Excluidos

Están ahí. Aunque seamos incapaces de verlos, están ahí. Nuestro maravilloso y complejo córtex visual, siempre atento a interpretar la realidad según nuestras necesidades, se encarga de transformarlos en inocuos elementos decorativos perfectamente integrados en el paisaje. Mobiliario urbano fabricado en carne y huesos destinados al olvido, cuya presencia sólo pincha en ese quiste de ignorancia colectiva que ha crecido a golpe de intolerancia, clasismo y miedo. Son la “otra” sociedad, la culpable segura de todos los males de la buena, de la verdad, de esa perfecta y magnífica sociedad que nos acoge con tal bondad y cuidados que llega a anestesiar todos nuestros sentidos. Somos capaces de demostrar sentimientos de compasión y solidaridad hacia cualquier petición que una sonrisa de dientes perfectos nos largue por la televisión, pero ellos siguen siendo invisibles. Si tienen suerte, claro. Porque a poco que nuestros aguzados sentidos fallen y podamos verlos de refilón, sentiremos un profundo rechazo y repugnancia, y nos justificaremos con mil razones que deben ser expulsados de nuestra vista, lejos de nosotros y del peligro de volver a ver la realidad de cerca.
Son excluidos de la sociedad. Marginados como los que encontraremos en Sopa fría, de Charles Masson o Un día, de Nacho Casanova. Dos obras que tienen la virtud de mover los excrementos de esta sociedad que nos rodea lo suficiente como para que nuestro delicado olfato reaccione con molestia e intente apartarlas.
La primera habla de los vagabundos de la calle, de esos que un día tuvieron una vida normal y al siguiente, por mil y una razones, acabaron viviendo sin techo. Masson, médico en la “vida real”, toma varias historias que vivió en primera persona para componer un único relato que nos cuenta la evasión de un mendigo, que huye de la humillación de haber tenido que tomar una sopa fría. Una excusa absurda, pero que es el último reducto de dignidad que le queda a quien ya ha perdido todas las ilusiones. Un largo trayecto bajo el frío y la nieve en el que Masson intenta descubrir qué lleva a alguien a abandonarlo todo. Lo cuenta con un trazo nervioso e inseguro y una narrativa torpe, en dónde no es difícil deducir que su dominio del dibujo y de la técnica del cómic es primitivo y burdo. Sin embargo, pone tanta pasión y fervor en lo que cuenta, pone tanta emoción, que se le perdonan todos los errores. Es el grito de del manifestante que no sabe de letras ni literaturas, pero sabe lo que grita y porqué lo grita. Y eso, a veces, es mucho. Es verdad, sería mil veces mejor si un gran dibujante lo hubiera bordado, pero hay ocasiones en las que la intención vale mucho más que los resultados. Y ésta es una de ellas. (2-)
No tiene esos problemas Nacho Casanova, que domina con oficio los mimbres de la historieta y demuestra ya una soltura y brío en la secuencia impecable. Ha evolucionado hacia una síntesis gráfica en la que el dibujo se simplifica en los trazos justos y necesarios para lo que quiere contar, en una economía gráfica que esconde, como debe ser, un gran trabajo de estudio y análisis, estudiando con detalle y cuidado cuáles son los trazos que se pueden ahorrar. Todo con un único objetivo: la fluidez narrativa, la construcción de un cauce artificial para la lectura que el lector debe sentir como natural y no impuesto. Una simplificación que, además, es perfecta para la historia que quiere contar el autor con Un día: la rutina diaria de dos drogadictos. Dos marginados que centralizarán la acción en una aplastante rutina cotidiana de humillaciones y olvido. En cómo un ser humano llega a lo más hondo y sobrevive intentando olvidar hasta dónde ha llegado, pensando en el hoy y obligándose a olvidar que el mañana será exactamente igual. Un episodio que Nacho comienza a contar como una anécdota más de las que nutren sus obras autobiográficas, una instantánea de su quehacer diario que, de repente crece como una historia propia y va adquiriendo personalidad y sentido independiente. Matiza esa ingenuidad que empapa esas otras obras, manteniéndola larvada, para dejar que su lúcida reflexión nazca con fuerza. Una reflexión apenas esbozada que deja al lector todo el peso del debate, de la decisión sobre lo que ha leído. Ahí está, por ejemplo, esa invisibilidad social del marginado, que Nacho apunta con brillantez, con esas páginas iniciales donde prácticamente sólo existe el mundo de los dos protagonistas. Vemos espacios reconocibles, calles y rincones. Pero no hay nadie. Las calles parecen desiertas, sólo vemos a dos personas. La paradoja de la invisibilidad social: la sociedad los elude y los borra de su retrato idílico hasta tal punto que ellos mismos se escapan de esa sociedad que les niega. ¿Si no existen para el colectivo, por qué el colectivo tiene que existir para ellos? Los únicos contactos con esa sociedad, las únicas personas que veremos son aquellas que les humillan y les recuerdan el foso en el que están. No hay manos tendidas ni ayudas. Sólo falsas caridades impostadas que aseguran, dicen, la entrada en el paraíso.
Ellos que tienen uno.
Un tebeo de lectura obligada. (3)
Enlace: avance de Un día y entrevista a Nacho Casanova en Guía del Cómic.

