¿Los superhéroes ya no venden?

No lo digo yo, ojito antes de pedir mi linchamiento en plaza pública. :)
Pero si uno le echa un ojito al excelente trabajo de Paul O’Brien en The Beat, los números son bastante terribles. Las ventas de las grandes colecciones Marvel han disminuido en el último año de forma generalizada, con una bajada promedio, grosso modo, del 20% de las ventas. Unos números que pueden resultar espeluznantes si se mira el promedio a cuatro y cinco años. Operaciones como las colecciones “Ultimate” parecen haber entrado en una decadencia continuada, con bajadas del 50% de las ventas. Lo curioso es que el “efecto Hollywood” no parece tener el arrastre esperable. Si miramos los números a cuatro y cinco años, tan sólo el Capitán América y los 4 Fantásticos parecen haber sobrevivido al huracán (con la excepción de Thor, cuya exitosa vuelta sesga un poco los números), uno sin pélicula y otros con ella (curiosamente, de las más denostadas). ¿Realmente las películas han tenido el efecto de arrastre de lectores deseado? ¿O lo único que han logrado es llenar las arcas de la editorial? ¿Pan para hoy y hambre para mañana?
Curiosamente, las películas basadas en tebeos que no son de superhéroes sí que han tenido un indudable efecto de empuje sobre los tebeos. Tanto V de Vendetta, como 300 o Sin City incrementaron sus ventas gracias a las películas, una suerte que no parece haber acompañado a sus compañeros con leotardos. Por lo menos hasta ahora, ya que Publishers Weekly informa que tanto Invincible Iron Man como Iron Man: Viva Las Vegas, aparecidas con motivo de la película, han tenido un importantísimo éxito de ventas. Un éxito que parece estar basado, según las declaraciones de un librero a PW en que la película ha aportado lectores jóvenes, renovando el ya algo caducado parque de lectores del género, con edades medias en el rango de 28-40 años. Un excelente resultado que debe hacer reflexionar a los editores Marvel: Iron Man es una película que, a mi entender, tiene la valiosísima virtud de recuperar, actualizándolo, el espíritu primigenio del género, dedicado más a un lector infantil o juvenil. No significa esto que el género deba ser sólo para adolescentes, pero es indudable que en los últimos años el género de superhéroes se ha convertido, paradójicamente, en un tebeo para adultos, olvidando a los lectores más jóvenes e impidiendo el necesario relevo generacional, que estaba captando con muchísima más eficacia el manga. Iron Man es una película de espíritu familiar, entretenidísima, que no reniega de sus orígenes y lanza a los lectores más jóvenes un indudable mensaje: ¡esto es otra cosa!, muy similar en esencia al que lanzaron Ditko y Lee con Spiderman en los años 60. Y, además, sin dejar de lado a los aficionados más veteranos, a los que lanza guiños cómplice.
Veremos si la “nueva versión” de Hulk que se estrena en un par de semanas sigue esta línea, porque la amenaza está a la vuelta de la esquina, con personajes creados específicamente para el cine que tienen toda la potencia del marketing de Hollywood para sustituir a los héroes de siempre.