Mis tebeos favoritos VI: Mort Cinder, de H.G. Oesterheld y Alberto Breccia

Siempre he pensado que es mucho más complejo que una obra realizada por varios autores consiga la misma fuerza que la autoría única. Es quizás una afirmación excesiva y fácilmente rebatible, pero es que me parece extraordinariamente difícil completar un puzzle formado por diferentes egos creativos. Aunque también es cierto que hay excepciones a esta (supuesta) regla, muchas en la historieta, en las que la fuerza creativa de dos autores se une en una comunión única y especial. Viene esto al caso del quinto tebeo de mi lista de favoritos, una obra en la que se sumaron dos autores de talla gigantesca, hercúlea: Hector G. Oesterheld y Alberto Breccia. El primero, uno de los mejores guionistas que ha dado la historia, capaz de articular tantos niveles de lectura como se puedan descubrir en sus argumentos. El segundo, un rompedor, un innovador nato de las técnicas gráficas del tebeo. Dos personalidades fuertes y arrebatadoras, que se unieron en un momento de inflexión de sus carreras para dar lugar a un mito, a una obra poliédrica y fascinante: Mort Cinder.
Ya habían trabajado juntos, firmando obras tan interesantes y atractivas como Sherlock Time, pero en esta nueva colaboración, se dio una extraña conjunción de factores que hizo nacer algo radicalmente nuevo. Oesterheld crea para Breccia una historia de terror, la de un enigmático viajero en el tiempo, que ha vivido miles de vidas y muertes y que llega a la tienda del anticuario Ezra Wiston. Una historia con muchas reminiscencias de El eternauta o Sherlock Time, que podría haber sido un simple remedo de aquellas, pero que se convirtió en una obra deslumbrante. Breccia se encontraba en un momento vital dramático en su vida, angustiado en lo personal por la grave enfermedad de su mujer y decidido en lo artístico a exprimir al máximo sus posibilidades. Una situación que se plasmó en un primer capítulo en el Breccia consiguió una atmósfera tan opresiva y cerrada que trascendía la simple historia de terror para ser un exorcismo de demonios personales, de esos aterradores ojos de plomo cuya persecución atenaza a Ezra. Un impacto que empuja a Oesterheld a seguir a Breccia por ese nuevo camino, profundizando en sus guiones, iniciando en la siguiente historia un periplo por la historia de la humanidad, por la historia de la infamia universal que Mort Cinder contempla en cada una de sus encarnaciones. Historias en las que el alma humana se desnuda y se descarna gracias a la fuerza de los dibujos de Breccia, que utilizan el blanco y negro como puñales que desgarran la página con sufrimiento, el dolor que Breccia soportaba en su vida personal y que se liberaba a través de su pincel.
Un repaso a la historia del alma humana que queda como una obra magistral, inconmensurable.

Ediciones en España
Mort Cinder se ha publicado (o intentado publicar) en varias revistas, desde Zeppelín a Creepy, pero en álbum sólo ha conocido dos ediciones. La primera, en un cuidado y lujoso tomo de la editorial Lumen a principios de los 80 y la segunda, en una edición de Planeta DeAgostini también en tapa dura, en la que se recuperaba el orden original de publicación (e incluso el montaje original, ya que parte de la serie se publicó en un formato diferente al principio del serial). Una edición que levantó cierta polémica al optar por marcar los contrastes de negro, perdiendo los matices de gris que aparecen en la edición francesa (y que en algunos casos no aparecían en la edición de Misterix). Una decisión difícil pero que en modo alguno dificulta gozar de esta obra maestra.

Algunos enlaces de interés:
Gigamesh
Bibliópolis
Tebeosfera

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