19.11.08 | Lecturas | Compartir en Facebook | Un comentario


Ha muerto Guy Peellaert

Mala noticia. El lunes fallecía Guy Peellaert, a los 74 años de edad. Fue el responsable de dos obras míticas que conforman ese grupo de tebeos que a finales de los 60 impulsó una consideración adulta del medio. Jodelle y Pravda, junto a otras obras de autores como Devil, Crepax, Forest o Gigi supusieron una renovación conceptual y formal de la historieta francesa, que partían del género más clásico para fusionarlo e hibridarlo con las nuevas corrientes artísticas del pop-art y una consideración adulta del medio, quizás ingenua vista desde nuestra perspectiva, pero novedosa en tanto incluía grandes dosis de erotismo y una clara intención política e ideológica.
Descanse en paz.

¿Alguna vez veremos sus obras en castellano?

Enlace: la web de Guy Peellaert

19.11.08 | Noticias | Compartir en Facebook | 6 comentarios


Buscando a Wally

O, mejor dicho, Wally Wood dibujando 90 personajes de historieta para MAD. ¿Cuántos reconocéis?

[Vía Journalista]

18.11.08 | Enlaces | Compartir en Facebook | 2 comentarios


Paco Roca gana el Premio Nacional de Cómic

La noticia.


Enhorabuena Paco!

ACTUALIZACIÓN: Os dejo la reseña que hice en su día de esta obra en DDT:
Leer más Paco Roca gana el Premio Nacional de Cómic

18.11.08 | Noticias | Compartir en Facebook | 53 comentarios


La Cruda

Nuevo fanzine de cuidada y exquisita edición, dedicado a la ilustración pero con presencia de historietas: La Cruda. En este primer número colaboran Omar, Elías Martínez, José Luis Serzo, Juan Escudero, Roger Peláez hanamaro, Óscar Seco, Peio, David Labiano o Kardo Kosta, entre otros.
Más información en su web: lacruda.net

