancha fuese una obra de arte única. Leer Krazy Kat es una experiencia a muchos niveles, desde el impacto visual del conjunto a la sorpresa de cada viñeta o la irónica carga de profundidad que siempre esconde. Filosofía visual, pensamiento gráfico… es imposible definir lo que hace Herriman en cada página, pero para muchos ha sido la primera gran obra de arte de la historieta. Fue seguida con reverencia por críticos, artistas (se dice que Picasso era un fan de Herriman y que se hacía enviar todas las páginas, incluso que se las contaran por teléfono), políticos, literatos… menos por el gran público, pese a que la serie llegó a contar con una versión en dibujos animados de la KFS.
Pero todo eso poco le importaba a Herriman, que nunca bajó el nivel, que siempre dio un paso adelante en su búsqueda imparable de los límites de la historieta. Cuando en 1935 la serie comenzó a publicarse en color, encontró un nuevo campo de investigación en el uso narrativo y visual de la composición cromática, abriendo lo que serie una década insuperable y simpar. Hasta la muerte de su autor, en 1944, la serie alcanzó cotas de calidad increíbles, como si el color hubiese sido un alimentador de la imaginación desbordante de Herriman.
Tres décadas en las que la historieta alcanzó, definitivamente, la categoría de arte.

Ediciones en España (y parte del extranjero)
Krazy Kat es uno de los grandes desconocidos del público español. Que yo tenga constancia, en España sólo se han editado dos álbumes, uno de Estuve en 1990 y la edición en castellano del primer volumen de la recopilación de las planchas a color de Kitchen Sink del mismo año, editado por Norma en 1996 (hay que añadir una edición sudamericana recientemente distribuida en España). Dos ediciones absolutamente inencontrables hoy y que marcan el desierto absoluto que era hasta hace poco la edición de este clásico, no sólo en nuestro país, sino en los USA, donde la mítica serie apenas había sido editada de forma dispersa y esporádica. Ediciones como la de Eclipse en 1990, la comentada de Kitchen Sink o recopilaciones en The Comic Strip Century Book, el Smithsonian y poco más. Hasta que, por fin, Fantagraphics inició recientemente la edición cronológica de la obra, que consta ya de cinco volúmenes (recopilados posteriormente en uno de 600 páginas), exquisitamente diseñados por Chris Ware y que incluyen todas las Sundays en blanco y negro, desde 1925 hasta 1934. Fantagraphics planea recuperar también todas las planchas del periodo 1916-1924 y la etapa en color de 1935 al 44, e incluso las tiras diarias, disponibles en una infame edición de Tony Raiola.
También es fácil obtener en España la edición del excepcional libro “Krazy Kat: The comic art of George Herriman”, de Patric McDonell (sí, el de Mutts), Karen O’Conell y Georgia Ryley, un completo e interesante libro a un precio ínfimo (14.95$).
Esperemos que sea editada alguna vez en España, aprovechando la edición de Fantagraphics, aunque hay que reconocer que Krazy Kat choca frontalmente con un gravísimo problema: la traducción. Herriman hace hablar a sus personajes en un duro slang, con terribles giros fonéticos y gramaticales que hacen su lectura en inglés todo un ejercicio de sufrimiento incluso para los más conocedores del idioma. En muchas ocasiones, la única solución para leer Krazy Kat es leer en voz alta la frase hasta conseguir la traducción por similitud fonética. Una dificultad que es todo un reto para una industria donde la traducción ha sido demasiado maltratada y que, en este caso, incluso necesitaría de la inclusión de los textos originales en inglés si realmente se quiere hacer una edición definitiva en castellano.
Podéis leer algunas tiras diarias en la página de Coconino World , en la página dedicada a Herriman, Coconino County y en la página de imakinarium. También se pueden encontrar algunas páginas en la Biblioteca del Congreso, así como animaciones de Herriman.

XIII Salón del Cómic de Tenerife

Mis vacaciones me impidieron dar cumplida nota de las actividades del XII Salón del Cómic de Tenerife, un salón ya veterano que se inició el pasado 29 de Julio y tendrá actividades durante todo el mes de Agosto. Ha contado con invitados como Jakob Klemencic, David Francan, Maeusz Skutnk (de Stripburger), Mark Crilley, Carla Berrocal, Manuel Sirgo, Gloria Fernández y Enrique Garcelán (del colectivo Cineasta).
Aunque sea tarde, todavía hay tiempo para comentar las actividades previstas para este fin de semana son:

Viernes 5 de Agosto.
Por la tarde sesión de firmas con los autores invitados.
18: 00 h. Presentación de la película: Cutie Honey en V.O. subtitulada y presentada por Enrique Garcelán y Gloria Fernández Adame del colectivo CineAsia.
20:00 h. Charla con Mark Crilley, dibujante cómics y creador de la serie Akiko, entre otras.

Sabado 6 de Agosto.
12:00 h. Conferencia: De la guerra de los mundos a la guerra de las galaxias, por Eduardo Serradilla, periodista, estudioso y crítico de cómics.
18:30 Sesión de firmas con los autores invitados.
19:00 h. Mesa redonda: “¿Por qué a las mujeres no les gusta hacer cómics?”. Participan: Paola Cipitelli, Anu Jato, Carla Berrocal y Ana Lisi Quinta. Modera: Patricio G. Ducha.
20:30 h. Mesa redonda: “El cómic independiente como alternativa ¿real? de edición” Participan: Paola Cipitelli, Anu Jato, Carla Berrocal, Mark Crilley y Patricio G. Ducha. Modera: Luis J. Capote.

A lo que hay que añadir las jugosas exposiciones que estarán abiertas durante todo el mes:
• Akiko, el mundo fantastico de Mark Crilley.
•De la Guerra de los Mundos a la Guerra de las Galaxias.
•Los Cuatro Fantasticos del Siglo XXI.
•Guia para visitar la ciudad de Sin City.
•Lanza en astillero. El Caballero Don Quijote y otras sus tristes figuras.
•Stripburguer. El cómic que vino del Este.
•El Cómic de la Bajada. Historia de una tradición.
•Carla Berrocal. Hire, El terrible vampiro samurai.
•Paola Cipitelli y Anu Jato. Mujeres y Cómics en Canarias.

Más información, en su web

Novedades de BDBanda

El colectivo BDBanda no para. Tras su merecido premio en el Saló de BCN, y pese a los calores veraniegos, siguen activísimos y preparando muchísimas novedades. De momento, ya se han superado los problemas de impresión del número 6, que llegará en breve a las librerías gallegas y un nuevo álbum de la colección Bdbanda: Tito Longueirón, de Pinto & Chinto. Un álbum sin excusas para los no gallegoparlantes, ya que es un álbum mudo de estos dos excelentes humoristas, habituales de La voz de Galicia.

Pero ojito que no acaban aquí las cosas: en el próximo salón de Viñetas desde o atlántico tednrán una exposición de 70 originales de los dibujantes del colectivo, con motivo del premio de Barcelona. Una exposición que irá después a las Xornadas de Ourense y otros lugares de la península.
Y atentos a los siguientes pasos del colectivo, que darán mucho (muchísimo) que hablar durante el próximo año, con noticias sorprendentes.  : ) 

Nominaciones a los Quill Awards

El éxito del formato “novela gráfica” en los USA está siendo cada vez más arrollador. No sólo está demostrando que es capaz de abrir las puertas del hasta ahora hermético mercado de las librerías generalistas sino que, además, se permite el lujo de conseguir el reconocimiento del “establishment” cultural. Un buen ejemplo son los Quill Awards, patrocinados por la prestigiosa Publisher’s Weekly. Unos premios literarios de corte popular que gozan incluso de ceremonia de entrega de premios retransmitida por la NBC y que incluyen una categoría de Novela Gráfica en la que los nominados son:

– American Splendor: Our Movie Year, de Harvey Pekar
– Bone: One Volume Edition, de Jeff Smith
– In the Shadow of No Towers, de Art Spiegelman
– Marvel 1602 Volume 1, de Neil Gaiman, Andy Kubert, Richard Isanove
– Persepolis 2: The Story of a Return, de Marjane Satrapi

Independientemente de los discutible o no de las nominaciones (que tampoco están tan mal, todo sea dicho), lo interesante es que la historieta entra por la puerta grande de unos premios no ombliguistas, sino generalistas, en los que se considera al medio al mismo nivel que el resto de categorías.
Algo es algo.

Plan de publicación de Los Archivos de Spirit

En uno de los comentarios del post sobre The Spirit, Carles Miralles, editor de Norma informa del plan de publicación de Los Archivos de Spirit: se publicarán dos volúmenes al año, en Abril y en Navidad. En el volumen de primavera se publicarán los números 7 al 11, mientras que en los navideños del 12 en adelante.
Una excelente iniciativa porque permitirá comenzar a leer ya la mejor etapa de esta serie, a partir de la vuelta de Eisner de la segunda gran guerra, pero a su vez se podrá ir admirando la evolución de esta serie en sus primeros años (así como las colaboraciones de Lou Fine o Jack Cole, imprescindibles).
Una buena noticia, aunque podría ser mejor si se acelerara la frecuencia de publicación  ; )  … delirios de apasionado, supongo, por desgracia no sé si la serie tiene ventas suficientes como para justificar un aumento del número de volúmenes editados al año.

Mis tebeos favoritos II; Little Nemo in Slumberland, de Winsor McCay

Los que leéis La Cárcel sabéis que tengo un problema psicopatológico con la fantasía. Un género que no me funciona, que me falla siempre, quizás por algún trauma infantil no reconocido, no sé, a lo mejor algún elfo me metió mano en un parque o me encontré con un hobbit exhibicionista… que sé yo.
Pero hay una obra de fantasía desbordante que me subyuga, me hipnotiza y me atrapa cada vez que la leo. Un delirio visual que es capaz de sacar en instantes el niño que llevamos dentro, por muy oculto que esté.
Una obra que, además, se puede calificar como la primera obra maestra de la historia del cómic y, me atrevería a decir, que la que pone los cimientos del lenguaje del cómic, estableciendo la base de los recursos narrativos que se han seguido usando desde entonces.
El 15 de Octubre de 1905, aparece la primera plancha dominical de Little Nemo in Slumberland, la mítica obra de Winsor McCay que, de forma increíble, aumenta su valor a cada año que pasa. Con 100 años que cumplirá en unos meses, Little Nemo sigue siendo una obra fundamental, absolutamente moderna y válida, con hallazgos visuales y narrativos que aún hoy sigue siendo insuperada.
Little Nemo cuenta la historia de un joven niño que durante el sueño llega a un increíble país, Slumberland, donde corre las aventuras más increíbles en compañía de Flip, el Imp o el Dr. Pill. Historias de imaginación desbordante que tienen el común denominador de ser capaces de conectar con los sueños infantiles, de hacer caer todas nuestras barreras para tocar una fibra que nos libera de nuestros prejuicios para disfrutar con la espontaneidad de un niño.
Pero si mágico es su argumento, más increíble es el despliegue gráfico que McCay derrocha en todas y cada una de las páginas de Little Nemo. McCay fue el primero que entendió el concepto narrativo de la composición de la página, de la importancia del color, del equilibrio de líneas y curvas…Desde la nada (recordemos que estamos hablando de una obra de 1905, apenas nueve años después del Yellow Kid de Outcault), McCay fue construyendo una gramática completa del lenguaje de la historieta, en la que no se quedaba ningún punto sin desarrollar. Tomo prestados elementos de la pintura, la arquitectura, la literatura, la ilustración, la escultura y, por supuesto, del balbuceante cine que apenas comenzaba a nacer (y al que el contribuyó decisivamente con animaciones tan impactantes como El hundimiento del Lusitania) para definir hasta dónde podía llegar este nuevo medio, convirtiendo al medio recién nacido en un adulto de posibilidades infinitas.
McCay desarrolló su obra primero en el New York Herald de Bennet, con un éxito brutal (de hecho, Nemo fue el primer cómic que tuvo merchandising, y llegó a protagonizar un musical de Broadway de bastante éxito) hasta 1911, fecha en la que cambió al periódico rival de Hearst, con el título Little Nemo in the Land of the Wonderful Dreams, protagonizando el primer “fichaje” mediático de la historia de los cómics.
En 1914, McCay dejó la serie, más ocupado en esas épocas por la animación para horror de Hearst, que veía cómo su dibujante estrella se dedicaba más a los bolos por el país presentando sus cortos que a su trabajo en el periódico, donde también se dedicaba a ilustrar las editoriales.
Pero aunque muchos consideran que la serie acabó aquí, pocos recuerdan que la serie se retomó en 1925, de nuevo en el Herald, en una corta resurrección que apenas duró dos años.
Tras la muerte de McCay, su hijo intentó retomar la serie en dos ocasiones (1935 y 1947), sin ningún éxito. Algo lógico, habida cuenta de que la genialidad no parece estar en los genes…
Las páginas de Little Nemo quedan en el recuerdo como una serie magistral, única, que ha influenciado decisivamente a centenares de dibujantes durante el siglo XX.

Ediciones en España.
Muy difícil es encontrar la obra de McCay en español. Aunque ha sido editada en muchas revistas esporádica (El Globo, Zeppelín, La Oca, Comix Internacional, Historia de los Cómics…) su edición correcta sólo la han intentado dos editoriales. Primero la vasca Ttarttalo, que puso en el mercado una edición nefasta en formato álbum que se atrevía a recolorear las maravillosas planchas de McCay con unos colores que sólo podría elegir un daltónico. Después, Norma consiguió sacar dos de los extraordinarios volúmenes de la edición de la americana Fantagraphics, posiblemente la mejor que se puede encontrar hasta la fecha aunque sólo incluya planchas hasta 1914.
Hace unos años, la editorial Evergreen/TASCHEN puso en las librerías una edición integral, que incluía en un único volumen la etapa 1905-1914. Pese a que quizás el color no es tan bueno como la de Fantagraphics, el habitual precio imbatible de esta editorial (30€ por un voluminosos tomo de gran tamaño a todo color) hace de esta edición la mejor opción, con la única pega (o gran pega, según se mire) de que está en inglés, sin traducción al castellano.
Ahora bien, si lo que se quiere es disfrutar del periodo 1925-27 de la serie, la cosa está mucho más complicada, ya que, al menos que yo conozca, sólo se puede encontrar parcialmente en una edición francesa de Pierre Horay.
Curiosamente, lo que si que estaba disponible en castellano hasta hace poco era un VHS llamado Maestros de la animación que incluye los cortos de dibujos animados de “Gertie el dinosaurio” y la increíble “El hundimiento del lusitania”. También es fácil de encontrar la versión animada de 1992 de la serie, una producción japonesa con supervisión de Moebius.
Si lo que nos interesa es el resto de la obra de McCay, Laertes editó en castellano, hace ya veinte años, la genial “Pesadillas de cenas indigestas” (Dreams of rarebit fiend). Y si domináis el inglés, la editorial Checker está publicando bajo el título genérico “Winsor McCay Early Works” todo el resto de la obra de este autor (incluyendo ilustraciones, editoriales, etc). La reproducción es lamentable, pero es la única que existe. Algo es algo.

Mis tebeos favoritos I: The Spirit, de Will Eisner

¿Se puede decir que una obra es la mejor de la historia en cualquier rama del arte? En general, es posible que sea una temeridad fruto de la ignorancia o de la prepotencia, quien sabe, pero en la historieta, quizás porque sea un arte todavía joven, o vaya usted a saber por qué, existe una obra que está a años luz de las demás, que marca por sí misma un antes y un después de tal calibre que el lenguaje propio del medio fue cambiado por esa obra.
Hablar de la obra magna de Will Eisner, The Spirit, precisa de volúmenes y volúmenes, cada una de sus historietas de 7 páginas es motivo más que suficiente para un largo capítulo de análisis, exprimiendo de cada una de sus viñetas la esencia de lo que entendemos por tebeo.
Desde sus inicios el 2 de Junio de 1940, la obra de Eisner estaba llamada a revolucionar el mundo del tebeo. Primero en su innovador formato, un intento de unir la pujante fuerza de los comic-books con la tradición del suplemento dominical de tiras de los periódicos, creando el primer suplemento de cómics propiamente dicho. Una innovación que provenía de un autor que provenía de una amplia experiencia en el campo del comicbook gracias al triunfo del estudio Iger-Eisner, un hervidero de series de éxito que fue crisol de autores fundamentales para la historia del cómic. Nombres como Lou Fine, Jack Cole, Jack Kirby, Reed Crandall, Mort Meskin o George Tuska nacieron y se formaron en este estudio, siempre buscando nuevos caminos expresivos dentro de la historieta. Tras la ruptura del estudio, Eisner, acompañado de autores como Bob Powell, Alex Kotzky, Lou Fine, Jack Cole y otros, comienza una nueva empresa con un suplemento a color para los periódicos en formato comic-book, toda una aventura en la que destacaba un personaje por encima de todos: el luchador enmascarado The Spirit, una suerte de superhéroe que bebía tanto de Batman o The Shadow como de la mejor tradición de novela policiaca de los años 30, contando la historia de Denny Colt un detective privado que es dado por muerto y que aprovecha su presunta desaparición para enfrentarse al crimen con las manos libres. Durante los primeros años de la serie, las aventuras del trajeado luchador mezclaban con habilidad el género policiaco con un abierto sentido del humor que impregnaba toda la serie. Sólidas historias en las que Eisner iba probando nuevas estructuras, nuevas ideas, pero que no dejaban de ser un entretenimiento divertido. Pero llegó la segunda gran guerra y en 1942 Eisner fue movilizado, un momento clave para la serie, que durante su ausencia fue continuada por Lou Fine, Jack Cole e incluso Joe Kubert. La vuelta de Eisner en 1945 trae a un autor maduro, asentado, que tiene muy claro lo que busca y lo que quiere expresar. Y vaya si se notó.
A partir de 1945, la serie despega y se aleja de su concepción para introducirse radicalmente, por un lado, en la experimentación gráfica y del lenguaje y, por otro, en un desarrollo de las tramas y de los personajes que llevan a la serie a convertirse en una lúcida crítica de la sociedad que rodeaba al autor. Un ascenso imparable que se redondea con la incorporación de Jules Feiffer a los guiones, consiguiendo formar un tandem nunca igualado. Feiffer aporta su inteligente visión de la vida, que se complementa perfectamente con los principios humanistas de Eisner y que le permiten concentrarse más en el desarrollo de nuevos recursos narrativos. Durante los cinco años que dura la serie hasta su cancelación, en The Spirit encontraremos el mayor catálogo de recursos narrativos jamás desarrollado en la historia del cómic. Eisner probó todas las posibilidades, las exploró, las estrujó y consiguió la proeza alquímica de transformar el papel y la tinta en oro. La narración subjetiva, los trasvases entre medios, el discurso metalingüístico, las atrevidas composiciones… cualquier idea que se quiera imaginar está en las páginas de The Spirit. Es sorprendente como muchos autores pretendidamente innovadores usan recursos que ya estaban en la obra de Eisner.
Pero es que, además, las historietas de Spirit de esta época rezuman humanidad por todas y cada una de sus viñetas. Spirit deja de ser el protagonista para ser una simple excusa argumental que permita enfocar el protagonismo sobre unos secundarios gloriosos. Desde los villanos a las mujeres fatales, pero sobre todo por las decenas de personajes anónimos que cimentan la gran obra que es The Spirit.
Una obra maestra de lectura obligada para cualquier aficionado al cómic.
Ediciones en España:
Hasta el momento, quizás las dos ediciones más conocidas eran la de ediciones Garbo de finales de los 70 (que se basaba en la edición de Warren), que contabilizó unos 27 números (aunque a partir del 23 sólo una de las historias que incluía era de Spirit) y la que hizo Norma siguiendo la edición de Kitchen Sink en los 90 y que totalizó 70 números. En ambos casos la edición era en blanco y negro (una de las recomendaciones del propio Eisner, que prefería sus historias en blanco y negro pese a ser originalmente editadas en color) y se centraba en la época más gloriosa del personaje (a partir de 1946). La edición de Garbo, en formato revista, es bastante compleja de encontrar y su reproducción es bastante lamentable. Tampoco es fácil hacerse con números de la edición de Norma, en formato comic book, pero su buena reproducción hace la labor muy apetecible. También editó cinco álbumes de la colección CIMOC Extra Color con una selección de historietas del personaje a todo color.
Aunque para difícil de encontrar, la edición de Toutain de “The Spirit: Espacio Exterior”, una historia inconclusa del personaje que experimentaba con la posible continuación de la serie a manos de Jules Feiffer y Wally Wood.
Norma también editó la colección de Dark Horse The Spirit, las nuevas aventuras, una colección que recopilaba la visión del personaje de autores como Alan Moore, Moebius o incluso Daniel Torres. Quizás el avance de lo que puede ser la nueva versión de Darwin Cooke anunciada por DC para el año que viene.
Desde hace un par de años, la editorial Norma está publicando en España la edición cronológica “Los Archivos de Spirit”, traducción de la impresionante edición que está haciendo DC en los USA. Tomos en tapa dura, a todo color, en los que se sigue un estricto orden y de los que acaba de aparecer la sexta entrega, correspondiente al primer semestre de 1943 (en los USA la edición ya va por el tomo 16, correspondiente al primer semestre de 1948). Una excelente oportunidad para conseguir la mejor obra del cómic de todos los tiempos.
O por lo menos, la que más me gusta a mí.