Mis tebeos favoritos XIV: Robert Crumb

No creo que descubra nada nuevo si digo que Robert Crumb es un misántropo convencido, un asocial obsesionado con el sexo que odia todo lo que existe en el universo, incluyéndose a sí mismo.
Y sintiéndolo por Crumb, fue una suerte para la humanidad. Milagrosa, la verdad, porque además el de Philadelphia es un dibujante compulsivo, una mezcla que nos ha proporcionado a uno de los grandes monstruos del tebeo, pero también al más incisivo y cruel crítico de la humanidad y sus paranoias.
“Pope” del underground a su pesar, Crumb, junto con otros ilustres como Justin Green, Shelton o Spain, descubrió a la sociedad americana que la historieta era un medio adulto, capaz de canalizar no sólo entretenimiento, sino reflexión, crítica o sátira desde una perspectiva completamente adulta. Pero incluso dentro de las experiencias alucinógenas de Zap, Weirdo y otras tantas míticas revistas del underground americano, pronto se vería que Crumb estaba a años luz de sus compañeros. Mientras que muchos de los autores de la época se basaban tan sólo en la provocación fácil, generalmente sexual (lógico en una sociedad ultrapuritana), Crumb iba más allá, sus diatribas eran un concentrado cáustico, dagas envenenadas que se escondían tras la apariencia de un gag con mala leche, que tras la risa dejaba un poso amargo y cruel, que no dejaba títere con cabeza. Los blancos de sus dardos eran tanto la sociedad a la que se enfrentaba la contracultura como el propio movimiento hippy que lo vio nacer, en una clara demostración de desclasamiento de su autor.
Gracias a ese odio finisecular a toda forma de vida, Crumb ha conseguido en sus tebeos diseccionar la sociedad y el ser humano, sacar sus vísceras más repugnantes y exponerlas al público escarnio, para vergüenza de la entera humanidad.
Dibujante hiperdotado para cualquier estilo que se proponga, es de esos pocos autores que parecen estar tocados por una varita divina que transforma sus pensamientos automáticamente en historietas, sin apenas esfuerzo, sólo siguiendo un instinto que le lleva a plasmar compulsivamente lo que ve y siente en viñetas. Sus historietas consiguieron traspasar sus delirios lisérgicos y sueños a un dibujo naturalista pleno de deformaciones caricaturescas y simbología surrealista-neurótica, creando un lenguaje propio y personal, escaparate perfecto de esa ventana que abre al resto del mundo desde su ermitañismo.
Me resultaría muy complejo elegir una historieta de Crumb como representante de su obra, porque en todas sus etapas es posible destacar alguna genialidad: El Gato Fritz, Mr. Natural…personajes geniales pero que quizás se quedan un mínimo peldaño por debajo de su máxima creación: él mismo. Las historietas protagonizadas por el propio Robert Crumb son quizás el mejor reflejo de esa capacidad autodestructiva del autor que, paradójicamente, lo transforma en un ácido testigo de lo que le rodea.

Ediciones en España

Crumb ha sido editado en España desde la época de la revista Star, aunque la labor más sistemática de publicación de su obra ha sido llevada por la editorial La Cúpula, que lo incluyó entre la nómina de autores de El Víbora desde casi sus inicios y que hoy en día mantiene la colección “Robert Crumb Historias Completas”, en la que se está editando (y reeditando continuamente) su mejor obra.

Algunos enlaces
Página oficial
Página no oficial
Crumb en La Cúpula

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