17.11.08 | Fanzines | Compartir en Facebook | 2 comentarios


Contando la vida tres veces

Curiosa coincidencia de tres tebeos de corte autobiográfico que demuestran la tremenda plasticidad de este género. En sus obras, Peter Kuper, Ramón Boldú y Nacho Casanova parten del mismo planteamiento argumental: contar episodios de su vida. Sin embargo, el desarrollo formal, la aproximación, tono de la historia… todo es absoluta y totalmente dispar, cada uno en un estilo particular e inconfundible, pero logrando los tres lograr sus objetivos.
Voy por partes comenzando por el producto ajeno: No te olvides de recordar, de Peter Kuper es una obra que abre su contacto al lector jugando al despiste, anunciando una obra de claras reminiscencias al Understanding Comics de Scott McCloud para luego dar un giro que le llevará a mantener los recursos narrativos usados por aquél (la figura del dibujante/narrador omnipresente, juegos gráficos formales, establecimiento de una conexión directa lector-autor paralela a la narración de la historia…) para contar diferentes episodios de su vida, centrados alrededor de obsesiones puramente freudianas: la pérdida de la virginidad o la primera paternidad. Kuper, un maestro del expresionismo más radical –recordemos maravillas como La Jungla o La metamorfosis- que aquí se modera parcialmente para recordar de forma indirecta desde la relación con las drogas y la sexualidad en la sociedad americana post-vietnam hasta el trauma del 11-S. Como es habitual en Kuper, su visión resulta lúcida y alejada de fáciles concesiones: es consciente de cómo el tiempo modifica la memoria, planteando su historia con infinidad de matices e integrando al lector, estableciendo con él casi una conversación informal en el que su yo-presente analiza con acidez a su yo-pasado. Una obra muy interesante en la que, además, hay que destacar como siempre el apartado formal, en el que Kuper establece varios niveles de lectura a través del grafismo y del uso de diferentes recursos narrativos, entre los que destaca, como ya es habitual y esperable, el expresionismo más extremo. (3)
En el producto nacional, dos obras que continúan anteriores entregas y que por diferentes razones esperaba muchísimo. En primer lugar, El arte de criar malvas, nueva entrega de las memorias de Ramón Boldú en las que sigue manteniendo incólumes todas las características de sus dos primeras entregas (Bohemio pero abstemio y Memorias de un hombre de segunda mano): ritmo vertiginoso, un sentido renovado del esperpento valleinclanesco y una lenguaraz desvergüenza, que lleva a Boldú a contar todo tipo de detalles de una vida que, en muchos casos sorprende tanto que parece imposible que sea realidad. Sin embargo, como bien indica Santiago Segura en el prólogo, la gracia de las aventuras de Boldú es que son tan extremas que sólo pueden ser reales. Sus personajes son personas de carne y hueso que expondrán sus miserias más extremas, con el propio autor a la cabeza autoflagelándose para dar ejemplo de exhibicionismo en este vodevil esperpéntico que construye. Hay, sin embargo, una diferencia clara con sus dos anteriores entregas gracias a ese juego metalingüístico que supone la inclusión de la obra en blanco y negro sobre la que estaba trabajando “Hasta que la muerte nos separe”. Manteniendo siempre la relación directa con el lector, optar por contar los entresijos de la creación y publicación de esta historieta convierte además a esta entrega de sus memorias tanto en un ejercicio autobiográfico como en un retrato de la creación de historieta de este género. El resultado no puede ser más sorprendente: asistimos no sólo al proceso creativo, podemos leer la historieta y comprobar in situ sus resultados en los protagonistas involuntarios de la historia –¿quién será Nick Gualda?-. Un tebeo divertidísimo que será el previo a la reedición integral de sus dos anteriores entregas (3).
Y por último, segunda entrega de Autobiografía no autorizada, de Nacho Casanova, en la que ahonda en todo aquello que dije de la primera. Abandona, afortunadamente, aquellos momentos más duros que retrataba en la primera parte para detenerse en anécdotas del día a día con esa capacidad innata de Nacho de fijarse en las cosas que le rodean con mirada infinitamente curiosa de un niño, con un sentido infantil de la maravilla perenne que conjuga siempre con un guiño final de sátira gamberra y mordaz, en esa unión imposible de cándida ingenuidad y picardía disimulada que le proporciona un resultado mágico, que atrapa en su sencillez pero deja una picadura de lucidez que irá desarrollándose después tiempo después de la lectura. Una bomba retardada con la que Nacho demuestra que la aparente simplicidad de las anécdotas no es tal. Que es tan sólo una apariencia para que le dejemos puerta franca para entrar en nuestra casa y asentarse tranquilamente en nuestro sofá preferido mientras nos cuenta sus historias, esas anécdotas casi de chiste divertido que luego nos obligarán a pensar. Como bien indica Carlos Ortín en su estupendo prólogo, quizás algunos se preguntarán simplemente si las historias son verdaderas. No es cuestión baladí: Nacho enmarca todas sus historias en entornos reconocibles, reales, que hacen todavía más fácil el alejamiento del concepto de ficción y el acercamiento a la realidad. Pero quizás otros se inquieran sobre lo que Nacho ha contado, sobre ese pequeño pedazo de vida que le podría haber pasado a cualquiera. Y ahí la pifiamos, porque Nacho nos habrá atrapado en su trampa. Y con mucho gusto, oigan. (3)
PD: Nacho, ¿para cuándo el tercero? ¡Ya tardas!
Enlace: entrevista a Nacho Casanova

17.11.08 | Lecturas | Compartir en Facebook | 3 comentarios


Luneros. Y punto.

- Va de entrevistas de obligada lectura: en Zona Negativa entrevistan a Víctor Santos y Guía del Cómic hace lo propio con Javier Trujillo, además de hacer un completo avance de la nueva entrega de Waldemar Daninsky (con vídeo de la presentación)
- Diego Marinelli es el responsable del interesante blog Todo es historieta que publica Clarín.
- Los chicos de Rantifuso hicieron las Américas y nos lo cuentan
- Galería de carteles de películas actuales reinterpretadas al estilo de los años 50.

- Declaraciones de Will Eisner sobre su época de dibujante de tebeos en el ejército
- El uso de la historieta en la enseñanza del español como lengua extranjera. Un artículo de Jorge Catalá.
- El blog de Abraham Pérez
- Un mundo torcido, un sugerente e interesante blog sobre tebeos.
- Atentos a la que han montado los chicos de la Liga de Bloggers extraordinarios:La semana pulp
- Cómics en blog la mejor manera de estar al día de los webcomics del WEE.
- Hora de recuperar viejos enlaces, como el excelente Thought Ballonists de Craig Fisher y Charles Hatfield.
- Madinkbeard, el interesante blog de Derik Badman (en inglés)
- lerbd, el interesantísimo blog de Pedro Moura (en portugués)
- on panel, en fundamental blog de Bill Kartalopoulos (en inglés)
- Nijomu, el blog de Nick Mullins. No os perdáis su secció comix.
- Lifestrips…¿fotonovela o cómic?
- Cómo se hace un dibujo animado según Alex Toth. Y aqui, la segunda parte.
- Rehabiliting Mr Wiggles, una tira de Neil Swaab
- Los Hermanos Macías estrenan página web.
- Entre Tinieblas, la serie de Jordi Bayarri, estrena también web.
- Japanzone, completa información sobre manga y anime (en catalán)
- Desde Uruguay, el blog de Fabiano Gummo

17.11.08 | Enlaces | Compartir en Facebook | 9 comentarios


Avance de la colección Clásicos en cómic de SM

Os paso un avance de los primeros títulos de la colección Clásicos en cómic que prepara SM (pinchad en las imágenes para ampliarlas):
- Don Juan, de Begoña Oro y Abraham Pérez

- Lazarillo de Tormes, de Enrique Lorenzo

- La odisea, de Federico Villalobos y Jorge González

 

