Engullido por el abismo

Ni tragado ni leches. Engullido y bien digerido por el abismo me encuentro. Llevo todo el fin de semana absolutamente enfrascado y encantado en la lectura del libro de Pedro Porcel sobre los tebeos de aventuras y, aunque todavía no lo he acabado, puedo predecir sin temor a error que estamos ante uno de los libros teóricos más importantes que se han escrito sobre el tebeo español. En primer lugar, porque ya era hora que los estudios sobre historieta abandonasen por un momento la historiografía pura para centrarse en el análisis crítico. Es obvio que el registro histórico exacto y concienzudo es fundamental y necesario para poder abordar cualquier estudio posterior, es la herramienta base sobre la que construir cualquier análisis, pero es que la teoría española se había centrado casi exclusivamente en este plano. Faltaba esa alegría temática que se puede encontrar en cualquier otra área cultural, donde puede (y debe) existir cualquier perspectiva, por extraña, ridícula o estrambótica que parezca. Quizás el problema ha sido (y es) la ausencia de la investigación sobre historieta universitaria, que favorece esta dispersión y diversidad de planteamientos y acercamientos al estudio. Pero ése es otro tema. Tragados por el abismo subsana ese problema porque se centra en un género en profundidad, realizando un trabajo concienzudo de estudio, que parte de una obligada labor de contextualización histórica para realizar un análisis brillante e inteligente de una de las formas más importantes del tebeo popular.

Y, en segundo lugar, porque el libro de Porcel hace un trabajo de reivindicación de la cultura popular, y del género como parte de ésta, que era imperiosamente preciso. Y lo hace sin ambages ni prejuicios, con inteligencia y sin caer en el absurdo de la reclamación de una calidad muchas veces inexistente. Porcel es muy consciente de las limitaciones y calidad de muchas de las obras de las que habla, pero su contextualización permite derribar desatinados y torpes tópicos ideológicos y alumbrar con exactitud su importancia y relevancia. Analizados tanto individual como colectivamente, los cuadernillos de aventuras adquieren todo su valor como elemento sociológico y cultural sin necesidad de encumbrar artificialmente obras que, en su individualidad, posiblemente no resisten un mínimo análisis crítico. Todo, sin renunciar tampoco a una reivindicación necesaria: la de la evasión y la distracción como elementos culturales de valor. Como el propio Porcel escribe, hay que dejar de lado ya esta tradición de culpa cristiana que castiga el placer de la evasión y el disfrute de la distracción (que luego se extendería a un absurdo progresismo que entendía ese placer como aburguesamiento), rehabilitando los géneros clásicos como una forma cultural válida y tan rica como cualquier otra, diferenciando entre lo que es el sentido real del género y las limitaciones creativas que hoy impone la producción industrial masiva (y levanto la mano como uno de los que muchas veces ha caído en ese error reduccionista).
Uno de los libros más importantes que se han escrito sobre tebeos en este país. Sin duda.

ENLACES:
Entrevista a Pedro Porcel en Pulpnivoria