Ayudar jugando 2008
Los próximos días 6 y 7 de diciembre se celebrarán en el Casinet d’Hostafrancs de Barcelona las jornadas benéficas Ayudar Jugando.
Entre otras muchas actividades, se celebrará una subasta presencial de lotes relacionados con el mundillo, juegos, novelas, comics, ilustraciones, etc.
Como subasta en vivo está limitada, asi que desde hace algunos años hemos creado tambien una subasta online centrada casi por completo en el cómic. Esta subasta está abierta hasta el domingo a las 00:00:00.
En la subasta online se podrá pujar por:
- El último Deseo y La Espada del Destino (Saga de Geralt de Rivia I y II), de Andrzej Sapkowski, firmadas “for the smile of a child”
- Comic, Minimonsters (2 vol.) de David Ramírez, firmados “para Ayudar Jugando”
- Pack ilustraciones Magic: Rebecca Guay, Terese Nielsen, James Nelson (3), Ron Spencer
- Comic, Favole nº1 de Victoria Francés, dedicado “Para Ayudar Jugando y por la sonrisa de un niño, con amor” + * Lámina de Sasha numerada
- Comic, Giacomo C. de Dufaux y Griffo, con dibujo a lápiz de Griffo y dedicatoria “por la sonrisa de un niño”
- Libro de ilustraciones, Feelings de Rebeca Saray, con “Para Ayudar Jugando con muchísimo cariño”
- Comic, Bardín el Superrealista de Max, con dibujo y dedicatoria “para la sonrisa de un niño”
- Comic, La Parejita - Cazadores de Ofertas de Manel Fontdevila, con dibujo y dedicado “Para Ayudar Jugando, salut!”
- Comic, Luuna de Crissé, con dibujo a acuarela y dedicatoria “for the smile of a child”
- Comic, Sky-doll, de Babucci con dibujito y dedicatoria “per el sorriso de un bambino!”
- Comic, Piel de Dragón de Jordi Bayarri, con dibujo y dedicatoria “por la sonrisa de un niño”
- Comic, Jóvenes dibujantes Y Tom en los Ángeles, de Daniel Torres, dedicado “para Ayudar Jugando” con dibujo
- Comic, Subversive Beatuy de Luis Royo, con dibujo a lápiz y dedicado “por la sonrisa de un niño”
- Comic, Wassalon de Clara-Tanit, con dibujo y dedidicado “para Ayudar Jugando, con cariño”
- Comic, Djinn nº5 de Dufaux y Miralles, con dibujo y dedicado por Miralles “por la sonrisa de un niño, cordialmente”
- Comic, El Ángel Caído nº4, de Peter David y David López, con dibujo y dedicatoria de David López “por la sonrisa de un niño”
- Comic, El gabinete del Doctor Salgari de Santiago Valenzuela, con dibujo y dedicado “Para Ayudar Jugando, un abrazo”
- Comic, Cruz del Sur de Raquel Alzate, con dibujo y dedicatoria “Para Ayudar Jugando, con mucho cariño”
- Comic, Wolverine - The Punisher, Revelation nº1, numerado 158 de 500, firmado por Golden. Sniegoski y P.Lee
Se puede acceder a la subasta online en: http://ayudarjugando.omercenario.org/web/forum/59
El programa para las jornadas: http://ayudarjugando.omercenario.org/web/node/690
30.11.08 | General | Compartir en Facebook |


Quimera, una de las revistas más prestigiosas de literatura en España, dedica el dossier central de su número 301 (Diciembre 2008) a las narrativas superheroicas. Un amplio dossier firmado por Jorge Carrión y Juan Trejo que analiza la evolución del concepto de superhéroe dentro y fuera de la historieta, estudiando las conexiones con literatura y cine. Interesante el planteamiento de Carrión de prolongar la Edad de Oro y la Edad de Plata del superhéroe con la Edad Oscura (años 80- 90) y la actual Edad de la Integración (establecida como la necesidad de superhéroe de ser aceptado en la sociedad, tanto de forma ficcional como en el contexto real sociocultural). Ideas para el debate, como el espectacular desarrollo del género en apenas pocos años (que acertadamente se relaciona con la literatura, identificando el paso entre la Golden Age/Silver Age al tándem Moore/Miller como el paso entre la novela de caballerías y el Quijote) o el análisis de diferentes series como Watchmen, Dark Knight, The Authority, Planetary o Sleeper (lástima que se hayan dejado en el tintero una de las –a mi entender- variables fundamental del proceso de evolución del género, el X-Statix de Milligan y Allred) que representan, en el fondo, la integración ya total de la historieta en la “alta cultura”.
Sí usted fue también de los que compró mi edición de “Lance”, aprovecho esta oportunidad para decirle que aún no ha salido el volumen 2 simplemente porque las ventas del 1 fueran tan malas, tan malas (los amantes del cómic clásico menos conocido son una especie en extinción), que acabé no ganando más dinero que para pagar a la imprenta (tengo incluso la sensación de que, si hago bien las cuentas, descubriré que acabé perdiendo dinero). Y mi trabajo no era pago, yo no podía dedicarme exclusivamente a el. O sea: sin cualquier compensación económica, solo puedo dedicarme a laa restauración de “Lance” en mis “tiempos libres”, lo que explica por qué el volumen 2 no salió, como planeado, en junio. ¡PERO YO QUIERO PUBLICAR LOS 4 VOLÚMENES! Es un sueño que tengo desde mis 17 años (y eso fue hace más de 30). El volumen 2 está completamente restaurado, faltando solamente la rotulación. Para publicarlo sin mucha más tardanza, me gustaría saber si puedo contar
Si nos atenemos a una rápida inspección superficial, Martha Jane Cannary es un western casi canónico. Su localización espaciotemporal es el rudo western americano del XIX, se centra en la odisea de aquellos emigrados del este que buscaban nuevas oportunidades en tierra inhóspita, el protagonismo corresponde a un personaje carismático de la época como Calamity Jane aunque existe una serie de secundarios (ya sea como personajes o incluso como escenarios) paradigmáticos del género.