- Rome y Julieta, de Ricardo Gómez y David Rubín

- Tirante el blanco, de Miguel Porto

17.11.08 | Avances | Compartir en Facebook | 15 comentarios


Carruajes

La escena más sobrecogedora que jamás he visto en el cine pertenece a una película de Theo Angelopulos, Pasaje en la niebla. Es de una sencillez demoledora: un hombre se dirige con una niña a la parte trasera de su camión, entra y cierra la puerta. La cámara comienza entonces un largo y lento plano en el que se va alejando del contenedor del camión para centrarse en un paisaje nebuloso, inmenso y solitario. Y de fondo, primero los gritos de la niña y después, sus lloros. Es terrible la impotencia y la agonía que sufre el espectador. Nos revolvemos en nuestras sillas, queriendo no oír el dolor de la niña, obligándonos a intentar engañarnos pensando que no sabemos lo que está pasando. Una escena devastadora y brutal, que basa su potencia en aquello que no muestra, en dejar que seamos nosotros los que lleguemos a imaginar hasta dónde lleva la perversidad del ser humano.
Mientras leía el comienzo de Los carruajes de Bradherley, de Hiroaki Samura, no he podido evitar recordar aquella película y pensar en las pocas veces que una obra, ya sea de literatura, historieta o cine había conseguido transmitirme la misma angustia. Quizás uno de los pocos que lo había logrado era Carlos Giménez, pero ahora debo añadir a la lista a Hiroaki Samura, un autor que me había dejado indiferente con La espada del Inmortal pero que me ha impactado con esta durísima historia sobre el terrible destino de las niñas de un orfanato, utilizadas como parte de un cruel “experimento sociológico”. El cuento de hadas frustrado de estas niñas se transforma en un alegato desesperado de denuncia de la profunda depravación a la que puede llegar el ser humano. En cada capítulo encontraremos las supuestas razones de alguien para dejar que el suplicio de las niñas siga adelante, inventando justificaciones imposibles o simplemente dejándose llevar por la bestialidad que todo ser humano sigue ocultando. Juegos de excusas y mentiras que sólo esconden el tremendo egoísmo de la humanidad, un instinto de supervivencia animal que no conoce los términos de piedad o bondad. Sólo la prevalencia del más fuerte y la sumisión de los demás a él.
Samura no ahorra durísimas escenas explícitas, pero es precisamente en aquellos episodios donde el dolor es visto externamente, sin violencia, cuando la ingenuidad de las niñas se sobrepone al terror y la crueldad, donde el impacto hacia el lector es contundente. Es donde cerramos las páginas de este manga, respiramos y cogemos fuerza para seguir leyendo, más que sabedores, temerosos de lo que vamos a encontrarnos, todavía con la esperanza vana de encontrar un final feliz que nos mienta y nos engañe.
Un tebeo brillante que sorprende todavía más leyendo las declaraciones del propio autor al final del manga, tan superficiales y banales que resulta increíble que lo que acabamos de leer corresponda con la intención inicial de hacer una versión de Ana de las Tejas Verdes. Unas declaraciones que ayudan a entender, quizás, ciertas vacilaciones en el tono inicial de la historia (sobre todo en lo referente a la explicitación de las escenas más violentas) y ciertos momentos de inseguridad en el desarrollo de la historia que impiden redondear lo que, pese a todo, es uno de los tebeos que más duros y angustiosos que he leído en mucho tiempo. (3+)

Enlace: Las primeras 15 páginas

16.11.08 | Lecturas | Compartir en Facebook | 36 comentarios


Un spider-friky en la Casa Blanca

Ay, ay, ay… que resulta que futuro Lord of the World, alias Barack Obama…¡colecciona tebeos! Spiderman y Conan, exactamente, según informa The Huffington Post.
Yo es que estas cosas ya no sé si alegrarme con un sonoro y alegre !albricias! o salir corriendo a esconderme antes de que el cielo caiga sobre nuestras cabezas…

ATENCIÓN: Los siguientes comentarios son “clasificados-S” para los aficionados al tebeo, es decir, pueden herir la susceptibilidad y/o sensibilidad del lector más comprometido con la causa tebeíl.
Leer más Un spider-friky en la Casa Blanca

15.11.08 | Noticias | Compartir en Facebook | 47 comentarios