La pérfida Albion

Creo que una de las pocas volteretas de alegría que he dado en mi vida fue al enterarme que Alan Moore iba a recuperar el universo de los personajes de la IPC/Fleetway. El guionista que mejor ha comprendido el espíritu de la novela y el tebeo popular iba a dar vida a personajes que formaban una parte importante de la mitología de mi infancia.
De pequeño tuve la suerte de poder disfrutar de los extraños héroes de este universo, muy alejados de los que nos venían de los USA. Las aventuras de Zarpa de Acero, Kelly Ojo Mágico, Spider, Mytek el poderoso, Archie o los Muñecos de Dolmann llenaron mi imaginario infantil con extraños héroes, muy alejados de la recta figura estándar de las grandes editoriales americanas. Los héroes de la Fleetway eran precisamente todo menos héroes: desde delincuentes declarados como Spider a ambiciosos hombres que quieren usar su poder de invisibilidad para conquistar poder (como Lewis Crandell, Zarpa de Acero), pasando por monstruos gigantescos sin cerebro que eran controlados por científicos. Personajes de muchísimas caras, que se mostraban como humanos capaces de ser seducidos por toda forma de pecado capital. Cualquier cosa menos héroes al estilo clásico, desde luego.
Pero todos coincidían en una imaginación sin límites que era siempre acompañada de excelentes artistas, como el gran Jesús Blasco.
Quizás por eso, tras la haber mamado estas historias, leídas y releídas hasta aprendérmelas de memoria (y otras burradas que afortunadamente no llegué a hacer, que bien que me quedé con ganas de meter los dedos en un enchufe para ver si me hacía invisible…) los héroes de la Marvel y la DC siempre me han parecido descafeinados, planos y sin matices.
El caso es que llevaba bastantes meses esperando el estreno de Albion, esta revisión del universo Fleetway traído a nuestra época cuando me encuentro con la primera en el camino: no será Moore el encargado de los guiones, sino su hija Leah. Una noticia que me fastidió, pero intenté evitar los prejuicios: papá Moore seguiría al frente de los argumentos, y sería su hija la que se encargaría del guión completo. Algo es algo y siempre queda la esperanza de que la combinatoria mendeliana favorezca que las habilidades del padre hayan pasado a la hija.
Cuando me llegó el primer número, la primera página me generó incluso ilusiones: Leah Moore había adoptado la composición de 9 viñetas por página tan característica de los tebeos de su padre… pero fue una ilusión. Tras la lectura de los dos números de la serie aparecidos en los USA, la decepción cada vez es más evidente. Verdad es que se nota la mano de Moore en pequeños detalles de genialidad que se van dejando caer a lo largo de la serie (como esa genialidad sobre la Tatcher llevando el ojo de Zoltec o el tebeo incluido), pero de momento la serie no pasa de un seguido de despropósitos. Una planificación confusa y poco acertada, acentuada por el poco atractivo dibujo de Shane Oakley hacen que el pobre guión de Leah Moore y John Reppion sea casi un sufrimiento.
Así que servidor se retira de la serie de momento. Queda por lo menos que este anuncio ha favorecido que Titan reedite recopilatorios de los grandes héroes de la Fleetway. Y yo ya estoy esperando el de Zarpa de acero con impaciencia. (1-)