Si hay un autor que no deja de sorprenderme continuamente con sus propuestas narrativas, ése es Alex Robinson. Astiberri publica en castellano Inolvidable (una traducción que, quizás, no llega a transmitir todo el sentido del título original, Too Cool to Be Forgotten) y me vuelvo a quedar maravillado por la habilidad de este autor para buscar nuevas ideas y nuevas formas de expresar sus historias. En muchos casos, sus préstamos son sutiles variaciones de recursos pictóricos o de otras artes, pero siempre con una frescura e integración en la narración tan perfecta que sorprende casi como un hallazgo nuevo. En su nueva obra, Robinson entra en un terreno bien conocido, el del retorno al pasado que permita variar el futuro, una especie de revisión de Regreso al futuro de Zemeckis o, más bien, de versión americana de Barrio Lejano, esta vez en clave de fumador empedernido que debe buscar el primer momento en que cató un cigarrillo para poder dejar en el futuro su vicio. Una anécdota sencilla, que Robinson plantea directamente como una especie de largo sueño inducido por hipnosis que poco a poco se va convirtiendo en un sentimiento tan real que sustituye a la realidad. Y, a partir de ahí, una excelente y profunda reflexión sobre pasado y presente, sobre aquellas oportunidades que dejamos pasar y que nunca volverán. Un continuo de futuribles imposibles que Robinson maneja con pulso firme, sabiendo dosificar humor y reflexión a partes iguales, dejando que la historia fluya con naturalidad y consiguiendo que el lector llegue a asumirla como posible. Lentamente, aquella premisa inicial quedará sólo como una excusa para la verdadera intención del autor, que sobrepasará ese momento iniciático tabaquil para entrar en una situación mucho más compleja, de reivindicación de momentos robados.

Johnny Bunko es un joven normal y aplicado. Siempre ha intentado hacer lo que sus padres, consejeros y profesores le han recomendado, pero ahora que se encuentra estancado en un trabajo rutinario que no le satisface en lo más mínimo, comienza a sospechar que algo funciona mal y que se ha equivocado al elegir.

historia. Una especie de cuento moral que recorre la génesis de la aventura en su concepción, desde la fábula y la leyenda hasta la literatura de género, llegando al simbolismo y el expresionismo en una transición sorprendentemente natural, que es la base de la narración de un mensaje simple y directo: el amor de un padre hacia su hijo. Un amor fuera de límites que llevará a todos los sacrificios, a enfrentarse a todos los peligros y a entregar su propia existencia, en una metáfora llena de poder y fuerza gracias a la exquisita labor de Pedrosa. Su trazo evoluciona y se hace más tosco, manteniendo su consistente dominio de la cinemática y dinámica de la escena para ampliarlo a toda la composición de página, que adquiere un ritmo visual vigoroso, casi agresivo. A medida que va avanzando en esa transición por formas literarias, su dibujo va adquiriendo pequeños matices de definición, apenas esbozos ligeramente marcados, pero suficientes para definir cada zona de la narración y darle personalidad definida. Y todo, absolutamente todo, supeditado a la eficacia de la transmisión de un mensaje universal, pero que Pedrosa sabe llevar hacia un planteamiento adulto y reflexivo. No hay final feliz de cuento, sino reflexión madurada y pensada hacia la realidad de una vida que sobrepasa ampliamente los límites de la ficción. Esa evolución de la forma narrativa literaria que marca el tempo de Tres sombras no deja de ser una exposición de la maduración de la misma forma de entender la literatura y, a su vez, de la del propio ser humano. Una hermosa metáfora que se ve recompensada con un trabajado final que no deja, a su vez, de expresar las muchas diferencias y concomitancias entre realidad y ficción, pero sin renunciar a ninguna de ellas. La dureza de la vida real es expresada en términos de ficción, en una simbiosis perfecta que demuestra que ambas expresiones se nutren una de otra, en una relación tan especial como a veces imposible, pero siempre fructífera si su objetivo es el crecimiento personal.

