¿La última obra mainstream de Alan Moore?

Después de varios días de abstinencia forzada en la lectura de novedades, me llegan dos esperados tebeos americanos. El primero, la supuesta despedida de Mr. Alan Moore del tebeo mainstream, The Forty-Niners. Una precuela a la serie Top Ten en la que el británico cierra un gran círculo, enlazando de alguna forma su demostrada fascinación con la novela popular de género de finales del XIX y principios del XX (homenajeada de forma explícita en “The League of extraordinary gentlemen”), su pasión por el género superheroico y su amor a los clásicos del medio.
Moore toma una historia clásica de la época para recrear un universo de transición, en el que los héroes de las tiras diarias de los 30, de los seriales de cine y de las novelas populares dan el testigo al nuevo género cultivado durante la Golden Age. De nuevo, al igual que en Top Ten, cada viñeta es un hervidero de homenajes en el que podemos encontrar a Lil Abner, Mr. Flip, Popeye, Flash Gordon, El Zorro, Tigre Woman, los RocketMen, el Chandu de Bela Lugosi, los animales de la granja de Orwell y hasta las vampiras de Musidora. Una historia plagada de referencias a ese cambio social que llevó a los comic-books a convertirse en el crisol de los sueños que habían sido antes otras formas de literatura popular, pero también una inteligente reflexión sobre lo que no se podía contar en esos tebeos, con una explícita provocación al Dr. Wertham y sus temores homófobos.
Con la precisión que le caracteriza, encaja las piezas aisladas en una lectura deliciosa, que funciona a cualquiera de los niveles que se pretenda: desde la simple ambición de pasar un buen rato de lectura sin que sea necesario conocimiento alguno a la lectura analítica que disfrute de todos y cada uno de los referentes. Una difícil tarea a la que ya nos tiene acostumbrados este genio.
Y como complemento, un inspirado Gene Ha, que adopta con sumisión la rígida estructura de 9 viñetas de base por página que con tanta habilidad trabaja Moore para conseguir uno de sus mejores trabajos, aumentado gracias al espléndido color de Art Lyon, que dota a la serie de una luz mortecina, de pálidos colores que se alejan mucho del vibrante color de la serie madre para introducirnos en esa atmósfera del pasado, de páginas que han perdido el color con el paso del tiempo. Se puede apreciar este gran trabajo en el avance en PDF que ha puesto en la red DC.
Un sólido tebeo que esperemos que no sea realmente la despedida de este hombre del mainstream, que le necesita para seguir demostrando que es posible hacer tebeos de género de calidad. (3+)

Y la segunda lectura es la nueva entrega de mi adorada Peculia, de Richard Sala. En Peculia and the groon grove vampires la pizpireta, avispada e inteligente jovencita se las tiene que ver con los mitos más terribles del vampirismo, logrando de nuevo una relectura frasca y diferente. Sala sabe conjugar el respeto a la tradición de las leyendas con una pícara y traviesa imaginación que le obliga a pervertir el orden y las normas, usando a la dulce y bella Peculia como su mano ejecutora. Será la encargada de llevar al lector por donde menos lo espera, quizás más que nunca si consideramos que esta vez se introduce en la historia en la forma del pequeño George, ese niño que todos llevamos dentro y que sigue teniendo un pavor primordial a los chupadores de sangre.
El único pero que le puedo poner a esta nueva entrega es el juego de composición de viñetas que hace Sala en esta entrega, menos inspirado que en obras anteriores y que en algunos momentos hace que se pierda uno de sus grandes hallazgos: la elegante sencillez de su puesta en escena. Aún así, una lectura agradable como pocas. (2+)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation